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Ensayo Sobre La Educacion En México

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Categoría: Temas Variados

Enviado por: Jerry 22 mayo 2011

Palabras: 1578 | Páginas: 7

...

reales se requiere de un nivel mínimo y generalizado educativo, entre otros aspectos importantes.

Hoy día, son tres los más importantes educadores del país:

- El hogar. En el que se ha vuelto prioridad la violencia intrafamiliar y procrear a lo puro loco. Ignorancia pura.

- La escuela: Ni se diga de ésta, donde el sistema educativo implantado en esta administración Calderonista nos ha venido a hundir a todos. Bueno, a mi ya no, porque no me tocó, pero a las futuras generaciones, vaya que si les está dando bien y bonito en toda la tatema.

- La televisión: ¡Tantito peor! Como últimamente he adoptado de lema: La Televisión sólo es de gran utilidad cuando ésta se encuentra apagada. Es que en verdad, ya no hay buena programación. Hoy día todo se resume a: Noticias Amarillistas, Noticias bochornosas del medio del espectáculo, programas mal hechos y que sólo incitan al morbo teniendo por complemento modelos en ropa interior dando de brincos y haciendo malabares. No hay consistencia y una buena alineación en los programas de entretenimiento, no aportan nada ni educan en nada, y lo que verdaderamente vale la pena, lo censuran. ¿A dónde vamos a parar así?

« ¡ay no, comadrita! Con que no me quiten al ‘Coque Muñiz’ por las noches en canal cuatro y ‘muévete’ con el nalgón de Latin Lover y Maribel Guardia, me conformo… Con eso soy feliz. »

¡Comadre, comadrita! Ya la empezaba a extrañar… No me sorprende en nada su pensar, personas que piensan como usted, hay de sobra en el país. Pero si me permite explicarle con detenimiento, quizá me pueda entender… Déjeme que le cuente.

En el hogar se ha dado un creciente abandono de la función educativa de los padres. Y cómo no va a ser así, si están igual de ignorantes que siempre y que todos. Tenemos cada vez más madres de medio tiempo, y de un cuarto de tiempo, ya sea porque tienen que trabajar, porque son madres solteras (Un incremento en las estadísticas sobre éstas desgraciadas mujeres realmente preocupante, y de lo que tampoco me sorprende, mientras se dedican a escribir poemitas cursis en los pupitres, los otros aprovechan para interpretarlos como mejor les conviene; ejemplo:

«Eres muy lindo, eres tan bonito, ven a mi cama y hazme un hijo.» Así no se puede, de veras.), o porque están demasiado ocupadas viendo telenovelas. Por eso estamos como estamos. El hecho es que muchas son las que han dejado esta importantísima función –la principal- como secundaria. También tenemos cada vez más padres de un octavo tiempo, que por el trabajo, el desinterés u otras muchas razones, salen de la casa antes de que el niño despierte y regresan cuando ya se durmió. Pero eso si… Al momento de procrearlos, están más que despiertos toda la noche, y es que ‘a quién le dan pan que llore’.

La principal enviciadora de torpes, tontos, ociosos, ignorantes y paridera malformada es la televisión, por su influencia y penetración, y la misma está saturada de los problemas expuestos anteriormente: Amarillismo, violencia, morbo y frivolidad –honorosas y escasas excepciones-, lo que ha contribuido en gran medida a la mala educación de niños, escuincles inquietos y odiosos y jóvenes.

«Comadrita, disculpe que siempre le ande molestando como cuchillito de palo… Pero nomás anda dando vueltas sobre lo mismo, no sería mejor que para mayor profundización del tema televisivo recomiende asté el libro: “La sociedad mexicana en crisis”»

Muy buena observación, comadrita, de vez en revés tiene usted un poco de razón. En fin, mejor hay que centrar nuestra atención en la educación escolar, que es de lo que hemos venido a tratar en estas irreverentes letras de letrina, y vamos a analizarla desde un punto de vista cuantitativo y otro cualitativo, para que vean que somos parejas.

