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Corrientes Sociologicas Contemporaneas

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Categoría: Historia

Enviado por: Stella 08 junio 2011

Palabras: 4154 | Páginas: 17

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e unen a sus miembros. Cada una de esas partes son interdependientes y tienen funciones que contribuyen a la supervivencia del todo (sociedad). En el análisis de la interdependencia de las partes, no hay jerarquía o el predominio de una parte sobre otras. Varias

preguntas sirven de hilo conductor en el análisis funcionalista:

¿Cuáles son las consecuencias de un patrón o elemento social dado?; ¿Cómo contribuye a la satisfacción de las necesidades básicas del ser humano y a preservar la sociedad o al grupo como un todo?

Los funcionalistas sostienen que los distintos componentes de la sociedad constantemente actúan y reaccionan entre si, adaptándose por si mismos o preparándose de distintas maneras para los cambios o procesos que se producen en otros segmentos de la sociedad. De no ocurrir el cambio en forma gradual, resultaría disfuncional al sistema, es decir, adverso para la estabilidad y supervivencia del sistema. El concepto disfunción fue acuñado

por Robert Merton, quien revisó la teoría funcionalista de Talcott Parsons (1902-1979) considerado su mayor propulsor en la sociología estadounidense.

Según Talcott Parsons la sociedad tiende a ser un sistema organizado, estable e integrado, en el cual la

mayoría de sus miembros está de acuerdo con los valores básicos; a esto se le llama consenso social o

consenso de valores. Señaló que el estado normal de la sociedad es el equilibrio, la integración o balance;

la reducción de su cohesión es temporal y periférica al sistema. La conformidad es normal y funcional al sistema; la desviación, anormal y Disfuncional.5

5 Disfuncional: El concepto fue desarrollado por la corriente funcionalista para referirse a que algún elemento social resulta adverso para la estabilidad y supervivencia del sistema.

La tendencia a estudiar la sociedad desde el punto de vista de la integración a las normas confiere fundamental importancia a la teoría de los roles. De esta manera el individuo inadaptado es aquel que no desempeña sus roles en la forma adecuada según las expectativas sociales. Personas decía que la familia se mantiene unida y en armonía siempre y cuando los hombres y las mujeres asuman adecuadamente las funciones asignadas (roles); esto es, la mujer a cargo de las labores domésticas y la socialización de los hijos, el hombre en el contexto del mundo laboral, social, religioso y político.

Pero, ¿Cómo se determinan las funciones de los componentes del sistema o de alguna práctica social? De acuerdo con Robert Merton, es necesario no solo estudiar los propósitos si no las consecuencias de dichos elementos sociales. Esto es así ya que por lo general existen funciones manifiestas6 (intencionales, deliberadas, esperadas) para lo cual fueron creadas esas prácticas o elementos sociales, o también existen las

funciones latentes7 (no intencionales, no deliberadas, inesperadas); por ejemplo: la escuela elemental fue creada para las funciones manifiestas de transmitir conocimientos, valores y desarrollo de destrezas. Si embargo

ha tenido otras funciones latentes: sirve de guardería infantil y para formar grupos de pares.

6 Funciones Manifiestas: Son funciones intencionales, deliberadas y esperadas para lo cual se crearon las prácticas o elementos sociales. 7 Funciones Latentes: Funciones que no son intencionales, deliberadas, ni esperadas de las

prácticas o elementos sociales.

El enfoque funcionalista ha recibido numerosas críticas. Sus principales detractores suelen señalar que es una teoría muy abstracta, muy alejada del nivel de la experiencia individual. Por otro lado, se entiende que es una teoría inherentemente conservadora (pro statu quo) y que hace énfasis en la estabilidad, la armonía social y el

orden social sin cuestionamiento alguno del sistema social existente. La desarmonía y el conflicto son vistos como disfuncionales y por lo tanto no como síntomas de deterioro de ese mismo sistema.

