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Juicio De Nuremberg Resumen

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Categoría: Temas Variados

Enviado por: Stella 22 junio 2011

Palabras: 18289 | Páginas: 74

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| |en el llamado “Juicio de Nuremberg”……………………………………40 | |

| |Conclusiones…………………………..…………………………….……45 | |

| |Bibliografías………………………………………………………………51 | |

| |Anexos…………………………………………………………………….53 | |

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INTRODUCCION

El presente trabajo que hemos realizado, acerca de este juicio internacional que se dio hace más de cinco décadas, narra los episodios más saltantes del conflicto de esa época, conjugamos la parte histórica, que es una reseña de lo acontecido durante la Segunda Guerra Mundial, se detalla cronológicamente los hechos que ocurrieron con las invasiones de los alemanes con sus países vecinos.

También señalamos los abusos cometidos por los nazis contra la comunidad judía, donde ellos fueron la población más afectada, donde se detallan los relatos de personas que estuvieron en el lugar de los hechos.

Cabe destacar que el 20 de Noviembre de 1945 se inicia el Proceso de Nuremberg, el cuál causó expectativa mundial, púes se encontraban periodistas de varios países.

También el Tribunal era Internacional, estaba integrados por los siguientes jueces:

❖ Los soviets: Primero el juez adjunto teniente coronel Aleksandre F. Volchkov, el general Iola T. Nikitschenko.

❖ Los ingleses: El juez adjunto, sir Norman Birkett, el Presidente del Tribunal, sir Geoffrey Lawerence.

❖ Los norteamericanos: Primero el juez Francis A. Biddle, el juez adjunto John J. Parker.

❖ Los franceses: Primero el juez Henri Donnedieu, el juez adjunto Robert Falco.

El primer día del proceso estaba dedicado casi íntegramente a la lectura del Acta de Acusación, el cuál era ya conocida tanto por los acusados, acusadores, parte defensora y los fiscales.

Luego al día siguiente, los acusadores hicieron los descargos correspondientes, los cuales algunos se declaraban culpables mientras que la mayoría se declaraban "inocentes".

Posteriormente, en pleno juicio, el Juez Jackson encaró en primer lugar a Goering por el incendio del Reichstag (Parlamento del Imperio Alemán en Berlín), este edificio fue incendiado por los nazis, pero fueron acusados los comunistas y posteriormente ejecutados, de esta forma, Hitler no tenía adversarios políticos en las elecciones que se venían, y así como obtuvo el poder en Alemania.

Los siguientes hechos que se expusieron en la gran sala de reuniones del Tribunal de Nuremberg recordaban vivamente y que precisamente por esto no fueron mencionados:

❖ Polonia sospechaba que había de ser la próxima víctima de Hitler. Estaba decidida a defenderse. Pero en Varsovia exageraban su propia potencia y menospreciaban la efectividad del nuevo Ejército alemán.

❖ En Londres y en París sabían que no podían ayudar de un modo efectivo a Polonia desde el Oeste, en el caso de que Polonia fuera atacada. la única

potencia que podía defender a Polonia contra Hitler era la Unión Soviética que limitaba en el Este con Polonia.

❖ En Varsovia rechazaron de un modo expreso esta ayuda. El gobierno polaco reconoció claramente que en este caso el remedio sería peor que el mal. En vez de caer en poder de Hitler, Polonia seria tragada por Stalin.

❖ También en Londres y París llegaron a esta conclusión. Pensaban que si Hitler se lanzaba a la guerra, después de su derrota, que se consideraba evidente, la unión Soviética pondría su mano sobre el Este de Europa. Y esto no lo podían consentir de modo alguno en el Oeste.

❖ La única posibilidad de impedir la extensión de la Unión Soviética hacia el Oeste consistía, única y exclusivamente, en evitar la guerra. Occidente había que pactar con la Unión Soviética para impedir el ataque de Hitler contra Polonia.

❖ En Moscú compartían este mismo punto de vista. Pero sus conclusiones eran diferentes: si Hitler no podía lanzarse a la guerra contra Polonia, la Unión Soviética no podía extenderse hacía el oeste...Por este motivo había que instigar a Hitler a la guerra contra Polonia.

EL JUICIO DE NUREMBERG

Entre el 20 de Noviembre y el 1º de Agosto de 1946, se llevó a cabo en el palacio de Justicia de Nuremberg uno de los juicios más importantes de la historia ya que se juzgaba a los principales culpables de crímenes que atentaban contra la humanidad, la paz y, sobre todo, crímenes de guerra. En dicho juicio se trataba de juzgar a la cúpula más alta de la jerarquía nazi. Este hecho no llegó a producirse debido a que muchos de los pesos pesados de la Alemania nazi se suicidaron antes del juicio (algunos ejemplos son Himmler, Goebbels y Hitler). El único que llegó con vida al juicio de Nuremberg fue Hermann Goering Mariscal del Reich. Este juicio pasó a la historia como el fin de la barbarie humana y el comienzo de una fuerte paz futura basada en un orden internacional que no permitiese la repetición de los hechos vividos durante la segunda guerra mundial. (1)

Debido a todos estos hechos, el proceso de Nuremberg es un acontecimiento histórico digno de ser recordado por la humanidad debido a su grandiosa importancia en la sociedad actual. Por este motivo se intentará tratarlo de forma clara y precisa describiendo las causas del juicio de Nuremberg, como los acusados, sentencia, y ejecución.

Se empezará situando los antecedentes del juicio de Nuremberg en el vacío legal existente en aquella época con respecto a juzgar a los mandatarios de países soberanos que declaran la guerra al mundo sin causa justificada. En aquella época los dirigentes de un país solo debían rendir cuentas

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(1) Material consultado en Wikipedia. La enciclopedia libre.

con los tribunales de sus países por lo que los dirigentes alemanes juzgados solo debían ser castigados por los tribunales alemanes. Este era un hecho incomprensible pues una de las características de la Alemania nazi era el control absoluto sobre todas las instituciones del país por lo que un juicio en contra de éstos era, cuanto menos, una auténtica farsa.

Una fecha destacada fue principios de 1942, debido a la aparición de la organización encargada de identificar y encontrar todas aquellas personas culpables de la guerra para ser juzgados por tribunales internacionales, más tarde el 8 de Agosto de 1945, es una fecha clave debido a la importancia de su consecuencia la cual fue la creación de un tribunal internacional con poder para juzgar a todos los miembros activos de la guerra.

El procesamiento de los culpables empezó en Berlín el 18 de Octubre de 1945, pero esta sesión fue una mera sesión inicial ya que el grueso del juicio se celebró entre el 20 de Noviembre de 1945 y el 1º de Octubre de 1946 en el Palacio de Justicia de Nuremberg.

Durante este tiempo pocos altos cargos nazis fueron capturados y juzgados debido a los numerosos suicidios entre los cargos nazis (como los de Himmler, Goebbles y Hitler).

Muchas fueron las voces que se alzaron en contra de la elección de Nuremberg como sede para este hecho trascendental pero, debida a la precaria situación de Berlín (no tenía edificios preparados para albergar acontecimientos de esta índole) y la posesión de El Juicio de Nuremberg.

Una vez que se disponía del lugar (se eligió Nuremberg gracias a que ofrecía un centro penitenciario próximo al palacio por lo que todos los traslados eran seguros y, de esa forma, se podía mantener el aislamiento de los dirigentes nazis) (2), donde celebrar el juicio de los presos se podía empezar la verdadera sesión. Para ello se citaron los cargos de los que se acusaban a los dirigentes nazis. Dichos cargos eran los siguientes:

❖ Crímenes contra la Paz: aquellos por lo que se violan los tratados internacionales o favorecen el ataque sin justificación contra otra nación.

