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La Motivacion En El Futbol Base

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Categoría: Psicología

Enviado por: Sandra75 19 mayo 2011

Palabras: 3113 | Páginas: 13

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abajo) son niños, con una situación privilegiada en la que están preparados para aprender de todo aquello que les rodea, ya sea bueno o malo.

Por todo esto veo necesaria una buena formación en materia educativa en los entrenadores para evitar que esos niños se conviertan en esclavos de sus logros (tanto del entrenador como del club) y sean capaces de disfrutar de este deporte y de aprender además todo lo que será necesario para una posterior vida adulta. Una buena formación en un polo, frente a la gran incompetencia que se puede apreciar en la actualidad, ya que en la mayoría de los casos se encargan de estos equipos futbolistas frustrados capacitados para hacer toda clase de comentarios “fundamentados” ante el televisor acerca del gran derbi, o jóvenes sin experiencia que poco o nada saben sobre lo que tienen en sus manos: no son monigotes que corren y dan patadas a un balón, sino personas, o lo que es más importante, NIÑOS, NO adultos pequeños.

A continuación se desarrollará de forma más exhaustiva este gran problema que está destruyendo poco a poco el espíritu deportivo que ha de estar presente en todas las prácticas deportivas, y también la formación y la educación del niño, centrándonos en este caso en el Fútbol. Se irán entremezclando determinados conceptos con un análisis personal sobre los mismos, para realizar este análisis siempre de forma contextualizada.

Conceptualización:

Para poder ponernos en situación, es necesario hablar de estos dos términos que de forma incansable a veces se entremezclan queriendo parecer lo mismo, cuando no es así. De hecho en la problemática planteada en el presente trabajo, es el principal error, mezclar el deporte institucionalizado con el juego infantil.

Por un lado los juegos son actividades cuyo fin es la recreación de sus participantes. Su práctica implica el respeto de una serie de reglas consensuadas a nivel popular que rigen la dinámica del juego. Promueven el desarrollo de habilidades prácticas y psicológicas a la vez que sirven de estímulo mental y físico. Es por esto que en conclusión pueden ser considerados como útiles para el entretenimiento o para lo que es más importante, para la educación.

Por otro lado, el deporte consiste en la realización de una actividad física, siempre con un fin competitivo, en la que se respetan un conjunto de reglas estandarizadas y reconocidas a nivel universal. Siempre se busca un resultado final. Esta competitividad no se mantiene sin un entrenamiento previo, motivo por el cual estas disciplinas se convierten en profesionales, donde los deportistas reciben un sueldo por su labor. Según Parlebás (1988), el deporte es un “juego institucionalizado”.

A modo de resumen, son destacables las siguientes diferencias en la siguiente tabla:

En base a esto ya podemos configurar el término Juego Deportivo, que simplemente será una combinación en mayor o menor medida de las diferencias que existen este los dos términos anteriores. En este sentido, ya que estamos aludiendo a la problemática con los niños en etapa escolar, derivaremos este término hacia el campo que nos interesa, que es la Iniciación Deportiva al Fútbol. De este modo, introduciremos entre nuestro glosario el vocablo Fútbol Predeportivo definiéndolo como aquel juego que exige destrezas y habilidades propias del fútbol. A través de él se prepara a los niños que comienzan su experiencia con este deporte para en un futuro tener los suficientes recursos físicos y técnicos de cara a su práctica. De esta manera, el fútbol predeportivo será una variante del fútbol que buscará la adquisición de determinados movimientos, acciones y habilidades básicas que sirvan de base para la adquisición de las habilidades específicas de este deporte. Sin lugar a dudas, en este sentido es necesaria una actitud pedagógica por parte de los monitores de la actividad (que no entrenadores), centrándose en el aprendizaje y no tanto en los resultados. Propongo en este sentido una metodología liberal, en la que se posibilite la exploración libre del niño en este nuevo mundo.

La especialización temprana, se refiere a que muchas veces enseñamos a nuestros niños, una función o puesto dentro del terreno de juego en "servicio del equipo". Especializamos en determinadas técnicas buscando su mayor rendimiento. Otro ejemplo es el de un menor con una altura mayor a la del resto y lo ponemos únicamente de portero, defensor central o delantero, desconociendo las demás funciones del equipo, y sin prever además que en un futuro seguramente ya no tendrá la misma topología y se habrán desaprovechado sus capacidades reales. En estos ejemplos se evidencia que el o los niños, no jugaron al deporte fútbol, si no que el deporte lo usó para una función determinada.

Debemos dejar que los niños aprendan el deporte desde todas sus habilidades, que aprendan y desarrollen multilateralmente el juego, rotando por todos los puestos y respetando las etapas de su evolución motriz, para garantizar la formación integral del sujeto con quién trabajamos.

Es decir, nos centraríamos en el juego predeportivo, o juego deportivo, como preparación para una futura práctica deportiva basada en entrenamientos y competiciones, y no en la práctica deportiva, poniendo en su mano una responsabilidad mucho mayor de la que pueden realmente asumir. Debe tratarse de una actividad que les ofrezca la posibilidad de desarrollar la iniciativa, la espontaneidad, la imaginación, la creatividad y la fantasía, accediendo de forma gradual al aprendizaje de este deporte.

