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Estrategias Ludico Pedagógica Para Fortalecer El Proceso De Socialización

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Categoría: Temas Variados

Enviado por: Eric 05 junio 2011

Palabras: 38019 | Páginas: 153

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ten el una herramienta inmejorable para que los o las estudiantes perciban e interioricen de manera sencilla y agradable, el ambiente social del que en un futuro muy próximo será su nuevo grupo de compañeros y empiece de manera sistemática a interactuar con ellos.

Este trabajo investigativo contiene una indagación enfocada a detectar los principales agentes que de alguna manera dificultan o dilatan los procesos de socialización, un análisis del grado de incidencia y una propuesta lúdico-pedagógica compuesta de dinámicas y actividades recreativas encaminada a demostrar que la lúdica es el mejor agente o estrategia socializadora.

ELEMENTOS DE INVESTIGACION

1. TEMA

Socialización de los estudiantes.

2. TITULO

Implementación de estrategias lúdicas pedagógicas para el fortalecimiento de la socialización de los estudiantes del grado sexto, provenientes de los centros asociados a la Institución Educativa San Francisco de Asís de el Municipio de el Peñol.

3. PLANTEAMIENTO DEL PROYECTO

El equipo investigador, mediante experiencias vivenciales, se ha dado cuenta que la mayoría de los estudiantes que llegan al grado sexto provenientes de los centros asociados a la Institución Educativa san Francisco de Asís, presentan dificultades para integrarse con los estudiantes que han cursado el grado quinto en la Sede Central. Esta problemática se evidencia por cuanto se observa poca participación, en las actividades de trabajo grupales, aislamiento de algunos cuando tienen que hablar, conformación de pequeños grupos y en general poca participación en las actividades didácticas y pedagógicas desarrolladas dentro y fuera de los salones.

Los factores incidentes para este comportamiento pueden ser múltiples y de diferentes índoles, en algunos casos son de carácter social como el enfrentarse a grupos mucho más numerosos a los que existen en los Centros Asociados, en otros casos son de tipo temperamental como la timidez, la inseguridad, desconfianza, intolerancia, se observa casos de tipo religioso ya que algunos estudiantes por pertenecer a diferentes credos se sienten impedidos de participar en ciertas actividades grupales, entre otros.

Mediante conversaciones informales con docentes, administrativos, algunos padres de familia y miembros de la comunidad educativa, se ha podido constatar que no existen trabajos investigativos, ni proyectos encaminados a enfrentar esta problemática tanto del área de influencia de la Institución como en el Municipio.

Hasta la actualidad, la Institución no ha adoptado ninguna política frente a esta problemática, sin embargo algunos docentes de manera esporádica han desarrollado actividades encaminadas a mejorar el proceso de socialización, como: talleres, trabajos en grupo, dinámicas de integración, debates, foros, entre otras; pero todos estos esfuerzos no han dado los resultados esperados. Es aquí donde adquiere mayor relevancia este trabajo de investigación que permitirá encontrar las verdaderas causas del problema y proponer las soluciones más acertadas y eficaces.

Se pretende mediante el desarrollo de actividades lúdico-pedagógicas potenciar y facilitar los procesos de integración y socialización de los estudiantes provenientes de los centros asociados.

4. FORMULACION DEL PROBLEMA

¿Es posible fortalecer los procesos de socialización de los estudiantes del grado sexto, mediante la implementación de estrategias lúdicas pedagógicas?

5. JUSTIFICACIÒN

De no implementarse una estrategia lúdico-pedagógica para favorecer los procesos de socialización de los estudiantes del grado sexto de la Institución Educativa San francisco de Asís, los estudiantes provenientes de los Centros Asociados que por cierto ascienden aproximadamente a un 40%, (según el SIMAT), se verían expuestos a convivir las primeras semanas o hasta meses del año escolar en un ambiente hostil que muy probablemente rezagaría su rendimiento académico y en algunos casos llegaría a provocar su deserción.

Por su parte la Institución requiere con urgencia adoptar esta propuesta como política Institucional y así evitar que se siga presentando el mismo problema para en los próximos años escolares y de alguna manera darle cumplimiento a lo que la Guía ministerial # 32 sobre evaluación institucional sugiere: la construcción y adopción de un plan de inducción para estudiantes nuevos que llagan a la Institución.

Este trabajo se realiza con la intencionalidad primera de posibilitar que el periodo de socialización de los estudiantes del grado sexto sea lo más corto posible y así propiciarles rápidamente en un ambiente favorable para concentrarse en dar el mejor desempeño académico sin distractores como la timidez, la desconfianza y/o la vergüenza a hacer el ridículo.

Esta es una propuesta llamativa porque en la Institución Educativa San Francisco de Asís, los procesos de socialización de los estudiantes provenientes de otros establecimientos, no han tenido la debida atención considerándose tal vez erróneamente un factor poco incidente en el desempeño académico.

Con el desarrollo de esta propuesta, además de los estudiantes del grado sexto provenientes de los Centros Asociados que son los directos beneficiarios, se verán favorecidos también los demás estudiantes del grado por que se contagiarán del ambiente agradable de la convivencia generada por una buena socialización entre compañeros y sin duda los docentes que dicten sus clases en este grado encontrarán un grupo predispuesto de la mejor manera a participar en las actividades pedagógicas que se propongan en al aula.

6. OBJETIVOS

OBJETIVO GENERAL

Implementar estrategias lúdicas pedagógicas para fortalecer la socialización de los estudiantes del grado sexto, provenientes de los centros asociados a la Institución Educativa San Francisco de Asís del Municipio de el Peñol.

OBJETIVOS ESPECIFICOS

- Determinar el grado de socialización de los estudiantes del grado sexto, provenientes de los centros asociados.

- Identificar el rol de los docentes de la Institución Educativa San Francisco Asís frente al proceso de socialización de los estudiantes provenientes de los centros asociados.

- Diseñar estrategias lúdicas pedagógicas para fortalecer la socialización.

7. MARCO DE REFERENCIA

7.1 Marco de antecedentes.

Después de revisar los archivos de las investigaciones realizados sobre Lúdica Educativa, en la sede de la Fundación Universitaria Juan de Castellanos Pasto, encontramos los siguientes trabajos investigativos que se relacionan con el tema de investigación y que hacen valiosos aportes para enriquecer este trabajo.

Título: DISMINUCIÓN DE CONDUCTAS AGRESIVAS EN LOS Y LAS ESTUDIANTES DEL GRADO SEIS, DEL CENTRO EDUCATIVO CASABUY DEL MUNICIPIO DE CHACHAGÜÍ NARIÑO.

Autor: Especialista CAROL CASANOVA BENEVIDES.

Fecha: Abril de 2010.

Este trabajo consiste básicamente en analizar, interpretar y socializar con los estudiantes del grado sexto y los gestores culturales de la comunidad, la teoría del científico japonés Masarú Emoto “Los mensajes del agua”. Y utilizar mediante el desarrollo de actividades lúdicas y culturales, los mensajes y enseñanzas de esta teoría como pedagógicas para favorecer la integración y socialización de los estudiantes.

