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Importancia De La Escritura

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Categoría: Temas Variados

Enviado por: Mikki 11 febrero 2011

Palabras: 5240 | Páginas: 21

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Escribir es nacer de nuevo. Darse a luz uno mismo. Recrear el goce. Es, en fin, ser doble.

Louis Timbal - Duclaux

El aprendizaje de la escritura, a semejanza del aprendizaje del arte musical, debe provenir de una vocación, un llamado al cuerpo pulsional. [...] La escritura debe ser una respuesta del cuerpo, emanada de los rasgos de carácter, a la convocatoria de civilidad que le hace la sociedad al sujeto. La escritura no es algo externo, no debe pensarse como algo que hace parte de los adornos exteriores de una persona. Así como leer no es simplemente vocalizar lo escrito, escribir debe ir más allá de fraguar frases correctas.

Rodrigo Navarro Marín

Hoy son otros los motivos que reviven la importancia de la escritura; más que sus relaciones con la informática, son los nexos con el pensamiento y con la lectura los que importan.

Alfonso Cárdenas Páez

El habla se genera, principalmente, en relación con una función materna;

mientras que la escritura parece ligada más con una función paterna. Guillermo Bustamante Z.

Creo que todo el mundo debería escribir, como ejercicio personal, independientemente de resultados literarios o eventuales publicaciones. Escribir sienta muy bien, es beneficioso para la salud mental del hombre. De la misma manera que el mutismo intoxica, expresarse, hablar y escribir, desintoxica.

Carlos Gumpert

Escribir es luchar para hacer entrar una serpiente en una botella, pero sin matarla.

Peter Elbow

Al igual que lo advertimos con la lectura, también aquí podríamos continuar en forma indefinida presentando citas para referirnos a la importancia de la escritura. Pero es indispensable que precisemos desde ya este concepto.

Definimos la escritura como el uso consciente, reflexivo y controlado del código escrito para generar texto en ausencia de contexto situacional. Esto significa que vamos a incluir en el concepto de escrituratanto el código escrito como el proceso semiodiscursivo de producción de diversas clases de textos lingüísticos. Es claro, entonces, que cuando hablamos de escritura no estamos haciendo alusión simplemente al sistema semiótico visual y espacial ni a la mera realización de unas grafías, o a la atávica rutina académica de copiar en un cuaderno lo que está escrito en un libro. Para nosotros, todo acto de escritura auténtica implica siempre un proceso semiótico, una función semiótica. Sólo esta escritura rompe con la inmediatez del mundo vital, la trasciende para interpretarla mediante significados indirectamente relacionados con la base material —cómo negar, además, que este tipo de escritura tiene efectos sobre la conciencia del sujeto y que está íntimamente ligada a su deseo—.

Ahora bien, ese uso consciente, reflexivo y controlado del código escrito implica un conocimiento de la gramática de la lengua (ortografía, aspectos morfosintácticos, etc.), de los mecanismos de cohesión del texto (conectivos, anáforas, pronominalización, puntuación, etc.), de las diversas formas de coherencia según el tipo de texto, de factores pragmáticos, estilísticos, retóricos e, incluso, de las sutiles convenciones sobre la disposición espacial del texto (márgenes, espacios en blanco, tamaños de las letras, etc.).

En la adquisición de todo este conocimiento, la lectura desempeña un papel preponderante. Las investigaciones han demostrado que la competencia lectora es la habilidad lingüística que más se relaciona con la escritura. Es decir, nuestra capacidad para escribir se desarrolla no sólo a partir de una instrucción especial y de una práctica sistemática y permanente, sino también a partir de la lectura, de la comprensión e interpretación de textos escritos. En definitiva, parece que antes de aprender a escribir debemos aprender a leer.

