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Circuito Productivo Del Aceite De OlivaImprimir Documento!Suscríbase a ClubEnsayos - busque más de 748.000+ documentos Categoría: Temas Variados Enviado por: Jerry 22 junio 2011 Palabras: 30029 | Páginas: 121 ... a economía argentina como “viento de cola”); otras ponen el énfasis en el cambio de rumbo económico con la salida de la Convertibilidad; otras interpretaciones directamente lo emparentan con factores fortuitos. 1 Centro de Estudios Urbanos y Regionales asociado al CONICET 2 Si bien la crisis local no afectó al mercado financiero internacional, sí tuvo un significativo impacto sobre los bonistas tras la declaración del default y renovó las dudas sobre el papel del FMI en las crisis financieras y sus recomendaciones de política luego de la crisis de los mercados emergentes en Asia y propagación a toda la economía mundial. 3 Incluso durante la crisis y en los años recientes muchos de estos analistas realizaron, entre otros pronósticos, hiperinflación, dólar a diez pesos, insuficiencia de crecimiento por falta de inversión y de crisis energética, entre los más relevantes. 2 Sin embargo, y más allá de las interpretaciones sobre los fundamentos del crecimiento de la economía en los años recientes, nos interesa aquí revisar, a la luz del proceso observado en uno de los circuitos productivos de mayor dinamismo, las tendencias y las políticas públicas orientadas a dar satisfacción a las necesidades de las sociedades vinculadas a dichos procesos productivos. Esta ponencia se propone ofrecer una descripción integral del funcionamiento contemporáneo del circuito productivo del olivo, en la región de Nuevo Cuyo. Más específicamente, nos abocaremos a analizar los casos específicos de Mendoza, San Juan, La Rioja y Catamarca por ser las provincias que concentran más del 90% de la superficie implantada y de la cantidad de árboles frutales destinados a la obtención de las aceitunas. El presente documento es elaborado a partir del aporte de diversas fuentes. En primer lugar, remite a las contribuciones que uno de los autores viene realizando desde hace dos décadas al análisis de procesos productivos regionales desde una perspectiva estructuralista, con especial énfasis en el desempeño dentro de cada proceso o cadena de producción, de los principales agentes económicos que la componen, en sus diversas etapas o eslabones4. Una segunda contribución proviene de materiales proporcionados por investigadores integrantes del Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Nacional de San Juan, encabezados por la lic. Delia de la Torre, consistente en documentos de trabajos y a material de investigación e información de entrevistas realizada en el marco de diversos estudios en marcha en el CEUR (Centro de Estudios Urbanos y Regionales). El presente trabajo se divide en tres partes. En el inicio se presenta de modo muy sintético el trasfondo teórico-metodológico elegido para la descripción del circuito productivo. A continuación se describen y analizan las principales tendencias macro, meso y micro que se vinculan al desarrollo del circuito. Luego, realizaremos una descripción del comportamiento actual del circuito siguiendo el esquema metodológico previamente enunciado. Por último, intentaremos daremos cuenta, en forma sucinta, de las conclusiones de los procesos observados en el circuito y de algunas ideas preliminares para reformular la intervención en los diferentes niveles que inciden en el comportamiento del citado. 4 Entre tales aportes figuran los trabajos destinados al estudio de las políticas promocionales puestas en marcha en la década de los 90 en algunas provincias de la citada región y cuyos resultados aparecen en varias publicaciones de la última década (Alejandro Rofman, Amorrortu Editores, Buenos Aires, 1999: Patricio Collado y Alejandro Rofman, Buenos Aires, 2006). 3 1. Marco teórico El documento basará su esquema metodológico central en el modelo de circuitos productivos de acumulación regional. Dicho esquema conceptual se desarrolla debidamente en el libro de Alejandro Rofman “LAS ECONOMÍAS REGIONALES A FINES DEL SIGLO XX”5, que reconocen antecedentes en el trabajo previo de Pablo Levin y Juan Iñigo Carrera (CFI: 1974) y así como aportes y diferentes investigadores del CONICET, entre ellos Graciela Gutman6 y Roberto Bisang. Los circuitos productivos de acumulación regional Los Circuitos de Acumulación se definen como “un recorte analítico que da cuenta de un ámbito de crecimiento del proceso productivo global, nucleado alrededor de una actividad clave. La actividad clave es aquella donde están presentes los agentes capitalistas más dinámicos que están en capacidad de imponer una serie de mecanismos que les permiten captar valor generado por otros agentes del circuito. Las actividades integrantes del circuito, organizadas como cadena de producción, son la condición necesaria para el sustento y ejercicio de la dominación. En cada circuito interactúan diversos agentes con una desigual capacidad de apropiar valor generado en su ámbito. Esta apropiación se efectúa a través de las relaciones directas de acumulación, que son las que dan cuenta de las transferencias de valor entre dichos agentes y las que crean condiciones objetivas de dominación dentro de un ámbito productivo específico”7. En un circuito de producción o cadena productiva es preciso distinguir entre relaciones técnicas de producción y relaciones sociales de producción. Aunque los estudios especializados sobre actividades productivas regionales usualmente trabajan con información mesoeconómica, a nivel de sector o rama, en algunos casos se incorporan análisis referidos a las relaciones de insumo-producto o de compra-venta que se perfeccionan al interior de cada cadena. Sin embargo, muy rara vez, se apela 5 Rofman, Alejandro. “LAS ECONOMÍAS REGIONALES A FINES DEL SIGLO XX” ED ARIEL. ARGENTINA 1999, CAPÍTULO II. Por otra parte, Alejandro Rofman ha venido publicando análisis regionales en libros, artículos de revista y documentos de trabajo en los últimos veinticinco años , que hacen referencia a este instrumento metodológico de evaluación de los procesos de acumulación a escala espacial. 6 Entre los mencionados pueden consultarse: Graciela Gutman, María Eugenia Iturregui, Ariel Filadoro. “Propuestas para la formulación de políticas para el desarrollo de tramas productivas regionales. El caso de la lechería caprina en Argentina”. ISBN 92-1-322512. “Crecimiento regional y políticas públicas; el impacto de la promoción industrial en la Provincia de La Rioja”, Gabriel Yoguel, Francisco Gatto, Graciela Gutman. “Promoción industrial en La Rioja; estrategias empresariales y desarrollo regional”. Graciela Gutman, Gabriel Yoguel, Francisco Gatto, Aída Quintar, Gabriel Bezchinsky. 