El autor de este trabajo hace las siguientes conclusiones y recomendaciones:

• La búsqueda de la calidad educativa es un compromiso de los docentes, lo que lo compromete a prepararse y actualizarse continuamente, y a hacer de la construcción del conocimiento un acto integral que posibilite el acercamiento a la humanidad de los estudiantes.

• Se hace necesario explorar y aplicar estrategias que permitan llegar de manera acertada a poblaciones catalogadas como vulnerables como los estudiantes del grado sexto del Centro Educativo Casabuy del municipio de Chachagüí Nariño.

• Reconoce que los espacios lúdicos de encuentro e interacción generan aprendizajes y vivencias que de una u otra manera concientizan a estudiantes y docentes y favorecen la convivencia armónica y pacífica.

Sin duda este trabajo hace aportes muy significativos para esta investigación por cuanto considera aspectos o factores afines como: El considerar a los estudiantes del grado sexto que están pasando por la etapa de la preadolescencia, como una población vulnerable a las influencias sociales debido a su característica cambiante e inestable de personalidad. Valorar la importancia de la lúdica como agente socializador y culturizador. Destacar el rol socializador del docente en la construcción del conocimiento y el acercamiento a la humanidad de los estudiantes.

Revisando materiales cibergráficos, se encontró trabajos anteriores, relacionados con el tema central de esta investigación y con el papel socializador de la lúdica llamando la atención los que se relaciona a continuación:

Borges y Gutiérrez (1994). En su manual de juegos socializadores, para docentes, afirman que el juego, constituye una necesidad de gran importancia para el desarrollo integral del niño, ya que a través de él se adquieren conocimientos habilidades y sobre todo, le brinda la oportunidad de conocerse así mismo, a los demás y al mundo que los rodea.

Asimismo, Peña (1996) en su trabajo "Influencia de los juegos recreativos como factores socializadores". Afirma que los juegos recreativos, sí, tienen influencia en la socialización de los alumnos, con estos resultados obtenidos indica que los docentes reconocen que los juegos recreativos, son una herramienta para lograr que los alumnos desarrollen actividades favorables.

Al respecto Perdono y Sandoval (1997), en su investigación "Juegos cooperativos para favorecer el proceso de socialización", señalan que el aprendizaje de lo social, debe comenzarse desde el nivel preescolar y fortalecer en los demás niveles educativos, utilizando las actividades lúdicas, para que el o la estudiante participe y se integre.

Posteriormente, García (1998), en su trabajo titulado "El juego como estrategia socializadora", concluye que mediante el juego, el desarrollo cognoscitivo del niño, es el que constituye los procesos del conocimiento por el cual ellos, empiezan a ampliar su inteligencia y con ello la entrada a la socialización.

7.2 Marco teórico.

En este capítulo se pretende fundamentarnos con teorías, conceptos de autores y opiniones válidas en temas como: procesos de socialización, rol docente frente a los procesos de socialización y estrategias lúdico-pedagógicas, los que se convertirán en soportes para la estructuración de nuestros propios conceptos.

Empezamos por visualizar la socialización desde diferentes perspectivas o enfoques otras disciplinas de apoyo a la pedagogía.

a) La antropología cultural: Considera la socialización como un proceso de adquisición en interiorización de la cultura por parte del individuo (en culturización). Esta perspectiva sostiene que existe una relación armónica entre las fases del proceso de socialización y el proceso de desarrollo cognitivo del sujeto.

b) Sociología: Considera la socialización como enseñanza de la función o de la participación social. Esta perspectiva relaciona el proceso de socialización con la consecuencia de la conformidad social. Según esta disciplina el objetivo del proceso es la aceptación del papel que el sujeto debe desempeñar en la estructura social.

c) Psicología: Considera el proceso de socialización como una necesidad de dominar nuestros propios impulsos y adecuarlos a las formas estructuradas socialmente.

Características de la socialización

• Integradora: “La socialización supone capacidad de relacionarse con los demás” sss; el ser humano no se realiza en solitario, sino en medio de otros individuos de su misma especie, de forma que si careciera de esta relación durante los períodos fundamentales de su evolución, no se humanizaría.

• Acondicionara: “La socialización infiere adaptación a las instituciones” sss, en los mínimos exigibles, al menos, para no desentonar gravemente en el grupo de manera que, las relaciones conflictivas de los miembros de la nueva sociedad no ocasionen crisis de socialización.

• Incluyente: “La socialización es una inserción social”, puesto que introduce al individuo en el grupo y lo convierte en un miembro del colectivo, en tanto que su conducta no desentone de la conducta más frecuente en sus componentes o se respeten las normas de tolerancia y de convivencia.

• Tolerante: “La socialización implica convivencia con los demás”,sss sin la cual el hombre se empobrecería y se privaría de una fuente de satisfacciones básicas para el equilibrio mental. Esta convivencia cumple con el objetivo de llenar las necesidades fundamentales de afecto, de protección, de ayuda, etc. La convivencia es por otra parte, la mejor prueba de que la socialización es correcta y de que el individuo se ha abierto a los demás.

• Personificante: “La socialización coopera al proceso de personalización”, sss porque el «yo» se «recrea» en la confrontación con los otros y construye la «personalidad social» en el desempeño de los roles asumidos dentro del grupo. En los estudios clínicos para diagnosticar la estructura y desarrollo de la persona se tiene presente la adaptación social y/o familiar, porque su alteración es indicio de quebrantos en las esferas individuales.

• Instruidora: “La socialización es aprendizaje” sss, El hombre es un socializando y en virtud de las actividades socializadoras la socialización se convierte en aprendizaje, o lo que es igual se consigue el conocimiento de las virtudes y defectos de los demás. Las habilidades sociales son el resultado de predisposiciones genéticas y de las respuestas a las estimulaciones ambientales.

• Formadora: “La socialización es interiorización de normas”, sss costumbres, valores y pautas, gracias a la cual el individuo conquista la capacidad de actuar humanamente.

Clases de socialización

Las clasificaciones de la socialización dependen, como siempre de los criterios seguidos para hacerlas.

Por razón del lugar donde se realiza: Familiar, cuando se produce en la primera célula social. Escolar, si es la escuela. Laboral, si es la fábrica, oficina, granja, comercio o vehículo el lugar donde se realiza.

Por razón de su secuencia cronológica: Primaria, si se realiza en el primer grupo, construido por consanguinidad y afinidad en el que el niño suele hallarse, en sus primeros años. Secundaria, cuando se opera en grupos formales o secundarios, a los que se puede considerar prolongación del grupo familiar, pero que superponen costumbres, pautas conductuales, creencias y códigos morales convergentes o divergentes de la familia. Terciaría o resocialización, que es posterior a las dos precedentes y que sólo es necesario, cuando el individuo se margina, no se adapta o contraviene las pautas de conducta aceptadas en la comunidad como correctas. (Estos tipos de socialización los exploraremos más en el marco conceptual).

Las funciones de la socialización: han sido concebidas de diversas formas, con dependencia de la teoría o modelo sociológico preferido. La concepción estructural-funcionalista entiende la socialización en relación con los servicios y funciones; en este caso, la socialización desempeña estas funciones:

• Controlar a los socializandos, porque les exige directa o indirectamente que se acomoden a las costumbres imperantes en el mundo de los adultos o a las preferidas por sus iguales.

