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Causacion

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Categoría: Temas Variados

Enviado por: Ledesma 25 mayo 2011

Palabras: 15428 | Páginas: 62

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sante debate sobre posturas epistemológicas[2], que desde la intrincada red conceptual tienen la pretensión de acercarse a lo contable para explorar caminos de interpretación, a partir de recrear espacios de mayor rigurosidad teórica y metodológica.

A pesar de estos esfuerzos, el problema de la disciplina contable reside en la falta de una consistente y coherente discursividad epistémica, visualizada en la dispersión epistemológica o en la insuficiencia teórica del edificio conceptual, en el cual se soporta. Tales precariedades, se revelan en construcciones extrateóricas, que rayan en el eclecticismo[3] o en apreciaciones ideologizantes, entendido lo ideológico como imagen invertida de la realidad; que en nada contribuyen a desbrozar el camino de la construcción del estatus científico de la contabilidad.

Es necesario reconocer que toda reflexión sobre la disciplina contable, emerge y está determinada por el conjunto de factores económico-sociales que la condicionan. De esta forma el surgimiento del núcleo problemático de esta disciplina, responde al conjunto de intereses que subyacen de la evolución del capitalismo como sistema planetario.

La historia de la contabilidad como campo de conocimiento, está relacionada en la historia del capitalismo, en tanto, ésta sirve como sustrato que provee al capital de cierta “racionalidad científica” para dar solución a las nuevas demandas surgidas del mundo de la modernidad, expresadas entre otros, por la conformación de “un mercado mundial siempre en expansión que lo abarca todo, capaz del crecimiento más espectacular, capaz de un despilfarro y una devastación espantosos, capaz de todo salvo de ofrecer solidez y estabilidad” (Berman,1991:5).

1 El Papel del Entorno en la Modelación de lo Disciplinar Contable

La contabilidad como práctica reguladora de las relaciones comerciales, solo aparece embrionariamente en la edad media y, en concreto en el siglo XII; precisamente en una sociedad de intercambios limitados, en un marco dominado todavía por una economía señorial constituida aún como lo opuesto de la economía de intercambio, esta economía por si sola, es incapaz de dar explicación al desarrollo de lo contable; se requiere para ello, sin prejuicio de abocar el análisis de estas categorías; recabar sobre el devenir de la historia social pero sobre todo de la historia política. En este sentido, puede decirse, que el desarrollo vertiginoso del quehacer contable, estuvo unido correlativamente a la formación y primer ascenso de la burguesía, es decir, a una civilización burguesa y urbana en la que se concibe un nuevo espíritu de empresa y una nueva organización de los negocios. Y, si se quiere penetrar en una explicación más pormenorizada del asunto, es procedente relacionarlo con las transformaciones políticas promovidas por esta civilización burguesa y urbana.

La contabilidad, entonces, toma cuerpo como una práctica del mundo de los negocios, cuando se dan las condiciones, ausentes hasta entonces, para que el sujeto de las relaciones comerciales se convierta en clase política activa con capacidad de ejercer influencia decisiva sobre la regulación de aquellas relaciones empresariales que adquieren de suyo otra dimensionalidad.

No cabe duda, de la importancia sustantiva que poseen los entornos en la modelación de estructuras contables. La contabilidad, no tendría justificación práctica, sino en función de un determinado marco entornal en donde encuentre su aplicación y verificabilidad. La partida doble, por ejemplo, nacida en los estertores de la edad media, “es producto de una época y se difunde rápidamente porque responde a los valores imperantes en la misma. La óptica dual con que contempla una transacción, así como la manera en que describe las notas esenciales presentes en todo hecho económico, se identifican con la mentalidad del hombre de negocios. Pero, al mismo tiempo, la utilización de la partida doble potencia esta visión organizada y organizadora de la actividad mercantil” (Túa: s. f: 21).

Así mismo, una vez institucionalizada una práctica como la contable, se requieren herramientas para su reproducción social y, por esa razón, de forma concomitante nacen una serie de instituciones formales, comprometidas no solo con la operatividad y fortalecimiento del proceso empresarial, sino con la apropiación y masificación de una estructura instruccional, que garantice la pervivencia social espacio temporal, de las prácticas y actividades conexas a la entidad contable, esto es, la formación de agentes replicadores del modelo contable de información.

Sin embargo, la evolución de lo contable no debe apreciarse con una visión sincrónica del desarrollo mercantil, sino con una perspectiva diacrónica que muestra la interacción de diferentes variables conjugadas en las relaciones económicas de la época.

En contabilidad lo epistemológico, ha tenido un interés marginal, las preocupaciones por realizar un estudio crítico sobre el origen y valor de las teorías; por observar los alcances del conocimiento contable en sus diferentes períodos; las formas en que se genera, evoluciona dicho conocimiento; los nexos e interrelaciones entre el contexto de descubrimiento y el de justificación; no han sido la prioridad central, en tanto, la contabilidad adolece aún de consolidar una verdadera comunidad científica que de cuenta del debate riguroso sobre los elementos centrales para la consolidación de un ethos disciplinario entre los contables.

La estructura simbológica de la contabilidad (lo contable, lo que se deriva de la acción de contar), debe estudiarse dinámicamente, dentro de las circunstancias de tiempo, modo y espacio, que condicionan su gestación, y dentro de una perspectiva de devenir inacabado, falible, siempre abierto a cambios y transformaciones permanentes.

En las ciencias humanas y sociales se han utilizado de forma abundante términos que han sido acuñados desde el tratamiento de las ciencias naturales y de la Física como ciencia natural por excelencia. La economía no ha sido ajena a este tratamiento, por ende la contabilidad como disciplina científico-económica en su afán por adquirir un grado de rigor científico, ha utilizado de forma prolija en la construcción y reconstrucción de su estructura conceptual los elementos que han permitido el avance teórico de las ciencias naturales.

Si en el estudio de la contabilidad se utilizan instrumentos propios de las ciencias naturales, se podría estar frente a tres elementos que permitirían o no tal transferencia:

❖ El primero que la contabilidad no sea una ciencia y por ende este utilizando un lenguaje propio de otra categoría del saber.

❖ El segundo que la contabilidad es una ciencia, pero estaría clasificada en las ciencias sociales, en este sentido estaría utilizando para una ciencia un instrumental propio de un conocimiento con características diametralmente opuestas.

❖ Una tercera opción es que la contabilidad es una ciencia social, y permite la utilización del instrumental metodológico que utiliza la ciencia natural, porque el método no es propio de la ciencia natural, sino de todas las ciencias, lo que se puede denominar un monismo metodológico.

Para ampliar los elementos de juicio, se presentan unas consideraciones específicas en cuanto a los términos. Karl Popper en su obra “la lógica de la investigación científica” publicada originalmente en Viena en 1934 aborda el problema de la demarcación y el problema de la inducción; estas consideraciones y las posteriores del autor permiten calificar su teoría como un “racionalismo crítico”[4]

Considera Popper “el hombre de ciencia ya sea teórico o experimental, propone enunciados y los contrasta paso a paso”[5]; se opone radicalmente a los “métodos inductivos”, entendido como “inferencia que pasa de enunciados singulares observaciones y experimentos a enunciados universales hipótesis o teorías“, esta crítica es tratada con elementos que ya había formulado David Hume conocido como el “problema de la inducción”.

