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Ensayo El Papel Del Trabajo En La Transformación Del Mono En Hombre

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Categoría: Acontecimientos Sociales

Enviado por: Eric 07 mayo 2011

Palabras: 2802 | Páginas: 12

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en conjunto con las leyes naturales que determinaron la evolución del mono en hombre y de la aparición de la sociedad humana.

Parte de datos antropológicos y paleontológicos para hacer conocer el proceso de evolución biológica, partiendo de premisas (posición erecta, liberación de las manos al caminar, desarrollo del cerebro y de los sentidos) hasta llegar al trabajo como actividad fundamental en la transición y a la vida en sociedad.

El manuscrito se cree que fue realizado hacia el año de 1876 a sus 56 años de edad y publicado por primera vez 20 años después en la revista “Die Neue Zeit” (“La nueva Era”), fue ideado inicialmente como introducción de un trabajo mas extenso denominado “Tres formas fundamentales de esclavización”.

Escrito a finales del siglo XIX, el manuscrito sigue siendo un referente de las teorías sociales y sobre todo del papel que juega la comunicación y el trabajo en la vida del hombre.

El trabajo y el hombre.-

Friedrich Engels explica cómo el trabajo es el detonador para el paso del mono al hombre, es decir, convertir a una especie inferior por medio del trabajo en una especie superior como lo es actualmente el hombre. Tomando el trabajo como actividad creadora, el hombre se encarga de transformar su entorno de manera consciente y productiva para comenzar a hacer historia. No puede considerarse de manera alguna la actividad de los animales “sociales” (hormigas, abejas o castores), como una acción laboral en sentido estricto. Estas especies repiten su carga genética, no inventan nada nuevo, no se "desarrollan" y nunca evolucionaron en la forma de realizar su producción. Es en esa lógica que tiene sentido lo dicho por Hegel: "el trabajo es la esencia del ser humano".

La historia del ser humano es la historia en cuanto a cómo fue organizándose ese acto tan especial y tan fundamental que es el trabajo, acorde con lo anterior señala Engels “el trabajo ha creado al propio hombre”.

Engels basa gran parte de su teoría, en la teoría evolucionista de Charles Darwin, en la cual nuestros antepasados simiescos eran animales que vivían en manadas, y con usos muy primitivos de sus extremidades. Esta especie simiesca pasó por un largo proceso evolutivo donde sus necesidades biológicas y el proceso de selección natural permitieron que éste desarrollara características diferentes, un paso importante fue diferenciar las funciones que desempeñaban las manos sobre el resto del cuerpo pero en correlación con este, a lo que Darwin postularía una ley de la “correlación del crecimiento”, es decir lo que beneficiaba a la mano beneficiaba a todo el cuerpo. Esto les conllevo a caminar cada vez mas erguidos, fue el inicio del tránsito del mono en hombre.

Como mencionamos anteriormente, el más social de los animales no podía tener antepasados que no viviesen congregados, pero es tener los nuevos descubrimientos y sus nuevas habilidades los que logran que el trabajo se desarrolle y con él las necesidades de comunicación, esto hizo al mono un ser mas sociable y conforme al tiempo, las modulaciones de los “gruñidos” evolucionan a tal grado de poder articular un sonido tras otro; la laringe primitiva del mono, se fue desarrollando. Engels menciona que esta teoría es la única acertada para la creación del lenguaje y nuevamente el trabajo como centro de ella.

A este respecto, si bien es válida y de cierta manera, lógica y justificada, me permito discordar en que haya sido el trabajo el origen del lenguaje, debido a que a pesar de las innumerables investigaciones realizadas, no se sabe con certeza cuándo y cómo nació el lenguaje, esa facultad que el hombre tiene para comunicarse con sus semejantes, valiéndose de un sistema formado por el conjunto de signos lingüísticos y sus relaciones. Aunque muchos investigadores tratan dilucidar este misterio, sus resultados no pasan de ser más que meras especulaciones. No obstante, por la observación de los gritos de ciertos animales superiores, algunos creen que tales gritos fueron los cimientos del lenguaje hablado. Más aún y siguiendo lo mencionado por Engels, los “primates simiescos” como él los menciona ya vivían agrupados en manadas, que si bien es de manera instintiva, debían tener una comunicación básica que probablemente se vio perfeccionada con el tiempo y el desarrollo de habilidades.

De acuerdo al manuscrito de Engels el trabajo y posteriormente el lenguaje articulado, son los dos estímulos principales para llegar al cerebro humano y al perfeccionamiento de los sentidos debido a estos dos factores principales. A su vez, el desarrollo de estos, la claridad de conciencia, la capacidad de abstracción y el discernimiento incrementaron cada vez más y más su desarrollo.

Cuando nuestros antepasados logran distinguir una cosa de otra y ver la diferencia entre ellas, cuando se reconocen en sus atributos esenciales y cuando tienen la capacidad de separar por medio de una operación intelectual las cualidades de un objeto para considerarlas aisladamente ahí se da el hombre, ya no más aquellos simios antropomorfos, sin embargo con esto, el hombre propiamente dicho, se orienta hacia sentido más concreto, un objetivo mas sublime: la vida en colectividad, la sociedad.