7 Op. Cit. 4 a lo que es sustancial en un proceso productivo marcado por la presencia de agentes económicos que se intervinculan entre sí, desde muy diferentes posiciones, actividades y poder de negociación. Estas vinculaciones son las que incorporamos al ámbito de las relaciones sociales de producción. “El circuito productivo abarca un conjunto de unidades de producción, distribución y consumo que operan intervinculadas entre sí a partir de una actividad común a todas ellas La participación que tiene cada uno de los procesos productivos de las respectivas unidades regionales en el conjunto del fenómeno que se efectiviza en el circuito global es lo que nos interesa rescatar para el análisis espacial del proceso productivo global…”8 Lo que es central en nuestro análisis, entonces, es reconocer que cada “proceso de vinculación entre los eslabones del circuito constituye la trama a través de la cual se va desarrollando, por una parte, la generación de excedente, y por otra, la forma de apropiarse del mismo. Estos encadenamientos, en cada circuito, pueden identificarse adecuadamente a partir precisamente de la forma organizativa del mercado en que cada eslabón se desempeña, la dinámica operativa del mercado y la capacidad de adaptación del respectivo agente económico a los correspondientes cambios, la dominación que se ejerce entre agente y agente –dada la estructura del respectivo mercado-, y las cuotas que del excedente total se apropia cada uno de ellos (...)”9. Así, el agente económico social, cualquiera sea su organización interna, la división del trabajo que adopte, o la tecnología que utilice y tenga disponible o no fuerza de trabajo estable o temporaria, perfecciona el proceso de transformación productiva, utilizando insumos de producción y aplicando trabajo humano para modificarlos y transferirlos a otra etapa de la cadena productiva o directamente al mercado de consumo. Realizada la citada transformación los insumos se convierten en un nuevo producto, incorporados a otra etapa o eslabón del proceso de producción. La tasa de ganancia queda determinada por los beneficios brutos o los ingresos alcanzados luego de la venta del bien o del servicio en el mercado ya dirigida al nuevo eslabón o encadenamiento. En nuestro análisis, entonces, resulta fundamental identificar con precisión la capacidad que algunos agentes poseen sobre el conjunto de las relaciones que se llevan a cabo los agentes económicos y sociales. En suma, la posibilidad de un agente económico dentro del circuito de apropiarse del excedente global depende de la mayor o menor eficiencia económica del citado 8 Ibíd. 9 Ibíd. 5 agente productivo en relación al mercado que debe servir y del poder de negociación que posee dentro del mismo circuito productivo.10 Los agentes económicos en un circuito de acumulación Tras la presentación previa corresponde ahora discutir el perfil de los agentes económicos que operan dentro de un circuito de acumulación. Una primera identificación debería pasar por las actividades dominantes que actúan como eje central del circuito y alrededor de las cuales giran y se articula todo el proceso de determinación de precios y modalidades de acumulación. Una segunda característica debería descansar en los modos de producción dominantes a que están sometidos los procesos sociales que caracterizan al circuito Una tercera individualización tendría que reconocer el nivel de predominio de determinadas formas técnicas de producción que son centrales al circuito y que utilizan los diferentes agentes económicos y sociales en los eslabones que conforman el encadenamiento respectivo..11 Las transacciones ínter-empresas o entre agentes económico-sociales, que quedan definidas plenamente por las relaciones técnicas, se dan entre decisores de muy desigual presencia en el mercado, poder de negociación y capacidad para actuar. No podría evaluarse del mismo modo un vínculo basado en una relación entre agentes económicos autónomos, que no ejercen relaciones de predominio uno sobre el otro y que están en condiciones de tomar decisiones con plena libertad a formas de subordinación muy conocidas que más que una alianza o acuerdo suponen una adhesión incondicional de un actor a las exigencias del otro. Desde el punto de vista jurídico, la transacción puede ser totalmente legal pero, por la notoria desigualdad estructural que separa a unos de otros agentes económicos, en no pocos casos, se transforma en una validación de un fenómeno caracterizado por la sujeción o el sometimiento. Ello está presente, contemporáneamente, en numerosos procesos donde la creciente concentración económica y los procesos asociados a nuevas estrategias post-fordistas de reproducción de la fuerza de trabajo acrecientan la existencia de relaciones muy desiguales de poder entre quienes supuestamente celebran acuerdos asociativos o de complementación económica. Este fenómeno se viene dando en muy diversos planos de la actividad productiva aunque probablemente sea mucho más nítido e intenso en el plano de las relaciones sociales en el ámbito agroindustrial. Así, se puede afirmar, como se ha hecho muy recientemente que la agricultura de contrato, que se expresa en la “...articulación 10 Ibíd. 11 Ibíd. 6 subordinada de pequeños y medianos productores a las cadenas productivas donde predominan los controles externos...” y que provocan, como resultado muy generalizado”... la expulsión o el deterioro de los productores locales”12, constituye una evidencia singular de una relación que expresa cómo una supuesta relación técnica consensuada encubre una relación social signada por la inexistencia de tal autodeterminación de las partes. 2. Principales tendencias en el circuito productivo del olivo El sector agropecuario argentino experimentó un profundo proceso de transformación estructural asociada a las políticas económicas que el Golpe de Estado de 1976 impuso en la Argentina. La lógica de acumulación y distribución del ingreso de la industria sustitutiva, que rigió hasta ese punto de partida fue reemplazada a través de la gestión política de la Dictadura por una nueva sustentada en la valorización financiera, en una estrategia centrada en la renta financiera como pilar fundamental de acumulación de capital en manos de los grandes inversores, y el agro no estuvo ajeno a ello. El proceso de concentración y centralización de capital en el sector abarcó a todas las regiones y el patrón de desarrollo agropecuario del País, ha sido históricamente -y esto incluso se ha acentuado- orientado al mercado interno y externo, y sostenido en su esquema básico en el crecimiento de la escala de producción (con un aumento en el tamaño de las explotaciones), el uso intensivo creciente de capital, tecnología, insumos industriales, ciencia y biotecnología, con formas de organización del trabajo y de producción tendientes a la reducción de la necesidad de personas para completar la cadena de valor. Esto último, acompañando el tipo de actividades que predominantemente se orientaron a la demanda mundial resignando el consumo interno13 Esta transformación ha sido de gran impacto y de variados efectos sobre los diferentes circuitos productivos regionales. Uno de los más relevantes es la salida de miles de unidades productivas que, en el proceso, desaparecieron, fueron fusionadas o integradas a articulaciones o unidades de mayores dimensiones. 12 Mónica Bendini.”Procesos de cambio en la construcción social de un territorio” en “Globalización, Desarrollo y Territorio menos f.avorecidos”; Albereto Riella (compil.) Montevideo, 2006, Págs. 202-203. 13 Podemos mencionar conceptualmente la preeminencia de lo que se ha dado en denominar actividades agrícolas temporales utilizando el concepto de Pierre George (1963) refiriéndose a aquellas definidas por la demanda mundial, aunque podemos retrotraernos a nuestros días observando los debates públicos en torno a sectores cuyos precios entran en conflicto por ser productos de alta demanada en el mercado interno y también desde el exterior y con precios internacionales diferenciados como la carne. 