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Muertes Por Asfixia

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Categoría: Temas Variados

Enviado por: poland6525 17 junio 2011

Palabras: 10361 | Páginas: 42

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álisis de los complejos fenómenos que involucra la respiración o que se producen en el mecanismo de la muerte por asfixia, es necesario dejar sentado algunos puntos especiales que deben estar en el conocimiento para poderse explicar una serie de hechos y poder llegar a una adecuada reconstrucción mental frente a una escena determinada de ahorcadura, sofocación, sumersión.

Dejando de un lado las asfixias clínicas, discriminamos dos grupos bien definidos, con máxima implicancia medicolegal: asfixias mecánicas y asfixias gaseosas.

Tipos de asfixia

I. Asfixias mecánicas:

a) Por sofocación:

1) Obstrucción de orificios oronasales; obstrucción faringea, laringea o traqueal por cuerpo extraño.

2) Espasmo o edema de glotis.

3) Compresión timica o tiroidea.

4) Asfixia posicional (hiperflexion del cuello sobre el tórax)

5) Obstrucción faringolingual posictal o poscomatosa.

b) Por compresión externa del cuello:

1) Por ahorcadura.

2) Por estrangulación (manual o a lazo).

3) Por compresión anteroposterior del cuellos (entre dos bastones, garrote, etc.)

4) Por compresión bilateral (dispositivo automático de cierre)

5) Por compresión anterior (enhorquetamiento pasivo).

c) Por aspiración de líquidos hacia el aparato respiratorio:

1) Asfixia por sumersión (completa o incompleta)

2) Asfixia por aspiración inspiratoria (vomica, hematemesis, hemorragias, quistes pulmonares, hemorragias cervicales en el degüello, etc.).

d) Por alteración biomecánica musculorrespiratoria:

1) Poliomielitis bulvar o anterior aguda; curarización.

2) Colgamiento por los antebrazos, crucifixión.

3) Compresión toracoabdominal.

4) Contracción muscular violenta (tétanos, epilepsia)

II. Asfixias gaseosas:

a) Intoxicación por oxido de carbono.

b) Intoxicación por cianuros.

c) Asfixia por reemplazo del oxigeno (gas natural, dióxido de carbono).

d) Asfixia por confinamiento (consumo progresivo del oxigeno).

e) Asfixias por “apunamiento” (presión parcial del oxigeno disminuida).

Fundamentos fisiológicos generales.

1. El oxigeno de la atmósfera, es llevado a la intimidad de los tejidos gracias a una serie de procesos sucesivos en los que intervienen fundamentalmente el aparato respiratorio y la sangre.

2. En forma similar, el anhídrico carbónico, producto residual de su uso por los tejidos es llevado al exterior por la sangre y el aparato respiratorio.

3. El aparato respiratorio esta constituido por una serie de órganos que son sucesivamente, la nariz, la faringe, la laringe, la traquea y bronquios y a los efectos médico-legales también por la boca. El aire es movilizado a través del aparato respiratorio gracias a los movimientos de las paredes del tórax los que pueden ser anulados. Cualquier mecanismo que anule o dificulte la movilización del aire por el aparato respiratorio producirá una asfixia externa. Por consiguiente son asfixias externas: la sofocación, la obstrucción de las vías respiratorias a través de la boca por agentes extraños y la estrangulación. En el ahorcamiento que no es asfixia externa, interviene un mecanismo complejo (asfixia cerebral local).

4. La sangre, por intermedio de la hemoglobina, transporta al circular, el oxígeno desde los pulmones hasta los tejidos y el anhídrico carbónico desde los tejidos hacia los pulmones. La detención de la circulación o su falla (sea porque se detiene el bombeo del corazón o porque no vuelve la sangre al corazón por un colapso) produce la asfixia interna. Esta puede ser general o local. La asfixia interna general ocurre por paro de la circulación, no tiene importancia desde el punto de vista médico legal sino solo para señalar que la apariencia externa de un cadáver, muerto en sincope, puede ser igual a la de un estrangulado. La asfixia interna local, tiene importancia en el caso de muerte por ahorcamiento, en las que se produce una asfixia cerebral local.

En general en todas las asfixias, incluso en las externas, se encuentra la asfixia interna, es decir aquella en que los tejidos no reciben oxigeno porque falla la circulación. En realidad todos los que mueren tienen un paro de la circulación, sin embargo, cuando la causa y el mecanismo de la muerte han sido debidas a una interferencia mecánica de la respiración, hay características especiales que hay que reconocer.

