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El Hombre Mediocre Resumen

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Categoría: Psicología

Enviado por: Eric 03 abril 2011

Palabras: 9781 | Páginas: 40

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es imaginario. Por ese motivo, al clasificar los caracteres humanos se ha comprendido la necesidad de separar a los que carecen de rasgos característicos: productos adventicios del medio, de las circunstancias, de la educación que se les suministra, de las personas que los tutelan, de las cosas que los rodean.”Indiferentes” ha llamado a ribot a los que viven sin que se advierta su existencia.

Aunque los hombres carecemos de misión trascendental sobre la tierra, en cuya superficie vivimos tan naturalmente como la rosa y el gusano, nuestra vida no es digna de ser vivida sino cuando la ennoblece algún ideal: los más altos placeres son inherentes a proponerse una perfección y perseguirla. El poder que se maneja, los favores que se mendigan, el dinero que se amasa, las dignidades que se consiguen, tienen cierto valor efímero que puede satisfacer los apetitos del que no lleva en si mismo, en sus virtudes intrínsecas, las fuerzas morales que embellecen y califican la vida; la afirmación de la propia personalidad y la cantidad de hombría puesta en la significación de nuestro yo.

Muchos nacen; pocos viven. Los hombres sin personalidad son innumerables y vegetan moldeados por el medio, la falta de personalidad hace a estos, incapaces de iniciativa y de resistencia.

ENTORNO DEL HOMBRE MEDIOCRE:

Si pudiéramos medir los valores individuales, graduarían se ellos en escala continua, de lo bajo a lo alto. Entre los tipos extremos y escasos, observaríamos una masa abundante de sujetos, más o menos equivalentes, acumulados en los grados centrales de la serie. El hombre decimos ahora es un animal que evoluciona en las mas recientes edades geológicas del planeta; no fue perfecto en su origen, ni consiste su perfección en volver a las formas ancestrales, surgidas de la animalidad simiesca.

El concepto de la normalidad humana solo podría ser relativo a determinado ambiente social ¿serian normales los que mejor “marcan el paso”, los que alinean con mas exactitud en las filas de un convencionalismo social? En este sentido el hombre normal no seria sinónimo de hombre equilibrado, ¿será entonces lo que en la filosofía, en literatura o en la política, se llama un ecléctico, un justo-medio? de ninguna manera, contesta. El que es justo medio lo sabe tiene la intención de serlo; el hombre mediocre es justo medio sin sospecharlo lo es por naturaleza, no por opinión; por carácter, no por accidente. Pero fuerza es reconocerlo, tales definiciones son inseguras desde el punto de vista de la psicología social; conviene buscar una mas exacta e inequívoca, abordando el problema por otros caminos.

CONCEPTO SOCIAL DE LA MEDIOCRIDAD

No obstante las infinitas diferencias individuales, existen grupos de hombres que pueden englobarse dentro de tipos comunes; tales clasificaciones, simplemente aproximativas, constituyen la ciencia de los caracteres humanos, la teología, que reconoce en Teofrasto su legítimo progenitor. Esas clasificaciones, admisibles desde algún punto de vista especial, son insuficientes para el nuestro.

Cada individuo es el producto de dos factores: la herencia y la educación. La primera tiende a proveerle de los órganos y las funciones mentalmente que le trasmiten las generaciones precedentes; la segunda es el resultado de las múltiples influencias del medio social en el que el individuo esta obligado a vivir. Esta acción educativa es, por consiguiente, una adaptación de las tendencias hereditarias a la mentalidad colectiva: una continúa aclimatación del individuo en la sociedad, el niño desarrollándose como un animal de la especie humana, hasta que empieza a distinguir las cosas inertes de los eres vivos y a reconocer entre estos a sus semejantes.

El hombre mediocre es una sombra proyectada por la sociedad; es por esencia imitativo y esta perfectamente adaptado para vivir en rebaño, reflejando las rutinas, prejuicios y dogmatismos reconocidamente útiles para la domesticidad.Asi como el inferior hereda “el alma de la especie”, el mediocre adquiere “el alma de la sociedad”.Es original e imaginativo, desadaptandose del medio social en la medida de propia variación.

EL ESPIRITU CONSERVADOR

Todos los hombres de personalidad firme y de mente creadora, sea cual fuere su escuela filosófica o su credo literario, son hostiles a la mediocridad.Toda creación es un esfuerzo original; toda creación es un esfuerzo original; la historia conserva el nombre de pocos iniciadores y olvida a innumeros secuaces que los limitan.

Los mediocres encuentran una justificación, como todo lo que existe por necesidad.El eterno contraste de las fuerzas que pujan en las sociedades humanas, se traduce por la lucha entre dos grandes actitudes, que agitan la mentalidad colectiva: el espíritu conservador o rutinario y el espíritu original y de rebeldía.La originalidad necesita un contrapeso robusto que prevenga sus excesos; habría ligereza en fustigar a los hombres metódicos y de paso tardío, si ellos constituyeran los tejidos sociales mas resistentes,soporte de los otros.Los mismo que en los organismos, los distintos elementos sociales que surgen mutuamente de sostén; en ves de mirarse como enemigos debieran considerarse cooperadores de una obra única, pero complicada, si tuvieran igual razón de ser los imitadores y los originales, como arguye el pensador español su justificación estaría hecha.Ser mediocre no es una culpa ;siéndolo, su conducta es legitima.Su acción seria nula sin el esfuerzo fecundo de los originales, su acción seria nula sin el esfuerzo fecundo de los originales, que inventan lo ilimitado después por ellos. Sin los mediocres no habría estabilidad en las sociedades; pero sin las superiores no puede concebirse el progreso, pues la civilización seria inexplicable en una raza constituida por hombres sin iniciativa. Evolucionar es variar; solamente se varía mediante la invención.la evolución de una sociedad, espoleada por el afán de perfección y contenida por tradiciones difícilmente removibles.

PELIGROS SOCIALES DE LA MEDIOCRIDAD

El error de lo desconocido los ata a mis prejuicios, tornandolos timoratos e indecisos: nada aguijonea su curiosidad; carece de iniciativa y miran siempre al pasado, como si tuviera los ojos en la nuca, troncan su honor por una prebenda y echan llave a su dignidad por evitarse un peligro; renunciarían a vivir antes que gritar la verdad frente al error de muchos.su cerebro y su corazón están entorpecidos por igual como los polos de un imán gastado.El ambiente tornase refractario a todo afán de perfeccion;los ideales se agostan y la dignidad se ausenta:los hombres acomodaticios tienen su primavera florida.Los estados convirtiese en mediocracias;la falta de aspiraciones que mantengan el alto nivel de moral y de cultura, ahonda la Cienaga constantemente.

La dignidad es irreverencia, es lirismo la justicia, la sinceridad es tontera, la admiración es imprudencia, la pasión ingenuidad, la virtud es una estupidez.En la lucha de las conveniencias presentes contra los ideales futuros.Ningun idealismo es respetado,si un filosofo estudia la verdad, tiene que luchar contra los dogmatistas momificados; si un santo persigue la virtud se astilla contra los perjuicios morales del hombre acomodaticio; si el artista sueña nuevas formas, ritmos o armonia,cierranle el paso las reglamentaciones oficiales de la belleza; si el enamorado quiere amar escuchando su corazón, se estrella contra las hipocresías del convencionalismo.