• Homogenizar, porque crea en el educando estados físicos y mentales comunes a todos los miembros de una sociedad concreta de esta forma la socialización crea el «ser social», que es entendido como «un sistema de ideas, sentimientos y hábitos, que expresan en nosotros no nuestra personalidad; sino la del grupo del que formamos parte». Esta limitación del educando, impuesta por la socialización, le beneficia, por otro lado, al hacerle partícipe del cúmulo de conocimientos, instrumentos y técnicas que constituyen el acervo cultural.

• Seleccionar, sobre todo cuando es socialización secundaria y amplía el horizonte, principalmente si se realiza en la escuela. La socialización supone una emancipación del niño, una interiorización de normas, una diferenciación dentro del aula y, finalmente una selección.

Por otra parte, José Mª. Quintana, enumera nueve funciones, coincidentes algunas con las antes citadas: familiariza al hombre con las normas; transmite cultura; crea hábitos de comportamiento; actualiza la dimensión social; lo hace partícipe del bien social; le ayuda a comprender la vida comunitaria; lo coloca en posiciones de responsabilidad frente a los demás; lo prepara profesionalmente, y desarrolla su personalidad.

Socialización Y Educación

La socialización es parte del proceso educativo. La educación no se limita a desarrollar el organismo individual... la educación crea en el hombre un ser nuevo...Ese ser nuevo que la acción colectiva, por vía de la educación construye en cada uno de nosotros y representa lo que en nosotros hay de mejor, lo que tenemos propiamente humano. De lo que se deduce que la educación consiste en una socialización metódica de la generación joven... el objeto final de la educación sería precisamente construir el ser social en cada uno de nosotros.

La educación es la acción ejercida por las generaciones adultas sobre las que no están todavía maduras para la vida social; tiene como objetivo suscitar y desarrollar en el niño cierto número de estados físicos, intelectuales y morales que requieren de él, tanto la sociedad política en su conjunto como el ambiente particular al que esta destinado de manera específica.

La socialización se verifica a lo largo de toda la vida escolar, principalmente en sus primeras etapas, es decir, en la infancia o niñez intermedia. No obstante, como el mismo proceso educativo, la socialización termina cuando acaba el ser racional humano, por grave deterioro o por la muerte. Y es comprensible, no se realiza únicamente en la edad escolar y en la educación formal, sino en intervenciones no formales, espacio propio de la pedagogía social. La sana socialización, a su vez favorece el éxito y el rendimiento escolar, afianza y custodia el equilibrio en el seno familiar y beneficia a todos los miembros de una comunidad. La educación formal, informal y no formal, por lo tanto, son agentes de socialización, porque esta es parte constitutiva de todo proceso educacional, cualquiera fuera su modalidad.

docencia.udea.edu.co/.

PROCESOS DE SOCIALIZACIÓN.

Se sabe que el proceso de socialización transcurre a lo largo de toda la vida y se caracteriza por ser bidireccional, es decir, por un lado se encuentra toda la influencia que ejercen los grupos y por otro, la recepción activa que realiza el individuo. En este trabajo, por las características cronológicas de la población objeto de estudio, se hace más énfasis en la que los expertos denominan socialización secundaria y más concretamente socialización en la preadolescencia, de la que a continuación se resaltan algunas características.

Una vez que el escolar llega a la edad de los 9 a 11 años, comienza a transitar por una etapa en la que vivencia profundos y significativos cambios internos y externos, en la cual tiene lugar uno de los momentos más críticos del desarrollo de su personalidad.

En este período ocurren algunos cambios físicos que contribuyen a formación de una imagen personal cambiante e inestable Todos estos cambios son percibidos por el o la adolescente, quien va experimentando sentimientos en relación a ellos, los que se manifiestan en las área afectiva, social y cognitiva.

El o la preadolescente es capaz de fundamentar juicios y exponer ideas emitiendo sus puntos de vista. Esto gracias al desarrollo de reflexiones basadas en conceptos de autoaceptación obtenidos en etapas anteriores como la primera socialización y enriquecidas con la actitud activa o pasiva de los adolescentes, hacia el conocimiento de la realidad.

Dentro de las características distintivas de esta etapa, sobresale la inestabilidad emocional, que se expresa en constantes dificultades en la interrelación con los adultos, irritabilidad, hipersensibilidad y bipolaridad entre introversión y extroversión; todo esto ha contribuido a la visión comúnmente difundida de esta etapa como crítica o caótica, contrastando con la etapa anterior (edad escolar) en que la personalidad del niño y su configuración física son muy estables y predecibles.

Uno de los sentimientos que caracterizan al preadolescente es el de ser incomprendido y no ser aceptado como es, lo cual se relaciona con una percepción de no ser niño ni joven, que viene dada porque el preadolescente comparte algunas características de los adultos (como puede ser la capacidad de procrear, y de desempeñarse en alguna profesión), pero socialmente no se les permite expresarla como tal. Esto provoca un conflicto entre lo que potencialmente el preadolescente puede hacer y lo que socialmente le es permitido.

Lo anterior produce cierto desequilibrio en las relaciones interpersonales en las diferentes áreas (familiar, escolar y de amistades). Comienza a enfatizarse el afán de independencia que marca conflictos en las relaciones con los padres y demás personas, ya que esto también oscila entre arranques de independencia y actuaciones infantiles que requieren protección y dependencia.

En esta posición intermedia, en la que el preadolescente no es ni niño, ni adulto, sus necesidades de independencia (aunque depende de los padres), y la búsqueda constante de identidad, son elementos fundamentales que caracterizan la crisis en este período.

En esta etapa ya el grupo de amigos redimensiona su significación, volviéndose de vital importancia para el preadolescente. Es a partir de la posición que ocupa en el grupo de amigos, y de cómo lo valoran los integrantes de dicho grupo, que va a socializarse, integrarse e interactuar con ellos.

Dicho de otro modo, el adolescente se va a percibir a sí mismo en función de la percepción que tiene el grupo de él. Si en el grupo es reconocido y lo perciben positivamente esto influirá en la manera en que él exprese su comportamiento. De lo contrario puede tender a la búsqueda constante de aceptación por parte del grupo. Además el grupo de nuevos compañeros o amigos se puede convertir en la fuente más importante de satisfacción de necesidades que no fue posible satisfacer en la familia.

El grado de participación y adopción de los valores y normas del nuevo grupo dependerán de las exigencias vigentes en ese grupo, es por ello que cobra importancia el nuevo grupo de amigos o compañeros como agente socializador en esta etapa.

Claro que en esto también interviene un agente de socialización que con su labor diaria puede influir notablemente. Nos referimos al docente que imparte clases en el grado sexto, propiciando espacios de integración y participación y controlando y evitando acciones de discriminación.