Hume discute “incluso después de observar que se da frecuentemente una conjunción constante de objetos, carecemos de razones para extraer inferencia alguna acerca de ningún objeto que trascienda aquellos de los que hemos tenido experiencia”, “¿por qué a partir de dicha experiencia formamos conclusión alguna que vaya más allá de los casos de que hemos tenido experiencia?”.

Kant intento resolver el “problema de la inducción” (Popper, 1982, p.29), a través de lo que él llamaba el “principio de causación universal”, era “valido a priori”, pero Popper concluye que “no tuvo éxito en su ingeniosa tentativa”. La solución Kantiana la desarrolla en “la crítica de la razón pura y prolegómenos a toda metafísica del porvenir”.

El profesor Túa Pereda señala “los supuestos básicos de la teoría general que son proposiciones eminentemente positivas, cuyo origen es la búsqueda de puntos comunes entre los diferentes sistemas contables en presencia y el medio que operan la comprobación de una teoría general de la contabilidad tiene que estar invariablemente unida a proposiciones específicas que rigen sistemas contables particulares; utilizando el criterio popperiano de la falsación o verificación negativa”[6].

Túa haciendo cita de Mattessich indica “en la práctica real pueden encontrarse sistemas distintos a los caracterizados en la teoría general, los cuales, evidentemente constituyen una refutación potencial. Si estos sistemas defectuosos cumplieran sus propósitos correctamente, constituirían una refutación de nuestra teoría, pero si no es así, lo único que queda claro es su exclusión de la anterior teoría”.

Bajo este criterio se evidencian las consecuencias de la transferencia de instrumental de una ciencia “la física” a una disciplina “la contabilidad”, cuando esta última tiene consideración muy particular, (Túa, 1983, 605) “el carácter universal de las leyes nomológicas[7] ha de ser entendido en términos relativos en la contabilidad, una ley contable o mejor una asunción contable, es universal en tanto cumple en todos los sistemas contables, pero al ser estos mutables, la ley universal esta sujeta a cambio”.

Evaluemos el tema de la demarcación, abordado también por Popper en “La lógica de la investigación científica”, “el problema de la demarcación consiste en encontrar un criterio que nos permita distinguir entre ciencias empíricas y sistemas metafísicos”, el problema de la demarcación es esencial y como afirma Lakatos “tiene serias implicaciones éticas y políticas”

Pero qué es para Popper la ciencia y qué determina el rigor científico de las teorías, el criterio propuesto por este autor es el de la falsabilidad de los sistemas, apuntando que las teorías no son nunca verificadas empíricamente, por el contrario el sistema científico se caracteriza por que “ha de ser posible refutar por la experiencia un sistema científico empírico”.

Para poder aplicar la falsación debe tenerse un conjunto de enunciados singulares, que sirvan de premisas en las inferencias falsadoras; El contable José María Requena en su libro “Epistemología de la contabilidad como teoría científica” en referencia a los “enunciados singulares” dice “... obtendremos dos subclases no vacías: la que incluye el conjunto de los enunciados que la referida teoría excluye o prohíbe y el conjunto de los que no se hallan en contradicción con la misma”[8]

El problema de la base empírica concierne al carácter empírico de enunciados singulares y a su contrastación; en las ciencias naturales, este problema ha generado gran discusión, encontrando sólo respuestas provisionales, es decir paradigmas en el sentido de Kuhn, en la acepción más sociológica del término. Si se presenta ésta discusión sin solución única en las llamadas ciencias duras, con mayor énfasis se presentarán alternativas múltiples de solución a la justificación de la base empírica en las ciencias sociales, pues como dice Kuhn “me asombré el número y el alcance de los desacuerdos patentes entre los científicos sociales, sobre la naturaleza de problemas y métodos científicos aceptados”[9]

En contabilidad la posibilidad de aprehensión de conceptos propios, a través del lenguaje de la epistémico-metodológica de las ciencias sociales es altamente inapropiada. En la base empírica la referencia a la “percepción sensorial” como alternativa de solución no da una salida concluyente; pues los contables no tratan de determinar “si esta mesa es roja o azul”, sino que intentan determinar el “valor” de la misma. Concepto de “valor” que genera una disimilitud de apreciaciones en la determinación cuantitativa específica del valor de un bien y / o servicio, con las técnicas utilizadas y permitidas dentro de la contabilidad para calcularlo, además del mayúsculo problema de la orientación que desde la economía se adopte de este término “valor”, si es que la contabilidad no llega a contar con su propia orientación.

Para Popper la solución del problema de la base empírica, no esta en la “percepción sensorial” para la contabilidad tampoco, ni en la regresión infinita, de justificación de enunciados a través de enunciados, ni en el psicologismo, donde los enunciados se justifican por enunciados y por experiencia perceptiva. En contabilidad se aproximan a este concepto de rechazo de las justificaciones no aceptadas por Popper, enfocado en la construcción de Mattessich donde se comparte el teorema de incompletitud de Goëdel, por tornarse hacia el infinito.

Así la ciencia contable tiene como “objeto de estudio formal” “la realidad económica en cuanto a sus características cualitativas y cuantitativas”, ésta frente a un objeto dinámico, evolutivo y en constante movimiento, difícilmente predictible.

CAPITULO II

1. DEFINICIÓN DE LA CAUSACIÓN SEGÚN LA IFAC EN SU NICSP 1

Según la Norma Internacional de Contabilidad del Sector Público NICSP 1 Presentación de Estados Financieros, tiene como objetivo establecer las bases para la presentación de los estados financieros con propósito de información general, para poder asegurar su comparabilidad, tanto con los estados financieros de ejercicios anteriores de la propia entidad, como con los de otras entidades.

Para alcanzar dicho objetivo, la Norma establece, en primer lugar, consideraciones generales para la presentación de los estados financieros y, a continuación, ofrece directrices para determinar su estructura, a la vez que fija los requisitos mínimos sobre el contenido de los estados financieros cuya preparación se hace sobre la base contable de acumulación (o devengo).

El siguiente es uno de los alcances de la NICSP 1 es:

❖ La presente Norma es de aplicación a efectos de presentación de todos los estados financieros, con propósito de información general, que se preparen y presenten sobre la base contable de acumulación (o devengo) conforme a las Normas Internacionales de Contabilidad del Sector Público.

La base contable de acumulación (o devengo) (Accrual basis) es el método contable por el cual las transacciones y otros hechos son reconocidos cuando ocurren (y no cuando se efectúa su cobro o su pago en efectivo o su equivalente). Por ello, las transacciones y otros hechos se registran en los libros contables y se reconocen en los estados financieros de los ejercicios con los que guardan relación.

Los elementos reconocidos sobre la base contable de acumulación (o devengo) son: activo, pasivo, activos netos/patrimonio neto e ingresos ordinarios/recursos y gastos.

Esta es una de las disposiciones transitorias de dicha NICSP 1 a pesar de la existencia de disposiciones transitorias en otras Normas Internacionales de Contabilidad del Sector Público, es recomendable que las entidades en proceso de adoptar la base contable de acumulación (o devengo) en la presentación de su información financiera, cumplan íntegramente con todas las disposiciones de dichas otras Normas tan pronto como les sea posible.

