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Ingresos Y Egresos Del Estado

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Categoría: Ciencia

Enviado por: Albert 17 mayo 2011

Palabras: 3932 | Páginas: 16

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as financieras para financiar gastos y obtener medios reales(humanos y materiales) para desarrollar su actividad.

El conjunto de fenómenos financieros originados en el procedimiento indirecto para satisfacer necesidades públicas, constituye la actividad financiera del estado que es el objeto de estudio de las finanzas públicas.

La actividad financiera del estado está constituida por aquel proceso de obtención de ingresos y realización de gastos cuyo objetivo es cumplir con los fines del mismo.

Se encuentra realizada por el estado, que opera sobre la base de un poder especial llamado " fiscal" o " financiero" que le permite obtener en forma coactiva los ingresos necesarios para financiar sus gastos, los que realizará de conformidad al presupuesto legalmente aprobado.

6.3. IMPORTANCIA DEL GASTO PUBLICO:

En cuanto al gasto público, este se define como el gasto que realizan los gobiernos a través de inversiones públicas. Un aumento en el gasto público producirá un aumento en el nivel de renta nacional, y una reducción tendrá el efecto contrario. Durante un periodo de inflación es necesario reducir el gasto público para manejar la curva de la demanda agregada hacia una estabilidad deseada. El manejo del gasto público representa un papel clave para dar cumplimiento a los objetivos de la política económica.

El gasto público se ejecuta a través de los Presupuestos o Programas Económicos establecidos por los distintos gobiernos, y se clasifica de distintos maneras pero básicamente se consideran el Gasto Neto que es la totalidad de las erogaciones del sector público menos las amortizaciones de deuda externa; y el Gasto Primario, el cual no toma en cuenta las erogaciones realizadas para pago de intereses y comisiones de deuda pública, este importante indicador económico mide la fortaleza de las finanzas públicas para cubrir con la operación e inversión gubernamental con los ingresos tributarios, los no tributarios y el producto de la venta de bienes y servicios, independientemente del saldo de la deuda y de su costo.

Gasto Programable: es el agregado que más se relaciona con la estrategia para conservar la política fiscal, requerida para contribuir al logro de los objetivos de la política económica. Por otro lado resume el uso de recursos públicos que se destinan a cumplir y atender funciones y responsabilidades gubernamentales, así como a producir bienes y prestar servicios.

La clasificación económica permite conocer los capítulos, conceptos y partidas específicas que registran las adquisiciones de bienes y servicios del sector público.

Con base a esta clasificación, el gasto programable se divide en gasto corriente y gasto de capital. Estos componentes a su vez se desagregan en servicios personales, pensiones y otros gastos corrientes dentro del primer rubro, y en inversión física y financiera dentro del segundo.

Gasto corriente: Dada la naturaleza de las funciones gubernamentales, el gasto corriente es el principal rubro del gasto programable. En él se incluyen todas las erogaciones que los Poderes y Órganos Autónomos, la Administración Pública, así como las empresas del Estado, requieren para la operación de sus programas. En el caso de los primeros dos, estos recursos son para llevar a cabo las tareas de legislar, impartir justicia, organizar y vigilar los procesos electorales, principalmente. Por lo que respecta a las dependencias, los montos presupuestados son para cumplir con las funciones de: administración gubernamental; política y planeación económica y social; fomento y regulación; y desarrollo social.

Por su parte, en las empresas del Estado los egresos corrientes reflejan la adquisición de insumos necesarios para la producción de bienes y servicios. La venta de éstos es lo que permite obtener los ingresos que contribuyen a su viabilidad financiera y a ampliar su infraestructura.

Gasto de Capital: El gasto de capital comprende aquellas erogaciones que contribuyen a ampliar la infraestructura social y productiva, así como a incrementar el patrimonio del sector público. Como gastos; gastos de Defensa Nacional, también se pueden mencionar la construcción de Hospitales, Escuelas, Universidades, Obras Civiles como carreteras, puentes, represas, tendidos eléctricos, oleoductos, plantas etc.; que contribuyan al aumento de la productividad para promover el crecimiento que requiere la economía.

6.4. VIAS DE INGRESOS:

El fenómeno, siempre presente en toda sociedad, del acrecentamiento constante de los gastos públicos del Estado se convierte, realmente, en un problema, cuando se le analiza en términos de los recursos que son necesarios para financiarlos.

Es decir, una sociedad no debería estar preocupada porque el Estado tenga que gastar cada vez más en el cumplimiento de sus tareas públicas, mientras existan las fuentes adecuadas para generar los recursos necesarios para financiar tales gastos.