Se pueden considerar fortalezas de la preadolescencia, la actitud activa en la búsqueda de conocimiento, su interés por ampliar la cantidad de amistades de la misma edad, el desarrollo de formaciones superiores como la autovaloración, los ideales y la motivación profesional, que se dan fundamentalmente en las relaciones con sus amigos, pero siempre como resultado de la influencia de la familia y los maestros en etapas anteriores y del manejo adecuado de las situaciones críticas que generan los cambios de esta etapa. De ahí la importancia de dirigir concientemente las influencias educativas de todos los agentes socializadores.

Pasando al tema de los Agentes Socializadores, los expertos consideran los siguientes:

La familia: es el primer agente socializador, luego, en la medida que el individuo se va insertando en los grupos sociales, sean de amigos, religiosos, políticos, culturales, instituciones económicas, etc., en esa medida se van adoptando los valores, creencias, actitudes, normas y pautas sociales, que corresponde a la cultura dominante.

Junto con la familia, la escuela es otro gran agente y socializador de primer orden. En la escuela será donde realmente el niño o joven encuentre el grupo de pares, algo que le permitirá aumentar los entornos en los que se desenvuelve y que incrementará progresivamente (familia, escuela, compañeros, barrio, trabajo…) hasta la inclusión total como ciudadanos que aportan a la sociedad.

Así, la escuela y la familia son los primeros entornos en los que los niños adquieren sus primeras pautas de comportamiento frente a los demás. En consecuencia, ambos deben interrelacionarse para que el proceso de socialización sea agradable, eficaz y enriquecedor.

Centrándonos en el desarrollo de la socialización, la escuela cumple el papel fundamental de potenciar la integración y la participación, así como de compensar las posibles dificultades de socialización que no se hayan superado en la vida familiar. Las aulas son los escenarios de acción práctica en las que se refleja y se hace observable el grado de participación integración de los estudiantes.

Los grupos de amigas o amigos: ya que gracias a las relaciones en el plano de igualdad, el niño o la niña se expresan y relacionan con más libertad que en el medio familiar. Así con sus amistades puede hablar de temas mucho más íntimos como los relacionados a la sexualidad, que habitualmente son tabú en la familia. Sobre todo en la preadolescencia donde el grupo de amigos se constituye en el punto de apoyo, se busca en ellos comunicación y asimilación de las normas del grupo social en el que viven.

Adolescentes y pares: “el grupo de pares es una fuente de afecto, simpatía, comprensión y guía moral, un lugar para la experimentación y un entorno para lograr la autonomía y la independencia de los padres”. sss

Según la anterior frase de: Diane E. Papalia y otros, las relaciones de los adolescentes con el grupo de pares son factor determinante en la estructuración de personalidad y el comportamiento autónomo de los chicos de esta edad, el equipo investigador así lo considera, porque conociendo las características contextuales y siendo parte integral de esa comunidad, observamos muchos casos en que los amigos contemporáneos se han convertido en el refugio de niños y niñas faltos de afecto al seno de sus familias. Al nosotros buscar el fortalecimiento de del proceso de socialización de preadolescentes, las relaciones con los grupos de pares son un aspecto que bien orientado se transformará en fortaleza para obtener mejores resultados con la aplicación de esta propuesta.

Los medios de comunicación: en especial la televisión, les permite a los niños y niñas adquirir información sobre el conocimiento del mundo y otros y otros aspectos, y les permite los conocimientos y conceptos que los docentes les han trasmitido.

Existen otros agentes que intervienen en la socialización del niño, la niña o el joven que pueden o no estar presentes, como son: el deporte, el arte, la religión, entre otros. El deporte socializa desarrollando la competitividad, el espíritu de sacrificio, la voluntad, el acatamiento de normas, la habilidad para organizar y coordinar grupos humanos, además contribuye significativamente al desarrollo físico y psíquico del individuo. El mundo del arte socializa desarrollando la creatividad, la percepción y el conocimiento del mundo interior y exterior del individuo, la expresividad ante los demás. Y la religión desarrolla valores ante la vida usualmente legitimando la cultura y la visión del mundo y la sociedad, con sus actividades contribuye a desarrollar aptitudes y de convivencia con otros.

¿Qué pretenden estos agentes socializadores? Desarrollar nuevos elementos culturales en la sociedad que potencien la justicia social, la solidaridad, la cooperación entre las personas, la participación directa en las decisiones económicas y políticas que afectan significativamente la vida nacional. Para lograrlo es necesario superar problemas de analfabetismo, la pobreza en grandes sectores de la sociedad, pues de lo contrario las personas están preocupadas en qué comerán mañana, dónde dormirán mañana, cómo curar el niño enfermo, etcétera.

Algunas concepciones teóricas en las que podemos sustentar esta investigación son las siguientes:

El austriaco Sigmund Freud, el padre del psicoanálisis, ha definido la socialización desde una perspectiva del conflicto, como el proceso mediante el cual los individuos aprenden a contener sus instintos innatos antisociales.

El psicólogo suizo Jean Piaget, por su parte, se basa en el egocentrismo como uno de los aspectos fundamentales de la condición humana, que se controla a través de los mecanismos de la socialización.

Robert A. LeVine quien ha distinguido tres apartados fundamentales en el proceso de socialización: la culturización, la adquisición del control de los impulsos y el adiestramiento de rol.

Friedrich Froebel: Fue uno de los primeros psicólogos en estudiar el juego, quien con la aplicación de su pedagogía para la formación del niño, se centra en la realización de juegos, tomando en cuenta las diferencias individuales del niño, inclinación, necesidad e intereses. Planteaba el juego como la más pura actividad del hombre en su primera edad. Considerando que por medio de este el niño lograba exteriorizar grandes verdades que se encontraban potencialmente en él.

En este orden de ideas Enríquez (1996) establece la posición de Vygotsky, determina que la participación de los individuos en una vida colectiva es más rica, aumenta y contribuye al desarrollo mental de estos. En otras palabras, el desarrollo de los niños es posible por el apoyo que suministran otras personas (padres, adultos y compañeros) más expertos a fin de ayudar a alcanzar niveles de pensamientos más avanzados.

El juego es la esencia de la actividad del niño, le proporciona placer, y a su vez, le permite expresar sentimientos que le son propios y que encuentra por medio de sus actividades Lúdicas una forma de exteriorizarlos. Por ello, el juego no es solo diversión, sino que es la actividad principal del niño, y es tan seria para él, como lo son las actividades para los adultos.

Chaten (citado por Domínguez 1970). Comenta, que no se debería decir de un niño, que solamente crece, habría que decir que se desarrolla por el juego. Su juego, le permite experimentar potencialidades, desarrollar habilidades y destrezas, aprender aptitudes y actitudes. De esta se comprende que el ser mejor dotado es aquél que juega más. Entonces, mientras más oportunidad tenga un niño para jugar aumenta las posibilidades de interactuar con el medio que los rodea y así podrá enriquecerse, producto de su propia experiencia vivencial.

Para Bruner. El juego es la mejor muestra de la existencia del aprendizaje espontáneo; considera el marco Lúdico como un invernadero para la recreación de aprendizajes previos y la estimulación para adquirir seguridad en dominios nuevos.

El juego es un proceso complejo que permite a los niños dominar el mundo que les rodea, ajustar su comportamiento a él y al mismo tiempo, aprender sus propios límites para ser independientes y progresar en la línea del pensamiento y la acción autónoma.