❖ Crímenes contra la Humanidad: planificación, ejecución o participación en exterminios y genocidios.

❖ Crímenes de Guerra: incumplimiento de las leyes o Convenios Internacionales sobre la guerra.

❖ Conspiración. (3)

LA LEGALIDAD DEL ESTATUTO

El tribunal estudia a continuación las objeciones de que no puede proceder al castigo de un delincuente sin antes de haber existido la ley que castigue El Delito: “Nullum Crimen Sine Lege, Mulla Poena Sine Lege”.

El tribunal llama la atención sobre el hecho de de que los acusados estaban

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(2) Sitio Web donde se puede evidenciar la estructura del Tribunal de Nuremberg. www.justiz.bayem.de/.../md /content /stmg_internet

(3) Información inteligible extraída de www.Celtiberia.net

perfectamente informados de los pactos que habían sido firmados por Alemania y en los cuales eran declaradas fuera de la ley todas las guerras. Sabían que procedían contra lo establecido por el derecho internacional.

Con todo esto, los acusados empezaban a ser juzgados. El juicio se basó en una lista de 24 de donde los únicos jerarcas presentes eran Goering (marcado por el tribunal como líder de una guerra de agresión y creador del programa de persecución contra los judíos), y Rudolph Hess, (quién intentó aparentar una locura para no formar parte de los juzgados). Basó su locura en sonrisas sin justificación, garabatos en el banquillo, entre otros, pero cuando estaba a punto de terminar mostró cordura al referirse a Hitler como el hombre más importante que había nacido en Alemania en los últimos 1.000 años y del cual no se arrepentía haberle servido.

Mientras Hess basaba su defensa en la locura, Goering defendía la memoria de Hitler ya que consideraba que fue digna de admiración. En Nuremberg todos los miembros del nazional socialismo imputados, culpaban a Hitler como la persona que mandaba las órdenes que todos debían ejecutar. Ante tal acto de cobardía Goering se levantó indignado con sus compatriotas y dijo: “como me hubiese gustado que los alemanes aquí presentes hubiesen limitado su defensa a tres palabras, obscenas por demás. Goering demostró la mayor de las fidelidades hacia Hitler incluso en una situación límite como era aquella. Göring nunca mostró arrepentimiento alguno ya que estaba convencido de que sus actos eran por el bien de la humanidad.

El único momento donde mostró un poco de corazón fue cuando al mostrarle las atrocidades echas por los nazis en los campos de concentración optó por bajar la mirada ante la dureza de las imágenes.

Cabe destacar la actitud cobarde y patética del resto de prisioneros entre los que se citan algunos y sus alegaciones:

❖ Ribbentropp: soberbia echa persona. Capaz de arrastrarse hasta el final con la finalidad de intentar salvar su cuello.

❖ Hess: decía no recordar nada de lo sucedido los años anteriores. Alegaba locura en su defensa.

❖ Kaltembrunner: se consideraba una víctima de Himmler.

❖ Keitel: su defensa la basaba en que el cumplía órdenes por lo que no era culpable de nada.

❖ Albert Speer: único junto a Göring que no se escondió y asumió su culpa contestando de forma digna como decía que debían hacerlo los alemanes.

Tras la exposición por parte de la acusación y la defensa de todos los alegatos, el tribunal de Nuremberg dictó sentencia tras 216 sesiones de juicio el 1 de Octubre de 1946. En dicha sentencia se encontraron culpables a 19 de los 22 imputados. Las condenas fueron las siguientes:

LOS 24 ALTOS FUNCIONARIOS NAZIS QUE FUERON ACUSADOS COMO PRINCIPALES EN ESTE PROCESO Y JUZGADO EN NUREMBERG.

Cargos:

1. Conspiración en contra de la paz mundial.

2. Planeación, provocación y realización de una guerra ofensiva.

3. Crímenes y atentados en contra del Derecho de Guerra.

4. Crímenes inhumanos. (4)

• Bormann, Martín; nacido en 1900; Agrónomo; a partir de 1933 jefe de departamento bajo Rudolf Hess; asistente principal de Hitler en la central de comando del ‘Fuehrer’ durante la Segunda Guerra Mundial. Se ignora qué fue de él al finalizar la guerra. Se le acusó de los cargos 1, 3 y 4; fue condenado a muerte en base a 3 y 4.

• Dönitz Karl, nacido en 1891, Gran almirante, constituyó un ‘Gobierno Administrativo del Imperio’ al morir Hitler el 2 de mayo de 1945. Fue acusado de 1, 2 y 3; por 2 y 3 fue condenado a 10 años de prisión. Salió de prisión en 1956. Falleció en 1980.

• Frank, Hans; nacido en 1900, Abogado. Fue gobernador de Polonia a partir de 1939. Se le acusó de 1, 3 y 4. Fue condenado a muerte por 3 y 4. Frick, Wilhelm; nacido en 1877; Ministro de Asuntos Interiores del Imperio. Acusado por 1, 2,3 y 4. Fue condenado a muerte por 2,3 y 4.

• Fritzsche, Hans, nacido en 1900; Periodista; director de las Fuerzas de Inteligencia dentro del Departamento de Prensa del Ministerio de Propaganda. En cierta forma, fue acusado en sustitución de Goebbels, quien se había suicidado. Fue acusado por 1, 3 y 4. Se le declaró inocente.

A continuación fue sometido a 9 años de campo de trabajo como parte del proceso de desnazificación. Adquirió la libertad en 1950. Murió en 1953.

• Funk, Walter; nacido en 1890; Periodista en economía. Ministro de Economía y a partir de 1939 Presidente del Banco del Imperio. Se le

acusó por 1, 2,3 y 4 a cadena perpetua. Fue puesto en libertad por enfermedad en 1957. Murió en 1960.

• Göring, Hermann; nacido en 1893. Creo en su función de Ministro de Asuntos Interiores de Rusia la ‘Policía Secreta Estatal’, la cual más tarde resultaría en la Gestapo. A partir de 1936 movilizó al sector económico para el rearmamento de la nación. Se le acusó por 1, 2,3 y 4; fue condenado a muerte por los 4 cargos. En vísperas de su ejecución se suicidó ingiriendo cianuro potásico. No fue posible aclarar con seguridad el origen de la cápsula que contenía la sustancia tóxica.

• Hess, Rudolf; nacido en 1894. Fue sustituto de Hitler en el Partido Nacional Socialista Alemán de los Trabajadores a partir de 1933. En 1941 voló a Escocia en una misión que nunca pudo aclararse y fue internado en ese país. Se le acusó por 1, 2,3 y 4; fue condenado a cadena perpetua por 1 y 2. Se suicidó en 1987 en la Prisión de Presos de Guerra de las Fuerzas Aliadas en Berlín-Spandau.

• Jodl, Alfred; nacido en 1890. Coronel. Jefe de la Administración y Dirección Militar y consejero de Hitler en asuntos estratégicos y cuestiones operacionales. Fue acusado por los cargos 1,2 3 y 4. Se le

condenó a muerte por 1, 2,3 y 4. Kaltenbrunner, Ernst; nacido en 1903, Abogado. Jefe de la Policía Secreta y de la Oficina Central Imperial de Seguridad. Acusado por 1,3 y 4, condenado a muerte por 3 y 4.

