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El Papel De La Educadora En La Vinculación Del Jardín De Niños

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Categoría: Temas Variados

Enviado por: Rebecca 11 mayo 2011

Palabras: 2274 | Páginas: 10

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iares varían ampliamente en las distintas culturas, la forma de contactos que experimenta el niño no es el mismo en todas ellas. La madre es normalmente el individuo más importante tras el nacimiento del niño, ya que desde el momento de concepción y durante todo el embarazo, la madre suele crear un vínculo afectivo, y se consuma en el momento del nacimiento, a través del contacto directo, pero la naturaleza de las relaciones establecidas entre madres e hijos está influida por la forma y la regularidad de dicho contacto. Esto depende, por lo tanto, del carácter de las instituciones familiares y su relación con otros grupos sociales.

El niño comienza su trayectoria educativa en la familia que la escuela complementa. Por tanto, familia y escuela son dos contextos próximos en la experiencia diaria de los niños, que exige un esfuerzo común para crear espacios de comunicación y participación de forma que le den coherencia a esta experiencia cotidiana. La razón de este esfuerzo se justifica en sus finalidades educativas dirigidas al crecimiento biológico, psicológico, social, ético y moral del niño, en una palabra, al desarrollo integral de su personalidad.

De la coordinación y armonía entre familia y escuela va a depender el desarrollo de personalidades sanas y equilibradas, cuya conducta influirá en posteriores interacciones sociales y convivencia en grupo, que crearán un nuevo estilo de vida.

La escuela se sitúa en el segundo espacio, de vital importancia, en la vida de los niños y niñas. Entre sus objetivos se encuentra: fomentar la participación, cooperación y colaboración entre los alumnos. En consecuencia, la puesta en práctica de los valores comunitarios y democráticos que se proponen en la familia y la escuela, formarían parte de las experiencias y vivencias de los alumnos, desde los dos ámbitos en los que interactúa cada día, configurando su identidad y el concepto que de sí mismo van adquiriendo.

En una sociedad como la nuestra, la familia y la escuela han de tener claros sus papeles y fomentar la vida comunitaria, como fundamento de toda posterior experiencia social. Para la familia es de gran significación el hecho de que sus hijos puedan asistir a la escuela, a los efectos de la obtención de una certificación imprescindible para una futura inserción laboral.

La escuela y la familia son dos instituciones que se influyen mutuamente y son determinantes en los procesos formativos de los sujetos.

Lo importante es buscar juntos, educadores y educando (familia-escuela), esa verdad que hace auténticamente libres, no tomar actitudes dogmáticas ni imperativas y gradualmente abrir el abanico de las diferentes ideologías que existen en el campo de los valores.

El educador siempre tiene que ser claro y mostrarse seguro.

El comunicarse con los padres de familia regularmente es una forma importante para comprometerlos con la escuela. Pero hay más contacto con un padre de familia sólo cuando un estudiante está en problemas o cuando tienen bajas calificaciones.

Estrategias con la familia:

El primer lugar para que los padres de familia participen en la educación de sus hijos es el hogar. Los estudios demuestran que cuando los padres de familia están involucrados en las actividades de aprendizaje de sus hijos en una asignatura particular, tal como matemática, sus hijos logran mejores rendimientos en dicha materia. Los padres de familia no necesitan tener títulos en microbiología o en ingeniería para poder ayudar a sus hijos con ciencias y matemática. Ellos pueden comenzar por apagar la televisión y asegurarse de que hagan sus tareas. Cuando los padres de familia revisan las tareas, los estudiantes completan más trabajos, obtienen puntuaciones más altas en los exámenes y mejores calificaciones. Hay una alta correlación entre rendimiento alto en matemática y tiempo limitado para ver televisión. Muchas escuelas y comunidades patrocinan líneas telefónicas calientes para tareas, tutorías, talleres para padres de familia y programas para auxiliar a los padres de familia a ayudar a sus hijos en las tareas de matemática y ciencia. Algunos de estos programas, que incluyen Ciencia Familiar, Matemática Familiar,

Lo siguiente es que las familias deben estimular la curiosidad natural de los niños y observar y aprender junto con ellos. Los padres de familia deben modelar la búsqueda de aprendizaje durante toda la vida, el cuestionamiento y la curiosidad mediante la lectura, haciendo preguntas, discutiendo artículos relacionados con la ciencia y visitando museos y centros de ciencia.

