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Crisis Y Transformacion Del Estado Venezolano, Evolución Historica, Educación, Salud, Economica Y Social:

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Categoría: Temas Variados

Enviado por: Ensa05 10 mayo 2011

Palabras: 7181 | Páginas: 29

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es hacia los llanos occidentales. También hubo pequeñas migraciones de grupos independientes que poblaron la cuenca del Orinoco y otras reducidas zonas del país.

Los indígenas de Venezuela usaban barro y paja u hojas de palma para edificar viviendas y otras construcciones. También hacían palafitos con madera, cañas y paja. Los Timoto-cuicas utilizaban la roca como principal material arquitectónico. Otros materiales como conchas marinas, eran empleados para el intercambio comercial ordinario, o trueque. La fauna de los años prehistóricos y precolombinos estaba formada por dantas, tigres dientes de sable, armadillos gigantes, entre otros. Al llegar los españoles existían en Venezuela numerosas etnias que hablaban lenguas caribe, arawak, chibcha y tupí-guaraní. La mitología indígena venezolana es muy rica. Los relatos sobre el origen del mundo de tribus como la de los maquiritare guardan sorprendentes similitudes con el Génesis bíblico.

Época Colonial

Venezuela fue avistada por Cristóbal Colón en su tercer viaje, el 2 de agosto de 1498, cuando llegó a la desembocadura del río Orinoco, después de haber pasado frente a la isla Trinidad. Era la primera vez que los españoles tocaban tierra firme del continente, tomando en cuenta que en los dos primeros viajes llegaron a territorios insulares. Al llegar, Colón observó las corrientes del Orinoco y las selvas. El viaje prosiguió luego por el golfo de Paria y bordeó la costa cerca de la isla de Margarita. El año siguiente, Alonso de Ojeda realizó una expedición más extensa por el país, llegando al golfo de Venezuela después de pasar por la península de Paraguaná.

Se dio inicio a un proceso de colonización con el establecimiento de la efímera gobernación de Coquibacoa, y de ciudades y rutas comerciales entre el territorio y la metrópolis. Se efectuaron demarcaciones de territorio con el fin de crear una estructura jurisdiccional que se materializó con la creación de la Provincia de Margarita (1525), Venezuela (1527), Trinidad (1532), Nueva Andalucía y Guayana (1568) y posteriormente la de Maracaibo (1676). En 1528 el rey Carlos I expidió el Contrato de Madrid, arrendando temporalmente parte de la Provincia de Venezuela a la Familia Welser y la Familia Fugger, lo que dio paso a la creación del Klein-Venedig, una de las gobernaciones alemanas en América. No obstante, el proceso colonizador no se quedó sin percances: los españoles enfrentaron varias rebeliones por parte de los indígenas locales, las más destacadas siendo la comandada por el cacique Guaicaipuro en 1560 y la sublevación de los Quiriquires en 1600, y hasta de sus propios coterráneos, como Lope de Aguirre.

El orden colonial terminó de implantarse hacia finales del siglo XVI con el cabildo y la Iglesia. Al mismo tiempo, se comenzaba el proceso de mestizaje en el territorio, que definiría al perfil social del país. El comercio y la extracción de recursos minerales y naturales florecieron, sobresaliendo la profusa exportación de cacao, a la vez que las provincias enfrentaron ataques de piratas como el de Henry Morgan a Maracaibo en 1669. Ante el auge del contrabando por la región en los años siguientes, se resolvió crear en 1728 la Compañía Guipuzcoana para ejercer el monopolio comercial.

Las provincias existentes, entonces gobernadas alternativamente por la Real Audiencia de Santo Domingo y la de Santa Fe de Bogotá, pasaron a formar parte del Virreinato de Nueva Granada en 1717, pero conformó un solo ente autónomo al crearse la Capitanía General de Venezuela en 1777. Esta nueva unión política se consolidaría con la creación de la Real Audiencia de Caracas en 1786.

Independencia

A finales del siglo XVIII una suma de factores, como la introducción del Enciclopedismo y la Ilustración, la independencia de Estados Unidos, la Revolución Francesa, la antipatía hacia el centralismo político-económico con la metrópoli y la invasión napoleónica a España, inspiró los primeros conatos independentistas en Venezuela. Ya en 1748 se había sublevado, con algo de éxito, el hacendado cacaotero Juan Francisco de León contra la Compañía Guipuzcoana. Pero tal vez la primera rebelión armada de carácter masivo fue la que desató, en 1795, el esclavo negro José Leonardo Chirino, en Coro, al occidente del país.

Otra conspiración se produjo por parte de Manuel Gual y José María España, en 1797, siendo ésta la primera de raíces populares. Ambas intentonas resultaron fallidas, con sus respectivos líderes ejecutados. Por su parte, el criollo Francisco de Miranda, precursor de la independencia, intentó dos veces, en 1806, invadir el territorio venezolano por La Vela de Coro con una expedición armada proveniente de Haití, y apoyada por los británicos. Sus incursiones terminaron en fracasos por la prédica religiosa en su contra y la indiferencia de la población. La posterior Conjuración de los Mantuanos tuvo igual destino.