• Keitel, Wilhelm; nacido en 1882. Jefe del Alto Mando del Ejército Alemán. Se le acusó por 1, 2,3 y 4. Fue condenado a muerte por 1, 2,3 y 4.

• Krupp von Bohlen un Halbach, Gustav; nacido en 1870. Acusado como representante de la industria bélica y pesada alemana por 1, 2,3 y 4. Debido a su incapacitación para tomar parte en las sesiones causada por un accidente de tráfico en 1944, el proceso en su contra fue suspendido en noviembre de 1945. Murió en 1950. El así denominado ‘Proceso Krupp’ se llevó a cabo en 1948 ante un Tribunal Militar de los Estados Unidos Norteamericanos en la ciudad de Nuremberg. El hijo de Krupp, Alfried Krupp, fue condenado en este proceso a 12 años de prisión y se confiscó la fortuna familiar íntegra.

• Ley, Robert, nacido en 1890. Ing. Químico. Anuló en 1933 los sindicatos libres y a partir de entonces dirigió - basándose estrictamente en su ideología - el Frente de Trabajadores Alemanes (Deutsche Arbeitsfront).

Fue acusado por los cargos 1, 2,3 y 4. Se suicidó en la prisión de Nuremberg. El día 26 de octubre de 1945.

• Neurath, Konstantin von; nacido en 1873. Miembro del Cuerpo Diplomático a partir de 1908. Desde marzo de 1939 a 1943 (cesado desde 1941). Fue Vicario Imperial de Bohemia y Moravia. Fue acusado por 1,

2,3 y 4; condenado a 15 años de prisión por 1, 2,3 y 4. Puesto en libertad por enfermedad en 1954. Murió en 1956.

• Papen, Franz von; nacido en 1879. Vicecanciller en el primer consejo de ministros de Hitler en 1933. Más tarde fue embajador en Viena y Ankara. Fue acusado por 1 y 2. Se le declaró inocente. A continuación fue condenado como proceso de desnazificación a 8 años de campo de trabajo. Murió en 1960.

• Raeder, Erich; nacido en 1876. Fue Comandante en Jefe de la Marina de Guerra hasta 1943. Se le acusó por 1,2 y 3; condenado a cadena perpetúa por 1,2 y 3. Fue puesto en libertad en 1955 a causa de estar enfermo. Murió en 1960.

• Ribbentrop, Joachim von; nacido en 1893. Comerciante. Ministro de Asuntos Exteriores del Imperio de 1938 a 1945. Acusado por 1, 2,3 y 4; condenado a muerte por 1, 2,3 y 4.

• Rosenberg, Alfred; nacido en 1893. Ministro Imperial de los Territorios Ocupados del Este a partir de 1941. Se le acusó por 1, 2,3 y 4; fue condenado a muerte por 1, 2,3 y 4.

• Sauckel, Fritz; nacido en 1894. A partir de 1942 fue apoderado general de Hitler para los Servicios de Trabajo, y como tal, responsable de haber sometido a trabajos forzados en Alemania a más de 5 millones de hombres

y mujeres de los territorios ocupados. Acusado por 1, 2,3 y 4; condenado por 3 y 4 a muerte.

• Schacht, Hjalmar; nacido en 1877. Banquero. Presidente del Banco Imperial Alemán y Ministro de Economía. A partir de 1944 en el campo de concentración de Flossenbuerg. Acusado por 1 y 2. Se le declaró inocente. Estuvo sometido a prisión por parte de las autoridades alemanas hasta 1948. Murió en 1970.

• Schirach, Baldur von; nacido en 1907. Jefe de la Juventud del Imperio y (a partir de 1940) jefe de distrito de Viena. Acusado por 1 y 4; condenado a 20 años de prisión por 4. Puesto en libertad en 1966. Murió en 1974.

• Seyß-Inquart, Arthur; nacido en 1892. Abogado. De 1940 a 1945 fue Comisario Imperial para los Territorios Holandeses Ocupados. Acusado por 1, 2,3 y 4. Condenado a muerte por 2,3 y 4.

• Speer, Albert; nacido en 1905. Arquitecto. Inspector General de Construcciones de Berlín a partir de 1937. A partir de 1942 a 1945 Ministro Imperial de Armamento y Munición. Acusado por 1, 2,3 y 4. Condenado a 20 años de prisión por 3 y 4. Puesto en libertad en 1966. Murió en 1981.

• Streicher, Julius; nacido en 1885. Maestro de educación escolar básica. Fue el fundador, en 1923, de la revista juvenil "Der Stuermer" - traducción: ‘Al Asalto’- la cual tenía como fin la agitación antisemita. Propietario y editor de tal publicación hasta 1945 - aún después de haber sido destituido como jefe de distrito de Franconia en 1940. Fue acusado por 1 y 4; condenado a muerte por 4.

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(4) Información obtenida de WWW. Elrincondelvago.com /los-juicios-de-nuremberg.

En 1947, se dan cita en Nuremberg jueces y militares norteamericanos de reconocido prestigio con el fin de juzgar a varios de los artífices del holocausto nazi. Hitler ya ha muerto. También Goebbles y Goering. Ahora se trata de enjuiciar a personajes de segunda fila pero sin cuya colaboración las masacres no hubiesen podido llevarse a cabo. Se juzga a cuatro jueces colaboracionistas (Ernst Janning, Emil Hahn, Werner Lammpe y Friedrich Hofstetter).

El tribunal establecido de manera ad hoc, tratará de comprobar hasta qué punto estos alemanes conocían los planes y los métodos del régimen nazi y su grado de colaboración con ellos.

Las principales acciones por las que se les acusa se derivan de haber dado curso en su calidad de jueces a deportaciones masivas de personas a campos de concentración -en los que posteriormente fueron exterminados así como de haber aplicado leyes que forzaban a la esterilización sexual de judíos, indeseables y asóciales.

Entre los acusados, destaca el caso de Ernst Janning (Burt Lancaster), un juez y profesor universitario que ocupó la cartera de justicia durante el régimen de Hitler siendo en consecuencia el encargado de dar el visto bueno a las sentencias y órdenes judiciales con los que se daba curso a deportaciones, esterilizaciones forzosas y a la aplicación de la pena capital a gitanos, judíos, asóciales, comunistas y homosexuales. (5)

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(5) Investigación obtenida de Wikipedia La enciclopedia libre.

Su situación es tanto más paradójica cuanto que el ahora procesado fue durante mucho tiempo admirado por haber ayudado a redactar la Constitución de la República de Weimar así como por sus escritos a favor de la democracia.

Silencioso y aparentemente ausente del juicio hasta bien iniciado éste, Ernst Janning es el único de los cuatro acusados que en un momento dado asume la responsabilidad de los hechos que se le imputan y decide prestar declaración (en concreto, ante el vergonzante espectáculo protagonizado por su abogado defensor al interrogar a una testigo e intentar sugerir como algo delictivo que quizá esta mujer, mantuvo relaciones sexuales con un judío).

Por el contrario, ninguno de los otros tres imputados asume en ningún momento del juicio su culpa por las atrocidades que se les atribuyen.

El abogado defensor, que es común a los cuatro, un joven alemán que los defiende con gran pasión y convencimiento, utilizaba a lo largo del proceso varios persuasivos argumentos para rechazar las acusaciones contra los mismos. Entre ellos:

Juzgar a estas personas significa juzgar a cuatro chivos expiatorios puesto que, de ser ciertos los cargos, habría que juzgar a la mitad de los alemanes.

