Leer Ensayo Completo La Situación Astronómica Y La Posición Geográfica De Venezuela

La Situación Astronómica Y La Posición Geográfica De Venezuela

Imprimir Documento!
Suscríbase a ClubEnsayos - busque más de 1.944.000+ documentos

Categoría: Historia Americana

Enviado por: Albert 01 junio 2011

Palabras: 48634 | Páginas: 195

...

s límites entre las altas partes contratantes de los mares territoriales, las plataformas continentales, las zonas económicas exclusivas o cualesquiera áreas marinas o submarinas que han sido o que pudieran ser establecidas por las partes, de conformidad con el derecho internacional.

Cuando en este tratado se menciona áreas marinas y submarinas, se refiere exclusivamente a las situadas en el mar Caribe.

Las líneas de delimitación marítima entre Venezuela y las Antillas Neerlandesas son las siguientes:

Sector A: Entre las islas de Aruba y territorio venezolano.

Sector B: Entre las islas de Sotavento de las Antillas Neerlandesas (Aruba, Bonaire y Curazao) y la costa norte de Venezuela.

Sector C: Entre Bonaire y el territorio venezolano. Con el tratado de las Antillas Neerlandesas, afianzamos nuestra Soberanía Nacional sobre una extensión mayor de 500 000 Km.

Límites con el océano Atlántico

Se extiende desde Punta Peña hasta Punta Playa, en el estado Delta Amacuro, y tiene una extensión de 1 008 km.

En estos límites distinguimos dos secciones: la correspondiente al Golfo de Paria y la del Delta del Orinoco; que son costas de emersión, bajas, de rellenamiento, arenosas, pantanosas y con una amplia plataforma continental. Con respecto a estos límites, los Ministros de Relaciones Exteriores de Venezuela y de Trinidad y Tobago, firmaron el 4 de agosto de 1989 un "Acuerdo" sobre la delimitación de las áreas marinas y submarinas (Primera Fase) que describe las líneas geodésicas que constituyen las líneas de delimitación con respecto a las áreas marinas y submarinas con el Caribe, el Golfo de Paria, la Boca de la Serpiente y la zona del Atlántico inmediatamente adyacente a la costa de ambas Repúblicas.

Límites con la República de Guyana

La frontera oriental-continental de Venezuela, hasta 1966, era compartida con la Guayana Británica, que se mantenía como colonia inglesa; pero a partir de mayo de 1966, Inglaterra le concede la independencia política a la referida colonia, la cual pasa a denominarse República de Guyana; en consecuencia, se cambian también los nombres al referirnos al problema, es decir, antes de 1966 decíamos límites con la Guayana Inglesa y a partir de ese año decimos límites con la República de Guyana,

Sin embargo, los venezolanos debemos tener clara conciencia de que entre los límites actuales de nuestro país y el occidente de Guyana (río Esequibo) existe una faja de territorio que Venezuela reclama con legítimos derechos. Ese territorio es el que se denomina Guayana Esequiba o zona en reclamación, y tiene una superficie de 167 830km1.

La longitud de los límites de Venezuela con la Guayana Esquiva es de 743km y ellos van desde Punta Playa, en el estado Delta Amacuro, hasta el Pico Roraima, punto de convergencia de los límites de Venezuela, Brasil y Guyana. La extensión ocupada por el territorio en reclamación es de 167830km2. Inglaterra se adueñó de ese territorio a través del laudo de 1899; posteriormente la República de Guyana heredó esa superficie, que todavía Venezuela reclama.

La penetración inglesa en el territorio de la Guayana Esequiba fue favorecida y estimulada por los siguientes factores básicos:

Durante la época colonial, España mostró poco interés por la población de esta parte del territorio de la provincia de Guayana; ello favoreció la penetración inglesa en la sección occidental del río Esequibo.

El descubrimiento y explotación de importantes yacimientos de oro y de hierro estimuló las apetencias de Inglaterra sobre esta parte de territorio.

Límites con la República del Brasil

Los límites entre Venezuela y la República del Brasil tienen una longitud aproximada de 2000km, y quedaron fijados mediante tratado firmado por ambos países el 5 de mayo de 1859. Desde el siglo XVIII las autoridades coloniales mostraron interés por la demarcación limítrofe entre Venezuela y Brasil, cuyo problema comenzó a discutirse por los gobiernos de España y Portugal en 1750.

La República de Venezuela inició negociaciones con la República de Brasil en 1853, y a pesar del ventajismo manifiesto de Brasil que ocupó parte del territorio venezolano, hubo rápido acuerdo entre ambos países. Ello fue facilitado por la presencia de elementos naturales en la referida frontera, es decir, se estuvo de acuerdo en tomar como línea limítrofe la divisoria de agua existente entre las cuencas hidrográficas de los ríos Orinoco y Amazonas

Con base en el criterio anterior, el territorio bañado por los ríos que nacen en la región y desembocan en el Orinoco, pertenece a Venezuela, y el territorio bañado por los ríos que nacen en la región y desembocan en el Amazonas, pertenece a Brasil.

En la frontera venezolana-brasileña se distinguen tres tramos, que son:

Desde las proximidades de la Piedra del Cocuy hasta las Cabeceras del río Ararí, que es el punto más sur de Venezuela. La orientación de este tramo es de noroeste a sureste.

Desde las cabeceras del río Ararí hasta el cerro Delgado Chalbaud, pasando por las cumbres de las sierras: Imeri, Tapoira-Peco y Curupira. La orientación de este tramo es hacia el noreste.

Desde el cerro Delgado Chalbaud hasta el cerro Roraima, donde coinciden las fronteras de Venezuela, Brasil y Guyana, pasando por las cimas de las sierras Parima y Pacaraima. La orientación de este tramo es primero al oeste, luego hacia el norte y finalmente al este.

A partir de enero de 1991 se ha agravado un problema humano en la frontera con Brasil, constituido por la invasión de mineros a nuestro territorio, a los cuales se denomina "garimpeiros". Es un problema grave por las siguientes razones:

Son personas que entran ilegalmente a nuestro territorio y explotan un recurso del subsuelo (oro), que es muy valioso

Contaminan con mercurio las corrientes de agua dulce

Destruyen la vegetación y los suelos.

Les contagian nuevas enfermedades a los indígenas de la región.

Límites con la República de Colombia.

Las negociaciones fronterizas entre Venezuela y Colombia se inician inmediatamente después de haberse consumado la desintegración de la Gran Colombia. Su proceso histórico va desde el año 1833 hasta el año 1941; siendo los principales hechos:

Tratado de amistad, alianza, comercio, límites y navegación; convenio al que llegaron en 1833 los diplomáticos Lino de Pombo, por Colombia, y Santos Michelena, por Venezuela. El Congreso colombiano lo aceptó en 1835 y el venezolano lo rechazó definitivamente en 1840. Aduciendo la pérdida de importantes áreas en la península de la Guajira/ en el Zulla y en el Táchira.

En 1881 los dos países deciden recurrir al arbitraje del Rey de España; la Reina María Cristina, en 1891, dicta un laudo arbitral que resultó más favorable a Venezuela que el tratado Pombo-Michelena. El mismo no fue aceptado.

En 1916 se somete la demarcación de los límites al Consejo Federal Suizo, éste dicta sentencia en 1922, pero a raíz de las contradicciones existentes entre la realidad geográfica y la letra del fallo arbitral, se suspenden las labores de demarcación a partir de 1932.