De hecho es un error concebir como un problema la expansión constante del gasto público. El problema real es, más bien, que el Estado no tenga ingresos suficientes para poder gastar. Así, querer limitar los gastos no es sino ponerle límites a las tareas y responsabilidades del Estado, en función a un problema de orden técnico - financiero. En todo caso lo que debe hacerse es, precisamente, buscar los instrumentos y mecanismos adecuados para generar una masa de recursos cada vez mayor, que crezca en la proporción necesaria para hacer frente a la expansión del gasto. Y esto tiene que ver con las fuentes a través de las cuales se obtienen esos recursos.

En términos generales, la fuente originaria de los recursos con los que el Estado cuenta para realizar sus tareas, es la sociedad. Es decir, todos y cada uno de los ciudadanos tiene la responsabilidad de contribuir a financiar los gastos del Estado, en la medida que éste establezca dicha contribución. Lo cual depende de la naturaleza y carácter del propio Estado.

La forma tradicional y la más importante mediante la cual los ciudadanos contribuyen al financiamiento del Estado, es precisamente a través de los impuestos. La naturaleza y carácter del Estado definen el tipo de impuestos y los porcentajes a partir de los cuales se calcula el impuesto.

Pareciera que la disyuntiva del Estado se ubica principalmente en el hecho de decidir entre si la fuente de sus ingresos se hará vía un impuesto que grave el consumo u otro que grave el ingreso, el capital o la riqueza.

La decisión que se tome tiene una profunda connotación política. Porque, en sí misma, la política recaudatoria del Estado no sólo tiene como fin allegarse recursos financieros, sino que también puede perseguir objetivos de redistribución del ingreso o servir como mecanismo para privilegiar a un grupo económico concreto.

De éste modo, la forma en la que los ciudadanos contribuirán al financiamiento del Estado, puede ser mayor o menor y más o menos justa desde una perspectiva social.

El Estado caracterizado por una búsqueda seria de lograr objetivos de justicia social, entre los que se identifica claramente una redistribución del ingreso, optará por establecer impuestos que propicien una mayor participación de las clases más ricas en las erogaciones del Estado. Por otro lado, el Estado caracterizado por un mayor compromiso con los grupos de poder económico buscará el establecimiento de impuestos que no lesionen los intereses de éstos grupos y que repartan mas la carga fiscal entre toda la sociedad. Este tipo de Estado implementará, entonces, un impuesto al consumo (como el IVA), el cual no sólo hace participar en igualdad de condiciones a los desiguales, sino que, además, significa una renuncia a la búsqueda de una redistribución del ingreso y la riqueza.

Desde luego, existen otras formas a través de las cuales, los ciudadanos contribuyen, de modo indirecto al financiamiento del Estado. Es el caso de cuando existen empresas públicas que comercializan bienes o servicios que son consumidos por la sociedad.

Lo realmente interesante de ésta modalidad es que representa el mecanismo de financiamiento más sano que puede tener el Estado. Porque mediante una actividad productiva se puede allegar recursos, con lo cual puede disminuir la carga fiscal que pesa sobre la sociedad, en particular sobre las clases sociales de menores ingresos.

Hoy por hoy, frente a la disyuntiva de si el Estado debe o no participar en actividades productivas, debe considerarse el hecho de que si lo hace puede asegurarse una fuente de financiamiento que permite que los ingresos y la riqueza de los ciudadanos no se vean mermados.

Esto es particularmente importante en épocas de crisis económica cuando la contracción de la actividad económica y la reducción del ingreso de los ciudadanos provocan una contracción de los recursos captados por el Estado. Adicionalmente, es en éstas épocas cuando las necesidades sociales se incrementan y, por tanto, el Estado debe elevar su gasto, pero si su única fuente de financiamiento es vía impuestos, entonces, el intentar ampliar sus ingresos redundará, fatalmente, en un mayor empobrecimiento de los ciudadanos ya que el incremento de los impuestos reducirá, aún mas, sus reducidos ingresos.

6.5. DERECHO FINANCIERO. CONCEPTO:

Se ha dicho muchas veces que para indagar el concepto de Derecho financiero es preciso situarse en el ámbito de la realidad en que este Derecho se produce y se desenvuelve y que, por esta razón, deviene necesario analizar la naturaleza y el contenido de la actividad que el Derecho financiero regula.