Se trata de un juicio político, de una justicia injusta, impuesta por los vencedores a los vencidos en la segunda guerra mundial y con ella a quien realmente se está juzgando es a Alemania cuando en realidad, lo que habría que hacer es mirar al futuro, no al pasado.

Ningún país está realmente libre de culpa, puesto que el régimen de Hitler fue aceptado por la sociedad internacional del momento. Todo el mundo conocía las opiniones de Hitler a través de las emisiones radiadas y de su libro, el Mein Kampf. En consecuencia, el mundo entero es tan responsable como Alemania.

Los jueces no promulgan las leyes, sólo las hacen cumplir. No eran culpables por tanto de la aplicación de las leyes que contribuyeron al exterminio. Si se hubieran negado a aplicar tales normas, hubieran sido traidores a su patria.

Sus defendidos eran fieles servidores de la ley que se quedaron en sus puestos para evitar atrocidades mayores.

Obedecían órdenes, desconocían la magnitud de las masacres y nunca participaron en las mismas.

Intercaladas entre las escenas relativas a las sesiones del juicio, se suceden otras un poco más amables que muestran el comienzo de una amistad: la del Presidente del Tribunal, el Juez Dan Haywood (Spencer Tracy), un reservado e íntegro juez americano, imbuido del sentido del deber y de la justicia, y una atractiva mujer alemana, la señora Berthold (Marlene Dietrich), viuda de un militar que había sido condenado a la pena capital por otro de los Tribunales de Nuremberg y fue ejecutado.

La señora Berthold se afana en demostrar al juez Haywood que no todos los alemanes participaban de la ideología nazi y que, lo que es más importante, la mayoría ignoraba el holocausto que se estaba llevando a cabo en su país. La señora Berthold, amiga y admiradora del antiguo Ministro de Justicia, trata de convencer al Presidente del Tribunal de que aquél era una persona honesta, que despreciaba a Hitler y que cumplía su deber sin realmente ser consciente de las consecuencias de sus decisiones judiciales.

Pero ésta es también la historia de una amistad truncada. Truncada por la sentencia final del tribunal, en la cual se estableció la culpabilidad de los cuatro procesados y su condena a cadena perpetúa.

Hay que decir que el veredicto de culpabilidad de este tribunal se estableció no sin pocas presiones externas. En efecto, a medida que avanza la película, se van introduciendo referencias a la cambiante situación internacional del momento histórico.

De este modo comienza La URSS, antigua aliada durante la guerra y una de sus vencedoras, llevó a cabo el bloqueo de Berlín, a vislumbrarse la amenaza de la expansión comunista en Europa. Comienza otra guerra, la guerra fría entre el este y el oeste. En estas circunstancias, los estrategas norteamericanos coinciden en que conviene dar carpetazo al episodio de los juicios de Nuremberg y lo que éstos representan: la exigencia de responsabilidades penales personales a quienes ocuparon puestos de responsabilidad durante el nazismo.

Pero tales argumentos políticos no logran minar la independencia de este tribunal que, por dos votos a favor y uno en contra, estimó que existían pruebas suficientes en contra de los acusados. La opinión discrepante es la de del Magistrado Norris, el cual sostenía que la teoría de que los acusados actuaban en el absoluto convencimiento de estar sirviendo a los intereses de su país es una teoría que no puede ser juzgada por este tribunal y solo podrá ser juzgada con objetividad en años venideros, con suficiente perspectiva histórica. En cambio, el Juez Haywood y el Juez Ives entendieron

que, aunque es cierto que hay otros culpables que no están sentados en el banquillo, esto no quiere decir que los acusados fueran realmente responsables de sus actos. Y no sólo eso sino que, además, son doblemente culpables por haber cometido hechos que en realidad estaba obligados a prevenir en virtud de su profesión.

La gravedad de sus actos se debe al hecho, según estos dos jueces, de haber participado conscientemente en un sistema de tremenda crueldad e injusticia impuesto por el gobierno en absoluto desprecio de todos los principios morales y legales reconocidos por las naciones civilizadas.

La película finaliza con una emotiva escena final en la cárcel en la que cumple condena el Juez Janning. Éste ha solicitado la visita del Presidente del Tribunal minutos antes de que el mismo emprenda viaje de vuelta a los EEUU. El Juez Janning manifiesta su admiración y respeto por su colega norteamericano, por su independencia frente a las presiones a las que sabe

que ha estado sometido y dice aceptar plenamente la condena porque reconoce su culpabilidad y sabe que la sentencia es justa.

El objetivo teórico del Tribunal de Nuremberg, era hacer justicia a las víctimas de los actos criminales perpetrados por el régimen nazi en los años inmediatamente anteriores a la segunda guerra mundial y durante la misma.

Luego que el abogado de la defensa (Hans Rolfe), en respuesta a estos vídeos indicaba que podría enseñarles los vídeos de Hiroshima y Nagasaki, pero sobre todo, la secuencia en la que el Capitán Harrison Byer presiona al Coronel Edwar Lawson, que hace las funciones de fiscal, para que se aceleren los juicios y para que la penas no sean muy severas.

El contexto que se presenta era el del bloqueo de Berlín, que es el momento en que se considera que nace formalmente la guerra fría y el capitán nos indica que en esta guerra lo que está en juego es una lucha por la supervivencia en la que Alemania es la clave y que si se pierde Alemania se pierde Europa, iba a necesitar el apoyo del pueblo alemán y continúa no esperes conseguir la ayuda de los alemanes aplicando a sus dirigentes duras penas de cárcel.

A partir de ese momento, el título cobra sentido por dos razones ¿Se trataba, como alegaban muchos, de un instrumento de los vencedores para ejecutar a los vencidos? ¿Hubo tribunales internacionales para los criminales de guerra del bando de los ganadores?... Por otro lado, ¿se trataba de imponer la

justicia contra la barbarie o de justificar ante la opinión pública de EEUU. el costo de la guerra para éste país? La justicia y el progreso de la civilización, principales objetivos de estos tribunales, salieron... ¿vencedores o vencidos?

El trauma moral provocado por el holocausto nazi en la opinión pública mundial, condujo a las potencias ganadoras (Francia, Reino Unido, URSS y EEUU) a acordar el 8 de Agosto de 1945 (dos días después del lanzamiento de la primera bomba nuclear sobre Hiroshima y un día antes del lanzamiento de la segunda en Nagasaki) la creación de un Tribunal Militar Internacional encargado de enjuiciar y castigar a los principales criminales de guerra del eje.

A. Los crímenes juzgados: Los tipos penales.

No se trataba por lo tanto de enjuiciar a todos los criminales (para ello estaban los tribunales internos) sino sólo a los principales. No se trataba de enjuiciar a los criminales de guerra de los dos bandos, sino sólo a los de las potencias perdedoras. No se trataba de enjuiciar de todo tipo de crímenes sino sólo los crímenes internacionales.

Pese a que normalmente, cuando se habla de Nuremberg se piensa en crímenes de guerra, es decir, violaciones graves de las leyes y usos de la guerra considerados como elementales y que habían sido aceptados por toda la Comunidad Internacional, el Estatuto de este tribunal incluía dos categorías más:

• La primera, crímenes contra la paz, vinculados al inicio de una guerra de agresión o cualquier otro tipo de guerra ilícita.

• Y una segunda, que es la que interesa, vinculada a lo que se llaman crímenes contra la humanidad y que son el asesinato, el exterminio, la esclavización, la deportación y otros actos inhumanos cometidos contra cualquier población civil, o las persecuciones por motivos políticos, raciales o religiosos, cuando tales actos sean cometidos o tales persecuciones sean llevadas a cabo al perpetrar un delito contra la paz o un crimen de guerra, o en relación con él.

