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El Petróleo Como Factor De Conflictos Mundiales

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Categoría: Tecnología

Enviado por: Jillian 12 mayo 2011

Palabras: 4422 | Páginas: 18

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no pesa en quienes toman las decisiones de Estado, y tampoco, aunque sea señal de lógica absurda, las nulas posibilidades de salir exitosos en el tipo de confrontación que muestran estar buscando. Que estemos en pleno y perplejo año electoral puede ser un factor para el proselitismo, irresponsable sin duda, y potencialmente muy, excesivamente, costoso para todos.

La enorme contradicción subyacente, que irrita aún mas a la racionalidad, es que nada de esto es debatido ni aprobado fuera del estrecho círculo en el poder, como si el destino que se pone en juego y que importa es el de ellos; más aún, que siendo un año de elecciones, actividad propia de la democracia, nada de lo que se resuelve en el Estado responde a procedimientos democráticos.

← Conflicto petrolero en Asia.

Asia Central es una región con grandes yacimientos de petróleo y de gas, que ha atraído a grandes potencias mundiales como los Estados Unidos. A partir de la invasión a Irak, el gobierno norteamericano decidió que su fuente energética para alimentar su creciente industria va a ser el petróleo. La constante inestabilidad de la región por acción de la resistencia irakí, el enfrentamiento interno entre sunnitas y chiítas, la reanudación de la actividad nuclear por parte de Irán, el conflicto palestino israelí, la presencia de grupos extremistas musulmanes y la actitud de los desafiantes gobiernos de Siria y Líbano, empujaron a Estados Unidos a buscar sus fuentes energéticas en la zona de Asia Central.

En cuanto al Mar Caspio, que, en parte pertenece a los países de Asia Central (Kazajstán y Turkmenistán), en la última década se han descubierto importantes yacimientos de petróleo. Pero el problema es que varios países limitan con este mar interior y todos pretenden sacar ventaja de las ganancias. Estos países son: Rusia, Irán, Azerbaiyán, Kazajstán y Turkmenistán. Actualmente, no existe una legislación internacional que determine qué porción del suelo marítimo pertenece a cada país.

← Intereses extranjeros en la región asiática

Antes de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001, Estados Unidos no tenía participación en el mar Caspio y en Asia Central. A fines de septiembre, antes de iniciar la guerra contra los talibanes, el gobierno de George Bush solicitó al de Uzbekistán, de Islam Karimov, una base denominada K2, a Kirguizistán la base de Manás y a Tayikistán un aeropuerto. Tanto Tayikistán como Uzbekistán son limítrofes de Afganistán, es decir que en estas bases Estados Unidos podía desembarcar con sus tropas cerca de su enemigo.

Estados Unidos consiguió estas bases en nombre de la lucha contra el terrorismo y la democracia en Afganistán, a cambio de grandes beneficios económicos para los países locales y del silencio ante las violaciones de los Derechos Humanos y del autoritarismo ejercido por los gobiernos de Asia Central contra su población (claro ejemplo del imperialismo llevado a cabo por los Estados Unidos).

Ya derrotados los talibanes, Rusia se dio cuenta de que había perdido grandes aliados en la zona, por eso inició su contraofensiva. Las inversiones rusas en la región crecieron y las bases rusas en Georgia (país europeo muy cercano al Mar Caspio), se vieron aumentadas de efectivos militares. Pero, Rusia y Estados Unidos no son las únicas potencias que pretenden explotar los recursos de la zona, sino que empresas chinas y europeas también se fueron estableciendo, como la china Sinopec o la británica British Petroleum.

Tomando en cuenta que las potencias defienden por sobre todo los intereses de sus grandes empresas, sean estatales o no, la lucha de poderes por invertir en la región y no depender tanto de la energía del Golfo Pérsico, quedó planteada en dos bloques:El bloque Ruso-Chino, que coopera ampliamente entre sí contra el bloque Estadounidense-Europeo, que también se han repartido el mapa en detrimento del primer bloque. En medio de todo esto, los países de Asia Central y los limítrofes al mar Caspio se reparten de manera pareja entre los dos bloques, pero se puede destacar que estos países son cambiantes, a veces están aliados a un bloque y a veces al otro.

