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El Estado Y Sus Elementos

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Categoría: Historia

Enviado por: Stella 22 junio 2011

Palabras: 12689 | Páginas: 51

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s anterior a la formación de la organización política. Ahora bien, el Estado y la nación no siempre coinciden: hay Estados plurinacionales (con varias nacionalidades), como la Unión Soviética, y naciones repartidas entre varios Estados, como es el caso del pueblo alemán.

El aparato estatal se compone de tres elementos organizativos básicos: la administración, las fuerzas armadas y la hacienda. La administración es la organización encargada de tomar las decisiones políticas y hacerlas cumplir mediante una serie de órganos o departamentos (gobierno, ministerios, secretarías de Estado, gobiernos territoriales o regionales, policía, seguridad social, etc.). La función de las fuerzas armadas es la de ejercer la defensa del Estado. El mantenimiento de todo el aparato estatal requiere la recaudación de fondos económicos mediante la contribución de los miembros de la sociedad, función que corresponde a la hacienda.

Ningún poder político puede mantenerse durante mucho tiempo mediante el uso exclusivo de la fuerza. Lo que legitima el poder del Estado es el derecho, orden jurídico que regula el funcionamiento de las instituciones y el cumplimiento de las leyes por las que debe regirse la colectividad. Al mismo tiempo que lo legitima, el derecho limita la acción del Estado, pues los valores que informan el cuerpo jurídico emanan, de forma directa o indirecta, del conjunto de la sociedad. Las normas consuetudinarias, los códigos de leyes o, modernamente, las constituciones políticas, definen los derechos y deberes de los ciudadanos y las funciones y límites del Estado. En los Estados liberales y democráticos, las leyes son elaboradas o aprobadas por los cuerpos legislativos, cuyos miembros, elegidos por la ciudadanía, representan la soberanía nacional. La ley se sitúa por encima de todos los individuos, grupos e instituciones. Tal es el significado de la expresión “imperio de la ley”.

El fallo sobre el cumplimiento o incumplimiento de las leyes y el establecimiento de las penas previstas para castigar los delitos corresponde al poder judicial, ejercido en los tribunales.

Objetivo General

• Conocer a profundidad la historia de los derechos humanos.

Objetivos Específicos

• Investigar a profundidad sobre el tema de los derechos humanos.

• Analizar y entender la problemática del derecho al sufragio de la mujer.

• Analizar y comprender la base legal, sus características, principios y objetivos en la sociedad.

1. EL ESTADO.

1. El Surgimiento del Estado.

Surge y se configura en la medida en que evoluciona la humanidad, es una construcción social que se edifica y moldea con el transcurrir del tiempo y se complica cada vez más, de forma paralela a la composición y organización social, económica y política que adquieren los grupos humanos. “El Estado no surge, entonces, por generación espontánea ni tampoco es creado, en el sentido de que «alguien» formalice su existencia mediante un acto ritual”.

Antes de emerger el Estado fue necesario que acaecieran hechos y sucesos humanos tales como el nacimiento, desarrollo y declinación de estadios o etapas del desarrollo social, los cuales fueron precedidos por el surgimiento de la propiedad privada, que marcó el final del período nómada, y el aparecimiento de la agricultura. En el primitivo desarrollo de la actividad agrícola y del pastoreo aparecieron los primeros brotes de la propiedad privada, que florecieron por necesidad de supervivencia económica, particularmente para proteger los cultivos de los animales, y establecer límites y demarcaciones con los cultivos de otras familias.

2. Formación Histórica del Estado.

La palabra Estado es moderna y corresponde a la unificación política lograda después de la era medieval. Para los griegos, la palabra "polis", o sea ciudad, expresaba la comunidad diferenciada por un modo de vida propia. El Estado era entendido por los romanos como "res pública" o "civitas". Del uso de las expresiones tales como "status rei romanae", pude provenir la voz Estado. Al extender su dominación, Roma llamó "imperium" a su organización política, acentuando así el elemento decisivo del concepto "Estado", que es el imperio o potestad de mandar. En el derecho germánico también se acentuó el elemento de dominio, pues el Estado fue llamado "Reich", voz que procede de "regnum", o sea mando de un príncipe.

El Estado moderno en cuanto a construcción consistente u obra de arte, apareció en la Italia de los siglos CIV y XV, cuando se centralizó el poder por reacción contra el feudalismo. La denominación "Estado" fue acuñada por Maquiavelo, desde las líneas iniciales de su obra "El Príncipe". Tal acepción de la palabra "stato", deriva de la voz latina "status", que expresa un orden, vino a responder a una necesidad general que ninguna de los voces antes usadas servía para denominar la pluralidad de formas políticas existentes en la Italia renacentista. Unido al nombre de una ciudad como Florencia, Génova o Venecia, el término "stato" dio expresión a todas las formas, fueran republicanas, monárquicas o tiránicas, o bien aplicada sólo a una ciudad o sea a toda una región sometida a una misma autoridad. La nueva denominación fue adoptada antes de dos siglos por los principales idiomas y su uso se convirtió en universal.

El Estado es el resultado de una larga evolución de la convivencia humana. Aparece con la civilización sedentaria, cuando el grupo pasa de la vida nómada a la vida agraria. Es decir, que el Estado surge cuando la sociedad se divide en clases sociales.

Con el Estado se alcanza el grado más alto de la organización social, el de la unidad colectiva dotada de capacidad para la autodeterminación y regida por una ordenación jurídica. El hecho de que el Hombre esté naturalmente destinado a la convivencia fue lo que determinó las formas primitivas de la vida social y la aparición del Estado.

Los elementos humanos más próximos del Estado no son los individuos, puesto que la sociedad no es un agregado de átomos, sino las comunidades locales y las familias. Se ha constituido históricamente por las asociaciones de los grupos naturales, o sea la familia y comunidades locales, las cuales formaron un grupo superior en cuyo desarrollo se fueron distinguiendo las funciones que hacen necesario el poder.

La primera sociedad natural, fue sin duda la familia. Por extensión o crecimiento espontáneo de la familia, o bien por agregación de otras, se formaron el clan y la tribu. Esta fundó la ciudad, realidad permanente que arraiga al hombre a un territorio. Las necesidades de la defensa común y el intercambio comercial favorecieron la agregación de ciudades dentro de una más vasta unidad social: la nación. Sólo dentro de ella puede el hombre realizar sus destinos y alcanzar el mayor grado posible de perfección.

Históricamente, ha sido el Poder el que ha creado el Estado, organismo social encargado de realizar el derecho. Lo más probable es que el Estado reconozca su origen en el acatamiento tácito de la autoridad de quienes asumieron el Poder por un simple impulso de voluntad. La coexistencia de familias, o bien quizá de sujeción de unas familias a otras, añadida a la descendencia común en una estirpe, no bastan para dar nacimiento a la sociedad civil, que es específicamente distinta de la familia. Se precisa siempre un factor de asentimiento a las obligaciones recíprocas, de costumbre o aceptación tácita, para explicarse la formación del Estado.

