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Historia De Las Empresas Colombianas

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Categoría: Historia

Enviado por: Antonio 28 marzo 2011

Palabras: 51250 | Páginas: 205

...

anas de sacar adelante su ideal, hoy en día viéndose reflejado en una de las cadenas más grandes de Colombia. Aun sin tener a la vanguardia al pionero de esta idea siguió creciendo el sueño empresarial.

INTRODUCCION

OBJETIVO GENERAL.

El desarrollo de este tema es lograr comprender la importancia que tiene la historia de las empresas en Colombia conociendo los diferentes procesos a los cuales se debieron enfrentar en su entorno socio- cultural y económico , comprendiendo las etapas y estrategias que tuvieron en cuenta para desarrollarse como una gran empresa Colombiana mostrándose como pioneras en el ámbito empresarial .

OBJETIVOS ESPECIFICOS

1. Analizar el inicio de las empresas en Colombia observando las causas de su nacimiento, ¿A qué se debió su creación si por necesidad o por medio de personas que surgieron con ideas trasformadoras?

2. Investigar por medio de diferentes fuentes de información quienes fueron los pioneros dentro de la economía empresarial colombiana, viendo paso a paso como se desarrollo cada compañía con pretensiones de aprender de sus proyectos, ideales y visiones a futuro.

3. Descubrir las diferentes estrategias implementadas en cada compañía respecto a diferentes situaciones dando a conocer las debilidades y fortalezas, reconociendo el esfuerzo desempeño y dedicación que tuvieron cada una de estas por emerger y mantener una economía solvente y a la vanguardia de sus competencias.

MENTALIDAD EMPRESARIAL

Está fundamentada en la historia económica y social, pero se mueve en el nivel micro, como lo demostrado en un seminario internacional sobre avances recientes en la historia económica "cliométrica" colombiana que organizó el Banco de la República

¿Cuáles son algunos rasgos del empresariado colombiano que comienzan a insinuarse?.

Entendiendo que el empresariado colombiano conforma una galaxia antes que un sector homogéneo, a continuación se nombran algunos rasgos:

- Desde sus orígenes, el empresariado colombiano ha sido altamente diversificado en sus negocios e inversiones, en el riesgo de incursionar en múltiples negocios con miras a integrarlos vertical y horizontalmente, hacia adelante y hacia atrás.

1. – En el auge empresarial se han registrado cambios en las últimas décadas en la estructura familiar; Esta ha sido esencial en la vida empresarial del país. La familia no es solo una unidad de producción (y reproducción), sino que se fundamenta en la confianza y las solidaridades propias de la consanguinidad. Por ello, las alianzas familiares por medio de las redes de casamientos para preservar el parentesco, y el capital, y la práctica pre moderna de "hacer negocios con gente conocida: gente como uno.

2. El empresariado se formó con raíces, culturas e identidades locales y regionales. Y empresarios e iniciativa empresarial se dieron en varias regiones del país

3. Se dejo aún lado el racismo, la diferencia entre ciudades y se llevo a cabo una gran unidad de pueblos tanto que en los años 30 del siglo XX, inmigrantes japoneses se localizaron en el Valle del Cauca. Lo interesante es que esos contados inmigrantes en su mayoría se distinguieron como empresarios, gozaron de aceptación (hoy sigue siendo así), se casaron y se integraron a la sociedad local, trajeron una visión del mundo industrializado, estaban familiarizados con la tecnología y tenían conocimiento del comercio internacional, contactos e información que les dieron ventajas que aprovecharon con criterio empresarial. Es decir, desplegando afán de lucro, innovación, capacidad de detectar las oportunidades, toma de riesgos, evitando el despilfarro, adaptándose a la inestabilidad jurídica e institucional, al vaivén incesante de las reglas de juego. Lo interesante es que con matices entre regiones del país los colombianos que no tenían esas ventajas comparativas desarrollaron esas mismas capacidades empresariales.

La importancia de la cultura empresarial

La historia empresarial colombiana puede calificarse como apasionante. Pero no solo por los éxitos innegables de nuestros empresarios frente al desafío de desarrollar sus negocios, sino por los resultados del esfuerzo para superar las crisis. Es de admirar el ingenio de nuestros gerentes para mantener sus negocios a flote, cuando la tormenta arreciaba y parecía que nuestro sistema de economía de mercado estaba a punto de naufragar.

El secreto para alcanzar las metas empresariales esta en:

1. Entender que cada uno es un conjunto de conocimientos, costumbres, modos de pensar.

2. Saber relacionarse con los integrantes de una empresa.

3. Crear conciencia en sus empleados sobre la importancia de satisfacer al cliente.

4. Mantener los costos bajos y operar eficientemente en un entorno complejo de sistemas y procesos.

5. Todas las empresas tienen su propia cultura, resultado de las características de quienes trabajan en ella; del entorno en que se desempeñan, y de los productos o servicios que ofrecen. Pero también los valores éticos forman parte de los principios, y por ello se habla de resultado positivos, los valores más apropiados para sustentar el éxito en la relación con clientes y proveedores.

6. En momentos de crisis, cuando las circunstancias generan un grave peligro para la vida de las instituciones, sin importar que lo haya ocasionado una actuación estatal, una jurisprudencia difícil o un error de dirección, las dificultades se han superado a merced al compromiso del equipo de colaboradores, aplicando para la solución una fórmula medible y alcanzable que brevemente enunciaremos a continuación:

a. Trabajo: La voluntad para actuar con fe y entusiasmo en la superación de las amenazas. Los valores se interrelacionan formando un conjunto de elementos que funciona en armonía, nos identificamos y creemos en ellos, porque se ajustan a nuestra manera de pensar y con base en esta cohesión se procede con entusiasmo a sacar adelante la estrategia de sacar la empresa adelante.

EN SUS INICIOS…

Los modelos tradicionales de gestión empresarial tuvieron que evolucionar, debido a los cambios que trajo la revolución industrial.

El arte de la administración se desarrolló lentamente a través de los siglos, ante todo a raíz de la necesidad de organizar ejércitos y administrar Estados. No obstante la creciente sofisticación de la administración en estas dos dimensiones, el arte de la gestión de negocios estaba poco desarrollado hasta la revolución industrial que comenzó en Inglaterra a finales del siglo XVIII. La producción agrícola y la minera de entonces eran caracterizadas por muy sencillas técnicas de administración, aplicadas en los países europeos y sus colonias por varios siglos. Un ejemplo típico fue el sistema de la "Hacienda".

Se genero la necesidad de implantar nuevos modelos de administración empresarial. Las empresas creadas para aprovechar las nuevas tecnologías eran mucho más complejas de administrar que sus antecesoras.

Las empresas de ferrocarriles fueron las primeras en definir claramente sus organigramas, las responsabilidades de los cargos, los esquemas de comunicación y los métodos de contabilización de costos. Esto se hizo indispensable, porque tenían que gerenciar múltiples unidades, geográficamente dispersas, con alta necesidad de coordinación.

Aprovechando la reciente introducción del telégrafo y sus nuevos esquemas de gestión, los gerentes de los ferrocarriles podían determinar con precisión la localización de los trenes, estimar los costos de transporte por tonelada por kilómetro y determinar los precios en función

de esta información.

Esto constituyó una gran transformación sobre los esquemas tradicionales de gestión empresarial.