Todas estas discrepancias fueron dirigidas, definitivamente, mediante el tratado de límites entre Colombia y Venezuela, firmado el 5 de abril de 1941.

No obstante el tratado limítrofe firmado en el año 1941, en las últimas décadas han surgido nuevos problemas, como son:

El relacionado con el archipiélago de los Monjes. El problema surge debido a las dudas planteadas por algunos ciudadanos colombianos relativas al derecho que tiene Venezuela sobre estos islotes, lo cual produjo una consulta de nuestro país a Colombia, quien respondió en 1952 reconociendo la soberanía de Venezuela sobre el referido archipiélago, lo que es ratificado por el Consejo de Estado de Colombia en 1976.

En la actualidad el problema es canalizado de acuerdo con lo pautado en la "Declaración de Ureña", firmada por los Presidentes de Venezuela y Colombia el 28 de marzo de 1989, en virtud de la cual se designaron los miembros de la Comisión Permanente de la Conciliación, establecida en el "Tratado de No Agresión, Conciliación, Arbitraje y Arreglo Judicial de 1939", y de cuatro altos Comisionados para hacer el inventario de las principales cuestiones por examinar entre ambos países y formular propuestas de tratamiento y de solución. También se nombraron dos comisiones, una venezolana y otra colombiana, para que se encargaran de la preparación y estudio de los Convenios y Tratados relativos al desarrollo económico y social de las áreas fronterizas.

Tanto los altos comisionados como las comisiones de asuntos fronterizos han venido trabajando y han presentado los informes correspondientes a los respectivos gobiernos, los cuales están referidos a la evaluación de los problemas fronterizos, pero hasta ahora no se ha llegado al fondo del problema principal que es el de las áreas marinas y submarinas del Golfo de Venezuela.

Problemas planteados en relación con la demarcación limítrofe Colombo-venezolana La fijación de los límites entre Venezuela y Colombia originó variados problemas, que pueden ser clasificados en tres grupos;

Problemas físicos

Problemas económicos

Problemas humanos.

Problemas de orden físico: La falta de correspondencia toponímica entre los documentos que señalan los límites y la realidad geográfica, como ocurrió, por ejemplo, con el laudo arbitral de Madrid (1891), que indicaba como inicio de la frontera "Los Mogotes de los Frailes", los cuales resultan inexistentes, teniendo que escogerse a Castillete. Igualmente el río de Oro, que resultó dividido en dos ramales, lo que indujo a que se tomara como hito al nacimiento del río Intermedio, que es actualmente el límite más occidental de Venezuela. La artificialidad de la frontera, pues ésta no viene determinada, en muchos tramos, por accidentes geográficos, sino por hitos y líneas establecidas mediante cálculos astronómicos (latitud y longitud). La inestabilidad de la línea de demarcación, como es el caso de los ríos que alteran su curso. Un caso típico de esto lo representa la desviación del curso del río Sarare, lo que motivó que se reconociera como línea fronteriza la trazada por el río Arauca.

Problemas de orden económico: El principal es el contrabando, el cual se ve estimulado por dos factores básicos;

La artificialidad de las fronteras; el norte de Santander y los llanos del Casanare, en Colombia, tienen su salida natural a través de la depresión del Zulia y del río Orinoco, respectivamente, esto facilita el contrabando con los productos que se obtienen en las referidas regiones, porque toda unidad física constituye una unidad económica.

La diferencia del poder adquisitivo de las monedas de ambos países. La moneda venezolana posee mayor valor que la colombiana, en consecuencia, el contrabando se realiza desde Colombia hacia Venezuela.

Problemas de orden humano: Están representados por la división del pueblo guajiro, los indocumentados y los braceros:

Los guajiros no tienen conciencia de su nacionalidad colombiana o venezolana, para ellos la Guajira constituye su territorio; en consecuencia, se desplazan indistintamente en cualquiera de los dos países en busca de recursos para su subsistencia. Todo ello se debe a su atraso cultural y a la falta de integración a cualquiera de las dos nacionalidades; problemas estos sobre los cuales tienen responsabilidad tanto Venezuela como Colombia.

Los indocumentados representan un grave inconveniente socio-económico para nuestro país, ya que en su mayoría pertenecen a la más baja condición social y en ella se agrupan los delincuentes en general. Otros indocumentados, aunque son gente de trabajo dedicada a labores agrícolas, servicio doméstico, etc., siguen siendo un problema por su misma condición de indocumentados y porque su presencia en nuestro país no es la más recomendable desde el punto de vista de los intereses nacionales.

Los braceros son colombianos que entran al país, durante la época de cosechas, mediante permisos especiales y por corto plazo, pero que luego se quedan y no legalizan su situación. ;

Es necesario decir que todos estos problemas podrían resolverse mediante la definición, instrumentación y ejecución de una política de frontera por parte de Venezuela, y mediante acuerdos razonables entre ambos países.

Consideraciones técnicas y constitucionales sobre los espacios marítimos venezolanos

El Estado venezolano, posee una extensión íntegra de sus espacios geográficos de 1.177.445 kilómetros cuadrados, de los cuales 910.774 Kms., corresponden al territorio continental y 1.276 Kms., a las tierras insulares. A esto, hay que agregarle alrededor de 98.500 kms., de Plataforma Continental, espacio geográfico que fue incorporado por primera vez al territorio nacional en la Constitución del 23 de enero de 1961.

Asimismo, nuestro país posee 3.726 Kms., de Costas Marítimas y 1.008 Kms., de Costas Oceánicas.

El Estado ejerce su soberanía sobre las personas dentro de un ámbito formado por varios espacios que constituyen elementos integrantes del dominio estatal; y en conjunto forman el ámbito de competencias territoriales del Estado, dichas competencias son conocidas también como Soberanía Territorial.

Venezuela tiene la facultad de ejercer su soberanía sobre el Territorio Nacional y el resto de su espacio geográfico jurisdiccional, el cual recibe el nombre de "Espacio Determinado", el cual es aquel que ha sido fijado por el Ordenamiento jurídico positivo y vigente venezolano y por los Tratados, Convenios, Acuerdos y Pactos Internacionales suscritos y ratificados por Venezuela y no viciados de nulidad alguna. Dicha soberanía la ejerce el Estado venezolano en lo que se refiere al espacio determinado en sus tres formas de soberanía interna:

1. En lo que comprende al territorio continental.

2. En lo relativo al dominio de las aguas interiores, el mar territorial, la Zona Marítima Contigua, la Zona Económica Exclusiva y la Plataforma Continental.

3. En cuanto al espacio aéreo suprayacente.

En consideración de todo esto y debido a los tecnicismos del tema de competencias territoriales, el cual muchas veces lógicamente no es comprendido por muchos abogados y desechado por otros, por ser un aspecto multidisciplinario debido a las implicaciones de geografía, historia, astronomía, cartografía y navegación, física y aritmética que posee esta cuestión específica del Derecho Internacional Público; es menester citar la disposición de la novel Constitución venezolana, que hace referencia a "la soberanía y los espacios geográficos":

"La soberanía plena de la República se ejerce en los espacios continental e insular, lacustre y fluvial, mar territorial, áreas marinas interiores, históricas y vitales y las comprendidas dentro de las líneas de base recta que ha adoptado o adopte la República; el suelo y subsuelo de éstos; el espacio aéreo continental, insular y marítimo y los recursos que en ellos se encuentran, incluidos los genéticos, los de las especies migratorias, sus productos derivados y los componentes intangibles que por causas naturales allí se encuentren.