Los protagonistas de esta película estaban acusados de participar en procesos judiciales en los que se manipulaban pruebas, se dictaban sentencias o se forzaba el aparato procesal para conseguir condenas injustas. Esta película se centra en dos casos, la esterilización de los deficientes mentales (caso Rudolf Petersen) y la prohibición de contactos físicos entre arios y judíos (caso Irene Hoffman). Y se lleva la situación al extremo, porque lo que están en tela de juicio no es sólo la licitud de las normas que establecen estas medidas, sino la regularidad de los procesos que llevaron a la condena de estas personas.

Es interesante comentar, porque se hace una breve alusión al agrio debate en la época sobre si realmente estos últimos tipos de crímenes estaban ya consagrados anteriormente en el ordenamiento jurídico internacional o si por el contrario, eran nuevos crímenes internacionales y por lo tanto, no se podía enjuiciar a los inculpados de estos crímenes ya que sería aplicarles una norma que en el momento de cometerse el delito no existía. Esta cuestión no se volverá a plantear posteriormente, ya que a partir de ese momento se hallan con numerosos textos internacionales en los que se confirma la plena vigencia de estas categorías. El primero de estos documentos es la Resolución 95 (I) de11

de Diciembre de 1946 en la que la Asamblea General de las Naciones Unidas confirma los principios de Derecho Internacional reconocidos por el estatuto del Tribunal de Nuremberg.

DEFENSA DE LOS ACUSADOS

En aplicación de los principios del proceso de corte anglosajón que los EEUU aplican en este juicio, a los acusados se les concedió la palabra en dos ocasiones: (6)

❖ Al principio del proceso, para que se declararan culpables o inocentes, y

❖ Al final, para que pudieran hacer un alegato personal en su defensa.

Como se ha indicado previamente, los cuatro acusados se declararon no culpables de los cargos. En realidad, esta afirmación hay que matizarla puesto que el ministro de justicia se abstuvo de tomar la palabra y fue su abogado quien lo hizo por él proclamando su inocencia. Sin embargo, posteriormente y a raíz del incidente que hemos señalado antes, Ernst Janning reaccionó y quiso declarar ante el tribunal para indicar las razones por las que en su día comulgó con las ideas del régimen nazi y para confesar su arrepentimiento.

Pues bien, de la declaración de Janning en el estrado y de las posteriores de sus ex-colegas en su alegato final, se colige que las razones por las que cada

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(6) Tomada de Wikipedia La enciclopedia libre.

uno de ellos justifica su participación en el régimen nazi y en los crímenes que se les imputan son bien diferentes. Todavía más: se puede decir que las argumentaciones de cada uno de ellos son arquetipos de los distintos tipos de circunstancias en

los que una persona puede tratar de fundamentar su inocencia por unos cargos tan graves. A continuación pasaremos a exponerlas:

❖ En lo personal, el Juez Emil Hahn se considera un patriota. Sigue defendiendo a Hitler y llama traidor a Janning en pleno juicio por confesar. En opinión de Janning, se está ante un juez corrupto y fanático.

❖ En cuanto a la forma, Emil Hahn no acepta la competencia del tribunal que le juzga. En su opinión, solo los tribunales alemanes pueden juzgar hechos acaecidos en Alemania.

❖ En cuanto al fondo, Emil Hahn justifica su participación en el régimen nazi por el temor a la extensión del comunismo. En su opinión, se trataba de una lucha entre el este y occidente, una lucha contra el bolchevismo que hizo necesario tomar ciertas medidas: “Alemania defendía su derecho a la vida. Ciertas medidas fueron necesarias para protegerla de sus enemigos”.

Emil Hahn no lamenta haber aplicado tales medidas. Alemania era el baluarte contra el bolchevismo y el pilar de la cultura occidental. Un baluarte y un pilar que aún precisa occidente. Hahn afirma que el tiempo le dará la razón. Occidente se dará cuenta de que Europa estaba en peligro por la amenaza

comunista y tendrán que pedir disculpas al pueblo alemán que fue el único que entendió el mensaje y actuó en consecuencia.

En aplicación de dicha teoría, convirtió los juicios que presidía en parodias por sus prejuicios contra los judíos y los comunistas. Amenazaba a los testigos que se negaban a testificar en el sentido que convenía a sus propósitos, se burlaba y ridiculizaba en la sala a los acusados y, por supuesto, sus juicios nunca contaron con las más mínimas garantías.

En otra palabras: se está ante la postura de alguien que cree que el fin (librar a Europa del comunismo, aunque sea invadiéndola y aniquilando a los que se opongan a ello) justifica los medios. En este sentido, estima que si el fin es importante e ineludible, los medios utilizados no deberían ser calificados como delictivos ni, mucho menos aún, como criminales (decretos de esterilización, órdenes de deportación, sentencias de pena de muerte para inocentes no arios).

El Juez Hofstetter intenta escudar su comportamiento utilizando los más recurrentes de los argumentos, el de la obediencia debida. Éste ha sido y sigue siendo la principal razón esgrimida desde el principio de los tiempos entre militares, jueces y cualquier persona que, ejerciendo un cargo público, haya sido acusado de actividades delictivas al margen de su actividad privada.

Hofstetter cumplía órdenes, no las cuestionaba. Aceptaba la corrección de las leyes y decretos promulgados por el parlamento y por el

gobierno nazi dejando de lado su conciencia, sin preguntarse a sí mismo si personalmente le repugnaban:

❖ ”Durante toda mi vida he servido a mi país en el puesto que se me asignó fuese el que fuese. Y siempre lo hice honradamente y sin doblez alguna. Fui fiel al concepto que consideraba más importante en mi profesión: el sentido personal de la justicia debe sacrificarse al orden legalmente establecido. Aceptar la ley como es sin detenerse a pensar si es justa o injusta. Como juez no podía hacer otra cosa. Espero que me considere a mí, y a millones de alemanes como yo que creían cumplir con su deber de patriotas, inocente de toda culpa”.

Hasta tal punto las personas que ejercen cargos públicos han creído a lo largo de la historia que el obedecer órdenes les eximía de toda responsabilidad personal y trasladaba las responsabilidades hacia arriba que algunos parlamentos (como los del Chile y Argentina) han promulgado leyes de amnistía (conocidas como leyes de punto final y de obediencia debida) que impiden el procesamiento de personas implicadas en desapariciones, torturas, secuestros y ejecuciones sumarias producidas durante dictaduras militares. Lo cierto es que tal tipo de crímenes tan horrendos no puede quedar cubierto por ningún tipo de ley que exima de su responsabilidad a los artífices de las atrocidades.

Afortunadamente, la cuestión de si se puede invocar las órdenes superiores como eximente en virtud del derecho interno ha sufrido una evolución positiva dado que ultraja la más fundamental concepción de la justicia.

Ni siquiera los Tribunales de Nuremberg aceptaron tal tipo de argumentación como modo de excluir las responsabilidades personales:

Las personas que ejercen cargos públicos únicamente tienen el deber de obedecer órdenes lícitas, lo cual les obliga a realizar una valoración personal sobre la legitimidad de las mismas.

❖ Es cierto que ello puede crear el dilema entre obedecer al superior o atenerse a las consecuencias de un severo castigo por indisciplina, entre obedecer el derecho internacional o el derecho interno, entre la necesidad de reconciliar los más mínimos dictados de la conciencia humana, por un lado, y respetar las normas de obediencia jerárquica a la que se debe atener un militar en la vida castrense y un juez con respecto a la leyes promulgadas por su país, por otro lado.