LA PROBLEMÁTICA DELA ESCRITURA ENLA UNIVERSIDAD

Al exponer la problemática de la escritura podemos resultar redundantes, puesto que ella marcha paralela y completamente vinculada a la de la lectura:

Los estudiantes universitarios presentan serios problemas relacionados con la construcción de textos escritos y con la comprensión lectora.

La problemática de la escritura en la universidad se inscribe, obviamente, en una problemática mucho mayor: la de la escritura en todo el aparato educativo colombiano y en los diversos órdenes de la vida sociocultural y política del país.

Un alto índice de analfabetismo funcional ha caracterizado a la comunidad universitaria. Nos preguntamos: ¿Por qué un enorme porcentaje de estudiantes y profesionales universitarios no produce textos escritos?

El intento de ofrecer respuestas a este interrogante debe comenzar por un reconocimiento: no ha existido, por desgracia, una conciencia categórica del papel fundamental que la escritura desempeña en el ámbito educativo, tanto para los profesores como para los estudiantes. Ni tampoco ha existido la suficiente conciencia de la enorme importancia que la práctica de la escritura tiene en la estructuración del pensamiento, de nuestro propio pensamiento. Se ha generalizado la perniciosa creencia de que el ejercicio de la escritura es un dominio exclusivo de unos pocos privilegiados, sujetos dotados de un talento innato y de una particular sensibilidad.

Asimismo, muchos docentes hemos ignorado con demasiada frecuencia que la adquisición de la escritura no es un proceso meramente técnico, aislable de las condiciones en que se da: condiciones de tipo social, individual, textual y pedagógico.

De tipo social: las condiciones del contexto socioeconómico y cultural colombiano no han permitido un acceso equitativo al acervo cultural de la humanidad, estrechamente vinculado con la práctica de la lectura y de la escritura.

De tipo individual: no se contraponen a las anteriores sino que las presuponen. La escritura es una tecnología que tiene efectos innegables en la conciencia de los sujetos. Ella nos brinda la posibilidad de reestructurar nuestro pensamiento y de visualizar la estructura del lenguaje. Además, la escritura está muy ligada al deseo del sujeto y a su autoestima. Normalmente, una persona con una autoestima baja no escribe. Cuando en la academia se habla de asumir la escritura como un compromiso, se corre el grave riesgo de plantearla como undeber, como una imposición externa al individuo, como un requisito académico más; y no como una auténtica respuesta emanada del deseo, de los rasgos de carácter y de la necesidad del sujeto de comunicarse, eligiendo para ello la escritura.

De tipo textual: vinculadas con el contenido, con el propósito, con la estructura y con la naturaleza de los textos. Estas condiciones han permitido hablar de exigencias de la escritura relacionadas con operaciones de alto nivel —todos los subprocesos involucrados en el proceso de la composición de un texto— y con operaciones de bajo nivel —habilidades secretariales y de redacción—.

De tipo pedagógico: en la enseñanza de la escritura se ha establecido una distinción entre las técnicas y las estrategias orientadas a la adquisición del código escrito y las que se vinculan con el proceso de la composición. Sin embargo, tanto en unas como en otras, la mayoría de los docentes de español como lengua materna hemos cometido desaciertos y excesos, y hemos profesado fanatismos de diversas índoles que han contribuido a inhibir aún más el deseo de escribir de los estudiantes (es preferible, y menos vergonzoso, no entrar en detalles). Y prácticamente todos hemos desarrollado una metodología que nos ha conducido a programar y a evaluar los escritos de nuestros alumnos como productos terminados, y no como borradores propios del proceso de la composición. Esta situación demuestra con claridad que casi siempre nos ha interesado más el producto que el proceso, y puede ser un indicio de otra mucho más grave: un gran número de profesores de español como lengua materna no sentimos la necesidad de ser competentes en la producción de las diversas clases de textos escritos que les asignamos a nuestros estudiantes. Les solicitamos escribir resúmenes, reseñas e informes (pero nosotros no sentimos la necesidad de hacerlo) y, en el mayor de los desatinos, les pedimos que nos escriban un ensayo sobre esto y sobre aquello, ignorando por completo las implicaciones de semejante tarea. Para no extendernos demasiado en estas condiciones, creemos que basados en una lingüística textual, y desde una perspectiva operativa, pragmática y funcional de la lengua, que contemple el lenguaje como una forma de actividad humana, con hablantes-oyentes-lectores-escritores reales, se pueden diseñar estrategias efectivas que contribuyan a mejorar la competencia escritural de los estudiantes. En este sentido, el curso de español como lengua materna debe fijarse cinco objetivos fundamentales:

1. Elevar la autoestima de los alumnos, puesto que la persona que se siente capaz de escribir, escribe.

2. Estimular el deseo, la necesidad de escribir.

3. Desarrollar un grado de motivación que no sólo sea el despertar del interés sino el mantenimiento del gusto por escribir.

4. Ampliar y consolidar la enciclopedia cultural de los estudiantes, ya que ella es el supremo código de la escritura. Nadie puede escribir sobre aquello que no sabe ni comprende.

5. Mejorar la expresión escrita de los alumnos mediante unas estrategias metodológicas basadas en la concepción de la escritura como un proceso cíclico.

En una ocasión, Pedro Gómez Valderrama afirmó en el Magazín dominical de El espectador que "no se puede aprender a ser escritor. Se aprenden técnicas, los procedimientos. Pero ser escritor es, ante todo, una aptitud especial, una disposición...". Es cierto; por eso los cursos de español no pueden pretender enseñarle a nadie a ser escritor —y menos aún de textos literarios—. Pero su propósito final sí debe ser, retomando las palabras del profesor Villarreal Vásquez (1993:418), conseguir que nuestros alumnos escriban "como personas sólidamente integradas y partícipes con su época, con las nuevas técnicas y métodos actuales, y con una visión abierta hacia el futuro".

No estamos muy seguros de haber contestado la pregunta inicial; sin embargo, creemos haber presentado elementos que, sin lugar a dudas, hacen parte de una respuesta que no es nada simple. A ese primer interrogante, podemos agregar otro:

¿Quiénes aprenden a escribir?

Queremos terminar estas reflexiones sobre la problemática de la escritura en la universidad, con una cita que alude a una situación inquietante:

"Reflexionando sobre la escritura como registro de la cultura de un pueblo, de una producción que puede favorecer su independencia, su autonomía, no deja uno de mirar con cierta malicia el mayor estímulo de algunos organismos internacionales e instituciones nacionales a la promoción de la lectura y a la investigación de la comprensión de ésta, en relación con el estímulo a la escritura en cuanto construcción de universos referenciales, emotivos y poéticos; no deja uno de encontrar en dicho estímulo la voluntad de mantener e incrementar la diferencia entre pueblos constructores y pueblos consumidores de conocimiento".

FUNDACIÓN UNIVERSITARIA PANAMERICANA

Docente Gabriela Prieto

10. LA ESCRITURA ES UN PROCESO CÍCLICO

Escribir es un proceso; el acto de transformar

pensamiento en letra impresa implica una secuencia

no lineal de etapas o actos creativos ".

James B. Gray

Al igual que la lectura, la escritura también es un proceso cíclico, recursivo. No es un acto simple y espontáneo de utilización del código escrito; no es sólo colocar letras y signos de puntuación en una página en blanco o en la pantalla de un computador. Por el contrario, escribir es un proceso complejo, formado por distintos subprocesos intelectuales, un conjunto de diferentes procesos de pensamiento y de producción textual que el escritor regula, organiza, evalúa y revisa durante la práctica de la composición.

Álvaro Díaz (1995:79) lo resume en cinco fases o subprocesos: invención, redacción de borradores, evaluación, revisión y edición.