La iniciación deportiva al fútbol y sus posibilidades educativas:

La iniciación Deportiva al Fútbol:

Como expresé anteriormente, estamos ante la duda de si la iniciación al fútbol no tiene un enfoque acertado en el campo motivacional, lo que se traduce en una transferencia negativa posterior de esos niños en su futuro. Pero afortunadamente son cada vez más numerosos los estudios científicos que aportan información fiable para afrontar una adecuada enseñanza. La psicología y las diferentes teorías del aprendizaje, la fisiología, la biomecánica, la pedagogía, y también el análisis del fútbol con sistemas más automatizados están contribuyendo a una mejor calidad de enseñanza y el entrenamiento, no sólo en el ámbito escolar, sino también en el ámbito de las entidades deportivas. Sólo falta transmitir estos principios de forma necesaria y obligatoria a todos los formadores (ya entrenadores o maestros) para no seguir cavando el pozo que poco a poco estamos formando con este fenómeno.

Actualmente la demanda para practicar fútbol es numerosa. En las escuelas deportivas, en las actividades extraescolares, el fútbol es uno de los deportes con mayor número de inscritos, sin olvidar los propios clubes, a los que acuden muchos niños y niñas. Sin embargo los padres inscriben a sus hijos en las actividades deportivas específicas a edades demasiado tempranas, cuestión bien aprovechada por algunas escuelas que ven latente el negocio, que se enfrentan a ese grupo de niños con afán recaudatorio olvidando que son personas con unas necesidades educativas que si no son satisfechas, terminarán siendo un lastre.

A continuación a modo de conclusión presento el siguiente esquema en el que se ve el papel que debería jugar el Fútbol en todos los ámbitos de estas etapas:

Sin tocar el paso intermedio de Educar, Divertir, y Desarrollar Capacidades va a resultar bastante difícil, por no decir imposible llegar a formar Jugadores Profesionales.

La Motivación en el Fútbol Base:

La motivación es sin duda uno de los factores más importantes en los entrenamientos del fútbol base. La inspiración de este trabajo viene dada principalmente por este aspecto, al ver que en casi ningún caso se produce una motivación positiva (la correcta) sino todo lo contrario. Se atormenta y se centra el objetivo de la práctica deportiva en el resultado, sin permitir el disfrute del proceso llevado a cabo para la consecución del mismo, limitando de esta manera la creatividad del monitor, ya que el gran abanico de posibilidades a realizar se ve limitado. Entrenar a niños no tiene apenas parecidos con el entrenamiento de adultos, por lo que es imposible darle el mismo enfoque. Los monitores del fútbol base son más educadores que entrenadores, aunque en la formación de los mismos se intensifique lo contrario. Para ello los monitores necesitarían más recursos, mayor coordinación con las familias y un proyecto claro y estructurado por parte de la institución o la entidad que sufrague la iniciativa.

Se está impidiendo que los niños y niñas jueguen y crezcan a su antojo, ya que desde edades muy tempranas los adultos los mueven con hilos por campos de dimensiones desmesuradas y cubriendo porterías que miden su altura por tres y cuatro veces. En consecuencia, también soportan sobre sus pequeñas cabezas responsabilidades de las mismas dimensiones. A causa de esta situación vemos como hay niños que no dejan de “chupar” banquillo partido tras partido, o niñas que a medida que crecen se ven cada vez más apartadas de este mundo, porque a la vista del espectador no son capaces de dar el mismo espectáculo y los mismos resultados. ¿Por qué vamos a impedir que los niños disfruten? Están en el momento de hacerlo, y no podemos ni debemos evitarlo. Supuestamente para ello creamos categorías inferiores, para que se diviertan y disfruten, buscando que alcancen la mayoría de edad en las mejores condiciones, pero sin embargo los adultos desvían la atención de los intereses.

También quisiera manifestar la tremenda necesidad de realizar un entrenamiento integral, en el cual el deporte a practicar, en este caso el fútbol, esté siempre presente en todos los momentos de la sesión, ya que de esta manera, si entrenan parecido a cómo queremos que jueguen, será más fácil para ellos transferirlo a la realidad, siendo más difícil en este caso si nos dedicamos al trabajo de gestos técnicos o situaciones tácticas aisladas del contexto real de juego.

*Conclusión: ¿Por qué *abandonan?

A modo de conclusión, reúno como motivos del abandono los siguientes:

Centrarse en el resultado y no en el proceso, convirtiéndose éste en una penitencia a pagar para lograr el objetivo: la victoria.

La inconstancia de los niños y jóvenes en estas edades se ve entorpecida por el poco carácter motivador de las sesiones de fútbol, por lo que si bien ya no tienen muy claro la continuidad en la práctica de un deporte, esta se ve hundida gracias a las malas experiencias ligadas al fútbol.

Lo que hasta ahora hacían por mera diversión en su tiempo libre se ha convertido en una obligación, y para un niño adquirir tal responsabilidad resulta tormentoso, por lo que pierden la ilusión y dejan de disfrutar con aquello con lo que hasta ese momento disfrutaron.