Finalmente, los padres de familia pueden promover un alto rendimiento en sus hijos, no importa donde vivan o cuales sean sus ingresos económicos, si hacen saber a sus hijos que tienen altas expectativas en ellos, especialmente en cuanto a su rendimiento en ciencia y matemática. Los padres pueden trasmitirles la importancia del alto rendimiento y aumentar la autoestima de sus hijos, estableciendo metas a corto plazo y proporcionando recompensas cuando sus hijos alcancen esas metas.

Estrategias en las escuelas:

Promover el desarrollo de metas compartidas en la educación en ciencias y solución conjunta de problemas entre educadores, familias y miembros de la comunidad. Las políticas deben enmarcarse de manera tal que los padres de familia, miembros de la comunidad y las escuelas, se sientan estimulados a comunicarse con claridad unos a otros sus metas para la educación científica de los niños. Las escuelas que están comprometidas con el cambio, pueden ayudar a las comunidades y a los padres de familia a relacionar sus expectativas con los objetivos de aprendizaje específicos de los esfuerzos de reforma.

Convencer a los educadores de que todos los padres tienen el deseo y la habilidad para apoyar la educación de sus hijos.Las escuelas deben cerrar la brecha que existe entre los padres de familia y el personal de la escuela, tratando a todos los padres de familia y otros miembros de la comunidad, cualquiera que sea su cultura, etnia y nivel socioeconómico, como participantes entusiastas y capaces en la reforma. Mientras que algunos cambios- tales como mayor énfasis en actividades de manipulación- es posible que sean aceptados por la mayoría de los padres, los educadores en ciencias deben reconocer las preocupaciones de los padres de familia, pero permanecer firmes en sus planteamientos y tratar de conseguir el apoyo de los padres, cuando se trata de aspectos más polémicos tales como el uso creciente de la instrucción en grupo. Los padres de familia comprenderán que un alto nivel de alfabetización científica es crítico para el éxito futuro de sus hijos.

Difundir información para aumentar el compromiso de los padres de familia y la comunidad con la educación en ciencias.

Organizaciones tales como la Fundación Nacional de Ciencias, a través de sus programas estatales, rurales y urbanos, las sociedades profesionales, las empresas, y los medios de comunicación deben replicar y difundir los modelos exitosos para el aumento del compromiso de los padres de familia y la comunidad en la educación en ciencias.

Informar a las familias y a la comunidad acerca de la educación en ciencias e involucrarlos en la toma de decisiones significativas acerca de la educación en ciencias.

Las escuelas pueden distribuir guías para los padres lo familia tales como "Que hay que buscar en un salón de Ciencias" y "Qué hay que buscar en un salón de Matemática" publicadas por la AAAS. Las sociedades profesionales pueden elaborar guías adicionales y listas de control que informen a los padres de familia acerca de temas de la educación en ciencias y los ayuden a involucrarse en el proceso de toma de decisiones.

Involucrar a los padres de familia y a la comunidad como aprendices y maestros.

Las escuelas deben involucrar a todas las familias y a los miembros adultos de la comunidad en pensar y aprender, particularmente en el área crítica de ciencias. Los educadores en ciencias, en todos los niveles del sistema educativo, deben implementar modelos de escuelas que son fuente de recursos para la educación en ciencias para todos los miembros de la comunidad. Lo padres de familia deben ver las escuelas como lugares para expandir sus conocimientos en ciencias, matemática y tecnología. Las escuelas también deben comprometer a los padres de familia y miembros de la comunidad a que sirvan como recursos para enriquecer el aprendizaje de ciencias en las escuelas.

