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El Que Hacer Filosofico

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Categoría: Filosofía

Enviado por: John0099 31 mayo 2011

Palabras: 5181 | Páginas: 21

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amos interesados en saber qué es filosofía nos dirijamos a los filósofos. Pero resulta que éstos no están seguros de poder darnos una respuesta. Y si se deciden a respondernos, lo que no es muy probable, en lugar de una contestación simple y precisa, nos darán enfoques aproximativos, definiciones provisionales y fluctuantes, sugerencias para una comprensión del filosofar. Además, cada filósofo consultado pondrá énfasis en un rasgo diferente de la re- flexión filosófica o adoptará un modopeculiar de encarar el contenidoy las tareas de la filosofía. Se diría, pues, que los entendidos no saben qué es filosofía. En todo caso, si lo saben, no parecen muy segurosde poder formular su saber. Estando los entendidos en semejante situación, debemos convenir en que nadie puede ilustrarnos sobre el asunto que nos interesa, por lo menos del modo en que ordinariamente lograrnos información sobre una ciencia o una actividad humara.

¿Por qué ocurre esto?

Cuando se define, una ciencia o cualquierotro tipo de actividades sistemática del hombre se recurre aun doble expediente: determinar su objeto yfijarsuprocedimiento; es decir, establecer aquellode que seocupa y la manera en que lo hace. Ahora bien; no es fácil establecer, aquello de que trata la filosofía y elmodo como procede, ya que éstas son cosas muy variables de caso en caso, a tal punto que puede decirse que cada filósofo constituye, en sus temas y sus procedimientos, un espécimenúnico y única resulta asimismo la filosofía que elabora.De allí la dificultad de definir la filosofía y de allí también la importancia de estar en contacto con el desenvolvimiento histórico de la filosofía para entender el filosofar.

La filosofía es su historia

Lo quees la filosofía no es nada distinto de lo que los filósofos han hecho desde que surgióeste saber como producto histórico. Quizá la única definición adecuada de la filosofía sea una de tipo ostensivo. Definición ostensiva de una palabra es aquella en la cualse da contenido significativo a la palabra indicando por un gesto o una presentación directa qué clase de objeto significa. Si digo "rojo" y señalo uno o variosobjetos de ese color, esto dando una definición ostensiva de dicho término. Así, en el caso de la filosofía, puedo decir que, "filosofía" significa eso que los pensadores como Sócrates, Platón, Kant, Hegel y otros, han hecho desde hace más de dos mil años. Lo que la filosofía es, es eso que estos hombres han fabricado. Lo que la filosofía es, es lo que su historia nos muestra. Hay que tomar contacto con esta historia para familiarizarse con el pensamiento filosófico y poder captar su sentido.

Sin embargo, el cuadro que esta historia presenta no es nada simple. A través de sus épocas y sus períodos, del trabajo de las espuelas y los grupos ideológicos, por el intermedio de las tendencias y doctrinas, se delínea un panorama complejo y abigarrado, con dispares y cambiantes modosde proceder. Veamos cuáles son las principales épocas y detengámonosen algunos pensadores destacados, como ejemplo de ésta vida concreta del filosofar.

La filosofía no es ciencia

Laciencia está sujeta a los hechos; los estudia y depende de ellos. Por cierto que la inferencia cumple un papel muy importante en la ciencia. Pero si no existe una base de experiencia, es decir, de observación directa de, los hechos, no hay conocimiento científico.

La ciencia, según esto, observa, explica, enumera, describe, prevé hechos, informa sobre ellos y los ordena. En cambio la filosofía no informa sobre hechos, i los describe o explica. La filosofía los interpreta, busca determinar su sentido, iluminarlos de acuerdo a patrones conceptuales universales. Aguzando la oposición que aquí presentamos puede decirse que los enunciados científicos necesitan de los hechos para ser verdaderos, mientras que los hechos necesitan de la interpretación filosófica para ofrecer un sentido.