Esta teoría fue útil para explicar la situación social de Estados Unidos durante la década de 1950, periodo

caracterizado por pocos conflictos sociales. Pero no así en épocas difíciles como la década de 1960. por eso se señala que su enfoque es histórico. En su análisis sobre la familia, Personas no contempló la necesidad de cambios en los roles familiares, por lo que su enfoque resulta muy conservador y sexista.

1. TEORÍAS DEL CONFLICTO

Las teorías del conflicto se basan en los trabajos de Karl Marx, quien vio en la lucha de clases la clave de la

historia y la principal fuente de cambio. Actualmente estas teorías se relacionan con Charles Wright Mills y otros sociólogos, quienes además de la lucha de clases analizan otros tipos de conflictos: entre productores y consumidores, jóvenes y adultos, hombres, y mujeres diversos grupos raciales y étnicos, etcétera.

Este enfoque surge a partir de la década de 1960. Es la época de grandes movimientos sociales: las luchas estudiantiles, el cuestionamiento de la guerra de Vietnam, los hippies, las luchas de los negros y las mujeres por la igualdad de derechos, entre otros. Todos esos movimientos revelaban que la supuesta sociedad estable y consensual de que hablaban los funcionalistas no era tal y que, por tanto, otras posiciones debían surgir para explicar estas nuevas realidades. Durante la década de 1960 y a raíz de diversos procesos sociales donde el conflicto se hizo patente, surgió un interés especial por estudiar el papel del sociólogo en la sociedad contemporánea. A esto se une la necesidad de replanteamiento y de análisis de los enfoques teóricos que

supuestamente explicaban la realidad social. Desde la vanguardia teórica el funcionalismo recibió fuertes sacudidas pues se requerían teorías más dinámicas orientadas al cambio.

Los teóricos que analizan el conflicto afirman que para entender plenamente la sociedad se debe analizar los procesos de conflicto, desorden, desacuerdos y hostilidad entre los diversos grupos sociales. Por eso, los especialistas en sociología deben examinar las fuentes de tensión entre las personas y los grupos, las técnicas

utilizadas para el control del conflicto y las maneras por medio de las cuales las personas con poder político, económico y social mantienen o aumentan su influencia sobre los sectores subalternos.

De acuerdo con este enfoque, el conflicto es una constante sociológica pues está presente en todas las sociedades y grupos humanos. Contrario a lo planteado por los funcionalistas, los teóricos del conflicto consideran que este puede llevar a la definición de problemas y a la transformación de la sociedad. En el análisis que hacen de la sociedad, toman en cuenta la jerarquía que guardan las partes resaltando la importancia e

influencia de los factores económico y político.

La gente que estudia el conflicto critica la visión funcionalista de que existe el consenso social. Exponen lo que realmente ocurre es que los grupos dominantes coaccionan o presionan al resto de la población a la sumisión y a la conformidad. En otras palabras, el orden social es mantenido no por el consenso general si no por la fuerza, la

amenaza de la fuerza u otras formas sutiles de denominación. Por lo tanto, al preguntarse respecto a quienes se benefician de tales “acuerdos”, responden que a aquellos que detentan el poder político y económico.

En este enfoque teórico encontramos unas corrientes más radicales que otras. La de orientación marxista presenta una visión de que el cambio ocurre debido a la confrontación de fuerzas opuestas en la estructura de

clases sociales donde unos son opresores (explotadores) y otros los oprimidos (explotados). Los principios rectores del materialismo histórico sirvieron de base para construir esta teoría. En este análisis se destaca el factor económico: el modo de producción dominante y la naturaleza de clases de la sociedad capitalista. El

cambio social solo puede realizarse aboliendo la propiedad privada de los medios de producción y acabando con todas las formas de explotación y opresión. La transformación del modo de producción8 capitalista se logra

mediante la lucha revolucionaria de la clase trabajadora (proletariado).

Otra corrientes, consideradas menos radicales, cuestionan también la legitimidad de la autoridad. Comparten con los anteriores la creencia de que existen diversos grupos de intereses que pugnan por el control y el dominio en las estructuras sociales. De esta manera, los grupos que detentan el poder político, social y económico se esfuerzan por mantener el llamado orden social. Para lograr el cambio los grupos subalternos retan la legitimidad de la autoridad de aquéllos.