La fecha del 19 de abril de 1810 marcó el inicio de la revolución venezolana. Vicente Emparan, para ese entonces el Capitán General de Venezuela, fue destituido por el Cabildo de Caracas. Ello dio paso a la formación de la Junta Suprema de Caracas, la primera forma de gobierno autónomo. La Junta gobernó hasta el 2 de marzo de 1811, día en que se instaló el Primer Congreso Nacional, ente que nombró un triunvirato compuesto por Cristóbal Mendoza, Juan Escalona y Baltasar Padrón. Meses después, el 5 de julio de ese año, se procede finalmente a firmar el Declaración de Independencia. Pero esta Primera República colapsó por la reacción realista. En julio de 1812 Miranda, Comandante en Jefe del recién creado ejército, capituló en San Mateo.

El movimiento tendría nuevo impulso en 1813. El militar Simón Bolívar, luego de hacerse con el control de Cúcuta, emprendió una expedición armada por los Andes y la región occidental, junto con Atanasio Girardot y José Félix Ribas. Luego de hacer público el polémico Decreto de Guerra a Muerte, enfrentó a los realistas varias batallas a lo largo de la ruta hacia la capital. Al terminar la campaña, entró triunfalmente en Caracas, donde se le tituló como Libertador, y donde se proclamó la Segunda República, aunque continuaron los combates en otros puntos del país. Sin embargo, al año siguiente estalló una rebelión leal a la Corona a cargo de José Tomás Boves. El violento empuje de sus tropas forzó a la población a emprender la Emigración a Oriente, así como la expulsión de los patriotas de tierra firme, haciendo caer así la Segunda República.

Bolívar intentó una reedición de la Campaña Admirable para rescatar la república, pero por falta de apoyo se trasladó a Jamaica para conseguir apoyo británico, y luego a Haití, donde se refugió el resto de los líderes patriotas. Allí se planificó la Expedición de los Cayos hacia tierra firme, la cual zarpó en marzo de 1816. Luego de tomar la isla de Margarita, los republicanos prosiguieron atacando Carúpano y Maracay, pero fueron rechazados. Se hizo una segunda expedición, Bolívar tomó el mando de las tropas republicanas acantonadas en Guayana, con las que logró capturar Angostura, y desde donde refundó las instituciones creando la Tercera República. Por su parte, José Antonio Páez realizó importantísimas operaciones militares para liberar la región central del país al mando de sus llaneros.

La guerra en el llano siguió hasta 1819. En ese año, Bolívar intentó la reorganización del Estado con la instalación del Congreso de Angostura, cuyo resultado fue la creación de la Gran Colombia. En 1820, se firmó el Tratado de Armisticio y Regularización de la Guerra, poniendo fin a la guerra a muerte y cesando hostilidades hasta el 28 de abril de 1821. El 24 de junio de ese mismo año, Bolívar se enfrentó a Miguel de la Torre en la Batalla de Carabobo, que se saldó con la victoria republicana. Esta victoria significó la liquidación de las tropas realistas en Venezuela, dejando remanentes que serían limpiados en la Batalla naval del Lago de Maracaibo en 1823.

Gran Colombia

La República de la Gran Colombia, según su Ley Fundamental, integró a Venezuela con el Virreinato de Nueva Granada y la Provincia Libre de Guayaquil, a la que luego se uniría la Audiencia de Quito. El congreso elegido en Angostura se movió a Cúcuta, donde se sancionó la Constitución de Cúcuta en agosto de 1821, y en la que se definía la organización política de este Estado. Bolívar fue electo presidente por mayoría, y Francisco de Paula Santander fue hecho vicepresidente. Bolívar continuaría sus campañas de liberación por el sur, en la que propiciaría la liberación del Perú y la creación de Bolivia.

El nuevo Estado reguló sobre el comercio y las instituciones públicas, y también decretó la abolición de la esclavitud. Pero la discrepancia entre bolivarianos (centralistas) y santanderistas (federalistas) tensionó el orden interno. Aunado a la crisis económica, la carente infraestructura, las diferencias idiosincráticas y de intereses, y el deseo de autonomía por parte de los venezolanos para con su territorio, germinó la secesión. La Cosiata de 1826, liderada por Páez, fraguó dicha inconformidad del departamento de Venezuela con el gobierno de Bogotá. Para aquietar la convulsión, Bolívar gobernó por decreto desde 1828, pero ello no impidió la separación de Venezuela, que se manifestó finalmente en noviembre de 1829. En mayo de 1830 se instaló el Congreso Constituyente de Venezuela en Valencia, la cual adoptó una constitución. Ello consolida la separación de la Gran Colombia y el nacimiento de la República de Venezuela.

Caudillismo y Guerra Federal

El principal jefe político y hombre fuerte de Venezuela en sus albores como nación independiente fue José Antonio Páez, quien se juramentó como Presidente en abril de 1831, y su Vicepresidente fue Diego Bautista Urbaneja. Él representaba al Partido Conservador, integrado en su mayoría por militares de alto rango veteranos de la Guerra de Independencia. Hubo relativa paz y la economía mostró una recuperación estimulada por la Ley de Libertad de Contratos de 1834 y las exportaciones de café.[16] En 1835 delegó el poder en José María Vargas, el primer civil en dirigir el país. Ello no fue de gusto para los militares de pensamiento liberal, quienes se rebelaron contra el gobierno en la Revolución de las Reformas. Vargas abdicó en 1836, y su período fue terminado por Carlos Soublette.

