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Historia De La Psicofisiologia

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Categoría: Psicología

Enviado por: Kate 22 junio 2011

Palabras: 4598 | Páginas: 19

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inalizar será necesario observar los principios de la psicología fisiológica, ya como disciplina formal, donde los avances hasta hoy son significativos.

El objetivo de este escrito es alimentar de aprendizaje y experiencia para su servidor. Pero sobre todo se espera que, usted lector, disfrute de este texto, y que tal logre el fin de informar, relatar y sintetizar de forma objetiva la historia de la psicofisiología, animándolo a la lectura de más textos sobre el tema.

PRIMERAS OBSERVACIONES DESTACADAS DEL CEREBRO

Pese a que este trabajo se concentrará en el siglo XIX y XX, donde las aportaciones sobre la Psicofisiología son notables, vale la pena recordar que el cerebro se había estudiado desde antes de dicho periodo. Es precisamente con este tema con el que se empezará a abordar el tema central de este escrito, bien sabido, la historia de la psicofisiología.

Miguel Ángel realizó una pintura en la que presenta la anatomía humana de forma detallada, en especial la del cerebro, tales representaciones anatómicas aún aparecen o son muy similares a textos contemporáneos. Miguel Ángel se adelantó a su época porque sus conocimientos se basaban en observación.

La influencia de Descartes condujo inevitablemente a la especulación sobre el asiento de la mente y la función del cerebro en el control del pensamiento y los actos.

Georges Cabanis, llegó a la conclusión de que la conciencia termina cuando cabeza y cerebro se separan del cuerpo: todo pensamiento depende de un “órgano especial”, bien sabido, el cerebro. Tales afirmaciones fueron extraídas debido a las observaciones de cadáveres. Las acciones observadas en cadáveres, eran reflejas y automáticas, no indicaban una continuidad de la conciencia.

Posteriormente Theodor Bischoff preparó una prueba de la aserevación de Cabanis con la cabeza de un criminal recién ejecutado. Ni siquiera estímulos intensos, generaron reacción alguna durante el primer minuto que seguía a la decapitación.

INVESTIGACIONES EXPERIMENTALES DE LAS FUNCIONES DE LA MÉDULA ESPINAL

En virtud de que la médula espinal es estructuralmente menos compleja y físicamente más accesible que el cerebro, y por supuesto que debido a las condiciones limitadas de aquellas épocas consecuencia de las pocas, casi escasas investigaciones que se tenían al respecto y la oposición en cierta medida de el clero, fue la primera en estudiarse.

En 1751 Robert Whytt informó los resultados de más de una década de investigaciones, sus experimentos los realizó con ranas decapitadas.

Whytt descubrió que una rana sin cerebro y sin médula espinal no respondía en absoluto a ningún estímulo; en cambio una rana sin cerebro pero con médula espinal respondía durante cierto periodo después de la decapitación, a la presión de quitarle una pata. Esta demostración de los reflejos relacionados con la médula espinal tuvo una importancia duradera.

Alfred Volkman en 1838 realizó una observación aún más impresionante: ciertos reflejos aparecían sólo después de la decapitación.

Fue en Inglaterra y Francia, a principios del S. XIX, en donde se realizaron más progresos en la comprensión de la estructura y el funcionamiento de la médula espinal. La aportación más predominante fue la de François Magandie quien, tras observaciones en las raíces dorsales y ventrales, y la misma médula espinal, llegó a la siguiente conclusión de que: las raíces dorsales y ventrales de los nervios que surgen de la médula espinal poseen funciones diferentes: la raíz dorsal se relaciona en forma más específica con la sensación y la raíz ventral con el movimiento.

La investigación experimental sistemática de Magandie aclaró los fundamentos del arco reflejo. Ese modelo conductual, en el que se aisló la sensación y el movimiento, proporcionaría posteriormente a la ciencia de la psicología a uno de sus postulados más perdurables: el de estímulo y respuesta.

En 1815 fungió con gran valor como cirujano de campo en la batalla de Waterloo Charles Bell, el cual tras dicha experiencia describió correctamente la parálisis de Bell, una debilidad e inmovilidad de un costado del rostro ocasionada por la compresión del séptimo nervio craneal. También se caracterizó por clasificar correctamente las raíces ventrales como motrices.

FISIOLOGÍA SENSORIAL

Siguiendo con Bell, el argumentó que presentó en 1823 era esencialmente correcto, en sentido de que, como los sucesos del mundo externo y nuestra percepción de ellos, deben influir en la calidad de nuestras percepciones.