En lo referente al cuantitativo, México surgió como país con grandes y graves carencias educativas. ¡Gracias Santa Madre Iglesia! Por tener a tanto indio en la ignorancia para poder explotarlo y así seguir manteniéndolo, en la vil ignorancia, para extirparle hasta el último centavo. Hasta inicios de este siglo teníamos muy elevados niveles de analfabetismo, muy superiores a los de países europeos o formados casi totalmente por emigrantes de este continente, como sucedía con Estados Unidos, Argentina o Canadá. Hoy ya no hay que preocuparnos por esto, pues estamos más ignorantes que antes, y si no me creen, nada más hay que ver como se nos clavo el ‘Presidente Calderón’ a la silla sin tener la mayoría de papeletas a su favor en las pasadas votaciones.

«¡Bueno, Comadre, usté no entiende, ¿verdá? Luego luego a relucir sus inclinaciones políticas… »

Que quede asentado en estás líneas, comadrita, que mientras dure este mal gobierno (o sea, hasta 2012) y yo siga viva, jamás de los jamases reconoceré a Felipe Calderón como presidente de esta insensata nación de malagradecidos, cobardes y por si fuera poco, aquí expuestos, ignorantes.

«Amén y ¡aleluya! Que yo la apoyo, comadre.»

Gracias, gracias, no esperaba menos, que aunque usted no haya terminado la primaria, comadrita, aún se mantiene pensante dentro de los parámetros de la buena lógica y calidad tanto cívica, como moral.

Pregunta niños:

¿Debemos reconocer el esfuerzo que la sociedad mexicana y distintos gobiernos realizaron para reducir el analfabetismo?

Niños:

«Es de mala educación contestar con otra pregunta, pero ¿Qué hicieron?»

¡Nada, Nada! Y he ahí la respuesta.

En 1985 (uhhh ya llovió), año en que se hizo el primer estudio confiable (entre comillas y todo parecido con la realidad es mera ficción) al respecto, sólo el 17.9 por ciento de la población de más de seis años de edad sabia leer y escribir, por lo tanto, el 82.1 eran analfabetas. Y hoy, el que haya llegado hasta este punto de la lectura, merece mi admiración por intentar dejar de ser parte de ese 82.1 por cierto. ¡Algo es algo! Ustedes no se desanimen, que leyendo de poco en poco, se van a ir acostumbrando a no buscar dibujitos en el recuadro para interceptar la atención perceptiva de esta su afable lectura.

Aunque ciertamente mucho se ha avanzado, aún queda mucho camino por recorrer; en cuanto a analfabetismo ocupamos el lugar número 92 en el mundo y el 13 en América, lo que nos ubica en una posición poco envidiable. Aunque no me resultaría extraño que haya uno que otro que lo vaya celebrando con hurras y vítores. Como el Clero y el Gobierno. Uno corrupto y aprovechado y el otro, también.

Con mucho trabajo hemos (¿Hemos? Me huele a manada, ¡HAN!) Alcanzado como nivel de escolaridad el séptimo año, o sea un poco más de la primaria. ¿No es eso extraordinario?... ¡Vergüenza debería de darles!

Ciertamente, vamos a darle un voto de confianza al actual gobierno, en el que se ha logrado reducir el analfabetismo y prácticamente cubrir la demanda nacional de ecuación primaria y secundaria, ya que el mismo número de alumnos tiende a crecer cada vez menos (ironico, sí) e incluso a reducirse mientras la construcción de escuelas continua. Pero yo lanzo la siguiente pregunta: ¿Alguien se ha tomado la molestia de observar la calidad del programa de estudios que actualmente está en función en el país? ¡NO! Pues los invito a todos a echar un vistazo y sorprenderse, que la educación no es más que un tapadero de ignorantes que hace a los niños crecer obsoletos y con la única aspiración de servir de ‘robots’ para que una empresa extranjera pueda exprimirlos hasta el cansancio y ellos, los ignorantes, ni rechisten siquiera.

Y usted, comadrita, ¿Termino la escuela secundaria?

«¡Uy no, comadre, figurese asté que me faltó echarle el colado…»

FIN PARTE NÚMERO I

Investigación y artículo por:

Karla Nerea Valenci