El desarrollo de las grandes empresas

Las nuevas tecnologías de producción, transporte y comunicación permitieron el desarrollo de grandes empresas, que crecieron generando economías de escala y alcance. Los costos de producción cayeron dramáticamente en la medida en que estas empresas se desarrollaron, lo cual permitió el abaratamiento de los precios y las subsecuentes mejoras en el nivel de vida de los consumidores .Después se crearon "divisiones" o unidades autónomas de negocios, para descentralizar los procesos de decisión, como respuesta al mayor tamaño y complejidad de las empresas. Más recientemente se han adoptado esquemas de gestión más humanistas basados en incrementar la motivación y empoderamiento de los empleados.

Para el futuro…

Como ocurrió en los últimos 100 años, la mejora en el nivel de vida de los colombianos dependerá principalmente del desarrollo de nuestras grandes empresas, sean de capital nacional, extranjero o estatal. En la medida en que crezcan las actuales y se desarrollen nuevas, generarán más empleos, más negocios para sus proveedores, productos más baratos y mejores para el consumidor, así como mayores recursos para financiar al Estado

EJEMPLO DE EMPRESARIO O/Y EMPRENDEDOR

Si el empresario es el principal agente del desarrollo económico de acuerdo con la teoría económica del siglo XX, en la historia colombiana encontramos al comerciante como el hombre de negocios más dinámico de su élite empresarial.

El viajero francés Augusto le Moyne se sorprendió al descubrir a Vicente Borrero, un gran comerciante, terrateniente y líder político del Cauca de la primera mitad del siglo XIX1, en su tienda de Bogotá, "vendiendo tela, y midiéndola él mismo con el metro en la mano", al día siguiente de haber renunciado al Ministerio de Relaciones Exteriores. Ochenta años después, Carlos E. Restrepo, un prestigioso abogado y comerciante de Medellín, liquidaba su compañía y cerraba su establecimiento comercial especializado en la venta de libros, papelería y miscelánea importada, para asumir la Presidencia de la República.

Como fueron nuestros primeros empresarios…

Los miembros principales de la élite colombiana en casi todas las ciudades y pueblos eran agentes comerciales o propietarios de tiendas, muchas de ellas tertuliaderos legendarios por los que circulaba información abundante sobre negocios, literatura y política. Mercurio, el dios romano del comercio, también era patrono de los ladrones, quizás porque los comerciantes ganaban con más rapidez que el resto y su inteligencia, encanto y habilidad para hablar y moverse no tenía igual.

Por siglos, los beneficios económicos obtenidos en el comercio tendieron a ser más altos que en otros sectores. En la mayoría de las sociedades, fueron los comerciantes quienes iniciaron la acumulación originaria necesaria para la gestación del capitalismo industrial.

A lo largo de la historia republicana de Colombia, los comerciantes han tenido presencia en todo el territorio nacional y pese a que los antioqueños, bogotanos y costeños, por tradición, son los más sobresalientes, su origen no es privilegio de alguna región en particular.

Han estado tras la financiación del Estado, las empresas de navegación a vapor, las exportaciones de productos tropicales (tabaco, café y banano), el impulso a la banca y los ferrocarriles, la colonización y expansión de la caficultura, la financiación de la minería aurífera y el desarrollo del proceso de industrialización. Si el empresario es el principal agente del desarrollo económico de acuerdo con la teoría económica del siglo XX, en la historia colombiana encontramos al comerciante como el hombre de negocios más dinámico de su élite empresarial.

La cultura del comerciante es urbana, marítima, fluvial, pueblerina, regional, internacional, cosmopolita, políglota, pacifista y calculadora. El desarrollo de su olfato le permite al comerciante descubrir fácilmente dónde están el dinero y la necesidad de los consumidores; en cada época, con cada mercancía ha llevado la modernidad hasta el lugar más aislado porque intuye y observa, con facilidad, allí qué falta y qué sirve; se basa en la elaboración de un conocimiento del comprador y del mercado; si exporta casi siempre importa: la racionalidad basada en el eficaz y rentable ciclo de ida y vuelta, de comprar y vender; complementa y enlaza todos los sectores económicos, los bandos enfrentados y hasta las geografías más fracturadas, por lo que su práctica suele asociarse con el cambio, la velocidad y el movimiento representados en los transportes que conducen mercancías, dinero e información. Es sensible a los problemas de la producción y el mercado; sabe que en política aplica las habilidades que desarrolla como negociador para cerrar una venta, proteger su vida, sus mercancías y los intereses propios o los de sus clientes. Un comerciante experto es versátil. Sin mayor dificultad se transforma de ministro de Estado en tendero, de importador de telas en industrial textil, de vendedor de papelería en presidente de la República. Reunidos bajo intereses comunes, los comerciantes son capaces de transformar en poco tiempo una sociedad precapitalista y atrasada en una prospera sociedad industrial.

Un mejor clima de negocios

Colombia avanzó en las reformas necesarias para agilizar la creación de nuevas empresas. Es el camino hacia la formalización y el mayor desarrollo económico.

La buena noticia para Colombia es que por fin el país parece haber entendido que los negocios hay que facilitarlos y no entorpecerlos. Los resultados del estudio del Banco Mundial para 2005, muestran un avance importante hacia una regulación menos rígida en 58 de 145 países evaluados. Colombia figura como el segundo país que más avanzó en facilitar la creación de nuevas empresas redujo en un año de 60 a 43 el número de días para montar una empresa, gracias al establecimiento de un centro de atención único para el registro de compañías, hacer cumplir los contratos por medio de la justicia y flexibilizar la regulación laboral.

Estos resultados, que son excelentes, no en términos absolutos porque aún están muy lejos de los mejores, son un gran comienzo para un trabajo que hay que continuar y fortalecer, sobre todo ahora que se está negociando el TLC. Las políticas macro son importantes, pero hay consenso mundial en que la calidad de la regulación del gobierno para las empresas y la calidad de las instituciones encargadas de llevarlas a cabo

son claves al determinar la prosperidad.

El estudio del Banco Mundial y la CFI analiza siete aspectos determinantes del clima de los negocios:

1. Iniciación de una empresa, contratación y despidos, registro de la propiedad, acceso a crédito, gobierno corporativo y cumplimiento de los contratos. El trabajo se hace por medio de encuestas a empresas pequeñas y medianas.

El estudio extrae tres grandes conclusiones:

- Los negocios en los países pobres enfrentan un peso regulatorio más grande. Tienen 3 veces los costos administrativos, el doble de los procedimientos y demoras burocráticas. Tienen la mitad de los derechos

para proteger la propiedad.

- El peso de la regulación y la pobreza de los derechos de propiedad excluyen a los pobres de los negocios. En los países pobres, el 40% de los negocios es informal. Los más perjudicados son las mujeres y los trabajadores más jóvenes no capacitados.

- Los beneficios de las reformas son grandes. Los países que mejoran las condiciones para los negocios podrían iniciar una nueva historia

Colombia tuvo en los últimos 150 años unos empresarios visionarios, audaces y capaces de ejecutar excelentes estrategias

ALGUNAS DE LAS EMPRESAS MAS RECONOCIDAS DE NUESTRA HISTORIA:

Para que haya empresas se necesitan empresarios, personas dotadas con visión de oportunidad, persistencia y audacia a toda prueba:

Fernando Mazuera llegó Bogotá a los 16 años, literalmente con $2 en el bolsillo. Pronto entendió que esta era una sociedad cerrada para los recién llegados. Se le ocurrió entonces aprender a jugar golf y a los 20 años ya había ganado 3 campeonatos nacionales. Armado con su habilidad para el golf y un talento innato para los negocios, logró abrir una por una las puertas de los círculos más exclusivos. Llegó a ser alcalde de la capital y uno de los hombres más ricos del país.