El espacio insular de la República.

Comprende el archipiélago de Los Monjes, archipiélago de Las Aves, archipiélago de Los Roques, archipiélago de La Orchila, isla La Tortuga, isla La Blanquilla, archipiélago Los Hermanos, isla de Margarita, Cubagua y Coche, archipiélago de Los Frailes, isla La Sola, archipiélago de Los Testigos, isla de Patos e isla de Aves; y, además, las islas, islotes, cayos y bancos situados o que emerjan dentro del mar territorial, en el que cubre la plataforma continental o dentro de los límites de la zona económica exclusiva.

Sobre los espacios acuáticos constituidos por la zona marítima contigua, la plataforma continental y la zona económica exclusiva, la República ejerce derechos exclusivos de soberanía y jurisdicción en los términos, extensión y condiciones que determinen internacional público y la ley.

Corresponden a la República derechos en el espacio ultraterrestre suprayacente y en las áreas que son o puedan ser patrimonio común de la humanidad, en los términos, extensión y condiciones que determinen los acuerdos internacionales y la legislación nacional." (Artículo 11 Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, 30 de diciembre de 1999).

Con relación a la mención de las áreas donde el Estado ejerce plenamente su soberanía y las funciones jurisdiccionales y de competencias territoriales; valga esta acotación especialmente es para los espacios marinos, submarinos, lacustres y fluviales.

No obstante, las críticas que se le hacen a esta Constitución y en muchos aspectos, porque válidamente se le observan algunos errores de técnica legislativa; debe reconocerse, que al menos en este punto, esta norma toca por primera vez en la historia de las Constituciones patrias, lo referente a las competencias que ejerce el Estado sobre a los espacios geográficos regulados por el Derecho del Mar; y si bien es cierto que esta rama del derecho nació recién finalizada la Segunda Guerra Mundial, y que luego de dicho acontecimiento, en Venezuela se han sancionado cuatro constituciones, es la última, la que se avoca a plantear en su parte orgánica de modo circunstanciado, determinado, preciso y expreso dichas competencias, lo cual no sólo facilita el trabajo de los catedráticos y doctrinarios que tengan que explicar ante sus alumnos dicho tópico sino que inserta indubitable y detalladamente en la Norma Fundamental del Estado venezolano, una materia muy importante como esta para el Derecho Internacional e interno estatal.

Como una mención específica a la segunda forma del Estado para ejercer su soberanía, debe hacerse una sinopsis de los elementos básicos de las competencias marítimas de Venezuela como Estado ribereño.

El Mar Territorial.

Es un espacio marítimo intermedio entre el alta mar y el territorio continental o la tierra firme del Estado costanero. Doctrinalmente, se le considera como continuación del territorio, pero sumergido y que finaliza en alta mar, y que por lo cual el estado ribereño posee el imperio sobre sus aguas territoriales.

El ámbito de competencia del Estado ribereño a los fines del ejercicio de su soberanía, abarca tanto el espacio aéreo sobre el mar territorial como el lecho y el subsuelo de este mar, esto fue precisado en la Convención de Jamaica. De la cual Venezuela hizo se reserva junto con los Estados Unidos, Francia, Israel y Turquía, del contenido de dicha Convención porque afectaba los legítimos interese de nuestro país en lo concerniente a la Zona Económica Exclusiva, porque en dicho instrumento se señalaba que para que un conjunto archipielaguito o de islas fuera considerado como tal, era menester que fuesen comunidades con vida económica propia, lo cual afectaba la situación de nuestras dependencias federales.

La latitud de Venezuela se extiende en el Mar Caribe hasta el paralelo 15º, 40´, 02´´ de latitud Norte, donde se localiza la Isla de Aves.

La citada extensión de 12 millas náuticas del Mar Territorial, la cual ha adoptado Venezuela, se mide desde el punto más sobresaliente de tierra firme del estado ribereño, que en el caso de Venezuela, este punto más sobresaliente es el Cabo San Román en el Istmo de Paraguaná en el estado Falcón, ubicado en el paralelo de 12º, 12´ de Latitud Norte.

La Plataforma Continental.

Esta es la prolongación natural del territorio del Estado costero hasta 200 millas ó hasta el borde exterior del margen continental (Plataforma + Talud y Emersión Continental), para el caso que exceda de dicha distancia con un límite máximo de 350 millas náuticas o de 100 millas marinas contadas a partir de los 2.500 metros de profundidad.

Venezuela ejerce soberanía sobre una extensión de 98.500 Km., aproximadamente de plataforma continental, formada por las tierras sumergidas que constituyen una prolongación hacia el mar de su territorio continental e insular.

La plataforma continental venezolana de mayor extensión corresponde al Golfo de Venezuela con 24.720 kilómetros cuadrados y la plataforma continental del Delta del Orinoco con 24.000 kilómetros cuadrados. También las islas Margarita, Coche, Cubagua, los Testigos y otras islas se emplazan sobre esta plataforma continental. En cambio, es sumamente angosta frente al Litoral Central.

La Zona Marítima Contigua: Esta comprende el espacio marítimo que se extiende más allá del mar territorial, en dirección a alta mar y hasta una distancia determinada, la cual es variable, pero parece existir el consenso entre los Estados en cuanto a su límite máximo, ya que es una opinión generalmente admitida que no debe tener una extensión superior alas 12 millas náuticas.

En esta zona se ejerce una competencia de soberanía funcional, pues los buques, naves y aeronaves de la Armada y Guardacostas del Estado ribereño realizan las labores de patrullaje, inspección, vigilancia y control de sus aguas territoriales. Además, mientras que el Mar Territorial forma parte del Estado costero, la Zona contigua físicamente forma parte del Alta Mar.

La Zona Económica Exclusiva.

Es un espacio marítimo, que se extiende desde el final del Mar Territorial, y es allí donde le corresponde al Estado ribereño usar, gozar, disponer o explotar los recursos habidos allí con fines económicos, y para el desarrollo integral de tal Estado costero.

Nuestro país posee 188 millas náuticas de Zona Económica Exclusiva, a partir del borde exterior del mar territorial. En esta zona, el uso y la custodia de los recursos son exclusivos de Venezuela, pero las naves y aeronaves de otros Estados pueden navegarla, sobrevolarla e instalar tuberías y cables submarinos sin más limitaciones que las que establecen el derecho y la práctica internacional y el ordenamiento positivo vigente de Venezuela.

Venezuela es país limítrofe por el norte con trece Estados desde hace casi una década, pues dichos Estados también se encuentran en el área del Mar Caribe, tales Estados son: Guyana, Trinidad y Tobago, Granada, Dominica y Monserrat (miembros del Common wealth británico); San Vicente, Santa Lucía, Guadalupe y Martinica (Francia); Puerto Rico e Islas Vírgenes (Estados Unidos de América), República Dominicana; St. Kitts & Nevis; Colombia, y Aruba, Curazao, Saba, San Eustoquio y Bonaire (Antillas del Reino de los Países Bajos). Lo que representa un total de 5.500 kilómetros de límites marítimos.