Desventajas de la Inadecuada Utilización de la Actividad Lúdica

Al no jugar, el niño pierde la mitad de su vida. No tiene la satisfacción de construir activamente su propio aprendizaje, se convierte en un ser carente de autoestima y autonomía, ya que no puede decidir como emplear su tiempo. No podrá desarrollar las relaciones con los otros, la capacidad de cooperación y las habilidades sociales, impidiéndole la oportunidad de expresar sentimientos y emociones.

Nadie puede ser obligado a jugar; a jugar se entra espontáneamente y autónomamente, como una decisión personal.

El niño que no sabe jugar, será un adulto que no sabrá pensar.

En algunas ocasiones el juego puede resultar una actividad desagradable para el niño. Ejemplo de estas situaciones pueden ser cuando se le obliga a aceptar un rol con el que no está de acuerdo, cuando debe realizar una actividad que no le causa satisfacción o cuando debe continuar jugando sin tener deseos de hacerlo.

Importancia del Juego en la Escuela

A pesar de su evidente valor educativo, la escuela ha vivido durante muchos años de espalda al juego. Para muchos representantes jugar es sinónimo de pérdida de tiempo, como máxima concepción, simple entretenimiento. Una radical diferenciación intrínseca entre juegos es aprendizaje ha levantado una creencia falsa es falta de rigor psicológico sobre la inutilidad de los juegos.

Hoy, la investigación psicoevolutiva nos ha convencido de lo contrario: frente al esfuerzo instructivo necesario para el dominio de ciertos conocimientos, observamos la naturalidad con la que se aprenden y dominan ámbitos del saber, mediante situaciones de juego espontáneos y cargadas de sentido cultural.

El juego en el niño, es el medio ideal para el aprendizaje y la socialización con los demás, a través de él, va descubriendo el ambiente que lo rodea además de conocerse así mismo, es por esto que el docente, tiene una herramienta valiosa al

Relevancia del Juego para la Socialización del Niño

El juego contribuye de manera efectiva al desarrollo global e integral del niño. El señalamiento de que las capacidades de socialización están presentes desde etapas muy tempranas del desarrollo, estrechamente unido a la consideración de que los factores sociales son fundamentales para promover el desarrollo psicológico y el aprendizaje, han provocado que los psicólogos y educadores hayan revalorizado los enfoques de interacción social.

En el momento de jugar, los niños aprenden a convivir, a ayudar, a realizar actividades comunes a respetar el punto de vista de los otros, a expresar su punto de vista personal, tomando en cuenta el de los otros; en general, se aprende a trabajar con otros en actividades comunes.

ROL SOCIALIZADOR DEL DOCENTE

Para acercarnos a la comprensión del rol socializador del docente se ve interesante analizar las reflexiones y opiniones del columnista de la revista Iberoamericana de Educación, Álvaro Bustamante Rojas (2006)- quien realiza las siguientes consideraciones y manifiesta textualmente:

La educación según lo expresa Hanna Arendt (1993) “tiene la misión de mediar entre el niño y el mundo, a tal manera de permitir que el primero se integre en el segundo minimizando el riesgo de rechazo que existe naturalmente entre ambos”1.

Este es un primer rol del docente que consiste en ser mediador y permitir la integración entre los grupos de personas que ya son parte del mundo, es decir los adultos, implicando para el educador hacerse responsable del uno y del otro, en cuanto a que su tarea como mediador entre ambos (niño y mundo) va a determinar la manera cómo éstos se relacionan. De ahí su autoridad y su gran responsabilidad. El educador es entonces un ser privilegiado en la construcción no sólo de la cultura, sino, como consecuencia de ella, de la sociedad, de la manera cómo sus alumnos ven al mundo, de la distintas perspectivas con que interpretan a este mundo, a la sociedad y a su existencia social e individual que otorgan un orden a su convivencia naturalmente gregaria.

1.- La educación como fenómeno social.

Que la educación es un fenómeno social es, a estas alturas, una idea asumida por todos aquellos que algo tienen que decir acerca de ella. Ya en sus albores la sociología se ocupaba de ello: Émile Durkheim, lo aclaraba de la siguiente manera "la educación común es función del estado social; pues cada sociedad busca realizar en sus miembros, por vía de la educación, un ideal que le es propio"2

He aquí la importancia política de la educación y por ende el rol político- social del docente. La posibilidad de establecer un determinado orden social se evidencia en la forma cómo los ciudadanos entienden el rol de la sociedad, de sus organizaciones y de ellos mismos dentro de este sistema de relaciones; y esa forma de entendimiento sólo es posible de lograr mediante la educación de las personas dentro de un espacio social, es decir, de esa realidad invisible que no se puede mostrar ni tocar con los dedos y que organiza las prácticas y las representaciones de los agentes de una sociedad. Lo anterior sólo es posible mediante un proceso de transmisión de conceptos de persona a persona, de un educador a un educando un proceso comunicativo a través del cual se van asimilando las particulares maneras de entender el mundo que cada sociedad y, por ende, cada cultura ha asumido para sí.

Ahora bien, el hombre, ser social por naturaleza, se hace o rehace en la medida en que es socializado, explicando el proceso de socialización humano desde el punto de vista de su incorporación al mundo, bajo la idea de que su naturaleza social no basta para adaptarlo a la vida organizada con otros seres humanos, pues no son organizaciones sencillas, sino complejas, cargadas de historia, valores e intrincadas significaciones, son sociedades tan vastas como las nuestras, donde los individuos son tan diferentes los unos de los otros, que no hay, por así decir, nada de común entre ellos, salvo su cualidad general de ser humanos.

Por su parte Durkheim (1998:18), dice desde una mirada Kantiana: “la educación lo que propone es la construcción de un hombre nuevo, distinto de cómo lo ha engendrado la naturaleza, busca crear un ser social” 3.

Pues desde este enfoque filosófico, es la sociedad la que nos enseña a dominarnos, a constreñirnos, y siguiendo sus necesidades, la que decide la cantidad y naturaleza de los conocimientos que debe recibir el niño para vincularse exitosamente a la sociedad y es la que conserva la conciencia adquirida por las generaciones anteriores y también la que la transmite a las nuevas generaciones. Considerándose la socialización como una consecuencia del proceso educativo.

La educación es además la herramienta privilegiada de reproducción social, es decir, del mantenimiento del orden social según la más antigua tradición cultural.

Lo anterior se complementa con la frase de Pierre Bourdieu, quien explica: “que el espacio social u organización de la sociedad se funda en un capital cultural”4.

Considerando el capital cultural como la herencia cultural o más bien la manera de ver el mundo que a su vez es ese espacio social que tiene, la sociedad se organiza en torno a valores determinados que son los que en definitiva explican dicha estructuración. Así el espacio social deviene en espacio simbólico, es decir de un conjunto de estímulos cargados de diferente significación que, transformados en una especie de lenguaje, dan forma a las perspectivas, prioridades, ideologías e intereses de los componentes de cada grupo social; de esta manera la distribución del capital cultural permite construir un espacio social y la institución escolar, mediante el fomento de aquellas formas particulares de entender el mundo, ayuda a reproducirlo y a mantenerlo a través del tiempo y de la historia.