Téngase en cuenta, por otra parte, que la ciencia, como cuerpo de enunciados o conocimientos, requiere ser interpretada y fundamentada. Ella misma no puede darse fundamento, pues cada disciplina científica está preparada sólo para estudiar determinados objetos (la zoología, los animales; la botánica, las plantas; la mineralogía, los minerales; etc.). La interpretación de la ciencia, la determinación de su fundamento, equivale a adscribirle un sentido y es obra, así, de la filosofía, que también se diferencia en esto de la ciencia.

Por último; cada ciencia es un sistema de enunciados que se ocupa de una parcela de la realidad, de un sector objetivo bien determinado, con métodos suficientemente definidos y probados. En cambio la filosofía rompe el marco de todo sistema, va más allá de las circunscripciones objetivas. Puesto que interpreta el sentido de los sistemas, no puede ser encerrada en uno fijo y determinado. Estohace que, además, tenga una vocación totalizadora e integradora de aquellos resultados y aquellas cuestiones en que remata cada ciencia y que ésta por su cuenta no puede cancelar ni unificar con otros conceptos finales.

Semejante vocación de unidad última hace imposible que la filosofía trabaje conla seguridad y la eficacia de la ciencia. Sus resultados son siempre cambiantes y controvertibles, lo que parece alejarla del conocimiento riguroso y admitir una fuerte cuota de factores personales. Interés por latotalidad delo existente, por el conjunto del mundo y la vida, y ausencia de resultados fijos y probados, hacen que algunos piensen que la filosofía posee una naturaleza semejante a la religión.

No es tampoco religión

Porque en ella prevalece la racionalidad frente al deseo y al sentimiento. En filosofía no se admite creer sin pruebas, tener simplemente fe en una verdad admitida; es preciso dar una interpretación teóricamente bien fundada del mundo y la existencia, iluminarcon razones el sentido de la realidad. En cambio, en la religión basta la fe y prevalecen las motivaciones subjetivas, el sentimiento de acatamiento y de subordinación con respecto a un principio absoluto de verdad, valor y ser.

… ni arte

Pues el artista expresa la existencia sin formularla intelectualmente,sin dar pruebas ni ofrecer explicaciones. Su dominio es, además,elde la fantasía, el de la irrealidad, y su materia prima la imaginación creadora animada por la afectividad. Hay siempre una cuestión concerniente a la verdad de las afirmacionesen la filosofía, que notiene lugar propio enel arte.

Filosofía y sentido común

El filósofo trata de entender y explicar las afirmaciones del sentido común, como las dela ciencia, cada una a su modo. Según esto, la filosofía adopta una actitud distinta a la del saber ordinario; implica un cambio de enfoque —seguramente radical— con respecto al sentido común. No hay que olvidar, sin embargo, que mantiene también estrechos contactos con éste; busca en él muchos de sus temas y a él retorna para iluminarlo. En razón de este vínculo se comprende el malestar quesiente el hombre común ante la impenetrabilidad de ciertas fórmulas filosóficas cuya importancia para su vida intuye, y se compende también la pretensión del filósofo de ser entendido por todos, de tener algo que decir que valga la pena de ser oído y pueda ser aceptado por todos los hombres y porcualquier hombre.

Hay, así, un conflicto y una armonía entrelas verdades de la filosofía y las del saber común.En cuanto la filosofía es una reflexióncrítica y un intento de iluminación del mundode los asertos cotidianos, tiene que distanciarse de ellos y aplicarles un pensar que se mueve en un plano diverso. Pero el contenido de este pensar no puede ignorar ese mundo común, que es parte del mundo total, aunque sea una fantasmagoría, y por tanto debe a la postre encontrar sus razones o, dicho con una fómula más significativa, darle la razón.

Veamos un caso típicode este doble movimiento de alejamiento y acercamiento de la filosofía respecto a las verdades acogidas por la conciencia cotidiana.