Del mismo modo, resulta imprescindible para el adecuado desarrollo posterior de una determinada disciplina, acotar con rigor el ámbito de realidad sobre el que la misma incide, es decir, precisar claramente, ya desde una fase inicial, el objeto sobre el que aquella concreta disciplina se proyecta. Esto es así, porque uno de los factores que más puede perturbar su desenvolvimiento y debilitar su interna cohesión es la imprecisión del objeto. Este, en palabras de Sáinz de Bujanda, “sólo puede aislarse idealmente –puesto que se trata de un objeto de conocimiento- con el empleo de un adecuado método de análisis. Si no se acota con rigor el ámbito de la realidad sobre el que la disciplina ha de operar, ni se señalan los instrumentos lógicos que han de emplearse en la tarea investigadora, ésta se proyectará estérilmente sobre campos que deban ser explotados con otras técnicas y a los que corresponderán ciencias distintas de la que se persigue”. Este ámbito de la realidad sobre el que se proyecta el Derecho financiero se viene identificando doctrinalmente en relación con dos puntos de referencia, a saber: la Hacienda Pública y, la actividad financiera.

Así, básicamente, el Derecho financiero se ha definido, sucintamente, como aquella rama jurídica que tiene por objeto la Hacienda Pública o, también, como el ordenamiento de la actividad financiera de los entes públicos.

Escribe Rodríguez Bereijo que “la delimitación del campo de estudio del Derecho financiero y, por consiguiente, la definición de esta disciplina jurídica, puede hacerse partiendo de dos enfoques diferentes: un enfoque objetivo o material, que trata de delimitar el campo del Derecho financiero por razón de la materia sobre la que recaen sus normas, y así se llega a la concepción objetiva del Derecho financiero como el ordenamiento que regula la actividad financiera del Estado y demás entes públicos. Un enfoque subjetivo, por razón del sujeto a quien está atribuido el ejercicio de la función financiera, la actuación del programa de ingresos y gastos públicos. Propugnándose, en consecuencia, una concepción subjetiva del Derecho financiero como el Derecho de la Hacienda Pública o de la Administración financiera.”

No obstante, conviene señalar, que el Derecho financiero no ha tenido siempre una existencia pacífica. Su concepto y su sistema se han ido forjando, efectivamente, dentro de un ambiente rodeado de dificultades. En este sentido, la disciplina se ha enfrentado, en primer lugar, con la incertidumbre sobre la naturaleza y los límites de la actividad financiera. En tal situación, el jurista, para elaborar sus conceptos, ha debido penetrar y conocer una serie de doctrinas que, a lo largo del tiempo, se han ido elaborando acerca de los caracteres esenciales del fenómeno financiero; y elegir, de entre las distintas reflexiones, aquello que pudiera reputarse útil para una consideración jurídica de la realidad asumida como objeto de indagación.

Pero no ha sido sólo ese el obstáculo, sino que, en segundo lugar, se ha planteado, también, la problemática del deslinde de la disciplina jurídico-financiera con otras ciencias, extrajurídicas, que tienen asimismo una proyección en el ámbito financiero.

Es decir, dada la compleja naturaleza del fenómeno financiero, éste puede ser válidamente asumido como objeto de conocimiento por diversas disciplinas; cada una de las cuales, desde su propia perspectiva, estudiará científicamente uno de los aspectos que en el objeto real pueden distinguirse, atendida esa compleja realidad en que consiste. En este sentido, al Derecho financiero le interesa, como objeto de conocimiento, la ordenación jurídica de la actividad financiera. Su cometido será, pues, analizar y explicar, desde su particular punto de vista, la realidad financiera, con el método y el sistema conceptual que le son propios y característicos. Finalmente, ha sido necesario, tercera dificultad, precisar el lugar que, dentro de la ciencia jurídica, corresponde a los conceptos jurídico-financieros, y trazar, en consecuencia, el deslinde de nuestra disciplina con las restantes que integran el marco del Derecho.

6.6. GASTO PÚBLICO. CONCEPTO:

La definición clásica habla de que el gasto público, es "El empleo definitivo de riquezas que el Estado hace para satisfacer las necesidades públicas".

Cuando en finanzas se habla de gastos, se involucran en esta expresión a consumos del estado y a la inversión que este realiza, es primordial establecer sus diferencias porque sus naturalezas económicas y sus consecuencias son distintas.

Ejemplo: una compra de un bien raíz es una inversión, si este lo realiza el Estado no se le considera gasto.

El gasto público por lo común supone una erogación en dinero, en la época actual de economía monetaria tanto los gastos públicos como los tributos generalmente se satisfacen en dinero, pero no es forzoso que así sea. La única condición para distinguir del gasto privado del público es que el ente privado no está dotado de la facultad de mandar, de ordenar de establecer obligaciones a los habitantes y que no habría recibido por delegación del Estado.