8 Modo de Producción: Forma en que las sociedades se organizan para producir bienes materiales para el consumo

La teoría del conflicto también ha recibido críticas, especialmente de los funcionalistas. Algunos entienden que al igual que la teoría funcionalista, tiende a ser una teoría abstracta y que coloca especial énfasis en lo que ha sido

denominado macro sociología, ya que presta particular atención a la sociedad como un todo en un alto nivel de abstracción. Quizás una de las mayores criticas proviene de los sectores que ven una vinculación directa con la teoría marxista, aspecto que por falta de espacio no podemos abordar de momento. De ahí que surjan otros enfoques micro sociológicos, como el interaccionismo simbólico, que coloca su atención en examinar las

relaciones diarias de los individuos en la sociedad y cómo las personas interpretan esas relaciones, actuaciones o vínculos.

3. INTERACCIONISMO SIMBÓLICO, ETNOMETODOLOGIA Y ANÁLISIS DRAMATÚRGICO

El interaccionismo simbólico constituye otro modelo teórico que trató de imponerse en el pensamiento sociológico, especialmente en Estados Unidos. La mayor parte de los postulados del interaccionismo simbólico9proviene de la psicología social, sobre todo de los escritos de Charles H. Cooley y de George

Herbert Mead. Desde esta perspectiva el conocimiento social es aprehendido mediante la identificación de lo procesos de interacción de los significados que se adquieren en cada situación concreta.

9 Interaccionismo Simbólico: Este análisis se centra en los procesos de la interacción presentes en la vida de los individuos.

El análisis interaccionista centra su atención en los procesos de interacción que tienen lugar en el transcurso de la vida de los individuos. Dicha interacción se da sobre todo mediante símbolos. La gente no responde al mundo en forma directa; le da significado social y entonces responde según ese significado.

Los interaccionistas parten del concepto del yo (self) a otros conceptos de socialización y poder para explicar el proceso por el cual una persona es definida por los demás y desarrolla una imagen de sí misma. De ahí que a los interaccionistas les interese conocer aspectos como qué tipo de interacciones tienen lugar entre las personas, cómo es que los individuos entienden e interpretan lo que les pasa, cómo actúan los demás, y qué impacto tiene la reacción de los otros en el individuo.

El entendimiento de la realidad social depende en cierta medida del contenido de los mensajes y situaciones que enfrente el individuo así como de sus interpretaciones de tales experiencias. Esta comprensión de la realidad por parte de las personas, tendrá un importante efecto en su conducta, que a su vez puede alterar la situación. Por estas razones, el enfoque interaccionista hace hincapié en cómo los mensajes son enviados y recibidos y cómo las situaciones sociales son encaradas por los individuos; cómo la gente interpreta los significados de tales mensajes y situaciones, y finalmente cómo estos procesos influyen en la conducta social y en la sociedad. (John E. Farley, 1990: 70).

Lo expuesto nos lleva a pensar en lo que Peter Burger y Thomas Luckmann denominaron construcción social de la realidad10. Estos autores sostienen que nuestra vida cotidiana no es real en el sentido absoluto de la palabra, si no que somos nosotros quienes la definimos, de acuerdo con nuestras propias experiencias y situación social (Victor Baldridge, 1979: 90).

10 Construcción social de la realidad: Para esta corriente, el sujeto define su vida cotidiana conforme sus experiencias y situación social, dado que aquélla no es real, en el sentido absoluto del término.

Así pues, tales experiencias e interpretaciones definen nuestras reacciones y relaciones con las demás personas. Pero esas interpretaciones tiene una función preponderante de lo que aprendemos en la sociedad. Tomemos un ejemplo: un joven universitario es amigo de un condiscípulo hasta que se entera que estuvo en prisión. Su reacción dependerá en gran medida de las experiencias pasadas y de lo aprendido en sociedad. Unos podrían redefinir la relación y distanciarse del ex confinado, otros, visualizarlo de manera distinta y asumir una posición de compromiso con los procesos de rehabilitación del individuo o continuar la relación como antes.