La Weltanschauung

Todo hombre tiene y necesita una imagengeneral, una idea global del cosmos y de la vida. Aunque puede ser orgánica y lógicamente construida. Se trata a veces de simplesretazos de nociones, hilvanados con deseos, sentimientos y presunciones, que no resisten al análisis lógico. Sirven, sin embargo, de horizonte vital de los individuos y los pueblos, de marco orientador que da un sentido a sus actos, por precario que éste sea, y les permite encontrar una coherencia de su vida. A este conjunto de imágenes, ideas, orientaciones vitales del individuo y el grupo, presunciones y expectativas, aportan considerables elementos la religión, el arte, las ciencias, bien que de una manera inorgánica y generalmente subconsciente. No es raro encontrar, por eso, que dentro de la representacióndel cosmos del hombre común se den la mano conceptos como el de complejo o el de átomo, que vienen de la ciencia, con creencias propias de una mentalidad supersticiosa, precientífica, como los fantasmas o las prácticas mágicas.

Este cuerpode ideas y creencias eslo que se llama Weltanschauungo concepción del mundo.No es lo mismo que la filosofía, porque, como hemos visto, no requiere ningún rigor, ni sistema. De otro lado, las concepciones del mundo más frecuentes no tienen contenido filosófico. Pero pueden tenerlo, pues así como la religión o la ciencia aportan a ellascon sus propios materiales, de la filosofía también recogen elementos doctrinarios.

Lo dicho no impide reconocer que en toda filosofía hay una concepción del mundo,pero una concepción crítica, sistemática, de levadura racional. En efecto, quien asume una filosofía tiene en ella un marco de referencia sobre él conjunto del ser y de la existencia, como la tiene quién, fuera de ella, asume una creencia religiosa o una imagen mítica. Sólo que la filosofía exige la constante revisión de sus bases y fundamentos y no autoriza ninguna certeza que no haya sido —y siga constantemente— sometida, al tribunal racional. En suma, cualquier Weltanschauung no es filosofía y toda filosofía es una Weltanschauung racional'.

¿La filosofía es ideología?

Conviene definir, aunque sea breve y provisionalmente, el término ideología. Esta palabra se entiende de varias maneras en el uso corriente del lenguaje.La primera y más amplia permite denominar así cualquier conjunto, de ideas y creencias. La segunda restringe el uso de la palabra a los cuerpos doctrinariosde carácter político. Una tercera, que esla que vamos a aceptar, permite llamar ideología a un cuerpo de ideas y creencias, suficientemente sistematizado, quese aplicaa los problemas humanosy que, como tal, comporta una interpretación, un juicio o una constelación de juicios valorativos sobre el comportamiento de los individuos y los grupos.

Según lo anterior, no hay ideología si sólo se dan algunas ideas dispersas o juicios que no conforman un conjunto sistemático. Pero tampoco la hay si las ideas y las opiniones se refieren a hechos naturales o aseres inanimados o no-humanos. En fin, estos juiciosdeben poseer un elementovalorativo que permita no sólo describir los sucesos vividos por los hombres sino también comprender su sentido y orientar en unadirección determinada la conducta de los individuos y los grupos.

De acuerdo a lo anterior, la ciencia no es una ideología, mientras que las doctrinas religiosas, morales, artísticas y políticas sí lo son.¿Se quiere decir con esto que las ideologías no tienen ninguna función cognoscitiva ysólo funcionan como elementos irracionales destinadosa traducir sentimientos y a justificar intereses de grupo, casta o clase, cuando no apetitos individuales? No es necesario aceptar este punto de vista extremo para reconocer que el factor estimativo y prescriptivo, que es esencialen las ideologías, nopermite ponerlas en el mismo plano que las, disciplinascientíficas. Pero,si bien las ideologías se distinguen de los sistemascientíficos, no siempre son meras agrupaciones de creencias irracionales.

¿Qué clase de ideología?

