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Muerte Presunta

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Categoría: Informes De Libros

Enviado por: Rimma 16 junio 2011

Palabras: 1440 | Páginas: 6

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del contenido de la resolución de la muerte presunta, porque un conflicto se da al momento de querer fijar la fecha y lugar de donde se considera muerta a una persona y ante esto han surgido diversas posiciones de las cuales se ha valido el ordenamiento jurídico peruano para establecer la fecha y el lugar de la presunta muerte de una persona y por otro lado definiremos en que caso el juez competente puede declarar improcedente la resolución que declara la muerte presunta de una persona.

La declaración de muerte presunta se da mediante una resolución judicial que es dictada por el juez civil correspondiente al último domicilio del desaparecido caracterizada por la fijación de un día y lugar presuntivo de muerte de una persona que ha desaparecido y de quien se ignora si vive o no. Esta institución tiene por objetivo dar solución a la situación jurídica incierta que se produce por la desaparición prolongada de una persona.

Según Juan Espinoza Espinoza (1) “la muerte presunta es conocida como la declaración de fallecimiento, distinguiéndose de la muerte natural, porque se trata de una situación jurídica distinta que parte de un hecho de incertidumbre cuando una persona no se encuentra en su domicilio o cuando no se tiene conocimiento de su paradero en un periodo determinado”.

Para establecer los casos en que se puede solicitar la declaración de muerte presunta citaremos al doctor Carlos Fernández Sessarego (2), que manifiesta que el numeral 63º del Código Civil Peruano, articulo original y vigente, contempla tres hipótesis sobre las cuales cabe la declaración de muerte presunta la misma que puede ser a solicitud de cualquier interesado que tenga legítimo interés económico moral o del Ministerio Público en representación de la comunidad.

Respecto al primer inciso se señala la posibilidad de declarar la muerte presunta cuando hayan transcurrido diez años desde las últimas noticias del desaparecido o cinco si éste tuviere más de ochenta años de edad; es decir de aquella situación de hecho en la cual la persona no se encuentra en el lugar de su domicilio y se carece de información sobre su paradero; o en el caso de haber transcurrido cinco años desde la fecha en que el desaparecido hubiera cumplido ochenta años de edad.

La primera hipótesis establece que solo se podría solicitar la declaración de muerte presunta de una persona desaparecida a pesar de ignorar si está viva o no, cuando se cumple con el plazo de 10 años y si tiene menos de ochenta años porque en el caso que tenga más edad en plazo de acorta a cinco años ya que una persona de ochenta a mas no tiene la capacidad de supervivencia que uno más joven.

Mientras que respecto al segundo inciso que señala la posibilidad de declarar la muerte presunta, luego de haber transcurrido dos años si el hecho de la desaparición se produjo en circunstancias de peligro de muerte. Esto se explica porque generalmente son muchos los indicios que inducen a presumir la muerte de la persona en dicho evento. La doctrina y la jurisprudencia suelen considerar normalmente como situaciones de peligro de muerte los casos de guerra, la caída de un avión, el hundimiento de un barco o un terremoto, entre otros. Por esta razón es necesario establecer que el plazo ha de correr desde la cesación de tal hecho peligroso.

Finalmente respecto al tercer inciso se alude la posibilidad de proceder la declaración de muerte presunta en los casos que exista certeza de que la persona ha fallecido, no obstante el cadáver no haya podido ser encontrado o, habiendo sido hallado, no es posible reconocerlo. Esto se explica en tanto pueden presentarse situaciones en las que, a través de testimonios se llegue a la evidencia que originó la muerte de la persona, como que, de tal acontecimiento peligroso no se podía salir con vida. Por citar un ejemplo, podemos poner el caso del hundimiento de un bote de pescadores en un mar embravecido, evento espectado por personas sobrevivientes que dan testimonio del mismo, así como del hecho de haber observado el ahogamiento de un miembro de la tripulación. Dentro de este mismo inciso cabe también la posibilidad que se halle el cadáver, o parte del miso sin que sea posible su identificación, podemos citar como ejemplo el de una avioneta que se precipita a tierra carbonizándose el piloto de la misa. Si bien no es posible identificar el cadáver existe certidumbre en cuanto al nombre de la persona que conducía el aparato.

Siguiendo con lo referente a que la declaración de muerte presunta pone fin a la persona humana ya que tanto esta como la muerte natural generan los mismos efectos jurídicos, ya sea en lo personal como en lo patrimonial, además de dar lugar a que se extienda una partida de defunción que tiene que ser inscrita en el registro civil para los efectos de ley.

Por otro lado ya profundizando acerca de los efectos jurídicos que trae consigo la muerte presunta resaltamos lo referido a la disolución del matrimonio ya que el cónyuge sobreviviente queda facultado para contraer nuevo matrimonio. Esto se encuentra regulado por el artículo 64º de nuestro Código Civil que a la letra dice; La declaración de muerte presunta disuelve el matrimonio del desaparecido. Dicha resolución se inscribe en el registro de defunciones.

Pero que sucedería con el matrimonio que el conyugue sobreviviente contrajo en caso que el conyugue desaparecido llegase a aparecer, para esta inquietud han surgido dos posiciones bien marcados en la legislación comparada. El sistema Alemán establece que en caso de reaparición del declarado fallecido, el nuevo matrimonio contraído por su ex - cónyuge sería válido, salvo mala fe y a esta posición se ha adherido Juan Espinoza Espinoza (3) porque sostiene que el matrimonio tiene por finalidad de hacer vida en común y que si un conyugue es declarado presuntamente muerto, el vinculo matrimonial se convertiría en inexistente porque son ambos lo constituyen, por eso el segundo matrimonio tiene que ser validos siempre y cuando haya existido buenos fe de ambos contrayentes. Mientras que el sistema Italiano por el contrario le da validez al primer matrimonio, declarando nulo el segundo y de esta posición es participe Carlos Fernández Sessarego (4) sosteniendo que si la persona readquiere sus derechos patrimoniales y personales, también debería de recuperar su status matrimonial.

BIBLIOGRAFÍA

ESPINOZA ESPINOZA, Juan. Derecho de las Personas 5a ed. Lima: Rodhas, 2008. 1036p. ISBN: 9972-2889-0-0

FERNANDEZ SESSAREGO, Carlos. Derechos de las personas 10a ed. Lima: Grijley, 2007.537p. ISBN: 978-9972-04-133-4

AGUILA GRADOS, Guido y CAPCHA VERA, Elmer. El ABC del derecho civil 2ª ed. Lima: San Marcos, 2005 441p. ISBN: 9972-34-184-4