Pues bien, la educación emerge como un fenómeno social no sólo por sus fines; sino también porque aporta con su ejercicio a la conformación de la realidad social y cultural de los distintos grupos humanos.

Fernando Savater (1996) dice, citando a Graham Greene, que "ser humano es también un deber"5.

Es decir, nacemos humanos, pero eso no basta. Además tenemos que llegar a serlo y, la posibilidad de ser humano sólo se realiza efectivamente por medio de los demás, de los semejantes, es decir, de aquellos a los que el niño hará todo lo posible por parecerse. Siendo este otro rol del docente, ser el modelo a seguir y que bueno que ese modelo sea una persona dinámica, alegre y entusiasta. Lo propio del hombre no es tanto el mero aprender como el aprender de otros hombres, Entonces entendemos el porqué de la necesidad de la educación como acción dinamizadora y socializadora de humanos sobre humanos. Es en esa historia común que el sujeto inscribirá sus nuevos aprendizajes, o sea la construcción de los conocimientos compartidos por parte de alumnos y profesor, en donde lo conocido se plantea abierto al escrutinio en un proceso social y no individual en el que se compara, contrasta y discute, y nada más efectivo que la lúdica como estrategia pedagógica para desarrollar estas competencias en los estudiantes.

Podemos entender la complejidad del proceso de aprendizaje en las materias que se enseñan, pero debemos asumir que no es sólo eso: aprendemos contenidos e información, y desarrollamos habilidades y competencias; sin embargo, también aprendemos una manera de vivir, de ver al mundo, aprehendemos una cultura, una cosmogonía, exigiendo una integración dinámica de los miembros de la sociedad para convivir armónicamente.

2.- Educación y compromiso social.

Dice Foucault (1979), “que toda formación discursiva es un efecto de poder organizado a través de reglas anónimas, mediadas históricamente y determinado por un tiempo y un espacio”6.

La escuela es en sí misma una formación discursiva, es decir un conjunto de prácticas discursivas que logran una cierta regularidad. Pero hay que entender lo anterior en una doble dimensión: lo mismo que puede hacer de la escuela un discurso de exclusión, la puede hacer un discurso de integración. Esto nos puede ocurrir en el desarrollo de las actividades lúdicas que se propongan en la propuesta resultante de esta investigación.

Pues bien, exclusión e integración son dos posibilidades presentes en el quehacer pedagógico y por supuesto en su fin socializador, productos ambos del proceso de socialización en los que toda persona se embarca al ser parte de un grupo social.

Lo anterior por supuesto requiere un compromiso, una toma de posición por parte del individuo respecto a las alternativas que los distintos acercamientos discursivos le proponen, pues no es posible mantenerse al margen de tales cuestionamientos en especial si el individuo al que nos referimos es un docente, es decir, el encargado de que un grupo de alumnos aprendan. La labor misma del docente implica una toma de posición y una buena fundamentación teórica en la medida en que se erige como el cedazo a través del cual le llegan a los alumnos las concepciones e ideologías de la cultura, por lo tanto es este maestro quien, bajo el influjo de un determinado discurso cultural y político, decide lo que los alumnos necesitan para formar parte de la estructura social en su rol particular.

Lamentablemente esta conciencia socializadora del educador respecto de su compromiso social ha pasado a ser, además de una pieza de museo, un componente del cual se reniega.

Las reformas educacionales han traído consigo cambios de paradigmas a nivel social; no porque hasta el momento hayan significado una revolución en términos educacionales, sino porque llevan aparejadas concepciones de persona, de sociedad y de mundo distintas de las que nutrieron a la actividad educativa hasta antes de su aparición. Tengo claro que estas particulares formas de ver el mundo son en sí la toma de posición que se requiere para sustentarlas ideológicamente, sin embargo no me fío de ellas, porque allí donde se instalan como componente ideológico, reniegan de la reflexión profunda y el cuestionamiento a nivel de principios, proclamando la doctrina del pragmatismo y la tecnocracia, intentando convencernos de la neutralidad y objetividad de sus postulados, cuando en realidad no son ni neutros ni objetivos. La experiencia de más de diez años de Reforma educacional en Chile nos habla del esfuerzo por tratar de convertir el proceso formativo de las personas esa obra que nos completa en nuestra condición y dignidad humana y que sólo es posible a través del interactuar con otras personas en una suerte de producción industrial, sustentada en estándares de rendimiento internacional, pero que se olvida de que toda acción pedagógica se juega por completo en un proceso comunicativo personal entre un educador y un alumno, en donde el educador asume el compromiso individual con su alumno de ayudarlo en su proceso de aprendizaje del mundo y construcción de sus propias convicciones. La realidad nos habla de un mundo convertido en un" sistema global sobre el cual el capitalismo, en sus diversas formas, ha tejido una compleja red de relaciones económicas, culturales y políticas" (Martínez 2001:92): se excluyen todas las ideas que disientan de la oficialidad teñida por el liberalismo económico y centrada en el individualismo técnico: ya no hay espacio para compromisos colectivos ni para los compromisos personales. Esto, en el caso de la educación, se puede observar en el discurso de la profesionalización docente, el que lejos de buscar una reivindicación social del magisterio propone una reformulación del perfil profesional, orientándolo a los nuevos tiempos, transformando al docente en un funcionario a cambio de cierta seguridad y "prestigio profesional", y a costa de la pérdida de control sobre los distintos niveles de concreción de la práctica docente distanciando las etapas de diseño de la de aplicación, correspondiendo al profesor sólo esta última por ejemplo e incorporando lógicas y argumentos empresariales, en especial en el análisis de la calidad, con el consiguiente riesgo de la instrumentalización tanto de los docentes como de los alumnos, en pos de una exitosa producción de resultados académicos.

El compromiso social de la educación y del educador, ante el panorama al que se enfrenta, debe revalidarse, reconceptualizarse, pues creemos con Martínez (2001) que "el compromiso radical de la escuela con la educación del ser humano no puede eludir su posición crítica con las políticas de injusticia y desigualdad. Ésta debe seguir siendo una cuestión básica en todo educador" (p. 95). Para nosotros la educación debe ser en esencia una liberación (Freire), en cuanto a que autonomiza a la persona de aquello que la limita, la emancipa de sus determinismos (Habermas, Groundy), para que pueda hacerse a sí misma (Moya). Desde esa perspectiva el docente, como agente primordial del proceso educativo, debe definir un compromiso profundo y permanente con sus alumnos y con su práctica, de tal manera que pueda responder a lo que la realidad le demanda en favor de la formación de éstos y como consecuencia de ella, de la formación de la sociedad y la cultura; compromiso que implica una toma de conciencia es decir se opone a la enajenación, o sea a "la pérdida, por el hombre, de lo que constituye su propia esencia y por consiguiente, la dominación del objeto sobre el sujeto" (Becerril, 1999:86) y trae como resultado una acción pedagógica centrada en lo que Moya llama situación formadora, es decir, "un espacio de práctica educativa mediadora entre sujetos y dispositivos pedagógicos, que contiene la trama de relaciones que instituyen, tanto la relación entre actores (interacción pedagógica) como la interacción entre saberes (relación significante)" (2002:20).

