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Cuales Son Algunas De Las Propiedades De Los Materiales Que Utilizaban Las Culturas Prehispanicas

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Categoría: Temas Variados

Enviado por: tomas 07 mayo 2011

Palabras: 2911 | Páginas: 12

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uce expeliendo rayos, como el sol, o sea, como Tonatiuh. La palabra náhuatl para la plata es íztac teocuítlatl , que significa "excrecencias blancas divinas", y según los lingüistas, se asocia a las excrecencias

de la luna.

Los minerales mas antiguos

En Mesoamerica los artefactos metálicos aparecieron inicialmente en la región occidental, alrededor del año 650 d.C. La metalurgia se introdujo en dicha región, proveniente de Sudamérica mediante una ruta marítima (Hosler y Macfarlane, 1996). Algunas de las técnicas que caracterizan a la metalurgia mexicana provienen de otras mas antiguas como las de Colombia (vaciado), de las de Perú y Ecuador (martillado en frío), adaptándolas a la disponibilidad de metales y minerales.

El occidente de México contiene la mayor variedad de minerales, incluyendo los carbonatos y sulfuros de cobre, la arsenopirita (FeAsS), la argentita (Ag2S) y sulfosales de plata. Por ejemplo, la casiterita que es un mineral de oxido de estaño (SnO2) existe en la region suroeste del Estado de Zacatecas.

Los fundidores de metales del Occidente de México trabajaron principalmente en la producción de objetos rituales y sagrados durante aproximadamente 900 años del desarrollo de esta tecnología. En los años previos a 1200 d.C. usaron el cobre principalmente en la producción de campanas, pero también en algunos artefactos preparados por martillado en frío. Posteriormente entre 1200 y 1300 produjeron bronces de cobre-arsénico, bronces de cobre estaño y aleaciones de plata y cobre, con la intención no solo de obtener los colores dorado y plateado, sino también de optimizar el diseño y funcionalidad de objetos hechos previamente de cobre. Se han encontrado campanas y prendedores elaborados, agujas, leznas y otras herramientas que pertenecen a la misma época en diferentes sitios de Mesoamerica (Hosler, 1994).

En la sala del Museo de Antropología de la ciudad de México que incluye la colección correspondiente al Periodo Preclasico de la zona del Altiplano Central se puede observar que el mineral de hierro de color rojo llamado hematita (Fe2O3, conocido también como rojo ocre) se consideraba de uso ceremonial. Se transportaba en recipientes especiales (vasijas) para lo cual, primero se trituraba en metates de piedra volcánica y se vertía usando embudos de barro. El pigmento se usaba para decorar gurillas funerarias implicando la impregnación de vida para el sepultado, en el otro mundo.

Los primeros indicios del uso de los metales en México provienen de zonas arqueológicas de Jalisco y Nayarit, donde abundaban el cobre y la plata principalmente. En Mexico los minerales de cobre mas comunes son la malaquita (Cu2CO3(OH)2), la cuprita Cu2O y la calcopirita (CuFeS2), que requieren del proceso de fusión (comúnmente llamado fundición) para obtener el metal puro.

La forma tradicional de purificación de un metal empleada en la época prehispánica era la fusión de la mena en un crisol conteniendo el mineral y el combustible, que era leña. Por ejemplo, para fundir la malaquita se debía generar suficiente calor para permitir que el oxígeno del mineral se combinara con el monóxido de carbono (CO) derivado de la combustión incompleta de la leña; de esta manera se obtenía el cobre metálico. Esto se puede ilustrar mediante la siguiente reacción:

Cu2CO3(OH)2 + 2CO ¡! 2Cu0 + 3CO2 +H2O

Malaquita

Uno de los métodos empleados por los metalurgistas para moldear los metales se denomina "técnica de la cera perdida", usado en algunos casos para obtener cascabeles en diferentes tamaños y formas. Esta técnica requiere de la elaboración de un modelo de cera del objeto que se desea obtener; por ejemplo, un cascabel. Este se recubre con una mezcla de barro y ceniza que posteriormente se calienta para fundir la cera. El paso final es vaciar el metal fundido en el molde para obtener el objeto deseado. Otro método es el martillado en frío hasta alcanzar la forma deseada.