Desde el punto de vista geopolítico, Venezuela tiene una posición privilegiada frente al resto de los países del continente, dada su ubicación frente al arco insular con una costa de 2.718 kilómetros y una Zona Económica Exclusiva de 200 millas náuticas generadas por tales costas y por las 311 islas, cayos e islotes de nuestras dependencias federales y que representan unos 670.000 Kms., en el Mar Caribe y en el Océano Atlántico, incluyendo la porción marítima de la Guyana Esequiba. El Arco Insular venezolano es un hecho único en el continente americano que refuerza la importancia de Venezuela en el Caribe.

Cabe destacar el carácter estratégico de las dependencias federales de Venezuela, las cuales tienen una importancia vital en la definición del Mar Territorial y la Zona Económica Exclusiva, de la cual la Isla de Aves, ubicada a 650 kms., de Caracas, genera el 50% de dicha Zona Económica Exclusiva con 390.000 Km., aproximadamente.

La incidencia de factores externos en el ejercicio de las competencias marítimas en el Golfo de Venezuela

El Golfo de Venezuela tiene una superficie de unos 18.500 kms., cuadrados. Sus costas miden aproximadamente 748 kilómetros lineales, de los cuales 712 son venezolanas y sólo 36 colombianas.

El Golfo de Venezuela posee un carácter vital indudable, en él se encuentran las mayores refinerías de hidrocarburos del país, Amuay y Punta Cardón. Allí está la zona de tráfico y pilotaje del canal de navegación que conduce a la Bahía del Tablazo, donde está ubicado el gigantesco complejo petroquímico, a Maracaibo, la segunda ciudad en importancia de Venezuela, y Puerto Miranda, uno de los mayores puertos de embarque petrolero del mundo, y a todo el lago, donde está el yacimiento petrolífero más grande del continente americano.

El Golfo de Venezuela es el punto de partida de nuestro país en el extremo noroccidental, sobre el agua nacimos y con el agua de ese Golfo sagrado fuimos bautizados, pues en agosto de 1499 cuando Juan de La Cosa, Alonso de Ojeda y Américo Vespucio, exploraron sus aguas y el interior del lago que se encontraba un poco más al sur, bautizaron a toda esa comarca como "Venezuela", por aquella evocación que le hacían al navegante italiano las casa en el agua, le recordaban su natal Venecia. Esto sucedió siete años después de la llegada de Colón a este Continente y un año después que descubriera el territorio que hoy es la Península de Paria, en el oriente de nuestro país, y lo llamara "Tierra de Gracia", medio siglo antes que Jiménez De Quesada le pusiera el nombre de Virreinato de la Nueva Granada a lo que hoy es Colombia, pues fue en 1739 cuando se creó el Virreinato de Santa Fe de Bogotá, junto a la cual se crean las Comandancias marítimas de Panamá de Portobelo a Guayaquil en el Océano Pacífico y de Cartagena, hasta Santa Marta y Río Hacha. Pero el nombre de Venezuela y de su Golfo también sucede mucho antes que Pizarro llegara al Imperio Inca, Magallanes encontrara su pasaje y se le diera nombre al Continente.

Otro de los aspectos importantes sobre el argumento del estado Venezolano acerca del Carácter de Bahía Histórica que posee el Golfo ubicado en el Noroeste de su territorio, es que en 1742, mediante una cédula Real, se descarta al Virrey de Bogotá de toda responsabilidad en el cuidado y defensa de las costas que van desde el Cabo de la Vela hasta el Río Orinoco: Pero además, en 1785 un Contramemorial del Gobernador de Caracas, Saavedra y el Intendente Gonzáles Torres afirma que: "resulta imposible defender el Golfo y el Lago desde Bogotá".

Es una artificialidad mal pretendida e infundada de algunos colombianos en quererlo llamar Golfo de Coquivacoa, cuando desde hace más de quinientos años en todas las cartas náuticas del mundo aparece como Golfo de Venezuela, y que es una Bahía histórica de nuestro país.

"Han transcurrido 452 años desde el día en el cual el Rey de España le otorgó a Alonso de Ojeda la Gobernación de Venezuela, señalando como preciso lindero al Cabo de La Vela. En esos 452 años ni la Nueva Granada, ni la República de Colombia, han expresado objeción o salvedad alguna al dominio e imperio de Venezuela sobre las aguas de su Golfo. Venezuela ha perdido casi la totalidad de La Guajira, pero al menos los Laudos Español de marzo de 1891 y suizo de 1922 le han respetado y conservado su Golfo". (Olavaria. 1988: 57.)

Luego de la declaración del Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, Harry S. Truman, sobre el fin de la era de inapropiabilidad de los espacios marinos, más allá del mar territorial, nace el Derecho del Mar, porque se le da la connotación a la Zona Económica Exclusiva, Zona Contigua y Plataforma Continental que hoy existe. Pero, cinco años más tarde un geógrafo norteamericano llamado Withmore Boggs, asesora al gobierno colombiano, por medio de su Embajador en Washington acerca del método que se debería adoptar para la delimitación de aguas marinas y submarinas del Golfo de Venezuela.

Fundamentos naturales del espacio venezolano

Delta del orinoco

Las llanuras inundables de los deltas del Orinoco y del San Juan abarcan unos 32.000 Km2 de extensión y se desarrollan en su casi totalidad en sedimentos blandos del Reciente. Su característica más prominente son los caños de marea, intercomunicados entre sí formando islas, generalmente pantanosas y con menor frecuencia de terreno más firme. El delta se traslada hacia el este a medida que el gran volumen de sedimentos aportados por los ríos forman bajos, donde las raíces entrelazadas de manglares arraigados contribuyen a detener más sedimentos, los cuales acrecientan las islas existentes o forman nuevas islas.

Únicamente en la parte oriental extrema del Delta se conocen pequeños afloramientos de rocas terciarias, indirectamente relacionadas con fallas, y más directamente con fenómenos diapíricos de vulcanismo sedimentario, como sucede en Isla de Plata, Punta Pedernales, Capure y Punta Tolete. En esta zona se presentan algunos lagos de asfalto, como Guanaco y La Brea, y volcanes de barro como El Hervidero, al este de Maturín.

Los Espacios Marítimos Insulares y Fachadas Litorales

Las diversas naciones de espacios marítimos según el Derecho del mar que van desde el tradicional concepto del mar territorial hasta culminar contemporáneamente en la zona económica exclusiva ha traído como consecuencia la ampliación de los espacios marítimos bajo jurisdicción de Venezuela.

Se puede estimar que la superficie de los espacios marítimos venezolanos asciende aproximadamente a 860.000 kilómetros cuadrados. En el mar Caribe estos espacios marítimos venezolanos corresponden a un orden de 560.000 kilómetros cuadrados. En el océano Atlántico se estructuran otros 300.000 kilómetros cuadrados, incluyéndose la proyección marítima de la Guayana Esequiba

El espacio insular de la República comprende el Archipiélago de Los Monjes, Archipiélago de Las Aves, Archipiélago de Los Roques, Archipiélago de La Orchila, Isla La Tortuga, Isla La Blanquilla, Archipiélago Los Hermanos, Islas de Margarita, Cubagua y Coche, Archipiélago de Los Frailes, Isla La Sola, Archipiélago de Los Testigos, Isla de Patos e Isla de Aves; y además Islas, Islotes, Cayos y Bancos situados o que emerjan dentro del mar territorial, en el que cubre la plataforma continental o dentro de los límites de la zona económica exclusiva.

El espacio acuático comprende las áreas marinas y submarinas, es decir, superficie, columna de agua, lecho y subsuelo, todo lo cual conforma la plataforma continental, mar territorial, zona contigua, zona económica exclusiva y aguas interiores.