Esta doctrina propone que el mismo estímulo genera distintas sensaciones si operan en nervios diferentes. También propone que cuando diferentes estímulos actúan en el mismo nervio, debe producir la misma sensación; como es el nervio el que impone la especificad sensorial, se genera una determinada sensación, independientemente de cómo se estimule el nervio.

Los mayores progresos en la fisiología sensorial los encabezó el fisiólogo más importante del siglo XIX: Hermann Ludwig von Helmholtz. Dicho fisiólogo puso a prueba experimental la teoría de Thomas Young quién propuso que la visión del color se basaba en tres distintas clases de fibras nerviosas, correspondientes a los tres colores primarios de Newton: rojo, azul, y verde. Posteriormente llegó a conocerse a la teoría como: teoría tricomática de Young-Helmholtz sobre la visión del color.

Después de esto Helmholtz entendió que la perturbación que se desplazaba por el nervio era eléctrica, Helmholtz se puso a medir su velocidad. Cuando estimuló eléctricamente un nervio, el músculo se contrajo; Helmholtz también invento el miógrafo, en el cual el músculo trazaba su contracción en un tambor giratorio. Este dispositivo registraba la latencia, duración y naturaleza de la contracción. La breve demora entre la contracción del nervio y la contracción de éste era, según Helmholtz, el tiempo que le había llevado al impulso eléctrico recorrer el nervio.

Por primera vez se había medido la velocidad del impulso nervioso en ranas y en seres humanos. En la actualidad se considera que los experimentos de Helmholtz fueron un triunfo de las investigaciones en la fisiología sensorial.

En 1791 Galvani investigó los efectos de la electricidad que se dan en forma natural en la contracción muscular, puso por escrito su tesis que consideraba que la electricidad era generada por el cerebro y distribuida por el cuerpo a través del sistema nervioso. Su tesis pronto fue refutada, pero su dilucidación según la cual la actividad neural posee un componente eléctrico fue tan importante que los psicólogos aún honran su memoria al hablar de la respuesta galvánica de la piel.

FENOLOGÍA

La frenología fue una descripción sumamente detallada de las funciones del cerebro, que recibió una gran acogida popular en el siglo XIX. Durante cierto tiempo, fue una ciencia aceptada de la mente.

Sin embargo, pese a sus fundamentos empíricos cuidadosamente elaborados, tenía profundas deficiencias y ahora goza de la condición de pseudociencia.

La frenología se inicio con la obra de Franz Joseph Gall. A el se le recuerda por afirmaciones que hicieran en el sentido de que la personalidad puede inferirse a partir de la apariencia corporal, sobre todo en función de las características del cráneo.

Como anatomista, especuló que otras características también se asociaban con los rasgos externos, de modo que inició una evaluación sistemática de esta idea. Gall creía fervientemente que hacer mediciones precisas permitiría entender la personalidad de las personas.

Como resultado de sus incesantes mediciones, Gall elaboró gradualmente una doctrina del cráneo que resumía el enorme conjunto de datos que había recabado. Esa doctrina planteaba que la personalidad y la inteligencia se reducen a 27 facultades o funciones.

Gall creía que cada una de esas facultades se localizaban en una región superficial específica del cerebro y que el cráneo envolvía al cerebro de forma tan estrecha que lo contornos del cráneo reflejaban desviaciones en la superficie del cerebro.

La frenología cayó en la desgracia de que ahora la consideremos pseudociencia debido a sus características y premisas fundamentales. La selección de facultadas fue indiscriminada, los argumentos de los frenólogos eran circulares, y principalmente debido a que se volvió un gran negocio ya que se recurría a la explotación de personas crédulas lo que era inaceptable para quienes estudiaban con seriedad el funcionamiento del cerebro y la personalidad. Sumado a todo esto sus predicciones y explicaciones circulares nunca pudieron probarse científicamente.

Pese a todo esto la frenología aportó desarrollo a la psicología pues reforzó la idea de que el cerebro es el órgano del la mente y que las funciones mentales se localizan en el cerebro.

Los frenólogos sostenían que las características psicológicas podían medirse y, en virtud de que recurrieron a elaboradas escalas de clasificación para registrar y calificar las diferentes capacidades de determinados individuos, reforzando el concepto de las diferencias individuales.