Páez, tras haber derrotado una rebelión liberal, vuelve a resultar electo en 1838. Afrontó la crisis económica mundial de ese año, que golpeó duramente a Venezuela, y a la creciente oposición liberal representada por Antonio Leocadio Guzmán. Soublette fue nuevamente presidente en 1843, y en 1847 es elegido el general José Tadeo Monagas con gran apoyo, pero rompió luego con los conservadores. El intento de éstos en deponerlo desembocó en el atentado al Congreso de 1848. El General se aseguró de que su hermano José Gregorio Monagas fuese hecho presidente en 1851, quien proclamó la definitiva abolición de la esclavitud en 1854. José Tadeo volvió al poder en 1855, pero su régimen autoritario vio su fin en la Revolución de Marzo de 1858, comandada por Julián Castro. Los decretos del nuevo gobierno crearon descontento en liberales, y la inestabilidad hizo inminente el estallido de un conflicto armado conocido como la Guerra Federal.

El Grito de la Federación marcó su inicio, y se desarrolló como una guerra de guerrillas. Los federalistas liberales obtuvieron importantes triunfos gracias a su lider Ezequiel Zamora, el cual muere en San Carlos en extrañas circunstancias donde no se conoce si fue muerto por el bando enemigo o por su propio bando, una version dice que la bala que mató a Zamora fue disparada por un sargento G. Morón, quien era espaldero de Falcón y estaba apostado en la torre de la iglesia con su rifle[17] . Le reemplazó Juan Crisóstomo Falcón, tras lo cual mermaron a las fuerzas centrales. En 1863 se firmó el Tratado de Coche, que significó el acceso al poder de los liberales. No obstante este resultado, se conformaron nuevos caudillismos regionales con ejército propio. Falcón asumió la presidencia y promulgó su Decreto de Garantías,[18] que abolió la pena de muerte, cosa ratificada en la nueva constitución,[19] y convirtiendo a Venezuela en el primer Estado moderno en llevarlo a práctica.[20]

Falcón causó rencor tanto entre los conservadores como en la disidencia liberal. Ambos bandos se unieron para derrocarle en 1867 con la Revolución Azul. Un ejército dirigido por Miguel Antonio Rojas se alzó en la región central, con el expresidente José Tadeo Monagas en la región oriental. Dada la difícil situación, Falcón delegó el poder en manos de Manuel Ezequiel Bruzual. Pero al cercar la capital, Rojas firmó el Tratado de Antímano, reconociendo al gobierno y asumiendo el mando militar del país. Los orientales, viendo el tratado como una traición, prosiguieron su campaña hacia Caracas, a la que capturaron finalmente, instaurando así el gobierno de los azules —Guillermo Tell Villegas y José Ruperto Monagas.

Liberalismo Amarillo

Antonio Guzmán Blanco, hijo de Antonio Leocadio Guzmán, tramó junto con su padre el retorno al poder de los liberales. Al huir por el rechazo del gobierno, organizó en Curazao una invasión apoyada por caudillos regionales como Joaquín Crespo y Francisco Linares Alcántara. En 1870 desembarcó en la costa y tomó posiciones por el centro-occidente del país mientras engrosaba sus fuerzas. Tomó Caracas en abril, por lo que su acceso al poder se conoce como la Revolución de Abril.

Una vez hecho presidente, implementó medidas tendientes a modernizar el país e instaurar el orden definitivo, en una plataforma denominada como «Liberalismo Amarillo». Creó el Conservatorio de Bellas Artes, dictó el Decreto de Instrucción Pública y Obligatoria, hizo del peso venezolano la moneda nacional, fomentó la agricultura, mejoró la infraestructura e inició una transformación urbanística de Caracas, a la que quiso darle cualidades parisinas, sin abandonar un carácter centralista y autoritario. Combatió varios alzamientos caudillistas, logrando aquietar el turbulento panorama de insurrecciones. Fue su política una promoción del culto a los héroes del pasado, especialmente a Simón Bolívar, como estrategia para unir el país. Igualmente, debilitó el poder de la Iglesia Católica, al pasar al Estado funciones que tradicionalmente eran realizadas por ésta.

En 1877 pasó el mando a Francisco Linares Alcántara para que continuase su obra y marcharse a Europa. Pero la ruptura de Linares con él y la descontinuación de la línea progresista, provocaron la Revolución Reivindicadora que le derrocó en 1879. Guzmán Blanco tuvo que regresar al país y tomar nuevamente las riendas del gobierno. En esta ocasión designó al bolívar como moneda nacional, y decretó el Gloria al Bravo Pueblo como himno nacional, además de seguir con las medidas político-económicas que habían tenido éxito. Luego de cinco años pasó el mando a Joaquín Crespo. Los efectos de la introducción del positivismo y la creciente oposición del sector estudiantil cobraron fuerza, por lo que Crespo cerró la Universidad. Esto ameritó un segundo regreso de Guzmán, elegido por el Congreso para presidir entre 1886 y 1888, pero se retiró en 1887, dejando a Hermógenes López para la transición.

Le siguió Juan Pablo Rojas Paúl, quien se alejó de la línea centralista mantenida hasta el momento. Creó la Academia Nacional de la Historia y enfrentó disturbios anti-guzmancistas. En 1890 fue elegido Raimundo Andueza Palacio. Su intento por ampliar su mandato de dos años causó la Revolución Legalista de 1892 encabezada por Joaquín Crespo, quien obtuvo el poder y estableció la presidencia de cuatro años y el voto directo. En su jefatura se malversaron los recursos públicos y hubo mayor endeudamiento, aunque permaneció popular entre sus soldados. Su candidato a sucesor, Ignacio Andrade, venció en las elecciones de 1897, pero su rival José Manuel Hernández, alias el Mocho, acusó fraude y se rebeló en Queipa. Crespo pereció al mando de sus tropas, pero el alzamiento fue derrotado. El saldo final del siglo XIX fue de recesión económica, pero de avances en cultura, tecnología y urbanismo.

