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Bajo Rendimiento Escolar

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Categoría: Psicología

Enviado por: poland6525 05 marzo 2011

Palabras: 4682 | Páginas: 19

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* Las calificaciones promedio sobre 20 fueron, para el área de castellano de 10, 43 en el tercer año, 11,15 en séptimo y 12,86 al final de décimo año de básica. Para el área de matemáticas, yen el mismo orden anterior, fueron 9,33; 7,17 y 7,29.

* Loa análisis de las pruebas Aprendo 97 muestran que cerca de un 50% de los alumnos se halla recién en un nivel de inicio y apenas un 25 alcanza el nivel de avance. Los promedios que sobre 20 puntos se logran en matemáticas son: 7,21 en tercer año, 4.86 en séptimo y 5,35 en décimo. En lenguaje: 8.24 en tercero; 9,31 en séptimo y 11,17 en décimo.

Hay múltiples interpretaciones, análisis y explicaciones a datos como los anteriores, y mucho se ha escrito al respecto. Más adelante, en este mismo texto, mencionaremos algunos de los resultados que arrojan esos análisis, justamente en la perspectiva de encontrar la raíz de este, que a todas luces, parece ser un problema no solamente para usted maestro o maestra, sino pare le conjunto del sistema educativo del país:

EL BAJO RENDIMIENTO ESCOLAR.

Lo que sí nos preguntamos en este momento, ante la muy clara asociación del concepto de "rendimiento" con los puntajes obtenidos, y de los puntajes obtenidos con la apropiación de conocimiento por parte de los niños y niñas, es: ¿será necesario avanzar hacia una reconceptualización, hacia una nueva y más amplia forma de entender el concepto de RENDIMIENTO? ¿No será que la asociación única rendimiento/puntaje/conocimientos, es una asociación limitada y demasiado restringida para las múltiples formas en las que un niño o una niña concreta los aprendizajes logrados? Nos quedamos, por ahora, con la pregunta.

Sigamos avanzando y retomemos. El bajo rendimiento escolar es, efectivamente, un problema y un problema de dimensiones alarmantes. Quizás por eso, como dijimos líneas más arriba, muchos se han preocupado de encontrar sus causas, de explicarlo desde distintos enfoques, de descubrir los factores que dan origen a ese problema. Vale la pena, aunque sea brevemente, hacer un recorrido por algunas de las respuestas que se han encontrado.

¿QUÉ SE NOS HA DICHO SOBRE LOS FACTORES QUE SE RELACIONAN CON EL BAJO RENDIMIENTO ESCOLAR?

A riesgo de significar la diversidad de aspectos y explicaciones que se han encontrado, anotamos y agrupamos los siguientes:

Mirando desde afuera

* El 37% del total de los niños y niñas que asisten a escuelas y colegios fiscales, están incorporados a la población económicamente activa, es decir, se trata de niños y niñas trabajadores que van a la escuela. Sus situaciones de vida son complejas y tienen serios problemas que pueden ir desde enfermedades hasta malos hábitos, que les dificultan su buen rendimiento y/o permanencia en la escuela.

* Las familias de los niños y niñas son desestructuradas, desorganizadas e inestables. No hay un control familiar al niño/a ni un interés de su familia para que el niño o la niña rinda bien en la escuela.

* El deterioro de las condiciones económicas hace que los padres decidan no enviar al niño/a a la escuela, o que el niño/a no tenga tiempo de hacer deberes o estudiar, porque tiene que ayudar en la casa.

* El bajo nivel educativo de los padres.

* Un alto porcentaje de los niños/as tiene problemas de desnutrición, en muchos casos. Son agresivos, fastidiosos, indisciplinados, carecen de afecto y tienen baja autoestima.

* El medio en el que el niño/a vive tiene una influencia negativa. Sus amigos y la vida en familias y barrios hacen que los niños tengan problemas de disciplina y adaptación, por eso no rinden.

* El presupuesto del Estado ecuatoriano para el sector educativo ha ido disminuyendo estas dos últimas décadas hasta encontrarse por debajo del 14%.

* Las escuelas no cuentan con infraestructura y materiales adecuados y suficientes.

* Cuatro de cada cinco escuelas rurales son incompletas y una de cada tres es unidocente.