Engels nos dice que el hombre es el único ser que se extiende por toda la tierra por iniciativa propia, no como otros seres que se adaptan al medio simplemente para sobrevivir, el hombre empieza con ello a ser consciente de su hábitat y a transformarlo a su conveniencia. En otras palabras, lo único que pueden hacer los animales es utilizar la naturaleza exterior y modificarla por el mero hecho de su presencia en ella, debido a la inconsciencia existente en ellos. El hombre en cambio modifica la naturaleza y la obliga así a servirle, la domina.

Contando con el desarrollo del cerebro del hombre y sus habilidades, no solo el individuo, sino la colectividad (la sociedad), se fueron ejecutando operaciones cada vez más complejas y a las actividades primarias se le sumaron los oficios, y en adición a estos y al comercio, las artes y las ciencias; a partir de las tribus, se forman las naciones y los Estados. Con esto surge el Derecho y la Política, al igual que la religión. Las funciones manuales quedaron relegadas a un segundo plano, ahora el hombre busca la explicación de las necesidades con base a sus pensamientos, mas no a sus necesidades.

Es impresionante ver como Engels en los albores del siglo XX ya vislumbraba el daño que la sociedad, al servirse del medio ambiente, le ocasiona, en este punto el autor del manuscrito es un verdadero visionario amén de que sus argumentaciones son claras y precisas. En este punto me permito hacer notar que si el ser humano no toma conciencia de su entorno y lo honra, se terminarán, como ya está ocurriendo, muchos de los recursos naturales. Por ejemplo, el boom de la economía China se ha basado en gran parte de la sobreexplotación de los recursos naturales, ha modificado el cauce de sus principales ríos y ha talado brutalmente sus bosques, todo esto en busca de una economía moderna y de una política económica agresiva, que si bien le ha reportado crecimientos en su producto interno bruto muy elevados, la factura ecológica que va a cobrarle la tierra será altísima.

Engels menciona algunos ejemplos de efectos “nocivos” del progreso dentro de la sociedad, como el que los árabes hayan aprendido a destilar el alcohol sin saber ellos que éste sería el principio para crear una de las armas con las cuales se exterminarían miles de indígenas, o Colón al descubrir América, ni se imaginaba que estaba iniciando un periodo a la esclavitud. Así el hombre también va conociendo las repercusiones de sus actos en el entorno social, lo cual, según el autor, lo obliga a ser más analítico y tener mayor control en sus actos.

Al agotarse las tierras y desaparecer de manera gradual la primitiva propiedad comunal, las formas más desarrolladas de producción que surgieron después llevaron a la división de la población en clases diferentes y por ello al antagonismo entre ellas.

Finalmente, todos los modos de producción buscan el efecto útil del trabajo en su forma más directa e inmediata sin tomar en cuenta las consecuencias remotas.

Conclusiones.-

Desde un enfoque completamente evolucionista, Engels toma como punto de partida la mano y su relación con el trabajo del hombre para su evolución, basado en una ley de la correlación del crecimiento, es decir, lo que beneficiaba a la mano beneficiaba a todo el cuerpo. Engels diserta sobre la importancia de la adaptación de los seres hacia el trabajo y en este sentido existe mucha razón en cuanto que a partir del trabajo surge la necesidad y por consecuencia, la evolución. El autor parte de nuestros antepasados y realiza comparaciones muy interesantes entre nosotros y los animales basándose en los estudios de Darwin y la evolución.

Como se menciona anteriormente y basados en este punto de vista, resulta casi irrefutable su planteamiento pero a mi consideración el trabajo va mucho más allá que un simple problema evolutivo o la raíz de los males sociales al ser aprovechado por la clase dominante.

Analicemos, por ejemplo, que para la Doctrina Social de la Iglesia, el trabajo significa: “…todo tipo de acción realizada por el hombre independientemente de sus características o circunstancias; toda actividad humana que se puede o se debe reconocer como trabajo entre las múltiples actividades de las que el hombre es capaz y a las que está predispuesto por la naturaleza misma en virtud de su humanidad. Hecho a imagen y semejanza de Dios en el mundo visible y puesto en él para que dominase la tierra, el hombre está por ello, desde el principio, llamado al trabajo. El trabajo es una de las características que distinguen al hombre del resto de las criaturas, solamente el hombre es capaz de trabajar, solamente él puede llevarlo a cabo, llenando a la vez con el trabajo su existencia sobre la tierra. De este modo el trabajo lleva en sí un signo particular del hombre y de la humanidad, el signo de la persona activa en medio de una comunidad de personas; este signo determina su característica interior y constituye en cierto sentido su misma naturaleza”.

De lo anterior se desprende exactamente la misma teoría de la inherencia del trabajo a la humanidad y aún más, la teoría es casi la misma excepto por el origen divino del hombre. Esto nos indica que el trabajo ennoblece al ser humano y no simplemente, debido a los modos de producción actuales, pareciera que es nuestro calvario.