LA VULGARIDAD

Los hombres se vulgarizan cuando reaparece en su carácter lo que fue la mediocridad en las generaciones ancestrales: los vulgares son mediocres de razas primitivas: habrían sido perfectamente adaptados en sociedades salvajes, pero carecen de la domesticación que los confundiría con sus contemporáneos.

La vulgaridad es el blasón nobiliario de los hombres ensorbesidos de su mediocridad; la custodian como al tesoro el avaro. Pone su mayor jactancia en exhibirla, sin sospechar que es su afrenta.Estalla inoportuna en la palabra o en el gesto, rompe en un solo segundo el encanto preparado en muchas horas, aplasta bajo su zarpa toda eclosión luminosa del espíritu.Incolora, sorda, ciega, insensible, nos rodea y nos acecha; deleitase en lo grotesco, vive en lo turbio, se agita en las tinieblas.

La conducta, en si misma, no es distinguida ni vulgar; la intención ennoblece los actos los eleva, los idealiza y, en otros casos determina su vulgaridad.

Puestos a elegir, nunca seguirán el camino que les indique su propia inclinación, sino que se les marcaría el calculo de sus iguales. Ignoran que toda grandeza de espíritu exige la complicidad del corazón los ideales irradian siempre un gran calor; sus prejuicios, en cambio son fríos, por que son ajenos. Un pensamiento no fecundado por la pasión es como los soles de invierno; alumbran pero bajo sus rayos se puede morir helado.

Los hombres que vivieron en perpetuo florecimiento de virtud, revelan con su ejemplo que la vida puede ser intensa y conservarse digna; dirijirce a la cumbre, sin encharcarse en lodazales tortuosos; encresparce de pasión tempestuosamente, como el océano sin que la vulgaridad enturbie las aguas cristalinas de la ola, sin que el rutilar de sus fuentes sea opacado por el limo.

La mediocridad es el complejo velamen de las sociedades, las resistencias que estas oponen al viento para utilizar su pujanza

LA MEDIOCRIDAD INTELECTUAL

CAPITULO II

EL HOMBRE RUTINARIO

Las ciencias, el heroísmo, las originalidades, los inventos, la virtud misma, parecerles instrumentos del mal, en cuanto desarticularlos resortes de sus errores: como en los salvajes en los niños y en las clases incultas. Los prejuicios son creencias anteriores ala observación; los juicios exactos o erróneos son consecutivos a ella, todos los individuos poseen hábitos mentales; los conocimientos adquiridos facilitan los venideros y marcan su rumbo .En cierta medida nadie puede substraerles. No son exclusivos de los hombres mediocres, pero en ellos representan siempre una pasiva obsecuencia al error ajeno.

La ignorancia es su verdugo, como lo fue la otrora del siervo y lo es aun del salvaje; ella los hace instrumentos de todos los fanatismos, dispuestos a las domesticidades incapaces de gestos dignos. Enviarían en comisión a un lobo y un cordero, sorprendiéndose sinceramente si el lobo volviera solo.Carecen de buen gusto y de aptitud para adquirirlo. Su incapacidad de meditar acaba por convencerles de que no hay problemas difíciles y cualquier reflexión paréceles un sarcasmo; prefieren confiar en su ignorancia para adivinarlo todo, basta que un prejuicio sea inverosímil para que lo acepten y lo difundan; cuando creen equivocarse podemos jurar que han cometido la imprudencia de pensar.la tolerancia de los ideales ajenos es virtud suprema en los que piensan. Es difícil para los semicultos; inaccesible. Exige un perpetuo esfuerzo de equilibrio ante el error de los demás; enseña a soportar esa consecuencia legitima de la falibilidad de todo juicio humano: El que se ha fatigado mucho para formar sus creencias, sabe respetar la de los demás.

los hombres rutinarios desconfían de su imaginación santiguándose cuando esta les atribula con heréticas tentaciones reniegan de la verdad y de la virtud si ellas demuestran el error de sus prejuicios muestran grave inquietud cuando alguien se atreve a perturbarlos. Astrónomos hubo que se negaron a mirar el cielo a través del telescopio, temiendo ver desbaratados sus errores más firmes

LOS ESTIGMAS DE LA MEDIOCRIDAD INTELECTUAL

Si de esto dedujéramos que quien no piensa no existe, la conclusión le desternillaría de risa, las mediocracias exigen de sus actores cierta seriedad convencional, que da importancia en la fantasmagoría colectiva. Los exitistas lo saben; se adaptan a ser esas vacuas * personalidades de respeto *, certeramente acribilladas por Stirner y expuestas por Nietzsche a la burla de todas las posteridades. Platón y Aristóteles con grandes togas y como personajes graves y serios. Eran buenos sujetos, que jaraneaban, como los demás, en el seno de la amistad. Escribieron sus leyes y sus retratos de política para distraerse y divertirse; era la parte menos filosófica de su vida. Las más filosóficas era vivir sencilla y tranquilamente .El hombre mediocre que renunciara a su solemnidad, quedaría desorbitado; no podría vivir el hombre que acepta esa máscara hipócrita renuncia a vivir más de lo que permiten sus cómplices. Hay, es cierto, otra forma de modestia, estimable como virtud legitima: es el afán decoroso de no gravitar sobre los que nos rodean, sin declinar por ello la más leve partícula de nuestra dignidades temor de comprometerse les lleva a simpatizar con un precavió escepticismo. Bueno es desconfiar del Hipócrita que elogia todo y del fracasado que todo lo encuentra detestable; pero es cien veces menos estimable el hombre incapaz de un sí y de un no, el que vacila para admirar lo digno y execrar lo miserable. En el primer capitulo de los Caracteres perece referirse a ellos, Las Bruyere, en un párrafo copiado por Hello: * Pueden llegar a sentir la belleza de un manuscrito que les lee, pero osan declarar en su favor hasta que hayan visto su curso en el mundo y escuchando la opinión de los presuntos competentes; no arriesgan su voto, quieren ser llevados por la multitud. La Mediocridad intelectual hace al hombre solemne, modesto, indeciso y obtuso. Los mediocres, lo mismo que los imbèciles, serian acreedores a esa amable tolerancia mientras se mantuvieran a la capa ; cuando renuncian a imponer sus rutinas son sencillos ejemplares del rebaño humano, siempre dispuestos ofrecer su lana a los pastores .Desgraciadamente, suelen olvidar su inferior jerarquía y pretenden tocar la zampoña, con la irrisoria pretensión de sus desafinamientos. La envidia la precede; el Engaño y la Hipocresía la acompañan. Todas las pasiones viles y traidoras suman su esfuerzo implacable para el triunfo del mal. El Arrepentimiento mira de través hacia el opuesto extremo, donde está como siempre sola y desnuda, la verdad; contrastando con el salvaje hádesela de sus enemigas, ella levanta su índice al cielo en una tranquila apelación a la justicia divina. La ironía es la perfección del ingenio, una convergencia de intención y de sonrisa, aguda en la oportunidad y justa en la medida; es un cronómetro, no anda mucho, sino con precisión. Eso lo ignora el mediocre. El Escritor mediocre, tímido y prudente, resulta inofensivo. Solamente la envidia puede encelarle; entonces prefiere hacerse crítico. La eficiencia de la difamación arraiga en la complacencia tacita de quienes la escuchan, en la cobardía colectiva de cuantos puedes escucharla sin indignarse si ellos no le hicieran una atmósfera vital.