* Los bajos ingresos de los maestros/as deterioran su autoestima y disminuyen el valor social de la profesión.

Nota: Los datos que se presentan pueden ser profundizados y estudiados en las escuestas que realiza Defensa de los niños internacional-Ecuador y, especialmente en la Consulta Nacional Educación Siglo XXI

La validez o no de estos factores, no está en cuestión aquí. Queremos destacar, eso sí, que ninguna de ellas es atribuible a la escuela misma. Si usted observa bien, se trata de un conjunto de electos externos, de condiciones "objetivas", de situaciones y problemas de los niños/as o de sus familias…De un problema cuyas causas están fuera de la escuela, no dentro de ella.

Así, con enorme frecuencia, se habla de los niños hiperactivos, de niños apáticos, de niños agresivos, de niños que no tienen interés por aprender. Una de las soluciones e4s derivar la "atención" de estos niños hacia especialistas ubicados en los departamentos de bienestar estudiantil, cuando los hay, o si no, demandar a las familias para que busquen soluciones a los problemas de sus hijos.

Mirando desde adentro

* Cuando se pregunta a los niños/as cómo son tratados en sus escuelas, el 54% entre 10 y 6 años, 47,2 entre 11 y 13, el 32, 9 entre 14 y 16 y el 28,5 de los de 17 años responden que sus profesores les pegan. Más en los estratos marginales y el la zona rural.

* El 21,5% de adolescentes sufren diversos tipos de violencia sexual en la escuela y el 8,17% fueron violadas por sus profesores.

* Un 18,2% de los niños/as dicen que preferían que sus maestros los escucharan, un 15,7% que no les griten y un 12,8%, que los llamen por su nombre.

* El 40% de los niños considera que los temas que son tratados en la escuela son aburridos, indiferentes, cansados, difíciles y sin ningún interés para sus vidas.

* Un 61,8% afirma que lo que más utiliza el maestro/a para enseñar son los textos y cerca de un 50% opina que le gustaría que sus maestros/as les enseñaran con ejemplos reales y con dibujos

* El 95,3% de los niños dice que las reglas de disciplina, al interior de la escuela, no son discutidas con los alumnos.

* En el caso de los niños de culturas diferentes, particularmente indígena, el racismo profundamente arraigado de algunos maestros, causa ostracismo, complejo de inferioridad, baja imagen de sí mismos y escaso estímulo para emprender con entusiasmo nuevos desafíos.

Esta mirada, también independientemente de la validez o no de los anteriores elementos, abre la posibilidad de analizar una serie nueva de factores de "bajo rendimiento", que fácilmente pueden mantenerse oculta, o ignorarse.

Abre la posibilidad de preguntarse, por ejemplo, por las formas de relación que se dan dentro de las escuelas y del aula. Abre la posibilidad de preguntarse por la pertinencia de currículo frente a la vida de los niños y niñas, por la oportunidad de esos conocimientos frente a las aspiraciones y deseos de los niños. Abre la posibilidad de preguntarse por las metodologías utilizados en el aula, por lo entretenido o aburrido del aprendizaje. Abre la posibilidad de preguntarse por el grado de autoritarismo presente en la escuela y en el aula.

Estas y otras posibilidades, sin lugar a dudas, hacen que el análisis de factores que inciden en el bajo rendimiento escolar de los niños y niñas, se convierta en un ejercicio más rico, más profundo y también más complejo.

Mirando todavía más adentro

* ¿Es posible que los altos índices de abandono y repitencia, nos estén hablando de una profunda falta de articulación entre la escuela y la vida de los niños y niñas?

* ¿Es posible que, el alarmante índice de repitencia en el primer grado, nos esté hablando de que los niños y niñas que ingresan a la escuela sufren un "choque" que les repele?

* ¿Es posible que, aulas cerradas e inmovilizadoras para un niño que quiere y necesita moverse, provoquen comportamientos que se califican de hiperactividad y apatía?

* ¿Es posible que currículos que no dicen nada a la vida cotidiana de los niños que no toman en cuenta lo que él ya sabe como punto de partida para nuevos aprendizajes, provoquen reacciones que pueden ser leídas como falta de interés?