Por su parte, China necesita desesperadamente cada vez más hidrocarburos para sostener su elevadísimo crecimiento industrial. Por ahora los importa de Rusia, pero en el futuro no le va a bastar lo que Rusia pueda brindarle por eso su voracidad inversionista en Asia central se acelera año tras año.

← Los bloques formados se disputan en lugar

La primera fase de la lucha por los recursos, como se explicó anteriormente, fue el establecimiento de bases norteamericanas en la región, luego del 11 de Septiembre de 2001. La segunda, en cambio, se caracterizó por rebeliones populares que voltearon gobiernos de manera pacífica. Habitualmente el gas del Mar Caspio es explotado por empresas rusas y transportado por oleoductos a Europa Oriental (Ucrania y Polonia principalmente), sin embargo estos oleoductos deben pasar por zonas conflictivas, tales como Chechenia, cuya población vive en una constante guerra contra Rusia, por su independencia y su objetivo apunta a tomar parte en el negocio del transporte del petróleo y del gas.

Por eso, el bloque estadounidense-europeo logró concretar la construcción de un oleoducto que une el Mar Caspio con el sur de Turquía, para llevar desde allí por barco el petróleo a todo el mundo. El ducto se llama Bakú-Tbilisi-Ceyhan, lo que significa que nace a orillas del Mar Caspio en la ciudad de Bakú, capital de Azerbaiyán, atraviesa Tbilisi, capital de Georgia y finaliza en el puerto turco de Ceyhan, en el Mar Mediterráneo.

El costo de este oleoducto fue de 3.600 millones de dólares y participan British Petroleum, Unocal, Total Final ELf,ENI, Conoco Phillips y otras compañías.

En noviembre de 2003, Estados Unidos dio un gran paso para arrebatarle la zona a Rusia. Financió el derrocamiento pacífico del presidente georgiano Eduard Shevardnadze, que en ese momento cooperaba con Rusia. En complicidad con Rusia, el presidente creó un impuesto a las empresas extranjeras, que perjudicó en su mayoría a las norteamericanas. Ese fue el factor decisivo para la caída de Shevardnadze, ya que esto elevaba el costo de la construcción y utilización del oleoducto. Aunque en el pasado, Georgia había sido aliado de Estados Unidos, el contexto regional era diferente.

En lugar de Shevardnadze, asumió un abogado de 36 años formado en Estados Unidos, llamado Mijail Saakashvili, por lo que queda más que claro que respondía a los intereses de los estadounidenses. En diciembre de 2004, ocurrió otra revolución pacífica, pero ahora en Ucrania, donde también Europa y Estados Unidos estuvieron detrás de los hechos. Y por último en marzo de 2005, un cambio pacífico de gobierno se dio en Asia Central, precisamente en Kirguizistán.

A su vez, autores afirman en la actualidad que se está desarrollando una tercera fase en esta disputa entre el bloque estadounidense-europeo y el bloque ruso-chino. Las dos primeras fases fueron ganadas por el bloque estadounidense-europeo, la tercera fase constituye un contraataque del bloque ruso-chino y sus aliados regionales. Como este período recién se inicia, no se puede saber quién será el ganador.

Luego del cambio de gobierno pro-estadounidense en Kirguizistán, el Grupo de Shangai conformado por: Rusia, China, Uzbekistán, Kirguizistán, Tayikistán y Kazajstán, que se formó en 2001 y cuyo fin es combatir al terrorismo, se reunió y declaró su repudio a la presencia estadounidense en la región, esto incluye el abandono de la base de K2 en Uzbekistán y de Manás en Kirguizistán. La respuesta uzbeka fue la exigencia de que Estados Unidos se retire de su base, ya que según su presidente, la situación en Afganistán se había estabilizado.

Además la consolidación del bloque ruso-chino se acentuó también en el Mar Caspio, ganándole terreno a la coalición norteamericana, con la creación de una patrulla multinacional, formada por los países del Caspio afines a Rusia, con la excusa de prevenir el terrorismo, pero con el fin de controlar lo que aun Rusia mantiene bajo su esfera de influencia. Sin embargo, para que esta empresa sea viable debe contar con el visto bueno de las Naciones Unidas (con claro dominio de Estados Unidos).