Cuando, una entidad adopte la base contable de acumulación (o devengo) en la presentación de su información financiera, conforme a lo definido por las Normas Internacionales de Contabilidad del Sector Público, en fecha posterior a la entrada en vigencia de la presente Norma, ésta se aplicará a los estados financieros anuales de la entidad que cubran los ejercicios que comiencen en la fecha de adopción o después de ella.

2. CONCEPTO DE LAS NACIONES UNIDAS

Hace ya más de 20 años las Naciones Unidas, en su Manual de Contabilidad del Gobierno, al tratar de las bases de contabilidad a aplicar, decía que «tradicionalmente, las cuentas de gobierno se han llevado en efectivo (reflejando los pagos) para cumplir los requisitos de la justificación contable. Se trata de un método sencillo, pero como se centra en los pagos (desembolsos) sólo proporciona un mínimo de información financiera. Al pasar los años, los gobiernos han tratado de consolidar el control de los pagos aplicando la base de las obligaciones. Este procedimiento suministra más información para fines de administración, ya que proporciona datos sobre las obligaciones y los pagos. En los últimos tiempos y ante la expansión y mayor complejidad de las operaciones del gobierno, se ha adoptado en varios países la base de valores devengados, que constituye el sistema más completo y útil, sobre todo cuando se aplican presupuestos por programas y realizaciones. Proporciona la visión más cabal de las actividades financieras y debe admitirse como objetivo[10].

Mucho más recientemente, el Comité del Sector Público de la Federación Internacional de Contables (I.F.A.C.) en su Estudio No. 1 relativo a la información financiera de los gobiernos nacionales, se pronuncia sobre el criterio de caja en términos similares al señalar en el parágrafo 86 lo siguiente: “En cualquier caso, la información suministrada de acuerdo con la base de contabilidad de caja acerca de la situación financiera de un gobierno o unidad es incompleta. Los informes financieros no informan sobre el valor de los inventarios de activos no monetarios, pasivos (que pueden requerir flujos de dinero en el futuro) o los costes de suministrar los servicios (necesarios para las valoraciones de eficiencia). Esta base de contabilidad, de esta forma, refleja una visión más estrecha de la rendición de cuentas que aquélla reflejada en estados financieros preparados sobre la base del devengo. La base de caja es probable que resulte en informes financieros que no son suficientemente comprensivos para dar a los gestores, u otros tomadores de decisiones, de la información financiera que necesitan por motivos de tomas de decisión”[11]

Resulta bastante evidente que en la actualidad no se cuestiona la necesidad de aplicar el criterio de devengo, si realmente se quiere que la contabilidad pública satisfaga los fines que se le demanda; difícilmente puede admitirse que si se ha de calcular la eficiencia de los servicios públicos, ello pueda realizarse sin aplicar el criterio de devengo.

3. PRINCIPIO DE CAUSACIÓN EN ESPAÑA[12]

Los principios contables son normas de obligatorio cumplimiento que fijan los criterios que deben regir cuando se aplica la contabilidad. La contabilidad tiene como objetivo presentar la imagen fiel del patrimonio de la empresa, de su situación financiera y de sus resultados y a la consecución de estos objetivos se encaminan los principios contables.

Si en algún momento la aplicación de uno de estos principios estuviera reñida con la presentación de la imagen fiel, dicho principio no se aplicaría.

3.1. Principios Contables

A finales del año 1990 se publicó el documento “Principios Contables Públicos” con el que se inicia una serie que han conformado el actual “marco conceptual” de la contabilidad pública. Este documento consta de varias partes, una de las cuales está constituida por un conjunto de doce principios cuya aplicación a las Administraciones Públicas, por sí solos enunciados, puede resultar tarea difícil.

Es por ello que a raíz de su publicación se planteó el desarrollo de los citados principios mediante un estudio exhaustivo de su aplicación a las principales rúbricas de la contabilidad. Para abordar esta tarea se creó la Comisión de Principios y Normas Contables Públicas mediante Resolución de la Secretaría de Estado de Hacienda, de 28 de diciembre de 1990. Esta Comisión quedó constituida en abril de 1991 formada por representantes de los distintos ámbitos territoriales y sectoriales de las Administraciones Públicas (Estado, Comunidades Autónomas, Administración Local, Seguridad Social y Defensa); de órganos de control externo, públicos (Tribunal de Cuentas) y privados (Corporaciones representativas de auditores); de órganos de regulación contable, oficiales y privados; y del mundo académico (profesores de reconocido prestigio).

Desde su constitución la Comisión ha estado integrada por una media de veinticuatro miembros, como se hacía muy difícil su funcionamiento en pleno, se decidió crear grupos de trabajo en el seno de la misma para abordar el estudio de temas concretos.

Estos grupos de trabajo quedaron constituidos por miembros de la Comisión que elegían los temas propuestos por la Secretaría Ponente de la misma en función de sus preferencias o experiencias. En algunas ocasiones se nombró a personas con especial preparación técnica en una materia concreta como colaboradores eventuales en calidad de miembros no permanentes de la Comisión.

3.2. Principios Contables Públicos

La Ley General Presupuestaria, de 1977, supuso el inicio de un profundo proceso de reforma y modernización de la Contabilidad de las Administraciones Públicas, que afectó tanto a los propios fines de la contabilidad como a los procesos contables y que presenta como hitos fundamentales, la aprobación y publicación del Plan General de Contabilidad Pública y la implantación en la Administración Central del Estado y en la Administración Institucional de sendos sistemas de información contables. Como última manifestación de este proceso debe reseñarse la nueva normativa contable para las Corporaciones Locales establecida en la Ley 39/1988, reguladora de las Haciendas Locales e Instrucciones de Contabilidad de julio de 1990.

La reforma ha puesto su énfasis en aquellos aspectos en los que era más urgente proceder a una modernización: la técnica contable y la infraestructura contable. En el primer caso, la modernización de la contabilidad de las Administraciones Públicas pasa por la aplicación del método de la partida doble y del Plan General de Contabilidad Pública; en el segundo, se sustituyen procedimientos manuales por la utilización de modernos sistemas de tratamiento de la información soportados en equipos informáticos. El esfuerzo, a todos los niveles, ha sido enorme, en especial en la Administración del Estado, donde puede afirmarse que se ha pasado de utilizar métodos obsoletos a aplicar procedimientos y tecnologías actuales.

La gran dedicación que ha exigido la adecuación de la técnica y la infraestructura contable junto con la propia falta de perspectiva a que aboca el esfuerzo diario impidieron que se le dedicara la suficiente atención a la elaboración del marco conceptual de la contabilidad pública; esta carencia se agrava, si cabe, con la modificación de nuestra legislación mercantil contable y la publicación del nuevo Plan Contable Español que incorpora una nueva visión de la contabilidad.

