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Modo De Produccion Socialista

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Categoría: Acontecimientos Sociales

Enviado por: Ledesma 04 mayo 2011

Palabras: 6848 | Páginas: 28

...

ando terminara ¿Quién sabe?...

Mas aun así es entonces nuestro propósito el dar una vistazo de el socialismo desde sus inicios hasta lo que hoy en día es tal vez no ha plenitud pero se hará lo posible por escudriñar lo mas importante a fin de documentar al lector…

SOCIALISMO

CONCEPTO

La palabra socialismo involucra un vasto conjunto de visiones, ideologías y actitudes. En ocasiones los conceptos de comunismo, socialismo y anarquismo suelen confundirse por lo que será conveniente definirlos:

El socialismo. Es el modo de producción que se desarrollo en el siglo XX como consecuencia del rompimiento de las relaciones sociales capitalistas.

Se considera como la teoría, doctrina o práctica social que ejercita la posesión pública de los medios de producción y su administración también publica en pro del interés de la sociedad en general, y no a favor de clases o grupos particulares, además del repartimiento de bienes, intereses, etc., por igual; ello es en si la principal característica que diferencia al comunismo y socialismo del capitalismo además se plantea que en el socialismo el proletariado debe de ejercer el poder del estado buscando así una sociedad en verdad democrática, ello basándose en el concepto de esta desde la antigua Grecia y el foro romano.

Además es considerado como un sistema y ello le hace tener una serie de normas y reglas generales. Por tanto, el socialismo es un sistema en el que las relaciones sociales de producción se enfocan en la base de la propiedad social colectiva de los medios productivos, anulando así las clases sociales tan marcadas como las del modo capitalista y la apropiación excesiva del trabajo producto de la explotación laboral, quedando así por hecho la desaparición de la lucha de clases; por lo tanto se caracteriza por un control consciente de la sociedad como un entero (colectividad) sobre las funciones económicas integrantes al funcionamiento de su estructura social.. El modo socialista de producción se estableció por primen vez en la Unión Soviética. Se está construyendo en varios países de Europa, de Asia y de América en el decurso de la edificación socialista.

Comunismo. Es aquel estado social en el cual no existe ni la propiedad privada de los medios de producción, ni el estado, ni las clases sociales. En el un grupo humano no explota a otro, ni lo hacen entre si.

Anarquismo. Es la teoría o doctrina que mantiene que toda autoridad política es innecesaria y nociva, aunque otros tipos de autoridad (jurídica, religiosa) son también considerados perjudiciales. El anarquismo sostiene que, mediante la abolición de la autoridad se puede crear una sociedad justa, basada en la bondad innata del hombre y en su voluntad de cooperar pacíficamente con sus prójimos.

PRINCIPALES CARACTERÍSTICAS DEL SOCIALISMO

Algunas de las características que sobresalen de éste modo de producción llamado socialismo son:

➢ Existe propiedad social de los medios de producción.

Puede ser propiedad estatal, cooperativa o asumir otra forma; pero ya no será privada aunque sigue existiendo la propiedad personal, la que da derecho al uso y disfrute de los objetos personales.

➢ Siguen existiendo diferencias entre las clases sociales, aunque estas ya no serán antagónicas. Las clases sociales tienden a desaparecer.

➢ Las relaciones sociales de producción son de cooperación y ayuda mutua, basadas en la propiedad social de los medios de producción y en un gran desarrollo de las fuerzas productivas.

➢ Desaparece la explotación del hombre por el hombre, aunque se sigue desarrollando el excedente económico que se distribuye a la sociedad en su conjunto o incrementa la inversión social.

➢ En el socialismo se producen satisfactores (bienes producidos para satisfacer necesidades humanas). Dejan de producirse mercancías.

➢ El fin de la producción socialista es la satisfacción de necesidades sociales y no de obtención de ganancias.

➢ Existe planificación central de la producción, desapareciendo la anarquía que privaba en el sistema capitalista. La planificación hace posible la producción de aquellos bienes y servicios que hagan falta para satisfacer necesidades sociales.

➢ En el socialismo no hay crisis económicas, precisamente porque se planifica de acuerdo con lo que se necesita.

➢ La propia planificación permite la desaparición del desempleo y la inflación, aunque esta si existe, pero en menor proporción que en los países capitalistas.

La inflación se da precisamente por las relaciones de intercambio entre países socialistas y capitalistas.

➢ El desarrollo de la ciudad y del campo y las diferentes zonas y regiones geoeconomicas tiende a la armonía gracias a la planificación.

➢ Desaparece la concentración capitalista de producción social y apropiación privada, porque aquí existe producción social y apropiación social de lo producido.

➢ Se supone que el socialismo representa la transición hacia un modo de producción superior que era el comunismo, aunque hasta ahora, históricamente, no han existido cambios que nos permitan afirmar que algunos países van hacia el comunismo.