3. Síntesis Histórica del Estado Salvadoreño.

En junio de 1524, expediciones españolas al mando del conquistador Don Pedro de Alvarado, inician la conquista de El Salvador desde México y Guatemala, los aborígenes que habitaban el territorio salvadoreño, opusieron una tenaz resistencia, ya que defendieron con valentía su libertad y sus tierras. El propio conquistador español Pedro de Alvarado en la Batalla de Acaxual (Acajutla) fue herido en el muslo izquierdo por el Príncipe Atonal, cacique de los pipiles.

En 1552 después de cruentas batallas, todas las tribus estaban sometidas. Los españoles fundaron importantes ciudades, entre ellas San Salvador que actualmente es la capital de la República. Estos hechos consolidaron el período colonial; durante este tiempo, los habitantes de la región fueron gobernados por leyes promulgadas por la Corona española a través de la Capitanía General de Guatemala, hasta el 15 de septiembre de 1821, fecha que se independiza Centroamérica de la Corona española, adoptando el nombre de República Federal de Centroamérica en 1823, dando origen a la primera constitución el 22 de noviembre de 1824, que regiría los destinos de esa gran república; ejerciendo cada Estado miembro, soberanía en aspectos particulares y participando activamente en la República Federal a través de sus representantes en el congreso.

Lo anterior se mantiene hasta febrero de 1841 fecha en la cual se disuelve la federación, y El Salvador inicia su vida como república independiente y soberana, lo cual quedo establecido en la primera Constitución del Estado salvadoreño, decretada el 18 de febrero de 1841, designándose el carácter del nuevo Estado como: republicano, popular y representativo, asimismo, se constituyeron los poderes legislativo, ejecutivo y judicial.

El Salvador, desde su nacimiento como Estado independiente, se ha organizado para cumplir con los principios básicos definidos en la Constitución de la República, los cuales, en el seno de los países democráticos, son compartidos, por representar el orden jurídico de la sociedad, dándole vida así, a los elementos fundamentales del Estado como son: el territorio, la población y la soberanía nacional.

4. Conceptos Acerca del Estado.

Hay mucho manual que cataloga las diversas definiciones que se dan acerca del Estado. Repetir este catálogo no es lo que nos proponemos aquí. Con un criterio más bien pedagógico, queremos agrupar las diversas definiciones. No olvidemos que una buena definición debe ser sustancial (por un género y por la diferencia específica), y no simple descripción. Abundan las descripciones generales, de dos o más renglones, sobre el Estado, que no son propiamente definiciones.

Grupo A. Una gran familia de concepciones de Estado es tributaria de un cierto idealismo y romanticismo.

1) Kant, el Estado puede ser considerado como un organismo, por analogía con un organismo natural, pero en la idea, no en la realidad. El Estado pierde así su consistencia real y se reduce a ser una categoría mental. La esencia estatal es inasible para el conocimiento, y de acuerdo con su idealismo, Kant considera al Estado como un organismo teleológico, constituido por las mutuas relaciones de individuos que propenden a un mismo fin, dado por el interés que todos los miembros tienen por vivir en una comunidad ordenada bajo forma jurídica.

2) Hegel, el Estado es la realización de la idea moral objetiva. Es el espíritu objetivado. De ahí que los hombres sólo consigan su plenitud y su moralidad, la vida del espíritu, en el Estado. Al exponer y criticar esta concepción, Recasens Siches dice:

La tesis que quiere explicar la realidad del Estado como alma nacional, está inspirada en las ideas románticas, a saber: el animismo universal, la tendencia antirracionalista, la exaltación de las realidades históricas de cada pueblo y la apasionante afición a lo misterioso. En suma, esta doctrina representa una fantasmagoría poética, acaso muy bella, pero sin ningún argumento científico ni filosófico serio a su favor: es un puro credo místico en el que se ha inspirado el tradicionalismo político a ultranza -con lo cual se pone de manifiesto que en ella late un propósito político y no tanto un sereno conocimiento de lo que el Estado es.

3) Kelsen, autor vienés, “el Estado no existe en el reino de la naturaleza, o sea, en el de las realizaciones físico-psíquicas, sino en el reino del espíritu”. Suya es la famosa y autorizada teoría jurídica y formalista del Estado, que ha tenido seguidores en España, Estados Unidos y América Latina. El Estado, específicamente, no es más que un orden normativo de la conducta humana, un esquema interpretativo. El Estado es pura y llanamente un sistema normativo vigente. Es la personificación del orden jurídico.

La población y el territorio no demuestran sino la validez del ordenamiento jurídico en lo personal y en lo espacial. El poder político no añade al concepto de Estado sino la vigencia de ese orden jurídico. La soberanía no es sino la unidad del sistema jurídico. Las tres ramas del poder no son sino diversos grados de producción de normas. No es el caso entrar aquí a analizar la teoría de Kelsen sobre el Derecho, y, en consecuencia, su teoría del Estado de Derecho. En síntesis, bástenos decir, que es un error grave identificar, sin más, Estado y Derecho. Es verdad que el Estado moderno tiene una muy importante dimensión jurídica (como veremos adelante), pero no menos importante es la realidad sociopolítica, la realidad estatal, que crea y le da vida al Estado, realidad que es estructurada jurídicamente por el Derecho.

4) Maquiavelo. Nicolás Maquiavelo fue el hombre que introdujo la palabra Estado, en su sentido moderno, en el vocabulario de la política. Su utilización del término reflejaba los problemas concretos con los que se enfrentaba entonces su Italia natal. En muchos aspectos, Italia había sido protagonista del desarrollo de las instituciones políticas modernas. Por diversas razones, el feudalismo nunca floreció en este país.

Esto significaba que eran relativamente escasos los intereses tradicionales que se oponían a una concentración eficaz del poder. Pero la forma que esta concentración revistió en Italia fue muy peculiar. Como tradicional campo de liza entre los papas y los emperadores, el país carecía de un rey capaz de servir como centro para la creación de un solo Estado. La Italia del Renacimiento era un mosaico de repúblicas y principados que rivalizaban entre sí en una lucha despiadada por el poder. Este fue el mundo que conoció Maquiavelo, el mundo que halló su expresión en su teoría del Estado.

La “razón de Estado” fue el principio básico del pensamiento de Maquiavelo. Aunque esta frase no aparece en sus obras, la idea está implícita en todo lo que escribió. Según este principio, la política consiste esencialmente en una lucha total por el poder. El objetivo propio de la acción política era aumentar al máximo el poder del Estado. Todo está permitido, con la única condición de que haya sido “racionalmente” concebido para alcanzar el objetivo. Como muchos hombres del Renacimiento, Maquiavelo estaba lleno de confianza en la posibilidad de alcanzar un fin mediante la utilización de técnicas racionales. El Estado era para él un artefacto, una obra de arte creada por la habilidad y el genio de los políticos. La finalidad de sus escritos políticos fue enseñar las reglas básicas de ese arte.

La teoría de Maquiavelo era demasiado radical para ser ampliamente aceptada en su forma original. La dificultad mayor estriba en su despreocupación por el problema de la legalidad. Acostumbrado a concebir la autoridad política en función de la norma jurídica, el mundo occidental se resistía a aceptar un sistema que subordinaba toda otra consideración a la mera consecución del poder. Es cierto que la razón de Estado era un concepto que no podía ser totalmente ignorado.