* ¿Es posible que el autoritarismo e irrespeto, muchas veces presentes en la relación educativa, provoquen comportamientos que son clasificados como agresivos, irrespetuosos o, más genéricamente, como problemas de conducta?

* ¿Es posible que sustentar los aprendizajes en deberes y memoria, provoque que niños que viven situaciones de trabajo infantil, de imposibilidad de los padres para ayudarlos porque los dos trabajan o porque ellos mismos no tienen niveles de instrucción en las asignaturas escolares, incumplan las tareas y obtengan bajas calificaciones?

¿Es posible –le preguntamos y nos preguntamos- dirigir la mirada más adentro, hacia el aula, hacia la relación entre maestro/a y niño/a, hacia el rol que está presente en la práctica cotidiana de escuela y de aula, hacia la articulación real de la vida del niño en la escuela?

Le recomendamos leer. Nada mejor que la propia experiencia.

Detecte a tiempo el bajo rendimiento académicoCaracas, junio del 2000 INFORMA: Blanca García Bocaranda | |

Los enfoques prácticos de la agobiante situación de fin del curso fueron expuestos en el evento del 8 de abril, en el Centro Médico Docente La Trinidad, dirigido a padres, profesores y representantes porque nunca es tarde para aprender sobre materia de arrastre, repitencia y ausencia de vacaciones.

Jorge Rísquez, Ricardo Montiel, Eleonora Abreu y María Antonieta Lozada abordaron en el curso "Bajo rendimiento escolar. Qué hago", las razones de las malas notas y soluciones posibles que comienzan con la consulta precoz.

De repente, su hijo que llevaba un record de notas eficiente, al final de primaria, o al iniciar bachillerato evidencia un bajo rendimiento en el promedio global de notas. Algunos jóvenes acusan el problema en dos, o tres materias y otros llegan hasta cuatro materias con calificaciones por debajo de lo normal. Las consecuencias a corto plazo se manifiestan en el estrés familiar y en particular, para el muchacho porque, si no está bien orientado, comienza a experimentar un sentimiento de frustración, fracaso y de inferioridad ante sus compañeros, lo cual empeora su rendimiento.

Los jóvenes tienden a proyectar cierto tipo de diferencias personales en los profesores, traducido en "ese profesor no me cae bien", por lo tanto consideran que los profesores la tienen cogida con ellos, aparece el sentimiento de rechazo y empiezan a bajar en determinada materia, aunque el resto de las notas sean buenas.

El bajo rendimiento académico ha adquirido un nivel preocupante en Venezuela, tanto en la educación pública como privada. El detalle siempre se refleja a partir de las segundas y terceras evaluaciones de lapso, que es cuando no se puede hacer mucho por resolverlo, porque es un problema que no se puede atacar a última hora, debe ser un proceso continuo para evitar a última hora no poder solucionarlo.

Para el doctor Jorge Rísquez, médico de adolescentes del Centro Médico Docente La Trinidad, es vital educar a la comunidad sobre el determinante aspecto que puede cambiar la vida de la juventud venezolana por no conocer los elementos prácticos para abordar el tema y no atacarlo, en última instancia, cuando no se puede hacer nada. El mensaje está dirigido a padres, maestros y los mismos estudiantes en etapa escolar y edad de adolescentes.

¿Cómo se explican las notas en rojo

de niños que viven en un hogar desbaratado,

tanto como las de aquellos que disfrutan de un

hogar estable y presenta el mismo

perfil de bajo rendimiento escolar?

- Múltiples factores inciden en la aparición del bajo rendimiento, algunos son de carácter ambiental, no necesariamente el ambiente familiar donde el joven se desenvuelve a diario, sino también el entorno donde vive, como son los lugares caracterizados por la inseguridad, lo cual entorpece el traslado de la casa al centro de estudios y crea un factor de estrés que se refleja en el rendimiento académico. La distancia que debe recorrer el niño de diversos estratos sociales para llegar a clase, les obliga a levantarse muy temprano, habiendo dormido pocas horas y el regreso a casa implica también excesivo tiempo en el tráfico, quitándole tiempo para descansar y estudiar.