Este proceso se puede esquematizar así:

Invención Redacción

Evaluación

Edición Revisión

"No sería demasiado difícil escribir si no se tuviera que pensar tanto antes". Puig I. Ferreter

La fase de la invención corresponde a ese primer momento de búsqueda de información relacionada con el tema seleccionado. El escritor empieza a definir y a concretar el tema, descarta posibilidades, responde interrogantes —qué, quién, cuándo, dónde, cómo y por qué; estas seis preguntas, las llamadas 6Q, son esenciales en el planteamiento de cualquier tema—, reorganiza y continúa pensando. Esta primera etapa es la base de todo el proceso, y en la que el alumno necesita mayor colaboración; sin embargo, si escuchamos a los profesores o examinamos con atención los manuales de escritura, comprobamos que, paradójicamente, es la fase a la que menos atención se le presta. Los mapas conceptuales o mapas de ideas, los cuales nos entregan una visión plana de las ideas ya estructuradas, son un excelente recurso en este momento inicial y nos pueden servir de soporte para el trabajo de escritura. Como tales, se sitúan en un término medio entre la linealidad del discurso y la espacialidad del lenguaje. El mapa conceptual es una técnica creada por Joseph D. Novak. Este autor lo presenta como una estrategia, un método y un recurso esquemático.

El consumo de alcohol

antecedentes históricos

ventajas desventajas

placer

adicción

violencia

desinhibición

embriaguez

alegría

La fase de redacción de borradores permite eliminar la tensión y el miedo a escribir, porque el escritor está consciente de que su propósito en estas primeras versiones del texto no es la perfección sino empezar a organizar y a expresar las ideas seleccionadas, el tema elegido. En los primeros borradores se suelen cometer muchos errores: se incurre en repeticiones, en rodeos, en inconcordancias, en imprecisiones, en ambigüedades; se presentan problemas de sintaxis, de empleo inadecuado de preposiciones, párrafos recargados de información, errores de puntuación, etc. Todo esto es normal en esta etapa. Poco a poco, el escritor, en ese diálogo abierto consigo mismo y con su tema, va tejiendo su texto, la urdimbre de lo que más tarde se convertirá en un discurso escrito.

En la fase de evaluación, el escritor debe leer y releer su texto de dos maneras diferentes: como escritor y como lector. Esta segunda forma de evaluarse le exige leer su propio trabajo como si hubiera sido escrito por otra persona, lo cual no resulta nada fácil. La evaluación del texto atiende a factores de contenido, de organización, de estilo y de manejo del lenguaje. Para adelantar esta labor, muchos escritores recurren a oralizar el escrito: leer el texto en voz alta les permite escuchar errores que los ojos no han visto.

La fase de la revisión se propone mejorar la calidad de la redacción y de la organización y el énfasis de las ideas. Por lo general, son cuatro los procedimientos utilizados para revisar un texto y resolver problemas de contenido y de organización:

1. Adición: agregar ideas nuevas.

2. Omisión: eliminar detalles irrelevantes para el desarrollo de la temática del texto.

3. Sustitución: cambiar términos imprecisos por otros más precisos y apropiados.

4. Reordenamiento: volver a organizar la estructura de algunas oraciones o de algunos párrafos.

La edición es la última fase del proceso. Por lo tanto, es también la última oportunidad para realizar alguna corrección final. El texto se halla prácticamente como va a ser editado, y ya deberá reunir una serie de cualidades: claridad, cohesión, coherencia, concisión, precisión y adecuación.

Daniel Cassany (1993:107) presenta de la siguiente manera el proceso recursivo de la escritura:

planificar primer

la estructura borrador

+

ideas nuevas

reformular segundo

la estructura borrador

+

ideas nuevas

reformular tercer

la estructura borrador etc.

etc

La antigua retórica consideraba el arte de escribir como un proceso lineal y ordenado, y lo dividía en cuatro partes sucesivas: la invención, o arte de encontrar las ideas, la disposición, o arte de ponerlas en orden construyendo un plan, la elocución, o arte de elegir las palabras y formar las frases, y finalmente, la presentación.