A partir de Giovanni Botero, que parece ser el inventor del término, comenzaron a aparecer libros dedicados al tema en la mayoría de los principales países e idiomas de Europa. Se recibieron, sin embargo, con desagrado, y el “maquiavelismo” se convirtió internacionalmente en un término popularmente peyorativo.

5) Bodino. Fue Jean Bodin el primero que acertó a formular el concepto de “Estado” de una manera aceptable. Bodino era francés, y sus concepciones políticas se hallaban en gran medida condicionadas por la situación de Francia en el siglo XVI. A diferencia de las repúblicas y principados italianos, la monarquía francesa era un típico Estado en gran escala, y sus problemas eran ya típicamente modernos.

En este país, las tradiciones e instituciones pluralistas de la Edad Media, aunque muy afectadas por la expansión del poder real, todavía eran mucho más importantes de lo que habían sido en la Italia renacentista. Se llegó así, con la Reforma, a una grave crisis política. De acuerdo con las tradiciones del dualismo cristiano, la Iglesia tenía el derecho y el deber de defender la fe verdadera contra los reyes heréticos. En una época de desunión religiosa, en que la pretensión de ortodoxia estaba en disputa entre dos o más iglesias rivales, ningún gobernante podía evitar aparecer como hereje ante los ojos de una parte de la población. Esto significaba, en el caso de Francia, que una fuerte minoría protestante se sentía justificada para disputar la autoridad a sus reyes católicos. Algunos de estos súbditos, denominados monarcómacos, llegaron incluso a mantener que los gobernantes heréticos debían ser derrocados por la fuerza y, si era preciso, asesinados. Aunque los protestantes eran incapaces de dominar todo el país, tenían fuerza suficiente para dominar una serie de parlamentos provinciales y otros organismos locales que habían sobrevivido al período feudal, y para utilizar los privilegios tradicionales de estos organismos como justificación jurídica de su resistencia al rey. Así, la unidad del reino quedó efectivamente rota, y el país se vio abocado a un periodo largo y agotador de guerras religiosas.

La teoría de Bodino sobre la soberanía, que había de hacer época, era una idea cuyo desarrollo respondía a tal situación. Se adhirió a la posición de los politiques, grupo laxo de teóricos y políticos que lamentaban la tendencia hacia el extremismo religioso y que creían que el derecho y el orden eran valores políticos que debían ser protegidos a cualquier costo. Esto le condujo a la conclusión de que debía haber en cada Estado un solo legislador reconocido, o soberano, a cuyas decisiones se atribuyera la autoridad suprema. Contra el soberano no podía prevalecer legítimamente ningún derecho adquirido, ningún tipo de jurisdicción, secular o espiritual. Para Bodino, la soberanía no es tanto una cuestión de poder como de derecho. El valor de un orden legal coherente era la premisa de la que dedujo la necesidad de una autoridad soberana. A diferencia de Maquiavelo, su concepción del Estado se encontraba plenamente alineada en la tradición occidental de respeto a la norma jurídica. Fue obra suya que se estableciera firmemente el concepto en el repertorio del pensamiento político occidental.

El culto al Estado alcanzó su cima en los siglos XVII y XVIII. Desde finales de la guerra de los Treinta Años hasta la Revolución francesa, la monarquía absoluta dominó, prácticamente sin adversario, como forma normal de organización política. Después de más de un siglo de guerras de religión, la mayor parte de las personas estaban dispuestas a aceptar la tesis de Bodino como única base posible de mantenimiento del orden público. La más importante limitación de la autoridad de los príncipes había sido eliminada por el Tratado de Westfalia en 1648, el cual confirmó expresamente el derecho de los soberanos seculares a determinar los deberes religiosos de sus súbditos. También se reconoció generalmente su supremacía en materias seculares. Es cierto que en algunos países, sobre todo en Inglaterra, habían logrado sobrevivir algunos vestigios del antiguo pluralismo. Pero constituían raras excepciones, y aún en Inglaterra el teórico dualismo del “rey en el parlamento” pronto dio paso, en la práctica, a la soberanía del último. De este modo, Europa occidental, durante más de un siglo, estuvo gobernada por una serie de soberanos claramente determinados, monarcas hereditarios en la mayoría de los casos, que ejercían su derecho ilimitado a promulgar y hacer cumplir las leyes dentro de sus respectivos Estados. La obligación del súbdito de obedecer al soberano era la más alta forma de obligación.

Grupo B. Otra gran familia de concepciones de Estado es tributaria de cierto materialismo.

6) Concepción sociológica. Hay autores que consideran al Estado como “el conjunto de los fenómenos sociales que se manifiestan en toda comunidad humana”. Hay, entre ellos, fenómenos de mando y obediencia, diferenciaciones de amigo y enemigo, clases sociales antagónicas y un mundo de interrelaciones. Todo ello es objeto de estudio por parte de la sociología. Sobre esta concepción hay que observar que, si buen el Estado brota de la sociedad y descansa sobre ella como sobre su soporte, es un error identificar totalmente el Estado con la sociedad. Los elementos jurídicos son más importantes y más definitorios del Estado que los simples elementos sociológicos. En este aspecto, el vienés Kelsen tiene más razón que el alemán Lasalle o el francés Duguit. Si hubiera que escoger entre lo jurídico o lo social, para definir lo específico del Estado, a nuestro juicio la normatividad jurídica se llevaría la palma por sobre la positividad amorfa.

7) Concepción marxista. Marx critica la concepción idealista del Estado que tenía Hegel; éste habría invertido las relaciones entre lo ideal y lo real, otorgándole al Estado (que en su concepción es lo racionalmente ideal) una posición predominante frente a la sociedad civil (que es lo real). “En Hegel, la dialéctica camina sobre la cabeza; basta con volverla a poner sobre los pies para encontrarle la fisonomía completamente razonable”.

Marx y Engels conciben al Estado, y asimismo a las demás manifestaciones de la sociedad civil (derecho, arte, filosofía, religión), como algo inmanente de la realidad social, es decir, como resultado, “en última instancia”, de las condiciones económicas de la producción. El Estado no se sitúa -como pensaba Hegel- sobre la sociedad, sino dentro de ella, como criatura, y por cierta espuria, pues procede de las relaciones capitalistas de producción. En estas condiciones el Estado no es más que un instrumento de expresión de la clase dominante, el arma de combate contra los enemigos interiores (los trabajadores) y contra los enemigos exteriores (otros Estados). La sociedad civil no es otra cosa, pues, que el “verdadero hogar y escenario” de la lucha de clases, y por causa de esta lucha de clases se arma toda la maquinaria política del Estado, con su administración de los bienes y personas, y todo su aparato represivo. En la perspectiva marxista, por consiguiente, el Estado no es más que la superestructura de la dominación política ejercida por una clase privilegiada. Una vez que se suprima dicha dominación burguesa y capitalista, entonces desaparecerá también la necesidad de un Estado, de un poder coercitivo, de una policía y un ejército. Marx afirmaba que la clase laboral sustituiría en el curso de su desarrollo a la antigua sociedad civil, una asociación que excluiría las clases y sus antagonismos; no habría más poder político propiamente dicho, puesto que el poder político es precisamente el resumen oficial del antagonismo dentro de la sociedad civil.