EL SOCIALISMO Y SU FIN A ALCANZAR

El fin del socialismo es dar satisfacción a las crecientes necesidades materiales y culturales de toda la sociedad y de cada uno de sus miembros sobre la base de desarrollar de manera incesante y planificada la economía nacional, de incrementar ininterrumpidamente la productividad del trabajo social. La economía socialista se apoya en la propiedad estatal (de todo el pueblo), que pertenece al pueblo entero en la persona del Estado, y en la propiedad de grupos, colectiva.

El socialismo asegura un proceso planificado e ininterrumpido de la reproducción ampliada, ritmos rápidos de desarrollo de la economía nacional, aumento del bienestar de las masas populares. Bajo el socialismo, se conservan la producción mercantil y las relaciones monetario-mercantiles, se utilizan la ley del valor, el cálculo económico, el dinero y la circulación de mercancías. También se conservan las diferencias esenciales entre la ciudad y el campo, entre el trabajo intelectual y el trabajo físico.

HISTORIA DEL SOCIALISMO

El estudio del socialismo se inicia a partir de la Revolución francesa en 1789, que causó el derrocamiento de la clase feudal francesa y la ascensión al poder de la burguesía. En el siglo XVIII y XIX los principales países de Europa desarrollan el proceso de sustitución del feudalismo por el capitalismo como sistema económico, y los estados feudales se unen para formar las modernas Naciones-Estado.

En el contexto de la Revolución francesa aparece François Babeuf, el primer pensador socialista, (aunque en su época esta palabra no se utilizaba todavía) que se pone a la cabeza de un movimiento llamado la Conspiración de los Iguales.

Su término que, desde principios del siglo XIX, designa aquellas teorías y acciones políticas que defienden un sistema económico y político basado en la socialización de los sistemas de producción y en el control estatal (parcial o completo) de los sectores económicos, lo que se oponía frontalmente a los principios del capitalismo. Aunque el objetivo final de los socialistas era establecer una sociedad comunista o sin clases, se han centrado cada vez más en reformas sociales realizadas en el seno del capitalismo. A medida que el movimiento evolucionó y creció, el concepto de socialismo fue adquiriendo diversos significados en función del lugar y la época donde arraigara.

Si bien sus inicios se remontan a la época de la Revolución Francesa en 1789, el término comenzó a ser utilizado de forma habitual en la primera mitad del siglo XIX por los intelectuales o grandes pensadores, que se consideraban los verdaderos herederos tras comprobar los efectos sociales que trajo consigo la Revolución Industrial. Entre sus primeros pensadores se encontraban el aristócrata francés conde de Saint-Simon, Charles Fourier y el empresario británico y doctrinario utópico Robert Owen. Como otros pensadores, se oponían al capitalismo por razones éticas y prácticas. Según ellos, el capitalismo constituía una injusticia: explotaba a los trabajadores, los degradaba, transformándolos en máquinas o bestias, y permitía a los ricos incrementar sus rentas y fortunas aún más mientras los trabajadores se hundían en la miseria. Mantenían también que el capitalismo era un sistema ineficaz e irracional para desarrollar las fuerzas productivas de la sociedad, que atravesaba crisis cíclicas causadas por periodos de superproducción o escasez de consumo, no proporcionaba trabajo a toda la población (con lo que permitía que los recursos humanos no fueran aprovechados o quedaran inutilizados) y generaba lujos, en vez de satisfacer necesidades. El socialismo suponía una reacción a lo que el liberalismo concedía a los logros individuales y a los derechos privados.

Sin embargo, el socialismo era también un descendiente directo de los ideales del liberalismo político y económico. Los socialistas compartían con los liberales el compromiso con la idea de progreso y la eliminación de los privilegios aristocráticos aunque, a diferencia de ellos, denunciaban al liberalismo por considerarlo una fachada tras la que la avaricia capitalista podía florecer sin obstáculos.

Gracias a Karl Marx y a Friedrich Engels, el socialismo adquirió un soporte teórico y práctico a partir de una concepción materialista de la historia. El marxismo sostenía que el capitalismo era el resultado de un proceso histórico caracterizado por un conflicto continuo entre clases sociales opuestas. Al crear una gran clase de trabajadores sin propiedades llamada el proletariado, el capitalismo estaba sembrando las semillas de su propia muerte, y, con el tiempo, acabaría siendo sustituido por una sociedad comunista.

En 1864 se fundó en Londres la Primera Internacional, asociación que pretendía establecer la unión de todos los obreros del mundo y se fijaba como último fin la conquista del poder político por el proletariado. Sin embargo, las diferencias surgidas entre Marx y Bakunin (defensor del anarquismo y contrario a la centralización jerárquica que Marx propugnaba) provocaron su ruptura. Las teorías marxistas fueron adoptadas por mayoría; así, a finales del siglo XIX, el marxismo se había convertido en la ideología de casi todos los partidos. También aparecieron partidos socialistas que fueron ampliando su capa social. La transformación que experimentó el socialismo al pasar de una doctrina compartida por un reducido número de intelectuales y activistas, a la ideología de los partidos de masas de las clases trabajadoras coincidió con la industrialización europea y la formación de un gran proletariado.