El desarrollo de Colombia ha ido de la mano con el de los medios de transporte. Dinero presenta un recorrido por las diferentes soluciones a las particularidades de nuestra geografía, y sus efectos sobre las empresas y el proceso de industrialización.

Los empresarios han adoptado muchas estrategias para vencer los obstáculos al transportar sus productos.

La Nacional de Chocolates decidió, en la década de 1920, construir o adquirir fábricas en diferentes ciudades, para evitar las dificultades del transporte entre regiones.

En la misma época, Coltejer pensó instalar plantas en Bogotá y en Barranquilla además de su fábrica principal de Medellín tras constatar que los extranjeros eran más competitivos al transportar sus productos por vía marítima desde el exterior y luego fluvial por el Magdalena.

Estos fabricantes de tela antioqueños debían enviar sus mercancías desde Medellín en ferrocarril hasta Santiago, luego por carretera hasta El Limón, y de nuevo por ferrocarril hasta Puerto Berrío para alcanzar el Magdalena, lo cual resultaba más costoso que el transporte desde el exterior. Coltejer no llevó a cabo sus planes de expansión, pero las cuentas muestran el alto costo de transporte por las montañas andinas.

La aparición de industrias y el cambio en estructura productiva del país fueron favorecidos por el trazado y uso de nuevos caminos y medios de transporte. Las soluciones a los problemas de movilización de carga reflejan las posibilidades tecnológicas de cada época, y la capacidad de los colombianos para adaptarla a la geografía nacional.

Los arrieros, los cargueros, dedicados a transportar personas y mercancías sobre la espalda fueron de gran importancia durante la Conquista y la Colonia; después, la mula fue desplazándolos paulatinamente. Ya a mediados del siglo XIX, y hasta bien entrado el siglo XX, la mula era el principal modo de transporte en la abrupta geografía de la zona andina.

Los caminos que unían los diferentes centros de consumo y producción eran difíciles de transitar; las pendientes eran empinadas, las plantas del monte impedían el paso, y los ríos y quebradas los inundaban en el invierno, y llenos de lodo, se hacían intransitables.

El oficio del transporte a lomo de mula en la región antioqueña desarrolló en los arrieros habilidades especiales para vencer estos obstáculos; usaban turegas, armazones de guadua que les permitían transportar cargas de hasta media tonelada con cuatro mulas. El dominio de esta rudimentaria tecnología facilitó el transporte de mercancías y personas, uno de los pilares de la industrialización.

En especial, los arrieros antioqueños conectaron tres sectores: la minería de oro, el comercio y la agricultura, en especial de café. El historiador Germán Ferro muestra que estos tres componentes posibilitaron la acumulación de capital que dio inicio al desarrollo industrial de la zona, y en gran medida, en el país. "La minería y el comercio fueron el matrimonio perfecto", y la arriería fue su padrino, argumenta. La extracción de oro abrió la puerta a transacciones comerciales dentro y fuera del país. Los mazamorreros, que explotan las minas, no se volvieron ricos; pero los comerciantes que proveyeron las regiones mineras con artículos de consumo sí, explica el historiador Frank Safford; y la arriería hizo posible esto.

Esta dinámica dio lugar a la acumulación de capital en la región antioqueña y le abrió paso a la creación de la banca y la industria cafetera. Con esto, se sentaron las bases de la industria moderna, como la textil, de alimentos, jabones y gaseosas, entre otras.

Con la consolidación del café como el principal producto de exportación en Colombia, los arrieros se especializaron y se convirtieron en el 'vehículo' predominante para sacar ese producto de las fincas hasta los puertos fluviales.

La arriería siguió siendo el principal medio de transporte hasta después de 1930, cuando empezó la construcción de carreteras a lo largo del país. Desde finales del siglo XIX, los ferrocarriles tomaron una buena parte del transporte del café entre los centros urbanos y las vías fluviales. Pero incluso después de los 30 y casi hasta nuestros días, la arriería ha jugado un papel fundamental para transportar los productos agrarios entre las zonas rurales y los centros urbanos.

El río Magdalena

El río Magdalena fue, en varios momentos de la historia, la espina dorsal del transporte en Colombia. Una comparación de precios muestra cómo este medio ha sido más económico que los demás.

En la Conquista, el río Magdalena fue una importante vía de transporte y junto con el Atrato, fue la principal vía para adentrarse en la cordillera de los Andes desde la Costa Atlántica. A partir de 1825, con la llegada de la navegación a vapor, el transporte fluvial tomó especial importancia.

A medida que transcurría el siglo XIX, se crearon varias empresas para navegar el río con barcos a vapor. En 1850, Alejandro Weckbercker fundó una compañía cuyos vapores fueron los primeros en subir hasta el salto

de Honda.

Posada Carbó registra que entre 1870 y 1950 se fundaron por lo menos 50 navieras. Para 1886, Francisco Javier Cisneros unió fuerzas con su competencia, al fundar en Barranquilla la Compañía Colombiana de Transportes con una fusión entre la Compañía Alemana, la Compañía Internacional y la suya propia. Esta se consolidó como una de las empresas más importantes hasta su desaparición en 1902, como

consecuencia de la Guerra de los Mil Días.

Posteriormente, y hasta los años 50, la navegación a vapor continuó siendo de gran importancia en Colombia. La Naviera Colombiana, que llegó a ser una de las más activas durante los años 30 y 40, manejó el

60% del comercio y del transporte del Magdalena.

Durante los años 40, las principales dificultades que presentaron las empresas de navegación, incluyendo la Naviera, fueron de tipo laboral. Los buques estaban poco mecanizados, pues utilizaban demasiada mano de obra; los sindicatos fueron ganando cada vez más poder. El presidente Alberto Lleras Camargo, en 1945 declaró: "Yo no puedo permitir, sin escándalo, y sin que la autoridad quede confinada a la miseria, que haya dos gobiernos de la República: uno en el río y otro en el resto del país".

Después de los años 50, el río Magdalena comenzó a perder protagonismo como vía de transporte. Las constantes sequías que lo hacían impredecible no le permitían competir, por una parte con el ferrocarril, y por la otra con las carreteras. El aumento gradual del uso de

los puertos del Pacífico le restó importancia al río.

Ferrocarriles: la vía del café

Cisneros unificó las principales compañías de navegación en 1886. Sin embargo, su principal fortaleza era la construcción de ferrocarriles. Estas dos actividades estaban ligadas, pues los primeros ferrocarriles conectaban los diferentes centros urbanos con el río Magdalena, o con

otras salidas a los puertos marítimos.

Estos ferrocarriles fueron tomando fuerza a partir de la década de 1880. Con la expansión de la producción cafetera tanto la navegación a vapor, como la construcción de ferrocarriles tomaron nuevo impulso, dada la

trascendencia del transporte del grano.

En 1874, en los albores de la expansión cafetera, la concentración casi exclusiva de este cultivo en Norte de Santander se explica por su cercanía con el golfo de Maracaibo y sus facilidades de transporte. La baja relación valor/peso hace que el café sea rentable solo si se exporta en grandes cantidades. A medida que la producción cafetera se concentró en la Cordillera Central, la existencia de formas de transportar el grano fue cada vez más crítica; los ferrocarriles y el trasporte fluvial fueron de la mano con la expansión de la zona cafetera, al servir para transportar grandes cantidades de grano a menor costo. La primera oleada de construcción de ferrocarriles, a partir de 1871 y durante el final del siglo XIX, tenía el propósito de transportar café a los puertos fluviales y marítimos; en general, los períodos de expansión cafetera coinciden con

el emprendimiento de construcciones de ferrocarriles.