En todas las muertes por asfixia es esencial para determinar la causa y el mecanismo de producción la practica de la autopsia, así como es también de gran importancia el reconocimiento del cuerpo en el lugar del hecho.

Aspecto general del muerto por asfixia.

En general hay que sospechar la asfixia cuando el cuerpo esta intensamente cianótico, es decir hay una coloración azulada mas o menos intensa de los tegumentos. La cianosis es particularmente intensa en ciertas partes cuya distribución varia según las diferentes causas de asfixia, pero por lo general lo vamos a ver en la extremidad cefálica, en las manos, especialmente en las uñas y a nivel de las manchas hipostáticas o livideces cadavéricas, es decir en aquellas partes donde se ha depositado la sangre que contiene gran cantidad de hemoglobina reducida (sin oxigeno).

Puede haber cuerpos de victimas muertas por asfixia mecánica (es decir, no por la mera detención de la sangre) y que no presenten cianosis intensa, pero son la excepción.

Junto con la cianosis se halla otro signo importante de muerte por asfixia (aunque no exclusiva) que es la petequia hemorrágica. Son pequeñas machas algo más grandes que la cabeza de un alfiler que se ven principalmente en la piel de los parpados, aunque pueden hallárselas en cualquier otro sitio del tegumento. Son muy frecuentes en las conjuntivas y se deben a la extravasación de la sangre por ruptura o mayor permeabilidad de los vasos capilares.

Fuera de estos dos signos, hacen pensar en la muerte por asfixia aquellos cadáveres que vemos con una ligera serosidad sanguinolenta en la nariz o en su lugar una ligera espuma y cuando vemos salir entre los dientes la punta de una lengua cianótica.

Pero puede suceder que no están presentes, a pesar de que la asfixia es realmente de causas externas y no por la mera detención de la sangre. Tal es el caso que se presenta cuando un sujeto víctima de un atentado de esa naturales fallece rápidamente por paro cardiaco en el momento o poco después de la causa impedimento de la respiración: la victima ha sido atacada pero ha muerto rápidamente por shock vagal antes que por la asfixia.

Una estimulación suficientemente intensa del nervio neumogástrico o vago producida en cualquier punto de su intenso territorio de influencia (inerva prácticamente todas las vísceras del tórax y abdomen, y zonas vasculares del cuello) puede producir el brusco paro cardiaco desde el momento en que es el nervio frenador del corazón.

Es indudable que no todas las personas son igualmente sensibles a esta estimulación y que una persona dada tiene distinta sensibilidad según las circunstancias.

Por otra parte el shock vagal puede presentarse en cualquier momento de una muerte por asfixia mecánica, de allí entonces que los signos internos de la autopsia puedan tener distinta intensidad según el momento de su presentación.

El shock vagal puede determinar que después de una compresión del cuello no quede ninguna marca ni interna ni externa, de allí la importancia del examen de las circunstancias y de la escena del hecho de determinado caso.

Ahorcamiento.

Hablamos de ahorcamiento o colgadura cuando una ligadura o lazo comprime al cuello por el peso del cuerpo, total o parcialmente suspendido. La ahorcadura es por lo general suicida, pero puede tratarse también de un ahorcamiento accidental y esto se ve relacionado con la perversión sexual o puede, más raramente, ser criminal.

Se denomina ahorcadura completa a la posición totalmente suspendida del cadáver sin apoyo en ningún objeto, y ahorcadura incompleta, cuando alguna parte del cadáver se apoya sobre el suelo u otro objeto.

La posición del nudo o del lazo tiene importancia; cuando se encuentra en la nuca, se denomina ahorcadura típica, y se llama ahorcadura atípica cuando el nudo es lateral o submentoniano.

El cadáver del ahorcado puede representar un “aspecto pálido” (ahorcados blancos) o un “aspecto cianótico” (ahorcados azules). La interpretación de estas condiciones puede resumirse así:

• Ahorcados blancos: puede tratarse de una ahorcadura típica o de un efecto inhibidor con paro cardiorrespiratorio.

• Ahorcados azules: se observa prevalentemente en las ahorcaduras atípicas por falta de oclusión completa de la arteria carótida en el lado del nudo, con intensa congestión pasiva craneofacial, conformando los caracteres de la máscara equimótica de Morestin.