AGENDAS SOBRECARGADAS

Desde temprana edad los escolares viven agobiados por agendas impuestas por los deseos de los padres, a que cada vez más sean mejores más no por gusto de ellos, en ocasiones el nivel de exigencia es desproporcionado para su edad y capacidad. Hay niños sometidos a situación de tensión porque han de estudiar el curso correspondiente, sacar al menos otro idioma, practicar deporte extra clases, o practicar clases de jazz, o de flamenco, cerrar el día en el gimnasio, típico en las adolescentes con sobrepeso.

Esos niños no tienen tiempo de descansar, ni de divertirse, ni de ser totalmente eficientes en nada definido. Al imponer actividades a los jóvenes es vital examinar su rendimiento y capacidad de respuesta. Existe una clara diferencia entre aquellas impuestas por los padres a las del propio joven, las cuales si cumplirá sin agotamiento.

Otro factor a cuidar es el ambiente escolar, el cual debe ser propicio y con las metas bien definidas como es egresar jóvenes exitosos. Los padres deben aprender a detectar ambientes escolares donde se ha perdido algo la motivación de unos maestros, no de todos porque contamos con excelentes profesores. Puede que no les interese que el joven salga bien en sus estudios e, inclusive, vanagloriarse porque la mitad de su salón salió raspado en su materia. Es un concepto que se ha ido perdiendo, aún cuando pocos profesores viven en esa onda, lo cual frustra a los muchachos, con la consiguiente depresión juvenil que, obviamente, se reflejan en el rendimiento académico y en otras actividades propias de esa edad.

Los efectos de la situación económica, con padres desempleados, familias desmembradas, por separaciones y hasta las mudanzas, aún para mejorar las condiciones de vida, influyen en los jóvenes al generar una situación de estrés bien importante.

Los factores de tipo individual los dan el crecimiento y desarrollo juvenil cuando surge la transformación típica de la adolescencia para dejar atrás al niño y convertirse en adulto. Suceden una serie de cambios intensos y de aparición variable, capaces de generar angustia en los muchachos porque ellos no saben si lo que les ocurre es normal y les desvía la atención hacia los cambios físicos y emocionales. Derivan parte de su tiempo, antes dedicado a los estudios, a resolver la situación de angustia, provocando el descenso en las calificaciones y aprendizaje. Aparecen otras inquietudes como, las amistades, las fiestas, la apariencia física, el vestuario, la moda y así pierden cantidad de tiempo pensando en detalles personales, encerrados en el cuarto, o en el baño arreglándose, frente al espejo. Para ellos es más importante la fiesta que tendrán en dos semanas, que el examen a presentar en un par de días, aunque sea determinante para salvar, o repetir el año, demostrando otra vez que la prioridad es la presión del grupo y el evento.

¿Cómo influyen los amigos?

La influencia de las amistades es determinante. Si están en un grupo de personas con buen rendimiento, lo usual es que compartan ese nivel de rendimiento. Si es un grupo de personas no bien adaptadas al colegio y con bajo rendimiento, a la larga se perjudicarán buscando la aceptación del grupo.

Conocemos otros factores externos a los cambios hormonales, sin olvidar que desde el punto de vista psicológico sufrirán una serie de transformaciones para estructurar la personalidad, por lo tanto los jóvenes comienzan a ser más críticos, no aceptan lineamientos sin explicación, piensan "en el por qué de las cosas" con más profundidad y no aceptan fácilmente los planteamientos de los adultos. Surgen las críticas a eventos que antes aceptaban sin reflexionar.

¿El lenguaje del adolescente intimida a los adultos?

Es cierto y eso incide en el problema de comunicación con los padres que no deja de ser estresante para ambos. En consulta es usual observar familias que funcionan de manera aceptable, pero no hay una buena comunicación entre padres e hijos, lo cual podría repercutir en bajo rendimiento académico. Quizás el joven no se siente apoyado, o no es capaz de manifestar una serie de inquietudes por miedo a no ser entendido, con razón, o sin razón. No es que los padres siempre sean "los malos" de la película…

MOMENTO DE CONSULTAR

Tal vez algún problema de origen genético, o enfermedades de la infancia, o exposición a tóxicos ambientales provoque un impedimento para mantener el nivel de atención, o capacidad de concentración, o de aprendizaje. Una causa frecuente detectable en la consulta de medicina del adolescente es que los muchachos no saben leer y si leen, no son capaces de evocar lo leído y acusan infinidad de errores ortográficos.