Los socialistas o socialdemócratas (por aquel entonces, los dos términos eran sinónimos) eran miembros de partidos centralizados o de base nacional que defendían una forma de marxismo. De acuerdo con Marx, los socialistas sostenían que las relaciones capitalistas irían eliminando a los pequeños productores hasta que sólo quedasen dos clases antagónicas enfrentadas, los capitalistas y los obreros.

Se pensaba que con el tiempo, una grave crisis económica dejaría paso al socialismo y a la propiedad colectiva de los medios de producción. Mientras tanto, los partidos socialistas, aliados con los sindicatos, lucharían por conseguir un programa mínimo de reivindicaciones laborales.

En 1875 se crea el Partido Socialdemócrata Alemán conocido por sus siglas (SPD), los cuales crearon un programa que proporcionaba un resumen de las teorías marxistas de cambio histórico y explotación económica, indicaba el objetivo final del socialismo (el comunismo), y establecía una lista de exigencias mínimas que podrían aplicarse dentro del sistema capitalista. Estas exigencias incluían importantes reformas políticas, como la igualdad de derechos de la mujer, un sistema de protección social (seguridad social, pensiones y asistencia médica universal), la regulación del mercado de trabajo con el fin de introducir la jornada de ocho horas reclamada de forma tradicional por anarquistas y sindicalistas y la plena legalización y reconocimiento de las asociaciones y sindicatos de trabajadores.

Los socialistas creían que todas sus demandas podían realizarse en los países democráticos de forma pacífica, que la violencia revolucionaria podía quizás ser necesaria cuando prevaleciera el despotismo y descartaban su participación en los gobiernos burgueses.

La mayoría pensaba que su misión era ir fortaleciendo el movimiento hasta que el futuro derrumbamiento del capitalismo permitiera el establecimiento del socialismo. Algunos pensadores impacientes por esta actitud, abogaron por el recurso de la huelga general como arma revolucionaria si la situación así lo requería.

La I Guerra Mundial y la Revolución Rusa provocaron la ruptura entre dos partidos, uno de ellos eran los Bolcheviques que estaban encabezados por Vladímir Lenin y el otro, los socialdemócratas, que habían respaldado en su mayoría a los gobiernos nacionales durante la guerra. Los primeros fueron conocidos como comunistas y los segundos siguieron siendo, durante todo el periodo de entreguerras, la corriente dominante del movimiento socialista europeo, contando con el apoyo del electorado en general bajo una serie de nombres: Partido Laborista en Gran Bretaña, Países Bajos y Noruega, Partido Socialdemócrata en Suecia y Alemania, Partido Socialista en Francia e Italia, Partido Socialista Obrero en España, y Partido Obrero en Bélgica. En estos años, en el seno de estos partidos socialistas se produjo la separación de grupos inclinados al comunismo leninista, apareciendo así los partidos comunistas en diferentes países como Francia, Italia o España (el Partido Comunista de España fue fundado en 1921).

En la Unión Soviética y, más tarde, en los países comunistas surgidos después de 1945, el término socialista hacía referencia a una fase de transición entre el capitalismo y el comunismo, la etapa correspondiente a la dictadura del proletariado marxista. En los demás países, los socialistas aceptaron todas las normas básicas de la democracia liberal: elecciones libres, derechos fundamentales y libertades públicas, pluralismo político y soberanía del Parlamento. La rivalidad existente entre socialistas y comunistas sólo se interrumpió de forma transitoria como ocurrió a mediados de la década de 1930, para unir sus fuerzas contra el fascismo en la política denominada de ‘Frente Popular’.

Los socialistas pudieron formar gobiernos durante el periodo de entreguerras, por lo general en coalición o apoyados por otros partidos. De este modo pudieron permanecer en el poder, aunque de forma intermitente, en Gran Bretaña y Alemania durante la década de 1920 y en Bélgica, Francia y España durante la década de 1930 (en estos dos últimos países bajo la fórmula de Frente Popular). En Suecia, donde los socialdemócratas han tenido más éxito que en ninguna otra parte, gobernaron sin interrupción desde 1932 hasta 1976.

Fue sobre todo después de 1945 cuando se relacionó el socialismo con la gestión de la economía por parte del Estado y con la expansión del sector público a través de las nacionalizaciones.

Aunque los activistas socialistas veían la propiedad estatal como un primer paso hacia la abolición del capitalismo, las nacionalizaciones tenían por lo general objetivos más prácticos, como rescatar empresas capitalistas débiles o ineficaces, proteger el empleo, mejorar las condiciones de trabajo o controlar las empresas de servicio público.

En el aspecto internacional, la mayoría de los partidos socialistas se alinearon junto a Occidente durante la Guerra fría, aunque importantes minorías dentro de cada partido intentaran hallar una vía intermedia entre la democracia capitalista y el comunismo soviético, denunciaron la política exterior estadounidense y expresaron su solidaridad con los países en vías de desarrollo.