LOCALIZACIÓN DE FUNCIONES EN EL CEREBRO

Estudios sobre el cerebro de los animales

Marie-Jean Pierre Flourens fue el investigador más importante de las funciones del cerebro a mediados del sigo XIX. Para Flourens el cerebro era armónico, intrincado y hermoso.

En 1812 Legallis realizó la primera localización confiable de funciones en la estructura cerebral al identificar una región de la médula esencial para la respiración. Uno de los métodos que utilizo fue la ablación, procedimiento experimental en el cual se extirpan quirúrgicamente determinadas regiones del cerebro.

Flourens confió en emplear este método para determinar las funciones de las distintas estructuras del cerebro. En sus experimentos siguió dos principios rectores:

En primer lugar considero que las partes del cerebro que debían estudiarse tenían que estar separadas y ser distintas anatómicamente. Para Flourens había seis unidades del sistema nervioso central que eran susceptibles de estudio: Los hemisferios cerebrales, el cerebelo, los cuerpos cuadrigéminos, el bulbo raquídeo, la médula espinal, y los nervios mismos .

En segundo lugar, el método Flourens consistía en estudiar el comportamiento de un animal, realizar una operación quirúrgica delicada en la que se extirpaba una de las unidades, dar tiempo al animal para recuperarse y estudiar su nueva conducta.

Flourens reconoció que los métodos experimental y clínico se complementan, aun que su método era directo, quirúrgico y experimental, aun esta vigente entre investigadores contemporáneos que estudian las funciones del cerebro.

Flourens extrajo varias conclusiones sobre las unidades básicas del cerebro. Principalmente dedujo que los lóbulos cerebrales eran el asiento de todas las acciones voluntarias de la percepción y también en campo de funciones mentales superiores como la memoria, la voluntad y el juicio.

A partir de otros estudios sistemáticos, Flourens llegó a la conclusión correcta de que el cerebelo controla y coordina las actividades motrices relacionadas con los actos de caminar, saltar, volar y pararse.

Para Flourens, la unidad del cerebro era el gran principio reinante, con sus planteamientos se adelantó a los conceptos de equipotencialidad y acción masiva. También estudio la recuperación de funciones después de una lesión cerebral. Con todo esto llegó a la conclusión de que el cerebro es el órgano de la mente.

Estudio del cerebro humano

En un giro irónico de la historia las conclusiones de Flourens demostraron ser aplicables a los seres humanos debido a las terribles consecuencias de un accidente en el que se vio afectado un integrante de construcción de vías férreas.

Dicho accidente le sucedió a un hombre llamado Gage a quien un hierro le atravesó el cráneo, Gage cayó al suelo y se convulsionó pero al cabo de unos minutos recuperó la consciencia y pudo hablar, tiempo después se recuperó de sus heridas físicas y al paso del tiempo podía levantarse solo de la cama y se paseaba por el pueblo.

Su caso fue estudiado por John Harlow uno de los médicos que lo atendieron. Concluyó que la lesión cerebral de Gage modificó radicalmente su mente.

Los cambios conductuales y de personalidad que Gage manifestó después del accidente fueron caracterizados por un conducta distraída, poco provisoría, frívola y poco digna de confiar.

Hoy en día es bien sabido estas características de quienes sufren lesiones en el lóbulo frontal.

Localización del habla

Una de las manifestaciones del lenguaje humano es el habla articulada. El interrogante sobre la función que desempeña el cerebro en la comprensión y producción del habla también se respondieron en el siglo XIX.

Gall había visto casos de pérdida súbita de la capacidad de hablar. Atribuía la pérdida del habla a una lesión en el órgano de la memoria verbal, que ubicó en las regiones del cerebro que están justo detrás de los ojos. En este caso su localización basada en observaciones clínicas resultó ser correcta.

El cirujano y neurólogo Pierre-Paul Broca destacó la acción del cerebro y criticó los esfuerzos por localizar en el funciones como el habla. Posteriormente el mismo, tras una observación clínica y una autopsia lo llevó a deducir que una lesión en el lóbulo frontal había sido la causa de la pérdida del habla. Los hallazgos de Broca modificaron radicalmente sobre la localización de funciones sobre el cerebro.

Broca consideraba que el lenguaje articulado constituía el logro humano supremo. Al haber localizado esa función en el lóbulo frontal izquierdo, Broca planteó la hipótesis de que el hemisferio izquierdo se desarrolla con mayor rapidez que el derecho y, por ello, es el más avanzado o el hemisferio superior.

