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Antologia De Los Estados De La República Mexicana

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Enviado por:  maytemeral  15 enero 2012
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Palabras: 19595   |   Páginas: 79
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AGUASCALIENTES

EL ENCAPUCHADO DEL JARDÍN

Aunque la vida moderna es más práctica y la televisión es una de las principales diversiones en los hogares, aún existen personas que gustan de la conversación y se dan sus tiempos para platicar en familia y disfrutar del sápido cuento, del fantasioso relato que hacían los mayores, dejándonos la obligación de seguirlo trasmitiendo ya que es parte de la historia de nuestro pueblo.

Don Antonio Romo Gutiérrez, una de las pocas personas que nacieron en el siglo pasado y que aún viven, con una mente muy lúcida y con gracia única para platicar las leyendas de Aguascalientes, nos narró una historia que su nana, que se llamaba "Minina", les platicaba a él y a sus hermanos cuando eran niños.

A principios de siglo la vida de la ciudad era muy tranquila, no había automóviles y sólo existían en el "Sitio", carros de mulas o caballos guiados por su propio carro o "volanta" con los que se transportaban a sus Haciendas; por tal motivo se veían algunas en las calles. Don Ampelio, uno de los cocheros de su casa -al que su padre le tenía mucha confianza-, era el encargado de llevar a la muchacha a "El Niágara", -nombre de la Hacienda de Don Salvador H. Romo- en la época de vacaciones.

En una ocasión, cuando ya estaban listos para emprender el viaje, cada uno de los muchachos con su amigo invitado y sus "pultracas", así como con bolsas de toda clase de golosinas para disfrutarlas en vacaciones; en vano esperaron la llegada de Don Ampelio. Ya habían salido varios carros con enseres para la casa de la hacienda, víveres y medicinas y con las personas mayores que también disfrutaban de dos meses de solaz, mientras los hijos se entretenían montando a caballo, bañándose en el río, yendo a la huerta a cortar fruta, en fin, con todas las diversiones que tiene una hacienda y que se disfrutan en compañía de amigos y parientes.

Don Ampelio...no aparecía. Llegó la noche y la chiquillada quedó dorm

ida encima de sus bultos, cansada de tanto esperar al conductor que los llevaría a la hacienda. Ya muy entrada la noche se regresó Don Salvador de "El Niágara" con el pendiente de que algo les hubiera pasado a los niños que llevaría Don Ampelio, y vio con sorpresa aquel cuadro de criaturas. Como ya era tarde no pudo ir a buscar a Don Ampelio, al que seguro algo le había pasado ya que era un hombre cumplido y de todas sus confianzas. Muy temprano fue a buscarlo a "el pueblo", como se llamaba al barrio de San Marcos, donde Ampelio vivía, y se encontró con que el hombre estaba "pasmado", con los ojos pelones y sin poder hablar.

Le dijo su mujer que la tarde anterior había salido para la casa de Don Salvador porque iba a ir al "Niágara", y que al poco rato regreso corriendo, blanco como un pambazo crudo, con la cara de "lelo" y los ojos saltados, sin poder hablar. Don Salvador preocupado se regresó a la Hacienda con los muchachos y a los ...



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