LA MALEDICENCIA

Los mediocres, lo mismo que los imbesiles, serian acreedores a esa amable tolerancia mientras se mantuvieran a la capa; cuando renuncian a imponer sus rutinas son sencillos ejemplares del rebaño humano, siempre dispuestos a ofrecer su lana a los pastores. Desgraciadamente, suelen olvidar su inferior jerarquía y pretenden tocar la zampoña, con la irrisoria pretensión de sus desafinamientos.

La envidia la precede; el engaño la hipocresía la acompaña. Todas las pasiones viles y traidoras suman su esfuerzo para el triunfo del mal. El arrepentimiento mira de través hacia el opuesto extremo, donde esta como siempre sola y desnuda, la verdad; contrastando con el salvaje ademán de sus enemigas, ella levanta su índice al cielo en un tranquila apelación a la justicia divina. la ironía es la perfección del ingenio, una convergencia de intención y de sonrisa aguda, en la oportunidad y justa en la medida; es un cronometro, no anda mucho, si no con precisión. Eso lo ignora el mediocre. La eficacia de la difamación arraiga en la complacencia tacita de quienes la escuchan, en la cobardía colectiva de cuantos pueden escucharla sin indignarse; moriría si ellos no le hicieran una atmósfera vital.

EL SENDERO DE LA GLORIA

Es despreciable todo cortesano de la mediocracia en que vive; triunfa humillándose, reptando, a hurtadillas en la sombra disfrazado, apuntalándose en la complicidad de innumerables similares similares.El hombre de merito se adelanta a su tiempo, la pupila puesta en un ideal, se impone dominando, iluminando, fustigando en plena luz, a cara descubierta, sin humillarse, ajeno a todos los embozamientos del servilismo y de la intriga.

El que ha conocido el aplauso no sabe resignarse a la oscuridad; esa es la parte más cruel de toda la preeminencia fundada en el capricho ajeno o en aptitudes físicas transitorias. El pueblo oscila con la moda; el físico se gasta, compartiendo las ruinas y las debilidades de la mediocridad ambiente, fácil es convertirse en arquetipos de la masa y ser prohombres entre sus iguales, pero quien así culmina, muere con ellos.

La integridad moral y la excelencia de carácter son virtudes estériles en los ambientes rebajados, más asequibles a los apetitos del domestico que a las altiveces del digno: en ellos incuba el éxito falaz.

LOS VALORES MORALES

CAPITULO III

LA MORAL DEL TARTUFO:

Los hombres rebajados por la hipocresía viven sin ensueño, ocultando sus intensiones, enmascarando sus sentimientos, dando saltos como el eslizón; tienen la certidumbre intima aunque inconfesa, de que sus actos son indignos vergonzosos, nocivos, arrufianados, irredimibles.

El psicólogo reconoce al hipócrita; rasgos hay e distinguen al virtuoso del simulador, pues mientras este es un cómplice de los perjuicios que fermentan en su medio, aquel posee algún talento que le permite sobreponerse a ellos.

La juventud tiene entre sus preciosos atributos la incapacidad de dramatizar largo tiempo las pasiones malignas; el hombre que ha perdido la aptitud de borrar sus odios esta ya viejo, inseparablemente.

Quien es desleal con la verdad no tiene por que ser leal con la mentira.Los hombres rectos son objetos de su acendrado rencor, pues con rectitud humillan a los oblicuos; pero estos no confiesan su cobardía y sonríen servilmente a las miradas que los torturan, aunque sienten el vejamen: se contraen a estudiar los defectos de los hombre virtuosos para filtrar pérfidos venenos en el homenaje que a todas horas están obligados a tributarles.

La conducta de los tartufos no puede conservarse adamantina los expedientes equívocos se encadenan hasta ahogar los últimos escrúpulos.

El gentil hombre tiene siempre un enemigo en ellos, pues la reciprocidad de sentimientos solo es posible entre iguales; no puede entregarse nunca a su amistad, pues acecharan la ocasión para afrentarlo con alguna infamia vengando su propia inferioridad.

EL HOMBRE HONESTO:

Las mediocracias de todos los tiempos son enemigas del hombre virtuoso: prefieren al honesto y lo encumbran como ejemplo. Hay en ello implícito un error o mentira que conviene disipar. Honestidad no es virtud.

El honesto, en cambio es pasivo, circunstancia que le asigna un nivel moral superior al vicioso, aunque permanece por debajo de quien practica activamente alguna virtud y orienta su vida hacia algún ideal.

La virtud suele ser un gesto audaz, como todo lo original; la honestidad es un uniforme que se endosa resignadamente. El mediocre teme a la opinión publica con la misma obsecuencia con el que el zascandil teme al infierno; nunca tiene la osadía de ponerse en contra de ella, y menos cuando la apariencia del vicio es un peligro insito en toda virtud no comprendida.

Los espíritus acomodaticios llegan a aborrecer la firmeza y la lealtad a fuerza de medrar con el servilismo y la hipocresía.

La virtud quiere fe, entusiasmo, pasión, arrojo, de ello vive. Los quiere en la intención y en las obras. No hay virtud cuando los actos desmienten las palabras, ni cabe la nobleza donde la intención de arrastra. Por eso la mediocridad moral es más nociva en los hombres conspicuos y en las clases privilegiadas. Los privilegios de la cultura y del nacimiento imponen al que los disfruta una lealtad ejemplar para consigo mismo

LOS TRAFUGAS DE LA HONESTIDAD

Desde la hipocresía consentida hasta el crimen castigado, la transición es insensible; la noche se incuba en el crepúsculo. De la honestidad convencional se pasa ala infamia gradualmente por matices leves y concesiones sutiles.

Los delincuentes son individuos incapaces de adaptar su conducta a la moralidad media de la sociedad en que viven. Son inferiores tienen “el alma de la especie” pero no adquieren “el alma social” divergen de la mediocridad, pero en sentido opuesto a los hombres excelentes, cuyas variaciones originales determinan una desadaptaciòn evolutiva en el sentido de la perfección.

Estos sujetos de moralidad incompleta, larvada, accidental o alternante, representan las etapas de la transición entre la honestidad y el delito.

Un estigma irrevocable impídeles conformar sus sentimientos a los criterios morales de su sociedad.

En otros hay una inversión de los valores éticos, una perturbación del juicio que impide medir el bien y el mal con el cartabón aceptado por la sociedad: son invertidos, morales ineptos para estimar la honestidad y el vicio.

Todos son equivalentes en el desempeño de su parasitaria función antisocial de sus sentimientos más elementales.

Los hombres que están bajo el nivel de la de la mediocridad: la ineptitud constante para adaptarse a las condiciones que, en cada colectividad humana, limitan la lucha por la vida.

FUNCION SOCIAL DE LA VIRTUD

Solamente los virtuosos poseen talento moral y es obra suya cualquier ascenso hacia la perfección; el rebaño se limita a seguir sus huellas.