Ahora bien, hay que tomar en cuenta que la gente reacciona teniendo como base lo que interpreta o cree,

independientemente de que coincida o no con la realidad. Este principio fue reconocido por W.I. Thomas y ahora se conoce como el teorema de Thomas: “Si los seres humanos definen la situaciones como reales, estas serán reales en sus consecuencias.” De acuerdo con el ejemplo anterior, supongamos que la reacción del universitario es el rechazo abierto a su compañero. Si esta reacción se suma a la de la mayoría de los miembros de la

sociedad, podría traer como consecuencia que al joven que estuvo en prisión se le cierren puertas a nivel laboral y, por ende, tener ante si la alternativa de regresar a la vida delictiva para poder subsistir. Al señalar a un individuo como criminal o desviado, se le estigmatiza, rotula o encasilla dentro de un marco de comportamiento esperado por los demás.

Este acto de asignar etiquetas tiene efectos profundos en el individuo y lo motiva a reaccionar conforme las

definiciones sociales que se tengan acerca de su persona; por consiguiente, el interés de esta corriente teórica se desplaza hacia el proceso de interacción entre quien tiene el poder de interacción y quien sufre las consecuencias. De esta forma, la autoconciencia del individuo dependerá de la reacción e interacción que tenga con los demás y de su interpretación de dichas reacciones e interacciones.

La etnometodología11 y el análisis dramatúrgico son orientaciones teóricas que en cierto sentido sustentan lo aportado por el interaccionismo simbólico. Para la etnometodología la conducta humana es producto de cómo las personas entienden las situaciones que encaran. Su creador fue Harold Garfinkel, quien se interesó en

estudiar los entendidos comunes de los individuos ante el mundo que los rodea. Sugiere que para conocer la conducta humana es necesario estudiar los aspectos subyacentes a lo que “damos por hecho” (takenfor- granted). De esta manera podremos descubrir el significado de la acción social. Como señala Heritage, citado por George Ritzer, “La etnometodología es el estudio del cuerpo de conocimiento de sentido común y de la gama de

procedimientos y consideraciones (métodos) por medio de los cuales los miembros corrientes de la sociedad dan sentido a las circunstancias y actúan en consecuencia” (Ritzer, 1996:77). De ahí la importancia particular que le concede a las experiencias del individuo en el transcurso de su vida cotidiana.

11 Etnometodología: Asume que la conducta humana es producto de cómo las personas entienden las situaciones que encaran.´

Por otro lado, el análisis dramatúrgico parte de la idea de que por lo general la conducta humana es un intento del indivíduo por presentar determinada imagen de sí mismo ante los demás. Este enfoque deriva de Erwing Goffman (1922-1982). Quién comparó la vida social humana con las representaciones teatrales. Para

Goffman el mundo social es como un teatro. En ese teatro hay un escenario en el cual los individuos actúan y representan papeles sociales con el propósito de impresionar a los demás. Aquí es importante su apariencia, su

vestimenta y el uso de accesorios. Pero también existe el mundo tras bastidores, en donde la persona puede ser ella misma y olvidarse un tanto de las representaciones teatrales que configuran las interacciones sociales. Algunos ejemplos son cuando nos retiramos a nuestros hogares y tenemos nuestra vida privada e íntima con la

familia inmediata, o cuando comparamos el comportamiento de un mesero ante el cliente y su conducta en el área de la cocina con otros compañeros de trabajo (“tras bastidores”).

Sociología de la vida cotidiana

El modelo interaccionalista y sus derivados –Etnometodología y análisis dramaturgico- establecen las bases de la sociología de la vida cotidiana. Esta corriente se enfoca en los procesos mediante los cuales el individuo analiza y actúa en su medio social. Examina las estructuras sociales pero desde el punto de vista de los actores individuales. Para esta línea de pensamiento interesan las situaciones concretas, los patrones que gobiernan las interacciones entre individuos, el manejo de las diferentes situaciones sociales y las rutinas diarias. Si bien de presenta lo cotidiano como tema central de estudio y al ser humano particular en su entorno inmediato, se reconoce además, que la vida cotidiana se encuentra penetrada por el mundo social en el que se desenvuelve el individuo.