En lo sustancial, el socialismo ha seguido estando limitado a Europa occidental o a países cuya población es o ha sido de origen europeo, como Australia, Nueva Zelanda, Israel o varios países latinoamericanos. La principal excepción la constituyen los Estados Unidos, donde nunca ha existido un partido socialista importante, algo que ha dejado a menudo perplejos a los teóricos socialistas, que se equivocaron al creer que la industrialización conlleva siempre el advenimiento del socialismo. En el resto del mundo se consideró al socialismo como una variante del comunismo.

Hacia el final de la década de 1950, los partidos socialistas de Europa occidental empezaron a descartar el marxismo, aceptaron la economía mixta, relajaron sus vínculos con los sindicatos y abandonaron la idea de un sector nacionalizado en continua expansión. El notable desarrollo económico desde postulados capitalistas durante las décadas de 1950 y 1960 puso fin a la creencia que mantenía que la clase trabajadora sería cada vez más pobre o que la economía sufriría un colapso que favorecería la revolución social. Ya que un sector considerable de la clase trabajadora seguía votando a partidos de centro y de derecha, los partidos socialistas intentaron de forma paulatina captar votantes entre la clase media y abandonaron los símbolos y la retórica del pasado. Este revisionismo de finales de la década de 1950 proclamaba que los nuevos objetivos del socialismo eran ante todo la redistribución de la riqueza de acuerdo con los principios de igualdad y justicia social.

Los socialdemócratas creían que un crecimiento económico continuado serviría de apoyo a un floreciente sector público, aseguraría el pleno empleo y financiaría un incipiente Estado de bienestar.

El fuerte incremento sufrido por los precios del petróleo en 1973 fue el desencadenante de la crisis económica que puso fin a esta hipotética edad de oro. Durante el final de la década de 1970 se pensó que, en general, para restaurar el crecimiento económico, patronos y gobiernos tendrían que alcanzar algún tipo de entendimiento con los sindicatos.

En estas circunstancias, los partidos socialistas obtuvieron el poder en Portugal, España, Grecia y Francia, países en los que nunca o rara vez habían gobernado, y que en los tres primeros casos se produjeron después del fin de sistemas dictatoriales.

El creciente desempleo, sin embargo, debilitó a los sindicatos y, al hacer aumentar la pobreza y los problemas con ella asociados, hizo que la protección social del sistema del bienestar fuera mucho más costosa de lo que lo había sido en los días del pleno empleo. Mantener los niveles de bienestar con una tasa elevada de desempleo exigía un alto nivel de impuestos, medida que no gozó del favor de los ciudadanos. Los partidos conservadores se distanciaron del consenso político, aduciendo que era necesario "hacer retroceder al Estado", reducir el gasto público y privatizar las compañías estatales. Acusados de estatistas, burocráticos y derrochadores, los socialistas fueron poniéndose cada vez más a la defensiva. Hacia 1980 el proletariado industrial se había convertido en minoritario en toda Europa, y las nuevas tecnologías agravaban la división existente en sus filas. Los incrementos de la productividad ya no suponían la creación de nuevos empleos.

Por el contrario, estas nuevas tecnologías hacían posible un mayor volumen de producción en detrimento del empleo.

La prosperidad de la que gozaban los trabajadores calificados en las empresas de éxito contrastaba con el número creciente de trabajadores temporales y no calificados, muchos de los cuales eran inmigrantes o mujeres, empleados a tiempo parcial. Considerar, pues, a la clase obrera como una clase universal que suponía un futuro poscapitalista parecía algo cada vez más equivocado. La creciente interdependencia económica que se extendió con gran rapidez durante las décadas de 1970 y 1980 suponía que las políticas macroeconómicas ya no eran efectivas si no que originaban problemas con la balanza de pagos, así como medidas inflacionarias.

La crisis de las economías planificadas comunistas fue interpretada en términos generales como una prueba más de que las decisiones espontáneas de millones de consumidores individuales, gracias a los mecanismos del libre mercado, distribuían mejor los recursos de lo que pudiera hacerlo cualquier forma de mediación estatal. Las ideologías neoliberales ganaban, en consecuencia, terreno en multitud de países.

Según se acercaba a su fin el siglo, el socialismo tal y como se hallaba representado por los partidos socialistas no sólo había perdido su perspectiva anticapitalista original sino que también empezaba a aceptar, aunque con dolor por su parte, que el capitalismo no podía ser controlado de un modo suficiente, y mucho menos extinguido.

TIPOS DE SOCIALISMO EN LA HISTORIA

➢ Socialismo Científico.

Socialismo nacionalista según cuya doctrina comunista, surgiría ineludiblemente como conclusión de la lucha económica de la burguesía y el proletariado, siendo el punto de llegada necesario del dinamismo histórico o de la justicia distributiva del trabajo como origen de todos los productos económicos. Fue su fundador Karl Rodbertus.

El calificativo de científico al socialismo se le dio solo por ser algo realizable, practicable, y por estar basado en principios debidamente estudiados y presentados en forma sistemática.

➢ Socialismo Corporativo.