En cuanto a la elección de estado de vida, a la familia y a la escuela le corresponde coordinadamente orientar al niño a decidir. Esta orientación ha de ayudarle a decidir con responsabilidad, conocimiento de causa y compromiso.

Finalmente en la orientación vocacional de los hijos están comprometidos familia y escuela de forma ineludible, aunque algo más en esta última, ya que en la escuela se pone en contacto directo con el mundo científico-cultural.

Otros de los aspectos en los que familia y escuela llevan a cabo una acción común es en la educación para la vida en sociedad.

El docente de preescolar se encuentra hoy frente a nuevas realidades y debe aprender a identificar en los entornos culturales de los alumnos las pautas de interacción, los valores circulantes y las expectativas con referencia al sentido de la escolarización. Así mismo, debe aprender a diferenciar las situaciones de riesgo o de marginación y desigualdad social que puedan llevar a la exclusión. Además, debe meditar acerca de los contenidos a enseñar a determinado grupo de alumnos, y reflexionar sobre la práctica educativa que realiza con relación a los planteamientos de la institución educativa en la que se desempeña. Y finalmente, debe aprender a compartir las experiencias profesionales y humanas con otros.

Conclusión

Tanto la familia como la escuela tienen funciones sociales diferentes, pero complementarias. Ante la complejidad del mundo de hoy han de unir sus esfuerzos para lograr superar las dificultades que se les presentan porque en última instancia su razón de ser está en función del protagonismo del niño en su tarea educadora.

Es necesario, visualizar una nueva concepción de la familia y la escuela en su tarea educativa. Ambas requieren una reestructuración organizada y cognitiva, una modificación y adaptación a un nuevo estilo de educación y una actitud abierta a la formación de los alumnos orientada a una educación para la vida en sociedad.

Uno de los grandes desafíos actuales consiste en afrontar los temas de educación y formación sin responsabilizar únicamente de ello al sistema educativo. Ante una sociedad en cambio como la actual es necesario reflexionar sobre el nuevo cometido de las dos instituciones educativas tradicionales: la familia y la escuela. La educación necesita "el diálogo" entre familia y escuela para buscar puntos de afinidad a la vez que delimitar competencias y buscar enlaces de comunicación e interrelación.

Nunca debemos olvidar que cuando hablamos de educación no nos referimos ni a un determinado ámbito a desarrollar de la persona ni a un contexto exclusivo en el que se lleve a cabo. Al hablar de educación se hace irremediable mencionar los lugares donde se lleva a cabo, como son la sociedad, la familia y la escuela.

Bibliografía básica

Arnaiz Sancho, Vivenç (1999), “Los padres en la escuela infantil. ¿Clientes o cooperadores?”,en Cuadernos de Pedagogía, núm. 282, julio-agosto, Barcelona, Praxis, pp. 35-39. [La consulta se realizó en el CD ROM 25 años contigo. Cuadernos de Pedagogía 1975-2000.]

Bassedas, Eulàlia et al. (1998), “Familia y escuela”, en Aprender y enseñar en educación infantil, Barcelona, Graó (Metodología y recursos, 131), pp. 307-326.8

Stacey, Mary (1996), “La comunicación con los padres” y “Juntas con los padres”, en Padres y maestros en equipo: trabajo conjunto para la educación infantil, México, Trillas, pp. 109-116 y 117-127. [Primera edición en inglés: Parents and Teachers Together. Partnership in Primary and Nursery Education, 1991.]

Bibliografía complementaria

García Bacete, Francisco-Juan (1996), “La participación de las familias en la educación de los hijos”, en Rosa Ana Clemente Estevan y Carlos Hernández Blasi (coords.), Contextos de desarrollo psicológico y educación, Málaga, Aljibe (Educación y Psicología), pp. 257-281.

Cohen, Dorothy H. (1997), “El jardín de niños y los padres” y “Además del hogar, la escuela y la comunidad”, en Cómo aprenden los niños, México, SEP (Biblioteca del normalista), pp. 115-134 y 344-351. [Primera edición en inglés: The learning child, 1972.]