Desde el punto de vista de Engels, desde que nuestra especie pudo producir más de lo que necesitaba para sobrevivir, desde que hubo excedente, empezaron los problemas. Que alguien –el más fuerte, el más listo, el más sinvergüenza, no importa- se apropió del excedente y surgieron las diferencias de clase social. Y que así venimos hace ya varios milenios, a los tropezones, entre luchas a muerte entre poseedores y desposeídos, entre guerras y violencia, "la violencia es la partera de la historia" dijo Marx.

Como he venido sosteniendo en el ensayo, "el trabajo dignifica”. Esta aseveración es totalmente cierta ya que realizando una labor podemos desarrollar nuestro intelecto y nuestras habilidades tanto físicas como mentales. Al practicar una actividad que requiera nuestro esfuerzo estamos ayudándonos a nosotros mismos para ser mejores y sentirnos bien y contentos por lo realizado.

Con el trabajo expresamos lo que sentimos, lo que anhelamos, podemos manifestar nuestras ideas, desarrollamos la creatividad y los conocimientos que tenemos y cada vez más nos convertimos en seres humanos importantes para nuestra familia, así como para la sociedad en la que vivimos. Descubrimos quiénes somos y qué podemos aportar para el bienestar de todo lo que nos rodea.

Siempre hemos tenido derechos así como obligaciones. Tenemos derecho a votar, a expresarnos libremente, a tener familia, etc. El trabajo, al ser una necesidad básica del hombre, también se transforma en derecho.

Es verdad que en ocasiones, el tener un trabajo no significa una satisfacción sino todo lo contrario: una carga pesada la cual llevamos por necesidad de ganar un sueldo y donde no tenemos la posibilidad de desarrollar nuestro intelecto y conocimiento, pero no por ello fundamentar, como lo hace Engels, que vivimos en una eterna confrontación de clases.

Si bien es cierto que las grandes mayorías son los verdaderos productores de la riqueza social, también es importante destacar la importancia de los empresarios (aunque pocos) que con responsabilidad social y ética promueven el desarrollo de sus empresas, entendiendo que en éstas, el desarrollo de sus integrantes es básico.

Ahora bien, si el trabajo es la esencia de nuestra existencia, debe procurarse el desempeño de la actividad velando por la realización de todos los integrantes, de todas las potencialidades, anhelos, sueños y características que nos definen como personas y en armonía con la naturaleza De otra manera, si el trabajo sigue siendo “explotado” por alguien (enajenado, para decirlo con el término de los clásicos, alienado) seguirá siendo una pesada carga para quien lo hace. Por tal razón, debe propenderse por parte del Estado, las empresas y de nosotros mismos, porque la realización de una labor permita el desarrollo total.

Deben estudiarse las capacidades y conocimientos de cada persona dentro de la organización para que sea ubicada correctamente y tenga la posibilidad de seguir una carrera dentro de la organización, que le permita crecer tanto como persona como profesional. Esto conllevará a que exista un equilibrio tanto de objetivos como de necesidades entre la organización y el individuo.

Pareciera, en una visión sesgada, que quien realmente produce, quien trabaja y crea la riqueza de las sociedades, está excluido de su aprovechamiento. El mundo moderno, basado en la industria que inaugura el capitalismo hace ya más de dos siglos, ha traído cuantiosas mejoras en el desarrollo de la humanidad. La revolución científico-técnica instaurada y sus avances prácticos no dejan ninguna duda al respecto.

Si bien es cierto que en los albores de la industria moderna las condiciones de trabajo fueron calamitosas, no es menos cierto también que el capitalismo rápidamente encontró una masa de trabajadores que se organiza para defender sus derechos y garantizar un ambiente digno, tanto en lo laboral como en la vida cotidiana.

El trabajo es inherente a la naturaleza humana, esto es categórico e indiscutible. El trabajo es un derecho de los seres humanos, no porque una declaración de derechos humanos de la ONU así lo haya designado, es un derecho porque ésta en su esencia. El trabajo dignifica, ennoblece, desarrolla y engrandece al ser humano.

Falta mucho por hacer en cuanto a las relaciones de trabajo en cualquier sistema de producción moderno, desde nuestra posición, cualquiera que esta sea, nosotros debemos pugnar por el desarrollo integral de todas las personas.

Bibliografía.-

o Engels, Friedrich. El Papel del Trabajo en la Transformación del Mono en Hombre. De las Obras escogidas de Carl Marx y Friedrich Engels (en tres tomos). Tomo 3, páginas 66 – 79. Moscú, 1981, Ed. Progreso.

o Ioannes Paulus PP. II. Laborem exercens. Ciudad del Vaticano, 1981. Página Web: www.vatican.va

o Colussi, Marcelo. La “flexibilidad” laboral. Caracas, Venezuela, 2007. Página Web: www.rebelion.org

o Salinas, Oscar Javier. Trabajo = desarrollo… de cómo el trabajo dignifica al hombre. 2001. Página Web: www.gestiopolis.com

o Morales Ballesteros, Hugo Fernando. Filosofía 10. Bogota, Colombia 2002, Ed. Paulinas.