Podríamos decir que una persona cuando se suspende del cuello lo primero que siente son intensos dolores cervicales pero no es probable que la conciencia desaparezca inmediatamente, aún con conciencia muy pronto se ve imposibilitada de toda tentativa de salvación porque toda su motilidad es frenada reflejamente por la excitación del seno carótideo. Se pierde después la conciencia más o menos entre los 8 y 12 segundos, el cuerpo queda flácido y cae agregando más tensión a la suspensión.

Ahorcamiento suicida.

• La escena del hecho.

Un ahorcamiento puede ocurrir, en el exterior o en un interior.

Cuando la muerte ha ocurrido en un interior, es decir tanto en una pieza como en un lugar abierto de la vivienda, generalmente nos hallamos con que ya la victima ha sido descolgada y se le ha intentado prestar sin resultado los primeros auxilios. En este caso hay que tratar de reconstruir mentalmente la escena.

Cuando se encuentra el cuerpo colgado y muerto, el trabajo de investigación es mas seguro. Todo debe estar para conformar con el suicidio: la escalera, o silla, el individuo que se sube al apoyo, la posibilidad de pasar la ligadura por el soporte y su anudamiento o contención, el cuerpo que de desliza o patea la silla.

Muy frecuentemente se encontrará un cuerpo que toca el suelo: apenas si están los tobillos volcados, o las rodillas flexionadas, o casi sentado y aún acostado apenas suspendido del suelo o de la cabecera de la cama. Esto no significa un atentado criminal, lo que pasa es que el individuo se va deslizando más o menos suavemente hasta que ocurre la rápida pérdida de conocimiento causada por existir una constricción que impide la llegada de la sangre al cerebro.

Pero aunque por ese mecanismo la conciencia se pierde rápidamente, ello no es óbice para que no se produzcan convulsiones o movimientos espasmódicos finales que, si el lugar es estrecho pueden ocasionar una perturbación de la escena desarreglando las cosas, de modo que puede llegar uno a pensar en lucha. Pero si se observa atentamente, se ve que las perturbaciones están en la inmediata vecindad del ahorcado, no más lejos de lo que alcanzan sus miembros.

Hay que reconstruir todos los movimientos del occiso, la posibilidad de asegurar el nudo con los medios que están a la vista, la factibilidad de todos los mecanismos, el deslizamiento o la forma de despegue del punto de apoyo. Pero aunque todo conforme, hay que sospechar de suicidas que se han colgado arrojándose de cierta altura para recibir el cimbronazo. El suicida no quiere sufrir, por eso en general se desliza hacia el suelo.

Cuando la ahorcadura ha ocurrido en el exterior, se trata por lo general de un lugar solitario y cubierto por la vegetación; son sitios de bosques o parques vecinos apartados de los senderos y caminos. Las plantas están pisoteadas y en el árbol, manos y ropas del suicida se ven rastros de los esfuerzos y maniobras que realizó para pasar la soga.

Aquí también, si no se ve el apoyo en el que se subió se hace evidente que la victima se deslizo o se fue dejando caer paulatinamente.

En cualquier caso el lazo es por lo general una soga o cable suficientemente resistente, pero muchas veces el tipo de lazo elegido muestra como el suicida toma en un momento una repentina resolución a pesar de que, como lo demuestran los antecedentes, hacía ya tiempo que rumiaba su acción, por eso se ven como ligadura una gran variedad de elementos, muchas veces anudados unos con otros para darle la necesaria longitud y resistencia. El suicida usa entonces la ligadura que tiene a mano.

Hay que tener en cuenta también muy cuidadosamente el tipo de nudo y su posición. En lo que se refiere al tipo hay que señalar que se trata por lo general de un nudo corredizo, otras es una anilla de metal dispuesta en el extremo para el uso, lo cual es usado para pasar el lazo. Pero hay que sospechar firmemente cuando se ven esos nudos alrededor del cuello que cierran varias vueltas circulares. Cuando se comprime el cuello en semejante forma, la conciencia se pierde bastante rápido y no hay prácticamente posibilidad de asegurar las vueltas firmemente en forma repetida. La posición del nudo tiene también alguna importancia. Por lo general está en la nuca o en la parte general del cuello, pero muy raramente el suicida queda con el nudo debajo del mentón.