En el período inicial de los ferrocarriles, el café garantizó su rentabilidad económica. De hecho, entre 1898 y 1899, el 87% del café colombiano se

exportó por rieles.

La Guerra de los Mil Días (1899-1902) suspendió la construcción de líneas férreas, pero después de la guerra, el presidente Rafael Reyes lanzó un nuevo programa de construcción. Este tipo de políticas continuó y todavía en los años 20 se invertía fuertemente en trenes.

Desde 1912, los productores cafeteros empezaron a buscar formas para depender menos del río Magdalena; por esto se fue haciendo cada vez más popular la idea de exportar por el puerto de Buenaventura, teniendo en cuenta la próxima inauguración del Canal de Panamá.

Por esto, cuando la inversión pública se enfocó en consolidarlo, el Ferrocarril del Pacífico cobró importancia en la exportación cafetera. Para 1930, estaba unido con el de Antioquia y el de Caldas, conectando a Buenaventura con la zona cafetera. De hecho, a partir de 1934, el volumen de exportaciones a través de Buenaventura excedió al de

Barranquilla, según Posada Carbó.

A pesar de que los ferrocarriles permitieron el aumento de las exportaciones del grano, el sistema ferroviario estaba compuesto por líneas que satisfacían necesidades puntuales; no se creó una red integrada que consolidara un sistema de transportes nacional.

La introducción de cables aéreos también jugó un papel importante, por sus ventajas en una topografía montañosa. Sin embargo, hacia los años 30, se dio un giro en la política de transporte, con una atención creciente

a la construcción de carreteras.

Carreteras

El transporte por carreteras, a pesar de ser más costoso que el férreo para mover grandes volúmenes de carga, presentaba ventajas. Podía llegar del lugar de envío al de destino sin trasbordar la mercancía. Es más

versátil, al ofrecer un servicio "puerta a puerta".

Por otra parte, los camiones son rentables para transportar pequeñas cargas. El tren es rentable si se transportan grandes cantidades de mercancías en trayectos largos y rectos. Por último, la construcción de carreteras era una solución más barata para comunicar los municipios de Colombia.

Dadas las condiciones topográficas y las necesidades de transporte, las carreteras se impusieron como el principal medio de transporte.

El transporte, hoy

La apertura económica ha generado un fuerte aumento de los volúmenes de transporte, principalmente en carreteras; esto ha implicado embotellamientos y deterioro de la infraestructura. La creciente dependencia del país en este modo de transporte ha aumentado la vulnerabilidad del sistema productivo ante huelgas, accidentes y ataques subversivos, entre otros, como muestran estudios de Jan Marco Müller. Mientras Colombia y sus empresarios sigan mirando hacia afuera para expandir sus horizontes productivos, necesitarán medios de transporte alternativos e integrados en una red que optimice, con criterios logísticos,

el uso de soluciones ferroviarias, fluviales y aéreas.

Colombia se encuentra, en 2004, con que su infraestructura de

transportes sigue siendo el cuello de botella para el progreso. Las empresas, tal como en los años 20, sacan adelante sus proyectos en un país en el que la geografía es un desafío.

HISTORIA DE LAS EMPRESAS

Cementos Argos. Logros concretos

Aunque fue la última de las grandes cementeras en ser fundada, fue la primera en obtener cobertura nacional e internacional.

Cuando la multinacional Cemex entró a Colombia en 1996, con la compra de Samper y Diamante, no faltó quién vaticinara que a Cemento Argos le iba a quedar muy difícil afrontar la competencia, sobre todo porque a este hecho se sumó, poco tiempo después, una crisis de la construcción sin precedentes.

Sin embargo, Argos supo reaccionar a los dos desafíos y hoy sigue concentrando casi el 50% del mercado local, la misma participación que

tenía antes de la llegada de Cemex.

Aunque tuvo que hacer ajustes y replanteamientos a su modelo de negocio para afrontar la nueva competencia y las dificultades del mercado, las fortalezas que viene construyendo desde 1936 cuando empezó a operar la empresa que fundaron Claudino Arango Jaramillo y sus hijos Rafael y Jorge Arango Carrasquilla, Julio Luis Restrepo y Leopoldo Arango Ceballos, fueron decisivas para afrontar el reto.

En sus inicios, la estrategia de crecimiento de Argos estuvo enfocada a la regionalización, debido a los problemas de comunicación de la época que

encarecían los costos de transporte.

"El éxito estuvo en invitar a inversionistas de otras ciudades a participar en los proyectos, porque era importante el conocimiento que tenían de la zona", recuerda Adolfo Arango, nieto e hijo de los fundadores, y quien estuvo a la cabeza de Argos durante 34 años. Así, en 1939 pudieron abrir Cementos del Valle y en 1944 Cementos del Caribe, lo que les dio acceso

al mercado del occidente y el norte del país.

Luego vino el intercambio de acciones con compañías que ya existían, como Nare y Cairo, que de competidores pasaron a formar parte del grupo. Esta política diferenció a Argos de sus competidores del interior, como Samper y Diamante -que mantuvieron sus centros de producción en sus zonas originales de influencia-, y en la época reciente le permitió estar mejor organizada para competir contra la multinacional mexicana.

Además, la fundación de una cementera en la Costa fue estratégica para la exportación, actividad que empezó hace unos 50 años, según recuerda Arango, y que fue su as bajo la manga para la crisis, pues con los mercados internacionales pudo compensar la caída del local. El grupo se organizó de tal modo, que logró que las plantas del interior pudieran exportar, utilizando, entre otros medios de transporte, el río Magdalena. A las exportaciones de Caribe, Colclinker y Tolcemento, se sumaron las de cementeras del centro, como Rioclaro y Paz del Río. Para 2004, el grupo espera exportar US$100 millones a Estados Unidos, el Caribe, Centro y

Suramérica y Europa.

El cambio

Si bien la estructura del grupo tenía ventajas por los distintos centros de producción, la autonomía que se le había dado al manejo de cada planta, y que había sido la característica del grupo, tuvo que ser revaluada. Las nuevas condiciones del mercado exigían mayores eficiencias y, por tanto, aprovechar las economías de escala en compras, administración y mercadeo. Pero también tener un manejo más claro entre el área

productiva y la inversionista.

Esto llevó a que en 2000 -bajo la presidencia de Juan Manuel Ruiseco- se convirtiera a Argos en compañía holding de las operaciones de molienda de cemento y del negocio de mezclas de cemento, mientras que la actividad industrial que realizaba Argos fue absorbida por otras empresas del grupo, lo que les permitió reducir los costos y ganar eficiencia. Así, Cairo absorbió la planta de molienda de Argos. También se hizo más transparente el portafolio de inversiones, ya que Argos, por ser uno de los pilares del Grupo Empresarial Antioqueño, tuvo que invertir en empresas de diversa índole, no relacionadas con su actividad principal.

La tarea para José Alberto Vélez, quien asumió la presidencia en 2003, es terminar la reorganización administrativa para fortalecer las sinergias, adoptar mejores prácticas, estandarizar procesos y lograr mayor coordinación entre las distintas empresas relacionadas con Argos. Pero también tendrá que seguir consolidando las inversiones en el exterior, y montando la estrategia para proyectarse como una organización de alcance regional.