Hegemonía Andina

El militar y exdiputado Cipriano Castro acusaba a Andrade de violar la constitución de 1893. Desde Táchira, organizó un levantamiento militar de carácter restaurador junto con Juan Vicente Gómez para derrocarle. Castro accedió al poder en octubre. Sin embargo, ratificó a algunos ministros del derrotado gobierno, incluyendo en el gabinete a Andueza Palacio. En 1901, fue elegido Presidente por la Asamblea Nacional Constituyente. Al igual que sus antecesores, por su autoritarismo combatió sediciones. La más sobresaliente de éstas fue la Revolución Libertadora, que culminó con el triunfo de Castro en 1903, cerrando el capítulo de las grandes rebeliones caudillistas. Su gestión siguió el antiimperialismo, negándose a cancelar la deuda con el Reino Unido y Alemania, lo que causó el bloqueo naval que impusieron estos países.

General Juan Vicente Gómez, gobernó a Venezuela con puño de hierro desde 1908 hasta su muerte en 1935.

Castro enfermó en 1908, y salió del país para someterse a tratamiento. Días después, su vicepresidente y amigo Gómez perpetró un golpe de estado, prohibiendo su regreso a Venezuela. Gómez fue oficialmente presidente desde 1910, para luego ser designado por períodos de siete años establecidos por una nueva constitución, intercalados con gobiernos títere actuando de fachada. Fue inmisericordioso con aquel que le cuestionase. Muchos presos políticos cumplieron como trabajadores forzados, construyendo carreteras por todo el país. Para resistir protestas del estudiantado, cerró la Universidad Central de Venezuela durante diez años. Promulgó la primera Ley del Trabajo, creó bancos para obreros, inició la explotación petrolera y canceló la deuda externa. El movimiento opositor más recordado de su época fue protagonizada por estudiantes universitarios en 1928, de donde surgirían nuevos líderes políticos. También frenó un golpe militar y la invasión del Falke en 1929. Su mayor contribución fue la pacificación definitiva del país, al exterminar a los caudillos y crear la Academia Militar de Venezuela, como base de un Ejército Nacional consolidado. La dinámica económica marcada por el comienzo de la explotación petrolera en este período sería la causa de migraciones de población campestre a los grandes centros urbanos desde la década de 1930.

Gómez falleció en 1935, y el General Eleazar López Contreras fue designado Encargado de la Presidencia hasta 1936, y luego Presidente por siete años. Con él se inicia la transición a la democracia: decreta amnistía para los prisioneros políticos y restablece la libertad de prensa. Ese año una gran manifestación pública frente al Palacio de Miraflores demandó mayores libertades civiles, a las que López accedió en parte con su Programa de febrero. Redujo el período presidencial a 5 años, y focalizó sus políticas en la creación de programas asistenciales de salud pública.[24] Además, concretó obras de suma importancia como la creación de la Guardia Nacional de Venezuela, la apertura del Museo de Bellas Artes y del Museo de Ciencias en 1938, y la creación del Banco Central de Venezuela en 1940.

Al término de su mandato en 1941, el Congreso designó Presidente a Isaías Medina Angarita, militar que promulgó una Ley de Hidrocarburos en 1943 que llevó más dividendos monetarios al país, limitando a las multinacionales. En su gestión se decretó el sufragio femenino y la legalización de partidos, se permitió el regreso de todos los exiliados y la liberación de los presos políticos restantes. Creó el primer plan de cedulación venezolana en 1944, activó una reforma agraria, apoyó a los Aliados de la Segunda Guerra Mundial e intentó la anexión de las Antillas Neerlandesas. El aspecto más negativo fue la firma del Tratado de Límites de 1941 con Colombia. Aunque aceleró el camino a la democracia, aún existían adversarios como Rómulo Betancourt y su partido Acción Democrática. Desde su seno se fraguó un golpe militar en 1945 con ayuda de un grupo militar dirigido por los Tenientes Coroneles Marcos Pérez Jiménez, Luis Llovera Páez y Carlos Delgado Chalbaud, quienes disentían con el tipo de elección presidencial empleada y con muchas medidas de Medina.

Se aprobó una nueva constitución en 1947 que otorgó el sufragio directo y el derecho de voto a la mujer. En unos nuevos comicios, el famoso escritor Rómulo Gallegos resultó ser el primer presidente venezolano electo de esa forma, asumiendo en 1948. A pesar de eso, Gallegos no completó su período tras un golpe de estado meses después, tras el que una Junta Militar pasó al gobierno, integrada por los mismos rebelados de hace tres años, y que derogó la constitución. De los triunviros, Delgado Chalbaud era candidato a presidir el país luego de que la Junta convocara a elecciones, pero fue secuestrado y asesinado en 1950. Tras el incidente, Germán Suárez Flamerich fue designado presidente provisional. Aunque no se ha confirmado, es creencia popular que el autor intelectual del magnicidio fue Marcos Pérez Jiménez, el segundo triunviro.

General Marcos Pérez Jiménez, miembro de la Junta Militar de 1948 a 1952, y Presidente de facto hasta 1958.