La ubicación del lazo en el cuello también es importante. La compresión, en el ahorcamiento, viene a quedar en una parte muy alta del cuello por encima del cartílago tiroides. El nudo corredizo viene a estar siempre en un nivel superior al del lazo compresor en el ahorcamiento.

En caso de sospecharse que el individuo ha sido muerto primero y colgado después es de suma importancia tomar debida cuenta de todas estas características del nudo y del lazo constrictor y si es posible conservarlos todos tal cual estaban.

Descolgado el cadáver, lo cual debe hacerse entre varias personas, ya que si se corta la soga el cuerpo caerá pesadamente, si se le deposita en el suelo y se procede en forma general antes especificada, pero aquí tiene particular interés el estudio de la impresión o surco de ahorcadura, dentro por supuesto del atento estudio de todas las lesiones que pudiera presentar.

Ahorcamiento accidental.

Es muy probable que la ahorcadura accidental sea mucho más frecuente de lo que nosotros creemos. Como la de los jóvenes que reproducen en sus juegos ejecuciones o que están haciendo experimentos que son extremadamente peligrosos, o juegos o actos que muchas veces obedecen a impulsos que tal vez un adolescente no sabe ni explicar.

Otras veces estas muertes están relacionadas con actos de desviación sexual, en la anoxia que origina la compresión se busca también excitación sexual y es muy probable que ella la ocasione. Ellos simplemente buscan congestión cefálica y la estimulación sexual de esa forma sadomasoquista, no tienen intención de matarse, pero se encuentran que en un momento están paralizados y pierden conciencia, con lo que la fuerza de la gravedad hace lo demás. Es muy importante, pues analizar bien las circunstancias. Tratándose de adolescentes y jóvenes hay que investigar sobre estados depresivos o síndromes mentales previos, choques emocionales o dificultades de diversa índole antes de insinuar la idea del suicidio.

• La escena del hecho.

Puede ser la de una ahorcadura suicida, pero por lo común se hallan datos de una anormal conducta sexual concomitante. Vemos suicidas vestidos con prendas femeninas, rodeados de libros o fotografías pornográficas, con ligaduras relacionadas con dispositivos susceptibles de comprimir y aflojar el cuello a voluntad, con anillos comprimiendo el pene o con objetos introducidos en el ano. Los antecedentes a veces ayudan y otras no. Puede suceder que sea una sorpresa descubrir una víctima que tenía esas aberraciones y un elemento particularmente notable y frecuente es que estos ahorcados hayan protegido la piel del cuello con algún acolchado, pañuelo o con el mismo cuello de la camisa puesto debajo de la soga.

Ahorcamiento criminal.

La ahorcadura criminal es muy rara. Solo puede tener lugar con la concurrencia de varias personas o con una sola pero estando la victima inconciente o drogada. El caso es muy difícil, pues tiene todas las características de una ahorcadura suicida. Aparece el surco con todas las reacciones vitales, los signos generales de la asfixia. Pero indudablemente levantar el cuerpo requiere mucha fuerza, hay que pasar la soga por un apoyo y friccionar la soga sobre éste, en la tracción, el cuerpo queda a mucha altura del suelo o como si la víctima se hubiera arrojado de una cierta altura sufriendo un cimbronazo, cosa que no hacen los suicidas.

Además hay signos de lucha en la escena y en el cuerpo.

Otras veces el homicida se asegura dando varias y fuertes vueltas alrededor del cuello que, es imposible hacer en la autotentativa por la pérdida de conocimiento.

• Examen del cuerpo.

El elemento capital es el surco de “ahorcadura” que debe ser estudiado minuciosamente tanto en el lugar del hecho (examen macroscópico externo) como en mesa de autopsia (examen de las estructuras subyacentes y examen microscópico). Se trata de identificar lesiones vitales y descartarlas de las post-mortem, de modo de poder afirmar que un cuerpo fue colgado en vida y que no se trata de la colgadura de un cadáver. Sin embargo, experimentos que se han hecho suspendido cuerpos parecen demostrar que el surco de ahorcamiento puede reproducirse colgando cadáveres hasta dos horas o mas, después de muertos. El verdadero surco de ahorcadura, es decir, el que deja la suspensión del cuerpo por un lazo que constriñe el cuello cuando la victima está con vida, tiene las siguientes características: es una marca de constricción de apariencia apergaminada marrón, por la desecación de la cutícula escoriada, que podrá presentarse pálida cuando la piel no ha alcanzado a desecarse, sea por que el lazo es blando o porque el cadáver se mantiene medio húmedo. Cuando el cordel es muy fino o se trata de un alambre, se comprime intensamente el tejido celular subcutáneo y el surco adquiere un aspecto plateado, muy visible a trasluz después de la disección de la piel del cuello.