Sin embargo, desde el Estatuto de los Tribunales de Nuremberg hasta el actual Estatuto del Tribunal Penal Internacional de 1998, todos ellos van en la línea de estimar que, salvo contadas excepciones, una persona no será eximida de su responsabilidad penal cuando cometa crímenes en cumplimiento de una orden emitida por el gobierno o por un superior. No

podría ser de otra forma. De otro modo, se correría el riesgo de reducir la justicia a la impotencia. En este sentido, quizá convenga citar las palabras de Jacques Bernard Herzog, que actuó como fiscal en los juicios de Nuremberg que se celebraron en zona francesa.

❖ “Un equívoco ha finalizado, equívoco que los jueces de Nuremberg han disipado desde un principio: el sofisma según el cual los actos del Estado no obligan a nadie porque, por una parte, el Estado es una entidad a la cual no se puede imputar intención criminal y porque, por otra parte, ningún individuo puede ser declarado responsable por obedecer las órdenes del Estado”.

Werner Lammpe es, de todos los acusados, aquél cuyos argumentos quedan menos explicitados durante la película.

Lammpe, aunque se declara no culpable, guarda silencio ante el tribunal y, cuando se le reclama para que exponga los argumentos a favor de su inocencia, se muestra incapaz de articular palabra mientras mira al tribunal con ojos vidriosos.

Lammpe parece desconocer hasta qué punto llegó el horror nazi. Esa es toda su defensa. “Hubo ejecuciones, pero no tantas ni de esa forma”.

En un momento determinado de la película, tras la proyección del dantesco vídeo filmado por los liberadores de los campos de concentración y en el que se muestra la magnitud de la masacre, se produce una escena en la que Lammpe pregunta en la cárcel a uno de los antiguos guardianes de un centro de detención si realmente pudo haber tanto muerto como se atribuye al régimen nazi.

La frialdad y superficialidad del guardián, que no solo responde que sí sino que además da detalles sobre el número de personas a las que se puede gasear en una cámara en media hora, deja desconcertado al juez Lammpe.

Se esta ante otro de los posibles argumentos, nunca pronunciado por el Juez Lammpe en el estrado, pero que queda patente en su actitud: la ignorancia sobre la amplitud de las masacres que se estaban cometiendo (aunque, todo hay que decirlo, durante el nazismo cualquier persona, y mucho más un cargo público, contaba con suficiente información como para hacerse una composición medianamente correcta de la gravedad de la situación. “Si no lo sabía, es porque no quería saberlo”, en palabras del Juez Janning).

Los argumentos más interesantes son los del Juez Janning. Éste explica su adhesión al régimen y a la ideología nazi de la siguiente manera:

❖ “En la época anterior a la subida al poder de Adolf Hitler, se vivía en Alemania un ambiente de verdadera crispación política, económica y social. Efectivamente, el régimen era democrático, pero se trataba de una democracia corrupta, la gente tenía miedo, se sentía insegura, tenía hambre. Todo el mundo aplaudió la subida al poder de Adolf Hitler porque éste les hizo sentir orgullo de ser alemanes, restableció el orden, mejoró la economía. Pero el nuevo régimen buscó corderos propiciatorios: judíos, políticos con opiniones diferentes, comunistas, liberales, gitanos... La razón por la que el pueblo Alemán siguió otorgándole su apoyo fue porque se pensaba que la patria estaba en peligro (7)

Pero luego vino el horror, la situación se les fue de las manos: “Lo que

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(/) ¿Qué importaba que unas minorías raciales o una minoría política perdieran sus derechos? Se trataba de una fase pasajera que pronto pasaría. Incluso Hitler pasaría, pero se habría salvado a la patria. Todo se hizo por amor a la patria. Y el mundo aceptó la situación. Los principios de odio y poder de Hitler fascinaron al mundo. El mundo se puso a sus pies. Permitieron todo eso. Y Hitler tuvo poderosos aliados.

debía ser una fase pasajera se convirtió en un modo de vivir. Estábamos ante un peligro mayor”.

Janning no niega en ningún momento que sabía lo que ocurría en el país: “Sí conocíamos la existencia de los campos de concentración. ¿Dónde estábamos cuando nuestros vecinos eran llevados a rastras por la noche? ¿Y cuando los vagones de ganado paraban en las estaciones de tren de todo el país? ¿Estábamos mudos y ciegos?... Si no sabíamos más es porque no queríamos. Quizá no conocíamos los detalles... La salvación de Alemania pasa por que los que sabemos que somos culpables lo admitamos. Nuestros juicios eran parodias, sacrificios rituales, el judío era la víctima indefensa... Le hubiera declarado culpable pese a cualquier evidencia”.

De este modo el juez Janning confiesa tanto su participación en los hechos que se juzgan como los motivos de su actuación. Queda claro que todo lo hizo porque realmente creía que Hitler salvaría a su patria del desastre y la miseria y porque no podía siquiera imaginar que el régimen llegaría tan lejos. Sabía que el nazismo había buscado sus víctimas, unos colectivos en los que descargar las culpas de todo. Y lo aceptaba porque creía, de modo harto utilitarista, que el bien es lo mejor para el mayor número de personas, aunque perjudique a una minoría. Pero él mismo acabó desengañándose y dándose cuenta que la locura se había apoderado del poder, de que el horror y las ejecuciones no tendrían límite.

Y por eso hoy es una trágica figura abominable del hombre que fue.

Lo peor del caso es que estas personas no eran monstruos, sádicos ni maníacos. “Este juicio ha demostrado que durante una crisis nacional, seres

normales e incluso capaces y excepcionales pueden engañarse a sí mismos y cometer crímenes espantosos y descomunales que rebasan lo imaginable”. Estas palabras finales, pronunciadas por el juez Haywood al dar el veredicto, son

las que mejor definen a Janning. Un amor a la patria mal entendido le llevó a convertirse, de alguien excepcional, en un auténtico monstruo.

TRIBUNALES PENALES INTERNACIONALES

Junto a la problemática supra mencionada sobre la existencia o no de los tipos penales, también se plantearon dudas acerca de la licitud del mismo tribunal y ello por varias razones: era un tribunal que se creaba con posterioridad a la comisión de los crímenes, era un tribunal impuesto a los vencidos en un conflicto armado. Además en la elaboración y puesta en funcionamiento del tribunal no se contó con los alemanes (o los japoneses, para el Tribunal de Tokio, que es el tribunal creado para el enjuiciamiento de los criminales japoneses). (8)

Como consecuencia, de estos serios problemas que pusieron en cuestión la labor de este tribunal, las Naciones Unidas pronto se pusieron en funcionamiento para la creación de un tribunal internacional que funcionase de forma permanente para todos los criminales de guerra (sean del bando que sean) y cuyo funcionamiento fuera fruto del consenso de los Estados.

Se trata del Tribunal Penal Internacional que acaba de ser aprobado por la Comunidad Internacional y que pronto estará en funcionamiento.

Sin embargo, el camino ha sido muy largo. Mientras que no hubo

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(8) Camargo, J. (2003). La Corte Penal Internacional. Editorial Leyer: Bogotá, Colombia.

problemas para aceptar y consagrar las tres categorías de crímenes internacionales. Sin embargo, los Estados no están tan conformes con que un tribunal internacional pueda enjuiciar y castigar a sus nacionales. De ahí que hayan sido necesarios casi 50 años y que el estatuto del Tribunal Penal Internacional finalmente aprobado presente serias deficiencias que todavía están intentando ser subsanadas.

