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ATENCION A DIFERENCIAS INDIVIDUALES


Enviado por   •  28 de Enero de 2013  •  5.991 Palabras (24 Páginas)  •  849 Visitas

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1. Atención a diferencias individuales:

Uno de los elementos que requieren de una especial atención en el desarrollo del proceso docente-educativo lo constituye la atención a las diferencias individuales de los estudiantes, pues en cada grupo encontramos alumnos con diferentes características tanto desde el punto de vista cognitivo como educativo. Hacemos énfasis en este doble aspecto porque generalmente cuando nos referimos al presente tema, existe la tendencia a obviar el aspecto educativo y lo que es peor aún, a veces solo se piensa en los alumnos con dificultades.

De esta forma nos encontramos en presencia de una diversidad, en mayor o menor medida, que nos remite al hecho de que todos los alumnos tienen necesidades educativas propias, por lo que requieren de una atención pedagógica personalizada. Para dar respuesta a esta demanda, los pedagogos contamos con un poderoso instrumento: el diagnóstico sin el cual tendría falta de rigor científico y metodológico cualquier tarea pedagógica que realicemos. El maestro o profesor puede utilizar diferentes procedimientos para diagnosticar a sus alumnos:

La observación directa y sistemática de la actitud y del método del alumno al estudiar sus tareas escolares.

El análisis de las tareas hechas por el alumno y sus errores más frecuentes y típicos.

Pruebas analíticas, tipificadas o elaboradas por el propio profesor, para identificar la deficiencia o el mecanismo responsable de los errores constantes del alumno; enfocan principalmente los aspectos mecánicos del aprendizaje deficiente.

Frecuentes interrogatorios reflexivos, relacionados con sencillas tareas que el alumno hará en presencia del profesor, para determinar su grado de comprensión y verificar sus efectos.

Entrevistas individuales de carácter informal hechas con el alumno para sondear la naturaleza y la dinámica de su motivación interior y ver si algún bloqueo emocional está perturbando su aprendizaje.

Mediante la utilización de estos diversos procedimientos, se procurará identificar específicamente, las diferencias individuales de cada alumno atendiendo a las siguientes dimensiones:

Dimensión cognitiva: diversidad de capacidades, estrategias, ritmos y estilos de aprendizaje.

Dimensión motivacional: variedad de intereses, motivos, capacidad de autorregulación y necesidad de logro.

Dimensión afectiva: sentimientos y emociones frente al aprendizaje, auto concepto, autoestima.

Dimensión relacional: tipo y calidad de relaciones de cada estudiante con las personas que le rodean.

Condiciones de capacidad: dificultades o ventajas asociadas a diferencias sensoriales, físicas o de otra índole.

Consideramos que al diagnosticar no debemos limitarnos al estudio de los resultados obtenidos en los instrumentos aplicados, debemos ir más allá e investigar en las causas, siempre que sea posible, para poder incidir en esa dirección.

La atención a las diferencias individuales de los alumnos debe concebirse en su doble aspecto: dentro de la clase y fuera de ella. Dentro de la clase debemos concebir actividades con diferentes grados de dificultad, teniendo en cuenta las necesidades y posibilidades de cada estudiante, a las cuales se les confiere un carácter diferenciado al orientarlas o al revisarlas, pues aunque en ocasiones podemos plantear una misma pregunta para todo el grupo, el carácter diferenciador de la misma radica en la selección del estudiante que debe responderla ante sus compañeros; pues si mandamos a un estudiante con dificultades a responder una pregunta que escape a sus posibilidades reales, podemos provocar en él que se produzca una frustración innecesaria. Tampoco debemos ir al otro extremo y caer en el facilismo, el cual conllevaría a un estancamiento que además de frenar el desarrollo puede ocasionar un mal mayor: el desinterés y la falta de estimulación hacia el estudio y hacia la clase. Se hace necesario entonces, tener muy en cuenta la concepción del aprendizaje como un proceso activo y reflexivo por parte del que aprende, con una elaboración personal, propia de cada sujeto, siempre tomando en consideración la zona de desarrollo próximo de cada estudiante.

Una de las variantes que podemos utilizar es el apadrinamiento por alumnos aventajados a alumnos con dificultades, el cual se debe organizar y orientar con mucho tacto pedagógico para no herir la sensibilidad de los últimos, ni estimular sentimientos de autosuficiencia en los primeros. Es necesario también tener en cuenta la afinidad entre ellos, ya que si no existe compenetración entre ambos el resultado no será el esperado. De esta forma los más aventajados se sienten útiles y sus conocimientos adquieren una mayor solidez, y los que tienen dificultades las resuelven en gran medida. A la hora de organizar el trabajo en equipos o en pequeños grupos tampoco podemos descuidar su organización teniendo en cuenta un balance entre sus integrantes, tanto desde el punto de vista cognitivo como educativo.

El tacto pedagógico resulta de vital importancia para mantener y elevar la motivación de los estudiantes, no solo hacia la clase sino también hacia el estudio, por lo que a la hora de estimular las respuestas de los alumnos debemos poner especial énfasis en las respuestas de los alumnos aventajados a preguntas de un alto grado de complejidad, pero también en las respuestas de los alumnos con dificultades a preguntas de menor complejidad. Además ante una respuesta incorrecta el procedimiento debe ser cuidadoso para no herir la sensibilidad del estudiante, pues el simple hecho de haberse equivocado ya constituye para él un problema ante sus compañeros. De la misma forma ocurre cuando un estudiante comete una indisciplina o tiene un comportamiento inadecuado, es necesario buscar el momento preciso, siempre que sea posible no hacerlo en presencia de sus compañeros o de otras personas; en todo momento evitar cualquier tipo de careo que pueda atentar contra nuestra profesionalidad y nunca conllevaría a resultados positivos. De hecho nuestra profesión requiere de mucha abnegación y sacrificio, lo cual tributa a la ética ante todas las personas que nos rodean, pues en esa misma medida nos exige de una extraordinaria paciencia y ecuanimidad, que si en ocasiones llegamos casi al límite de lo imposible, después nos percatamos de la grandiosidad de los resultados, aunque la mayoría de las veces nadie nos lo diga.

Consideramos de gran utilidad para contribuir a un trabajo más efectivo en la atención a las diferencia individuales

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