Pero todo esto se ve tanto si el cuerpo fue suspendido en vida o después de muerto. Lo que serian signos vitales es que en la zona adyacente se ven livideces y petequias puntiformes, tanto por arriba como por debajo de los bordes del surco, presentándose éstos con un aspecto violáceo. Estos elementos suele ser reconocidos como una reacción vital y son muy importantes de observar. Pero a veces puede ser difícil, aun con el examen histológico distinguir si una lesión ha sido producida inmediatamente antes o después de la muerte.

Ningún signo cadavérico nos da la certeza de que la suspensión se ha hecho en vida. Como signos de reacción vital buscamos en el ahorcamiento además de lo anterior, la cara cianótica y abogatada, y las petequias hemorrágicas en las conjuntivas; sin embargo es frecuente encontrar en ahorcados la cara pálida y placida, casi siempre la cara tiene ese aspecto lívido, debido a que la constricción de los vasos no es completa. Otro signo seria que la lengua hace proscidencia entre los dientes, pero en realidad eso se debe a la presión mecánica que se ejerce en su base, lo que es causa también de esa saliva que se ve al salir sorpenteando de la boca.

En general, podemos decir que si al cadáver le quitáramos el surco de ahorcadura todo estaría señalándonos la muerte por asfixia, lo que no se ve en los cadáveres suspendidos.

La posición de la marca de constricción es en la ahorcadura la ubicación mas alta que permiten las partes anatómicas; de modo que cuando el cuerpo esta completamente suspendido el lazo para por sobre el tiroides, corre hacia atrás, pasa por debajo de los ángulos de la mandíbula y se pierde en el cuello atrás de la cabeza.

Si el punto de suspensión esta en un lado del cuerpo el ángulo abierto estará en un lado de la cabeza, entonces el cuello y la cabeza caen en el lado opuesto.

En los casos en que se ha usado un nudo fácilmente corredizo puede no haber un ángulo abierto o si existe es muy suave. Puede no haber tampoco un ángulo abierto si el cuerpo yace en una posición casi de costado, como en los suicidas que se ahorcan suspendiéndose de la cabecera de la cama.

La apariencia del surco depende también de la naturaleza de la ligadura, de su ancho y numero de vueltas, del peso del cuerpo y de su grado de suspensión, del tiempo que hace de su suspensión. Tal vez no seria necesario extendernos en consideraciones sobre todos estos factores, pero si es necesario advertir que a veces puede darse un deslizamiento del lazo hacia arriba en los cuerpos muy suspendidos lo que haría pensar en la existencia de dos fuerzas constrictoras, una previa y una ulterior, cuando en realidad se trata de una única suspensiva.

Efectuado el examen del surco de ahorcadura se pasa inmediatamente al examen general del cuerpo. Se valora la rigidez cadavérica, la temperatura rectal y el estado de las livideces. Como el cadáver esta colgado en posición vertical, las manchas hipostáticas cutáneas o livideces cadavéricas estarán en la extremidad de los pies y de las manos así como por encima del lazo constrictor. La cara esta cianótica e hinchada, la lengua hace protrusión entre los dientes apretados. Se puede hallar algunas escoriaciones y contusiones en manos y pies producidos al chocar los miembros contra objetos vecinos en las convulsiones finales.

Sofocación.

La sofocación comprende todos los casos de asfixia cuya causa es un obstáculo en el trayecto de las vías aéreas o un impedimento a la ventilación pulmonar, fuera de toda constricción del cuello o penetración de un líquido en la tráquea y los bronquios.