Los metales para los pueblos mesoamericanos eran importantes por su resonancia y sonoridad, mas que por sus fines utilitarios. Los sonidos de los cascabeles se consideraban sagrados y creativos: protegían a los que los portaban de influencias maléficas; simulaban el ruido del trueno, de la lluvia y de la víbora de cascabel y propiciaban la fertilidad agrícola y humana (Hosler, 1994).

El bronce

Es una aleación que contiene como componente principal al cobre (Cu); su composición es compleja e incluye al estaño (Sn) y al zinc (Zn). En este caso las proporciones son Cu(70-95), Zn(1-25), Sn(1-18). En los bronces con aluminio (Al) la composición es Cu(90), Al(10). También existen bronces de cobre y arsénico (As) y de cobre con plata (Ag) (Masterton et al., 1989). Los artesanos del occidente de México empezaron a producir la aleación Cu ¡ ¡Sn a partir del año 1200 d. C, fundiendo la casiterita (oxido de estaño, SnO2) con cobre.

Se han encontrado objetos de bronce de Cu ¡ Sn y Cu¡ As en las zonas arqueológicas de Jalisco (Atoyac) y Michoacan (Milpillas, Urichu y Tzintzuntzan); en la región del río Balsas y en las costas de Guerrero.

Para obtener el bronce de estaño se puede fundir la casiterita para producir el estaño metálico; aparte se funde el mineral de cobre (malaquita por ejemplo) para obtener cobre metálico, y finalmente, se funden los metales juntos.

En el caso del bronce con arsénico, aparentemente los metalurgistas utilizaban como materia prima la arsenopirita (FeAsS), que es el mas común de los minerales de arsénico en México y que abunda en la región occidental del país.

Entre los usos que los artesanos daban al bronce estaban los cascabeles y las argollas, aprovechando el mejoramiento en la maleabilidad, la dureza y la resistencia mecánica. Los objetos que pertenecen a esta época eran mas refinados, con diseños elaborados. También el diseño de prendedores se volvió mas complicado, presentado ondulaciones complicadas, siendo estos mas delgados, mas grandes y mas anchos que sus antecesores de cobre. Estos objetos eran símbolos de poder político y los portaban la nobleza y los grupos privilegiados. Algunos otros objetos de uso cotidiano obtenidos eran las agujas, cada vez mas largas, punzantes y durables. Los artesanos prehispánicos aprovecharon las propiedades del bronce para obtener diferentes colores. Así, en aleaciones que contienen 23% de arsénico, el metal adquiere una apariencia plateada, y cuando la concentración de estaño es de 5% se obtiene una apariencia dorada.

Los metales preciosos

El oro y la plata eran metales muy apreciados por los pueblos mesoamericanos, aunque no por el valor que le adjudicaban los europeos. Ambos eran usados como tributo, sabiendo que se podían elaborar joyas vistosas y elaboradas a partir de ellos (Leon-Portilla, 1997). La región mas rica en oro fue la zona del actual estado de Oaxaca; esta es la razón por la que actualmente en los museos se cuenta con un numero considerable de objetos de este metal, provenientes de esa zona.

El patrono de los orfebres era Xippe Totec, señor de la fertilidad. Fray Bernardino de Sahagún recogió varios testimonios de las técnicas de los llamados teocuitlapitzque ("fundidores del metal precioso"), y de los teocuitatzotzonque ("martilladores del metal"), los que lo trabajaban en frío, lo repujaban, o de quienes engastaban en el oro piedras preciosas. Tan reconocido era el oro, que incluso se tenía un símbolo o glifo para representarlo.

Las formas en que se moldeo el oro, a partir del siglo X d.C. incluyen figuras de dioses, escudos con incrustaciones, imágenes de templos, de juegos de pelota, °ores, animales, joyas, discos del Sol y la Luna, etc. El polvo de oro se uso solo en pequeña proporción en cañutos de huesos de ave, como medio de cambio en ciertas transacciones.

Tanto Hernan Cortes como Cristóbal Colon mencionan en sus escritos la palabra oro muchas veces, y en algunos casos para referirse al arte de las creaciones logradas con este metal. En la segunda carta que Hernan Cortes dirigió a Carlos V, se expreso de Moctezuma, diciendo:

Que mas grandeza puede ser que un señor bárbaro como este tuviese contrahechas [reproducidas] de oro y plata y plumas, todas las cosas que debajo del cielo hay en su señorío, tan al natural lo de oro y plata, que no hay platero en el mundo que mejor lo hiciese" (Cortes, 1963).