4.- Compromiso social y formación docente.

Como decíamos anteriormente el capital cultural no se hereda en los genes ni se adquiere por osmosis, es el resultado de un complejo proceso de apropiación en el que la persona es introducida a la cultura por otras personas en una relación dialéctica de construcción del conocimiento. Pues bien, esto se aplica de igual manera al aprendizaje de la docencia. Los profesores, quienes serán los responsables del aprendizaje de sus alumnos, con todo lo que ello implica, son a su vez aprendices de otros profesores, de los que van a recibir las nociones que les van a permitir crear sus propias concepciones respecto de su labor docente y su rol social. Entonces es primordial que se reflexione acerca de sus procesos de formación.

Como ya lo hemos dicho respecto del proceso de formación de los alumnos, para el caso de la formación de los profesores tenemos que tener en cuenta cuál es rol que la educación como fenómeno tenga en la sociedad, la que a su vez va a definir lo anterior según a sus particulares aspiraciones y forma de proyectarse en el tiempo. Pues bien, no es lo mismo esperar de la educación la repetición de un modelo social que preparar un cambio de paradigma, y en este mismo sentido, no es lo mismo un profesor que trabaja por la perpetuación de un sistema, que aquel que lo hace por una transformación. Lamentablemente las condiciones en las que esto se ha estado dando no son muy promisorias: la hegemonía de un paradigma cultural fundado en el positivismo científico e inspirado en el capitalismo económico ha dado como resultado la presencia de un profesor que se ha limitado a ser un mero transmisor de conocimientos y " las instituciones y programas de formación docente han sido la mejor "escuela demostrativa" de la escuela transmisiva, autoritaria, burocrática, que desdeña el aprendizaje" (Torres, 1999:47). Lo anterior trayendo como resultado variados problemas tanto para docentes, como para alumnos y para el sistema educativo en general: son de público conocimiento los bajos resultados que el proceso de reforma educacional en Chile ha arrojado en cuanto a calidad de la educación ; a eso le agregamos que estamos frente a un sistema educacional desorientado que busca reinventarse para poder calificar a la par del resto del sistema social en especial a la par de los sistemas político y económico en la panacea de la globalización; nos enfrentamos a docentes que no cuentan con los recursos didácticos ni pedagógicos para responder a una realidad que dista de los supuestos teóricos en los cuales fueron preparados, docentes que, desprestigiados socialmente, cargan con el trauma histórico de la indiferencia de las autoridades respecto de sus condiciones laborales, respecto de su dignificación como profesionales (profesan un oficio para el cual han debido pasar por años de formación universitaria) que trabajan en la formación de personas, respecto de su postergación social junto con todo el sistema educativo, respecto de su conocimiento del proceso educativo y por ende, de la validez de su opinión respecto de las posibles reformas y su implementación. Nos encontramos con docentes alienados, "ajenos en su mayoría a la información y al debate en torno a los grandes temas de la educación, a las políticas educativas nacionales e internacionales que definen su rol y perspectivas presentes y futuras" (Torres, 1996: 26). Es en este último punto según creo donde está uno de los problemas más sensibles de la formación de los educadores: los profesores no sabemos reflexionar acerca de las prácticas pedagógicas que llevamos a cabo, lo que nos hace caer en el activismo sin sentido, motivado únicamente por el afán de obtener resultados (aprobados), cumplir nuestra función (pasar contenidos) o mantener ocupados a los alumnos para que no causen molestias (disciplina). No hay una mirada que trascienda la cotidianeidad y se proyecte a las significaciones que nuestro trabajo contiene, que se detenga, no sólo en las estrategias y en las didácticas propias de la enseñanza, sino que analice los precedentes que vamos sentando con cada discurso, análisis y en cada relación que establecemos con nuestros alumnos. Falta reflexión y crítica en la práctica educativa, falta la conciencia del rol social y cultural que lleva consigo el ejercer la docencia: falta la inquietud por trascender y hacerlo de buena manera, y eso se aprende.

La formación docente entonces no puede ser una mera revisión de fórmulas didácticas o un adiestramiento en disciplinas específicas, tiene que ser el espacio que acoja la inquietud del profesor por trascender, el lugar en donde, mediante la reflexión, pueda aclarar su posición respecto de la problemática educativa, su rol en la dinámica social, su forma de entender el mundo. Debe ser el espacio en donde el profesor en formación o en servicio pueda hacer conciencia de sí mismo, de su labor y del mundo y pueda confirmar su compromiso con sus alumnos y su proceso de aprendizaje, un compromiso responsable con lo que sus existencias puedan llegar a ser. Ahora bien, debemos estar claros que esta formación no comienza en la universidad con la habilitación profesional del profesor , es un continuo que comienza, como lo enuncia María Alice Setúbal (1996), cuando el docente o futuro docente es estudiante en la escuela primaria o antes inclusive, pues no hablamos de destrezas o habilidades simplemente, sino que estamos considerando una actitud ante el mundo, una forma de entender las relaciones sociales que implica una conciencia y un compromiso, y eso viene desde muy largo. Así entendido entonces, la responsabilidad de la formación de los docentes es una doble responsabilidad, pues afecta a los estudiantes, en cuanto a estudiantes y en cuanto a futuros docentes que a su vez multiplicarán su particular forma de entender la práctica con otros cientos de estudiantes más. Debemos saber, además, que el continuo formación docente no termina con la titulación del profesor, sino que se extiende por toda la práctica educativa, incorporando tanto los saberes sistematizados en la llamada formación en servicio o continua y los saberes extraídos de la práctica en sí, los que se incorporan como experiencia, sumándose a los saberes propios de la persona que ejerce el oficio docente y que abarcan un espectro más amplio que la pura educación.

En todos sus niveles la formación del profesor debe incorporar la reflexión y la crítica, como lo hemos dicho antes, para recuperar la conciencia y el compromiso social. El profesor debe ser capaz de incorporarse a la sociedad, a la interacción con otras personas y a la institucionalidad que las organiza, para estar en condiciones de "convertir a la escuela en primer espacio público del niño, creándole posibilidades de percibir, vivir y actuar, interactuando con las múltiples relaciones que permean toda la sociedad" (Setúbal, 1996:88). En la medida en que el profesor ha aprendido a participar y comprometerse va a tener la capacidad de enseñar a sus alumnos a integrarse a la sociedad y al mundo, de manera que cada quien pueda resguardar su propia individualidad y no hacerse una víctima de la enajenación. Pero hay que tener muy en cuenta que esto, que significa una forma de ver al mundo, se aprende de la cultura, de otras personas.

5.- Conclusión.