7 Este proceso, que en la experiencia internacional se asocia al avance del capitalismo en el agro aquí se vio especialmente acelerado en los años más recientes14. Y respecto a las características que se mencionan como destacadas en el período intercensal 88-02 en el trabajo de Rosi y León, referidas a “la extensión e intensidad del proceso de concentración y centralización de capital en el agro”, “la ausencia casi total de políticas e instrumentos para atenuarlo”, y “la falta de correspondencia con un proceso concurrente de absorción en actividades industriales y de servicios de la población desplazada” es de destacarse que en otras sociedades se han dado procesos similares aunque en otra etapa de desarrollo del sistema económico y su correlato asociado a los rasgos del mundo del trabajo lo cual posibilitó que fueran las ciudades y sus actividades industriales y de servicios las que absorbieran a los contingentes migratorios desplazados. Sin embargo, en la fase actual del desarrollo capitalista ese proceso se vió dificultado por las características que asumen actualmente las nuevas formas de producción en la industria y en los servicios, basadas en la masiva incorporación de tecnología ahorrativa de fuerza de trabajo. Observando el proceso en todo el agro advertimos como la devaluación consolidó la posición relativa de los capitales más concentrados de la agricultura15. Esta tendencia se vio reflejada en la acentuada brecha generada con los productores medianos y pequeños, y referida a la presencia creciente de capitales financieros ajenos al quehacer agrario tradicional. Este contexto fue caracterizado por la búsqueda de nuevas y mejores tierras por tales protagonistas dominantes a costa de los medianos y pequeños que continuaron siendo desplazados hacia tierras menos productivas o excluidos de sus predios. La tendencia decreciente que afectó a las unidades de menor tamaño fue acompañada por el aumento en el tamaño promedio de las explotaciones que paso de 469 has.(1988) a cerca de 600 has. (2002). Sin abrir juicio de valor al respecto, aunque representa un ejemplo interesante, en referencia a lo que podemos interpretar a partir de este aumento del tamaño de las explotaciones en argentina, si comparamos con el tamaño de las EAP en Estados Unidos, en 2002 el tamaño promedio de las mismas era de 178 ha. (sin modificaciones desde 1982 y un 10% menos que en 1992), lo cual expresa claramente que en nuestro país dicho promedio –que puede mirarse como una 14 Tal vez, uno de los rasgos más relevantes es la profundidad y la velocidad del proceso que de acuerdo al ultimo período intercensal 88-02 dejaron de funcionar un de 6.300 explotaciones por año, aunque este era un proceso que venia desarrollandose de forma sosténida desde desde el censo de 1969 hasta el de 2002, lapso en el cual se vio la baja de 205.000 unidades. 15 Mayoritariamente asociados a la exportación. 8 medida particular de la concentración- es 3,3 veces mayor que en la nación del Norte.16. De acuerdo a lo estimado en el trabajo citado las pequeñas EAP eran cerca de 186.900 en 2002 mientras que ese numero en el censo de 1988, alcanzaban a 245.000 unidades. Podemos ver claramente la desaparición de más de 70.000 unidades en los últimos 19 años, mayoritariamente pequeñas (con un tamaño promedio de 15ha). Para sintetizar. El proceso sucedido en el agro destaca no sólo la reducción del número de productores, sino que además este proceso significó fundamentalmente la disminución de la cantidad de personas ocupadas en el agro. De acuerdo a las mismas fuentes, en 2002 se registraban cerca de 250 mil personas empleadas menos. Lo observado configuró un nuevo escenario con una clara perdida de protagonismo de los pequeños y los medianos productores en la producción y comercialización de sus productos contribuyendo a consolidar la inequidad en los circuitos productivos del agro. Si a estas conclusiones le agregamos los datos del Censo nacional de Población de 1991 y el efectuado en el año 2001, vemos una clara caída en la ocupación del sector en 430 mil personas y un aumento sensible de la pobreza y la indigencia entre la población rural.17 Este panorama general tiene en el circuito productivo del olivo un ejemplo desatacado. Este circuito, que cuenta con una presencia histórica de gran importancia de la pequeña producción, ha sufrido una profunda reestructuración a la vez que un crecimiento explosivo de la producción y las ventas, con impactos my diferenciados según el poder en el mercado de cada uno de los agentes económicos que lo integran. ¿Que sucedió en el circuito productivo del Olivo? No se puede discutir y analizar la evolución de la actividad olivícola en nuestro país sin hacer mención al instrumento legal que cambió radicalmente su perfil: la Ley de Diferimientos Impositivos, sancionada a mediados de la década de los 90, contribuyó decididamente a la modificación de la estructura productiva y social del sector olivícola, desplazando hacia las provincias beneficiadas las principales producciones y 16 Esta referencia fue extraída del texto de Cita de Rosi y León. Ver también en: http://www.nass.usda.gov/census/census02/volume1/us/st99_1_001_001.pdf 17 De acuerdo a estimaciones del Banco Mundial, la pobreza rural alcanzaba al 73% de la población y al 40% la indigencia en el período más álgido de la crisis 2001-2002. Sin embargo, esos nros. que se han reducido sustancialmente hasta la actualidad no acompañan al mismo ritmo los nros. para todo el país, los cuales muestran mejores niveles de vida. 9 procesamientos de olivas a la vez que permitió la producción de aceites monofrutales de excelentes calidades provenientes de plantaciones monovarietales. En el período más reciente, otro hecho en la esfera de la política económica macro cambió el panorama del sector, el fin de la Convertibilidad Cambiaria. La devaluación de la moneda modificó los niveles de rentabilidad del sector y acentuó la orientación de la producción hacia la exportación a la vez que posibilitó la sustitución de importaciones por producción local, llevando los valores de las compras al exterior a niveles muy bajos18. En términos de la localización de la producción, la de materia prima se concentra en las provincias de Catamarca, La Rioja, San Juan y Mendoza, siendo las tres primeras las más beneficiadas con la Ley de Diferimientos Impositivos; la producción de aceitunas de mesa se nuclea en Mendoza y La Rioja mientras que la producción de aceite de oliva se concentra en Catamarca, Mendoza, La Rioja y San Juan, acorde con el panorama producido por la Ley. En el futuro se anticipa que Catamarca podría convertirse en el principal productor y exportador de aceite de oliva Latinoamérica. La concentración que se observa en la fase de producción, tiene su correlato en la alta concentración en las fases de industrialización y comercialización. Desde el punto de vista de la demanda externa, se destaca la presencia de Brasil como el consumidor más importante de la producción olivícola exportada mientras que se registra el crecimiento de otros países compradores, como los EE.UU y España. Desde el punto de vista del volumen, en el año 2006 el sector exportó por un valor cercano a los 150 millones de dólares. En términos generales, el sector olivícola presenta una tendencia positiva tanto en valor como en volumen de producción. Las condiciones estructurales del mercado auguran para el circuito buenas perspectivas futuras. 18 Más allá de la forma o valor de uso que adopte, se estimó que el 72% de la materia prima que se produce en el sector se exporta. 