La misma admiración experimento el humanista italiano Pedro Martir de Anglería cuando contemplo los objetos que Cortes había enviado a Carlos V y los describió así: "No me admiro en verdad del oro y las piedras preciosas; lo que me causa estupor es la habilidad y el esfuerzo con el que la obra aventaja a la materia. Infinitas figuras y rostros he contemplado que no puedo describir; parece me no haber visto jamás cosa alguna que, por su hermosura, pueda atraer tanto a las miradas humanas" (Angler ía, P., 1964).

La turquesa

En nuestro país la región mas rica en turquesa es el noroeste; específicamente, los estados de Sonora y Zacatecas (región de Chalchihuites); también se exploto abundantemente en la Sierra Gorda de Querétaro, donde se estableció un complejo de aproximadamente 3000 minas. En el Suroeste de los Estados Unidos también existen grandes yacimientos en los estados de Nuevo México, Arizona, Utah y Colorado. El consumo masivo de turquesa ocurrió en los períodos Clásico (100-900 d. C) y Posclásico Temprano (900-1200 d. C.).

A la turquesa ninguna civilización la ha valorado tanto como la Mesoamericana, en la que se le relacionaba con la lluvia, la sabiduría, el discurso sagrado, la fertilidad, el poder político, el concepto del tiempo, etc. Así, los objetos recubiertos con turquesas entregados a Hernan Cortes por los embajadores del emperador azteca Moctezuma II eran ofrendas religiosas a uno de sus dioses. Según los historiadores, Moctezuma II estaba convencido de que Cortes era

Quetzalcoatl, la serpiente emplumada personificada. El cronista español fray Bernardino de Sahagún describió los regalos entregados a Cortes: "Primeramente una mascara labrada de mosaico de turquesas; tenía esta mascara labrada de las mismas piedras una culebra dorada y retorcida . . . " (Harbottle y Weigand, 1992).

La turquesa es un fosfato de cobre y aluminio (CuAl6(PO4)4(OH)8 ¢ 4H2O); se trata de un mineral cuya coloración puede ser azul intenso, azul cielo, verde-azul o gris-verde. Fue uno de los minerales favoritos para la elaboración de objetos rituales y artísticos. Se calcula que existe mas de un millón de piezas de turquesa en las colecciones de los museos, algunas de las cuales se han obtenido mediante excavaciones arqueológicas formales y otras provienen de colecciones particulares. La técnica de extracción era ardua y compleja, pues la turquesa se tenía que separar de rocas muy duras. El proceso consistía en hacer fuego frente a la roca para calentarla

y posteriormente echarle agua para resquebrajarla. De esta manera se podía iniciar la explotación de la cantera, para lo cual se utilizaban mazos de piedra.

Se ha demostrado mediante la técnica de activación de neutrones que algunas de las piezas de turquesa halladas en zonas arqueológicas de Mesoamerica provienen de minas del Suroeste de los Estados Unidos. Esta técnica consiste en bombardear una muestra con un haz de neutrones, produciendo radioisótopos de elementos traza contenidos en la turquesa, como sodio, potasio, bario y escandio. También se pueden detectar elementos de transición como manganeso, hierro, cobalto, arsénico y cobre. En los casos en que se obtiene el mismo patrón de composición en piezas encontradas en diferentes zonas arqueológicas, se concluye que provienen del mismo

filón. De esta manera se ha encontrado que decenas de objetos encontrados en México provienen de minas situadas a mas de 1600 kilómetros, en Nuevo México, Arizona y Nevada (Harbottle y Weigand,

1992).

El jade

La palabra jade no la usaron las culturas mesoamericanas. Para referirse al mineral los aztecas le llamaban chalchíhuitl y los mayas se referían a el usando la palabra yax que significa "numero uno", "el primero", "el mas fino", y también "verde resplandeciente" (Ridinger, 1997).