Pérez Jiménez permaneció como Ministro de Defensa hasta 1952, fecha de las votaciones para una Asamblea Constituyente. Al ver que el opositor URD alcanzaba la mayoría de votos, el oficialista Frente Electoral Independiente desconoció los resultados y suspendió las elecciones. Dos días más tarde, Pérez Jiménez fue proclamado Presidente Constitucional. Su dictadura, que impulsó una constitución en 1953, proscribió a la oposición y coartó las libertades civiles. Su principal organismo policial, la Dirección de Seguridad Nacional, arrestó y recluyó a opositores en el campo de concentración de Guasina, y también los ejecutó. Apoyado por los Estados Unidos por ser parte de la red de distribución petrolera y por su anticomunismo, su régimen también se distinguió por un progreso en infraestructura visionaria y tecnológicamente puntera sin igual para el país. Eso, el fomento especial a la inmigración europea y la completación de ambiciosos proyectos de obras públicas, se enmarcaron como la práctica de un pensamiento nacionalista — el Nuevo Ideal Nacional. A pesar de esto, la antipatía generada por sus actos represivos y sus intenciones de perpetuarse en el poder, incrementó el descontento en su contra.

En 1957 se organizó un plebiscito para definir su permanencia para otro lapso de cinco años en el poder. Los boletines oficiales le dieron la victoria, aunque era de sobreentendimiento en todos los sectores del país que se trató de un fraude.[26] Esto produjo un fraccionamiento en las Fuerzas Armadas, dando lugar a una rebelión fallida en el día de Año Nuevo de 1958. Pero la consecuente crisis política desestabilizó las bases del régimen, concluyendo con su deposición por un movimiento cívico-militar el 23 de enero, obligándole a huir hacia República Dominicana para trasladarse a España. Se organizó una Junta de Gobierno presidida por el Contralmirante Wolfgang Larrazábal. Meses después se firmó el Pacto de Punto Fijo, que disponía la alternancia en el poder de Acción Democrática, COPEI y URD, para encauzar la futura política del país,[27] excluyendo a su vez a los partidos de izquierda. La elección a Presidente terminó decantándose por Rómulo Betancourt.

Democracia

Rómulo Betancourt, considerado por muchos historiadores como «El Padre de la Democracia».

La nueva era democrática trajo consigo cambios a nivel político y económico. En su gobierno no se otorgó más concesiones a multinacionales petroleras, se constituyó la Corporación Venezolana del Petróleo, y se creó la OPEP en 1960, por iniciativa de Juan Pablo Pérez Alfonzo. Se concretó una Reforma Agraria y se sancionó una nueva constitución en 1961. El nuevo orden tuvo sus antagonistas. Betancourt sufrió un atentado planeado por el dictador dominicano Rafael Leónidas Trujillo, y los izquierdistas excluidos del Pacto iniciaron una insurgencia armada, organizados en las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional, auspiciadas por el Partido Comunista. En 1962 intentaron la desestabilización vía los cuerpos militares, con fallidas revueltas en Carúpano y en Puerto Cabello. Paralelamente, Betancourt promovió una doctrina internacional en la que sólo reconocía a los gobiernos electos por votación popular.

En las elecciones de 1963 resultó electo Raúl Leoni. Su plataforma consistió en una coalición de partidos de «Amplia Base», integrando a AD, URD y el FND. Aunque su gobierno fue de concordia y entendimiento general, tuvo que lidiar con ataques guerrilleros. De entre éstos destaca la invasión a las playas de Machurucuto en 1967. Viendo que rendía pocos frutos, la mayor parte de los guerrilleros abandonaron la lucha armada en ese año. El gobierno de Leoni también se destacó por obras públicas y el desarrollo cultural.

Rafael Caldera ganó los siguientes comicios. Antes de tomar posesión, en 1969, estalló la insurrección de Rupununi en Guyana, que representó una oportunidad para anexar el Esequibo, reclamado por Venezuela. En este contexto, firmó el Protocolo de Puerto España en 1970. Pactó la tregua definitiva con la guerrilla y garantizó su reintegro a la vida política, legalizando al PCV. En 1974 asumió Carlos Andrés Pérez. En esos años se hizo notorio el profuso ingreso de divisas y la alta calidad de vida que adquirió la población, llegándose a la acepción de la Venezuela Saudita. En 1975 nacionalizó la industria del hierro y al año siguiente la del petróleo, creando a PDVSA. Tanto Caldera como Pérez rompieron parcialmente con la Doctrina Betancourt.

En 1979, Luis Herrera Campins es investido como Presidente. Inauguró múltiples instalaciones culturales y deportivas. Aunque los ingresos petroleros siguieron en alza, no pudo impedirse el endeudamiento en las finazas internacionales, forzando el apego a los dictámenes del FMI. En 1983 se devaluó el bolívar en el Viernes Negro, desatando una fuerte crisis económica. En el gobierno de Jaime Lusinchi, se haría poco para contrarrestarla. La corrupción se incrementó y la política económica mantuvo la línea rentista. Por otra parte, en 1987 se vivió uno de los mayores momentos de tensión internacional, cuando la corbeta colombiana A.R.C. Caldas ingresó en el golfo de Venezuela, crisis originada en la disputa por la soberanía en dicho golfo entre ambas naciones.

Carlos Andrés Pérez es nuevamente elegido en 1988. Buscando solventar la crisis, adoptó medidas que originaron grandes protestas —el Caracazo de 1989. Ese mismo año tuvieron lugar las primeras elecciones directas de gobernadores y alcaldes regionales. Posteriormente se produjeron dos intentos de golpe de Estado en febrero y en noviembre de 1992. Pérez fue finalmente destituido por el Congreso en 1993. Octavio Lepage fue Presidente provisional por pocos días, hasta que el historiador y parlamentario Ramón José Velázquez fue designado como interino.