El espacio acuático incluye también los lacustre y fluviales del país.

Igualmente son parte del espacio geográfico de Venezuela, las aguas interiores, las comprendidas dentro de las líneas de base recta que ha adoptado o adopte la República y el mar territorial adyacente a sus costas o a las líneas de base recta.

También forma parte del espacio geográfico de Venezuela, el espacio Atlántico, amazónico y andino. Estos espacios están vinculados al concepto estratégico Nacional y sus objetivos. El espacio aéreo que cubre el espacio continental, insular y marítimo. Venezuela posee derechos sobre el espacio ultraterrestre suprayacente, tales como aquellos que originan el uso de la órbita geoestacionaria y del espectro electromagnético, en los términos extensión y condiciones que determinen los acuerdos internacionales y las leyes de la República.

Venezuela está localizada en el continente americano, en la parte más septentrional de América del sur, en plena zona intertropical. Por su posición en la esfera terrestre tiene Latitud Norte, al encontrarse al norte de Ecuador, y Longitud Oeste, por estar al oeste del primer meridiano(Greenwich); astronómicamente se encuentra entre los paralelos 0º38'53", en el nacimiento del río Ararí (Estado Amazonas), punto más meridional y los 12º11'46" en el Cabo de San Román, Península de Paraguaná (Estado Falcón), punto más septentrional de la parte continental del país; y entre los meridianos 58º10'00", punto ubicado en el extremo de! Río Esequibo, en la Zona en Reclamación, y los 73º25'00", en el nacimiento del río (Estado Zulia). Sus Territorios insulares se extienden septentrionalmente hasta Isla de Aves a 15"40'33" de latitud norte.

Su posición geográfica es singularmente ventajosa y estratégica ya que, al ser la nación más septentrional de América del Sur, es la más cercana a Europa y a los Estados Unidos, abriéndose a los espacios del Atlántico centro-norte y a paisajes marítimos e interiores. Es el único país suramericano que presenta litorales abiertos simultáneamente al Mar Caribe y al Océano Atlántico, con una extensión de costas de 4.006 Km., que se extienden, en el Mar Caribe, desde Castilletes hasta el promontorio de Paria , lo cual la acredita corno la nación que posee el litoral más extenso de dicho mar; y en el Océano Atlántico, desde el promontorio de Paria pasando por Punta Playa, hasta conectarse con el litoral de la Zona en Reclamación en la Guayana Esequiba. Estas costas bordean una zona que constituye una encrucijada vital para el tráfico marítimo, puesto que está rodeada de canales, pasos, y estrechos que comunican la América del Norte con la del Sur y el Océano Atlántico con el Pacífico.

Por su situación geográfica en el continente americano, es enlace en las comunicaciones entre el sur, centro y norte del continente, con estratégicas escalas aéreas, estando conectada además, por sus puertos y aeropuertos a las grandes redes comerciales internacionales, por su equidistancia con los principales centros culturales, financieros y productivos del hemisferio occidental, tanto de América del Norte como de Europa y África.

Asimismo, su ubicación en el continente la define como una nación de gran amplitud geoeconómica y cultural; es un país tropical, emplazado en el Caribe, pero que a su vez pertenece a la América amazónica y la América andina.

Espacios marítimos insulares y fachadas litorales

El territorio continental o insular de la República de Venezuela tiene una extensión aproximada de 916.445 Km., igualmente su territorialidad se extiende simultáneamente a espacios marítimos, entre los que se cuentan el mar territorial con una extensión de doce (12) millas náuticas, una zona económica exclusiva en un área de doscientas (200) millas náuticas, la zona marítima contigua y la plataforma continental. Al formar el mar territorial parte integral del país, la soberanía del Estado se extiende también al espacio aéreo situado sobre ese mar, así como al lecho y subsuelo del mismo.

Venezuela a través del Mar Caribe y Océano Atlántico limita por el Norte con trece países, estando en la actualidad delimitadas sus áreas marinas con República Dominicana, Antillas Neerlandesas, Estados Unidos de América, Francia, Trinidad y Tobago, y pendientes las delimitaciones con Colombia, St Kitss-Novis, Reino Unido de Gran Bretaña, Dominica, Santa Lucía, San Vicente, Granada y Guyana; por el Sur, Venezuela limita con la República Federativa del Brasil; por el Este con la República Cooperativa de Guyana y la República de Colombia; y por el Oeste con la República de Colombia.

De los 23 estados que tiene Venezuela actualmente, 12 tienen áreas costeras. La población de estas entidades federales comprende más de 12 millones de habitantes, que representan 65% de la población total para 1991 (OCEI, 1991). Una gran proporción de esta población vive en las áreas costeras, pero no existen datos cuantitativos que ilustren este fenómeno.

[pic]

Zonas costeras de Venezuela según características geomorfológicas

|I- Golfo de Venezuela |VI- nororiental |

|II-Centro-Occidente II |VII- Delta del Orinoco |

|III- Centro Occidente I |VIII- Nueva Esparta |

|IV- Central |IX - Insular |

|V- Centro-Oriente |X- Lago de Maracaibo |

| | |

CARACTERIZACION GENERAL DE LAS AREAS MARINAS Y COSTERAS

FACTORES FISICOS Y NATURALES

Venezuela, con una superficie de 916.445 km², está localizada en la porción más al norte de Sudamérica, y gracias a su posición geográfica, puede ser considerado como un país caribeño, atlántico, amazónico, andino y llanero. Sin embargo, y tomando en cuenta que más del 50% de su población está concentrada en menos del 5% de su territorio en la región marino costera, puede considerarse como un país eminentemente caribeño. Aún más, los desarrollos industriales, recreacionales y turísticos están orientados en su mayoría hacia la zona costera, actividades que consumen muchos recursos de la costa, afectando sus ecosistemas.

La línea costera de Venezuela se extiende en 4.016 Km., de los cuales 2.954 Km. corresponden a la zona continental. La plataforma continental venezolana, según su tratado legal, se extiende hasta los 200 metros de profundidad en el borde exterior del margen continental donde empieza la zona internacional de los fondos marinos y oceánicos, cuyo conjunto determina un espacio marino del orden de los 500.000 Km² en el mar Caribe, y aproximadamente 200.000 Km² en el Océano Atlántico, siendo una aproximación más real y actualizada la de 762.000 km² de zona económica exclusiva. El mar territorial se extiende hasta las 12 millas náuticas, y su zona económica exclusiva hasta las 200. En esos espacios marinos, se localizan las islas de Margarita, Coche y Cubagua que constituyen el Estado Nueva Esparta, mientras que los restantes 311 territorios insulares están integrados en una unidad jurídico-administrativa especial denominada Dependencias Federales.

Para el propósito de este estudio, una zona costera se define como el sitio de interacción o transición entre los ecosistemas marinos y terrestres, caracterizada por complejas y dinámicas relaciones físico-químicas y naturales. Está compuesta por una zona marina y una franja terrestre de ancho variable, incluyendo la zona intermareal. Desde el punto de vista ecológico, la línea costera es un área muy dinámica en la cual los procesos bioquímicos tienen una capacidad limitada para soportar impactos humanos.

Las áreas marinas, costeras e insulares venezolanas son objeto de explotación de ciertos recursos tradicionales como la pesca, la recreación y el turismo. En cuanto a los recursos minerales, destaca la explotación de hidrocarburos costa afuera en forma de petróleo o gas natural.