Es una variante del socialismo, con vigencia en Inglaterra, movimiento que apareció en 1906 y que postulo la defensa y restauración del sistema de gremios medievales, con adaptación a la modernidad. Consideran los socialistas corporativos que la sociedad crea el valor en forma colectiva, no individual, al mismo tiempo que criticaban al sistema capitalista por la forma individual de acrecentamiento de la riqueza. Propusieron organizar los sindicatos obreros en forma de corporaciones, quedando a su cargo las industrias una vez que se nacionalizara. Atacaron también al socialismo estatal.

➢ Socialismo Cristiano.

Teoría que procura conferir a, la religión cristiana un tinte socialista. El socialismo cristiano surgió en las décadas de 1830 y 1840 como variedad del socialismo feudal, en el que se revelaba la hostilidad de las clases feudales. La misión del socialismo cristiano consiste en luchar contra el movimiento revolucionario, en reconciliar las clases enemigas.

➢ Socialismo de Cátedra.

Denominación irónica aplicada a un grupo de profesores y políticos alemanes liberales representantes de la escuela ético-social de la segunda mitad del siglo XIX, los cuales fundamentaron teóricamente, por primera vez, la idea de la integración pacifica del capitalismo en el socialismo. Figuraban entre los socialistas de cátedra Lorenz Stein, Adoph Wagner, Gustav von Schmoller, Lujo Brentano y Werner Sombart.

➢ Socialismo de Estado.

Tendencia política que no tiene nada de común con el socialismo marxista o socialismo revolucionario. El socialismo de Estado tiene de colectivismo solamente los programas de beneficio social que pretende, pero como una concesión a las masas y no como derecho de estas. El socialismo de Estado no busca la eliminación de la estructura estatal, sino antes bien la fortalece y mantiene la propiedad privada de los medios de producción.

➢ Socialismo Democrático.

Ideología oficial del reformismo moderno, proclamada en el Congreso de Francfort (1951) de la Internacional Socialista ``Objetivos y tareas del socialismo democrático`` y contrapuesta a la ideología del marxismo-leninismo. Las raíces teóricas del socialismo democrático arrancan del neokantismo. Según esta ideología, el socialismo no constituye el producto de un desarrollo histórico-natural, sujeto a ley; es un ideal moral, accesible por igual a los representantes de todas las capas de la sociedad.

➢ Socialismo Ético.

Interpretación neokantiana del socialismo, realizada a partir de la ética de Kant. Los teóricos Kantianos burgueses y socialdemócratas (Cohen, Paul Natorp, Rudolf Stammler, Karl Vorlander y otros) al rechazar la filosofía del marxismo, el materialismo dialectico, han intentado unir el socialismo científico con la filosofía moral kantiana, entendiendo por ética una ciencia cuyo fin estriba en eliminar las contradicciones de las relaciones sociales. Se desechaban los problemas cardinales de marxismo (las clases y la lucha de clases, la revolución social, la dictadura del proletariado, etc.) y se situaban en primer plano las relaciones morales y la idea del perfeccionamiento moral paulatino de la humanidad. Propagaron el socialismo ético, entre otros, Marx Adler (Austria) y Mijaíl Tugan-Baranovski (Rusia).

➢ Socialismo Guildista.

Corriente de pensamiento originada en Inglaterra a principios del siglo XIX, cuya idea principal es que los sindicatos, transformados en guildas, deben ejercer el control de la industria y deben eliminar el sistema de salarios, asumiendo los obreros, junto con el Estado y los municipios en su caso, la administración de las explotaciones, pero si que esto signifique que sean ellos propietarios de estas que pertenecerán a la colectividad.

➢ Socialismo Libertario.

Corriente anarquista colectivista cuyas ideas principales son las siguientes:

1. Persigue destruir toda autoridad coercitiva.

2. Exige la propiedad común

3. Cree en la felicidad de toda comunidad, basada en la asociación voluntaria y en la ayuda mutua, desarrollada en alto grado.

4. Parte de que en el hombre hay una bondad natural, tergiversada a través de la historia.

5. Preconiza la transformación del orden actual mediante la revolución.

6. Sostiene que los obreros controlen directamente la industria y la agricultura, sin la intervención de ninguna institución con poder, como el Estado o cualquier otra.

7. La vida en sociedad debe estar regida por compromisos de cada uno, establecidos espontáneamente, como un verdadero contrato social.

8. Los principales impulsadores de esta corriente fueron Miguel Bakuntn (1814-1876) y Pedro Kropotkin (1842-1921).

➢ Socialismo Verdadero.

Variedad del socialismo pequeño-burgués surgida en Alemania en la década del 1840 (Karl Grun, Moses Hess, Hermanri Kriege, Otto Luning, Hermann Puttmann). Los socialistas verdaderos consideraban el socialismo como una teoría por encima de las clases sociales, la declaraban realización de cierta esencia humana universal; negaban la lucha de clases y propugnaban la conciliación de las contradicciones sociales; exhortaban al proletariado a no participar en las revoluciones políticas. Marx y Engels combatieron decididamente esta ideología y el influjo de la misma entre los obreros.