Por su parte Engels decía que “cuando ya no exista ninguna clase social a la que haya que mantener en la opresión, no habrá ya nada que reprimir, ni hará falta, por tanto, esa fuerza especial de represión, el Estado. El gobierno sobre las personas es sustituido por la administración de las cosas y por la dirección de los procesos de producción. El Estado no será < abolido >: se extingue”.

No se puede negar que tiene belleza esta utopía de la desaparición del Estado, pero mientras llegan las condiciones para su desaparición, como la eliminación de las clases sociales, mediante la implantación del comunismo, existe un largo período de transición, llamado por Marx “la dictadura revolucionaria del proletariado”. Durante este período, sin embargo, los países socialistas-marxistas no presenciaron un debilitamiento del Estado, sino, por el contrario, un agigantamiento brutal e inmisericorde del aparato represivo, policial y militar del Estado. Todo ello provocó (a partir de 1989) la revuelta y cambio de sistema de los países comunistas de Europa del este. Ya lo decía Trotsky, quien fue eliminado por el Estado stalinista, a pesar de sus grandes méritos revolucionarios: "al modo de una lámpara, antes de apagarse, adopta la forma de la dictadura del proletariado, es decir, del Estado desconsiderado, del Estado rígido y del Estado totalitarista".

Los tres grandes males que Marx denunciaba, con tanto acierto, en el Estado moderno prusiano, no hicieron sino agravarse y consolidarse en los Estados socialistas-marxistas: el mal del estatismo, el mal del centralismo y el mal del burocratismo. Caso típico, pero no el único: el Estado soviético. Aquí el optimismo marxista no chocó con sus detractores, sino con sus mismos realizadores. Tanto que fue necesaria una nueva revolución, la perestroika de Gorbachov para enderezar los entuertos. Y todavía Rusia no ha acabado de enderezarlos con las eras de Yeltsin y Putin.

Grupo C. Una importante concepción de Estado (que asumimos) busca no caer ni en el crudo idealismo ni en el crudo materialismo. Optamos por un sano realismo-dialéctico.

8) Concepción realista y ecléctica. Definimos el Estado, a la vez, por un elemento positivista (real) y por un elemento normativo (ideal). Hay un ser del Estado y hay un deber-ser del Estado. Ambos polos ayudan a configurarlo en su especificidad. La concepción queda bien expresada en la definición, que proponemos abajo.

2. ELEMENTOS DEL ESTADO.

Los elementos básicos de cualquier Estado son:

□ Población (elemento humano del Estado);

□ Territorio (espacio físico);

□ Poder Político (forma de organización colectiva para lograr sus fines).

Hay elementos del Estado que la doctrina llama:

□ PREVIOS, (FORMATIVOS): que tienen necesariamente que darse antes de la formación de un Estado.

□ POSTERIORES, (CONSTITUTIVOS): que se dan después de la formación del Estado.

Pero existen dos elementos más que se agregan al Estado:

□ Fin

□ Ordenamiento jurídico

1. Población.

Es el primer elemento del Estado, por cuanto éste es, ante todo, una agrupación humana. La población es un conjunto de personas naturales que habitan en un territorio de manera estable. Este asentamiento estable o residencia exigida a los integrantes de la población excluye a los extranjeros de paso o transeúntes.

Este conjunto humano estará integrado habitualmente por nacionales y extranjeros. Los nacionales son aquellos que tienen la nacionalidad del Estado de que se trata. La nacionalidad en definitiva es el vínculo jurídico que une a un individuo a un Estado. Sin embargo, como se ha dicho, en general dentro de los Estados también pueden encontrarse extranjeros que residen dentro del estado y por tanto, deberán respetar las normas internas y, serán sujetos también de ciertas funciones del Estado respecto de la población. Entre ellas, la más relevante, su protección de diversos riesgos a que pueda estar expuesta: agresiones externas, ingreso de enfermedades, etc.

1. Pueblo.

El pueblo o ciudadanía es el conjunto de individuos que dentro de la población se encuentra habilitado para ejercer derechos políticos. Estos individuos, constituidos como pueblo -colectivamente- integran un todo que es el titular de la soberanía.

En un régimen democrático los derechos políticos se refieren, fundamentalmente, a la participación de la comunidad en la generación y funcionamiento de órganos representativos. Así, la ciudadanía permite al individuo disfrutar del derecho a sufragio, del derecho a ser elegido (o derecho de sufragio pasivo) y de la posibilidad de incorporarse a la función pública (cuando para ser designado funcionario público se exige la calidad de ciudadano).

2. Nación.

La nación tiene un concepto más emotivo, viene a ser el sentimiento de una solidaridad que vincula a los individuos en su voluntad de vivir en conjunto, un sentimiento ligado a las fibras más íntimas de nuestro ser. Existen diferentes opiniones cuando se trata de distinguir el elemento de este sentimiento; se discute sobre el principio fundamental de carácter nacional, para unos es la influencia de factores naturales: la raza, la lengua; para otros, lo primordial es el elemento espiritual: la religión, las costumbres, los recuerdos comunes, la voluntad de cumplir en conjunto grandes obras. Los rasgos fundamentales de la Nación con respecto al papel que juega en la formación del Estado pueden ser dos, el primero es que la Nación está por encima de cualquier otro tipo de colectividad, ya sean la horda, el clan, la tribu, la ciudad, pues la colectividad límite, abarca y engloba todas las otras, pero esta no es englobada por ninguna de ellas. El segundo rasgo viene representado por el precedente que nos permite conocer el papel fundamental que juega el objetivo social en el sentimiento nacional, esto es el factor fundamental y decisivo de la solidaridad que une a los miembros del grupo.

Diferencia entre Nación y Pueblo.

El concepto de nación releva más del espíritu que de la carne. En ella prevalecen los criterios humanos que se reducen a un querer vivir colectivo.

3. Patria.

Es el conjunto sagrado de la tierra, la historia, la vida presente y las nobles aspiraciones del país y del pueblo al que nos unen el nacimiento o la sangre de los padres.

Diferencia entre Nación y Patria

No es fácil establecer tal distinción. El patriotismo es el amor de los caracteres nacionales, de los símbolos que vemos tanto en los horizontes familiares, como en las más grandes emociones que provocan los nombres de nuestros antepasados.

4. Nacionalidad.

Vinculo jurídico y político existente entre un Estado y los miembros del mismo. Se puede presentar la nacionalidad por el estado civil de la persona nacida o naturalizada en un país o perteneciente a ella por lazos sanguíneos de padre o madre.

1. Clasificación de la Nacionalidad.

La nacionalidad puede clasificarse de la siguiente manera:

□ Originaria: Este tipo de Nacionalidad puede darse tanto por ius soli (es decir, derecho al suelo), como por ius sanguinis (es decir, derecho a la sangre). En el primer caso se adquiere la nacionalidad del país en cuyo territorio se nace; en el segundo caso se obtiene la nacionalidad que tienen los padres de la persona de quien se trate. En la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela en su artículo 32 se establece este tipo de nacionalidad.

□ Nacionalidad adquirida (derivada): Es la Nacionalidad que se adquiere por vía de naturalización, que también está contemplada en nuestra Constitución en el artículo 33 y en la Ley de Naturalización, la cual habremos de comenzar posteriormente.