10 Cuadro N° 1. Argentina. Producción olivicola estimada para 2006. Usos y destinos. En toneladas. Exportaciones Volumen % Exportado Consumo Interno % Consumo interno Producción total Materia Prima Utilizada (aceitunas) Materia Prima utilizada (RELATIVA) Aceituna de Mesa 80410 84% 15750 16% 96160 96160 38% Aceite de Oliva (en toneladas de aceite) 14305 65% 7700 35% 22005 157179 62% Total Materia Prima (toneladas de aceitunas) 253339 Consumida en el mercado Interno 28% Exportada o consumida en el exterior 72% Total Materia Prima 100% Fuente: Elaboración Propia en base a datos de SAGPyA y estimaciones propias. Metodología. Se consideran estimados: Un consumo interno de aceitunas de mesa de 450 grs./hab./año y un consumo de 220 grs./hab./año de aceite de oliva y 35.000.000 de habitantes. Se estimó en 14 % el rendimiento del aceite en la materia prima. Nota: Como la importación de aceitunas y de aceite de oliva ha sido para el 2006 relativamente insignificante, podemos apartarla del análisis. El análisis de la actividad en torno al olivo muestra, si se observan sus rasgos esenciales, un proceso productivo concentrado en las provincias de La Rioja, Catamarca, San Juan y Mendoza. Sin embargo, el sistema productivo del olivo presenta una característica general compartida por todas las jurisdicciones políticoadministrativas en donde se asienta; por lo que su análisis puede efectuarse a partir de un conjunto de definiciones que son ampliamente compartidas en el ámbito de la región productiva. La existencia de predios dedicados a la actividad agrícola del olivo muestra una fuerte heterogeneidad, que implica analizar diversos modelos productivos diferenciados tanto en tamaño de la explotación como en densidad, antigüedad de la plantación, calidad de la producción y destino de la misma, ya sea a mercado de consumo directo o a industrialización, paquete tecnológico utilizado y productividad por unidad de superficie. Este proceso de diferenciación presenta una notoria brecha entre los más pequeños productores (absolutamente mayoritarios) y los más grandes que va en ascenso. Estos últimos se han ido instalando en los últimos años merced a la política de promoción basada en los Diferimientos Impositivos, que han atraído capitales externos a la Región y a la actividad, cuya consideración específica se hace aparte. 11 La identificación de tales diferencias así como la evolución reciente de ambos segmentos de productores ocupados en la actividad agrícola es esencial realizarla con detalle pues la pequeña producción es, precisamente, el sector sobre el cual nos interesa percibir los efectos de la política pública del período. Cuadro Nº 2. Superficie plantada con olivos por destino de la producción. Diciembre de 1999. En hectáreas. Destino de la producción Plantaciones Aceite % Conservas % Totales Tradicionales 11.800 40 17.800 60 29.600 Nuevas con diferimientos 30.000 70 12.800 30 42.800 Nuevas sin diferimientos 1.000 67 500 33 1.500 Total 42.800 58 31.100 42 73.900 Fuente: SAGPyA, Dirección Nacional de Alimentación. Buenos Aires, 2003. El cuadro que se inserta más arriba da una idea general cómo se perfilaba, al fin de la década anterior, la especialización productiva de los plantíos según perteneciesen a productores tradicionales, en general pequeños y medianos, frente a las nuevas implantaciones, ya sean iniciadas con el apoyo de los diferimientos impositivos o sin tal ayuda. Allí se advierte que la agricultura tradicional, en manos preferentemente de la pequeña producción, solamente daba cuenta del 40% del total de hectáreas con plantaciones de los árboles productores de olivo. Por el contrario, el 60% correspondía a nuevas inversiones, de las cuales más del 90% se habían efectuado con la norma de los diferimientos impositivos. A la vez, si se observa el destino de la producción de aceitunas, se advierte que más de las dos terceras partes de la producción de las empresas de reciente implantación envían su producción a la industria aceitera, correspondiendo el restante a la venta del producto en fresco. A la vez, en el sector de las actividades tradicionales, la relación prácticamente se invierte pues seis de cada diez hectáreas plantadas lo eran con frutales cuya producción se enviaba a su acondicionamiento como aceituna envasada y solamente cuatro de dichas hectáreas poseían plantaciones cuyas aceitunas estaban destinadas a servir como materia prima para la elaboración de aceite de oliva. En otras palabras, los productores de mayor tamaño, más modernos, contando la mayor parte de ellos con subsidio estatal por la posibilidad de postergar, sin intereses, el pago de sus obligaciones impositivas operaban en un mercado muy favorecido por el cambio de los precios relativos, en muy intensa expansión. 12 La cadena productiva olivícola esta formada por distintos eslabones o subsectores. En primer lugar la producción de la materia prima, que es el fruto del olivo, llamado aceituna u oliva. El siguiente encadenamiento lo forma el procesado de la materia prima, es decir la producción industrial, donde existen dos posibles destinos para la materia prima obtenida: se produce aceite de oliva o aceitunas de mesa (conserva en general). Posteriormente, el producto industrializado pasa a las empresas encargadas del fraccionamiento y envasado de esos productos o manufacturas de origen industrial. Finalmente el producto ya listo para el consumo humano se destina a la comercialización (venta a nivel minorista desde almacenes, supermercados, ferias o comercios afines, o se vende como insumo (materia prima comprada al por mayor) a los que los utilizan en su respectiva producción (restaurantes, pizzerías, etc.). Por lo tanto, el análisis zonal de la producción del sector olivícola debe considerar la estructura vertical descripta; ya que de no ser así el análisis daría lugar a generalizaciones equivocadas. Considerando lo expuesto, se ubicará la producción en términos geográficos para cada uno de los eslabones. Para comprender como se transformó el eslabón de la materia prima, que es donde se concentra la totalidad del subsector que aquí estamos analizando –los pequeños productores- veremos como se modificaron las cantidades producidas en las principales provincias olivareras y especialmente en las 4 que aquí consideramos. Para el año 2006, en Argentina se estimó una producción de materia prima en torno a las 260.000 toneladas. La distribución de la producción de la materia prima en general, puede obtenerse a partir de la superficie plantada con olivos19. Sin embargo, podemos considerar, al efecto de comparar la modificación de la composición geográfica de la producción de materia prima, la superficie plantada de acuerdo a los datos de los censos del 88 y el 2002 tal como se expone en el siguiente cuadro. 19 No disponemos de datos concretos para la producción primaria a nivel regional. La estimamos directamente de la superficie plantada con olivos. Hay que destacar que los nuevos emprendimientos beneficiados con la Ley de diferimientos impositivos poseen mayor productividad por hectárea que los tradicionales, dada la intensidad de la explotación. Por otro lado, la producción varía mucho año a año por factores climáticos y por el fenómeno de vecería. Considerando estos aspectos, la mejor forma de regionalizar la producción es a través de la cantidad de hectáreas plantadas con olivos. 13 Cuadro Nº 3. Superficie plantada con olivos. Por provincia. En hectáreas y porcentajes. Años 1988 y 2002. Provincia Censo Nacional 1988 % Censo Nacional 2002 % La Rioja 2036 10% 20503 28% Catamarca 952 5% 16354 22% San Juan 4030 19% 14868 20% Mendoza 7629 37% 14643 20% Córdoba 5825 28% 3600 5% Buenos Aires 174 1% 1819 2% Salta 3 0% 958 1% Otras Provincias 154 1% 25 0% Total 20803 100% 72770 100% Fuente: Censos Nacionales Agropecuarios 1988 y 2002. Del mismo, puede observarse el cambio en el peso relativo en la superficie cultivada con olivos en las provincias con respecto a la década del `90 que ocasionó la Ley de diferimientos impositivos, beneficiando en este ámbito a las provincias de La Rioja, Catamarca y San Juan, y reconfigurando fuertemente al papel de la pequeña producción en el circuito. Por su parte, Catamarca se ha convertido en la principal provincia con superficie cultivada con olivos destinados específicamente para la producción de aceite, con el 28% de la superficie total del país. Le siguen en orden de importancia La Rioja (24%) y San Juan (21%). Los principales departamentos en la provincia de Catamarca, según la superficie implantada para la producción de aceite son: Pomán, Capayán, Valle Viejo y Tinogasta. En el caso de las aceitunas de mesa, la mayor superficie se encuentra en la provincia de La Rioja con el 38% del área total, seguida por Mendoza (23%) y San Juan (20%). En la provincia de La Rioja, los principales departamentos en cuanto a la superficie destinada a olivos para la producción de aceitunas de mesa son: Arauco, Capital y Chilecito. Dichos departamentos son también los más importantes en cuanto a la superficie de olivos destinados a aceite. La provincia de San Juan, aunque no es la principal en superficie destinada a olivo, tiene una participación del orden del 20% tanto sea en olivos para aceite como en los que son para aceitunas de mesa. La mayor superficie se encuentra en los departamentos de 25 de Mayo, Sarmiento, Rawson, Pocito, Ullum y Jáchal respectivamente. 