La opinión ajena podría evitarnos tropiezos y caídas; pero es cobardía, viviendo entre atartufados, rebajarse al común nivel por miedo a atraer sus iras .

No es el hombre moralmente mediocre el honesto quien determina las transformaciones de la moral.

El cerebro suele anticiparse al corazón pero nuestros sentimientos influyen más intensamente que nuestras ideas en la formación de los criterios morales.

Hay sin embargo un progreso moral colectivo. Mucos dogmatismos, que antes fueron virtudes, son juzgados más tarde como prejuicios.

Los grandes virtuosos, cada uno a su modo, combaten por lo mismo en la forma que su cultura y su temperamento les sugieren .Aunque por distintos caminos y partiendo de premisas racionales antagónicas.

La virtud arrastra y enseña; los honestos se resignan a imitar alguna parte de las excelencias que practican los virtuosos. El concepto concreto de las virtudes se va plasmando en las variaciones reales de la vida social los virtuosos ascienden por mil senderos hacia cumbres que se alejan, sin cesar, hacia el infinito.

Cada uno de los sentimientos útiles para la vida humana engendra una virtud, una norma de talentos morales.

LA PEQUEÑA VIRTUD Y EL TALENTO MORAL

La conformacion de los catecismos ajenos resulta facil para los hombres debiles, credulos, timoratos, sin grandes deseos, sin pasiones vehementes, sin necesidad de independencia, sin irradiación de su personalidad; es inconcebible en cambio en las naturalezas idealistas y fuertes, capaces de pasiones vivas, bastantes intelectuales para no dejarse engañar por la mentira de los demas.

la bondad es el primer esfuerzo hacia la virtud; el hombre bueno, esquivo a las condescendencias permitidas por los hipócritas, lleva en si una particula de santidad.

El mal no se corrige con la complacencia o la complicidad; es nocivo como los venenos y debe oponersele antídotos eficaces: la reprobación y el desprecio.

se hacen muchas grandes acciones en las pequeñas luchas. hay muchas intrepideces obstinadas e ignoradas que se defienden palmo a palmo en la sombra contra la invasión fatal de las necesidades. noble y misterioso triunfo que ninguna mirada ve, que ninguna fama paga, que ninguna fanfarria saluda, la desgracia, la soledad, el abandono, la pobreza, son campos de batalla que tienen sus heroes; heroes oscuros algunas veces mas grandes que los ilustres.

la humanidad debiera sonrojarse ante estas preguntas. sin embargo, ellas son insinuadas por catequistas que adulan a los tontos, buscando el éxito ante su numero infinito.

son los genios que enseñan virtudes no practicadas hasta la hora de sus profesias o que practican las conocidas con intensidad extraordinaria.

EL GENIO MORAL: LA SANTIDAD

Toda santidad es excesiva, desbordante, obsesionadota, obediente, incontrastable: es genio se es santo por temperamento no por calculo, por corazonadas firmes mas que por doctrinarismos racionales. asi lo fueron casi todos. la inflexible rigidez del profeta o del apostol, es simbolica; sin ella no tendriamos la iluminada firmeza del virtuoso ni la obediencia disciplinada del honesto.

El avance es proporcional a lo que se siente y no a lo que se piensa por eso el genio moral es incompleto mientras no actua; la simple vision de ideales magnificos no implica la santidad, que esta en el ejemplo, mas bien que en la doctrina siempre que implique creación original. los titulados santos de ciertas religiones rara vez son creadores: son simples virtuosos o alucinados, a quienes el interes del culto y la politica eclesiastica han atribuido una santidad nominal.

las virtudes del pasado no son las mismas del presente los santos del mañana no son los mismos de ayer. cada momento de la historia requiere cierta forma de santidad que seria esteril si no fuera oportuna.

Los ideales eticos no son exclusivos del sentimiento religioso; no lo es la virtud; ni la santidad. sobre cada sentimiento pueden ellos florecer. cada época tiene sus ideales y sus santos: héroes, apóstoles o sabios. la humanidad asciende sin reposo hacia remotas cumbres. los mas las ignoran; pocos elegidos pueden verlas y poner alli su ideal aspirando aproximárseles orientada por la exigua constelación de visionarios.

LOS CARACTERES MEDIOCRES

CAPITULO IV

HOMBRES Y SOMBRAS

Nunca llegan a individualizarse: ignoran el placer de exclamar “yo soy” frente a los demas. no existen solos. su amorfa estructura los obliga a borrarse en una raza, en un pueblo, en un partido, en una secta, en una banderia: siempre a embadurnarse de otros. Apuntalan todas las doctrinas y prejuicios consolidados a traves de los siglos.

viven de los demas y para los demas: sombras de una grey, su existencia es el accesorio de focos que la proyectan. carecen de luz de arrojo, de fuego, de emocion.

FIRMEZA Y LUZ COMO CRISTAL DE ROCA

Han creado su vida y servido un ideal, preservando en la ruta, sintiendose dueños de sus acciones, templandose por grandez esfuerzos: seguros en las creencias, leales a sus afectos fieles a su palabra. nunca se obstinan en el error ni traicionan jamas a la verdad. ignoran el impudor de la inconstancia y la insolencia de la ingratitud.

El hombre que piensa con su propia cabeza y la sombra que refleja los pensamientos ajenos, parecen pertenecer a mundos distintos.

La personalidad esta en perpetua evolucion y el carácter individual es su delicado instrumento; hay que templarlo sin descanso en las fuentes de la cultura y del amor. lo que heredamos implica cierta fatalidad, que la educación corrige y orienta.

la unidad de las creencias permite a los hombres obrar de acuerdo con el propio pasado: es un habito de independencia y la condicion del hombre libre, en el sentido relativo que el determinismo consiente.

las creencias del hombre son hondas arraigadas en basto saber; le sirven de timon seguro para marchar por una ruta que el conoce y no oculta a los demas, cuando cambia de rumbo es porque sus creencias de la sombra son surcos arados en el agua; cualquier ventisca las desvia; su opinión es tornadiza como veleta y sus cambios obedecen a solicitaciones groseras de conveniencias inmediatas. los hombres evolucionan según varias de sus creencias y pueden cambiarlas mientras siguen aprendiendo.

LA DOMESTICACION DE LOS MEDIOCRES

Mientras los hombres resisten las tentaciones, las sombras resbalan por la pendiente; si alguna particula de originalidad les estorba, la eliminan para confundirse mejor en los demas.

el buen lenguaje clasico llamaba domestico a todo hombre que servia y era justo. el habito de la servidumbre trae consigo sentimientos de domesticidad. en los cortezanos lo mismo que en los pueblos.

Los caracteres excelentes son indomesticables: tienen su norte puesto en su ideal su firmeza los sostiene, su luz los guia, las sombras en cambio las degeneran.

El carácter es una síntesis hay que insistir en ello es un exponente de toda la personalidad y no de algun elemento aislado. en los mismos filósofos, que desarrollan sus aptitudes de modo parcial, el carácter parecería depender exclusivamente de condiciones intelectuales.

El tiempo y el ejercicio adaptan a la vida servil. el habito de resignarse para medrar crea resortes cada vez mas solidos automatismos que destiñen para siempre todo rasgo individual.