ESTIMULACIÓN DIRECTA DEL CEREBRO

El siglo XIX también fue testigo del desarrollo de una segunda técnica importante para el estudio de las funciones cerebrales: la estimulación directa del cerebro. Los primeros intentos consistieron en agitar la superficie del cerebro.

Alrededor de 1860, Franz von Leyden inyectó una solución de cloruro de sodio entre el cráneo y la superficie del cerebro. Además Hans Pagenstecher realizó una amplia serie de estudios en 1871, en las que inyectó una mezcla de cera blanca y sebo calentada a 50 grados centígrados en el cerebro de perros, después de esto los perros experimentaron perturbaciones mentales junto con trastornos mentales.

No obstante, el verdadero progreso no fue producto de estos procedimientos letales, sino de experimentos en los que se estimuló eléctricamente el cerebro. Al parecer la primera persona en estimular eléctricamente el cerebro fue Simonoff, quien en 1860 publicó un informe sobre una operación en la cual implantó electrodos en el tronco cerebral de un animal.

A pesar de esto, las primeras demostraciones importantes de los efectos de la estimulación eléctrica directa sobre el cerebro fueron las de Edward Hitzig y Gustav Fritsch. Hitzig aplicó estímulo mecánico a la superficie expuesta del cerebro de un soldado herido. Gracias a ello descubrió que al estimular diferentes regiones cerebrales ocurrían distintos movimientos musculares

Fritsch y Hitzig lograron localizar regiones cerebrales que controlan cinco diferentes grupos de músculos relacionados con la extensión del cuello, extensión y flexión de una pata delantera, movimiento de una pata trasera y movimiento de la cara. La estimulación eléctrica en un lado del cerebro siempre generaba movimiento en el lado opuesto del cuerpo.

Estimulación eléctrica del cerebro humano

Menos de cinco años después de que se estimuló eléctricamente a animales, se realizó un experimento similar en un paciente humano. Tal experimentación se llevó a cabo por Robert Bartholow quien atendió a una mujer a la que se le descubrió que su cráneo estaba completamente desgastado en una región circular de dos pulgadas de diámetro. Por este orificio se apreciaban las pulsaciones de su cerebro.

Bartholow introdujo agujas por el orificio del cráneo de la mujer hasta el cerebro, la punta suministraba corrientes eléctricas a regiones localizadas en el cerebro. Al estimularle al lóbulo posterior izquierdo, la mujer reaccionó con contracciones musculares del brazo y pierna derechos, movió los músculos del cuello y volteó la cabeza hacia la derecha.

En un intento de incrementar más los resultados de su investigación aumentó la intensidad del estímulo eléctrico en la paciente, la cual sufrió de bastantes malestares que la orillaron a la muerte.

Poco después David Krech mencionó que las observaciones De Bartholow marcaban el inicio de de lo que el llamaría “la era del cirujano experimentador”. Mencionó que a partir de entonces todo cerebro humano sometido a tratamiento médico era una invitación abierta a experimentar.

A partir de entonces muchas de tales invitaciones fueron aceptadas, sólo que ahora con más cautela y estímulos eléctricos menores, sin dañar al paciente.

Wilder Penfield y colaboradores desde 1928 realizaron cerca de 400 operaciones en pacientes epilépticos que necesitaban cirugía cerebral. Durante las operaciones se estimulaba a los pacientes con corrientes eléctricas suaves. Podían observarse respuestas motrices que seguían a la estimulación, y dado que las operaciones se realizaban con anestesia local, pedía a los pacientes informes verbales de sus experiencias.

En 1950 Penfield publicó los resultados de sus investigaciones, en el cual describió las regiones sensoriales y motrices que hay en una región en la que se localiza el habla, y las regiones del lóbulo temporal en las cuales al parecer el cerebro almacena recuerdos, alucinaciones, ilusiones y hasta sueños.

La estimulación del cerebro resultó ser efectivamente una técnica eficaz para revelar los misterios del cerebro humano.

PRINCIPIOS DE LA PSICOFISIOLOGÍA COMO DISCIPLINA FORMAL

Durante la segunda mitad del siglo XIX la psicofisiología siguió avanzando gracias, en buena parte, a los progresos de la neurología. Bain y Lotze habían insistido en la creación de una psicología fisiológica. Para ese entonces con el descubrimiento del área de Broca, parecía definirse de una vez por todas que existían funciones psicológicas estrictamente localizadas en el cerebro.