De todas maneras es un paso adelante para dominar la zona. Asimismo, las inversiones chinas de hidrocarburos y comunicaciones en Uzbekistán, Kazajstán y Tayikistán crecieron considerablemente durante el 2005. Por su parte, el gobierno de Kirguizistán, que supuestamente le debe su existencia a la ayuda de Estados Unidos, también manifestó (presionado) en el marco de la reunión del Grupo de Shanghai, que EE.UU. debería retirarse de la zona.

Estados Unidos, al ver que su ex aliado Karimov se mostraba cada vez más hostil hacia su gobierno y más cercano a Rusia, decide cambiar su estrategia, amenazando a varios de sus enemigos. El secretario de defensa norteamericano, Donald Rumsfeld realizó un viaje relámpago a Kirguizistán y Tayikistán para hacerles acordar de quién manda. Luego de la entrevista con Rumsfeld, el nuevo presidente kirguiz, Kurmanbek Bakiyev, en un reportaje hecho por la televisión rusa, manifestó una gran contradicción: "La presencia de tropas norteamericanas responde a nuestros intereses nacionales.

El problema de Afganistán está muy lejos de solucionarse".

Así es como continua el conflicto hoy en día, en una zona de tensión permanente, donde nadie esta a salvo de nada ya que las cosas pueden cambiar de un día para otro. Las relaciones entre dos países aliados pueden transformarse en un conflicto bélico, tal vez por alguna toma de decisiones que favorece a algunos y a otros no.

Si miramos el mapa de yacimientos de hidrocarburos vemos que existe una elipse geográfica que abarca una parte de la Ex Unión Soviética y gran parte de Medio Oriente. 70% de las reservas mundiales de petróleo y 65% de las reservas mundiales de gas están concentrados en esa región. Con un solo vistazo a ese mapa nos damos cuenta que la razón verdadera de la militarización del Medio Oriente NO es el Islam, ni el fundamentalismo islámico, ni el terrorismo. La explicación para la presencia masiva de los ejércitos imperialistas se tiene que buscar en los enormes yacimientos de hidrocarburo y sus ganancias.

La idea de bloquear una transacción mercantil de un importante socio comercial internacional de los EE.UU. choca con la doctrina económica reinante del libre comercio y la globalización. Sin embargo, al invocar consideraciones de seguridad nacional, el presidente recibe el poder de prohibir la adquisición de una compañía estadounidense de acuerdo al Acto de Producción de Defensa de 1950, una medida de la Guerra Fría diseñada para prevenir la afluencia de tecnologías avanzadas a la Unión Soviética y sus aliados.

Esto es precisamente lo que se estaba proponiendo por la vasta mayoría en la Cámara de Representantes. El 30 de junio, la Cámara adoptó una resolución declarando que la absorción de Unocal por parte de CNOOC podía “perjudicar la seguridad nacional de EE.UU.” y por esta razón debía ser prohibida por el Presidente bajo los términos de la ley de 1950. Esta perspectiva llegó hasta el proyecto de ley de diversos asuntos de energía adoptado por el Congreso antes del descanso veraniego: Citando aspectos potenciales de seguridad nacional en la materia, el proyecto de ley imponía una revisión federal obligatoria de 120 días de la oferta de CNOOC, asegurando efectivamente su final.

La seriedad con la que los políticos ven esta evolución de acontecimientos relacionados con la energía se revela aún más en otro suceso reciente: El primer “juego de guerra” de alto nivel basado en una crisis de petróleo en el extranjero.

Por Varios acontecimientos recientes, tales como los persistentes altos precios de la gasolina, avisos sin precedentes de la Secretaría de Energía y de las grandes compañías petroleras, la breve pretensión de China por American Unocal Corporation, sugieren que estamos a punto de entrar en El Ocaso de la Era del Petróleo, una época de escasez crónica de energía y estancamiento económico, así como de constantes crisis y conflictos. El petróleo no desaparecerá durante este periodo, todavía estará disponible en la gasolinera más próxima para aquellos que lo puedan pagar, pero no será barato ni abundante como lo ha sido durante los últimos 30 años.