El trabajo creando el habito del esfuerzo, seria la mejor escuela del carácter; pero la sociedad enseña a odiarlo imponiendole precozmente, como una ignominia desagradable o un envilecimiento infame, bajo la esclavitud de yugos y de horarios, ejecutado por hambre o por avaricia hasta que el hombre huye de el como de un castigo: solo podra amarlo cuando sea una gimnasia espontanea de sus gustos y de sus aptitudes.

Los remordimientos de la primera culpa ceden a la necesidad de ocultarla con otras ante las cuales ya no se amedrentan. su carácter se disocia y ellos se tuercen, andan a ciegas, tropiezan, buscan complices siniestros para avanzar por las tinieblas.

Los pobres de carácter no resisten; ceden a esa hipnotizacion. la perdida de su dignidad iniciase cuando abren el ojo a la prebenda que extremece su estomago o nubla su vanidad, inclinandose ante las manos que hoy le otorgan el favor y mañana le manejaran la rienda.

Cuando el hombre digno empieza a despertar recelos, el envilecimiento colectivo es grave.

LA VANIDAD

Cuando el afan de parecer arrastra a cualquier abajamiento, el culto de la sombra enciende la vanidad.

El orgullo es una arrogancia originaria por nobles motivos por nobles motivos y quiere aquilatar el merito; la soberbia es una desmedida presuncion y busca alargar la sombra catecismos y diccionarios han colaborado a la mediocrizacion moral, subvirtiendo los terminos que designan lo eximio y lo vulgar.

Ciertas preocupaciones, reinantes en la mediocracias exaltan a los domesticos. el brillo de la gloria sobre las frentes elegidas deslumbra a los ineptos, como el hartazgo del rico encela al miserable.

La exaltacion del amor propio, peligrosa en los espiritus vulgares, es util al hombre que sirve un ideal. este le cristaliza en dignidad; aquellos le degeneran en vanidad, el éxito envanece al tonto, nunca al excelente. el yo es el organo propio de la originalidad: absoluta en el genio. lo que es absurdo en el hombre mediocre es un adorno en el hombre superior: simple exponente de fuerza.

no pueden confundirse. el vanidoso vive comparandose con los que viven a su alrededor, envidiando toda excelencia ajena y carcomiendo toda reputacion que no puedan igualar; el orgulloso no se compara con los que juzga inferiores y pone su mirada en tipos ideales de perfeccion que estan muy alto y encienden su entuiasmo.

el hombre que afirma un ideal y se perfecciona hacia el, desprecia, con esto, la atmosfera inferior que le asfixia; es un sentimiento natural. para los mediocres, seria mas grato que no les enrostrara esa humillante diferencia; pero olvidan que ellos son sus enemigos.

LA DIGNIDAD

Es síntesis de todas las virtudes que acercan al hombre y borran la sombra: donde ella falta no existe el sentimiento del honor y asi como los pueblos sin dignidad son rebaños, los individuos sin ella son esclavos.

todas sus formas implican dignidad y virtud. con su ayuda los sabios acometen la exploracion de lo ignoto, los moralistas minan las sordidas fuentes del mal. los caracteres dignos permanecen solitarios, sin lucir en el anca ninguna marca de hierro. prefieren estar solos mientras mientras no puedan juntarse con sus iguales, cada flor englobada en un ramillete pierde su perfume propio obligada a vivir sin sus iguales, el digno se mantiene ajeno a todo lo que estima inferior.

vive con su obsesión de no depender de nadie sabe que sin independencia material el honor esta expuesto a mil mancillas y para adquirirla soportara los mas rudos trabajos cuyo fruto sera su libertad el porvenir.los orgullosos tienen el culto de su dignidad: quieren poseerla inmaculada, libre de remordimientos, sin flaquezas que la envilescan o la rebajen a ella la sacrifican bienes honores, exitos.

La dignidad afan de autonomia lleva a reducir la dependencia de otros a la medida de lo indispensable siempre enorme. amando los propios meritos mas que a la prosperidad indecorosa, crecerioa el amor a la virtud, elk deseo de la gloria, el culto por los ideales de perfeccion incesantes, en la admiración por los genios, los santos y los heroes.

LA ENVIDIA

CAPITULO V

LA PASION DE LOS MEDIOCRES

El que la envidia se rebaja sin saberlo se confiesa subalterno; esta pasion es el estigma psicologico de una humillante inferioridad, sentida, reconocida no basta ser inferior para envidiar pues todo hombre lo es de alguien en algun sentido; es necesario sufrir del bien ajeno, de la dicha ajena, de cualquier culminacion ajena.

Es pasion traidora y propiciadora a las hipocresías. es al odio como la ganzúa a la espalda; la emplean los que no pueden competir con los envidiados. en los ímpetus del odio puede palpitar el gesto de la garra que en un desesperado estremecimiento destroza y aniquila. la envidia alcanza a los hombres mas famosos por su carácter y por su virtud. el odio no es desarmado por la buena o la mala fortuna; la envidia si, un sol que ilumina perpendicularmente desde el mas alto punto en los cielos reduce a nada o a muy poco la sombra de los objetos que estan debajo. la emulación es siempre noble el odio mismo puede serlo algunas veces. la envidia es una cobardia propia de los debiles, un odio impotente, una incapacidad manifiesta de competir o de odiar.

El que escucha ecos de voces profeticas al leer los escritos de los grandes pensadores; el que siente grabarse en su corazon, con caracteres profundos como cicatrizes, su clamor visionario y divino; el que se extasia contemplando las supremas creaciones plasticas y se entrega a la vida que palpita en ellas.

LA PSICOLOGIA DE LOS ENVIDIOSOS

El envidioso pertenece a una especie de moral raquitica, mezquina,digna de compasión o de desprecio. sin coraje para ser asesino se resigna a ser vil. rebaja a los otros desesperado de la propia elevación.

El envidioso activo posee una elocuencia intrepida, disimulando con niagaras de palabras su estupidez de ideas pretende sondar los abismos del espiritu ajeno sin haber podido nunca desenredar el propio. parece tener mil lenguas, como el clasico monstruo rabelasiano. la ineptitud para satisfacer un deseo o hartar un apetito determina esta pasion que hace sufrir del bien ajeno. La envidia femenina suele ser afiligranada y perversa, la mujer da un arañazo con una afilada y lustroza, muerde con dientecillos orificados, estruja con dedos palidos y finos. toda maledicencia le parece escasa para traducir su despecho; en ella debio pensar apeles cuando represento a la envidia guiando con la mano felina a la calumnia. La dicha de los fecundos martiriza a los eunucos vertiendo en su corazon gotas de hielque los amargan por toda la existencia; este dolor es la gloria involuntaria de los otros, la sancion mas indestructible de su talento en la accion o el pensar.

LOS ROEDORES DE LA GLORIA

El que tiene meritos, sabe lo que le cuestan y los respeta, estima en los demas lo que desearia que se le estimara en si mismo, el mediocre ignora esta admiración abierta muchas veces se resigna a aceptar el triunfo que desborda las restricciones de su envidia. pero aceptar no es amar.