Caldera llega al poder por segunda vez en 1994. Tuvo que manejar una fuerte crisis bancaria en 1994. El derrumbe e intervención de una decena de bancos culminó con la fuga de capital, provocando el quiebre de empresas. Para frenar la crisis, inició una política de privatizaciones, pero la grave situación económica continuaría. La situación catalizó el decaimiento de los partidos políticos que habían estado activos desde mediados del siglo XX.

Hugo Chávez, se irguió como favorito a las elecciones presidenciales de 1998, resultando electo. Fue apoyado por la alianza partidista «Polo Patriótico», que buscaba un gobierno inspirado en ideas socialistas y lograr cambios positivos. Promovió luego una nueva constitución, la cual se aprobó por referéndum en diciembre de 1999, mientras que en Vargas ocurría un desastre natural a causa de fuertes lluvias.

En 2001, Chávez promulgó 49 leyes sobre la administración de tierras, gracias a una habilitación de la Asamblea Nacional, en el marco de su plataforma llamada como Revolución Bolivariana, generando conflictos con la oposición. Ello desembocó en un paro nacional convocado por la Confederación de Trabajadores de Venezuela y por la cámara de empresarios (Fedecámaras).

En 2002 comenzaron las grandes protestas en su contra. Ese año, tras una masiva manifestación en Caracas, un grupo de francotiradores abrió fuego contra esta, hecho que desató polémicas sobre sus objetivos, existiendo dos versiones al día de hoy. Igualmente seguidores del oficialismo cayeron abatidos. Ello activó un golpe militar que le derrocó. Pedro Carmona, dirigente de Fedecámaras, se autoproclamó presidente, pero fue criticado por lo dictatorial de sus medidas. Chávez fue restituido dos días después por una reacción cívico-militar de sus aliados. La oposición organizó luego un paro general pretendiendo la renuncia de Chávez, pero que afectó a Petróleos de Venezuela, ocasionando grandes pérdidas económicas para el país. Se solicitó luego un referéndum revocatorio, siendo realizado finalmente en el 2004 y en él Chávez surge victorioso, en medio de acusaciones de fraude por la oposición.

Por lo general, la gestión de Chávez ha mantenido una línea izquierdista que pretende llevar al país hacia lo que denomina el Socialismo del siglo XXI. Creó programas de ayuda y desarrollo social —Misiones Bolivarianas—. Ha manifestado desagrado por el imperialismo político-económico que, según sus palabras, gestiona el gobierno de Estados Unidos, con quien mantiene una tensa relación. A su vez, ha fortalecido relaciones con antiguos rivales de Estados Unidos, como Rusia, China y Vietnam, o los pequeños rivales ideológicos, como Cuba, Irán, Bielorrusia y Siria.

Los partidos chavistas consiguieron el control de casi todas las gobernaciones del país y de la Asamblea Nacional, elecciones a las cuales la oposición no acudió alegando «falta de garantías». Las siguientes elecciones presidenciales se realizaron en diciembre de 2006, en las que Chávez fue reelecto frente a Manuel Rosales, su contrincante directo. Anunció luego que impulsaría su proyecto político a través de reformas a la Constitución, incluyendo el control de las Fuerzas Armadas, nuevos controles económicos, y la reelección continua. En ese proceso, no se renovó la concesión para señal abierta al canal de televisión RCTV, medida que generó rechazo en parte de la población y que propició la activación del Movimiento Estudiantil Venezolano. En diciembre de 2007 se celebró el referéndum sobre dichas propuestas, las cuales fueron finalmente rechazadas por el electorado, manteniendo a la Constitución en su versión original.

En noviembre de 2008, se realizaron elecciones regionales, en las cuales el oficialista Partido Socialista Unido de Venezuela obtuvo 17 de las 22 gobernaciones en disputa. La oposición, por su parte obtuvo la gobernación de cinco de los ocho estados más poblados de Venezuela. En febrero de 2009, se realizó un nuevo Referendum sobre una propuesta de enmienda realizada por Hugo Chávez que permitiría levantar los límites a la reelección de todos los cargos de elección popular incluido el presidente de la República, que fue aprobado por el electorado.

Educación:

En Venezuela la educación está estructurada en los niveles de preescolar, básica, diversificada y superior. Se encuentra reglamentada por la Ley Orgánica de Educación, que le confiere un carácter obligatorio desde el preescolar hasta el nivel medio diversificado (de 6 a 15 años), y gratuito en los planteles administrados directamente por el Estado hasta el nivel de pregrado. En esta materia el Estado tiene la facultad de crear los servicios pertinentes para facilitar y mantener el acceso a todo tipo de educación.

Según datos oficiales, para el periodo académico 2005-2006 se inscribieron un total de 1.010.946 niños en educación preescolar. La educación básica contabilizó un aproximado de 4.885.779 inscritos para aquel mismo período, mientras que en los centros de educación media o secundaria, diversificada y profesional se registraron 671.140 alumnos. El país contaba igualmente con la cifra de 25.835 planteles y unidades educativas para estos tres niveles.