Son formas de sofocación:

a. La producida por la obstrucción de los orificios respiratorios, es decir, aquellas en que con la mano, o con una almohada y otro medio de similar acción, se impida la penetración del aire a través de los orificios naturales de la ventilación pulmonar.

b. La debida a la introducción de cuerpos extraños, que enclavados en las vías aéreas, obstruye más por debajo la entrada y salida de aire en los pulmones.

c. La producida por compresión toracoabdominal que impide todo movimiento inspiratorio toracoabdominal con lo que no puede movilizarse aire alguno hacia adentro o hacia fuera de los pulmones.

d. El enterramiento en el que el cuerpo queda totalmente cubierto por tierra o material sólido más o menos apisonado.

e. El aire confinado consume pronto el oxígeno disponible para la respiración en un ambiente saturado de anhídrico carbónico.

Es una forma de asfixia generalmente accidental; ocurre en los niños por enclavamiento de bolitas, tetinas, botones, caramelos, monedas, trozos de bolo alimenticio. En los adultos, se trata generalmente de trozos de comida grandes o mal masticados, y esto es más frecuente en ancianos con prótesis dentarias.

Las sofocaciones criminales se producen por oclusión de las vías respiratorias superiores con mantas, almohadas, trozos de papel, mordazas, etc. El taponamiento manual de los orificios oronasales es mas fácil en niños o en recién nacidos, y es frecuente en estos casos el hallazgo de lesiones unguenales en la periferia de la boca o las narinas y sufusiones en la mucosa de los labios por compresión de las partes blandas contra los dientes, que eventualmente pueden fracturarse por la contusión.

En niños y en ciertos pervertidos sexuales, la sofocación se produce por la introducción de bolsas de polietileno, que luego no pueden quitarse. La motivación erótica atribuye a la falsa idea de que con este procedimiento se alcanza en orgasmo sexual.

• La escena de la sofocación accidental.

Por lo general es el caso de una víctima con antecedentes de enfermedades con convulsiones y pérdida de conocimiento, que presa de un ataque, cae de cara sobre un montón de material semisólido (trigo u otros cereales, carbón fino, arena, etc.).

Cuando la victima es auxiliada ya ha pasado suficiente tiempo como para que los granos del fino material le obstruyan las fosas nasales y la entrada de la boca al ser aspirados por movimientos respiratorios más o menos convulsivos, sin que la víctima pueda liberarse volcándose sobre sí misma.

Lo que se encuentra es la escena de un depósito o de una obra y el cuerpo de la víctima vestido con sus ropas de trabajo, sin signos de lucha y en la cara restos de material que penetran en forma notoria en las fosas nasales y en la boca.

Examen del cuerpo.

Hay que tener presente que un individuo que tiene convulsiones puede morir en las mismas convulsiones por asfixia y no por obstrucción de las vías respiratorias. De allí que es muy importante reconocer bien los antecedentes, precisar bien cómo se halló y atenerse a los resultados de la autopsia.

Recordemos que en este caso, lo único que estaba sumergido en el material semisólido era la cara y que el resto del cuerpo estaba libre de modo que los movimientos torácicos no estaban impedidos, de allí que se compruebe como la víctima ha inspirado realmente, hasta donde pudo, el material sofocante. Muy distinta es la situación que cae de cuerpo entero y se sepulta, porque aquí se agrega además un mecanismo de asfixia traumática o de aquel otro que cayendo queda enterrado de medio cuerpo con la extremidad cefálica libre.

Por otra parte, este problema de la sofocación accidental nos lleva a la cuestión de los niños que son encontrados muertos en su cuna o al lado de su madre con quien dormía.

La sofocación de un infante por haberse dormido con la boca y la nariz apoyada en la almohada es algo prácticamente inaceptable para un niño normal y sano. Esto se da en niños que padecen de una enfermedad aguda de sus vías respiratorias y que por tal tiene ya una insuficiente oxigenación de la sangre, puede morir sofocado o si se coloca en situación en que se acentúa la mala ventilación, sea por acumulo de secreciones o por empeorar sus condiciones respiratorias.

Lo mismo sucede con aquél otro problema de la madre que sofoco a su hijo mientras dormía al apretarlo contra el colchón o la almohada. Tal cosa también es improbable y debe motivar una investigación y la autopsia.

• La escena de la sofocación criminal.

La investigación de una sofocación criminal puede presentar muchas dificultades, porque puede pasar como muerte dudosa, por la nimiedad de las lesiones externas, por los arreglos de la escena para encubrir signos de lucha, y porque en general se trata de hechos que involucran un atentado sexual.

Comúnmente se trata de mujeres jóvenes y la muerte se ha llevado a cabo por sofocación mientras se intentaba o se lograba el acto sexual.