Saben que cada paso hacia la gloria ha costado trabajos, vigilias, meditaciones y comprenden que acaso han consumido su organismo. Todo escritor mediocre es candidato a citicastro la incapacidad de crear le empuja a destruir. Su falta de inspiración le induce a rumiar el talento ajeno, empañandolo con especiosidades que denuncian su irreparable ultimidad. La obra es una ocacion para exhibir las ideas propias. el verdadero critico enriquece las obras que estudia y en todo lo que toca deja un rastro de su personalidad. Las mujeres feas demostraran que la belleza es repulsiva y las viejas sostendran que la juventud es insensata; vengaran su desgracia en el amor diciendo que la castidad es suprema entre todas las virtudes, cuando ya en vano se harian viltroteras para favorecer la propia a los transeúntes.El silencio del autor mata al postulante; su indifrencia lo asfixia. algunas veces supone que le han tomado en cuenta y que se advierte su presencia: sueña que le han nombrado, aludido, refutado, injuriado.

Los hombres superiores pueden inmortalizar con una palabra a sus lacayos o a sus sicarios. hay que evitar esa palabra; de algunos criticasgos solo tenemos noticias porque algun genio los honro con su puntapié.

UNA ESCENA DANTESCA: SU CASTIGO

El castigo de los envidiosos estaría en cubrirlos de favores para hacerles sentir que su envidia es recibida como un homenaje y no como un estiletazo. la enfermedad es una enfermadas y nada hay mas respetable que el derecho de lamentarse cuando se padecen congestiones de la vanidad. Dante considero a los envidiosos indignos del infierno en la sabia distribución de penas y castigos los distribuyo por el purgatorio lo que se aviene a su condición de mediocre. El sol les niega su luz; tienen los ojos cosidos con alambres porque nunca pudieron ver el bien del prójimo. Los únicos gananciosos son los envidiados. Es grato sentirse adorar de rodillas. La mayor satisfacción del hombre es despertar la envidia estimulándola con sus propios meritos.

LA VEJES NIVELADORA

CAPITULO VI

LAS CANAS

Las canas son un mensaje de la naturaleza que nos advierte la proximidad del crepúsculo, las canas visibles corresponden a otras mas graves que no vemos el cerebro y el corazón, todo el espíritu y toda la ternura encanecen al mismo tiempo que la cabellera. la máxima desdicha de un hombre superior es sobrevivirse a si mismo nivelándose con los demás cuantos se suicidarían si pudieran advertir ese pasaje terrible del hombre que piensa al hombre que vegeta del que empuja al que es arrastrado del que ara surcos nuevos al que se esclaviza en las huellas de la rutina, vejez y mediocridad suelen ser desdichas paralelas.

ETAPAS DE LA DECADENCIA

Las funciones del organismo empiezan a decaer a cierta edad esas declinaciones corresponden a inevitables procesos de regresión organica. las funciones mentales lo mismo que las otras decaen cuando comienzan a enmohecerse los engranajes celulares de nuestros centros nerviosos. La longevidad mental es un accidente no una regla. El anciano se interioriza, es decir vuelve poco a poco a su primitiva mentalidad infantil, conservando las adquisiciones mas antiguas de su personalidad que son por ende las mejor consolidadas es notorio que la infancia y la senectud se tocan todos los idiomas consagran esta observación en refranes harto conocidos.

La mejor prueba de esto es que los ignorantes suelen dictar contra la ciencia la encontramos en los hombres de mas elevada mentalidad y cultura es frecuente en ellos al entrar en esta etapa un cambio radical de opiniones acerca de los mas altos problemas filosoficos.

LA BANCARROTA DE LOS INGENIOS

En el hombre superior en el talento o en el genio se notan claramente estos estragos como no llamaria nuestra atención un antiguo millonario que paseara ante nosotros sus postreros andrajos, el hombre superior deja de serlo se nivela sus ideas organizadas en otrora tienden a ser comunes o inferiores. Para tan solo citar a muertos del ayer hase visto a lombrosso caer en sus ultimos años en ingenuidades infantiles explicables por su debilitamiento mental a punto de llorar conversando con el alma de su madre en un trípode espiritista. james que en su juventud fue portavoz de la psicología evolucionista y biológica acabo por enmarañarse en especulaciones morales que el solo comprendio.

LA PSICOLOGIA DE LA VEJEZ

El viejo tiende a la inercia busca el menor esfuerzo asi como la pereza es una vejez anticipada, la vejez es una pereza que llega fatalmente en cierta hora de la vida su caracteristica es una atrofia de los elementos nobles del organismo, con desarrollo de los inferiores; una parte de los capilares se obstruye y amengua el flujo sanguineo a los tejidos el peso y el volumen del sistema nervioso central se reducen como el de todos los tejidos propiamente vitales la musculatura flacida impide mantener el cuerpo erecto los movimientos pierden su agilidad y su precisión.la insensibilidad fisica se acompaña de analgesia moral en vez de participar en el dolor ajeno el viejo acaba por no sentir ni participar del dolor ajeno ni el propio.

Todo viejo cree que los jóvenes lo desprecian y desean su muerte para suplantarle traduce tal mania por hostilidad a la juventud, considerandola muy inferior a la de su juventud juicio que extiende a las nuevas cuando ve que ya no puede adaptarse a ella. los fantasmas de las primeras impresiones juveniles siguen rodando en la mente cuando ya han desaparecido los recuerdos mas cercanos los del dia anterior la nueva plasticidad hace que los nuevos procesos psiquicos no dejen rastro o muy debiles mientras los antiguos se han plasmado muy hondamente en su cerebro.

LA VIRTUD DE LA IMPOTENCIA

Los viejos olvidan que fueron jóvenes y estos parecen ignorar que seran viejos, el camino a recorrer es siempre el mismo de la originalidad a la mediocridad y de esta a la inferioridad mental. la ley es dura pero es nacer y morir son los terminos inviolables de la vida ella nos dice con voz firme que lo anormal no es nacer ni morir en la plenitud de nuestras funciones, nacemos para crecer y envejecemos para morir. todo lo que nos trae y nos ofrece la naturaleza para el crecimiento no lo substrae a la hora de la muerte.

Admiremos a los viejos por las superioridades que hayan poseido en la juventud no incurramos en la simpleza de esperar una vejez santa. los hombres de carácter elevado no hacen a la vida la injuria de malgastar su juventud ni confian a la incertidumbre de las canas la iniciación de grandes empresas que solo pueden concebir las mentes frescas y realizar los brazos viriles. si se arrepiente no es por santidad sino por impotencia.

LA MEDIOCRACIA

CAPITULO VII

EL CLIMA DE LA MEDIOCRIDAD

La historia no conoce un solo caso en que los altos ideales trabajen con ritmo continuo la evolucion de una raza hay horas de paligenesia y hay apatia con vigilias y sueños dias y noches primaveras y otoños en cuyo alternarse infinito se divide la continuidad y el tiempo. Las cosas del espiritu son despreciadas no siendole propicio el clima, sus cultores son contados, no llegan a inquietar a las mediiocracias estan proscritos dentro del pais que mata a fuego lento sus ideales sin necesidad de desterrarlos cada hombre queda preso entre mil sombras que lo rodean y lo paralizan. la mediocridad se condensa conviertese en sistema incontrastable.