Entretanto, en dos ocasiones la Comunidad Internacional ha reaccionado de forma similar a la que es objeto de análisis, en la crisis de Yugoslavia, y en la de Ruanda, pero los dos tribunales creados no levantaron tantas ampollas.

Por un lado, los crímenes que se enjuiciaban estaban plenamente consagrados y por otro, la creación de estos dos tribunales se realizó a través de dos resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, órgano al que la Comunidad Internacional ha encargado la adopción de medidas para poner fin a una amenaza a la paz y la seguridad internacionales. Y está claro que una violación de los derechos humanos de tal calibre como la que se produjo en estos contextos era una situación de ese tipo.

Ciertamente, se piensa que con razón ¿y no es también una situación de este tipo la que se produce en Afganistán, Sierra Leona, Chechenia o Liberia? Entonces... ¿por qué allí sí, y aquí no?.... La respuesta no puede ser jurídica sino política. Porque el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas no lo decide así.

Quizá convenga señalar, para finalizar, la contradicción que representa el hecho de que el mismo Estado que fomentó y auspició en 1945 la creación de los tribunales que juzgaron a los criminales alemanes y japoneses, el mismo Estado que con su voto en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas ayudó a la creación de los tribunales de Yugoslavia en 1993 y Ruanda en 1994, ese mismo Estado ha boicoteado sistemáticamente el proceso de formación de una jurisdicción penal permanente de corte internacional en 1998.

El temor atávico de los estadounidenses a que sus marines puedan ser procesados extraterritorialmente por sus eventuales actuaciones en operaciones de castigo o en alguna intervención militar en otro Estado, ha llevado a los EEUU a ser uno de los siete países en todo el mundo que se han negado a ratificar el Estatuto del Tribunal Penal Internacional. En palabras del archiconocido y controvertido senador Helms-Burton. (9)

Por ello es tan necesaria la puesta en funcionamiento de este Tribunal Penal Internacional que pueda enjuiciar a todos las personas que cometan estos crímenes, sean jefes de Estado, militares, jueces o personas privadas; sin que intereses de los Estados o coyunturas políticas internacionales permitan una solución a todas luces contraria a la moral y a la justicia.

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(9) Tenemos que aniquilar ese monstruo. Votar en contra del Tribunal Penal Internacional no es suficiente. Los EEUU deberían acabar con él. Mientras yo siga respirando, los EEUU nunca permitirán y repito, nunca- que sus decisiones sobre seguridad nacional sean juzgadas por un tribunal internacional

¿Lo que es bueno para los alemanes, japoneses, yugoslavos y ruandeses no es bueno para los norteamericanos? ¿Por qué la justicia internacional sólo debería aplicarse a los no estadounidenses?

Sorprende la hipócrita e interesada actitud de los EEUU con su rechazo frontal a cualquier tipo de justicia universal para sus nacionales.

El ideal según el cual un Estado abandona parte de su soberanía a fin de lograr un bien superior, permitiendo que sus ciudadanos puedan ser conducidos ante un tribunal internacional por sus crímenes contra la humanidad, parecía haber sido asimilado por los EEUU en 1945 con la creación de los tribunales de Nuremberg y Tokio y confirmado no hace mucho tiempo en los noventa con la creación de los tribunales de Yugoslavia y Ruanda.

Pero nada más lejos de la realidad. Los EEUU sólo aceptan sus tribunales internos como jurisdicción válida para juzgar a sus criminales. La doble moral y la prepotencia de esta actitud dejan sorprendidos y abrumados. Y también nos hace reflexionar: ¿Los tribunales de Nuremberg valieron para algo o fueron simplemente una imposición de los vencedores a los vencidos pero que éstos últimos (o algunos de ellos) no piensan aplicar a los comportamientos criminales de sus propios nacionales?

EL PROCESO DE NUREMBERG

PROCES

O DE NUREMBERG

Entre el 20 de noviembre y el 1º de octubre de 1946, se celebró en el Palacio de Justicia de la ciudad de Nuremberg el famoso proceso contra los principales culpables de crímenes contra la paz, de crímenes de guerra y de crímenes contra la humanidad. Lamentablemente, muy pocos responsables

de la barbarie alemana fueron juzgados e incluso muchos jerarcas nazis lograron evitar ser atrapados. A Nuremberg llegaron las caras más conocidas del Tercer Reich, al menos, aquellas personas que aún seguían vivas al momento de celebrarse el proceso. Himmler, Goebbels y el propio Hitler se habían suicidado para evitar ser juzgados; solo Goering llegó vivo a Nuremberg en su condición de gran jerarca nazi.

El otro jerarca que acompañó a Goering durante el proceso fue Rudolph Hess quien, por su parte, aparentó no estar en sus cabales. Durante los interrogatorios Hess sonreía sin motivos, miraba fijo al techo o dibujaba mamarrachos sobre su banquillo. Apenas en su alegato final esbozó cierto grado de cordura cuando dijo que no se sentía arrepentido de haber servido al hombre más importante que había nacido en tierras alemanas en los últimos mil años, refiriéndose naturalmente a Adolf Hitler.

Nunca se sabrá si Hess simuló su estado de locura aunque sus miradas cómplices con Goering parecen ratificar esta sospecha. Hermann Goering,

Por su parte, también defendió a Hitler con una vehemencia que mereció la admiración de sus adversarios. Mientras los generales y ministros de Hitler se echaban las culpas unos a otros haciendo recaer la responsabilidad en Hitler como impartidor de las órdenes, Goering se levantó indignado y dijo ante el tribunal: Cómo me hubiera gustado que los alemanes aquí presentes limitaran su defensa a tres palabras obscenas. Goering bajó la vista una sola vez durante todo el proceso, en ocasión de la

exhibición de algunas escenas de los campos de exterminio, y jamás se quebró ante el maltrato de sus carceleros.

El otrora Reichsmarschall vestía unas ropas viejas y gastadas y era obligado a comer en una lata sin cubiertos en una pequeña celda de 3x3 sin calefacción ni agua caliente. El mismo trato recibieron el resto de los prisioneros en un acto que demuestra que la sentencia ya estaba firmada antes de que el juicio empezara. Nuremberg, fue un circo con Goering como figura estelar ante la ausencia de Hitler que astutamente se anticipó a la intención de los aliados suicidándose y ordenando quemar su cuerpo. El resto de los prisioneros, especialmente los ministros de Hitler, demostraron una conducta cobarde y egoísta que no sólo indignó a Goering sino también a sus acusadores.

El arrogante y soberbio Ribbentropp se rebajó a niveles increíbles con tal de salvar su pellejo pronunciando frases ridículas como cuando se negó a revelar los secretos del pacto Ruso-germano de 1939, alegando sus deberes de discreción como diplomático; Schact no entendía de qué lo acusaban;

Frank apelaba al juicio de Dios para condenar el reinado de Hitler; Kaltembrunner se consideraba una víctima de Himmler; Von Papen en su rol de corderito inocente consideraba a Hitler como un embustero patológico que los había engañado a todos; Hess repetía que no se acordaba de nada; Keitel, se escudaba en su obediencia como soldado y por lo tanto se consideraba exento de toda responsabilidad. El ejemplo más patético fue el caso del doctor Robert Ley, jefe del Frente de Trabajo durante el Reich, quién propuso que Alemania fuera un satélite de Estados Unidos, los cuales debían adoptar un régimen al estilo nazi pero sin el antisemitismo; incluso

llegó a ofrecerse para dirigir ese plan. Todos sus colegas se burlaron de él y humillado en su orgullo, decidió ahorcarse con una sábana. Albert Speer, organizador de la industria bélica, fue el único junto a Goering que no trató de eludir su responsabilidad y contestó siempre con rectitud.