La cultura y el estilo de vida que asociamos con los buenos tiempos de la Era del Petróleo, coches grandes que engullen gasolina y SUVs, extensas barriadas suburbanas, grandes centros comerciales, vacaciones conduciendo campo a través, etc.., dejarán espacio para un modelo de vida más sobrio basado en una rigurosa dieta de gasolina. Mientras que los norteamericanos seguirán consumiendo una proporción diaria mucho más alta que los demás del petróleo mundial, tendrán que competir con más fuerza con los consumidores de otros países, incluido China y la India, para tener acceso al cada vez más escaso suministro.

El concepto de “ocaso” del petróleo deriva de lo que se conoce respecto de la ecuación de la oferta y la demanda mundial. Los expertos en energía hace mucho tiempo que han reconocido que la producción mundial de petróleo llegará algún día a un momento máximo (o “pico”) de producción diaria, seguido de una caída cada vez más brusca de suministro. Pero mientras el concepto básico de pico de producción ha ganado una sustancial aceptación mundial, todavía existe mucha confusión sobre su carácter real.

Mucha gente que expresa familiaridad con el concepto tiende a ver el pico de producción como un marcado pináculo, con una producción mundial creciendo hasta una cumbre un mes, cayendo bruscamente al siguiente; y si volvemos la vista atrás de aquí a cien años, las cosas pueden parecer de esta manera.

Pero para aquellos de nosotros que estamos en este momento del tiempo, experimentaremos ese pico de producción como algo más parecido a una meseta rocosa, un amplio periodo de tiempo, quizás varias décadas, durante las cuales la producción de petróleo mundial permanecerá a los mismos o parecidos niveles actuales, pero que no logrará conseguir la elevada producción estimada necesaria para satisfacer las futuras demandas mundiales. Los resultados serán altos precios permanentes, intensa competición internacional por los suministros disponibles, y escasez periódica causada por tensiones políticas y sociales en los países productores.

← La Era del Petróleo Fácil Ha Terminado

El Ocaso de la Era del petróleo, como yo lo he llamado, es muy probable que se caracterice por una creciente politización de política del petróleo y el constante uso de la fuerza militar para ganar el control de los suministros disponibles. Esto es así porque el petróleo, entre todas las materias primas comerciales, es considerado como un material estratégico; algo tan vital para el bienestar de la economía de una nación que el uso de la fuerza para asegurar su disponibilidad es justificado. Que las naciones estén preparadas a ir a la guerra por el petróleo no es un fenómeno exactamente nuevo.

Conseguir petróleo extranjero fue un factor significativo en la Segunda Guerra Mundial y el la Guerra del Golfo de 1991, para ofrecer dos ejemplos; pero es probable que cada vez más llegue a formar parte de nuestro mundo en un periodo de creciente competencia y disminución de suministro.

Esta nueva era no comenzará con un único incidente bien definido, sino más bien con una serie de acontecimientos que sugerirán la transición de un periodo de relativa abundancia a un periodo de perpetua escasez. Estos acontecimientos tomarán una forma tanto política como económica: por una parte, el aumento de los precios de la energía y suministros contratados; y por otra parte, más crisis diplomáticas y fuerza militar. Recientemente hemos sido testigos de significativos ejemplos de ambas.

En el aspecto económico, las señales más importantes han venido dadas por el creciente precio del crudo y los avisos de la disminución de la producción en un futuro. El barril de crudo cuesta ahora un poco más de 60$, aproximadamente el doble de lo que costaba hace un año, y muchos expertos creen que el precio subirá mucho más si la situación del suministro continua deteriorándose. “Hemos entrado en una nueva era de los precios del petróleo”, dijo el experto en energía Daniel Yergin en una entrevista en abril para Time Magazine. Si los mercados permanecen tan ajustados como en la actualidad, “veremos mucha más volatilidad, y podremos ver subir los precios hasta 65$ o 80$.”

Los analistas en Goldman Sachs son incluso más pesimistas, sugiriendo que el petróleo puede llegar a un precio de hasta 105$ el barril en un futuro cercano. “Creemos que el mercado del petróleo ha entrado en las primeras etapas de lo que llamamos el periodo de “super-pico”, informaron en abril, con precios elevados manteniéndose por un periodo de tiempo de varios años.