La aspiracion de lo mejor no es privilegio de todas las generaciones tras una que ha realizado un gran esfuerzo arrastrada o conmovida por un genio. las ciencias conviertensen en mecanismos oficiales en academias en donde jamas brota el genio y al talento mismo le impide que brille, su presencia humillaria con la fuerza del contraste. las mediocracias apuntalanse en los apetitos de lkos que ancian vivir de ellas y en el medio de los que temen perder la pitanza.

LA PATRIA

La patria esta implicita en la solidarida sentimental de una raza y no en la confabulación politiquista que medran a su sombra. Cuando no hay patria no hay sentimiento colectivo de nacionalidad inconfundible con la mentira patriotica explotada en todos los paises por los mercaderes y los militaristas solo es posible en la medida que marca el ritmo unisono de los corazones para un noble perfeccionamiento y nunca para una innoble agresividad que hiera el mismo sentimiento de otras nacionalidades. mientras un pais no sea patria sus habitantes no constituyen una nacion, el celo de la nacionalidad solo existe en los que se sienten acomunados para perseguir el mismo ideal. cuando las miserias morales asolan a un pais la culpa es de todos por la falta de cultura y de ideal no han sabido amarlo como patria de todos los que vivieron en ella sin trabajar por ella.

LA POLITICA DE LOS PIARAS

La politica se degrada conviertese en profesion en los pueblos sin ideales, los espiritus subalternos medran con torpes intrigas de antecamara en la bajamar sube por lo rahez y se acorchan los traficantes. Las jornadas electorales se convierten en burdos enjuagues de mercenarios o en pugilatos de aventureros su justificación esta a cargo de electores inocentes que van a la parodia como a una fiesta. El funcionario crece en las modernas burocracias otrora cuando fue necesario delegar parte de sus funciones los monarcas elegian a hombres de meritos, experiencia y fidelidad. pertenecian casi todos a la casta feudal los grandes cargos las vinculaban a la causa del señor junto a esa formabanse pequeñas burocracias locales. Con el sistema parlamentario se esclaviso por partida doble del ejecutivo y del legislativo. No solo se adula a reyes y poderosos tambien se adula al pueblo. la mediocracias fomentan ese vicio de siervos todo el que piensa con cabeza propia o tiene corazon altivo se aparta del tremendal donde prosperan los envilecidos.

LOS ARQUETIPOS DE LA MEDIOCRACIA

El genio crea las instituciones el barbaro las viola los mediocres las respetan impotentes para forjar o destruir esquivos a la gloria y rebeldes a la infamia se les reconoce por una circunstancia inequivoca sus cubicularios no osan llamarlos genios por el temos al ridiculo y sus adversarios no podrian sentarlos en cancana de imbeciles flagrante injusticia son perfectos en su clima. Las mediocracias niegan a sus arquetipos el derecho de elegir su oportunidad.

LA ARISTOCRACIA DEL MERITO

Un pensador eminente gloso esta verdad la mediocracia no tolera las excepciones ilustres si el genio es un soliloquio magnifico una voz de la naturaleza en que habla toda una nacion o una raza no es un privilegio excesivo se pregunta que uno ahueque la voz en nombre de todos la democracia reniega de tales soberanos que se encumbran sin plebiscitos y no aducen derechos divinos. unos y otros tienen surazon de vivir ni prospera el uno en el clima de otro el genio es tan indispensable en su oportunidad como el mediocre en la suya. Prácticamente la democracia ha sido una ficción hasta ahora, es una mentira de algunos que pretenden representar a todos aunque en ella creyeran en su momento ciertos personajes. Toda aristocracia pudo ser selectiva en su origen, suele serlo es respetable el que inicia con sus meritos una alcurnia un abolengo. es evidente la desigualdad humana en cada tiempo en cada lugar hay siempre hombres y sombras y los hombres siempre guian a las sombras, La mediocridad calla impotente su hostilidad tornase feble aunque innumera si tuviera voz rebajaria el merito mismo otorgandolo a raz de tierra de lo util a todos no saben decidir los mas, nunca fue fue el rutinario juez del idealista ni el ignorante del sabio ni el deshonesto del virtuoso ni el servil del digno toda excelencia encuentra su juez en si misma el merito de cada uno se aquilata en la opinión de sus iguales.

Los hobres se esforzarian por ser cada vez mas desiguales entre si, prefiriendo cualquier originalidad creadora a la mas tradicional de las rutinas.

seria posible la selección natural y los meritos de cada uno aprovecharian ala sociedad entera. el agradecimiento de los menos utiles estimularian a los favorecidos por la naturaleza.

FORJADORES DE IDEALES

CAPITULO VIII

EL CLIMA DEL GENIO

La genialidad es una coincidencia surge como chispa luminosa en el punto donde se encuentra la mas excelentes aptitudes de un hombre y la necesidad social de aplicarlas al desempeño de una mision trascendental el hombre extraordinario solo asciende a la genialidad si encuentra el clima propicio la semilla majos necesita de la tierra mas fecunda la funcion reclama el organo, el genio hace actual lo que en su clima es potencial. la obra del genio no es fruto exclusivo de su inspiración ni puede mirarse como un feliz accidente que tuerce el destino de la historia, convergen en ello infinidad de circunstancias y factores externos.

En vida muchos hombres de genio son ignorados proscriptos desestimados o encarnecidos en la lucha por el éxito pueden triunfar los mediocres pues se adaptan mejor a las modas ideológicamente reinantes.

SARMIENTO

Sus pensamientos fueron tajos de luz en la penumbra de la barbarie americana entreabriendo la vision de cosas futuras pensaba en tan alto estilo que parecia tener como Sócrates algun demonio familiar que alucinara su inspiración. la palabra de sarmiento parece bajar de un sinal proscrito en chile el hombre extraordinario encuadra por entonces su espiritu en el doble marco de la cordillera muda y del mar clamoroso. el genio se encumbra asi para hablar, interprete de la historia sus palabras no admiten rectificación y escapan a la critica.

“Los hombres y los pueblos viven acordandose cuando estan en decadencia de donde vienen los hombres y los pueblos geniales solo piensan a donde van”.

AMEGHINO

La vasta obra de ameghino en nuestro continente y en nuestra epoca tiene los caracteres de un fenómeno natural porque un hombre en lujan da por juntar huesos de fosiles y los baraja entre sus dedos como un naipe compuesto con millares de siglos y acaba por pedir a esos mudos testigos la historia de la tierra de la vida del hombre como si obrara por predestinacion o fatalidad. Los hombres excepcionales tienen un valor moral y son algo mas que objetos de curiosidad merecen la admiración que les profesan. Habria ligereza de metodo y de doctrina en no distinguir entre las mentes superiores, a punto de catalogar como genios a muchos hombres de talento y aun a ciertos ingenios desequilibrados que son su caricatura ensayo Nordau una discreta diferenciación de tipos. la obra de ameghino es creadora diferencia una gran variedad paleontologica. Seria absurdo decir que la genialidad es infalible no existiendo verdades imperfectibles cien rectificaciones podran hacerse en la obra de ameghino y muy especialmente en su hipótesis sobre el sitio de el origen de la especie humana.