➢ El Socialismo Utópico.

Las duras condiciones de la revolución industrial y la gran injusticia social que genero estimularon una nueva forma de pensamiento igualitario: el socialismo utópico, llamado así por su romanticismo e idealismo. Entre sus principales exponentes se encontraban a Robert Owen (1771-1858), el francés Claude Henri, conde de Saint-Simon (1760-1825) su tarea consistía en dirigir la sociedad hacia un bien común, basado en el derecho comunitario al trabajo, la propiedad, la herencia, la libertad personal y el derecho a competir.

Otros socialistas utópicos importantes fueron Louis Blanc (1811-1882), Pierre-Joseph Proudhon (1809-1865).

PRINCIPALES AUTORES SOCIALISTAS

1. Carlos Marx. Representante de la doctrina socialista (Marxismo) inyecto una reacción metodológica al clasicismo con un modelo realista que demostró el gran error de la teoría del orden natural. Creo junto a F. Engels la escuela socialista abogo por la abolición de la competencia y combatió la subordinación de los intereses empresariales al lucro y a la acumulación capitalista.

2. Claude Henri de Rouvroy, conde de Saint-Simon (1760-1825). Nació en la nobleza francesa, llamado el conde de Saint-Simon fue precursor de la sociología que teórico de la economía, siendo este unos de los primeros en proponer crear una "ciencia positiva de la moral y la política, y de la humanidad en general", es decir, que la sociedad puede ser objeto de un estudio científico. Logro fundar una escuela de seguidores que influyo en una serie de pensadores importantes que incluían a Auguste Comte, Karl Marx y John Stuart Mill.

3. Auguste Comte (1798-1857). Fue un filósofo Francés nacido en Montpellier. Fue secretario del conde de Saint-Simon y creador de la escuela positivista y de la ciencia de la sociología.

4. Robert Owen (1771-1858).

5. Charles Fourier (1772-1832).

6. Jean Charles Leonard Simonde de Sismondi (1773-1842).

7. Pierre Joseph Proudhon (1809-1865).

8. Karl Rodbertus (1805-1875).

9. Ferdinand de Lasalle (1825-1864).

10. Louis Blanc (1811-1882).

EL SOCIALISMO EN AMERICA LATINA

El socialismo-comunismo llega a la América Latina con los inmigrantes italianos y españoles a finales del siglo XIX y principios del siglo XX. También, llegan el anarquismo y el anarcosindicalismo, pero su influencia o no va a ser duradera o se va a integrar al influjo socialista-comunista. Los portavoces de esta ideología política hacen sentir su influencia en los sindicatos urbanos, en las asociaciones mutualistas y en los sindicatos mineros.

Aparecen los primeros latinoamericanos que interpretan a su manera las nuevas ideas y que tratan de aplicarlas a sus respectivas realidades nacionales.

En América Latina, a principios del siglo XX, el socialismo y el comunismo no adquieren la distinción que los va a caracterizar en Europa por la misma época.

En los primeros años del siglo XX, el socialismo-comunismo forma una unidad, por lo cual cualquiera puede ser llamado socialista y comunista indistintamente.

Este comunismo-socialismo estuvo muy influenciado por el marxismo-leninismo, pero también por el anarquismo y por el anarcosindicalismo. Para los socialistas-comunistas de inicios del siglo XX lo importante es: a) la lucha de clases; b) la posición de la clase obrera al capitalismo; y c) la penetración imperialista. Se acepta que la lucha obrera debe ser dirigida por el partido comunista y debe ser antiimperialista y antiburguesa. Se rechaza la tesis que dice que la unidad nacional es un elemento fundamental de la política y se sostiene que lo que dinamiza la política es la lucha y el conflicto entre las clases.

Por último, en el desarrollo del socialismo-comunismo latinoamericano se pueden distinguir tres grandes fases: la fundacional, dominada por figuras de la talla de Luis Emilio Recabarren (1876-1924), Julio Antonio Mella (1903-1929) y José Carlos Mariátegui (1894-1930); la fase dominada por los partidos comunistas (1930-1959); y la que arranca a partir del triunfo de la revolución cubana y el desarrollo de los movimientos de liberación nacional (1959-1980).