La evolución de la alfabetización ha sido creciente y especialmente acelerada durante el periodo 1950-2005. La tasa de alfabetización en los habitantes de más de 10 años pasó del 51,2% en 1950 al 92,7% en 2008. En el 2005, Venezuela fue declarada por la Unesco como Territorio libre de analfabetismo, tras escolarizar un millón y medio de personas entre 2003 y 2005. Este anuncio, no obstante, se contradecía con las estadísticas oficiales y proyecciones sobre el tema.

Entre las universidades más importantes del país destacan la Universidad Central de Venezuela (UCV) (fundada en 1721), la Universidad Simón Bolívar (USB), la Universidad Tecnológica del Centro (UNITEC), la Universidad Metropolitana (UNIMET), la Universidad Nacional Experimental Politécnica de la Fuerza Armada Nacional (UNEFA), la Universidad Nacional Experimental del Táchira (UNET), la Universidad de los Andes (ULA) (creada en 1785), la Universidad del Zulia (LUZ), la Universidad de Carabobo (UC), la Universidad de Oriente (UDO), la Universidad Centroccidental Lisandro Alvarado (UCLA), la Universidad Nacional Experimental Francisco de Miranda (UNEFM), la Universidad Arturo Michelena (UAM), la Universidad Iberoamericana del Deporte, y la Universidad Nacional Experimental Politécnica (UNEXPO), entre otras. Y universidades privadas como la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), la Universidad Santa María (USM), la Universidad Fermín Toro (UFT), entre otras.

Igualmente, es mencionable la implantación estatal, desde 1975, de los programas de becas de la Fundación Gran Mariscal de Ayacucho que, entre otros objetivos, contempla una formación complementaria de los profesionales en el extranjero.

Salud:

El gobierno de Venezuela gestiona un sistema de seguridad social que cubre, entre otros, accidentes laborales, enfermedades y pensiones. La esperanza de vida es de 71,5 años para los hombres y de 77,8 años para las mujeres, según estimaciones para 2006.

La mayoría de las muertes y decesos en días festivos son causadas por accidentes inducidos por la ingesta de alcohol, y por el incumplimiento de las normas de seguridad como los cinturones de seguridad, entre otras.

Ciertas enfermedades se ubican mayoritariamente en zonas rurales de Venezuela, por la falta de higienización de dichas zonas. En los 1940, se hizo una intensa campaña para fumigar con DDT y eliminar a los mosquitos transmisores de malaria, fiebre amarilla y mal de Chagas. Sin embargo, a partir de los años 1970, volvieron a aumentar esas enfermedades transmitidas por mosquitos. Recientemente se han elaborado planes que han conseguido disminuir la incidencia de dichas enfermedades de nuevo.

Economía:

Venezuela posee una economía de mercado cuya base primordial es la extracción y refinamiento de petróleo para la exportación y consumo interno. Es la quinta economía de América Latina, después de Brasil, México, Argentina y Colombia según su PIB (PPA).

A lo largo del siglo XX se posicionó como la economía más próspera de la región precisamente debido al boom petrolero comenzado a mediados de la época, mientras que su moneda era una de las de mayor apreciación frente al dólar, pero la caída en la cotización de este recurso en la década de 1980 originó una fuerte recesión y problemas financieros. En los últimos años, después de muchos conflictos políticos y sociales, la economía presenta una importante recuperación, registrando un crecimiento en 2004 del 17%, uno de los más altos del mundo según el Fondo Monetario Internacional. Al cierre de 2007 fue de 8,8%; y en 2008 fue de un 4% del Producto Interno Bruto. El riesgo país se ubicó en 987 puntos básicos en julio de 2009, según datos oficiales. La tasa de desocupación para junio de 2009 fue de 7,9%. No obstante, su tasa de inflación para el 2008 fue de 30,9%, la más alta de América Latina. Venezuela cuenta también con algunas empresas filiales de Petróleos de Venezuela como Citgo.

Sus principales socios comerciales son Estados Unidos, Colombia, Países Bajos, México, Ecuador y Brasil. También ha aumentado el comercio con los países miembros de la Comunidad Andina, la Comunidad del Caribe, el Mercado Común Centroamericano y el Mercosur.

Social:

La sociedad venezolana se ha formado en un proceso desigual, que responde, además de a las influencias históricas tradicionales, como parte del imperio español, a otras que se derivan de la influencia del petróleo. Desde 1945 y hasta hoy, la población venezolana no ha cesado de aumentar. En las últimas décadas se ha acentuado el proceso de formación de grandes ciudades, pero al mismo tiempo se han multiplicado las medianas y pequeñas, como consecuencia de la elevación del crecimiento demográfico que ha sido consecuencia de la desaparición del paludismo y otras endemias y epidemias, y de un aporte significativo de inmigración europea y latinoamericana. Población, densidad y crecimiento, censo 1873 - 2001.

El constante aumento de los ingresos petroleros ha formado en los últimos años un modelo de poblamiento bastante concentrado en algunas áreas del territorio nacional. En esas regiones, algunos viejos núcleos alcanzaron en 1990 magnitudes demográficas inimaginables en la Venezuela agropecuaria; al mismo tiempo, grandes extensiones del país continúan hoy casi despobladas. Es decir que uno de las características básicas de la sociedad venezolana es sin duda, una desequilibrada y poco armoniosa distribución espacial de su población a lo largo y ancho del territorio.