El modelo contable público español ha respondido, por tanto, al modelo continental, más preocupado del aspecto normativo que de estudios teóricos, hasta el extremo que la contabilidad pública es una materia ajena a los estudios y cátedras universitarias. Como modelo contrapuesto surge el correspondiente al mundo anglosajón, Estados Unidos de América, Reino Unido y Canadá, su área de influencia, caracterizada por la existencia de una gran tradición en el estudio de los temas relativos a la contabilidad de las entidades gubernamentales, tanto en el ámbito universitario como en el seno de las asociaciones profesionales de los contables de instituciones públicas.

La consolidación del nuevo modelo contable público, tanto en sus aspectos técnicos como instrumentales, ha permitido iniciar una línea de análisis y reflexión que tiene como principal objetivo definir las líneas conceptuales que deben modelar e informar la normativa y praxis contable; la Resolución de la Secretaría de Estado de Hacienda, de fecha 29 de septiembre de 1989, que constituyó un grupo de trabajo para la redacción de un Reglamento General de Contabilidad supone el primer paso en esta nueva línea de profundización.

Así pues se habla del Principio de devengo en donde los ingresos y los gastos se contabilizan en el momento en que tiene lugar la operación comercial que los origina, con independencia de cuando se produce el ingreso o el cobro.

Ejemplo: una venta que se realiza en julio 2000 se contabilizará en dicho año, con independencia de que el cliente pueda pagar el año siguiente.

En cada periodo se contabilizan exclusivamente los ingresos y gastos que corresponden al mismo.

Ejemplo: Si se paga una prima de seguro que cubre ciertos riesgos durante un periodo de 2 años, cada año habrá que contabilizar en gastos la mitad de la prima pagada.

Resulta pues bastante evidente que en la actualidad no se cuestiona la necesidad de aplicar el criterio de devengo, si realmente se quiere que la contabilidad pública satisfaga los fines que se le demanda; difícilmente puede admitirse que si se ha de calcular la eficiencia de los servicios públicos, ello pueda realizarse sin aplicar el criterio de devengo.

Así, en el Plan General de Contabilidad Español del año 1990, el principio de devengo público dice que “la imputación temporal de ingresos y gastos debe hacerse en función de la corriente real de bienes y servicios que los mismos representan, y no en el momento en que se produzca la corriente monetaria o financiera derivada de aquellos”.

El Plan General de Contabilidad Pública continúa diciendo que “se entenderá que los ingresos y gastos se han realizado cuando surjan los derechos u obligaciones que los mismos originen. No obstante, la imputación de los derechos y obligaciones al correspondiente presupuesto requerirá que previamente se dicten los actos administrativos de reconocimiento del derecho o de la obligación derivados del hecho económico»[13]

Este principio de devengo plantea una primera cuestión a estudio que no es exclusiva de la contabilidad pública sino que de alguna manera es anterior a ella, ya que está planteada en el ámbito de la contabilidad empresarial. Tal como hacen los profesores Montesinos Julve, García Benau Vela Bargues[14] cabe plantearla preguntándonos sobre qué se entiende por devengo, ya que seguimos a los citados autores “la forma con que más frecuentemente se presenta el concepto y el principio del devengo en contabilidad es la de introducir su aplicación por contraposición al criterio de caja”.

Como quiera que la interpretación del criterio de caja no presente mayores problemas, en el principio de devengo, lo que resulta inequívoco es que la imputación temporal de los ingresos y gastos no se realizará en función de las corrientes monetarias.

En opinión de los autores citados, “el devengo, en una primera aproximación, equivale al reconocimiento en función de corrientes reales de ingresos y gastos, produciéndose el hecho de que se reconocerán sin que todavía hayan sido cobrados o pagados, por lo que deberán registrarse los derechos y obligaciones correspondientes[15]”.

En la misma línea que la expresada se manifiesta, en nuestro país, otros autores tales como Túa Pereda y Moisés García. Para el primero, “las transacciones se imputan desde el momento en que las mismas se perfeccionan jurídicamente, es decir, desde que el bien o servicio ha entrado o salido en la esfera jurídica de control de la unidad económica, produciéndose así la corriente económica, y sin atender, por lo tanto, a la corriente financiera”[16], en opinión de Moisés García el principio de devengo debería enunciarse de la forma siguiente: “los ingresos y los gastos se consideran realizados cuando nazca el derecho a percibirlos y la obligación de satisfacerlos”. Así mismo propugna el suprimir el párrafo que hace referencia a las corrientes reales y financieras, por ser confuso ya que todo gasto e ingreso es una composición de ambos tipos de corrientes que se dan simultáneamente[17].

Se puede llegar a unas conclusiones sobre el principio del devengo:

1. Se recomienda como criterio general de reconocimiento de los ingresos y gastos el de devengo frente al criterio de caja.

2. El devengo pretende aclarar o interpretar que la “corriente real” de bienes y servicios se entenderá realizada cuando surjan los correlativos derechos y obligaciones. Se consideran los principios como “un todo”, por lo que se determinan los aspectos que quedan mejor matizados, interpretados e incluso redactados. Al tal respecto, es de destacar que pocas veces se hace referencia a principios contables considerados aisladamente, ya que, se plantea emitir criterios y normas en relación a determinados elementos patrimoniales u operaciones, interpretando en conjunto el cuadro de Principios Contables Públicos.

Lo que se pretende es asociar el reconocimiento de los gastos que surjan como consecuencia de la ejecución del presupuesto de gastos, al reconocimiento de las correlativas obligaciones presupuestarias. Este planteamiento, que probablemente suscite críticas, está plenamente justificado si se tiene en cuenta el entorno en que nos movemos. Cabe destacar:

a) El sometimiento al régimen presupuestario;

b) El sometimiento al principio de legalidad. Se ha entendido que cualquier planteamiento que olvidara estas dos notas estaría condenado al fracaso. Se ha optado, por tanto, por un principio de devengo tamizado por el peso específico que el régimen presupuestario y la legalidad tienen en el mundo de las administraciones públicas o entes gubernamentales.

3. Llegado a este momento del análisis del principio público del devengo, cabría preguntarse sobre dónde cabe encuadrarlo entre los diferentes criterios conocidos. Han sido muchas las aportaciones que sobre el particular se han realizado; desde la ya citada clasificación de las Naciones Unidas que, en su Manual de Contabilidad del Gobierno del año 1970, distingue tres criterios:

a. el de efectivo;

b. el de las obligaciones y,

c. el de valores devengados, hasta el más reciente pronunciamiento del I.F.A.C., en cuyo Estudio n.° 1, distingue entre:

a. base de contabilidad de caja;

b. base de devengo;

c. bases del devengo modificado o caja modificada y,

d. bases de las cuentas nacionales.

Precisamente, y partiendo de este estudio del Comité del Sector Público del I.F.A.C., el Auditor General del Canadá[18] distingue los siguientes principios o bases de contabilidad:

1. PRINCIPIO DE CAJA

a) Mide el flujo de recursos monetarios.

b) Reconoce las transacciones y los hechos tan sólo cuando producen entradas o salidas de caja. Los únicos activos y pasivos son los recursos monetarios.

c) Los “resultados” de un periodo se miden por la diferencia entre lo ingresado en caja y lo pagado por ella.