Avianca

La historia de Avianca, llena de aterrizajes forzosos, ha sido de persistencia, tenacidad, y en muchos momentos, de orgullo para los colombianos.

En el primer vuelo de la Sociedad Colombo Alemana de Transportes Aéreos -Scadta-, el 12 de septiembre de 1920, el temerario hidroavión Junker tenía como pista de aterrizaje el río Magdalena. Las poblaciones a lo largo del río habían recibido un telegrama anunciando el vuelo y los rib

ereños esperaban esta maravilla de la tecnología. Esto resultó útil, pues menos de una hora después del despegue, el radiador falló, dejando un "grueso chorro de vapor detrás del aparato", como relata Herbert Boy, quien registró el desarrollo de Scadta. El Junker tuvo que detenerse varias veces, en las que el apoyo en cada pueblo incluyó soldaduras y combustible. Tras numerosos intentos, los alemanes constataron que el daño en el radiador era irreparable en esas condiciones, y decidieron "volar a saltos sobre el río, como las ranas, acuatizando cada vez que el agua hirviera, el radiador se calentara y se fundiera la soldadura. Le daban de beber al motor, permanecían unos minutos en el agua y volvían a saltar", como registra Boy. Con esto, el vuelo logró acuatizar en Puerto

Berrío dos días después de su salida de Barranquilla.

Como este primer vuelo de Scadta, la de Avianca es una historia de dificultades. Desde su nacimiento con la unión de Scadta y Saco (Sociedad Aérea Colombiana), varios recalentamientos la han hecho replantear sus estrategias y las habilidades de sus tripulantes la han

sacado adelante de maneras insospechadas.

Las Aerovías Nacionales de Colombia nacieron en 1939, cuando a raíz de la Segunda Guerra Mundial se dificultó la posesión alemana de Scadta; el gobierno buscó nacionalizarla y aprovechar su reciente inversión en Saco. Además, como relata el historiador Eduardo Posada Carbó, se involucraron los intereses del Departamento de Estado estadounidense, que no veía bien la posesión alemana de una aerolínea tan cerca del canal de Panamá. Estos intereses se unieron con los de Pan American, aerolínea estadounidense que compró acciones de Scadta en 1931.

Todo desembocó en una serie de negociaciones complejas en las que Pan American quedó con una mayoría de las acciones, el gobierno con otro tanto y el resto se distribuía entre el grupo minoritario de accionistas nacionales, sobre todo barranquilleros. Entre ellos figuraba Mario Santo Domingo, padre de Julio Mario, que luego será dueño mayoritario de la compañía.

Con estas soldaduras en sus engranajes, Avianca se lanzó a los aires y se fue consolidando, durante la década del 40, como la principal aerolínea

de Colombia.

Una vez consolidada en Colombia, la empresa se lanzó a la expansión en el exterior. En 1946, con sus aviones DC4 y C45, operaba rutas a Quito,

Lima y Panamá, y luego a Estados Unidos y Europa.

En 1951, con la adquisición de aviones Lockheed Constellation y Super Constellation, que estaban entre los más modernos de la época, siguieron consolidando sus rutas exteriores. Además, durante la década del 50, se abrieron oficinas alrededor del mundo, se realizaron alianzas con otras aerolíneas y se lanzaron campañas publicitarias en otros países.

Para 1969, se puede decir que Avianca es una empresa ya internacionalizada, que conecta a Colombia con el mundo. Sin embargo, paralelamente a la expansión internacional, los engranajes "laborales de la aerolínea venían recalentándose. Estas fricciones fueron cada vez más fuertes a medida que avanzaron los años 60 y 70.

Las conocidas "operaciones tortuga" o "reglamento", que consisten en seguir al pie de la letra los manuales de operación, generaron problemas de servicio e imagen entre los clientes y sobrecostos. Curiosamente, estas huelgas están enraizadas en las fortalezas técnicas de la aerolínea.

Las huelgas fueron aumentando y el poder de los trabajadores se fue consolidando. Su unión y capacidad para detener la aerolínea y, de paso el país, les permitió firmar convenciones que le causaron graves dificultades. Las dificultades laborales de Avianca la han detenido, como los recalentamientos del Junker, cuyo radiador no pudo enfriar. Las relaciones con los trabajadores y el pasivo laboral han frenado el crecimiento de la empresa. Este sigue siendo uno de sus problemas más graves.

Mientras en la compañía se presentaban estas dificultades, en los años 70, los grandes grupos económicos colombianos se disputaban su posesión. Con fuertes intereses en juego, Julio Mario Santo Domingo, Carlos Ardila Lülle y Fernando Mazuera Villegas luchaban por porcentajes accionarios y puestos en la junta directiva.

Antes de 1975, el Grupo Grancolombiano había acumulado acciones de la aerolínea; pero por ese año, Jaime Michelsen Uribe, cabeza del grupo, decidió venderle a Mazuera. Este último consiguió los fondos para esta transacción con la venta de las urbanizaciones Milenta y Madelena en Bogotá a su competidor del momento, Luis Carlos Sarmiento.

El poder de Santo Domingo se consolidó en la asamblea de accionistas de 1976, en la cual Mazuera, a pesar de tener más acciones representadas, no pudo manejar la junta. Debido al procedimiento usado, en el que solo se tenía en cuenta las cabezas de lista, Santo Domingo se hizo con la mayoría y quedó con dos representantes en la junta; Mazuera solo contaba con un renglón en la junta. Después de esto, a finales de la década, Mazuera salió de la junta directiva de la compañía y vendió sus acciones.

Esa no fue la única disputa por Avianca. En septiembre de 1985, la pelea de Santo Domingo fue con Ardila Lülle. Tras la renuncia de Andrés Cornelissen, presidente de la empresa en ese momento, se dificultó nombrar un reemplazo en el cargo. Cada uno enviaba listas, que el otro rechazaba. Finalmente, se logró un acuerdo, pero esta fue la antesala del reinado de Santo Domingo, quien le resultó comprando su 30% de participación en la empresa a Ardila Lülle ese mismo año.

A lo largo de la década del 90, bajo el dominio de Santo Domingo, la empresa tuvo una relativa estabilidad administrativa. Gustavo Alberto Lenis presidió la compañía entre 1993 y 2000. Esto supera los cerca de 2,5 años que han durado, en promedio, los presidentes de la compañía, y refleja la relativa estabilidad de la compañía en esa década.

El nuevo escenario

Sin embargo, con la llegada del nuevo milenio, la aviación enfrentó nuevas dificultades: aumentos en los precios del combustible, disminuciones en el número de pasajeros, y sobre todo, los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 que aumentaron los costos de aseguramiento (aunque también redujeron el costo de los aviones).

Desde finales de los 90, Avianca tenía sus expectativas puestas en un proceso de integración con Aces, que dio lugar a la Alianza Summa, y buscaba generar ganancias de entre US$60 y US$100 millones anuales.

Además, la negociación conjunta con proveedores y terceros, la prestación recíproca de servicios, la adopción de mejores prácticas y la racionalización y optimización del uso de los recursos mejorarían los resultados de las empresas.

A pesar del entusiasmo inicial, el proceso no tuvo éxito. En agosto de 2003, Aces fue disuelta y en estado de liquidación, y la Alianza Summa quedó integrada por Avianca y Sam. Sin embargo, Avianca ya había hecho una movida: solicitó en marzo a la Corte del Distrito Sur de Nueva York la protección derivada del Capítulo 11 en Estados Unidos, que le permitió facilidades con los acreedores y redujo sus posibilidades de quebrarse como su reciente aliada.