Ya hemos visto que la filosofía no es ciencia. Un sistema filosófico es un cuerpo de ideas de especie diferente que las disciplinas científicas. Siendo un conjunto sistemático de enunciados es, sin embargo, algo más que las representaciones del saber ordinario. Por otra parte, nadie puede desconocer el hecho de que la filosofía tiene como temas principales él hombre y su existencia, el valor y el bien, la vida y la muerte, y que el tratamiento de tales asuntos trasciende muchas vecesde un planteo estrictamente teórico a la determinación práctica de fundamentos y vías de acción. Así pues, la filosofía se ofrece corno un cuerposistemático de ideas y opiniones sobre el hombre y su vivir, que comporta interpretacionesde la realidad y opciones prácticas, o sea, se ofrece como una ideología.

Es preciso, no obstante, llamar la atención sobre un hecho importante. Mientras la mayoríade las ideologías se apoyan en conceptos y en opciones valorativas no criticadas, reduciéndose por tanto aexpresiones de sentimientos y deseos subjetivos de individuos o grupos, la filosofía no admite ningúnconcepto que no haya sido racionalmente clarificado, ni puede formular valoraciones sin una fundamentación teórica suficiente. El filósofo está impedido de alegar gustos y deseos, impulsos intereses personales como explicación de las orientacionesvitales que adopta o propone; tampoco puede dejar de dar alguna razón que sea base intelectual adecuada para las opciones que suscribe a nombre del saber filosófico. La palabra del filósofo pretende traducir el orden mundial y debe dar las pruebas de la existencia de ese orden y de su vigencia en la acción de todos los hombres y de cualquier hombre.

La filosofía es entonces ideología, pero es ideología —seguramente la única— racionalmente fundada, una ideología quizá imposible en su ideal último, ya que aspira a lograr la síntesis cabal de la racionalidad y la acción.Pero esta imposibilidad no es cosa establecida; en todo caso representaun reto y una prueba que el filósofo acepta y está segurode podersuperar.

El filósofo se ocupa de todo y de nada

Las ciencias se caracterizan por tener un objeto determinado. Unconocimiento científico es siempre un conocimiento referente a unaespecie de hechos. En cambio la filosofía no puede señalar nadadeterminado como su objeto. En este sentido, la filosofía no se ocupa, pues, de nada. Pero no se ocupa de nada porque aplicasu interés inquisitivo a todo. ¿Quiere decir esto que los filósofos acumulanconocimientos y alcanzan su saber sumando los resultados particularesde todas las ciencias y artes?. ¿Es la filosofía,entonces, unasuerte de enciclopedia, una colección de conocimientos científicosy de creencias y opiniones de la religión, laconciencia popular, lasartes y las técnicas? De ningún modo. Semejante pretensión desaberlo todo, que era difícil en laantigüedad, es completamenteimposible hoy. No hay mente capaz de registrar todos los resultadosdelesfuerzo humano por conocer el mundo. Además, no sería nadaútil, pues una acumulación de elementos de esa naturaleza separecería más al caos que a un saber genuino.

¿En qué sentido, entonces, la filosofíaseocupa de todo? En el sentido en que aborda aquellas cuestiones que,por su carácter fundamental, afectan a la totalidad del ser. Si una pregunta es llevada a sus últimas consecuencias, compromete la base de la existencia del hombre y la esencia del mundo. Es por tanto una pregunta sobre todo, una cuestión totalizadora. De este tipo son las interrogaciones filosóficas:interrogaciones sobre la existencia en conjunto, sobre la verdad fundamental, sobre el sentido de la vida; en última instancia,interrogaciones sobre lo que es propiamente real.