La escritura como proceso cíclico nos permite destacar la enorme importancia de la reescritura: "al reescribir lo que hemos dicho, —anota Barthes (1983:12)— nos protegemos, nos vigilamos, censuramos, tachamos nuestras tonterías, nuestras suficiencias (o nuestras insuficiencias), nuestras vacilaciones, nuestras ignorancias".

Por lo tanto, pasar de la visión tradicional de una escritura centrada en el producto a una nueva visión centrada en el proceso, nos lleva a aceptar la siguiente conclusión de Umberto Eco: "Cuando el autor nos dice que ha trabajado impulsado por el reto de la inspiración, miente".

El TEXTO ESCRITO

1. Noción: Un texto escrito es una producción lingüística estructurada, con carácter comunicativo e interactivo, y que además cumple una función específica. Un texto escrito no es una simple suma o yuxtaposición de oraciones o de párrafos.

Es una producción lingüística estructurada porque con base en unas relaciones sintácticas, léxico-semánticas y pragmáticas, articula de manera organizada y lógica un contenido y una forma. Tiene carácter comunicativo porque a partir de una situacióny de una intencionalidad comunica unas ideas, unos sentimientos, unos valores, unas actitudes. Su carácter interactivo obedece a que el texto escrito crea un escenario discursivo en el cual entran en contacto unas fuerzas, unos referentes igualmente complejos: un autor, un texto, un lector y unos saberes. Y cumple una función específica porque ha sido producido dentro de un contexto sociocultural, con un propósito comunicativo que pretende conseguir un determinado efecto.

Completemos esta noción inicial de texto escrito con otras tres:

"Cualquier secuencia coherente de signos lingüísticos, producida por un escritor en una situación concreta y con una intencionalidad comunicativa específica".

"Un conjunto coherente y cohesivo de signos lingüísticos codificado por medio de oraciones relacionadas temáticamente, producido en una determinada situación comunicativa".

Es un tejido que está constituido por una red compleja e íntegra de relaciones de orden cognitivo, semántico, sintáctico, fonológico, sociológico, pragmático y formal.

Así pues, un texto escrito es un enunciado o un conjunto de enunciados organizado de manera coherente, dotado de significación y producido con una intención específica en una determinada situación comunicativa. Los textos escritos tienen una estructura sintáctica, una estructura semántica y unos recursos cohesivos que les proporcionan su unidad. En estos términos, un texto puede ser una oración, un conjunto de oraciones o una secuencia de párrafos que cumple una función de interacción y comunicación.

2. Características:

* Tiene carácter comunicativo porque es el resultado de una actividad lingüística, mediante la cual comunicamos significados.

* Tiene carácter interactivo y social porque es una unidad lingüística que implica una interacción (o una transacción) entre sujetos que hacen parte de una comunidad. Reconocer que un texto escrito tiene carácter interactivo es un punto de partida fundamental para el desarrollo de estrategias textuales, puesto que la situación comunicativa que da origen al texto determina su estructura.

* Tiene carácter pragmático porque el emisor lo produce con una intención comunicativa y en un contexto específico (cuándo, dónde, a quién, por qué, para qué y en qué condiciones).

* Posee cohesión porque emplea unos recursos sintácticos (referencias, sustituciones, elipsis, signos de puntuación, conectivos, etc.) para relacionar entre sí los componentes lingüísticos que lo conforman.

* Posee coherencia porque las ideas están organizadas de acuerdo con un sentido lógico que el autor desea expresar.

* Tiene carácter estructurado y cierre semántico porque es una totalidad que no puede establecer dependencias con otros textos para ser comprendida como texto íntegro. Como tal, todo texto escrito es necesariamente una unidad semántica. Su carácter estructurado o sistémico es una característica fundamental de los textos escritos. En ellos, todas las partes que los conforman están interrelacionadas. Un texto escrito consta de dos planos o subestructuras: un plano del contenido y un plano de la forma o expresión. Estas dos subestructuras se hallan estrechamente relacionadas.