Claude Bernard tuvo una influencia en la psicología francesa introdujo el método experimental en las diferentes ciencias de su país. Walter B. Cannon tomo las ideas de Bernard sobre el medio interno y las desarrollo ampliamente; postulo el concepto de homeostasis, para explicar la regulación de ese medio interno. Fue Cannon quien demostró las implicaciones que el concepto de medio interno tiene para la psicología, ya que los psicólogos de la segunda mitad del siglo XIX no habían dado mucha importancia a ello.

En 1915 publico su idea de las emociones desde un punto de vista totalmente nuevo. Sus extensos experimentos con animales le llevaron a proponer una nueva teoría de las emociones y fomentaron gran cantidad de investigaciones sobre los fundamentos neuropsicológicos de las emociones.

Karl Lashlei se considera como el fundador de la neuropsicología. Realizo muchos trabajos experimentales con el fin de encontrar la localización de los engramas en el cerebro, que se suponía eran el fundamento fisiológico del aprendizaje. Sus experimentos los llevaron a abandonar la idea de las localizaciones fijas en el cerebro y a postular que este funciona como un todo.

Los trabajos de los creadores de la psicología experimental, Weber, Fechner y Wundt versaron en buena parte sobre la psicología fisiológica. Probablemente el mas importante de estos pioneros fue Wundt, quien en 1862 y 1867 dicto un curso al que denomino psicología fisiológica.

Probablemente la psicología fisiológica nace en 1867 a manos de Wundt como disciplina formal. En 1864 escribió la primer obra de psicología fisiológica.

Ya en 1875 la psicología fisiológica era parte de los programas de ciencias biológicas, tanto en Leipzig con Wundt, como en Harvard con William James.

La psicofisiología de las ultimas décadas es demasiado rica para poderse resumir de forma adecuada; pero que es importante señalar que como disciplina científica ha florecido principalmente de EUA, Inglaterra, La URSS y en Francia. En Latinoamérica se destacan los trabajos de Hernández-Peón y sus colaboradores del instituto de investigaciones cerebrales en México.

CONCLUSIÓN

Es mucho el avance de la psicofisiología desde el siglo XIX, pues se empieza con una observación más objetiva y seria de las funciones cerebrales. Dejando atrás razonamientos, que aunque sirvieron de precursores, no eran más que meras especulaciones.

Poco después deja de ser suficiente la observación para querer llegar a los conocimientos que intrigaban, es esta hambre la que llevó a buscar nuevos métodos que ayudasen a llegar a entender mejor el cerebro. Este nuevo método para el estudio del cerebro fue la experimentación. Sin olvidar que se inicia estudiando la médula espinal, la experimentación como método de investigación del cerebro al principio se llevó en animales y posteriormente en seres humanos. Desde extirpar partes del cerebro hasta estimularlo eléctricamente.

Pero aunque este avance es grande, fue significativo con lo que vendría después, cuando se estableció como disciplina formal la psicofisiología. Desde entonces a la fecha se ha estudiado de manera importante las funciones fisiológicas que ayudan a la psicología a abrirse camino entre las ciencias naturales.

Auque es bien sabido que al día de hoy, las técnicas de la psicología fisiológica no bastan para entender por completo el aprendizaje, la memoria y otros los procesos psicológicos, es de notar que se han realizado grandes avances en este campo en los últimos años, y que aún hay la necesidad de valoraciones y evaluaciones conductuales, terreno de la psicología.

Es lógico que sea una tarea difícil poder analizar cada parte de la historia de la psicofisiología, sin embargo en este trabajo se intentó sintetizar lo que fue construyendo a esta disciplina, para formar hoy día parte de la psicología en su ámbito de ciencia natural, siendo ésta, base para el fomento, desarrollo y columna de teorías destacadas de la psicología en general.

MARCO REFERENCIAL

Hothersall, D. (2007). Historia de la psicología. Mc Graw Hill, 4°ed. México.

Pinel, J (2007). Biopsicología. Pearson educación, 6°ed. Madrid.

Grossman, S. (1967) Libro de texto de la psicología fisiológica. Wiley, NY.

Palmero F. & Martínez F. (2008). Motivación y Emoción. Mc Graw Hill, Madrid.

Guyton, A. (1980). Tratado de fisiología médica. Interamericana. 3°ed. México.