□ Nacionalidad adquirida o deriva: La denominación de nacionalidad adquirida es impropia, por cuanto la nacionalidad se puede adquirir por el hecho del nacimiento pero también posterior como lo es el proceso de naturalización. En este sentido prefieren hablar de nacionalidad derivada. La nacionalidad es aquella que se adquiere después del nacimiento del individuo por hecho, o hechos posteriores al mismo.

2. Territorio.

El territorio, el espacio físico en donde se asienta la población, constituye uno de los elementos fundamentales del Estado. Según algunos más que un elemento, sería una condición de existencia, ya que sin territorio desaparece el Estado. Sin embargo, si el territorio fuera la única condición de existencia del Estado, en cualquier territorio -mutable o indeterminado- podría cumplirse la condición para establecer un Estado en particular. Esto no parece ser así, advirtiéndose que la relación entre Estado y territorio es por lo común estable y específica. El territorio se convierte en elemento de cada Estado, no cualquier territorio sino uno determinado, lo que no implica afirmar su invariabilidad, ya que éste admite cambios.

Pese a lo esencial de este elemento es admisible que, temporalmente, un Estado esté privado del control sobre su territorio debido a una invasión por otro Estado. Esto siempre y cuando se trate de un fenómeno de fuerza, de índole material y, en principio, temporal. No se afecta la figura jurídica Estado, aún cuando según las circunstancias, la invasión del territorio podría determinar el fin de la existencia jurídica del Estado. En el presente siglo se comprueban casos de Estados que han subsistido pese a carecer temporalmente de control sobre su territorio. Por ejemplo, Polonia, Francia y otros Estados ocupados militarmente por Alemania durante la Segunda Guerra Mundial, conservan sus autoridades, las que permanecen ocultas o en el exilio, no desaparecen y después de la derrota del invasor vuelven a ejercer su dominio territorial.

Por otro lado, se observa que el territorio es un instrumento para el Estado, necesario para la realización de sus funciones y cumplimiento de sus fines. El territorio es fuente de recursos, ámbito de desarrollo de actividades, hábitat de la población y se proyecta como parte del ecosistema terrestre. Finalmente, el territorio es el ámbito espacial que delimita el ejercicio de la competencia por parte del Estado y donde se asienta su colectividad.

1. Composición del Territorio.

El territorio del Estado puede analizarse según sus distintos componentes, los cuales son:

□ El territorio terrestre: tierra física superficial dentro de los deslindes geográficos, y su proyección hacia el subsuelo.

□ Las aguas interiores: que son aquellas comprendidas en el territorio terrestre (lagos, ríos) y el espacio marítimo encerrado por las líneas de base recta (líneas imaginarias que unen los puntos más prominentes de la costa).

□ Territorio marítimo: El cual se subdivide en:

o Mar territorial: que es el espacio marítimo que se extiende desde las líneas de base, hasta una paralela trazada a doce millas mar adentro.

o Zona contigua: espacio que comprende las doce millas que siguen al mar territorial. En esta zona el Estado puede ejercer facultades de policía, inmigración, sanitarias y aduaneras.

o Zona Económica Exclusiva: espacio marítimo que se extiende ciento ochenta y ocho millas mar adentro, medidas desde el límite exterior del mar territorial (junto al mar territorial suman 200 millas). Se entiende territorio nacional en todo lo relativo al aprovechamiento económico de los recursos situados en ella. Hacia el exterior de la Zona Económica Exclusiva está la alta mar.

El suelo y subsuelo del mar territorial y de la Zona Económica Exclusiva pertenecen al Estado, en el ámbito de competencias que puede ejercerse en cada caso.

□ Espacio aéreo: masa de aire que está sobre el territorio terrestre, aguas interiores y mar territorial. Se ejercen sobre éste plenas competencias. No está clara su delimitación en altura, lo que genera problemas por ejemplo respecto de vuelos a gran altura o espaciales (colocación de aparatos en órbita en el espacio exterior).

Muy distinto es el tratamiento dado a las naves militares. Dado su potencial destructivo se considera el espacio aéreo con un criterio muy estricto. Si a él ingresa una nave militar, sin permiso previamente concedido, se considera violación de la integridad territorial, circunstancia que autoriza según el Art. 51 de la Carta de las Naciones Unidas, un ataque físico contra el entrometido (legítima defensa).

Respecto del espacio extraterrestre, no hay reivindicación territorial sobre la base de proyecciones de los Estados subyacentes que haya sido aceptada por el derecho internacional. La colocación de artefactos espaciales sobre los territorios de los Estados es una actividad que de hecho han realizado las grandes y medianas potencias, sin que ningún Estado sometido al paso de estos equipos haya podido alcanzar el éxito en un reclamo contra ello.

Junto al territorio físico se encuentran las ficciones de territorialidad. Para un manejo más seguro de las relaciones interestatales el Derecho Internacional ha consagrado ficciones en que se reputa que determinados espacios son territorios de ciertos Estados, cuando físicamente no lo son. Por ejemplo, se ha sostenido que, desde la perspectiva jurídica, las actuaciones realizadas en las sedes diplomáticas se asimilan a las efectuadas en el territorio físico del Estado. Las ficciones se relacionan con las inmunidades y privilegios diplomáticos.

2. Funciones del Territorio.

El territorio tiene dos funciones.

□ Función Negativa.

□ Función Positiva.

Función negativa en cuanto circunscribe, en virtud de las fronteras, los límites de la actividad estatal y pone un dique a la actividad de los Estados extranjeros dentro del territorio nacional. Estos límites se encuentran, establecidos por el Derecho Internacional.

El Estado fija sus límites por una autonomía sujeta naturalmente a las contingencias históricas y a la convivencia con los otros Estados. Pero la función del territorio no se circunscribe a estos límites. A esta función negativa se añade una función positiva, que consiste en constituir el asiento físico de su población, la fuente fundamental de los recursos naturales que la misma necesita y el espacio geográfico donde tiene vigor el orden jurídico que emana de la soberanía del Estado.

El Estado, para realizar su misión y sus fines, tiene necesidad de un territorio, es decir, de una porción determinada del suelo que le proporcione los medios necesarios para satisfacer las necesidades materiales de su población. Esta obligación que tiene el Estado de proporcionar los medios necesarios a su población es una de sus obligaciones específicas, dentro de su territorio, está capacitado para vigilar a los habitantes que se encuentren dentro del mismo. El dominio de un espacio determinado le permite controlar a la población, le permite considerar a esa población como población del mismo Estado. Por otra parte, en el aspecto internacional, goza de la exclusividad con que posee su territorio y en caso de invasión puede defenderlo de acuerdo con sus posibilidades militares.

El Estado que pierde su territorio desaparece, pues ya no tiene espacio donde hacer valer su poder, donde desarrollar su misión. Del territorio depende también su independencia frente al extranjero.

Por tanto, concluimos que el Estado tiene un derecho sobre su territorio.

3. El Poder.

El poder puede tener varias concepciones, primeramente podemos decir entonces que el poder es el conjunto de instituciones que garantizan que los ciudadanos se sometan a un Estado determinado, podríamos decir que el poder tiene forma de regla porque muchas veces no emplea la violencia, es decir cuando un grupo domina a otro grupo. En el diccionario encontramos situación estratégica compleja en una sociedad determinada, + El poder según Weber es el dominio sobre otros, unos mandan y otros obedecen. + Según Arendz es una relación entre iguales que se basa en el dialogo y en el acuerdo.