El realismo del filósofo

Hay así un realismo filosófico básico, una vocación medular del filósofo por descubrir lo que es propia y decisivamente la realidad,frente a la resignación o la condescendencia con el error y la ilusión, con el prejuicio o las meras apariencias fenoménicas. Incluso cuando los filósofos son idealistas, es decir, cuando sostienen que esencialen el ser es la idea, proceden—y valga la paradoja, que es aparente— de acuerdo aeste realismo de que hablamos. Porque su convicción más sincera en este caso es que hay una realidad, la idea, y que sólo interpretando los datosde la experiencia como ideas puede reconocerse la verdad sobre elser.

Desde la antigüedad los filósofos buscan lo primitivo, lo último, lo fundamental, es decir, aquello que no es secundario, accesorio, pasajero o dependiente. Esta busca de los elementos primitivos no es más que la busca de la realidad frente a la apariencia, o sea, un afán realista.

La crítica filosófica

El modo de trabajar de los filósofos, el quehacer más típico de ellospuede ser caracterizado como una crítica, esto es, como una reflexión sobre los elementos primarios del ser,el conocer, el actuar y la existencia. Esta crítica, hija del realismo filosófico, se ofrece con diferentes figuras. Es unas veces indagación de los fundamentos del ser, como cuando un metafísico del tipo de Spinoza concluye qué la substancia es única y absoluta y que de ella pueden derivarse todas las cosas y todos los hechos. Otras veces es análisisdel lenguaje, en cuanto formulación del conocimiento y la conducta. En éste caso el filósofo trata de desmenuzar el instrumento de que nos valemos para comunicar nuestras ideas y nuestrasexperiencias y a través de éste análisis espera descubrir los elementos básicos del mundo. Este análisis puede aplicarse al lenguaje de todos los días, que condensa las experiencias de la conciencia común, como solía hacerlo el gran maestro inglés Moore, o concentrarse en las formas más elaboradas del conocimiento humano, representadas por los sistemas científicos, como hacen, por ejemplo, pensadores del tipo de Bertrand Rusell o Quine y la gran mayoría de los lógicos. Puede aplicarse, en fin, a la creación artística, a la conducta moral o a la acción histórica, de donde surgen filosofías críticas de diverso contenido y estilo, como las de Aristóteles, Feuerbach, Nietzche, Scheler o Sartre, coincidentes, sin embargo, en el afán último de sacar a la luz la estructura íntima de nuestra realidad.

Cómo se prueba una filosofía

El filósofo no puede prescindir de la certeza. De allí la polémicaentre los filósofos, que defiende cada uno la verdad de susafirmaciones y no está seguro de ella sino en la medida en que harebatido a los demás. Cabe, entonces, objetar filosofías, refutarlas, mostrar su invalidez y puede quizá hallarse un camino para determinar cómo se prueba la verdad de un sistema filosófico.

Lo primero que puede decirse a este respecto es que unafilosofía queda descalificada, total oparcialmente, si presenta fallas lógicas importantes, si en su defensa o en el cuerpo de su argumentaciónincurre en falacias ostensibles o cae en inconsistencias. En cambio no es tan decisivo el encontrar desacuerdos con los hechos comprobados de laexperiencia, salvoincompatibilidades fundamentales y reiteradas, que escapen a toda interpretación conciliadora. Porque, como ya vimos, las filosofías iluminanel sentido de los hechos y, frente al sentido común o a las escuetas y abstractas determinaciones de la ciencia, pueden dar una nueva figura a losdatos de la experiencia.

Sin embargo, no todas las doctrinas filosóficas que están libres de fallas lógicas y no chocan con las experiencias más firmes yreiteradas son consideradas válidas y aceptables.Es indudable que hay otros defectos que cuentan. Entre éstos el principales una insuficienciaexplicativa básica, una incapacidad para ofrecer a todos los sujetos esa comprensión universal del mundo y la vida que se espera de la idea verdadera. El filósofo anhela servir a este fin y no ceja en su empeño de dar razones y explicaciones que lleven a losdemás a la visión inteligente del ser que él está seguro de poseer. Si, empero, quedan importantes sectores de la existencia no iluminados, si el sentido de lo dado no cuaja en una idea universal, si hay otras visiones que se muestran más iluminadoras y más eficaces para la intelección de las cosas, la prueba fracasa.