14 La vigencia a partir de 1992 de la Ley de diferimientos impositivos la estructura productiva del sector primario cambió radicalmente. Esto se debe a que el sistema tradicional de cultivo tiene la característica de ser multivarietal, es decir, varios tipos de aceitunas en la unidad productiva, lo que dificulta la cosecha y la selección de la materia prima para la elaboración, restando valor a la materia prima. Los nuevos emprendimientos, en cambio, se caracterizan por ser monovarietales, con una o dos polinizadoras por monte. Esto permite la obtención de un aceite de oliva de calidad superior, monofrutales y sin defectos sensoriales, acorde a las normas internacionales (que provienen del COI) y a las exigencias de los consumidores más sofisticados. Estos aceites producidos en la Argentina, ya han recibido reconocimiento en el mercado mundial y permite al país competir con los productores de las variedades originarias. Si profundizamos en la estructura del sector primario concentrándonos en el papel de los pequeños productores olivícolas comprenderemos aún mejor el proceso y su impacto en la estructura social del circuito. El siguiente cuadro resume la cantidad de pequeños productores y los criterios manejados en cada una de las provincias analizadas. Cuadro Nº 4. Pequeños productores olivareros. Datos agregados de las provincias de Córdoba, Mendoza, San Juan, San Luis, Mendoza y La Rioja. Según tamaños de predios. Información reciente según las fuentes.* Provincia Cantidad de pequeños Criterios de tamaño Mendoza** 1200 Hasta 5 has. San Juan 328 Hasta 5 has. Catamarca 574 Hasta 5 has. La Rioja 1748 Hasta 5 has. TOTALES 3850 Fuente: Elaboración propia en base a información provista por las provincias. * En su mayoría basados en el CNA 2002. ** Para la provincia, 3.050 son la totalidad de las EAP’s agropecuarias, de las cuales 2.646 son explotaciones agropecuarias pequeñas. Las EAP’s de olivos, sin subdividirlas por tamaño, suman 1.382. Se estimó las EAP’s de olivos pequeñas (hasta 5 hectáreas) en idéntica proporción para el sector olivícola que para todo el sector agropecuario entre las pequeñas y el total de unidades respectivas (86,8%). Algunas precisiones respecto a la pequeña producción La definición que emplea el estudio realizado por el IICA y PROINDER, que busca aproximarse, por una parte, a la identificación de tipos sociales agrarios como categorías sociológicas, y por otra a la propia experiencia del programa (Los pequeños productores en la República Argentina -2006- Pág.; 39), precisa tres tipos de pequeños productores: 15 Tipo 1: Pequeños Productores de Crecimiento Rápido (PPCR). Medianos Agricultores Familiares (tamaño de parcela entre 3-5-10 y 15 hectáreas). Tipo 2: Pequeños Productores de Crecimiento Intermedio (PPCI). Pequeños Agricultores Familiares (tamaño de parcelas entre 0,5 y 3 hectáreas). Tipo 3: Pequeños Productores de Crecimiento Lento (PPCL). Pequeños productores agrícolas de subsistencia (tamaño de parcela hasta 0,5 hectáreas). Para poder analizar e intervenir en este segmento de la producción, la provincia de La Rioja20, utilizó la combinación de estas tipologías, que han permitido ensayar la construcción de una redefinición operativa de las mismas, permitiéndonos distinguir e individualizar a los pequeños productores riojanos; ello en función de los siguientes indicadores: • Existencias Ganaderas • Posesión de edad de tractor • Superficie efectivamente regada en cultivo a campo • Tenencia de invernáculos • Superficie implantada con frutales El tipo 1 presenta una necesidad de apoyo a la producción, pudiendo este evolucionar más rápidamente que los tipos 2 y 3. En referencia al tipo 2, podemos decir que presenta escasez de recursos de capital y tierra, no pudiendo evolucionar por esto de la misma manera que el pequeño productor tipo 1, presentando rasgos de pobreza pero manteniendo, de una u otra manera, el nivel de producción por medios propios, esto es de resaltar, ya que el pequeño productor tipo 3 no vive exclusivamente de su producción, ya que es inviable el trabajo solo de su producción sin la ayuda de organismos gubernamentales (planes) u otras organizaciones, y por lo general, tiene otros trabajos transitorios que lo ayudan a subsistir. A continuación de describen los tipos mencionados según la tipología descripta, sintetizando sus características y necesidades específicas. a. Productor tradicional hasta 2 hectáreas, caracterizado como pequeño productor de tipología 3. Este solo abona con estiércol de animales, la mano de obra que utiliza es familiar. Comercializa el fruto en crudo a los acopiadores. Este productor requiere hasta $ 1.500/Ha, en Capital de trabajo para cubrir costo de implantación, manejo de poda y fertilización del cultivo, para pasar de 5 mil a 8 mil Kg./hectáreas, promedio. b. Productor tradicional con hasta 5 hectáreas, caracterizado como pequeño productor de tipología 2. Ocupa esporádicamente mano de obra extra-familiar y hace 20 Esta información fue provista por la Secretaria de Agricultura de la Provincia de la Rioja en Febrero de 2007. 16 algunas aplicaciones o controles fitosanitarios, comercializa el fruto en crudo y en algunos casos elabora conservas de manera artesanal, además puede comercializar el producto a granel a plantas industriales. Este productor requiere hasta $ 5.000/hectárea, en Capital de Trabajo, para cubrir costos de implantación manejo de poda, fertilización, insumos para elaboración de aceituna en conserva, vasijas de quemado y fermentación. Este productor esta en los 8 mil Kg. promedio, pero podría elaborar gran parte de su producción, elevando su rentabilidad. c. Productor tradicional con más de 5 hectáreas, caracterizado como pequeño productor de tipología 1. Ocupa mano de obra para la mayoría de las actividades, realiza control fitosanitario, comercializa el fruto crudo, otros elaboran conservas y además incorpora mejoras en los cultivos como podas, riego localizado. Puede comercializar el producto a granel y fraccionado sin etiquetar. Este productor requiere hasta $ 10.000/hectáreas, en Capital de Trabajo para cubrir costos de implantación manejo de poda, fertilización, tratamientos fitosanitarios e insumos en mayor cantidad que el anterior, para elaboración de aceituna en conserva, vasijas de quemado y fermentación. Su rinde actual esta en el orden de los 15.000 Kg./hectáreas La situación en otras provincias permite advertir la presencia muy significativa de dos estratos diferenciados de productores. En el caso de Catamarca, respecto a la producción olivarera, resulta evidente que conviven dos sectores: el tradicional y el de diferimientos. El sector tradicional es de carácter minifundista, se corresponde con explotaciones familiares, pequeñas, con escasa tecnificación y de alta significación social en los departamentos del oeste catamarqueño (Pomán, Andalgalá y Tinogasta, principalmente). La superficie total de este subsector se estima en 1.100 hectáreas. El cultivo se desarrolla sobre suelos pobres y en parcelas de escasa extensión (8 hectáreas en promedio), las plantaciones tienen una edad aproximada de 30 años, con sistemas tradicionales de producción, posee marcos