DEFINICIÓN FUNCIONAL:

* Las erogaciones que efectúa el Estado para adquirir bienes instrumentales o intermedios y factores para producir bienes y servicios públicos;

* Para adquirir bienes de consumo a distribuir gratuitamente o contra el pago de una retribución directamente a los consumidores;

* O bien para transferir el dinero recaudado con los recursos a individuos o empresas, sin ningún proceso de producción de bienes o servicios.

AUMENTO PROGRESIVO DE LOS GASTOS PÚBLICOS:

Cuando se estudian los gastos públicos en un país, en un grupo de países o mundialmente se observa el fenómeno del aumento Progresivo de los Gastos Públicos, que consiste en que sin relación al aumento de población, el gasto público por habitante crece constante y progresivo; este fenómeno estudiado por las Finanzas ha sido determinado en sus causas:

Gastos Militares, o la Paz Armada demanda a los países y el Aumento de las necesidades Públicas relativas que los gobiernos se ven en la necesidad de atender por exigencias históricas o para evitar males mayores que el que pueda significar el necesario aumento de la presión tributaria.

CRECIMIENTO DE LOS GASTOS PÚBLICOS.

CRECIMIENTO APARENTE:

La causa más importante del aumento aparente de los gastos públicos es la desvalorización de la moneda de papel en régimen de curso forzoso. Como los gastos públicos representan, en gran medida, adquisiciones de bienes y servicios en el mercado, la desvalorización del dinero implica el aumento de los gastos públicos en su valor nominal.

Para deslindar lo que es aumento aparente, atribuible al factor monetario, de un posible aumento real, es necesario deflaccionar el monto nominal de los gastos.

CRECIMIENTO REAL:

El aumento real de los gastos públicos se debe, sustancialmente, a las siguientes causas: Aumento del territorio: trae consigo el aumento de los gastos públicos por la necesidad de proveer a la organización política y administrativa de las nuevas regiones y atender a los servicios públicos (defensa, seguridad, salud, instrucción) como así también efectuar inversiones básicas para el desarrollo de aquellas. Aumento de la población: el crecimiento demográfico es causa de aumento de los gastos públicos, ya que el volumen de los servicios está ligado a la magnitud de la población.

Aumento de la renta nacional: el crecimiento de la renta nacional permite al Estado satisfacer, más intensamente, las necesidades públicas ya asumidas o asumir otras nuevas que antes quedaban postergadas por el nivel de renta anterior. Esto se da en todos los niveles (nacional, provincial, municipal).

AUMENTO ABSOLUTO Y AUMENTO RELATIVO:

El aumento del territorio, de la población y de la renta nacional produce, obviamente, un aumento absoluto de los gastos públicos. Pero es oportuno examinar si también ha habido un aumento relativo de dichos gastos, comparando no sólo los guarismos de los gastos públicos, sino los de los gastos públicos por unidad de superficie territorial, los de los gastos públicos por habitante y los de los gastos públicos por unidad de renta nacional.

INCREMENTO POR MOTIVACIONES POLÍTICAS, ECONÓMICAS Y SOCIALES:

En primer término, el aumento de los gastos públicos, no motivado por las causas ya examinadas, debe atribuirse al crecimiento de las tareas y funciones asumidas por el Estado. Las tareas limitadas que la filosofía liberal asignaba al Gobierno, han sido ampliadas masivamente por la filosofía intervencionista.

AMPLIACIÓN DE LAS FUNCIONES DEL ESTADO Y LA PLANIFICACIÓN:

Como ya lo recordamos, la idea de la planificación en los Estados con economía no socialista es hija y heredera de la planificación de la economía durante la primera guerra mundial, precisamente para coordinar y fortalecer el esfuerzo productivo para el éxito en la lucha armada.

Terminado el conflicto perduró la idea de la planificación por el Estado y de la asunción por éste de empresas propias en sustitución o de rehabilitar la actividad patrimonial del Estado en desmedro del predominio de las finanzas tributarias.

NUEVOS COMETIDOS DEL ESTADO Y SUS MOTIVACIONES.

INFLUYEN DOS MOTIVACIONES FUNDAMENTALES:

La motivación económico-social: consiste en la tendencia, en el desenvolvimiento de las empresas, a sustituir gastos específicos por gastos generales. Como consecuencia de la división del trabajo y la ampliación de las dimensiones empresariales, tareas efectuadas hasta ahora por todos los sectores de las actividades productivas, se unifican en manos de una organización general que en adelante cumple la tarea para todos.