Los patrones geomorfológicos han sido determinados por la acción del clima y los factores geofísicos así como las mareas y los movimientos costeros. Esos patrones han producido una variedad de paisajes los cuales varían desde playas arenosas hasta planicies deltaicas.

El patrón climático costero comprende áreas de transición entre zonas áridas y zonas extremadamente húmedas. Las primeras están representadas por el sector de manglares de la Laguna de Cocinetas, en el estado Zulia, con un extenso período anual de sequía. Las segundas están representadas por el climadiagrama de "Curiapo", en la parte este del país, con un alto nivel de precipitaciones a lo largo del año. Las zonas occidental y centro occidental están caracterizadas por un fuerte período seco y uno de precipitaciones bajas. La zona este y centro-este muestran una estación seca seguida de una estación lluviosa.

Los valores de temperatura y precipitación tienden a incrementarse del oeste hacia el este, mientras que los valores de evaporación tienden a crecer. La diferencia de medias de temperatura entre las zonas este y oeste no es significativa. Las temperaturas al este están alrededor de 26,1 y 26,9°C, mientras que las del oeste oscilan desde 28 a 28,7°C.

En cuanto a los vientos, son principalmente alisios del este o del noroeste, relativamente uniformes a lo largo de la costa de Venezuela, cambiando en la parte este del territorio en la zona de los deltas del Río San Juan y Orinoco. En esta región los vientos alisios cambian de noreste a suroeste debido a la influencia del océano Atlántico. Los valores de velocidad del viento no son comparables entre ellos, sin embargo, la costa oeste de Venezuela es la única región que no está bajo la influencia de vientos huracanados ocasionales. .

En relación al aspecto marino, en las costas venezolanas puede considerarse como área de mayor productividad primaria al Golfo de Cariaco y sus alrededores. Esta alta productividad se debe principalmente a que el fenómeno de surgencia o afloramiento (upwelling), aunque se produce a lo largo de toda la costa, aquí tiene mayor intensidad, trayendo como consecuencia que los nutrientes estén ingresando constantemente a aguas superficiales a lo largo de todo el año, gracias a la poca variación del clima en nuestra zona tropical.

Las corrientes marinas en Venezuela están bajo la influencia de la Corriente Ecuatorial del Sur la cual posee dirección este-oeste, manteniendo las corrientes en esta dirección a lo largo de todo el año en toda la línea de costa.

LOS ECOSISTEMAS COSTEROS VENEZOLANOS

Estuarios: En Venezuela contamos con dos grandes sistemas estuarinos, el de Occidente (Lago de Maracaibo) y el de Oriente (Delta del Orinoco), y un tercer sistema intermedio entre los dos, y de menores proporciones, formado por un conjunto de pequeños estuarios (Mitare, Tuy, Neverí, Manzanares, etc.). El más estudiado es, indudablemente, el estuario del Lago de Maracaibo debido a razones de explotación petrolera de tipo geológico, sedimentarlo, biológico, etc.

El estuario del Orinoco ha sido muy poco estudiado, y sobre todo, en relación a la problemática pesquera. Para un resumen de la problemática ver: Pannier, 1979. Recientemente se han realizado investigaciones sobre la caracterización química de las aguas del estuario del río San Juan, Estado Monagas (Pannier y Ramcharan, 1983).

El Sistema Estuarino Central ha sido objeto de estudios aislados sobre todo en el aspecto de la contaminación de los ríos Yaracuy, Tuy y Manzanares (Parra Pardi 1974; Fernández, 1973); pero apenas se han realizado investigaciones de índole estuarina propiamente dicha, tales como para conocer los procesos de transferencia salina, dinámica sedimentarla, productividad y reciclaje de nutrientes.

Lagunas Costeras: Suman un área de aproximadamente 400 Km² y se encuentran localizadas especialmente en la región Centro Oriental del país, siendo las más importantes las lagunas de Unare o Píritu y la laguna de Tacarigua. Son áreas de rica producción pesquera de importancia local, y han sido investigadas desde el punto de vista físico-químico del agua, y de los sedimentos, así como también biológico, en relación a la taxonomía de peces y de plantas. Problemas de desarrollo turístico en la laguna de Tacarigua han suscitado conflictos.

Actualmente se inició el desarrollo de un proyecto regional de investigaciones de las lagunas costeras del sistema Tacarigua-Unare-Píritu, auspiciado por la UNESCO, en el cual participa un numeroso grupo de investigadores pertenecientes a las diversas universidades e institutos de investigación venezolanos, así como también especialistas de México y Brasil. Los resultados de este proyecto basado en el conocimiento de la geología y de los procesos físicos, químicos y biológicos de estas lagunas e integrados al nivel ecosistémico, sentarán las bases para el manejo racional de este sistema ecológico costero altamente productivo (ver Informe N° 4, COMAR/COSALC Lagunas Costeras, UNESCO, 1985 y Lagunas Costeras Venezolanas de Pablo Ramírez, Porlamar, Isla de Margarita, 1996).

Playas Arenosas: Se estima que comprenden cerca del 72% del litoral venezolano basado sobre un total de 2.700 Km de la zona costera. Son importantes, desde un punto de vista biológico, porque albergan comunidades de especies marinas muy particulares, especialmente de moluscos (chipichipi: Donax, botuto: Strombus) y crustáceos. El hábitat de vida está representado por el sistema intersticial entre los granos de arena. Esencialmente son investigadores de la USB (Universidad Simón Bolívar) quienes efectúan investigaciones taxonómicas y ecofisiológicas de estos grupos, así como también sobre la contaminación de comunidades de playa. (Ver calidad de las playas de de Venezuela).

Praderas de fanerógamas marinas: Su ecología y extensión del área en Venezuela es relativamente poco conocida. Se localizan en aguas de gran transparencia óptica y en consecuencia acompañan generalmente los arrecifes coralinos. Como ecosistema altamente productivo y base alimenticia de numerosas especies marinas, son de considerable importancia para la investigación pesquera. Investigadores de las universidades Simón Bolívar y de Oriente han realizado contribuciones a su conocimiento.

[pic]

Fanerógamas marinas

Algas marinas: Excepto en áreas cercanas a la costa de Falcón, en donde se localizan densas extensiones de Gracilaria, actualmente en estudio para fines de explotación comercial organizada por la Universidad Francisco de Miranda, la distribución de algas en el resto de la costa venezolana es irregular. Levantamientos taxonómicos han sido efectuados por investigadores da la Universidad de Oriente y de la Universidad Central. Las algas microscópicas del fitoplancton han sido especialmente estudiadas en el ambiente lagunar costero.

Vegetación costera terrestre: Como se había mencionado anteriormente, el conocimiento exacto de los tipos de vegetación costera terrestre, y de su área de extensión aún no está bien establecido, además de existir confusión en los esquemas de clasificación propuestos por distinguidos botánicos del país. De esto se desprende la necesidad de intensificar la investigación fitosociológica y ecológica, particularmente en las áreas desérticas costeras.