Por otro lado tenemos otros conceptos con respecto a su sentido. Sentido amplio: es la capacidad de INFLUIR en el comportamiento ajeno ejemplo: Padres - consejo. Profesores - conocimientos. Sentido estricto: es la capacidad de MODIFICAR el comportamiento ajeno, lo podemos modificar de muchas formas, incluso con la fuerza.

En realidad el poder aparece como una necesidad natural en la existencia del Estado, ya que es difícil construir una organización política sin una autoridad que dirija todas las situaciones y actuaciones en que se encuentran los integrantes de esa organización.

Dabin expresa que "El poder es querido por la naturaleza en el sentido de que la sociedad política, que corresponde al ímpetus naturales de los individuos humanos, no podría existir ni cumplir su misión sin un gobierno director." Mientras que para Hauriou el poder es "Una libre energía que, gracias a su superioridad asume la empresa del gobierno de un grupo humano por medio de la creación constante del orden y del derecho".

Por ello podemos decir entonces que el poder es entendido como la realización de la facultad de mando que tiene el Estado como, es decir, que el poder se representa en la autoridad a cuya orden se encuentran sometidos los habitantes o la población de un Estado, la cual junto con el territorio forman los tres elementos del mismo.

1. Tipos de Poder.

Existen tres tipos de poder, los cuales se describen a continuación:

a) Poder coercitivo (termino de cohesión)

b) Poder persuasivo (termino de persuasión)

c) Poder retributivo (termino de retribución)

a) Poder coercitivo: ésta relación de poder se basa en que el súbdito obedece por que el individuo que tiene el poder amenaza con su integridad física o propia libertad del individuo. EJEMPLO: poder estatal, de aquí emana el Derecho penal. El Estado restringe la libertad personal. El tributo o la esclavitud.

b) Poder persuasivo: ésta relación de poder se basa en la convicción de identificación de ideas o de creencias entre el que ejerce el poder y los súbditos. El que ejerce el poder da una serie de ideas u opiniones como las mejores y los súbditos la aceptan como la mejor. Ejemplo: partidos políticos y sindicatos con sus afiliados. En las huelgas la identidad entre convocadores y convocados. En las Iglesias y sus seguidores.

c) Poder retributivo: esta relación de poder se basa en obedecer a cambio de una retribución. EJEMPLO: relación laboral.

2. Características del Poder Político.

Estas son algunas de las características del Poder Político:

□ Afecta directa o indirectamente a toda la sociedad, las tres anteriores no afectaban a toda la sociedad.

□ Todos los individuos están sometidos al mismo poder y no pueden evitar obedecerlo como en el persuasivo. Ejemplo: dejar el sindicato.

□ Es superior al resto de fórmulas o tipos de poder que hemos visto, ya que esas tres existen por que el poder político lo permite, sobre todo el persuasivo.

□ Es el único poder legitimado para el uso de la fuerza. Ejemplo: los piquetes no están permitidos. La pena de muerte.

3. Los Peligros del Poder.

El ejercicio del poder político conlleva riesgos para los gobernantes y eventuales perjuicios para los gobernados, y ello es mucho más grave cuando su ejercicio se extralimita o se degenera. El mal ejercicio que del poder se ha hecho ha traído como consecuencia el temor de los más y por esta razón se trata de adoptar medidas que impiden eventuales daños ocasionados por el abuso o por el mal uso del mismo. Existen dos clases de peligros, el peligro para los gobernados y el peligro para los gobernantes.

1. Peligros para los gobernados.

La guerra: El peligro que mayor número de preocupaciones engendra en la humanidad contemporánea está representado por la guerra. El ex presidente de Venezuela Luís Herrera Campins expone que "El super-desarrollo del poder lleva a muchos hombres a la convicción diabólica de que precisa desatar nuevas guerras como solución a los problemas de discordia internacional que hoy por hoy dividen a los países del mundo".

Indebida orientación: El ejercicio del poder coloca en manos de unos hombres un instrumento de influencia poderosa para orientar a otros hombres. Si esa orientación se hace con intereses mezquinos o con una preconcebida intención reñida con los principios de la moral y de la justicia que deben informar su ejercicio, el peligro para los gobernados representa la enajenación de sus conciencias y hasta la alienación total y definitiva.

La violencia: El poder como tal entraña la disponibilidad de la fuerza. Pero cuando los detentadores del poder abusan de la fuerza para tratar de imponer sus criterios a los gobernados, puede llegarse a la negación de los principios más caros a la dignidad de la persona humana.

2. Peligros para los gobernantes.

Para quien detenta el poder, éste también representa peligros cuyas consecuencias pueden afectar negativamente a los gobernados.

Corrupción: Quien ejerce el poder está sujeto a una serie de secuelas abominables, entre ellas la adulancia y el servilismo de parte de funcionarios de menor rango y sus súbditos. Ello puede conducir a la corrupción, patentizada no sólo desde el punto de vista moral propiamente dicho, sino también político y administrativo.

Ambición de mando: El poder produce en muchos hombres la ambición por su ejercicio indefinido y este fenómeno humano puede conducir a la arbitrariedad y hasta la usurpación con tal de saciar el apetito de mando.

4. Limites del Poder.

Todo poder debe estar sujeto a un control, normalmente regido por el ordenamiento jurídico, con vistas al bien común. Debe venir por delegación, es decir, debe pasar por procedimientos de elección de los dirigentes que representan a la sociedad. Debe haber división de poderes, para que uno limite al otro. Debe haber rotación en los puestos de poder para evitar el nepotismo y el mandarinismo.

El poder debe aceptar la crítica externa, someterse a un rendimiento de cuentas y a la evaluación del desempeño de quienes lo ejercen. El poder vigente debe reconocer y convivir con un contrapoder que le obliga a ser transparente o a verse sustituido por él. El poder tiene sus símbolos, pero deben evitarse títulos que oculten su carácter de delegación y de servicio. El poder debe ser magnánimo, por eso no hay que ensañarse sobre quien fue derrotado, sino valorar cada señal positiva de poder emergente. El poder verdadero es el que refuerza el poder de la sociedad y así propicia la participación de todos. Los portadores de poder nunca deben olvidar el carácter simbólico de su cargo. Los ciudadanos depositan en él sus ideales de justicia, equidad e integridad ética. Por eso deben vivir privada y públicamente los valores que representan para todos. Cuando no existe esa coherencia, la sociedad se siente traicionada y engañada.

5. Soberanía.

La Idea de soberanía surge en medio de una lucha del poder real por conquistar su independencia de los poderes externos (poder de la iglesia y los restos del sacro imperio romano germano) y la supremacía sobre los poderes internos (feudalismo), esta estructura política encabezada por el rey reemplaza a la estructura política anterior como lo era el feudalismo.

1. Soberanía del Estado.

El poder soberano forjado históricamente por el soberano fue un poder individualizado. Al surgir el Estado moderno el poder soberano se institucionaliza en el Estado, es decir se traspasa de la persona física del soberano a la persona jurídica del Estado, quien es el único titular del poder soberano del Estado.

Dentro del la soberanía del Estado se distinguen dos: la interna y la externa.