2. PRINCIPIO DE DEVENGO GLOBAL O TOTAL

a) Mide el flujo de recursos financieros y físicos.

b) Reconoce las transacciones y los hechos cuando tienen lugar, con independencia de cuando son pagados o percibidos en caja. Los ingresos reflejan las cantidades que nos debieron durante el año, hayan sido o no recaudadas. Los gastos reflejan el valor de los bienes y servicios consumidos durante el año, hayan sido o no pagados. Los costes de los activos de larga duración son diferidos y reconocidos cuando los activos se utilizan para prestar el servicio.

c) Los estados financieros mostrarían el grado en que los costes de los servicios prestados durante el periodo fueron cubiertos con los ingresos reconocidos durante el mismo. Es el único principio de contabilidad que suministra información suficiente para evaluar los resultados atendiendo a los costes de los servicios, a la eficiencia y a las realizaciones.

3. PRINCIPIOS MODIFICADOS

3.1. Principio de Caja modificado:

a) Mide el flujo de los recursos financieros actuales.

b) Reconoce no sólo los ingresos y desembolsos de caja producidos en el periodo, sino también los flujos de caja producidos tras la conclusión del mismo si están relacionados con transacciones y hechos que ocurrieron antes de la finalización del mencionado periodo.

3.2. Principio atendiendo al gasto.

a) Mide el flujo de los recursos financieros totales.

b) Reconoce las transacciones y los hechos cuando tienen lugar, con independencia de cuando son pagados o ingresados en caja. Los costes de los activos fijos se consideran gastos cuando son adquiridos y no cuando se consumen.

c) Muestra la medida en que los ingresos fueron suficientes para satisfacer los gastos. A la vista de la tipología expuesta, el principio público del devengo, tal como está redactado en el Documento n.° 1, cabría identificarlo con la base de las obligaciones del Manual de la ONU., o con el principio modificado del devengo que, el Auditor General del Canadá denomina «atendiendo al gasto».Sin embargo, los grupos de trabajo encargados de la elaboración de los documentos relativos a los gastos e ingresos ampliaron este principio con la clara intención de acercarse lo más posible al principio del devengo global o total.

Refiriéndonos en concreto al gasto, cabe destacar las notas siguientes:

1) Los gastos pueden tener su origen, no sólo en el surgimiento de obligaciones, sino también en la variación de activos.

2) El concepto del gasto, que en cualquier caso ha de implicar un decremento en el patrimonio neto de la entidad, se ha establecido en función del carácter económico de la transacción, diferenciándose claramente entre los conceptos gasto e inversión.

3) Dentro del concepto de gastos se incluyen las «pérdidas».

4) Las variaciones de activo contempladas en la definición de gasto pueden tomar la forma de salida o de corrección de un valor contable. Las correcciones de valor contable pueden tener como origen alguno de los siguientes:

❖ Depreciación efectiva sufrida por elementos patrimoniales del inmovilizado material e inmaterial.

❖ Depreciación duradera que no se considere definitiva.

❖ Depreciación irreversible y distinta de la amortización sistemática.

5) Por último, se prevé la posibilidad de reconocer, al menos a la fecha de corte o fin de periodo, gastos efectivamente realizados aunque no hayan sido dictados los correspondientes actos administrativos de reconocimiento de las obligaciones. No cabe duda que si se consigue aplicar estos criterios se habrá dado un paso enormemente importante en orden a mejorar la información sobre la realidad económico-financiera de nuestras administraciones públicas.

Aunque el coste de dicha aplicación pueda parecer no proporcionado en relación a la mejora, no por ello debe dejarse de plantear como objetivo a alcanzar.

En cualquier caso, cualesquiera que fuera la aptitud o talante con que nos enfrentemos a este problema, podemos terminar diciendo, con el Auditor General del Canadá, que: «El desafió para todos los que estamos implicados en la contabilidad gubernamental es encontrar el equilibrio entre la exhaustividad de la información, la veracidad de la medida y los costes de la información recopilada»[19].

CRITERIOS GENERALES

Tratamiento de las obligaciones - Concepto y características de obligación

1. Obligación es una deuda actual, cierta o estimada, que supone un pasivo para la parte deudora, proveniente de transacciones, acuerdos o acontecimientos de naturaleza presupuestaria o no presupuestaria acaecidos en un tiempo pasado, en virtud de la cual la entidad se ha comprometido a realizar, al vencimiento de la misma, una prestación evaluada económicamente.

2. La definición de obligación identifica sus características esenciales.

3. Las obligaciones que se reconozcan con cargo al presupuesto de gastos serán registradas en cuentas específicas que muestren la gestión desde el punto de vista presupuestario. A estos efectos, se distinguirá entre rúbricas representativas de obligaciones reconocidas como consecuencia de la ejecución del presupuesto de gastos y rúbricas representativas de otras obligaciones.

4. Las obligaciones nacen de la Ley, de los negocios jurídicos y de los actos o hechos que, según Derecho, las generen. Desde un punto de vista económico las obligaciones se originan como consecuencia de operaciones que supongan un incremento de activos, la generación de gastos o la sustitución por otras obligaciones anteriores.

5. Es necesario distinguir, a efectos de este documento, entre una obligación y un encargo futuro, ya que, en este último, la decisión de adquirir bienes o incurrir en gastos en el futuro no da lugar, por sí misma, al nacimiento de una obligación.

6. Las obligaciones se clasifican en:

a) Ciertas y estimadas.

b) A corto y largo plazo. Dentro del corto plazo, las presupuestarias se dividirán en presupuesto corriente y presupuestos cerrados.

7. En referencia al primero de los criterios citados en el párrafo anterior cabe distinguir entre obligaciones ciertas y obligaciones estimadas. Las primeras se caracterizan porque su determinación se obtiene de forma objetiva y exacta tanto en lo concerniente al plazo, fijado por las partes, como a la cuantía de la aportación que debe realizar la parte deudora.

En cambio las obligaciones estimadas o provisiones que no supongan correcciones del valor de los activos, se determinan utilizando criterios que, si bien son fiables, implican un cierto grado de subjetividad tanto en su cuantificación como en la fijación del plazo de su vencimiento.

8. Las obligaciones se clasifican entre largo y corto plazo teniendo en cuenta el plazo previsto para el vencimiento. Su consideración se realiza en función de que dicho plazo sea o no superior aun año respecto a la fecha de cierre del período contabilizado. Dentro del corto plazo, las obligaciones presupuestarias se estructuran en obligaciones de presupuesto corriente y obligaciones de presupuestos cerrados. Las primeras se caracterizan porque han sido reconocidas durante el período de vigencia del presupuesto con cargo a los créditos figurados en el mismo, mientras que las segundas representan las obligaciones reconocidas y pendientes de cancelar en 31 de diciembre anterior con cargo a los créditos del presupuesto vigente en los años anteriores.

Las obligaciones procedentes de operaciones de carácter comercial realizadas por determinadas entidades públicas tendrán una consideración análoga.

9. Las obligaciones se extinguen, normalmente, mediante su pago, no obstante existen otras formas de cancelación de obligaciones, tales como la compensación con un derecho, la sustitución con otra deuda, la condonación y la prescripción. Todas estas formas deben cumplir los requisitos que señale la normativa vigente en cada momento.