Una apreciación general de las investigaciones realizadas de ecosistemas costeros marinos en Venezuela, sustentada por la recopilación bibliográfica contenida al final del trabajo demuestra, que aparte de representar esfuerzos dirigidos hacia un inventario de los recursos biológicos costeros, aún muy fragmentario, o perseguir objetivos muy específicos "en sí", no se ha enfocado hacia un conocimiento ordenado más efectivo de la estructura y de la función de los ecosistemas, el cual es indudablemente prerrequisito para lograr soluciones más amplias de la problemática de la gestión o manejo costero dirigida a su conservación. Esta situación fue revelada recientemente en un Taller celebrado en las Islas Vírgenes U.S. (1982), en el cual científicos marinos-costeros de alto nivel, cada uno eminente especialista en "su" determinado ecosistema de preferencia, trataron de interrelacionar sus respectivos campos para conocer si existían interacciones entre los diferentes ecosistemas medibles y cuantificables. Efectivamente, se descubrió la existencia de un vínculo muy estrecho de mutua dependencia, entre los ecosistemas costeros tropicales, como los manglares, arrecifes coralinos y praderas de fanerógamas submarinas, los cuales generalmente aparecen asociados, basado en los siguientes tipos de interacciones:

a) Interacciones de tipo físico (como por ejemplo, la protección frente a la acción del oleaje que le ofrecen los arrecifes coralinos a las praderas submarinas y manglares; o los movimientos estabilizadores de sedimentos como los representados por las raíces de manglares y las hojas flotantes de las praderas de Thalassia).

b) Interacciones de tipo químico: Intercambio de nutrientes, y materia orgánica disuelta, nitrógeno y fósforo.

c) Interacciones basadas en materia orgánica particulada: materia de hojarasca de manglares, y fanerógamas marinas.

d) Interacciones de tipo biológico: migraciones de peces de un sistema a otro.

e) Interacciones de tipo impacto humano: la eliminación de un sistema afecta al otro.

La población venezolana está caracterizada por un conjunto aglutinado de razas, producto de un proceso de mestizaje que exhibe rasgos muy propios. Su carácter y valor intrínseco debe ser entendido como una variedad de costumbres, rostros y colores que han sido moldeados por aspectos históricos, geográficos y dinámicos.

La población Venezolana

La dinámica de la población de Venezuela ha dependido fundamentalmente de la confrontación de la natalidad y la mortalidad, pues las migraciones externas han sido, en general, muy reducidas. La comprensión veraz del crecimiento demográfico en la población venezolana debe ser analizada a partir de estos dos factores.

La combinación del descenso gradual de la natalidad; Producto de las modificaciones económicas y sociales actuantes en el país a partir de 1958, y la reducción paulatina de la mortalidad; comprendida como la elevación de la expectativa de vida, ha traído como resultado la disminución, lenta pero irreversible, de la tasa de crecimiento natural, lo que ha colocado a la población venezolana en el camino que se dirige a una dinámica menos acelerada. Estas tasas de crecimiento natural han evolucionado en los últimos treinta años y dejan ver claramente que la población venezolana ha estado creciendo a un ritmo acelerado, puesto que en 1960 podía duplicarse en menos de 20 años, lo que aún se llega a conseguir en 1990 con sólo 25 años. Sin embargo, la población venezolana ha estado creciendo con tasas más altas que las formadas exclusivamente por el crecimiento natural, debido a la influencia de la inmigración externa. En este caso, es la tasa de crecimiento real la que se debe tener en cuenta para apreciar la dinámica demográfica, y ella se puede obtener a partir de los diferentes censos de población, los cuales permiten calcular para los períodos intercensales una tasa anual media de crecimiento.

Las principales estructuras de la población venezolana han ido transformándose gradualmente, desde hace unos treinta años, como consecuencia de los cambios económicos y sociales que también en ese lapso han venido suscitándose. Entre las estructuras que reflejan esos cambios se pueden mencionar: la estructura por edad y sexo, la ocupacional y la geográfica. A partir de 1945, el Distrito Federal y los estados Aragua, Carabobo y Miranda, que sólo comprenden el 2,36% de la superficie nacional, han concentrado más del 25% del número de habitantes.

Esta tendencia, aunque moderada, sea durante el periodo intercensal, ya que en 1990 esas cuatro entidades abarcan más del 36% del volumen demográfico. Fuera de ellas, sólo los estados Lara y Zulia llegaron a contener cada uno con más del 6% de la población de ese año. En las entidades mencionadas se agrupaba, en realidad, más del 54% de la carga demográfica de Venezuela en 1990, a pesar de que ellas representaban el conjunto el 11,45% del territorio. Este desequilibrio obedece al fenómeno de polarizar en esas áreas las actividades económicas, administrativas y culturales que emplean mayor fuerza de trabajo. A nivel regional, este fenómeno ha determinado que la región de la costa de la cordillera central, con el 3,14% solamente de territorio, concentre el 38,29% de la población venezolana en aquel año. Sólo dos regiones, la zuliana y la citada anteriormente, que disponen de las fuerzas productivas más importantes de la nación y sólo suman el 10,1% de la superficie, comprendían en 1990 el 50,1% de la población total del país.

En estas dos regiones la densidad exhibe valores que superan los 500 habitantes por km2. En el año 2000 la población en Venezuela se reporta con un número de 25.000.000 de habitantes y se estima en 25.420.000 habitantes durante el año 2001, lo cual representa un incremento del 28% en un lapso de 11 años, a una tasa media del 1,7% (1998-2015). Por su parte, la tasa de crecimiento natural estimada para el 2005 estará en un 1,87%.

En la evolución histórica de la estructura étnica de la población venezolana, se designa generalmente como «criollo» al hijo nacido en el país de padres oriundos de otras tierras. El término, que según el Inca Garcilaso de la Vega «lo inventaron los negros», aparece desde muy temprano en Venezuela, ligado también a los esclavos africanos. Ya en el siglo XVI, los esclavistas establecían claramente la diferencia entre negros criollos y originarios del África. En protocolos de aquel siglo que se hallan en el Registro Principal de Caracas, abundan los ejemplos sobre tal distinción. Uno de éstos muestra que el 3 de junio de 1597, Diego Ponce de León vende en la ciudad de Caracas a Gonzalo de Piña Ludueña, gobernador y capitán general, «...una negra llamada Leonor, criolla de la ciudad de Coro de esta gobernación...» Esta identificación se emplea todavía con cierta frecuencia en el siglo XVII. En un padrón de negros de 1656 se registra que en la estancia del capitán Luís Mariño de Lovera, en jurisdicción de Mérida, «...hay cuatro negros: uno llamado Domingo y otro Feliciano y otro Damián, hermanos y criollos todos tres, y otro llamado Manuel Carabalí...» En esa centuria, sin embargo, el término criollo comenzó a alejarse de los negros y a referirse más a los blancos, sobre todo, a medida que avanzaba la segunda mitad de la misma.

En 1658, el gobernador de Venezuela Pedro de Porres y Toledo expresaba que durante la peste que asoló a Caracas en ese año, hubo más de 2.000 muertos, «...siendo todos esclavos e indios de servicio, que españoles y criollos no han sido más que veinte...» Se perfilaba ya aquí el criollo como el hijo de españoles nacido en el territorio venezolano. Esa acepción fue la que se impuso a dicho vocablo en el transcurso del siglo XVIII y con ella se le ha seguido identificando. Los criollos formaron, por consiguiente, en aquellos tiempos la población blanca descendiente de europeos. En general, se consideraba a los «blancos criollos» como un grupo diferente al de los «blancos españoles», por un lado, y al de las personas de color, por otro.