Hoy, el destino de la empresa depende de la decisión de Allan L. Gropper, juez de la Corte de bancarrotas de Nueva York, quien determinará si la empresa puede quedar en manos de Germán Efromovich, un brasileño que hizo una sorpresiva oferta para comprar la aerolínea. En medio de graves dificultades causadas en su mayor parte por el pasivo pensional, sus otros posibles compradores -Continental, Copa, Taca y Lanchile- se abstuvieron de superar las ofertas del brasileño.

Ahora, igual que en su comienzo, el destino de la aerolínea está en manos de extranjeros. Como los avezados pilotos germanos que alguna vez hicieron llegar al Junker hasta Puerto Berrío, esta vez un juez de Nueva York y un brasileño determinarán el futuro de la aerolínea.

COLOMBINA

¿Como empezó todo?

Todo nace como parte del ingenio rió paila, es una de las más importantes marcas de golosinas en el mercado mundial, gracias a su vocación exportadora y de productos innovadores.

Hernando Caicedo, quien iniciaba su producción de azúcar en ingenio rió paila, todo esto cuando estaba en un particular momento del mercado.

Uno de los productos preferidos la panela un producto que se daba como golosina e insumo.

En base de cálculos e investigaciones en Colombia operaban unos 15000 trapiches y la panela tomaba un papel importante como un producto energético y complemento importante para la crianza de los niños.

Debido a la gran demanda del producto la preocupación se centro en como aumentar la producción del azúcar de todo esto surge la idea y estrategia de hacer golosinas de diferentes sabores, para darle el valor agregado al producto estrella la panela.

Nace una gran empresa

Como una dependencia de rió paila, colombina en 1927 así de una idea para darle valor agrado a un producto se forja, una de las principales compañías del país colombiano y el mercado internacional.

Gracias a un progresivo y agresivo desarrollo comercial le ayudo para impulsarse a otros mercados y lograr mantenerse en pie y lo que es mejor aun conquistar estos mercados con productos como bon bon bun una de sus marcas mas reconocidas a nivel internacional.

Colombina crece con ingenio pero en 1932 se separa y se convierte en Colombia s.a que empieza a comercializar con alimentos y licores además de los derivados del azúcar.

Una piedra grande en el camino

En 1950 el rió la Paila se desborda y las instalaciones de la fabrica colombina se inunda, tienen que cambiar todos los equipos pero por si fuera poco 10 años después un incendio consume la fabrica lo cual lleva a poner sobre la mesa el tema del cierre de la empresa pero Jaime Caicedo diseña un plan reconstrucción el cual es apoyado por los accionistas acompañado por Ariosto Manrique quien era director de producción.

Surgiendo como el ave fénix

Con el apoyo de los accionistas dotaron la empresa de tecnología de punta equipos modernos y una mejor organización comercial y Manrique a finales de los 60 asume la gerencia general hasta el 2000.

Proyectando

Con la empresa a futuro y superadas las catástrofes los objetivos son sacar el mayor provecho a la nueva tecnología ya invertida.

En 1962 Jaime Caicedo envía muestras a la FDA y adapta los productos para las condiciones del mercado así inicia las exportaciones de sus productos que llegan a mas de 32 países y para el 2004 se proyectaban a 47 millones de dólares y en las ultimas tres décadas se enfocaron en ampliar sus productos y enriquecer su portafolio con alimentos que complementen sus productos.

Creciendo ampliamente

Su oferta de productos alimenticios. Adquiere la tradicional fábrica de galletas Splendid, hoy Colombina del Cauca S.A., ubicada en Santander de Quilichao, Cauca. Es propietaria de la Industria Nacional de Conservas La Constancia, en Bogotá. En 2001, entra en operación su planta de producción en Guatemala, con ventas cercanas a US$15 millones anuales y finalmente en Colombia, el año pasado junto con la empresa española Joyco monta una fábrica de gomas de mascar.

Debido a su gran red de distribución colombina logra llegar a más de 150.000

Clientes semanales distribuyendo también productos de terceros como atún, sardinas van camps, chocolates y otros productos.

Con los tratados de libre comercio colombina busca ampliar sus horizontes y para esto adquirió nuevos equipos de producción con el fin de hacer crecer las ventas fuera del país, por esto que sus retos son crecer y establecerse con buenas bases, algo que para esta empresa no es imposible.

Banco de Bogotá

El Banco de Bogotá, fundado en 1870, ha mantenido en toda su historia unas estrategias que han probado ser ganadoras. Dónde han estado sus fortalezas.

En la escritura de constitución del Banco de Bogotá, fechada en noviembre de 1870, ya estaban incorporadas algunas de las características que facilitaron el desarrollo de esta entidad financiera por más de un siglo.

La primera, su estilo particular de gerencia, marcado por el hecho de que el banco nunca fue una empresa de propiedad familiar -lo constituyeron 40 personas-. La segunda, tuvo un buen respaldo financiero en su inicio. Entre los fundadores aparecían empresarios importantes como Ricardo Santamaría, Miguel y Antonio Samper y Camacho Roldán Hermanos. La tercera, mientras los demás bancos colombianos tenían operación y visión local, el de Bogotá incorporó personas con criterios administrativos y de negocios que superaban el ambiente regional, 'gente de fuera', como Ricardo Santamaría, de origen antioqueño, Elías Gómez-Cásseres, sefardí recién llegado de Curazao, y Vicente Lafaurie de Santa Marta.

El banco tuvo además un importante respaldo político. El presidente Eustorgio Salgar y su ministro Salvador Camacho Roldán creían que un banco podría servir para bajar las tasas de interés y facilitaría la producción y el comercio. Para animar su creación, Camacho les ofreció a sus fundadores entregarles en concesión los depósitos para pagar los créditos internos, el cobro de las letras de importación, y el giro de algunos dineros del Ferrocarril de Panamá. El éxito del Bogotá entusiasmó otros inversionistas y ya en 1880, había 10 bancos más en la capital. El más importante de ellos, el Banco de Colombia, fundado en 1874.

Como todos los bancos antes de 1923, el de Bogotá podía emitir billetes, pero a diferencia de otros, su manejo fue prudente, con lo que evitó su desaparición junto con 86 de los 90 bancos que había en esa época.

Expansión nacional

Solo hasta 1922, con la apertura de su primera sucursal en Girardot, comenzó una etapa de expansión. En 1939, había abierto oficinas en Cali, Tunja y Barranquilla, había comprado nueve bancos y conformó Almaviva, el primer almacén general de depósito del país.

La incorporación de nuevas técnicas es otra característica del banco que aún perdura. En 1929, el banco contrató al experto Harry E. Finey para establecer los métodos de operación usados en Estados Unidos, y que reemplazaron los que practicaba desde 1870.

Aunque la Gran Depresión de 1929 redujo la cartera en $2,7 millones, el estricto control de sus gastos que había mantenido desde su fundación y su política de "sana tolerancia" para que los clientes pudieran atender sus deudas, le permitieron sobrellevar sin problemas esa nueva crisis.

Entre 1942 y 1944 vino una segunda ola de aperturas (10 sucursales) que se mantuvo hasta el inicio de los 50 con la intención de llevar el crédito a todo el país, y distribuirlo de manera que llamaban "justa" -es decir, en préstamos pequeños-.