10. El reconocimiento de una obligación es el proceso por el cual se incorpora al balance.

11. Será requisito previo al reconocimiento de una obligación, el cumplimiento por parte del acreedor de la prestación a su cargo. Esta regla, denominada del “servicio hecho”, será de general aplicación salvo lo establecido en los párrafos siguientes. En los supuestos de obligaciones no recíprocas de la entidad, en las que no exista prestación a cargo de un tercero, el reconocimiento de una obligación habrá de estar en todo caso condicionado al nacimiento del derecho del acreedor en virtud de la Ley o acto administrativo que, según la legislación vigente, lo otorgue. La realización de la prestación o, en su caso, del derecho del acreedor ha de quedar adecuadamente acreditado ante el órgano de la entidad que haya de reconocer la obligación mediante la aportación de los documentos pertinentes y, en su caso, el examen o inspección física de los bienes entregados.

12. Se podrán reconocer obligaciones, sin haber cumplido previamente el acreedor la prestación a su cargo, en los siguientes casos:

a) Cuando existan procedimientos administrativos legalmente establecidos que dispongan la realización de pagos sin la previa aportación ante el órgano de la entidad que haya de reconocer la obligación de la documentación justificativa de la realización de la prestación o del derecho del acreedor.

b) Cuando el contrato que rija las prestaciones entre la entidad y un tercero, se contemple el sistema de «abonos a cuenta» por operaciones preparatorias realizadas por el contratista. La salida de recursos derivados de estas obligaciones reconocidas tendrán la consideración de pagos a buena cuenta y como tales sujetos a rectificaciones y variaciones posteriores.

c) En todos aquellos contratos que, regidos fundamentalmente por la normativa privada, incorporen cláusulas que impliquen la realización de pagos antes de la prestación convenida.

13. Como criterio general, y sin perjuicio de lo indicado en los parágrafos siguientes, las obligaciones se registrarán en el momento en el que se dicten los correspondientes actos de reconocimiento y liquidación.

14. En el caso de que las obligaciones sean consecuencia de la ejecución del presupuesto de gastos, la aplicación al pertinente presupuesto en vigor será simultánea a su registro contable.

15. Las obligaciones derivadas de pasivos financieros asumidos por la entidad se registrarán, en rúbricas representativas de obligaciones no presupuestarias.

16. Las obligaciones derivadas de devoluciones de ingresos se registrarán cuando se dicte el correspondiente acuerdo de devolución.

17. Al menos a fecha de cierre del período deberán registrarse aquellas obligaciones que, no habiéndose dictado aún el correspondiente acto formal administrativo de reconocimiento y liquidación, se deriven de bienes y servicios efectivamente recibidos por la entidad. Análogo tratamiento tendrán los intereses devengados y no vencidos como consecuencia de pasivos financieros.

18. También podrán reconocerse obligaciones cuya evaluación se realiza mediante métodos estimativos. Su registro se realizará a fin de ejercicio, en los supuestos de estimación anual, o bien en el momento del nacimiento de la responsabilidad que vayan a cubrir. Cuantificación de las obligaciones.

19. La cuantificación de las obligaciones a pagar es el proceso mediante el cual se determina la cantidad monetaria por la que aquellas han de incorporarse al balance.

Hay algunas sumas que aparecen en el Estado de Resultados o de Pérdidas y Ganancias, que no han ocurrido todavía. En estos casos se habla de causación. Se hace una causación cuando se reconoce un gasto, por ejemplo, que tendrá que desembolsarse después, pero que ha sido ocasionado por la operación del período. Un ejemplo de esta operación es el registro que se hace cada mes, cuando se paga la nómina o las prestaciones sociales (cesantías, primas, intereses, seguridad social, etc.) de los empleados de una empresa; si bien se ha ocasionado un gasto, no se paga en forma inmediata, sino que se “acumula” como una cuenta por pagar y se paga en otra fecha. En otras palabras, la Contabilidad reconoce cada operación cuando se generan derechos y obligaciones y en ese momento se causan y registran sus efectos[20].

4. ANTECEDENTES EN COLOMBIA

“Durante los años 80, Colombia utilizó la metodología de operaciones efectivas de caja[21] para evaluar el desempeño fiscal del Gobierno nacional y un grupo de entidades representativas del sector público descentralizado[22].

Por el lado de los gastos, esta técnica de medición registra todos los pagos que efectivamente desembolsa el Estado en cada vigencia, para financiar la educación, la salud, la administración de la justicia y la defensa, entre otros destinos. En cuanto a los ingresos, bajo este sistema se contabiliza el total de recaudos que efectivamente reciben los gobiernos y sus agencias en cada año, por impuestos, tarifas, cotizaciones a la seguridad social y otras contribuciones. Con esta metodología se pretendía mejorar la calidad de los ejercicios de programación macroeconómica, los cuales estaban limitados por la carencia de un sistema de información que permitiera medir con mayor certeza la situación financiera de las entidades del Estado.

4.1. Los problemas de la metodología de caja

Si bien la contabilidad de caja tiene ventajas para la medición del déficit público, especialmente porque permite establecer las necesidades de liquidez de las entidades, en los últimos años se han identificado algunas limitaciones sobre su uso, que han llevado a replantear el método de medición de las cuentas fiscales. Uno de los principales inconvenientes de la contabilidad de caja es su incoherencia con el sistema de registro utilizado en las cuentas nacionales, la balanza de pagos y las cuentas monetarias y financieras del país, para los cuales se utiliza el criterio de valores devengados o de causación. Bajo esta técnica, las transacciones económicas se registran cuando éstas tienen lugar, independientemente de si han generado, al mismo tiempo, flujos monetarios (pagos, ingresos, transferencias, etc.). Esta incompatibilidad limita el análisis económico, por cuanto no es correcto combinar los datos fiscales con las demás variables de la economía e impide, por ende, obtener una idea más completa sobre los efectos que tienen las operaciones financieras del Estado en los demás sectores de la economía.

Desde una perspectiva puramente fiscal, el sistema de caja oculta el tamaño real del déficit público.

En particular, cuando la meta anual del déficit fiscal se define en términos de caja, los gobiernos tienen incentivos para acumular compromisos de gasto al final de cada año, que sólo se hacen efectivos en la siguiente vigencia. De esta forma se genera el llamado rezago presupuestal, que corresponde al valor de los compromisos pendientes de pago. Por sus efectos económicos, es conveniente identificar dos componentes en el rezago presupuestal.

De un lado, las reservas de apropiación que son compromisos legales de gasto por los que el Estado no ha recibido ningún bien o servicio. De otro, las cuentas por pagar, que corresponden a compromisos pendientes de pago por bienes y servicios ya recibidos por el Estado. Es claro que cuando se incluyen las cuentas por pagar de las agencias del Estado, se conoce de manera más precisa el tamaño del gasto público y la presión que este ejerce sobre la demanda interna.