Lo que vive ahora el comunismo-socialismo latinoamericano es una etapa Particularmente, en América Latina y el Caribe en que se vienen desarrollando importantes acciones de masas que se manifiestan en huelgas, paros, cortes de ruta, movilizaciones, levantamientos que han llevado incluso a la caída de varios gobiernos reaccionarios de la región, hasta llegar a expresarse los anhelos de cambios y transformaciones en las elecciones de la propia burguesía. A ello se debe que ahora se hable de los nuevos y fuertes vientos de cambios que recorren la región. Este fenómeno, está siendo apreciado de diversas formas por protagonistas y analistas. Algunos han llegado a sostener que las victorias electorales registrada en algunos países, por fuerzas progresistas y democráticas, es el anuncio o la apertura a la sociedad socialista. Por tanto, hoy en día en América Latina y el Caribe, esta al orden del día, el debate sobre el socialismo y su viabilidad. En este debate, algunas organizaciones y personalidades vienen difundiendo su punto de vista sobre el socialismo que ellos entienden. Hay quienes sostienen que se está iniciando el Socialismo del siglo XXI, otros concordando con ello, difunden que ese socialismo es posible sin la socialización de los medios de producción, sin tener como protagonista principal a la clase obrera, que se puede construir de manera plural, sin la necesidad de un partido único y, es más, sin la necesidad del partido comunista marxista leninista, sin instaurar la dictadura del proletariado, etc. Además se están dando diferente redefiniciones de la cual todavía no se puede dar un perfil definitivo.

Actualidad del socialismo

Se considera que a lo largo del tiempo se el concepto de socialismo ha ido evolucionando han llegado a haber incluso opiniones de personas que dicen que la posesión publica de los medios de producción no es necesaria para que se de el socialismo y que este meramente debería ser una revolución moral… así es entonces como le daremos una pequeño vistazo a como esta el socialismo en los presentes días.

Socialismo del siglo XX

El socialismo alcanza su apogeo político durante el siglo XX en el bloque socialista de Europa, la URSS, estados socialistas de Asia y del Caribe.

Durante la segunda mitad del siglo XX fue de gran importancia para el llamado bloque socialista, que la Unión Soviética liberara a los países ocupados del Tercer Reich en el frente oriental durante la Segunda Guerra Mundial, pues estos mismos posteriormente adoptaron sistemas de gobierno socialistas que hicieron que el campo socialista alcanzara un amplio dominio.

Indicadores del auge socialista durante el siglo XX son por ejemplo, los grandes avances en la tecnología, como por ejemplo en los programas espaciales, así como la gran tecnología militar, principalmente en la Unión Soviética.

Tras la Segunda Guerra Mundial, la tensión militar-ideológica entre el bloque socialista, encabezado por la URSS, y el capitalista, encabezado por Estados Unidos, desembocó en un enfrentamiento político que se conocería como Guerra Fría. Se conoció de ella extraoficialmente y fue la competencia por la superioridad en todos los aspectos y lograr así el dominio completo (pero no directo) de la mayor cantidad de países. Culminó con la desintegración de la URSS por fuertes presiones internas y externas y seguida de una repentina crisis en los demás estados socialistas, principalmente los europeos.

EL SOCIALISMO DEL SIGLO XXI.

El socialismo del siglo XXI es un concepto ideado por A.V. Buzgalin en una publicación originalmente en ruso en 1996 y en español en el año 2000. En efecto el primer texto sobre el tema no es el de Heinz Dieterich, sino uno del autor ruso titulado "El Socialismo del siglo XXI" (160 pp., Guanabo, Cuba, Enero 20, 2000). El de Heinz Dieterich Steffan, es posterior, a partir de 1996, y muy difundido desde el 30 de enero de 2005, por el Presidente de Venezuela, Hugo Chávez en ese entonces desde el V Foro Social Mundial.

El modelo de Estado socialista del socialismo del siglo XXI es un socialismo revolucionario que bebe directamente de la filosofía y la economía marxista, y que se sustenta en cuatro ejes: el desarrollismo democrático regional, la economía de equivalencias, la democracia participativa y las organizaciones de base. Dieterich, en su obra Socialismo del Siglo XXI se funda en la visión de Karl Marx sobre la dinámica social y la lucha de clases. Dieterich profundiza la teoría marxista y la actualiza en el mundo de hoy, incorporando los avances del conocimiento, las experiencias de los intentos socialistas, develando sus limitaciones, entregando propuestas concretas tanto en la economía política como en la participación democrática de la ciudadanía para construir una sociedad libre de explotación. Resumiendo, el socialismo del siglo XXI supone que es necesario un reforzamiento radical del poder estatal democráticamente controlado por la sociedad para avanzar el desarrollo.

En el marco de la Revolución Bolivariana, Chávez ha señalado que para llegar a este socialismo habrá una etapa de transición que denomina como Democracia Revolucionaria. Hugo Chávez expresó “Hemos asumido el compromiso de dirigir la Revolución Bolivariana hacia el socialismo y contribuir a la senda del socialismo, un socialismo del siglo XXI que se basa en la solidaridad, en la fraternidad, en el amor, en la libertad y en la igualdad” en un discurso a mediados de 2006. Además, este socialismo no está predefinido. Más bien, dijo Chávez “debemos transformar el modo de capital y avanzar hacia un nuevo socialismo que se debe construir cada día”.

En un Aló Presidente (programa de televisión moderado por el Presidente de Venezuela, Hugo Chávez) en el 2003, Hugo Chávez también presentó la propuesta de Giulio Santosuosso para el Socialismo del Siglo XXI, Socialismo en un paradigma liberal, en el cual el autor opina que en el mundo está en curso una extensa realineación ideológica, consecuencia del cambio de paradigma en curso en la economía; el viejo modelo ha muerto, pero todavía no han aparecido los nuevos criterios que permitirán la realineación conceptual.