El déficit de atención con, o sin inatención, acapara el interés de padres y maestros en la actualidad, porque es una de las causas de bajo rendimiento. Es una afección bien identificada en la actualidad, con la ventaja de tener tratamiento, por lo tanto al joven que se le hace el diagnóstico con el tratamiento y bajo controles adecuados, probablemente corregirá su condición.

¿Cuándo consultar y a quién?

¿A la maestra, al pedíatra, o al médico de adolescentes?

- La labor de prevención y el momento de intervenir depende de múltiples factores. Depende mucho de los profesores y de la institución educativa que son los primeros en darse cuenta del problema presente en el muchacho; depende de la familia que son responsables del seguimiento del rendimiento de cada hijo. Igual importancia tiene la acción del pedíatra y del médico de adolescente, en la consulta deben preguntar, además del estado de la alimentación, de la actividad física, o si están en alguna situación de riesgo, cómo va el rendimiento escolar?. Si ellos detectan que el joven tiene un problema hay que iniciar inmediatamente las acciones que han de ser contínuas, no dejarlas para último momento. Se deben buscar las causas, para lo cual se requiere de un equipo multidisciplinario que incluye neurólogos, psicólogos, psicopedagogos, terapistas del lenguaje u ocupacionales, psiquíatras, entre otros.

Una de las razones que justifican este evento es "la consulta a última hora" para resolver una situación que comenzó meses, o años atrás y ya es difícil evitar el descenlace obvio de unas malas notas, aunque nunca es tarde para el diagnóstico, identificar las posibles causas, o reconocer las situaciones de riesgo del muchacho culpables del bajo rendimiento. Rescatarlo, o salvarle el año escolar, al final del lapso académico, es casi imposible. El éxito depende de la supervisión continua por parte de los padres y maestros, con el mismo interés que hay en combatirles el hábito tabáquico, las drogas, o los accidentes automovilísticos. Es mucho más fácil prevenir el conflicto por bajo rendimiento académico cuando contamos con una serie de ayudas neurológicas capaces de descartar afecciones, posiblemente, relacionadas con el aspecto psicológico, de la dinámica familiar, del ambiente social y cultural donde se desempeña. Desde el punto de vista médico es obligación descartar enfermedades crónicas y otros procesos que puedan incidir en el problema.

¿TAREAS DIRIGIDAS?

Muy poco puede hacer un profesor si el muchacho presenta déficit de atención con inatención, aunque le ayude a mejorar algo sus notas, si el joven no recibe un tratamiento de apoyo psicológico y médico adecuado e, inclusive, farmacológico. Posiblemente, quien va mal en matemáticas, o física, es por una mala base anterior, no por lo que está estudiando en el presente, sino por aquello que no asimiló antes. A última hora no puede aprender todo porque no tiene la capacidad de hacerlo. La intención no basta.

Para quienes sufren problemas de atención ninguna materia se salva de ser "difícil", inclusive aquellas tradicionalmente conocidas por "fáciles". Una vez en esta situación sin la ayuda adecuada, se profundizará el conflicto con las consecuencias colaterales ya mencionadas hasta que el colegio los expulsa por bajo rendimiento. Si los profesores supieran las consecuencias en cada uno de los jóvenes expulsados por tal motivo, ¡jamás botarían un muchacho! porque ese alumno pasa a un mundo colateral de educación donde se reúne con gente que deja mucho que desear y a veces, peores que ellos, además algunos profesores no tienen una actitud clara del problema, aunque vale reconocer que también hay profesores valiosos en muchos centros educacionales. Sin embargo, lo que vemos es un joven expulsado de un colegio a quien le costará muchos años para recuperarse y superarán hasta los 21 años antes de terminar bachillerato. Lo ideal es abordar el problema de bajo rendimiento académico asignándole un profesor guía dedicado al seguimiento de los estudios y de su evaluación de salud que oriente a la familia en las acciones positivas que beneficiarán a todo el grupo familiar.