LA MORAL DEL GENIO

La moralidad para consigo mismo es la negacion del genio poor ella se descubren los desequilibrados los elitistas y los simuladores el genio ignora las artes del escalamiento y la industria de la prosperidad material en la ciencia busca la verdad tal como la concibe ese afan le basta para vivir. el que predica la verdad y trasinge con la mentira el que predica la justicia y no es justo el que predica la piedad y es crueleso no es un genio esta fuera de la santidad su voz se apaga sin eco no repercutira en el tiempo como si resonara en el vacío. La fe es llama que enciende y el fanatismo es un renunciamiento. la fe es una afirmación individual de alguna verdad propia y el fanatismo es una conjura de huestes para ahogar la verdad de los demas.

Todo homenaje a los hombres de genio que impidieros su vida por la libertad y por la ciencia, es un acto de fe en su porvenir solo en ellos pueden tomarse ejemplos morales que contribuyan al perfeccionamiento de la humanidad. todo hombre de genio es la personificación suprema de un ideal contra la mediocridad que asedia a los espiritus originales.

Los santos de la moral idealista no hacen milagros. realizan magnas obras conciben supremas bellezas investigan profundan verdades. mientras existan corazones que alienten un afan de perfeccion seran conmovidos por todo lo que revela fe en un ideal por canto de los poetas por el gesto de los heroes por la virtud de los santos, por la doctrina de los sabios, por la filosofia de los pensadores.

OPINION PERSONAL

Este libro escrito por José Ingenieros muestra una descripción hecha por el autor acerca de lo que es un hombre mediocre y su vida, resaltando las características de este tipo de persona. Me describen a este hombre como una simple copia de los que son los otros, Por eso me gustaría resaltar una frase muy significativa del libro: "No son voz sino eco" frase con la cual se daría una descripción general de lo que es este tipo de personas, que según el autor deambulan por el mundo como alma vegetativas que se limitan a imitar modelos sin siquiera un análisis previo.

José Ingenieros, además de lo anterior, brinda una perspectiva muy crítica sobre lo que es la mediocridad, la falta de ideales y la superación personal. El libro es un poco pesado para mi gusto, pero de una riqueza increíble: realmente muestra cómo y por qué vivimos en el mundo en que vivimos desde un punto de vista muy filosófico. El libro define al hombre de la sociedad actual (aunque su primera edición tenga más de 100 años) de una manera casi utópica. Es decir, como si no existiera, como si fuera imposible de pensar que alguien que utilice su razón pueda actuar como José Ingenieros lo expone.

Se trata de un libro que habla de la inmoralidad, los intereses personales, la despreocupación por los demás y la hipocresía; como producto de una rutina enfermiza. Lo más interesante es que el libro se presenta como una oportunidad a aquellas personas que aun no caen en las garras de la rutina, y todavía dan esperanzas de cambio. Aunque un poco complicado de leer es una buena herramienta de pensamiento para los jóvenes y adolescentes que se encuentran en procesos de cambio y están definiendo sus vidas; sin dejar de lado a cualquier persona con deseos de superación, y que profesan buscar un mundo mejor.

Sinceramente es un libro que vale la pena leer. Con muy buen criterio pone en tela de juicio el comportamiento humano, y todavía es actual, eso lo convierte en oro en polvo.

Ingenieros, José

Filósofo argentino. Estudió medicina en la Universidad de Buenos Aires, y fue profesor de psicología experimental en esa universidad. Está considerado como uno de los máximos representantes del positivismo en Latinoamérica.

Escribió su tesis doctoral, La simulación en la lucha por la vida (1903), en clara consonancia con corriente darwinista que prevalecía en Argentina por aquella época. A ese respecto, y como miembro del Partido Socialista, defendió también la idea de que la lucha de clases era una de las múltiples manifestaciones de la lucha por la vida.

Su interés por los problemas psiquiátricos, criminológicos y psicofisiológicos, unido a la influencia de positivistas europeos como Spencer o Comte, le hizo tomar como punto de partida de su labor filosófica un positivismo de corte cientificista. Sin embargo, el pensamiento filosófico de Ingenieros se desarrolló con el tiempo más allá de este punto de partida. Nunca abandonó el naturalismo, y siempre se opuso a cualquier filosofía de tipo sobrenaturalista o trascendental; pero, sin embargo, fue capaz de hacer compatible esta posición con la necesidad y posibilidad de la metafísica.

En sus Proposiciones relativas al porvenir de la filosofía (1918), afirma la existencia de un "residuo inexperiencial fuera de la experiencia", que no es algo sobrenatural, trascendental o absoluto, aunque tampoco algo ininteligible o incognoscible.

En 1903 la Academia Nacional de Medicina lo premió por Simulación de la locura (secuela de su tesis editada en libro). Fue nombrado Jefe de la Clínica de Enfermedades Nerviosas de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires y en 1904 ganó la suplencia de la Cátedra de Psicología Experimental en la Facultad de Filosofía y Letras.

Se convirtió en un destacado miembro de la Cátedra de Neurología a cargo de José María Ramos Mejía y en el Servicio de Observación de Alienados de la Policía de la Capital, del cual llegó a ser su director.

Entre 1902-1913 dirigió los archivos de Psiquiatría y Criminología y se hizo cargo del Instituto de Criminología de la Penitenciaría Nacional de Buenos Aires, alternando su trabajo con conferencias en universidades europeas.

En 1908 ganó la Cátedra de Psicología Experimental en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. Ese año fundó la Sociedad de Psicología.

En 1909 fue elegido Presidente de la Sociedad Médica Argentina y nombrado Delegado Argentino del Congreso Científico Internacional de Buenos Aires. Completó sus estudios científicos en las universidades de París, Ginebra, Lausana y Heidelberg.

Sus ensayos sociológicos, El Hombre Mediocre y ensayos críticos y políticos, como Al margen de la ciencia, Hacia una moral sin dogmas, Las Fuerzas Morales, Evolución de las ideas argentinas y Los tiempos nuevos tuvieron un gran impacto en la enseñanza a nivel universitario en Argentina y obtuvieron una gran adhesión moral entre la juventud latinoamericana.

Además de dirigir su periódico bimestral, "Seminario de Filosofía", mezcló su pasión por la ciencia con una ética social acentuada. En sus múltiples actividades demostró una capacidad y penetración notorias, siendo considerado un intelectual de peso en su tiempo.

Durante la Reforma Universitaria iniciada en 1918 fue elegido Vicedecano de la Facultad de Filosofía y Letras, con amplio apoyo del movimiento estudiantil.

En 1919 renunció a todos los cargos docentes y comenzó hacia 1920 su etapa de lucha política, participando de manera activa en favor del grupo progresista "Claridad", de tendencia comunista.

En 1922 propuso la formación de la "Unión Latinoamericana", un organismo de lucha contra el imperialismo que difundió continentalmente las ideas antiimperialistas.

En 1925, a pocos meses de su muerte, creó el mensuario "Renovación" en contra del imperialismo, firmando con los pseudónimos de Julio Barreda Lynch y de Raúl H. Cisneros.

Al paso del tiempo discrepó con las posturas del socialismo de Estado y empezó a colaborar con periódicos anarquistas, llegando a ser abiertamente un simpatizante del anarquismo, varias de sus obras literarias reflejan este acercamiento. Esto se debió en parte a la influencia de criminólogo italiano Pietro Gori.

Murió relativamente joven, el 31 de octubre de 1925, a los 48 años.