2 De la contabilidad de caja a la de causación

Para armonizar los sistemas de información y hacer más transparentes las operaciones fiscales del sector público, el Fondo Monetario Internacional (FMI), en coordinación con los países miembros, trabajó desde mediados de los años 90 en la elaboración de un nuevo manual de estadísticas sobre las finanzas públicas. En diciembre de 2001, se publicó el nuevo manual, en donde se establecen, entre otras cosas, las pautas para registrar las operaciones fiscales con el criterio de causación[23]. No es fácil satisfacer los requerimientos de información que necesitan los países para introducir exitosamente esta nueva contabilidad. En particular, es necesario que las entidades públicas cuenten con todos los estados financieros que soportan sus operaciones y que dichos estados sigan los estándares internacionales, en cuanto a la definición de conceptos, clasificaciones, procesos de consolidación, etc.

Algunos países están pasando gradualmente de la contabilidad de caja a la de causación, aunque para la gran mayoría este proceso no es sencillo, porque los gobiernos subnacionales y buena parte de las empresas públicas tienen sistemas contables inadecuados. Es inevitable entonces que en esta transición, el resultado fiscal provenga de un sistema mixto de caja y causación.

Para el caso colombiano, las entidades que manejan información sobre las finanzas públicas, incluido el Banco de la República, participaron activamente en la discusión del nuevo Manual del Fondo Monetario Internacional FMI, exponiendo las limitaciones que en este frente tiene el país. En tal proceso, la Contaduría General de la Nación está comprometida en buscar que todos los balances financieros de las agencias públicas se ajusten a las prácticas modernas de la contabilidad de causación”[24].

5. INTERPRETACIÓN DE LA CAUSACIÓN Y REALIZACIÓN CONTABLE SEGÚN EL CONSEJO TÉCNICO DE CONTADURÍA PÚBLICA

(Concepto CCTCP 033 de Diciembre 7 de 1995)

CONCEPTO[25]

El artículo 48 del Decreto 2649 de 1993 define la contabilidad por causación, como el reconocimiento de los hechos económicos "en el período en el cual se realicen y no solamente cuando sea recibido o pagado el efectivo o su equivalente", significando que el registro de una operación que afecte el patrimonio debe ser contabilizado cuando se realiza, asentándolo a las cuentas que identifican la verdad de la forma como se efectuó la transacción; esto es, informando el modo como se efectuó el hecho económico que afectó al ente.

Recordemos que el artículo 1o. del decreto mencionado al definir los principios o normas de contabilidad, concluyó que "apoyándose en ellos, la contabilidad permite identificar, medir, clasificar, registrar, interpretar, analizar, evaluar e informar, las operaciones de un ente económico, en forma completa y fidedigna".

El artículo 4o. al referirse a las cualidades de la información contable determina que ésta "es confiable cuando es neutral, verificable y en la medida en la cual represente fielmente los hechos económicos". Más adelante el artículo 11 de la misma norma también corrobora que "los recursos y los hechos económicos deben ser reconocidos y revelados de acuerdo con su esencia o realidad económica y no únicamente en su forma legal".

La verdad debe ser fuente del registro e información contable que coadyuva al entendimiento de las normas de realización, asociación y el de causación o devengo como lo denomina el tratadista Jorge Túa Pereda, cuando sobre el principio del devengo expone "el devengo como criterio de imputación, se apoya simultáneamente, como veremos, en la necesaria imagen fiel que deben suministrar las cuentas anuales y en el principio de prudencia”

El objetivo del devengo es, en consecuencia, más relevante, por lo que prevalece normalmente, en aras del objetivo de imagen fiel que se establece para las cuentas anuales". (Lecturas de Teoría Contable. Edit. CIJUF).

La norma de la causación se identifica claramente con el de la realización. A la luz del artículo 12 del mencionado Decreto 2649, "solo pueden reconocerse hechos económicos realizados. Se entiende que un hecho económico se ha realizado cuando quiera que pueda comprobarse que, como consecuencia de transacciones o eventos pasados, internos o externos, el ente económico tiene o tendrá un beneficio o un sacrificio económico, o ha experimentado un cambio en sus recursos, en uno u otro caso razonablemente cuantificables". Planteamiento que se complementa con el artículo 47[26] sobre reconocimiento de los hechos económicos.

La contabilidad cumple entre otros, dos objetivos fundamentales: servir como medio de información y servir como medio de control mediante los registros oportunos y ciertos sobre la realidad que afecta en últimas el patrimonio de los propietarios o las obligaciones a favor de terceros.

No obstante, si una empresa lo considera práctico, puede adoptar como política contable el registrar toda adquisición con abono al pasivo para buscar un mejor control de los pagos o desembolsos, así como la causación oportuna de las obligaciones tributarias; pero ésta no puede afectar la realidad económica, debiéndose revelar en las notas aclaratorias a los Estados Financieros y mantenerse en forma uniforme.

6. DEFINICIÓN DE LA CONTADURÍA GENERAL DE LA NACIÓN

En la actualidad la Contaduría General de la Nación cuenta con procedimientos para llevar a cabo la Causación en el registro de las operaciones.

La Contaduría General de la Nación mediante el Plan General de Contabilidad Pública PGCP maneja por medio de los principios que son aquellos que constituyen pautas básicas que guían el proceso de generación de información en función de los objetivos del SISTEMA NACIONAL DE CONTABILIDAD PÚBLICA -SNCP; las reglas aplicadas equivalen a las normas técnicas específicas, las cuales conforman el puente que permite hacer operativa la estrategia teórica, materializando el modelo instrumental a través del Catálogo General de Cuentas –CGC- y los Procedimientos.

Los principios hacen referencia, entre otros aspectos, a las técnicas cuantitativas o cualitativas de valuación de los hechos; al momento en el cual se realiza el registro contable; a la forma en que deben revelarse los hechos; a la continuidad del ente público; a la esencia de las transacciones y a la correlación entre ingresos, costos y gastos, todo ello teniendo en cuenta las limitaciones propias que impone el entorno a las organizaciones[27].

El Plan General de Contabilidad Pública PGCP, en sus Principios de Contabilidad define la causación como los hechos financieros, económicos y sociales que deben registrarse en el momento en que sucedan, independientemente del instante en que se produzca la corriente de efectivo que se deriva de éstos.

El registro se efectuará cuando surjan los derechos y obligaciones o cuando la transacción u operación originada por el hecho incida en los resultados del período[28].

“Mediante el concepto 7161 de abril 03 de 2002 normas y procedimientos - Sistema de contabilidad de caja y sistema de contabilidad por causación la Contaduría General de la Nación manifiesta lo siguiente:

Extracto “(…) En el Plan General de Contabilidad Pública, aplicable a todas las entidades del sector público, se adoptó el sistema de contabilidad por causación como principio (…)”

La diferencia entre el sistema contable de causación con el sistema contable de caja, consiste en que el sistema de causación en la contabilidad pública, se produce cuando surgen derechos u obligaciones por parte de una entidad en ejercicio de su actividad y que afectan el resultado del período pero que son cancelados posteriormente al momento de su registro; en este sistema se registran los hechos en el momento en que suceden, independientemente del momento en que se efectúe el pago de la obligación ó se reciba el valor correspondiente del derecho.

En el sistema de caja, los registros contables se realizan en el momento en que efectivamente se reciba el dinero o se efectúe el pago; es de entender, que al momento en que surge un derecho o una obligación, simultáneamente se da el movimiento de caja”[29].