Para contribuir a la búsqueda de dichos criterios, propone releer la historia de la economía política, porque en su opinión algunos de ellos no logran hacerse manifiestos por confusiones conceptuales en esa disciplina: la primera, ocurrida a lo largo de los doscientos últimos años, identificó al capitalismo con el liberalismo; la segunda, ocurrida en este siglo, identificó al socialismo con el estatismo. Su tesis es que el camino más expedito para alcanzar la sociedad más justa a la que todos anhelamos, se consigue con una alianza entre el socialismo y el liberalismo, una vez que el socialismo haya dejado a un lado al estatismo y el liberalismo haya dejado a un lado al capitalismo.

Estructura ideológica

Dieterich no establece un modelo único y absoluto para lograr una sociedad democrática, participativa, socialista y sin clases sociales. Más bien establece una metodología para elaborar lo que denomina El Nuevo Proyecto Histórico cuyos pilares estratégicos son el Bloque Regional de Poder (BRP) que sería la integración económica y política de los Estados Progresistas de la región y el Bloque Regional de Poder Popular (BRPP) que correspondería a la coordinación continental de los movimientos sociales que apoyen a la implementación del Socialismo del siglo XXI. A eso, se suma la colaboración igualitaria y solidaria entre los Estados y los movimientos sociales, es decir, entre el BRP y el BRPP. La autogestión y la idea de Comunidades Creativas y Sostenibilidad, ideario de Ezio Manzini y la Red Mundial para el Diseño Sostenible son igualmente prácticas tangibles de este nuevo modelo.

Economía de equivalencias

Dieterich en el Socialismo del Siglo XXI propone un modelo económico que no esté basado en el precio de mercado, fundamento de la economía de mercado y del capitalismo, a los que considera fuentes de las asimetrías sociales y de la sobre explotación de recursos naturales.

Propone lo que denomina una economía de valores fundado en el valor del trabajo que implica un producto o servicio y no en las leyes de la oferta y la demanda. Este valor del trabajo se mediría sencillamente por el tiempo de trabajo que precisa un determinado producto o servicio;[4] además de los valores agregados a dicho trabajo, es decir, el tiempo de trabajo que se usó para producir las herramientas o servicios que se emplean en el trabajo mismo, lo cual a su vez lleva a un ciclo complejo de tiempos de trabajo sumados recíprocamente. Para solucionar el problema práctico que implica la teoría de la Economía de valores.

Para Dieterich, el modelo de mercado ha puesto su atención principalmente en los alcances de la ganancia y la propiedad, desvirtuando completamente el sentido de la economía. En este sentido, el modelo responde a lo que denomina "crematística", una perversión de la economía donde el acento está puesto en la ganancia. Según él, la economía política no debe operar como la forma en que unos pocos se hacen ricos, sino con un criterio de productividad.

En este sentido, el precio, como principio operativo y cibernético de la economía, determina dónde invertir, por cuanto trabajar, cuanto y qué comprar, cuánto y cuándo ahorrar y es, por lo tanto, la hebra ordenadora del sistema.

Para que el mercado funcione eficientemente, debería existir el suficiente poder adquisitivo para comprar, una formación libre del precio, un mercado que no sea monopólico y un Estado de derecho eficiente y no corrupto.

Ante la eficiencia ordenadora del sistema de libre mercado, la planificación de un modelo socialista resulta insuficiente y deformadora de la interconexión en un mundo globalizado. Así, los incesantes intentos históricos para remediar las injusticias de la economía de mercado han fracasado sistemáticamente. Las correcciones del sistema a través de la educación, la redistribución estatal, la expropiación y la democracia obrera, no han resuelto satisfactoriamente la impecable eficiencia cibernética que el modelo de libre mercado impone en las redes globales.

El modelo del socialismo del siglo XXI debería estar basado en una ecuación donde el valor (precio) del producto, se vinculara la equivalencia sobre los tiempos de producción y a la democracia participativa. De esta manera, la redistribución y los cambios a nivel de educación deberían recoger los intereses reales de las personas que estructuran y definen los sistemas político-económicos. Para Dieterich, el socialismo del siglo XXI es la ampliación y profundización de la democracia participativa, donde las dimensiones de lo cotidiano, lo estético y lo racional-crítico deben estar incorporadas al cambio social.

Conclusiones

• Se ha explicado comprensiblemente el concepto de Socialismo como modo de producción, teniendo en cuenta las diferencias que este tiene con otros modos de producción (comunismo y capitalismo).

• Se detalló sistemáticamente las características mas importantes del Socialismo, las cuales muestran comprensiblemente el fin que tiene este modo de producción para la sociedad.

• Se ha mostrado una breve explicación del socialismo del siglo XX y otra del socialismo del siglo XXI, con el fin de comprender y comparar si hay o no cambios en sus teorías con el transcurso del tiempo.