de plantación amplios (10 x 10 hasta 20 x 20), con plantas de elevado crecimiento vegetativo y utiliza sistemas de riego por inundación y fertilización con abonos orgánicos. Además, poseen escasa tecnificación y bajo rendimiento (3,2 toneladas por hectárea). El contraste con el sector de empresas diferidas originadas por la aplicación de las Leyes 22.021 y modificatoria 22.702 es notorio. Las plantaciones se iniciaron a principios de la década de los noventa, modificando notablemente la estructura del sector. Se caracteriza por firmas agrícolas conformadas, en su mayoría, por capitales ajenos al sector agropecuario y de neto corte empresarial. Las características principales de este sector pueden resumirse en, explotaciones promedio con 100 ha a 200 hectáreas, con un rango desde las 50 hasta las 2.000 17 hectáreas, marcos densos de plantación: 7 x 4 en grandes superficies implantadas, sistemas de riego por goteo y fertiirrigación, mejoramiento varietal: Arbequina, Picual, Coratina, Frantoio, entre otras, con origen genético certificado, altos rendimientos: de10 a 18 toneladas por hectárea. La introducción del sector empresario modificó las prácticas productivas notablemente. Las grandes extensiones permitieron establecer lotes monofrutales con un determinado propósito, con el objetivo de escalonar la cosecha y evitar cuellos de botella en esta etapa productiva. Las variedades empleadas son Arbequina, Coratina, Picual y Frantoio (aceiteras), Arauco y Manzanilla (para conserva), Barnea (doble propósito). Este tipo de emprendimientos se desarrolla en el Valle Central y el Valle de Pomán. El sector de grandes productores esta constituido principalmente por empresas con beneficios de diferimiento impositivo, que reúnen 328 actores económicos, entre productores y socios y generan 904 puestos de trabajo permanentes únicamente en la producción primaria. Estas empresas, a semejanza de otras actividades frutícolas del país, se han ido integrando verticalmente pues presentan a su vez plantas aceiteras, sumando un total de 6 en la provincia. El número de establecimientos incluidos en este sector suma 96, con una superficie total de 15.994 hectáreas, resultando una unidad productiva promedio de 166,6 has. Incluyendo a los medianos, este segmento de productores es el 14 % del total, con una superficie bajo explotación en torno al 99 % del total, lo que revela el muy fuerte contraste entre el tipo de productor altamente capitalizado y el minifundista. Existen indudables coincidencias entre las diferentes provincias en cuanto a la caracterización de cada tipo de productores encuadrados en la definición que surge del relevamiento censal del año 2002 y de los estudios posteriores sobre las cifras censales En general, se reproducen a nivel de la observación crítica de la pequeña producción olivícola -que abarca un porcentaje absolutamente mayoritario de los predios en explotación- similares conclusiones, más allá de la jurisdicción provincial bajo análisis, a saber: • Notoria antigüedad de las plantas frutales en los predios pequeños, con menor productividad relativa, manejo tradicional, variedades que no se adaptan a las nuevas demandas del mercado e incapacidad de los productores en capitalizarse dado los reducidos ingresos obtenidos. • Tecnologías utilizadas que no se condicen con una actividad eficiente y en expansión. Así, hay notorias deficiencias en el sistema de riego empleado, bajo o muy precario nivel de utilización de agroquímicos, deficiente tratamiento en la recolección 18 de los frutos y dificultades para invertir en instrumentos de seguridad para las plantaciones (mallas antigranizo, particularmente). • Además, se consignan repetidamente, trabas en el acceso a los eslabones siguientes de la cadena, en particular debido a dificultades para obtener precios remunerativos y canales de comercialización apropiados. • Finalmente, se hace mención repetidamente, de debilidad estructural para negociar créditos de todo tipo, acceder a compradores que reconozcan precios acordes con la necesaria capitalización del productor, entre otras, causas por la ausencia de prácticas asociativas para incrementar el poder de negociación. En la provincia de San Juan la pequeña producción olivícola es también dominante en el ámbito de la actividad. De acuerdo al Censo Nacional Agropecuario 2002, de las 14.916 has. cultivadas 10.157 se destinaban a la producción de aceite y 4.761,8 a la producción de conserva o aceituna de mesa. Considerando como pequeños productores olivícolas a los que poseen una extensión de hasta 5 hectáreas, este sector en la provincia de San Juan, según el Censo Nacional Agropecuario 2002, agrupa 328 establecimientos productivos (64%), con un total de 876,54 hectáreas. Si tenemos en cuenta que la superficie total de olivos implantados es de 20.000 has, la superficie de pequeños productores de olivo representaría el 4,38%. El departamentos que posee mayor número de EAP’s de pequeños productores es Pocito (79 EAP’s) seguido por Sarmiento (45 EAP’s) y Jáchal (33 EAP’s). En la actualidad se puede observar claramente, si bien no ha sido registrada ni censada, un crecimiento importante de superficie de escalas pequeñas, originadas por una reconversión de productores no sólo del sector olivícola, sino de otros sectores, principalmente vitícolas y hortícolas, que se puede estimar en 2.000 has nuevas de 5 has. Este proceso se inicia con la aparición de tecnologías en producción en vivero, en el cultivo, expectativas de mercado creciente, modelos de sistemas productivos modernos, instalación de fábricas de aceite y conserva en el mercado local, etc. La olivicultura de Mendoza21 se caracteriza por el grado de atomización de los productores, de los cuales casi un 80% tiene menos de 5 hectáreas (sólo en Maipú hay más de 300 productores de menos de 2 hectáreas) y sólo un 2% tiene superficies superiores a las 50 hectáreas. Esta característica dió origen a un nuevo agente en la 21 Información del Censo Nacional Agropecuario 2002. 19 cadena, los acopiadores, que actúan como intermediarios comprando aceitunas a pequeños productores y vendiéndola a las almazaras (industrias). El 60% de la superficie implantada de olivo esta coasociada con otros cultivos, tales como vid y otros frutales. Entre estos últimos, que son mayoritarios, predominan el membrillero y el ciruelo, y en menor medida el duraznero y el nogal. En el circuito en esta provincia predomina el riego superficial, el sistema por surco se utiliza aproximadamente en el 66% de la superficie implantada, mientras que el resto se irrigapor melgas con distintas dimensiones que varían de acuerdo a la distancia de plantación del cultivo. Para el sistema intensivo tradicional existen algunos montes en donde se utiliza el sistema por goteo. Las distintas referencias provinciales no hacen más que confirmar los aspectos más relevantes enunciados inicialmente como paradigmáticos en la estructura social de los productores de olivo. Sintetizando, se identifican dos grandes tipos de cultivo, el tradicional22 y el nuevo, asociado a la estrategia de los Diferimientos Impositivos. Para el cultivo tradicional, identificado con el segmento de pequeños productores, en general se aplica riego artificial, con agua de superficie, de río o con aguas subterráneas o mixtas, con distancias de plantación excesivas, que representan bajas densidades de plantas por hectárea; la poda y la cosecha se hacen en forma manual y prácticamente no se realiza fertilización. Dentro de este grupo podemos, de acuerdo a lo analizado, hacer una división, por una parte los pequeños productores de subsistencia, que no lograron históricamente llevar adelante un proceso de capitalización (olivitización) de la producción por cuestiones técnico-estructurales, y por otro, productores que lograron capitalizarse y obtener niveles de rentabilidad considerables, más los grandes productores nacionales. En general, este último grupo nace a partir de la década del’40, con el proceso de sustitución de importaciones y promoción Estatal. Son productores medianos en general, y forman parte de otros eslabones de la cadena, integrando su producción al procesamiento y elaboración de aceite –aceiteras- o son responsables a alguna de las fases del proceso industrial a la materia prima. 