La Venezuela petrolera al concentrar sus grandes recursos en las ciudades, inauguró y afianzó el predominio del hábitat urbano, a la vez que profundizó los desequilibrios existentes en la repartición de la población en todo el territorio. El impacto del Petróleo ha sido de tal magnitud que, mientras que en 1926, cuando comenzó a preponderar el ingreso petrolero, los pobladores rurales representaban el 85% de la población total, en la actualidad menos del 20% de la población vive en el campo. A pesar de esa transición de un modo de vida rural y tradicional a otro urbano, en general en Venezuela no se han logrado introducir cambios notables en la distribución geográfica del poblamiento, ya que la tendencia histórica de los habitantes a concentrarse en la franja costero-montañosa se ha mantenido en el tiempo hasta el día de hoy.

Entre octubre y noviembre del año 2001 y tras más de cinco años de preparativos, se realizó en Venezuela el XIII censo general de población y vivienda, en el cual por primera vez se llevó a cabo simultáneamente el Censo General y el de las Comunidades Indígenas. La organización, ejecución y publicación de los resultados estuvo a cargo del Instituto Nacional de Estadística (INE) ; los resultados del censo constituyen la más importante fuente para analizar la estructura demográfica de la sociedad venezolana en la actualidad.

En comparación con el Censo de 1990, la población aumentó 28,3%, ello corresponde a una tasa de crecimiento anual de 2,3 personas por cada 100, índice que para el período 1981-90 fue 2,5. Es de destacar, que en los resultados de 1990 no se incluye la población indígena censada en comunidades de muy difícil acceso, la cual fue objeto del Censo Indígena realizado en 1992 (118.000 personas empadronadas).

Al inicio del siglo XXI, la sociedad venezolana ofrece un cuadro variado y complejo a los ojos de los analistas, especialmente por los hábitos y tensiones de la sociedad urbana, la difícil situación de los reducidos sectores rurales del país, la agudización del conflicto político con su respectivo impacto en la realidad socioeconómica, los índices de criminalidad, los fenómenos de transculturación, los movimientos migratorios internos y externos, la violencia política y no política, las drogas, las características del consumo y por encima de todo, el impacto de la riqueza originada por el ingreso petrolero.

La evolución hacia la modernidad de la sociedad venezolana se produce en momentos de grandes transformaciones mundiales. Las tendencias a la globalización de la economía y la interdependencia de los mercados imponen modelos de producción, distribución y consumo a toda sociedad que quiera modernizarse. La competencia en un mercado mundial con alta exigencia tecnológica y de productividad supone una enorme presión sobre países como Venezuela en alcanzar las exigencias de ese mercado, supone unos ajustes estructurales cuyos costos sociales resultan muy altos.

Es interesante notar que los venezolanos nacidos después de 1970 difícilmente se pueden imaginar lo que era el país a la muerte del dictador Juan Vicente Gómez. Lo que se formuló en aquellos años que siguieron a los inicios de la actividad petrolera y a la implantación del sistema democrático como características del proyecto nacional ha sido en buena parte alcanzado, aunque la distribución de sus beneficios se ha hecho en forma desigual teniendo como resultado una sociedad marcada por la injusticia social. Por tanto, los venezolanos de hoy sienten profundamente la necesidad de modernizar a Venezuela, pero teniendo siempre presente la importancia de evitar la exclusión social.

De este modo, la evolución de la dinámica social en las últimas décadas se ha caracterizado por el predominio de la vida urbana, fenómeno inseparable de la actividad petrolera, que ha favorecido el crecimiento anárquico de las principales ciudades venezolanas. El crecimiento constante de la población ha sido acompañado de un notable desmejoramiento de la calidad de vida, por lo que son múltiples los retos que debe enfrentaren el presente la sociedad venezolana; de todos ellos el más difícil de solucionar, por la naturaleza de los retos que plantea, es sin duda, la superación de la pobreza y la marginalidad.

El más complejo problema social en la Venezuela de hoy, lo constituye la realidad de la marginalidad, problema éste que posee naturaleza social. Hoy día, según cifras suministradas por el Instituto Nacional de Estadística, más del 50% de la población venezolana vive en condiciones de pobreza, estando en constante aumento ésta cifra día a día. La imposibilidad de amplios sectores de la sociedad venezolana de acceder a los más elementales servicios básicos, tales como agua potable, alimentos, educación, representa una realidad cada vez más común.

Weberiano:

De acuerdo con Weber, la sociedad se estratifica como un continuo a lo largo de tres dimensiones paralelas: la económica, la política y la social. Hasta cierto punto, su modelo es afín a la imagen vulgar de la estratificación, aunque define de manera rigurosa las variables que emplea. De acuerdo con el concepto de Weber, las clases objetivas no necesariamente se corresponden con las identificaciones subjetivas efectuadas por los individuos, sino que se definen por las oportunidades que se les ofrece en los mercados su dotación de capital.

El concepto de clase weberiano está basado sobre todo en la primera de estas dimensiones, la económica. La situación de clase es una determinada posición en un mercado, que define objetivamente las posibilidades de acceder a determinados bienes y oportunidades que circulan en éste; el aspecto más característico de una posición de clase, en términos de Weber, es precisamente la clase de oportunidades vitales que se abren a los miembros de la misma a partir de la posesión o no de determinados tipos de bienes, y a la manera en que explotan estos en un mercado. La similitud objetiva entre individuos tiende a definir trayectorias y conjuntos de experiencias afines entre éstos, aunque los valores que los individuos adscriban subjetivamente a estaos sean diferentes. A la vez, la posesión de determinados tipos de bienes define la posibilidad de actuar en determinados mercados, y recibir en ellos determinados beneficios, que a su vez constriñen los conjuntos futuros de posibilidades vitales.