El total de acusados presentes en Nuremberg era de veintiuna personas y el Tribunal se componía de Jueces Británicos, Rusos, Estadounidenses y Franceses en la proporción de dos por cada uno de los países vencedores.

Los argumentos de la defensa pretendían negar la competencia del Tribunal y poner de manifiesto la dificultad de aplicar unas leyes con carácter retroactivo. Las acusaciones describían delitos que no lo eran en el momento de haberse cometido, porque no existían las leyes internacionales que habían sido creadas con posteridad. La defensa hábilmente recordó que los países acusadores mantuvieron relaciones con la Alemania de Hitler incluso durante los primeros años de guerra, tal el caso de los Estados Unidos.

El juicio de Nuremberg fue concebido para que se transformara en una norma de conducta para la humanidad y así poder impedir futuras tragedias. (10)

Las leyes raciales en Alemania ya estaban vigentes cuando se celebró la conferencia de Munich en 1938 y el pacto Ruso-germano al año siguiente. Especialmente se hizo hincapié en la obediencia debida y en la supuesta

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(10) El proceso, las actas de acusación y las sentencias de Nuremberg formaban parte de la doctrina que había quedado plasmada en la Carta de las Naciones Unidas.

ignorancia por parte de los implicados en la llamada solución final. Los jueces, sin embargo, querían sentar jurisprudencia y condenar no sólo a los jefes nazis sino a la guerra misma y a sus horrores.

Lo concreto es que el juicio de Nuremberg resultó una farsa jurídica que ni siquiera cumplió sus propósitos originales en el sentido de prevenir otras guerras. El caso de Goering es un ejemplo concreto del despropósito de este juicio. (11)

Los aliados, convencidos de que Hermann Goering era una figura patética que con su presencia desacreditaría el régimen nazi, cuidaron su voluminosa humanidad como si fuese una pieza de diamante hasta el inicio del juicio. El estupor de los aliados fue general cuando vieron que Goering se presentó haciendo gala de una agresividad y de una brillantez mental que le era desconocida (en los test de inteligencia que le efectuaron durante el juicio, Goering demostró poseer un intelecto de genio).

Durante el juicio Goering perdió más de cuarenta kilos y paradójicamente se liberó de la dependencia de la morfina cuando su vida estaba llegando al final. El obeso y vanidoso patán que la propaganda occidental denigró durante más de una década, exhibió durante el juicio una solidez asombrosa en su defensa. Su carisma y ascendiente sobre el grupo de camaradas e incluso con los guardias cárceles, sumados a su vehemente defensa de Hitler transformó su presencia en

(11) Robledo, A. (2002). El Ius Cogens Internacional. Facultad Derecho, Universidad Autónoma de México.

el juicio en un efecto “boomerang”. Hasta muchos de sus antiguos colegas que fueron sus acérrimos enemigos en los tiempos de esplendor, terminaron ovacionando y aplaudiendo cada intervención de este hombre que sentía que estaba cumpliendo un rol ante la historia.

Dado que Goering descontaba la condena a muerte como un hecho seguro y estaba en lo cierto aplicó todas sus fuerzas en la defensa del régimen que encarnó durante doce años junto a Hitler esgrimiendo argumentos que dejaban mal parados a los acusadores tanto en el plano jurídico como en el plano político.

ANÁLISIS DE LAS AUTORAS DE LA PRESENTE INVESTIGACIÓN SOBRE LO ACONTECIDO EN EL LLAMADO

“JUICIO DE NUREMBERG”

De lo descrito anteriormente es ciertamente bien resumido lo que pudo acontecer en el llamado Juicio de Nuremberg, pues asombra con características de inusitado interés básicamente el aspecto procesal del Juicio seguido a lo que para el momento resultaron enjuiciados, siendo que al modo de ver las cosas es que el juicio de Nuremberg no resultó jurídicamente, pues ni siquiera cumplió sus propósitos originales en el sentido de prevenir otras guerras.

Se estima que el Juicio de Nuremberg puede constituir un icono de justicia para estos futuros mandatarios que sin ser muy pragmáticas en el asunto, pudieran estar incursos en algo parecido, dado su ovacionante y recalcitrante actitud para con las relaciones interiores del propio Estado

como las directrices con que son manejadas las políticas exteriores que se hacen cada vez más peligrosas.

Por otro lado, lo técnico que resultó el Juicio de Nuremberg a pesar de más de 200 sesiones llevadas a cabo más por lo trascendental que por la

complejidad, produjo hasta la actualidad un proceso digno de alabanza por cuanto puso de relieve a sus seguidores el mayor de los cuidados en seguir un procedo diáfano y que culminó con una de las mayores sentencias dictadas por el Derecho Penal por las atrocidades cometidas por los nazis en detrimento de toda una colectividad judía.

La historiografía de la posguerra se encargó, una vez más, de minimizar esta parte incómoda del juicio con la esperanza de favorecer el proceso de desnazificación pero no pudo borrar las huellas que aún perduran.

Desde nuestro punto de vista, consideramos que los líderes políticos que crearon los conceptos intelectuales y políticos fundamentales para justificar aquella guerra, y que incitaron al pueblo, siguen siendo responsables de lo ocurrido. Los líderes militares también son responsables por ello; ya que aplicaron «la obediencia debida hasta el asesinato», lo que permitió que obedecieran las órdenes criminales de los políticos. Por último, los soldados de igual forma son responsables, puesto que podrían haberse rebelado contra las órdenes de asesinato, pero no lo hicieron, aunque el Código Penal de las Fuerzas Armadas (Art. 47) les prohíbe dar o ejecutar una orden que constituya un crimen civil o militar.

Lamentablemente, la situación política de la época impidió que se aplicaran las nuevas convenciones de forma eficaz bajo la estructura de un tribunal penal. Este hecho provocó la grotesca situación de que muchos criminales, protegidos por la soberanía de sus estados, hayan transgredido y sigan transgrediendo el derecho internacional sin tener que rendir cuentas ante la comunidad de naciones. Los últimos avances en este campo son esperanzadores porque suponen una continuación de la idea central de los juicios de Nuremberg: la legislación internacional, es suficientemente fuerte para no ser condenada a la ineficacia por el prestigio del concepto de soberanía. La apertura mundial y la cooperación bajo el concepto de mundialización que, además de sus múltiples riesgos, ha abierto grandes oportunidades para la paz y el bienestar. Hoy en día la humanidad no se define en función de su contribución al beneficio de la sociedad, sino desde su dignidad natural y desde los derechos fundamentales. Ambos aspectos han servido para derribar fronteras y relativizar la soberanía de los estados, y no sólo como resultado de una renuncia voluntaria a derechos de soberanía sino, también, por el cambio básico del criterio que legitima las acciones del estado en la actualidad. Ya no es una utopía; es parte creciente de la «corrección política» de una sociedad moderna. También debemos reconocer que la protección de los derechos humanos es un criterio decisivo para la consecución de la paz. Hasta el Banco Mundial liga sus ayudas al desarrollo a la exigencia de que el país receptor demuestre un buen gobierno que garantice y proteja los derechos humanos de sus ciudadanos.

Cabe destacar, que la capacidad humana de cometer atrocidades no ha cambiado, y parece que aún no conoce límites ni en la in