Por supuesto, el mundo ha experimentado varios picos en los precios con anterioridad, el más notable en 1973-74 después de la Guerra de Octubre ente Egipto e Israel y el embargo de petróleo árabe, así como en 1979-80 después de la Revolución Iraní, pero ahora es más probable que los precios altos se mantengan indefinidamente a que bajen como en el pasado. Esto es así porque la nueva producción (en lugares como el Mar Caspio y en la Costa Oeste de África) no llega lo suficientemente rápido o con la fuerza suficiente para compensar la disminución en la producción de pozos más viejos como los de Norteamérica o los del Mar del Norte.

Además de esto, es cada vez más evidente que productores incondicionales como Rusia o Arabia Saudita han agotado muchos de sus pozos más prolíficos y ya no son capaces de aumentar su producción de manera significativa.

← La Onda Expansiva del Petróleo

Estos y otros informes recientes de fuentes comerciales e industriales sugieren que la disminución anticipada de la producción mundial de petróleo tendrá graves consecuencias económicas. Si los precios suben hasta 100$ el barril, como sugerían Goldman Sachs, una recesión económica mundial es casi inevitable. Al mismo tiempo, una disminución de la producción seguramente tendrá consecuencias políticas y militares significativas, como sugerían otros acontecimientos recientes.

El más notable de ellos, por supuesto, es el gran alboroto causado por la oferta de 18,5 miles de millones de dólares por parte de Chinese National Offshore Oil Corporation (CNOOC)) para la adquisición de la compañía con base en EE.UU., Unocal, anteriormente conocida como Union Oil Company de California. Unocal, es el propietario de sustanciosas reservas de petróleo y gas en Asia, originalmente cortejada por Chevorn que ofreció 16,5 miles de millones de dólares por la compañía a principios de este año.

El hecho de que una firma china estuviese preparada para ofertar más alto que una poderosa firma norteamericana para controlar una importante compañía petrolera con base en EE.UU. es inmensamente significativo en términos puramente económicos. Desde entonces abandonada por los chinos debido a una fuerte oposición política norteamericana, el hecho, si se hubiese consumado, hubiera representado la transacción más sustanciosa hecha jamás por una compañía china en EE.UU.

Pero la oferta desató un intenso debate político y resistencia en Washington por los lazos que unen CNOOC con el gobierno chino, pertenece al estado en un 70%, y porque la principal materia prima implicada, el petróleo, se considera tan vital para la economía estadounidense y no tan abundante como se suponía en un principio. Temiendo que China ganará el control sobre valiosas fuentes de petróleo y gas que algún día serían necesarias para EE.UU. o para aliados asiáticos, políticos conservadores buscaron bloquear la adquisición de Unocal por parte de COONC transformando el tema en términos de seguridad nacional.

← Entrando en la Era de las Guerras de Recursos

Por lo que se conoce de este ejercicio, “Onda Expansiva del Petróleo” no consideraba el uso de la fuerza militar para afrontar los acontecimientos imaginados. Pero si la historia reciente es una indicación, seguramente esta será una opción que contemplen los políticos de EE.UU. en el caso de una crisis real. De hecho es una política oficial de EE.UU., consagrada en la “Doctrina Carter” del 23 de enero, 1980, usar la fuerza militar cuando sea necesario resistir cualquier ataque hostil que impida el flujo de petróleo de Oriente Medio.

Este principio lo invocó por primera vez el presidente Reagan para permitir la protección de petroleros kuwaitíes por fuerzas de EE.UU. durante la Guerra Irán-Irak de 1980-88 y por el presidente Bush padre para autorizar la protección de Arabia Saudita por fuerzas de EE.UU. durante la primera Guerra del Golfo de 1990-1991. El mismo principio básico esta bajo el embargo militar y económico a Irak desde 1991 a 2003; y cuando esta postura no consigue los resultados previstos de un “cambio de régimen”, utilizan la fuerza militar para provocarlo.