Bogota crea nuevos servicios con nuevos intermediarios. Abrió la Corporación Financiera Colombiana (1959) para prestarle a la industria, inició la tarjeta Credibanco como concesión del Bank of America (1969), conformó la corporación de ahorro y vivienda Davivienda (1972) para prestar para vivienda, y constituyó la Corporación Financiera de Desarrollo Industrial Agrario, Indufinanciera (1976) para el campo.

La expansión internacional

Con la apertura de la oficina en Panamá en 1967, se inició otra expansión, esta vez internacional. Con esa operación, pretendía captar dólares a tasas bajas, para prestarlos a sus clientes colombianos. Fue el primer banco moderno en tener oficinas internacionales.

La fase más reciente del Banco se inició en 1987, cuando Luis Carlos Sarmiento Angulo adquirió la mayor parte de la entidad. A pesar del cambio de estructura, las líneas gruesas de la cultura se mantuvieron.

El banco siguió entrando en los nichos nuevos que le permite la legislación bancaria. Así, por ejemplo, creó la Fiduciaria Bogotá y el fondo de pensiones Porvenir, pero continuó su tradición de compras y fusiones con el Banco del Comercio y la Corporación Financiera de los Andes, lo mismo que con la fusión de dos corporaciones de ahorro y vivienda, Las Villas y Ahorramás.

Con este tipo de operaciones de crecimiento en el país, con el lanzamiento de nuevos productos, la actualización en tecnología, costos y estructura, el Banco de Bogotá ganó en los últimos cinco años un punto anual de participación en todos sus mercados. Hoy, 134 años después de su fundación, conserva los rasgos que lo han hecho atravesar cuatro guerras civiles, dos épocas de violencia, tres crisis financieras y otras vicisitudes que hubieran sacado del mercado a otra entidad menos fuerte.

Bancos libres

La historia bancaria no empieza en 1923, con la creación del Banco de la República, sino 70 años atrás, con la apertura en Medellín de Restrepos y Cía., en 1854 y luego en 1859 con Botero Arango e Hijos. La explotación de las minas de oro antioqueñas había generado un gran volumen de ahorro que podía prestarse a otros negocios por medio de casas bancarias.

Estos primeros bancos prestaban dinero respaldados en una factura de venta que se pagaría en el futuro. Por eso, fueron un instrumento financiero ideal para los comerciantes que se convirtieron a la vez en fundadores y clientes de las primeras sociedades bancarias paisas. Los bancos recién creados también podían emitir sus propios billetes respaldados en oro, sin restricciones distintas a las que les imponía la confianza de su clientela.

En esas condiciones, 90 bancos regionales abrieron entre 1871 y 1922, en lugares como Salamina, Popayán, San Gil, El Socorro y Jericó. No obstante, como ha sido el rasgo usual de la banca colombiana, dos entidades bogotanas y una de Medellín fueron las más poderosas de la época: en la capital, los bancos de Bogotá y de Colombia y en Medellín, el Banco Alemán Antioqueño, que había sido fundado en Bremen (Alemania). En 1888, los dos primeros tenían el 53% de las existencias de oro monetario de todo el país.

Los bancos de esta época no abrieron sucursales, lo que les facilitó establecer una gran reputación entre sus clientes, pero también los hacía pequeños y vulnerables a los pánicos financieros locales. De hecho, al inicio de cada una de las guerras civiles de finales del siglo XIX se presentaron crisis financieras, y en bancos individuales, siempre que los clientes pensaban que había riesgo de que no les devolvieran sus ahorros.

La especulación llevó a la bancarrota a muchos de ellos. En particular, los que se habían creado al inicio del siglo XX para especular con el tipo de cambio, perdieron su capital cuando se presentó una inesperada revaluación del peso en 1904. Habían comprado oro esperando que la devaluación de principios de siglo continuara.

La mortalidad de los 'bancos libres' hizo evidente que se necesitaba un banco central para evitar esos problemas. En 1923, la Misión Kemmerer, dirigida por el economista estadounidense Edwin Walter Kemmerer, estableció el Banco de la República, para manejar el monopolio de la emisión de billetes y hacer préstamos a los bancos que lo requirieran frente a una corrida de depósitos.

En este entorno -más seguro, desde 1923 hasta 1929-, entraron al país bancos extranjeros como el de Londres y de América del Sur (1920), el Banco Francés e Italiano (1924), el Royal Bank of Canada (1925) y el National City Bank of New York (1929), atraídos por la posibilidad de financiar la expansión industrial y de infraestructura colombianas. El Banco de la República, en su nueva ortodoxia, tenía límites estrictos para la emisión y, por ello, los proyectos de infraestructura tuvieron que financiarse con créditos externos.

La actividad de los bancos entonces era muy limitada. Por eso, el gobierno quiso llevar financiación a las actividades que consideró prioritarias en su agenda. Entonces, en 1924 creó el Banco Agrícola Hipotecario para prestarle al sector rural, en 1932 constituyó el Banco Central Hipotecario para "salvar el crédito hipotecario, afectado gravemente por la crisis", dice el economista Jorge Franco. También abrió el Instituto de Crédito Territorial (1939), para financiar vivienda de clases populares y el Instituto de Fomento Industrial, IFI (1940), la primera corporación financiera, para financiar e invertir en la industria. Para cada necesidad, el gobierno fundaba una entidad.

Con la mejora en las carreteras y las comunicaciones, empezó una nueva ola de apertura de sucursales. En la segunda mitad de los 40, el número de bancos bajó de 26 a 24, pero el de sucursales pasó de 420 a 517 y la cartera de los bancos creció a una tasa de 19% anual.

En 1959 se operó un cambio profundo en la organización del sistema financiero. El gobierno había identificado la necesidad de ofrecer créditos de largo plazo para la industria. Entonces, por primera vez, en vez de crear otro intermediario estatal para hacer esos préstamos, le encargó la tarea al sector privado por medio de las corporaciones financieras. Algo similar ocurrió con la creación de corporaciones de ahorro y vivienda en 1972 y con la de las compañías de financiamiento comercial en 1975. Con la conformación de estos intermediarios, quedó bien cimentado el régimen de banca especializada, en el cual cada tipo de intermediario operaba en un nicho específico, definido por ley.

La crisis de 1981

¿Por qué no hubo crisis financieras entre 1935 y 1980? Tal vez por dos razones. La primera, porque la expansión de la cartera en el mercado doméstico permitió superar la reducción de la actividad económica durante la Segunda Guerra Mundial. La segunda, que las operaciones fueron bastante seguras por los plazos cortos.

El récord se perdió en 1981, cuando inició una de las mayores crisis financieras de la historia, que se originó en varios desajustes. La Superbancaria identificó tres: las prácticas que ocultaban en el balance operaciones importantes en los bancos, el sobreendeudamiento de las empresas y la falta de pericia en algunas compañías de financiamiento comercial.

Con la crisis económica que empezó al final de 1981, las empresas empezaron a perder valor y los socios de algunos bancos vieron una oportunidad de comprarlas con dinero prestado en sus bancos. Autopréstamos, jugadas imprudentes y aun dolosas llevaron al gobierno a nacionalizar el Banco de Colombia, otras entidades del Grupo Grancolombiano (ver artículo Los que fueron), los bancos Tequendama, de Los Trabajadores, del Comercio y a desmontar la compañía de financiamiento Prisa.