□ Interna: supremacía por sobre los demás poderes sociales existentes en el territorio estatal, el Estado no reconoce otro poder igual o superior.

□ Externa: para relacionarse con los otros Estados soberanos, el Estado es un ente independiente igual jurídicamente a los otros Estados soberanos, que no reconoce superiores, solo iguales.

2. Soberanía en el Estado.

Consiste en determinar quién dentro del Estado debe ser reconocido como el soberano, quien posee la competencia de las competencias, tratando de dar una respuesta se han formulado una serie de teorías.

Teorías que no conocieron los derechos humanos como límite infranqueable al poder estatal:

□ Jean Bodin.

□ Tomas Hobbes.

□ J.J Rousseau.

Teorías que reconocen en cierta medida los derechos humanos como límite al poder estatal:

□ Jhon Locke

□ Soberanía nacional

□ Soberanía popular

□ Cruzamiento de ambas soberanías.

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Jean Bodin: Es el primero en tratar el tema de la soberanía, el reconoce la institucionalización de la soberanía en el Estado, de hecho al definir Estado, le atribuye a este la cualidad de ser un poder soberano "Republica es un recto gobierno de varias familias y de lo que les es común con poder soberano" , cabe destacar que al referirse a un recto gobierno de varias familias, Bodin justifica la monarquía de su época.

Bodin señala que el derecho del rey a ser soberano emana de una Donación que libremente el pueblo le hizo y que tiene las cualidades de ser irrevocable e incondicionada.

Soberanía absoluta: La soberanía que adquirió el rey es absoluta, por lo cual el rey está absuelto del poder de las leyes, está por sobre ellas; el rey no está sometido al mando de otro y el rey sólo debe prestar juramento a Dios, ya que solo él juzgará sus actos.

Sin embargo, el rey debe respetar las leyes fundamentales del reino, las que no puede modificar, estas son:

□ La corona: tiene dominio sobre si misma - es inalienable - indivisible - imprescriptible.

□ Titular: masculinidad - legitimidad - primogenitura - catolicidad.

□ Estados generales: para defender el Estado - imponer impuestos - reunir fuerzas.

Marcas de la soberanía: el principal signo de la soberanía es el poder "hacer y derogar la ley", ya que teniendo esta facultad se desligan las tantas existentes tales como: hacer la guerra o la paz, hacer justicia en el grado máximo, acuñar monedas, etc.

Tomas Hobbes: para explicar el Estado y la soberanía parte suponiendo al hombre en un Estado de Naturaleza.

Estado de naturaleza: los hombres han sido creado por la naturaleza en igualdad de condiciones, las diferencias entre uno y otros son mínimas (+fuerza, + inteligencia, entre otras).

Debido a esta igualdad no existe razón alguna para que uno alcance un beneficio que otro no pueda obtener, así surgen las primeras discrepancias, los hombres comenzaran a utilizar la fuerza y su astucia para someter o bien no ser sometidos por otros , en esta constante guerra la sociedad puede surgir ya que los hombres temen morir. Así se da una consecuencia, de que nada puede ser injusto, debido a que no existe un poder común capaz de establecer la ley, por lo tanto si no hay ley, no hay justicia. En este Estado el hombre anhela la paz y es la inteligencia quien le muestra como alcanzarla, firmando el Pacto social.

Pacto Social: Los hombre como individuos y sociedad trasfieren el derecho a gobernarse a sí mismos y autorizan los actos como si fueran de su propia autoría al monarca quien gobernara con poder soberano. Aquí hay UN SOLO PACTO, en el cual han participado los hombres libremente, pero no ha participado el soberano, por lo que no se le puede reclamar nada, solo se le debe obediencia.

Efectos Del Pacto Social.

□ Crea el Estado: persona ficticia jurídica que defiende a los súbditos y cada acto del Estado es reconocido por los súbditos como propio.

□ Funda la soberanía: para que el pacto se haga efectivo es necesario que el monarca cuente con un poder soberano (ilimitado) para detener a quien intente quebrantar este pacto.

□ Designa al soberano: soberano es el órgano supremo del Estado.

Monarquía: el soberano es un hombre.

Aristocracia: el soberano es una minoría.

Democracia: el soberano es una asamblea de todos cuantos quieran participar de ella.

□ Hay una transferencia de derechos y existe representatividad: los individuos al celebrar el pacto social transfirieron todos sus derechos al soberano, quedando este como representante de estos individuos, así la voluntad del soberano será siempre la de los súbditos, ya que estos deben reconocer los actos soberanos como propios.

Soberanía Absoluta: para que el pacto sea constante y obligatorio es necesario que exista un poder soberano, este es absoluto (ilimitado), no se puede pretender limitar o sancionar a quien ejerce indebidamente la soberanía ya que los súbditos transfirieron todos sus derechos libremente y por lo tanto han quedado obligados a reconocer los actos del soberano como propios. SIN EMBARGO Hobbes señala como limite a este poder el que el soberano no puede enajenar o donar a un extranjero su derecho a gobernar.

La soberanía Absoluta y la iglesia: Hobbes señala que no pueden coexistir dos poderes soberanos dentro del Estado (temporal y espiritual), es necesario que uno de los dos se someta al otro y esto se explica en la confusión que se produciría en los súbditos ya que estarían obligados a obedecer a dos poderes y en caso de entra en conflicto no sabrían a cual obedecer.

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Para Hobbes la única soberanía absoluta es la temporal, por lo cual la espiritual deberá someterse a esta, así el soberano será jefe de Estado y del poder espiritual, si el soberano lo considera adecuado podrá encomendar al papa el gobierno de los súbditos en materia religiosa, asi como también podrá removerlo cuando lo estime conveniente. La soberanía deviene en un poder supremo e irresistible, que se posiciona por encima de todas las demás instancias y organizaciones.

En su dimensión interna la soberanía se afirma como poder supremo frente a cualquier otra instancia en el ámbito estatal. El poder del Estado deviene así en un poder legítimamente irresistible. El constitucionalismo debe procurar que el poder soberano del Estado no se convierta en un poder despótico.

Los derechos inalienables de la persona como límites a la soberanía estatal. La soberanía significa también independencia frente a cualquier otro poder externo. El Derecho Internacional se basa en el presupuesto de independencia e igualdad soberana de todos los Estados miembros de la comunidad internacional. Consecuencias de la interdependencia y las organizaciones internacionales tienen para el principio de independencia. La soberanía no se configura como una cualidad inalterable, que pueda definirse de una vez para siempre, con un contenido permanente e indisoluble.

Características de la Soberanía. Es esencial al Estado, ya que éste para ser Estado, para que podamos calificar a un grupo social como Estado tiene que tener dentro de sí un poder soberano. Si su poder de mando se encuentra subordinado, entonces tendremos ante nuestro análisis un grupo social diferente; no existe, en esa hipótesis, un Estado soberano. Esto no quiere decir que dentro de la estructura constitucional de diversos Estados, el poder no tenga diferentes manifestaciones y que no existan diferentes estructuras de autonomía dentro del Estado, como sucede en el Estado Federal. Pero aun en estos casos en que existen esferas de autonomía, como son los Estados particulares, los llamados Estados miembros de las Federaciones, siempre existe un órgano, que es el que posee el poder supremo, por encima de esos poderes particulares. (Poder de categoría superior). Existe jerarquía y en lo alto de esta jerarquía, la cúspide del poder, se encuentra la soberanía. La jerarquía de las órdenes, según dice Dabin, "está determinada por la jerarquía de los fines".