La motivación sociológico-política: consiste en la transformación ideológica concomitante con la transformación de la estructura de la sociedad y de la influencia de nuevas clases. Mientras las decisiones políticas del Estado reflejan las ideas y los intereses de la burguesía empresaria, predominó el objetivo de la libertad económica y las decisiones se inspiraron en el principio de "laissez faire-Laissez passer".

El ingreso al gobierno de clases menos pudientes gracias, entre otros factores, al sufragio universal, llevó a que predominara o, pro lo menos, a que tuviera influencia la idea del Estado protector y, en cierto modo, a reemplazar la libertad por la seguridad.

ARMAMENTISMO Y GUERRA:

Se trata de un aumento real y no solo absoluto sino también relativo, o sea de un aumento per cápita y también con relación al ingreso nacional. Los conflictos armados provocan una brusca elevación de los gastos y que, terminada la guerra, la reducción de ellos no significa el retorno al nivel ni al ritmo de crecimiento anterior a la guerra. Es uno de los gastos más devastadores, las naciones involucradas para recuperarse tendrán que hacer ciertos sacrificios, sobre todo los que pierden el conflicto y a partir de aquello se redefinirán nuevos esquemas en lo relacionado a los gastos.

FORMAS O CLASIFICACIÓN DE LOS GASTOS PÚBLICOS:

Los Gastos Públicos en el régimen financiero al que están sometidos o a la importancia administrativa que tienen, existen unas que son más importantes como:

Gastos Ordinarios, Extraordinarios y Otros Gastos Públicos.

Gasto Ordinario: es aquel que tiende a surgir en cada ejercicio financiero o presupuestario Eje: sueldos de los funcionarios o aprovisionamientos que el estado necesita.

Se encuentran por lo general previstos y autorizados en leyes de carácter permanente; salud, vivienda.

Gasto Extraordinario: financieramente es gasto extraordinario al que carece de ese elemento de periodicidad que caracteriza al gasto ordinario Eje: construcción de un puerto o de un camino.

Económicamente se dice que el efecto útil producido por un gasto extraordinario, tiende a prolongarse más allá del periodo presupuestario en el que el gasto se efectuó, como es el caso de un puerto o un camino, que una vez ejecutado, continua prestando servicio por un periodo más o menos de tiempo.

En cambio el efecto útil del gasto ordinario, no va más allá del periodo presupuestario en el que se realizó y para procurarse nuevamente el bien o servicio que se obtuvo con el gasto habrá que repetirlo.

Los elementos Periodicidad y Efecto Útil, contribuyen a precisar la naturaleza de un gasto.

Los gastos extraordinarios se los autoriza por leyes especiales y temporales.

El gasto extraordinario significa una inversión, ejemplo: la construcción de un edificio.

Existen gastos extraordinarios en cuanto a su no Periodicidad y que son difíciles de calificar si son gastos en consumo o en inversiones, como los que se producen en una guerra u otro inconveniente público.

IMPORTANCIA:

En efecto, si los gastos ordinarios se costean con los ingresos de esta naturaleza, tenemos que el Estado atiende las necesidades públicas con la cuota que toma normalmente de la Renta Nacional

Cuando los gastos extraordinarios se costean con los ingresos ordinarios, tenemos una economía o unas finanzas poderosas y florecientes, ya que el Estado es capaz de hacer inversiones con sus solas rentas ordinarias.

En esta forma de la relación el Estado está capitalizando, pudiéndose comparar al caso de un individuo que con sus rentas logra atender necesidades imprevistas (riesgos) o adquirir un bien o hacer una inversión.

Finalmente, si los gastos ordinarios no alcanzan a financiarse con los ingresos ordinarios y es necesario costearlos o financiarlos con el producto de ingresos extraordinarios, tendremos la situación inversa.

Un Estado que no logra satisfacer sus necesidades corrientes y ordinarias con sus rentas y que está comprometiendo su capital para poder subsistir, con la consiguiente descapitalización; sería el caso en lo individual del que, por insuficiencia de sus rentas, comienza a vivir de su capital o a endeudarse más allá de sus posibilidades.

BIBLIOGRAFIA:

* MARTINEZ MORALES, RAFAEL I., DERECHO ADMINISTRATIVO, EDIT. OXFORD.

* CORTINA, ALFONSO, CURSO DE FINANZAS PUBLICAS DE MEXICO, PORRUA, MEXICO, 1977.

* GIL VALDIVIA, GERARDO, ASPECTOS JURIDICOS DEL FINANCIAMIENTO PUBLICO, PORRUA, MEXICO, 1989.