22 El cultivo tradicional no incluye exclusivamente, en el sentido literal del término, a pequeños productores atrasados social y económicamente, de subsistencia y por lo tanto capitalmente poco desarrollados. A lo largo de la historia, el desarrollo del sector, formó un grupo de productores (en general medianos) que lograron comenzar un proceso de capitalización creciente y superar la característica de subsistencia. Sumado, a la vez, a grandes productores históricos; coasociados al Estado y al poder político local que lograron un fuerte impulso en el período histórico Estado-intervencionista del país, beneficiándose de la promoción estatal de turno. Pero a pesar de ser estas grandes empresas, hay que distinguirlas de los nuevos emprendimientos que generó la Ley de diferimientos impositivos, cuya lógica responde a otras circunstancias históricas y se caracterizan, fundamentalmente, por ser parte del capital transnacional. 20 Sobre los costos de producción y la rentabilidad Los costos de producción varían ya se trate de cultivos tradicionales, donde se concentran los pequeños productores y las nuevas experiencias basadas en la promoción estatal. Las dos variables claves para determinar la línea divisoria entre ambos tipos de costos están constituidas por el tipo de riego usado (subterráneo o superficial) y el criterio para levantar la cosecha, que como hemos visto separa a los que utilizan el fuerza de trabajo en forma directa de los que emplean cosechadoras mecánicas. Este análisis tiene antecedentes ratificatorios del defasaje en costos e ingresos de quienes no fueron incorporando las herramientas propias de un proceso productivo en tren de modernización cuando las nuevas plantaciones estaban a punto de dar sus primero frutos. En el trabajo al que estamos haciendo referencia, y que toma la cosecha 2000/2001 como base para el análisis, se remarca que en el cultivo tradicional, el único que hasta entonces había posibilidades de estimar en cuanto a su rentabilidad (todavía los olivares plantados por diferimientos no estaban en plena producción) el pequeño productor recibía entre $ 0,17 y $ 0,35 por kg de aceitunas aceiteras según las zonas y la variedad, acusando un valor promedio de $ 0,27 por kg. Tomando como rendimiento medio de la producción tradicional a 4 toneladas por hectárea, en predios menores a 10 hectáreas la rentabilidad estimada de estos cultivos es negativa, “... sobretodo considerando que solamente el costo de la cosecha manual le sale al productor, $ 0,10 el kg” (...). Ello indica, según el analista que citamos, que “... para este sector no hay posibilidades de continuar produciendo si no se reorienta o reconvierte su producción” (...)23. Estudios posteriores, incluyendo análisis de relación precios de venta de la aceituna / costos de producción, se volvieron a verificar situaciones insatisfactorias en los productores tradicionales, que exhiben baja productividad de sus montes. Así, estimaciones oficiales que presentan datos de valores de venta y los respectivos costos, post-Convertibilidad, indican lo siguiente: • Los precios de venta son muy variables entre cosecha y cosecha debido a los altibajos de la producción24. Además, los precios varían entre las diferentes especies y de acuerdo al momento en que las aceitunas son comercializadas, produciéndose un incremento de sus valores a lo largo de la campaña, obteniéndose las mayores cotizaciones hacia el final de la misma. 23 SAGPyA. 24 Debido al fenómeno de la vecería, que consiste en que después de una buena cosecha de aceitunas, el olivo baja su rendimiento para la siguiente campaña en forma natural. 21 • Los precios oficialmente registrados indican que en el año 2000, se pagaron 390 dólares la tonelada, en el 2001, 250 dólares, en el 2002, 250 a 280 dólares y en el 2003, 180 a 300 unidades de la citada moneda25. • En el sector tradicional, en condiciones normales, cosechar una tonelada de aceituna cuesta 150 dólares la tonelada. Si a ello se le agrega el costo de producción estimado en 80 dólares la tonelada, se llega a un total d e 230 dólares la tonelada en costo total, sin incluir el costo de la reproducción de trabajo familiar. • Los precios pagados al productor no resultaron suficientes en el año 2001 para mantener la unidad familiar y en el año 2003 solamente tuvieron un excedente aceptable un pequeño segmento, con mejores especies de aceituna. Esta notoria irregularidad, aún en años de expansión productiva, ingreso pleno al mercado externo y alza de la paridad cambiaria impide a la gran mayoría de la pequeña producción financiar créditos de reconversión. Sobre la relación del pequeño productor con el resto de los eslabones del circuito productivo Para poder completar el análisis de la posición de la pequeña producción es preciso situar su lugar entendida en la visión global de todo el circuito. La producción total de aceite de oliva en Argentina, como sostuvimos, fue de 22.000 toneladas para el 2006 y su distribución geográfica se transformó increíblemente a partir de los diferimientos impositivos. La maduración de los nuevos emprendimientos productivos cambió significativamente la distribución geográfica de la producción de aceite de oliva, modificando el peso relativo en la producción que posee cada una de las provincias en dicho sector26. En la actualidad la concentración de los emprendimientos beneficiados con la Ley 22.021 hizo crecer fuertemente la producción en las provincias de La Rioja, Catamarca y San Juan, donde la instalación de fabricas procesadoras ha equilibrado en la concentración de la producción en esas provincias. Actualmente, cerca del 85% de la capacidad de procesamiento de la industria olivícola se encuentra en la región de Nuevo Cuyo, en donde lidera aún Mendoza, pero con el 37% y la siguen La Rioja y San Juan con participaciones del orden del 23 al 25% en cada caso27. Catamarca aumentó fuertemente su capacidad de procesamiento y está a la altura de las otras provincias. Se observa que el mayor crecimiento en la capacidad instalada se produce 25 Secretaria de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos, Dirección Nacional de Alimentos Informe del sector olivarero. Buenos Aires, mayo de 2004, pagina 9. 26 Así, por ejemplo, a comienzo de los ‘90 la producción de aceite de oliva se concentraba en alrededor del 60 % al 70% en la provincia de Mendoza. 