El fin supremo que es, en el orden de las comunidades políticas, el fin del Estado, cuyo contenido ya estudiamos, reclama para su obtención un poder de la misma jerarquía; un poder supremo. El fin más alto que le es dado alcanzar a una comunidad social, que es el bien público, sólo puede obtenerse empellando en el desarrollo de la actividad encaminada a conseguirlo un poder del mismo rango: un poder supremo.

El bien público, fin del Estado, tiene por su calidad general un rango superior al bien particular o individual. En esta forma, la idea de bien público contiene en potencia la idea de soberanía. El organismo que tiene a su cargo obtener la paz y la tranquilidad, la creación y el cumplimiento de las leyes, tiene que poseer un poder, un mando que le permita imponer de manera obligatoria sus decisiones. En conclusión la soberanía, constituye en relación al poder del Estado una cualidad del mismo, que lo determina de una manera absoluta, de manera que la forma ideal del poder es con la posesión plena de la soberanía y de esta manera se califica total y absolutamente, por eso en tal sentido se caracteriza por ser inalienable, infalible, absoluta e indivisible.

Sumisión de la soberanía ante el derecho. En cuanto a la actuación a la actuación de la soberanía dentro de su propia esfera, dentro de la esfera temporal y pública, importa también precisar cuál ha de ser su manifestación y examinar su situación respecto del orden jurídico.

El Estado, en sus relaciones con los otros Estados se encuentra sujeto a normas, a las normas del Derecho Internacional, y en sus relaciones con los ciudadanos que forman su población, también se encuentra sometido a un orden, que es el establecido por las normas jurídicas; es decir, que en su aspecto interno, la soberanía también se encuentra sometida al Derecho. Para Duguit pretende que es contradictorio hablar de poder supremo o soberano, y a la vez, afirmar que el mismo se encuentra limitado por el Derecho y de ahí deriva uno de los problemas que, al considerarlo irresoluble, lo lleva a negar el concepto mismo de soberanía. La soberanía no es "el derecho de una voluntad de no determinarse jamás como no sea por si misma", no es su atributo el fijar ella misma el dominio de su acción dando órdenes incondicionales, como pretende definir Duguit Lo cierto es que la soberanía, entendida en esa forma, sería equivalente a despotismo o arbitrariedad. La soberanía significa la existencia de un poder supremo que implica el derecho, no de no someterse a ninguna regla, sino de dictar y aplicar las conducentes a la obtención del bien público, encaminando su actividad precisamente dentro de los senderos dados por esas normas.

El bien público temporal, que justifica la soberanía del Estado, determina, al mismo tiempos, su sentido y su límite. Por tanto, no corresponde a la soberanía fijar por sí misma el límite de su acción. Su competencia ya está prefijada por el fin específico que se deriva de su misma realidad existencial y, por ello, no tiene ningún poder para extenderlo, restringirlo o rebasarlo.

El Estado no tiene derecho a dar órdenes incondicionales, esto es, dar órdenes que no estén sujetas a principios rectores. Sus órdenes no son legítimas sino en cuanto están condicionadas por su fin y permanecen fieles al espíritu de la institución. Solo es legítima la actividad del Estado cuando su orientación es positiva, cuando se dirige hacia la obtención de su fin específico. Hicimos ya hincapié en la circunstancia de que la soberanía entraña una competencia especial que la hace relativa, o sean las cosas públicas y dentro de esta esfera particular tiene una delimitación, que es la de dirigirse a obtener no un interés particular, sino el general: el bien público. El Estado es una institución de competencia delimitada por su finalidad específica.

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Su soberanía sólo puede existir, lógicamente, dentro de esos límites.

Pero, colocada dentro de ellos, rectamente ordenada, esta soberanía absoluta. Es un poder supremo, colocado dentro del campo propio de la actividad estatal.

1 Fines y Funciones del Estado.

Si consideramos al Estado como una forma de vida social humana, políticamente organizada, resulta entonces que el Estado tiene como fin propio la construcción, conservación y mantenimiento de la comunidad política, es decir, proporcionar las condiciones necesarias para que pueda darse y subsistir la convivencia humana. En otras palabras, el fin propio y objetivo del Estado es el bien común, esto es, la satisfacción de las aspiraciones e intereses colectivos y permanentes de la comunidad.

A su vez, el Estado, en cuanto estructura cuyos elementos esenciales son el poder público, la población, el territorio y el ordenamiento jurídico, debe ejercer determinadas funciones para alcanzar la realización de sus fines, distinguiéndose tradicionalmente tres funciones fundamentales: la función administrativa o ejecutiva, la función legislativa y la función jurisdiccional.

Es importante señalar que el poder estatal es uno solo, y por ello no puede hablarse de división de poderes. Lo que sí es posible distinguir son diversas manifestaciones en que se desarrolla dicho poder. Ellas son las funciones del Estado, que corresponden a las diversas formas en que actúa el Estado en el plano jurídico, para el cumplimiento de sus tareas. Es un concepto jurídico que se encuentra relacionado con el ejercicio del poder.

La función ejecutiva tiene por objeto poner en ejecución las leyes aprobadas en el Parlamento. Esta función puede subdividirse en una función administrativa -que es aquella que ejecuta las resoluciones adoptadas en ejercicio de las competencias de gobierno, y que se relaciona con el funcionamiento de los servicios públicos, la cual se halla constitucionalmente obligada, y sólo puede ejercerse bajo el imperio de las leyes, que la dominan y limitan jurídicamente-, y una función política -o de gobierno, que es aquella vinculada a las decisiones más relevantes en la conducción del aparato público-. La función de gobierno consiste en fijar las grandes directrices de la orientación política, mediante la gestión de asuntos que afectan los intereses vitales de la comunidad, respecto de su seguridad interna, relaciones internacionales y relaciones intraorgánicas o entre poderes, actividad estatal que es discrecional, es decir, sin límites jurídicos.

La función legislativa es aquella que produce la ley, la cual se encuentra radicada en el Parlamento, órgano donde se desarrollan el debate y aprobación de los cuerpos legales, y que se estima representativo de la voluntad ciudadana, por cuanto sus miembros son elegidos por elección popular.

La función jurisdiccional tiene por finalidad expresar el Derecho, correspondiendo a los Tribunales la misión de hacer justicia resolviendo conflictos, declarando derechos y castigando a los delincuentes.

3. NORMATIVAS FUNDAMENTALES DEL ESTADO

1. Base Legal

Art. 83.- El Salvador es un Estado soberano. La soberanía reside en el pueblo, que la ejerce en la forma prescrita y dentro de los límites de esta Constitución.

Art 84.- El territorio de la República sobre el cual El Salvador ejerce jurisdicción y soberanía es irreductible y además de la parte continental, comprende:

El territorio insular integrado por las islas, islotes y cayos que enumera la Sentencia de la Corte de Justicia Centroamericana, pronunciada el ... de marzo de 1917 y que además le corresponden, conforme a otras fuentes del Derecho Internacion