Ya hemos visto como todo proceso formativo se erige(construye) como una interacción compleja entre personas. Sólo de ahí es posible el aprendizaje. Pero este aprendizaje se enmarca en un contexto humano más profundo que la mera repetición de información, es la adaptación de un ser natural a una realidad social mediada por la cultura, es la adopción de una cosmogonía, una manera de ver al mundo, a las demás personas y a sí mismo, que tiñe toda intención, acción y pensamiento que se pueda tener. Hemos visto cómo es que el capital cultural que una persona hereda define su rol en la sociedad, lo libera o lo esclaviza, lo integra o lo excluye. Hemos visto que todo eso es una opción que se asume de acuerdo a lo que he sido capaz de aprender. Hemos visto que la escuela y el docente formador son decisivos en esto. Asimismo hemos visto que el docente también debe ser formado en el compromiso para dar respuesta a las inquietudes de sus alumnos y lograr en ellos la emancipación a través de la conciencia y la crítica.

Al principio nos hacíamos preguntas acerca de la labor del docente y su real conciencia de ella. Creo que podemos asumir a cabalidad que la labor del docente formador, enseñante va mucho más allá de su labor como instructor y tiene que ver no sólo con su rol en el entramado social, sino con su compromiso con las personas de sus alumnos, en una interacción cercana y cordial. Es ahí donde se juega toda la relación pedagógica, no sólo la de las personas que están en los roles de profesor y de alumno, sino de la institución escolar completa, añadida a ella además, las instituciones políticas, económicas y sociales interesadas en su quehacer. Es necesario personalizar la relación pedagógica para hacer de ella una comunicación humana.

Pero esto, para que no sea tan sólo retórica, debe asumirse como política. Debe ser asumido por las instituciones que financian, preparan y perfeccionan a los docentes, quienes de igual modo que todos deben aprender a mirar el problema desde esta perspectiva y deben hacerse con las herramientas necesarias para dar respuesta a las interrogantes que vayan surgiendo en el camino. Es necesaria la reflexión permanente y sistemática para poder visualizar los problemas y sus caminos de solución, pero por sobre todo es necesario aquel espíritu que nos permita rescatar de la segregación a otros seres humanos y que les permita a ellos realizarse humanamente, según su propia dignidad, y en consecuencia intervenir activa y poderosamente en los procesos históricos y sociales que enfrente. En un mundo cada vez más vacío de espíritu, frente a una realidad cada vez más hostil con la solidaridad y el compromiso con los demás, frente a un sistema educativo extraviado en el individualismo y la instrumentalización, nuestro llamado es a rescatar al ser humano que está detrás de cada alumno, de cada docente y devolverle el control soberano sobre su existencia, en especial a nivel intelectual y por sobre todo espiritual.

ESTRATEGIAS LUDICÓ-PEDAGÓGICAS

Entendemos por estrategias pedagógicas aquellas acciones que realiza el maestro con el propósito de facilitar la formación y el aprendizaje de las disciplinas en los estudiantes. Para que no se reduzcan a simples técnicas y recetas deben apoyarse en una rica formación teórica de los maestros, pues en la teoría habita la creatividad requerida para acompañar la complejidad del proceso de enseñanza - aprendizaje.

Sólo cuando se posee una rica formación teórica, el maestro puede orientar con calidad la enseñanza y el aprendizaje de las distintas disciplinas. Cuando lo que media la relación entre el maestro y el alumno es un conjunto de técnicas, la educación se empobrece y la enseñanza, como lo formula Antanas Mockus y su grupo de investigación (1984), se convierte en una simple acción instrumental, que sacrifica la singularidad del sujeto, es decir, su historia personal se excluye de la relación enseñanza - aprendizaje y, entonces, deja de ser persona para convertirse en un simple objeto.

En el presente curso concebimos la enseñanza como un espacio para facilitar la formación y la información cultural, para lo cual es necesario considerar, como mínimo, las características del sujeto que aprende, la disciplina por enseñar y el contexto socio cultural donde se lleva a cabo.

http://docencia.udea.edu.co/educacion/lectura_escritura/estrategias.html

En el artículo titulado "Un juego nuevo y otros viejos", publicado en su trascendental obra dedicada a los niños y niñas de América, José Martí escribió: "Los pueblos, lo mismo que los niños, necesitan de tiempo en tiempo algo así como correr mucho, reírse mucho y dar gritos y saltos. Es que en la vida no se puede hacer todo lo que se quiere, y lo que se va quedando sin hacer sale así, de tiempo en tiempo, como una locura". De este modo, con la profundidad de su pensamiento el Héroe Nacional cubano definió la significación de lo lúdico como ejercicio de la libertad, y fundamento para la satisfacción de la necesidad de desarrollo en los seres humanos.

Todo comienza por la necesidad. Como categoría filosófica, ella surge de la esencia, de la naturaleza interna de todo fenómeno en desarrollo, cual condición universal de la existencia. En el caso de los seres vivos se manifiesta a través de dos formas concretas e intrínsecamente relacionadas entre sí: la necesidad de subsistencia y la necesidad de desarrollo. La primera rige principalmente la acción de los organismos individuales en su lucha por la supervivencia. La segunda rige, sobre todo, la acción de los organismos en función de la preservación de su especie.

La solución de la necesidad, en su doble vertiente, la consiguen los organismos vivos mediante su actividad. El hombre es el único animal capaz de abordar la solución de su necesidad de subsistencia con un tipo exclusivo de actividad, que es el trabajo. De igual modo, es también el único que puede resolver su necesidad de desarrollo mediante un tipo de acción superior, que es justamente el acto lúdico.

La Lúdica, como concepto y categoría superior, se concreta mediante las formas específicas que asume, en todo caso como expresión de la cultura en un determinado contexto de tiempo y espacio. Una de tales formas es el juego, o actividad lúdica por excelencia. Y también lo son las diversas manifestaciones del arte, del espectáculo y la fiesta, la comicidad de los pueblos, el afán creador en el quehacer laboral -que lo convierte de simple acción reproductiva en interesante proceso creativo-, el rito sacro y la liturgia religiosa y, por supuesto, la relación afectiva y el sublime acto de amor en la pareja humana. En todas estas acciones está presente la magia del simbolismo lúdico, que transporta a los participantes hacia una dimensión espacio-temporal paralela a la real, estimulando los recursos de la fantasía, la imaginación y la creatividad.

Existen tres categorías que condicionan el concepto de lo lúdico: la necesidad, la actividad y el placer.

- - La necesidad lúdica es la inevitabilidad, la urgencia irresistible de ejecutar, bajo un impulso vital, acciones de forma libre y espontánea como manifestación del movimiento dialéctico en pos del desarrollo.

- - La actividad lúdica es la acción misma, dirigida conscientemente a la liberación voluntaria del impulso vital generado por la necesidad.

- - El placer lúdico es el bienestar, la consecuencia estimuladora del desarrollo, alcanzada durante la satisfacción de la necesidad a través de la actividad.

El acto lúdico es, por definición, un acto de re-creación en tanto resulta la concreción de ese vital impulso antropológico destinado a propiciar el desarrollo mediante la realización de acciones ejecutadas de forma libre y espontánea, presididas por el reconocimiento que hace el individuo sobre su propia y personal capacidad existencial, lo que equivale a decir: en pleno ejercicio de su libertad.

La necesidad lúdica, como mecanismo del desarrollo humano, surge en la cuna y no desaparece ya a todo lo largo de la vida. Si en la infancia el juego contribuye a la formación física e intelect