27 Según datos de la SAGPyA 22 en esa provincia, donde se espera que la capacidad global se triplique28. Cabe aclarar que esta provincia se constituirá en el principal centro de producción de aceite de oliva de Latinoamérica. La ampliación a la fase industrial de los nuevos emprendimientos está cambiando el antiguo panorama. Y en relación al procesamiento, mientras que durante los años 70 y 80, la pequeña producción proveía de materia prima a la siguiente fase industrial, actualmente esta reconfiguración se encuentra basada en la provisión de los nuevos productores que se desarrollaron al calor de los diferimientos desplazando a la tradicional incluso en el papel de proveedor a bajo costo. Respecto al fraccionado de aceite de oliva y venta al público el panorama de concentración es aún mayor, 60% del mercado es abastecido por empresas que sin ser productoras fraccionan aceite, entre las cuales se destacan Molinos Río de la Planta con las marcas Lira y Cocinero, y Refinerías de Maíz con Mazzola como marca destacada.29 De acuerdo a la SAGPyA, dentro de la Argentina hay más de 90 empresas procesadoras de aceitunas, y la mayoría se ubican en las provincias de La Rioja y Mendoza. Para el año 1999 esas dos provincias concentraron el 80% de la producción. Cuatro empresas abarcan el 70% de la producción nacional, lo que refleja su alta concentración. Las principales empresas son: Agroaceitunera, Fidencio Yañez, y Exprodar. También se procesan aceitunas en las provincias de Córdoba y San Juan. Al principio de la década del ’90 la zona más importante en la producción se situaba en Mendoza y le seguía La Rioja. La principal variedad era la Arauco con el 70%. Con los nuevos emprendimientos la variedad Manzanilla fue desplazando a la Arauco y la producción fue girando hacia La Rioja.30 Sin embargo, y para agregar a lo ya mencionado podemos decir que hacia fines del 2001 no existía una integración vertical extendida en el conjunto del sector31. En las provincias productoras son contados los ejemplos en que los productores de aceitunas procesan su producción. La mayor parte de la materia prima de las grandes procesadoras era adquirida a los grandes productores o a comercializadores. Ya por entonces, se contaba con un importante número de pequeñas empresas artesanales, que ubicadas en su mayoría en La Rioja y Mendoza, ofrecían cerca de 20 variedades de productos directamente al mercado de consumo. 28 Ibídem. 29 Fuente: “Alimentos Argentinos II” AACREA. 30 Cerca del 80% de los nuevos emprendimientos debidos a la Ley Nº 22.021 tiene como variedad monofrutal la Manzanilla, en sus distintos tipos: Aloreña, Chica, Gigante, Reina y Sevilla; sólo el 15% tiene como variedad la Arauco, que se presenta como la variedad tradicional. 31 La Actividad Olivícola en Argentina, Felipe C. Jury, CFI, diciembre de 2001. 23 En la cadena, los industriales compran la materia prima directamente a los grandes productores, antes de la cosecha; los pequeños venden su producción a los acopiadores que son quienes proveen de materia prima junto a los grandes a los establecimientos industriales. Mediante esta forma se comercializaba en Mendoza cerca del 50 % de la aceituna cosechada, mientras que en San Juan, Córdoba y La Rioja ese porcentaje puede trepar hasta el 70%. Los medianos y los grandes venden su producción a las grandes industrializadoras, previo a la cosecha, recibiendo el pago total una vez finalizada. Para la totalidad, las grandes industrias son los agentes con mayor incidencia en la determinación del precio interno de la materia prima para cada período. Para aceite de oliva se contaban 59 empresas registradas distribuidas principalmente entre Mendoza, San Juan y La Rioja32. El aceite de oliva se comercializa el 70 % por intermedio de supermercados, mientras que alrededor del 20 % se destina a grandes consumidores directos como restaurantes, hoteles, etc. Las aceitunas de mesa se comercializaban, para el mismo período, entre un 60 y 65 % en supermercados, aunque en algunas provincias como Mendoza y Córdoba este porcentaje se ubicaba entre el 70 y el 80 %. De todos modos, la situación descripta, acompañando el proceso de maduración de emprendimientos de los diferimientos fue reconfigurando grandes emprendimientos que avanzan hacia mayores grados de integración con otros eslabones pero no alcanzan a integrarse verticalmente mientras que si se observan altos grados de concentración en cada eslabón. Esta caracterización destaca la situación actual y la tendencia que aún continua de marginalizar a los actores más débiles del circuito productivo del olivo. A pesar de ello, no podemos desconocer la existencia de posibilidades en materia de política pública de contribuir al fortalecimiento de los sectores mencionados focalizando el esfuerzo en consolidar a los mismos como así también diseñando y realizando intervenciones que fomenten su participación en otros eslabones de la cadena reforzando su posición relativa claramente deteriorada a partir de las tendencias concentradoras del mercado reforzadas con las principales líneas de la política macro y de los regímenes e intervenciones que han contribuido a ello (como la de los diferimientos ya comentada). 32 Entre las más importantes podemos mencionar a Arisco, San Juan de Los Olivos (Roemmer), Refinerías Tauro, Solfrut, Laur División Aceites y Oleofrut. Entre ellas, las mayores fraccionadoras son Arisco, Molinos Río de la Plata, Tittarelli y Refinerías de Maíz, mientras que la comercialización era liderado por Refinerías de Maíz, Arisco y Molinos Río de la Plata. 24 3. Consideraciones sobre las políticas desarrolladas y posibles alternativas futuras En los párrafos anteriores pudimos caracterizar el circuito productivo olivícola, entendiendo su configuración actual a partir de las tendencias recientes y en particular de las políticas macro del período y de las específicas que operaron sobre el circuito. Además, tratamos de poner énfasis en la situación por la que atraviesa el sector tradicional de dicho circuito, y dentro de este el correspondiente al pequeño productor, por entender que se trata del que esta asociado a la mayor parte las familias que viven directa o indirectamente de los ingresos que genera el circuito, y, simultáneamente, al apropiarse otros eslabones de la cadena de los mayores márgenes –como en el proceso de concentración observado recientementeoriginados en el boom del circuito. Esa descripción nos permitió detallar las principales características y el desempeño contemporáneo de la actividad y especialmente pretendimos analizar las relaciones económicas entre distintos actores intervinientes en los procesos productivos para poder conocer las posibilidades diferenciales de acumulación de los pequeños productores. Desde ahí podemos reflexionar acerca de las posibilidades y limitaciones de establecer líneas de acción que contengan una mirada integral sobre el proceso socioeconómico a promover con énfasis en los pequeños productores y en los eslabones más débiles de las cadenas productivas a fin de tener un impacto sustantivo en términos económicos y sociales de la población asociada tradicionalmente a dichas actividades y que ha sido relegada, fundamentalmente en el período de mayor desarrollo observado recientemente, donde el liderazgo en la reconversión de la actividad estuvo hegemonizado exclusivamente por capitales concentrados, que en el mejor de los casos tuvieron para los pequeños un papel marginal con condiciones de deterioro de ingresos y de perdida relegándolos a una posición aún de mayor marginalidad. Como pudimos ver, el caso del Olivo se trata de un circuito en el cual ha impactado el proceso de reestructuración productiva -incluso reforzado por intervenciones de política específica- generando sectores muy dinámicos y de gran potencialidad de desarrollo futuro. Sin embargo, se han desarrollado como actividades de enclave con alta tecnología y alta concentración de capital que ha significado un desplazamiento sin precedentes de la producción tradicional lo cual ha implicado que la mayoría de la población vinculada a esos circuitos se ha visto ausente ó excluida de tal dinamismo. Para pensar algunas conclusiones y formas de intervención que, a diferencia de lo sucedido en los años precedentes, nos permitan diseñar políticas públicas en 25 diferentes niveles, para intervenir positivamente sobre el conjunto social del territorio en que se despliega la producción –e incluso otros eslabones de este circuitoprocederemos, en primer termino, a sintetizar los grupos que identificamos que componen el segmento objetivo de nuestro trabajo para luego aportar las ideas centrales que deberían integrar a nuestro criterio la base de una política integral para el circuito estudiado. Respecto a las co |