Respecto a este punto Agnes Heller sostiene que el individuo se encuentra desde su nacimiento en una relación activa con el mundo en que nació y su personalidad se forma a través de esta relación. Por otra parte, Lukacs advierte que la sociedad sólo puede ser comprendida en su totalidad, es decir, en su dinámica evolutiva, cuando se está en condiciones de entender la vida cotidiana e su heterogeneidad universal (Agnes Heller, 1987 11-12).

La vida cotidiana incluye nuestras vivencias en el ambiente inmediato. Esta se manifiesta en las relaciones en el hogar, el trabajo, la Escuela, etc. Nos dice Agnes Heller que el ámbito cotidiano aunque de alguna manera influye en ello. De igual modo Raúl Rojas Soriano señala que “la cotidianidad se expresa de distintas formas y los

individuos la asumimos de diferentes maneras, según la ideología12 que profesamos y las condiciones del medio social en que transcurre nuestra existencia” /Raúl Rojas Soriano, 1991: 15). Pero también la cotidianidad plantea múltiples contradicciones:

Estas contradicciones forman parte de nuestra vida cotidiana. Nadie escapa a ellas ya que como seres humanos que vivimos una realidad histórico – social compleja, dialéctica, nos vemos envueltos, absorbidos, por circunstancias y detalles que en ocasiones nos aprisionan y limitan, mientras que en otro momento contribuyen para que desarrollemos todas nuestras potencialidades (Raúl Rojas Soriano, 1991:63).

12 Ideología: Conjunto de creencias que explican y justifican los arreglos, prácticas sociales o maneras de obrar de los seres humanos en sociedad, grupo o familia, actuales o potenciales.

4. SOCIOLOGIA FEMINISTA

En el capítulo 2 insistimos en la necesidad de desarrollar una teoría del conocimiento construida desde la perspectiva de las mujeres. Sabemos que desde su origen, el conocimiento científico se ha enmarcado en un contexto sexista y discriminatorio hacia las mujeres. La ausencia o invisibilidad de las féminas en la ciencia ha sido evidente.

Esta situación trae secuelas en el ámbito de las Ciencias Sociales y en especial en la sociología. Lo vimos en el caso de Harriet Martineau, cuya obra no fue reconocida sino hasta hace muy poco. Por mucho tiempo, se ignoró

o se le restó importancia a la presencia de la mujer en la historia y en el desarrollo de las Ciencias Sociales. Hasta hace poco – especialmente a partir de la década de 1980- se han empezado a realizar investigaciones que

de muestran el protagonismo de las mujeres en el progreso de tales Ciencias y en particular de la sociología.13 Estas investigaciones nos permiten conocer y familiarizarnos con los trabajos de las fundadoras de la sociología. La contribución femenina al desarrollo de esta disciplina la constatamos en las obras de Harriet Martineau, Jane

Adams, Edith Abbot, Sophia Breckinridge, Marion Talbot y Anna Julia Cooper, entre otras.

13 Véase: Mary Jo Deegan, Women in sociology: A Bio – Bibliographical sourcebook, Westport, Conn., Green Wood Press, 1991; Ellen Fitzpatrick, Endless Crusade: Women Social Scientists and Progressive Reform, 1990; Rosalind Roseberg, Beyond Separate Spheres: Intellectual Roots of Modern Feminism, New Haven, Yale University Press, 1982

Debemos destacar, además, que diversas mujeres vinculadas con prominentes sociólogos hicieron importantes contribuciones a la sociología, pero sus esfuerzos apenas fueron reconocidos; fue lo que ocurrió con Harriet Taylor Mill y Gertrud Simmel. Pero quizás el mejor ejemplo de lo queremos ilustrar lo tenemos en Marianne

Weber, quien a pesar de haber escrito y publicado 11 Libros de sociología, ninguno fue traducido al inglés; en cambio, la biografía que hizo de su esposo Max Weber corrió mejor suerte (Ritzer, 1996: 442).