Se les marcan objetivos muy altos, que en ocasiones son percibidos como inalcanzables por ellos mismos. En este momento empiezan a poner escusas para no continuar jugando o entrenando (lesiones falsas, por ejemplo). En otros casos se nota en su estado de ánimo y en su día a día una tristeza no habitual. En el momento en el que ven que no se logra la victoria se empiezan a agobiar y a ver el momento de jugar como un castigo, ya que piensan que no van a lograr lo que se les exige. Además llegan a tener miedo al fracaso, frustrándose en consecuencia cuando se da. Esto conlleva por supuesto a una desconcentración tal que hace imposible alcanzar la victoria. Sienten gran impaciencia por alcanzarla, y no saben esperar a que llegue.

La práctica simultánea de otros deportes, el horario escolar, y las clases particulares (en algunos casos) saturan la mente del niño, por lo que si es en el fútbol donde se encuentran menos a gusto será lo primero que decidan abandonar.

Una gran proporción de niños también deciden abandonar porque desde muy pronto se deja de contar con ellos por no considerarlos “útiles” en el grupo, en lugar de pensar que son niños igual que el resto, que tienen sentimientos igual que el resto, y que por encima tienen las mismas necesidades de aprendizaje que el resto de compañeros.

Las prisas del entorno del niño por alcanzar el más alto nivel lo empujan hacia el régimen de competición puro y duro, siendo la adaptación en muchos casos demasiado brusca. En este sentido solo se mantienen “vivos” en el fútbol aquellos que tienen mayor tolerancia a esta presión, y no tanto aquellos que son realmente buenos.

¿Qué podríamos hacer para evitar estos abandonos?

Favorecer el disfrute y la satisfacción del niño, logrando así que aprenda y mejore, evolucione de forma inconsciente, para lograr que llegue a las grandes categorías en las mejores condiciones posibles.

Centrarnos en la tarea que se les proponga recompensando el esfuerzo y no la consecución del resultado. No reforzar solamente al que lo hace bien, sino a todos y cada uno de ellos para que en cada momento tengan las mismas ansias por evolucionar. Además sabemos que los niños aprenden de todo lo que ven, por lo que contamos con que en un futuro ellos adquirirán la misma actitud con la gente que les rodea.

En lugar de utilizar los errores para la exclusión, utilizarlos para marcar objetivos de mejoría, buscando de este modo el ensayo – error, y logrando que el propio niño sea consciente de ello.

Inculcar en ellos confianza, proponiéndoles pequeñas metas alcanzables y en dificultad progresiva, en lugar de plantearles grandes metas inalcanzables que provoquen la frustración.

De forma imprescindible, adaptar las tareas al alcance de sus capacidades pero no por debajo de ellas, ya que estaríamos frenando el aprendizaje y la evolución del niño.

Favorecer situaciones de libertad y creación por parte del alumno, para que en lugar de depender del monitor en todo momento aprenda a ser autónomo y a tomar sus propias decisiones, ayudándole a resolver cuantos problemas se planteen.

También me gustaría recalcar que no toda la responsabilidad de estos abandonos recae en los entrenadores de fútbol base, sino también en las familias, como se ha comentado con anterioridad. En este sentido dirigiría todos estos aspectos a la formación de los entrenadores, pero también a la comprensión de los padres de los niños, buscando una coordinación entre ambos. En mi opinión las familias deberían saber en todo momento a que se dedicarán sus hijos mientras estén en nuestras manos, cuáles son nuestros objetivos, qué medios vamos a utilizar para conseguirlos, cual es el progreso del niño, sus necesidades… Así se hace necesario el planteamiento de reuniones entre entrenadores y padres de forma individualizada pudiendo así aclarar las peculiaridades de cada alumno, buscando la heterogeneidad.

Bibliografía

Libros:

Martínez Garfia, F.; Sáenz-López Buñuel, P. (2000): Iniciación al Fútbol. Wanceulen. Cádiz.

Ruiz Juan, F.; García López, A.; Casimiro, A.J. (2001): La Iniciación Deportiva Basada en los Deportes Colectivos. Gymnos. Madrid.

Artículos:

Toral Madariaga, G.; Vicente Tapia, A.; García Ureta, I.: Dejad que los niños y niñas Jueguen.

Vives Gillemat, D.: técnicas psicológicas para entrenadores de fútbol base (www.tácticasdefútbol.com).

Jiménez Fuentes-Guerra, F.J.; Rodríguez López, J.M.; Castillo Viera, E.: Necesidad de formación psicopedagógica de entrenadores deportivos.

Páginas web:

Entrenamiento integral y comunicación positiva: http://www.escoladefutbol.com/beto/docs/librogotzon.htm

Fútbol infantil: http://www.efdeportes.com/efd118/futbol-infantil.htm

Metodología y niveles de enseñanza en la iniciación deportiva al fútbol: http://www.efdeportes.com/efd129/metodologia-de-ensenanza-en-la-iniciacion-deportiva-al-futbol.htm

Fútbol infantil, ¿el sueño del pibe? http://www.efdeportes.com/efd41/futboli.htm