El termino actual es una deformación del nombre que los españoles le dieron: "piedra de ijada" o "piedra de riñones", porque supuestamente curaba los dolores en esas partes del cuerpo. Los franceses tradujeron este nombre como pierre ejade, o simplemente, jade.

Los principales usos que los pueblos mesoamericanos le dieron al jade fueron: funerario, ornamental, ritual y utilitario. El jade tiene como propiedades importantes dureza, resistencia mecánica y durabilidad, razón por la que se le adjudicaron connotaciones tan especiales como el símbolo de la respiración, y por lo tanto, de la vida. También se asocio a la fertilidad y al poder político.

Históricamente, el jade fue un mineral valioso, ampliamente utilizado antes que la turquesa, la cual lo sustituyo a partir del período Clásico (100-900 d. C.). El jade lo usaron los olmecas, los mayas y los aztecas. Cuando esta pulido, el jade aparece como un mineral verde oscuro o blanco verdoso, constituido por jadeíta o nefrita. A su vez, la jadeíta es un silicato, cuya formula es NaAl(SiO3)2 y la nefrita es CaMg(SiO3)2. Estos minerales contienen impurezas, las cuales proporcionan la coloración de la piedra. Si la impureza es cromo, la jade íta es verde claro, si es cobre y hierro, es verde oscuro. El manganeso le da un tono negro y el hierro (Fe(II)) un tono azul; el cobalto y el níquel juntos le dan un color verde azulado. El jade de las piezas arqueológicas encontradas en México proviene de minas de Guatemala, y en estas solo se ha hallado jadeíta.

Existen diferentes variedades de jade, las cuales los antiguos lapidarios tenían bien clasificadas y sabían distinguir. Así, en las zonas alejadas y de menor importancia del reino de los mexicas se han encontrado ofrendas funerarias consistentes en jades de menor calidad: serpentina ((Mg,Fe)3Si2O5(OH)4), crisoprasa (un silicato de níquel) o aventurina (cuarzo que contiene hematita o mica como impurezas). Una de las diferencias mas importantes entre el jade

y la turquesa es que el primero se tiene que pulir (al igual que muchas otras gemas) para adquirir esa apariencia brillante y coloración intensa, cosa que no es necesario hacer en el caso de la turquesa. El proceso de extracción del jade de las minas sigue siendo a la fecha un secreto, aunque fray Bernardino de Sahagún proporciono información útil para encontrar piedras preciosas, como el jade: "Hay personas que conocen donde se crían [. . . ], y es que cualquier piedra preciosa, donde quiera que esta, esta echando de sí vapor o exhalación como un humo delicado, y este humo se aparece cuando quiere el sol salir [. . . ] y los que las buscan [. . . ] ponerse en lugar conveniente [. . . ] y miran hacia donde sale el sol, y donde ven salir un humito delicado, luego conocen que allí hay piedras preciosas, o que ha nacido allí o que ha sido escondida allí . . . " (Sahagun, 1979).

Comentarios finales

Según lo descrito, los pueblos mesoamericanos desarrollaron una tecnología avanzada para la purificación de los metales y la formación de aleaciones durante la época prehispánica. Esta tecnología fue el resultado del intercambio tanto de los minerales como de las técnicas empleadas en la purificación en sus lugares de origen. Así, existe evidencia de que algunos de los conocimientos en metalurgia fueron heredados de las culturas de Colombia, Perú y Ecuador entre otros. Los objetos mesoamericanos de bronce son muestra del dominio y la perfección de la metalurgia, ya que se sabía en que proporciones se debían mezclar determinados metales para obtener como resultado propiedades específicas como color y dureza. Seguramente, esta fue una de las grandes sorpresas de los españoles a su llegada a América.

Bibliografía

1. Anglería, P., 1964. Decadas del Nuevo Mundo, Vol. I. Trad. de Agustín Millares Carlo. Ed. Jose Porrua e Hijos, México, p. 430.

2. Cortes, H., 1963. Cartas y documentos. Ed. Porrua, México, p. 76.

3. Harbottle, G. y Weigand, P. C., 1992. La turquesa en la América prehispanica. Investigacion y Ciencia, No. 187, abril, p. 8.

4. Hosler, D., 1994. The Sounds and Colors of Power: The Sacred Metallurgical Technology of Ancient West Mexico. MIT Press, Cambridge, MA.