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[ 2 ]. RINCÓN CASTELLANOS, Carlos Alberto. Cartilla de enseñanza de la Lengua Materna. Colectivo Lengua Materna. Medellín; Universidad de Antioquia, 2008.

[ 3 ]. No conservaremos, por consiguiente, la distinción que algunos autores establecen entre escritura y escribir, para designar con el primer término al código escrito y, con el segundo, al proceso de la composición.

[ 4 ]. "El problema retórico está formado por todos los elementos de la situación de comunicación: la audiencia, la relación con el autor, los roles del emisor y del receptor, el tema del que se habla, el canal, el código, etc. También incluye los propósitos u objetivos que se traza el autor". Daniel Cassany, Describir el escribir, Barcelona, Paidós, 1993, p. 149.

[ 5 ]. Ernest Hemingway comentaba que la última página de Adiós a las armas la reescribió treinta y nueve veces, simplemente porque creía que cada vez debía organizar mejor las palabras.

[ 6 ]. Al respecto, leer con atención el ensayo Límites del ensayo académico de Jaime Alberto Vélez. El texto completo aparece como la Unidad 20 de esta guía.

[ 7 ]. "Crear hábitos de lectura y de escritura" es un objetivo que nos hemos encontrado en muchos programas de español. Este objetivo convierte la lectura y la escritura en resultados de una acción instructiva del maestro, ajena a los deseos e intereses del alumno: se debe leer y escribir, independientemente del sentido y del propósito que estas acciones tengan, puesto que hábito es también cualquier adicción.

[ 8 ]. La enciclopedia cultural de cada persona contiene no sólo la gramática de la lengua, sino, además, las normas de todos los niveles de uso del idioma y el conjunto del saber que posee el individuo.

[ 9 ]. Las estadísticas de Villarreal Vásquez son muy ilustrativas de la problemática de la escritura: sólo el 5% de los estudiantes que han pasado por sus cursos aprende a escribir sin un método; el 25% logra aprender mediante algún tipo de metodología, y el 70% no aprende a escribir en forma aceptable, ni con método ni sin él.

[ 10 ]. Rubén Arboleda Toro, Lengua escrita y rendimiento escolar, en : Guillermo Bustamante y Fabio Jurado (comp.), Entre la lectura y la escritura, Santafé de Bogotá, Magisterio, 1997, p. 44.

[ 11 ]. RINCÓN CASTELLANOS, Carlos Alberto. Cartilla de enseñanza de la Lengua Materna. Colectivo Lengua Materna. Medellín; Universidad de Antioquia, 2008.

[ 12 ]. Para mayor información sobre este tema, ver el texto Mapas conceptuales de Joseph D. Novak.

[ 13 ]. Como lo hemos advertido ya en varias ocasiones, la noción de texto es bastante amplia. Por eso, insistimos en la necesidad de limitarnos a la de texto escrito. En la actualidad, se establece una clara distinción entre texto y discurso, porque se considera que texto es el producto meramente lingüístico de un intercambio comunicativo, mientras que discurso es ese texto, pero contextualizado, es decir, tomando en cuenta todos los elementos que intervienen en ese acto de comunicación y las circunstancias en que dicho texto fue producido e interpretado. En la última década, el análisis del discurso tiene su primera fuente en la extensa, rigurosa y sugestiva labor del profesor Teun van Dijk.

[ 14 ]. En otras palabras: la situación comunicativa define si el texto que vamos a escribir es una carta, un informe, un cuento, un artículo periodístico, etc.

[ 15 ]. Más adelante, en la unidad 17, ampliaremos estas dos nociones de cohesión y de coherencia.