¿Lecciones de esa crisis? Muchas. La primera, que la especulación con activos tiene altos riesgos para los bancos. Esta vez no se trató de oro y dólares como en 1904, sino de acciones y de empresas, pero el resultado en quiebras fue igual. La segunda, la importancia de la información. Por la forma en la que se contabilizaban, las deudas de dudoso recaudo solo se registraban dos años después de su vencimiento. Por eso, los indicadores que habrían podido mostrar el inicio de la crisis solo se vieron con claridad en 1984, cuando ya estaba en su peor momento.

Resueltos los problemas de la economía y del sector con créditos y ayudas, se reinició el ciclo. Hacia 1985, revivieron los créditos de corto plazo para consumo, en particular los de tarjetas de crédito.

La crisis más reciente

En 1990, con una reforma financiera, desapareció la banca especializada y se adoptó un esquema de grupos financieros centrados en matrices bancarias. La reforma y sus adiciones posteriores fueron borrando fronteras entre las entidades. A las corporaciones financieras se les permitió captar en cuentas de ahorro que habían sido exclusivas de los bancos. A los bancos prestar a plazos largos -el nicho de las corporaciones financieras-, a las corporaciones de ahorro y vivienda prestar para fines diferentes a la vivienda. En general, se les permitió a los bancos hacer la mayor parte de las operaciones y ofrecer servicios como las de fiducia o el corretaje de valores, por medio de sus filiales.

Con las nuevas reglas, algunos empresarios vieron una buena oportunidad de negocios en la financiación del consumo que crecía al doble del PIB. Compraron o conformaron compañías de financiamiento comercial con inversiones relativamente bajas, con la intención de transformarlas en bancos en plazos medianos. En esta democratización de la propiedad, por segunda vez se crearon entidades con poco respaldo y a veces con poca experiencia administrativa. Por eso, en 1995, cuando algunas empresas de transporte entraron en problemas financieros, las compañías de financiamiento comercial especializadas en leasing que las financiaban también entraron en crisis. El problema para el sector no fue tan grande. pero preludió el desastre de 1997.

En ese año, se revirtió el ciclo de la construcción que había sido extraordinariamente bueno. Para prevenir problemas de cartera con los constructores, muchas entidades financieras dejaron de prestarle al sector, lo cual agravó su situación y la de sus proveedores y clientes y se desaceleró la economía. En los 90, las empresas habían aumentado su endeudamiento. Por eso, cuando el Banco de la República subió sus tasas de interés hasta 50% nominal para defender el peso de un ataque especulativo, las empresas y los consumidores dejaron de pagar sus acreencias y por esa vía se desencadenó la recesión económica más aguda y prolongada que el país haya visto en 100 años.

Los problemas de pago fueron graves entre los deudores de vivienda, lo que afectó sensiblemente las corporaciones de ahorro y vivienda, que tuvieron que ser rescatadas. El gobierno, por medio del Fondo de Garantías de Instituciones Financieras, Fogafin, estatizó 6 bancos y se quedó, como en 1981, convertido en el mayor banquero del país. El costo de esta crisis financiera se contuvo en 4% del PIB, cuando en México fue de 19%.

Por la ausencia de oferta y demanda de crédito que siguió a la crisis de 1997, los bancos aumentaron el manejo de inversiones. La cartera pasó de representar el 59% de los activos en 2000 al 54% en mayo de 2004, mientras las inversiones pasaron de 18% a 31% en ese mismo lapso.

Para salir de la crisis, la historia se repitió. De nuevo, de vuelta a préstamos de plazos cortos para consumo. Sin embargo, los bancos de hoy son diferentes. Han puesto un gran énfasis en la administración del riesgo. La diversificación de la cartera entre regiones, sectores y tamaños de empresas parece abrir una nueva etapa de crecimiento para las operaciones bancarias que les sirva tanto a sus balances como a los de las firmas del sector real que necesitan financiación.

Historia de Bavaria

En la ola de migraciones que se dio a finales del siglo XIX, llegó a Colombia un joven alemán que montó la que llegó a ser una de las empresas más sólidas del país en los últimos 115 años: Bavaria. Leo Kopp, quien nació judío, fue masón grado 33 y está enterrado en un cementerio católico de Bogotá, se convirtió en el precursor de la industria moderna en el país, con la creación de la Cervecería Alemana de Kopp en 1889, con la cual logró masificar esta bebida, estimada por las élites que consumían cerveza importada.

Como fue su nacimiento y sus estrategias de mercadeo?

Bavaria fue la primera empresa que se construyó en un edificio especialmente pensado para ella, y la primera en registrar las marcas de sus productos ante la respectiva dependencia de Hacienda, en 1889. . Los avisos de Bavaria se ilustraban con imágenes de grandes industrias europeas, para asociarla con la industrialización.

Algunas de las características que le imprimió Kopp a la empresa se han mantenido consistentes.

• El desarrollo industrial, la preocupación por la calidad

• la integración vertical que se inició en 1896 con la construcción de la fábrica Fenicia para sustituir las botellas importadas, y la habilidad para vencer a sus competidores y quedarse con el mercado son atributos que permanecieron, a pesar de los cambios de dueño.

• La gran liquidez que genera el negocio de la cerveza.

Cuando Bavaria abrió sus puertas el 1 de junio de 1891 en Bogotá, la fabricación de cerveza era artesanal. Para esa época, tenía tradición la cervecería Sayer, fundada en 1896 por el inglés Samuel Sayer, y la Cervecería Cuervo, fundada a mediados de 1860 por los hijos de Rufino José Cuervo, Ángel y el filólogo Rufino José. También eran importantes La Rosa Blanca (1882) y La Camelia Blanca (1896). La primera, propiedad del general Emilio Murillo, dueño del hotel más famoso de esa época, del cual tomó su nombre la cervecería, y la segunda de Lino Casas, ex trabajador de Cervecería Cuervo, que ayudó a montar la fábrica de cerveza de Montoya y Cía. en Bogotá y La Colombiana, en Tunja.

Dando identidad a la cerveza en el ámbito cultural

Aunque la mayor competencia la representaban los fabricantes de chicha y guarapo, bebida popular y que estaba muy arraigada en la cultura bogotana, las primeras peleas de Bavaria por el mercado se centraron en las cervecerías rivales, que ofrecían la cerveza a un menor precio al que podía hacerlo Kopp.

La estrategia estuvo encaminada a la diferenciación, para lo cual Bavaria aprovechó su fortaleza técnica. En 1899, Kopp publicó apartes de un concepto sobre cervezas que se emitió durante la exposición industrial de ese año. En él, se destacaba la supremacía de Bavaria y se conceptuaba que era la única que, por sus características, podía llamarse cerveza. Esto originó uno de los muchos enfrentamientos con las otras cervecerías, ya que Kopp se apoyó reiteradamente en este tipo de estudios para marcar una diferencia.

Esta estrategia se completó con el ingreso de Bavaria al segmento popular -de bajo precio-. El primer esfuerzo fue con la compra de Cervecería Inglesa en 1895, donde produjo la marca Tivoli. Sin embargo, el lanzamiento de La Pola en 1911 le permitió conquistar las masas. Fue tal su éxito, que este nombre aún es sinónimo de cerveza.

Para 1915, cuando las cervecerías caseras habían reducido su participación en el mercado, Bavaria inició una agresiva campaña contra la chicha y el guarapo, sustentada en estudios y en la diferencia en las condiciones de higiene de estos productos frente a la cerveza.

Entre las cervecerías que sobrevivieron estaban Germania, en Bogotá (que posteriormente fue absorbida por Bavaria) y Bolívar, en Barranquilla, que en 1932 Mario Santo Doming