Las reflexiones que provocan los planteamientos anteriores se vinculan a la urgencia de una mirada detenida a las relaciones entre el mundo, los saberes y el poder. Saberes en tanto dispositivos de poder que se expresan a través de las diversas instancias que configuran los procesos de socialización. En gran medida la educación que recibimos es una que revela, pero también – en cierto sentido – oculta una serie de eventos. El microcosmos

académico se asemeja ala macrocosmos de la sociedad; una sociedad en que el saber y el conocimiento se constituyen en instrumentos de poder. Una sociedad que no reconoce o que minimiza las aportaciones de las

mujeres en las esferas académicas, políticas, económicas y religiosas y que promueve una visión androcéntrica del conocimiento científico.

En respuesta a ello emerge lo que se conoce como sociología feminista14. Esta corriente teórica dirige su atención a la participación que tienen las mujeres en la sociedad y al género como elemento importante de la

estructura social. La división sexual del trabajo, la relación entre género y poder, los derechos de las humanas, la violación y la violencia en los hogares, entre otros, son temas medulares en la sociología feminista. Como acertadamente expresa George Ritzer:

La teoría feminista contempla el mundo desde el ventajoso punto de vista de una minoría hasta ahora

invisible y no reconocida –las mujeres -, con la vista puesta en la manera relevante, aunque desconocida, en que las actividades de esa minoría han contribuido a crear nuestro mundo. Este punto de vista requiere una nueva

elaboración de nuestra comprensión de la vida social. Partiendo de esta idea, los teóricos y teóricas

feministas comienzan así a plantear su reto a la teoría sociológica (Ritzer, 1993:81).

14 Sociología Feminista: Dirige su atención a la participación de las mujeres en la sociedad y al género como elemento importante de la estructura social.

5. ALGUNOS DEBATES POSMODERNOS EN SOCIOLOGÍA

Durante las décadas de 1980 y 1990, convergen varias orientaciones teóricas en adición a las ya discutidas. Entre éstas, se desarrolla una línea posmoderna que reacciona ante los señalamientos básicos de la visión

moderna de la sociedad. Los modernistas conciben a la sociedad contemporánea como altamente racional, originada a partir de la Ilustración e industrialización y sobre la que se puede teorizar partiendo de las ideas de los pensadores sociales clásicos.

Contrario a esta postura, los posmodernos afirman que el mundo social actual es muy distinto de aquel descrito por los modernistas. Esta corriente visualiza una discontinuidad entre la sociedad de hoy día y la de finales del siglo pasado. Rechazan la idea de que la modernidad es un proyecto que aún no ha culminado. Considera que

vivimos en una sociedad inserta en un momento histórico distinto, con nuevas producciones culturales (científicas, artísticas, arquitectónicas, filosóficas) y un mundo más irracional y flexible; por lo tanto, el análisis de la cuestión social requiere nuevos abordajes teóricos. Dicho de otra forma el enfoque posmoderno plantea que la época moderna está llegando a su fin o concluyo, y estamos entrando a una nueva era: la posmodernidad, que se caracteriza por la variedad y el cuestionamiento de las teorías.

La corriente posmoderna15 retoma la meta teorización como hilo conductor para su análisis, advirtiendo que debemos examinar con detenimiento las estructuras subyacentes de las teorías sociales. De esta manera, se abre otro espacio en la reflexión sociológica contemporánea y se promueve la crítica y el cuestionamiento de la

teoría sociológica.

15 Corriente posmoderna: Considera que el mundo social actual es muy distinto de aquel descrito por los modernistas. Esta corriente visualiza una discontinuidad entre la sociedad actual y la de finales del siglo pasado.

REFERENCIA BIBLIOGRAFICA:

Esta selección de lectura ha sido tomada literalmente del Libro: Lizandra Torres y Lina Torres, “Introducción a la Ciencias Sociales, Sociedad y Cultura contemporánea”, México D.F., Internacional Thomson Editores, 1999, P.p. 432 (Selección de lectura: capítulo 4, P.p. 141 – 152).