Una dependencia similar en la fuerza sería indudablemente el resultado de por lo menos uno de los acontecimientos clave imaginados en el ejercicio de “Onda Expansiva del Petróleo”: ataques terroristas en Arabia Saudita que conduzcan a una evacuación masiva de trabajadores extranjeros de pozos de petróleo y a una paralización en la producción Saudita. Es inconcebible que Bush o su sucesor se abstengan de usar la fuerza militar en esa situación, teniendo en cuenta la presencia histórica de tropas de EE.UU. dentro del país y en particular alrededor de los pozos petrolíferos saudíes.

Al determinar el escenario para su crisis simulada, “La Onda Expansiva del Petróleo” identificó una serie de condiciones que proporcionan un vívido anticipo de lo que podemos esperar durante el Ocaso de la Era del Petróleo.

o Precio del barril de petróleo que excederá los 150$

o Precios de la gasolina de 5$ el gallón o superiores.

o Una subida del índice de precios al consumidor de más de un 12%.

o Una larga recesión.

o Una bajada de más de un 25% en el índice de bolsa Standard & Poor 500.

o Una crisis con China sobre Taiwán.

o Una tensión creciente con Arabia Saudita sobre la política de EE.UU. hacia Israel.

No se puede predecir en este momento que experimentemos o no estas condiciones precisas, lo que es incontestable es que una reducción de la producción mundial de petróleo producirá cada vez más acontecimientos graves de esta clase y, en un mundo más tenso y desesperado, casi con certeza existirá la amenaza de guerras por recursos de todas clases. Esta no será una situación temporal de la que esperamos recuperarnos rápidamente. Será el estado de cosas semi-permanente.

Finalmente, por supuesto, la producción mundial de petróleo no estará simplemente estancada como en el Ocaso de la Era del Petróleo, sino que comenzará un declive gradual e irreversible que conducirá al fin de la Era del Petróleo. Lo difícil y peligroso que pueda resultar esta Era, y lo rápido que llegará su fin dependerá en un factor clave: La rapidez con la que empecemos a reducir nuestra dependencia en el petróleo como principal fuente de energía y comencemos la transición hacia combustibles alternativos.

Esta transición no se puede evitar, llegará estemos preparados para ello o no. La única manera que tenemos de evitar sus consecuencias más dolorosas es empezar rápidamente a poner los cimientos de una economía post-petróleo.

CONCLUSIÓN

La militarización estadounidense en Asia Central luego del 11 de Septiembre de 2001 y la inauguración del oleoducto Bakú-Tbilisi-Ceyhan, han producido un enorme avance de las compañías norteamericanas y europeas en esta zona y en el Mar Caspio.

Pero, durante 2005, la respuesta del bloque encabezado por China y Rusia no se hizo esperar, la creación de la patrulla del Caspio demuestra quiénes son los que dominan en esa zona, además de las crecientes inversiones chinas y de la dureza del energéticamente rico Uzbekistán. Todo parece apuntar a que las tensiones van a ir creciendo. Los gobiernos centroasiáticos se endurecen más con su población gracias a la complicidad rusa y china.

Los ataques de grupos extremistas pueden volver a repetirse, así como también las masacres a manifestantes y guerrilleros, pero lo más probable es que las alianzas cambien. Por ejemplo, el gobierno de Kazajstán parece jugar a dos puntas, por un lado es un miembro activo del Grupo Shanghai y por el otro manifestó su deseo de extender el oleoducto de Bakú a su territorio, en clara adhesión a la política estadounidense. Sin embargo, como en todos los conflictos, no hay ni buenos ni malos. Todas las potencias responden a los intereses de las poderosas empresas, que son en su mayoría privadas. Lo que está en juego es la dominación de los últimos y más grandes yacimientos de gas y petróleo de la historia de la humanidad.

Bibliografía

← www.voltairenet.org

← AA.VV., ATLAS Geográfico Universal, Visor, Buenos Aires, 2001. Enciclopedia Encarta.

← http://www.crisisgroup.org/home/index.cfm?l=1&id=4296.

← http://extrados.mforos.com/620677-conflictos-mundiales2007/

← http://militar.org/geopo.htm

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Mapa de la región de Asia Central

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Mapa Mundial Del Petróleo

[pic]Países exportadores que están en peligro por conflictos con el petróleo