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Aji Dulce

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Categoría: Temas Variados

Enviado por: monto2435 01 junio 2011

Palabras: 1396 | Páginas: 6

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s de frutos se obtienen, aproximadamente, 9 gramos de semillas sin secar.

• Un gramo de semillas secas contiene, en promedio, 100 semillas.

• Es importante y recomendable probar los frutos de los cuales se extrae la semilla, desechando aquellos que sean picantes, para no perjudicar la plantación y futura cosecha. Unas pocas plantas con alto contenido de picante, perjudican el cultivo, por la polinización

cruzada realizada por el viento e insectos, transfiriendo ésta característica dominante, lo cual

produce pérdida de la calidad y valor del fruto.

• Por la preferencia de los consumidores, se recomienda sembrar 70% de ají color rojo y 30% de ají color amarillo.

• Seleccionar plantas vigorosas con abundantes ramas, hojas, flores, raíces y frutos. Las hojas deben cubrir bien los frutos, es decir, la planta deber ser "buena madre" y proteger los frutos de la radiación solar directa.

• Identificar y marcar en el campo las plantas seleccionadas.

• Asegurarse de que las plantas elegidas se encuentren libres de virus, insectos y/o enfermedades.

• Preferir aquellas plantas que no presenten deficiencias nutricionales.

• Seleccionar los mejores frutos, preferiblemente los primeros (iniciales), debido a que su cruzamiento entre planta es más bajo en las primeras etapas del cultivo y así se obtienen semillas más fieles a las características de la planta seleccionada.

• Cosechar el fruto maduro de la planta.

• Sembrar en hileras separadas, las plántulas provenientes de frutos rojos, de las provenientes de frutos amarillos, esto facilita la comparación entre plantas semejantes, para su selección.

2.- Criterios de selección de las plantas para la obtención de semillas

• El peso del fruto depende de diversos factores. Se considera aceptable la relación de 14 a 16 gramos/fruto, es decir, entre 62 a 70 frutos/kg.

• Se han reportado producciones promedio semanales de 75 gramos de fruto/planta, en suelos con alta salinidad y baja fertilidad. En condiciones controladas la producción promedio semanal es de 200 gramos de fruto/planta.

• Los primeros frutos cosechados son los más grandes y disminuyen su tamaño y rendimiento al ir envejeciendo el cultivo, lo cual determina su reemplazo para ser renovado, según las exigencias del mercado.

3.- Características comerciales del ají Margariteño

Es una práctica tradicional entre los productores de ají margariteño sembrarlo asociado con otros cultivos, tales como tomate margariteño, parchita, 4.- Asociaciones del ají margariteño con otros cultivos

En las áreas donde no se usa riego, las plántulas son transplantadas al inicio del período de lluvias, 30-40 días después de la germinación (Marín, 1994). La distancia entre hileras varía entre 1,0 y 2,0 metros y la distancia entre plantas de 0,5 a 1,0 metro (Ohep, 1985).

En ensayos de rendimiento realizad os en Jusepín, Monagas, se reportan como más productoras de frutos las plantas sembradas a una distancia de 80 y 90 cm entre hileras

(Boadas, 1977). Sin embargo, estas distancias dificultan las labores de fumigación y cosecha a medida que las plantas se desarrollan.

Otra manera de realizar la siembra es a doble hilera, siendo la distancia entre dos dobles hileras de 2 metros y entre hilera doble de 1 metro. De esta manera, es posible realizar todas las labores necesarias dentro del cultivo y se disminuye el número de calles a limpiar, basado en que las hileras dobles al cerrarse impiden el paso de luz, lográndose el control del desarrollo de las malezas dentro de las hileras dobles.

La fertilización química depende de la concentración de nutrientes en el suelo y el contenido de sales en el agua de riego. Sin embargo, es práctica común añadir de 20 a 50 gramos por planta de alguna fórmula completa (15-15-15; 12-24-12 u otra que contenga NPK, más micronutrientes) pudiéndose suplementar las demandas nutricionales adicionales según las deficiencias que señale el análisis de suelo del área de cultivo y/o los síntomas y signos que se observen en las plantas.

5.- Distancias de siembra y fertilización

Quince días después del transplante se sugieren aplicaciones mensuales con fertilizantes foliares a base de boro, magnesio y azufre. El ají responde de manera generosa a los aportes de abono orgánico bien descompuesto (compost), lo cual recomendamos realizar desde el mismo momento del transplante.

En el Edo. Nueva Esparta, a causa de la poca disponibilidad de agua para el riego, se recurre al riego por goteo con la aplicación simultánea de diversos nutrientes necesarios para el crecimiento y desarrollo de las plantas (fertirriego) en baja concentración pero frecuente, ya que la planta de ají extiende su producción por varios meses y solicita del suelo nutrientes de manera sostenida.

Las limitaciones del suelo para el cultivo del ají pueden resolverse mediante la siembra en bolsas plásticas. Algunos suelos de la Isla de Margarita presentan características impropias para un desarrollo adecuado del cultivo, entre estas podemos señalar:

excesiva salinidad, deficiente drenaje y exceso de piedras. En estos casos, se utilizan bolsas de polietileno de 30 x 50 cm,

suministrándose el agua y nutrientes a través de goteros individuales, según los requerimientos hídricos y nutricionales que las plantas demanden por su estado de desarrollo y las condiciones ambientales predominantes.

Distancias de siembra recomendadas para el ají margariteño.

De 600 a 1.200 mm de agua bien distribuidos durante el ciclo de cultivo se consideran normales para un adecuado desarrollo del cultivo. En algunas zonas de dos a tres riegos semanales son suficientes para lograr un buen crecimiento de la planta y una adecuada fructificación. El riego puede ser por aspersión o por goteo, sin embargo, el tradicional es el riego por gravedad en surcos paralelos.

Si el riego se realiza mediante el sistema de goteo debe controlarse meticulosamente, pues esta planta manifiesta problemas en las situaciones extremas de aprovisionamiento de agua, tanto por exceso como por defecto. Es importante mantener el equilibrio hídrico en el suelo para que la planta se desarrolle a plenitud, sin verse afectada en su desempeño.

El régimen de riego lo determina el tipo de suelo, las condiciones ambientales imperantes y el estado de desarrollo de la planta.

6.- Requerimientos hídricos

Son frecuentes los daños en el fruto como producto del ataque de insectos y de aves, los cuales perforan el fruto en la base del pedúnculo permitiendo la penetración de agua, hongos y bacterias que pudren y aceleran su caída. Las principales enfermedades del ají son causadas por diversos hongos, bacterias y virus. Por otra parte, son frecuentes los ataques provocados por ácaros, áfidos (pulgones), mosca blanca, gusanos y trips, principalmente.

Tachinamo (1981) citado por Benavides (1995) señala como enfermedades de importancia económica en ají, la marchitez producida por el Fusarium oxisporium y los daños causados por

el virus T.E.V.

7.- Algunas plagas y enfermedades

Tradicionalmente el ají dulce se mantiene a temperatura ambiente. Sin embargo, se ha reportado que la refrigeración permite alargar la vida útil de los frutos, (León, 1992).

Temperaturas entre 12 y 14 ºC y empaques que eviten una rápida deshidratación, permiten una buena conservación por períodos mayores de tiempo.

9.- Empacado para comercialización