La coherencia lógica y la compatibilidad con la experiencia son factores que ayudan a la aceptación de una filosofía, pero no aseguran su validez. Esta depende de la elaboraciónde las nociones y las formulaciones que el filósofo sea capaz de hacer de modo tal que sus razones convenzan a los demás, y de la disposición de éstos para ver el mundo de modo más transparente a través de la imagen que el filósofo le ofrece.

Los modos de verificar una filosofía y los modos de reconocer su validez están, según se ve, estrechamente unidos a la actitud de los sujetos, a la visiónque el filósofo tiene delmundo y al lenguaje que usa para dirigirse a su público, así como a la disposición de éste para penetrar en el sentido de sus razones.

Un saber personal

Lo dicho nos permite advertir que hay una relaciónestrecha entre una filosofía y la personalidad de quien la elabora. Esto ha sido reconocido desde la antigüedad al ver en la filosofía no sólo una teoríasino un saber vital, unaactitud, un modo de comportarse en la vida.El filósofo no responde alosproblemas filosóficos que lo preocupan no con la reacción del especialista que aguza su instrumento intelectual específico, correspondiente a la especificidad de su objeto, sino con todo su ser, pues aquello a lo que responde es, enbuena cuenta, el conjunto de lo dado, la unidad universal del ser. El todo exige responder con toda la persona. Y esta respuesta no puede menos de reflejar las peculiaridades individuales, culturales, históricas de cada pensador.

No se confunda, sin embargo, carácter personal con arbitrariedad. El filósofo no se siente capaz de decir lo que se le antoje. Se siente más bien constreñido a decir lo que reconoce racionalmente como válido, como lo único válido para ser máspreciso. Pero esta constelación ideológica es fruto de laexperiencia personal y colectiva de los hombres, toma cuerpo con la levadura de las vivencias más profundas y genuinas del sujeto.

La unidad de la vida y el pensamiento

De allí que todo auténtico filósofo traduzca en obras sus ideas, así como estás reflejan, cuando son genuinamente suyas, sus actitudes vitales más características y más graves. Mientras que en la ciencia cabe aceptar un divorcio completo entre el contenido de lateoría y la praxis vital del sujeto, puesto que ese contenido no tiene casi nunca que ver con la conducta del hombre, con su existencia tomada en la unidad de su sentido, el contenido y el acto filosóficos no se dan ni pueden darse los unos separados del otro. No hay una filosofía abstracta, independiente de quien la ha forjado. Por eso mismo, no hay un pensar filosófico genuino que no se cumpla en primer y principal lugar en la conducta de su creador. La filosofía compromete con la vida y con el mundo, comenzando con la propia vida y con la relación que, en primera persona, mantiene el filósofo con el mundo.

Esto no quiere decir que los filósofos sean seres excepcionales, ni que todos los hombres de estudio que se aplican a la investigación filosófica tengan dotes geniales. Quiere decir que, por su propia esencia, el filosofar liga el pensar y el ser y que nadie puede asumir la responsabilidad del primerosin ordenar según sus certezas y principios —sean éstos cuales fueren— la vida que lleva y que propone, explícita y tácitamente a los demás

Los filósofos no son, pues, excepcionales comohombres, pero sí asumen la excepcional tarea de unir universalmente todos los hechos y todas las acciones. Y esto no es tarea fácil nibanal.

¿Todo hombre tiene una filosofía?

Es lo que generalmente se dice. Cuando se piensa en las opiniones que sobre el mundo y la vida acepta cualquier hombre y que le sirven como brújula vital, y cuando se subraya el carácter personal de la filosofía, se está tentado a concluir que todos los hombres, cualquiera que sea su condición, su procedencia nacional, su época, tienen una filosofía.