El proceso de formación de la población criolla fue por su origen, necesariamente lento, puesto que la incorporación de españoles a la colonia venezolana tuvo siempre dimensiones muy modestas desde el punto de vista cuantitativo. Esa lentitud estuvo también determinada por algunos aspectos cualitativos de aquella incorporación, como el predominio abierto del sexo masculino y la abultada participación de militares y religiosos. En estas circunstancias, al iniciarse el siglo XIX, los blancos criollos, según estimaciones de Alejandro de Humboldt, sólo llegaban a representar la cuarta parte de la población de la capitanía general de Venezuela, como lo reflejan estas cifras:

|Blancos criollos |200.000 h |

|Blancos europeos |12.000 h |

|Grupos mixtos |406.000 h |

|Indios |120.000 h |

|Negros |62.000 h |

Esta clasificación no respondía, en realidad, a una distinción étnica rigurosa, ya que el contacto que mantuvieron esos grupos durante 3 siglos, en condiciones que constantemente incitaban a la mezcla, hizo ilusoria cualquier pretensión de pureza. Particularmente, los blancos criollos surgieron en muchos casos con el aporte, legal o clandestino, de indígenas y africanos. La escasa entrada de mujeres europeas obligó en todo tiempo al conquistador o al colono español a requerir los favores de indias y negras. Por ello, cuando ya finalizaba el período colonial no abundaban los blancos venezolanos que pudiesen alegar una limpieza absoluta de sangre. No muy seguros de ella, como apunta José Gil Fortoul, los criollos de los siglos XVII y XVIII se preocupaban mucho por probarla en largas y minuciosas informaciones. Lo cierto es que en las postrimerías de la Colonia no resultaba fácil diferenciar sólo por el color de la piel, a los blancos criollos de numerosos "Mestizos" y "pardos". Contribuyeron a aumentar la imprecisión étnica de los criollos algunas disposiciones reales que permitían a los pardos comprar la categoría de blanco, como sucedió con la real cédula de Gracias al Sacar que dictó Carlos IV el 10 de febrero de 1795.

Semejantes mandatos alejaron la calidad de blanco criollo de una estrecha posición de casta y la aproximaron, por el contrario, al marco más amplio de una clase social. Hay que reconocer que el concepto mismo de blanco, como bien lo señala Ángel Rosenblat, no implicó absoluta pureza de sangre en ningún momento de la historia de América. Más válido es todavía este aserto para Venezuela, donde los españoles se unieron a las indígenas sin mayores recelos desde que despuntó el siglo XVI. Blanco criollo no significaba, estrictamente, individuo sin mezcla.

En 1741 el padre José Gumilla ya reconocía que los «cuarterones» (mezcla de europeo y mestiza) y «ochavones» (mezcla de europeo y cuarterona) «...se reputan y se deben tener por blancos...» Esta realidad étnica obliga a sostener, con la expresión de un ensayista venezolano, que la población histórica de Venezuela estuvo integrada de blancos criollos «...no tan blancos, de indios no tan indios, de negros no tan negros...» Mayor que la pretendida homogeneidad de color, fue la uniformidad económica y social de los criollos, ya que éstos se inclinaron desde muy temprano a defender como grupo intereses económicos y posiciones sociales y políticas muy bien definidos. Viniéronles estos intereses y prerrogativas de privilegios adquiridos por los conquistadores y pobladores hispanos.

En las ciudades de Coro, El Tocuyo, Barquisimeto, Valencia, Mérida, Cumaná y Caracas, que figuran entre las primeras surgidas para perdurar en el país, se fueron formando grupos de criollos muy diligentes en hacer valer los privilegios que heredaron de sus ascendientes y en adquirir otros nuevos.

Amparados en la Recopilación de Leyes de los Reinos de las Indias, reclamaban y obtenían, además de rangos y títulos de nobleza, cargos y extensas propiedades que constituyeron a la postre la base esencial del poder económico y los prejuicios que exhibieron en el siglo XVIII y en los inicios del XIX. Las enormes haciendas cacaoteras que en ese lapso representaron la riqueza fundamental de muchos criollos, sólo pudieron desarrollarse por disponer de aquellas tierras y de ventajas para adquirir mano de obra esclava y servidumbre indígena.

El cacao permitió a un buen número de blancos criollos estructurarse como sector económico preponderante y por supuesto, ennoblecerse, pues con ese producto se pagaron casi todos los títulos de nobleza que se conocen en la historia venezolana, de donde procede la expresión de gran cacao» que se utilizaba para designar al criollo encumbrado y ostentoso.

Con tal poder, los criollos no hicieron sino extender su preeminencia social, hasta el punto de llegar algunos de ellos a establecer la distinción por la vestimenta con los grupos de color. Surgió de allí el nombre de mantuanos» que se daba en Caracas a los criollos de los estratos superiores, ya que éstos ponían en práctica en favor de sus mujeres una vieja disposición de Felipe II, según la cual las negras y mulatas libres o esclavas «... no pueden traer, ni traigan mantos de burato, ni de otra tela...» El Cabildo de Caracas, que fue el centro de los blancos criollos más activos de Venezuela, hizo siempre presión, sobre todo en el siglo XVIII, por mantener y profundizar aquellas desigualdades.

De su seno salía una vigorosa oposición contra las aspiraciones de ascenso social de los pardos, contra «...el empeño que se nota en ellos por igualarse con los blancos...» Esta actitud nada igualitaria de los criollos caraqueños adquiere su tono mayor ante la real cédula de Gracias al Sacar que por unos cuantos centenares de reales de vellón, otorgaba la dispensa de la calidad de pardo y de «quinterón».

Los blancos criollos del Cabildo de Caracas, después de escamotear la consideración de dicha cédula durante casi un año, acuerdan en la sesión extraordinaria del 14 de abril de 1796, dar largas al asunto «...en virtud de la Ley que manda que se obedezcan y no se cumplan aquellas disposiciones que amenacen perjuicio en su ejecución...» La intolerancia social de los criollos, sobre todo de los que se reclamaban de la nobleza, no sólo afectaba a las personas de color, a quienes consideraban como gente inferior, sino también a los blancos europeos y de las islas Canarias. Las mejores pruebas de este comportamiento se hallan en los «juicios de disenso», con los cuales los criollos influyentes se oponían al matrimonio de las mujeres de su clase con blancos españoles.

Estos juicios, por lo demás, reflejaban la tendencia de aquéllos a practicar la endogamia en la selección de los cónyuges, lo que finalmente obstaculizó su propio desarrollo demográfico. Las características económicas y sociales señaladas han inclinado a diversos historiadores a considerar a los criollos como una clase social homogénea y a identificarlos como un todo con expresiones como las de «burguesía comercial y agraria», «nobleza territorial», etc.

La unidad de este grupo en aquellos aspectos no fue, en verdad, tan estricta, ya que no pocos blancos criollos tenían orígenes muy humildes y jamás lograron superar su procedencia. Constituyeron ellos, junto con algunos europeos sin fortuna, los llamados "blancos de orilla", los cuales vivían con frecuencia en las afueras de las ciudades, como se notaba en Caracas. Esos criollos sin recursos, bastante alejados de los mantuanos, fueron los que más contribuyeron al crecimiento de la población de blancos, mestizos y pardos, debido a la orientación igualitaria que les imponía su situación.

El nombre de criollo, en líneas generales, no implicó nunca, ni uniformidad étnica, ni homogeneidad económico-social. Ni siquiera en el aspecto político, el vocablo estuvo cargado de un mismo conte