Por otra parte, la Contaduría General de la Nación en la Circular Externa 012 de diciembre 2 de 1996, da una instrucción para el registro contable del proceso de causación, recaudo y consignación de los ingresos de la Nación y conciliación de saldos de operaciones recíprocas relacionadas, como se muestra a continuación:

7. CIRCULAR EXTERNA Nº 012 DEL 2 DE DICIEMBRE DE 1996

Señores:

REPRESENTANTES LEGALES, JEFES DE AREA FINANCIERA, JEFES DE CONTABILIDAD Y CONTADORES DE LOS ENTES PUBLICOS DEL NIVEL NACIONAL DE LOS ÓRDENES CENTRAL Y DESCENTRALIZADO.

REFERENCIA: Instrucciones para el registro contable del proceso de causación, recaudo y consignación de los ingresos de la Nación y conciliación de saldos de operaciones recíprocas relacionadas.

Apreciados Señores:

Con el fin armonizar y uniformar los procedimientos utilizados para el registro de los flujos de fondos entre la Dirección del Tesoro Nacional y los entes públicos de manera que haga consistente el proceso de preparación y revelación de la información consolidada de la Nación, consideramos conveniente impartir las siguientes instrucciones:

7.1. Objetivos Específicos.

❖ Adecuar los registros contables en forma que permitan la determinación real de los ingresos de la Nación, generados por Ingresos Fiscales (tributarios y no tributarios), Rentas Parafiscales, Fondos Especiales y otros conceptos como Enajenación de Activos y Rendimientos Financieros.

❖ Asignar responsabilidades relacionadas con el registro contable de los ingresos de la Nación a los entes públicos encargados de su administración, en concordancia con las disposiciones legales vigentes.

❖ Facilitar el proceso de control y conciliación de las operaciones de tesorería entre los distintos agentes involucrados.

❖ Indicar los registros contables, relacionados con la causación, recaudo y consignación de los Ingresos de la Nación, así como con el cruce de cuentas por obligaciones de origen legal entre los entes públicos y la Nación.

❖ Reglamentar las operaciones contables a seguir en el caso de traspaso de bienes entre entes públicos de un mismo nivel.

7.2. Causación, recaudo y consignación de los ingresos de la Nación.

El registro contable correspondiente a la causación de los ingresos de la Nación será responsabilidad del ente público de la administración central o descentralizada del nivel Nacional que los administre, independientemente del ente que los recaude.

En el anexo SC-001, denominado Homologación de Ingresos Presupuestales al Catálogo general de Cuentas del PGCP, que hace parte de la presente circular, se indican los entes encargados del registro contable de cada uno de los ingresos relacionados en el Presupuesto General de la Nación, que en la mayoría de los casos es la Dirección del Tesoro Nacional el ente responsable del recaudo, bien sea directa o indirectamente. Igualmente, para facilitar este proceso, se señala la homologación de los diferentes conceptos de los ingresos presupuestales con relación al Catálogo General de Cuentas del Plan General de Contabilidad Pública.

7.3. Registro contable de los ingresos de la Nación.

Las operaciones de flujos de fondos relacionadas con los ingresos de la Nación deberán efectuarse de acuerdo con los términos del Instructivo No.003 del 2 de diciembre de 1996, que hace parte de esta Circular, el cual contiene en detalle, las diferentes situaciones que pueden presentarse en el manejo de operaciones recíprocas de fondos y bienes, como son:

❖ Causación, recaudo y consignación de los ingresos de la Nación.

❖ Flujo de fondos de la Dirección del Tesoro Nacional a los entes públicos.

❖ Reintegro de fondos a la Dirección del Tesoro por parte de los entes públicos.

❖ Devolución de fondos de la Dirección del Tesoro Nacional a beneficiarios, por pagos en exceso, consignaciones que no corresponden o decisiones de orden judicial

❖ Consignación de excedentes financieros de los entes descentralizados del orden nacional a la Dirección del Tesoro Nacional

❖ Compensación de obligaciones entre entes públicos.

❖ Traspaso de bienes entre entes públicos.

7.4. Conciliación de saldos.

Las operaciones efectuadas entre la Dirección del Tesoro Nacional y los entes públicos y las de éstos entre sí, deben conciliarse mensualmente. Para tal efecto, los entes públicos que tengan a su cargo la liquidación, cobro, recaudo, devolución o el pago de conceptos que constituyen ingresos para la Nación, deben suministrar la información respectiva a los entes encargados de la causación o registro del correspondiente ingreso, de acuerdo a lo establecido en el anexo SC-001.

En el caso de las operaciones relacionadas con la Dirección del Tesoro Nacional, la conciliación deberá efectuarse con base en el siguiente procedimiento:

❖ Solicitar oportunamente a La Dirección del Tesoro Nacional, la información sobre el recaudo o giro de recursos a cada ente público.

❖ Los entes públicos deberán conciliar los saldos registrados en las respectivas cuentas y subcuentas de su sistema contable, con los saldos revelados en el informe remitido por la Dirección del Tesoro Nación

❖ Los entes públicos deberán ajustar las diferencias que afecten su contabilidad y notificarlas a la Dirección del Tesoro Nacional, al igual que aquellas correcciones que correspondan a esa Dirección, detallando la fecha y el tipo de la operación, comprobante y valor, así como las demás características que permitan identificar claramente el registro de la operación.

La Dirección del Tesoro Nacional podrá indicar los formatos que incluyan la desagregación de la información al nivel requerido, de tal forma que se facilite el análisis y verificación de las respectivas partidas registradas en el proceso de la causación como en el de recaudo de los ingresos.

7.5. Modificaciones al Catálogo General de Cuentas del PGCP.

Para dar cumplimiento a las instrucciones antes mencionadas se crean y eliminan cuentas y subcuentas, del Catálogo General de Cuentas del PGCP, así:

❖ Cuentas y Subcuentas que se crean:

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❖ Subcuentas que se eliminan

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❖ Ajustes y reclasificaciones

Los entes públicos deben efectuar los ajustes y reclasificaciones originados por la apertura y eliminación de las cuentas y subcuentas relacionadas en el punto anterior, para adecuar sus registros contables, de acuerdo con el instructivo No. 003, los cuales deben incluirse, a más tardar, en los informes contables que se remitan con fecha de corte diciembre 31 de 1996.

VIGENCIA: La presente circular rige a partir de su publicación

Cordialmente,

ORIGINAL FIRMADO POR

EDGAR FERNANDO NIETO SANCHEZ

Contador General de la Nación

Anexo SC-001

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CAPITULO III

1. PROCEDIMIENTO DEL REGISTRO DE LA CAUSACIÓN POR PARTE DE LAS ENTIDADES PILOTO

Las Alcaldías Municipales por su naturaleza de Entes Territoriales Centralizados[30], sigue los criterios establecidos por la ley para el desarrollo de sus funciones. Estos entes aplican las normas establecidas en el Plan General de Contabilidad Pública PGCP, ya que se constituye en el soporte que ayuda a mantener el desarrollo de la normatividad propia de las instituciones que administran recursos de la Nación en forma oportuna y confiable, adicionalmente genera el conocimiento financiero, económico y social del sect