Repárese, sin embargo, en lo que hemos dicho al hablar de laWeltanschauung y su diferencia con la filosofía. Vimos que frente a las exigenciasde rigor, sistematismo y prueba que reconoce la filosofía y que no son nada fáciles de cumplir, a no ser a través de un largo período de aprendizaje y de una severa disciplina intelectual, la Weltanschauung es casi un producto espontáneo de los individuos y los pueblos, que no requiere preparación ni estudio, sino que se impone a los sujetos con el peso de las tradiciones y loscontroles sociales.

Por otra parte, afirmar el carácter personal de lafilosofía no implica sostener que toda persona está llamada a filosofar, sino algo muy distinto, a saber, que todo filosofar es propio de una persona. Queda empero perfectamente abierta la posibilidad de que haya personas que no filosofen. Y éstas son aquellas que no tienen la disposición, ni el interés, ni la disciplina del pensamiento crítico universal, para lo cual es necesaria una firme vocación, acompañada de una educación muy estricta.

No todos los hombres, en consecuencia, tienenuna filosofía. Lo que tienen es una concepción del mundo, una Weltanschauung pre-filosófica, construida las más de las veces abase de elementosde creencias religiosasque, en nuestra época, se mezclancon ideas provenientes de la ciencia. El paso de esta representación heterogénea y asistemática a una filosofía propiamente dicha supone un severo esfuerzo de pensamiento.

¿Para qué sirve la filosofía?

Muchos se preguntarán si vale la pena ese esfuerzo, si con la filosofía llegamos a algún resultadovaliosoy de positivo provecho. A esto sólo se puede responder satisfactoriamente, quizá, suponiendo que quien pregunta es consciente del valor del pensamiento racional y de su función orientadora de la vida. Si no tiene esta convicción, será difícil hacerle reconocer la importanciadel filosofar.No obstante, comosu cuestión sugiere una voluntad de abandonar el nivel,de la vida irreflexiva y comprender el sentido de las más altas funciones de la mente, cabe decirle que la necesidad y laeficacia de la filosofía estriba en la necesidad que el hombre ha sentido a lo largo de la historia de saber con conciencia plena, de lograr razones últimas para sus certezas, de no aceptar opiniones nofundadas y de arrostrar la desazón de la duda o la negación antes quevivir engañado por ilusiones balsámicas.

Seguramente la filosofía nosirve muchocuando seencrespan las pasiones más violentas o el poder impone su ley de hierro, pero si un hombre resiste al primer embate de la sinrazón,si logra tomar una distancia, pequeña siquiera, frente al ciego impulsoque lo quieredominar, si trata de ver las cosas en un nivel de sentido más vasto y rico que el de las relaciones inmediatas y fugaces, entonces no podrá menos de reconocer la vigencia de la filosofía, porque ellaconstituye la cima del reclamo de comprensión,claridady fundamento que vive toda conciencia que se pregunta ¿por qué? ante un hecho cualquiera.

Lafilosofía es, entonces, la última estación de la racionalidaddel hombre, en el doblesentido de la más avanzadaempresa de la inteligencia y del postrer esfuerzo por comprender el mundo y la vida y por comunicar con losdemás. En ella el espíritu humano muestra a la vez su fortaleza y su debilidad. Si la filoso- fía fracasa, si sus pretensiones de saber integradory de máximorigor no se cumplen, se frustra la aventura del hombre como creador de un orden legal coherente y universal, de un orden en el cual pueden convivir los espíritus.

Para probar esto sirve la filosofía.

❖ Bibliografía

SALAZAR Bondy, Augusto. (1967). ¿Qué es filosofía? Lima: Vilock.

Trabajo de aplicación para todos los grupos:

1. Según el autor: de qué se ocupa la filosofía?.

2. Qué no es filosofía..

3. En qué se diferencia el realismo de la ciencia del realismo filosófico.

4. En qué consiste la crítica filosófica.

5. De qué se ocupa la filosofía