No es lógico seguir aumentando el contingente de muchachos que se queda sin derecho a continuar en sus instituciones educativas originales porque cambiarlos podría ser lo peor que se puede hacer con el destino del muchacho. Es un error sacarlo de su medio donde están sus amigos, donde estaba motivado, es algo que lo marcará muchísimo, sobre todo si lo trasladan a centros donde se agrupan otros jóvenes en la misma situación.

¿Cómo lo manifiesta quien

no tiene la habilidad de comunicarse?

- En forma agresiva e impulsiva, contestando mal, depresión, se encierran, o se convierten en personas con baja autoestima, inseguras, manifestando otra serie de hechos que satisfagan las inquietudes que no pueden llenar a través del colegio. Tendrán más conflictos a nivel social y tienen una mayor probabilidad de caer en conductas de riesgo como, consumo de alcohol y otras sustancias ilícitas en la búsqueda de satisfacciones no logradas en los estudios, o esa adaptación que ni siquiera alcanzan en el colegio donde fueron trasladados.

PROTOCOLO DE CONSULTA

El médico de adolescente primero trabaja con el muchacho para analizar la situación y determinar donde está el problema, por ejemplo, a nivel familiar, por lo cual se invitaría a uno de los representantes a participar en las futuras sesiones a objeto de resolver el problema.

También se descarta desde el punto de vista clínico una enfermedad aguda (infecciones), problemas en la vista, o en la audición, afecciones neurológicas que limitan en avance del joven. Al evaluarlo deriva a las subespecialidades (psicología, neurología, psicopedagogía) que mejorarán al paciente. Este evento pretende ofrecer elementos prácticos para que la población conozca el perfil del joven con bajo rendimiento académico y no arriben a la consulta demasiado tarde. Será el primero de una serie de cursos de educación continua adaptados a las necesida des de la población que acuda para mantenerlos informados e integrados a un movimiento de prevención. Hoy existen fenómenos importantes que llaman a la reflexión como es que antes se pensaba que la actividad física entorpecía el rendimiento académico, mientras que en el presente diferentes centros de estudio demuestran que los jóvenes más involucrados en el deporte muestran excelente rendimiento. Es vital estimular a los muchachos en la actividad física porque ayuda a disminuir los niveles de estrés y los distrae de situaciones de riesgo las cuales favorecen la caída en problemas.

¿El bajo rendimiento académico

puede superarse al entrar a la Universidad?

- Es posible aunque, objetivamente, el bajo rendimiento condiciona a que sea más difícil estudiar en la Universidad, la selección de la carrera y del centro universitario al cual pueda aspirar. En las Universidades no es infrecuente este problema, pero tienen la ventaja de estudiar lo que les gusta. Eso es un motor que debemos mostrarles para motivarles a terminar los estudios porque es frecuente que, mientras estudian bachillerato, digan que nada de lo que estudian les sirve para algo; la mayoría de los muchachos no tiene proyecto de vida y debemos ayudarles a estructurar su proyecto de vida, una expectativa donde aprecien que los estudios de primaria y bachillerato son una etapa a superar para hacer lo que ellos quieren. Por lo general, funciona bastante bien porque hasta superan la aversión que sienten por determinado profesor, considerado "mediocre", pero de quién es la nota, quién repetirá el año? …quién es el mediocre, tú, o el profesor?

Otro error es dejarlos en la casa sin oficio, sumiéndoles en una situación peor. Es el momento para que estudien cursos de inglés, computación y otras herramientas útiles para el siguiente período académico y para la vida. Los padres han de buscar alternativas, no sólo ver que los hijos salgan bien, sino detectar las razones del fracaso. Los médicos de adolescentes están para actuar en el aspecto curativo, o en la prevención al estimular a cada paciente con sus representantes en el seguimiento de la situación que es tan importante como las desviaciones anormales del peso, o la talla y la prevención de otras situaciones de riesgo que repercuten en su vida futura.

ORIENTACION PARA

PADRES Y MAESTROS

Muchos jóvenes participaron en el curso del sábado 8 de abril, organizado por el CMDLT y el Centro de Educación Científico, diseñado para responder a severas interrogantes sobre lo "normal", o frecuente del problema y ¿por qué los adolescentes son un grupo de alto riesgo?. Los expositores aportaron los enfoques sobre los cambios neurológicos, psicosociales, psicológicos y del médico de adolescentes.