Estando el hombre encima de la víctima, le comprime todo el cuerpo y por consiguiente el tórax, con lo que ya disminuye la amplitud de los movimientos respiratorios. Como la víctima intenta gritar, con una mano le tapa la boca y la nariz obstruyéndole la respiración. A veces con la otra mano hay maniobras directas de estrangulación en el cuello.

Está claro que a menos que la víctima esté intoxicada o bajo influencia drogal, habrá un gran desarreglo de la escena y signos de lucha. Las ropas están desechas tanto más se prolongó la lucha. Otras veces la sofocación se hace aplicándole una almohada en la cara. Siempre es necesario buscar en la almohada o montón de ropa del sospechoso, las huellas de labios pintados, a veces con sangre y secreción buconasal y signos de fuerte compresión del objeto.

Examen del cuerpo.

El examen traumatológico revela en la sofocación criminal múltiples escoriaciones, pequeñas contusiones y aun heridas contusas superficiales alrededor de la boca y nariz. Pero a veces son difíciles de ver y deben ser buscadas cuidadosamente.

Se comprueban además otros signos propios de agresiones, como ser golpes en la cara, marcas de presión digital en los brazos y si hubo violación, todas las que corresponden a semejante atentado.

El cuerpo presenta signos generales de la asfixia, es decir, color azulado de cara y cuello, petequias hemorrágicas que son como puntos sanguíneos en el blanco de los ojos.

Hay que pensar en el atentado sexual, se hace necesario buscar en la escena, en las ropas y aun en la superficie del cuerpo, rastros de sangre y de semen.

La sofocación homicida en el niño pequeño, se da por lo general en recién nacidos, se lo hace con las manos, con la almohada o con trozos de diarios que a veces se les introduce en la boca.

Asfixias por sumersión o Ahogamiento.

La sumersión asfíctica o ahogamiento constituye una forma de muerte violenta causada por reemplazo del aire respiratorio por agua u otro líquido, que penetra significativamente en las vías aéreas.

La causa mas común de la muerte por sumergimiento es el accidente o suicidio; pero puede ser también homicida o simplemente tratarse de un cadáver arrojado al agua para ocultar un homicidio, o de quien llega al agua ya cadáver aniquilado por una muerte repentina.

Reconocemos tres formas fisiopatológicas principales de sumersión asfíctica:

a. Sumersión inhibición: la muerte sobreviene por fallo circulatorio predominante y se la denomina también “hidrocusión”. Cuando el sujeto penetra en el medio líquido, puede producirse un reflejo inhibidor de las funciones respiratorias y/o circulatoria en razón del contacto sorpresivo o brusco con el liquido, especialmente si es de baja temperatura. Las vías de este reflejo suelen tener como receptores la superficie de la piel y las mucosas de las vías respiratorias o del oído interno, por contacto del agua con la membrana del tímpano. Estos son los denominados ahogados blancos.

b. Sumersión asfixia: genera los llamados ahogados azules, porque la muerte sobreviene fundamentalmente por fallo respiratorio.

Los ahogados en agua de rió o de la red domiciliaria (agua dulce) perecen por fibrilación ventricular con paro cardíaco; en los ahogados en agua del mar, que es una solución hipertónica, la muerte sobreviene por edema sobreagudo de pulmón.

c. Ahogamiento interno: su resultado es un mecanismo de asfixia hídrica, cuando los líquidos o sustancias propias del organismo o contenidas en él producen la asfixia (aspiración de hemoptisis, hematemesis, vomitas).

El levantamiento del cadáver en las formas de asfixia por sumersión reconoce variables en función del tiempo de permanencia en el agua o medio líquido:

1. Con rescate inmediato:

a. Con sobrevida de la victima: puede ocurrir que la victima sea retirada de las aguas con vida y no perezca, observándose entonces los signos de asfixia frustrada, pero la muerte en muchos casos puede sobrevenir en corto tiempo aunque se apliquen medidas terapéuticas adecuadas.

b. Sin sobrevida de la victima: la superficie del cuerpo puede estar recubierta por el material predominante en suspensión en el agua; el rostro puede estar pálido o cianótico y a veces están presentes en las conjuntivas hemorragias puntiformes de origen asfíctico, que también pueden observarse en las escleróticas. Se pueden apreciar excoriaciones u otras lesiones contusas por el arrastre o el carreteo del cuerpo. Es muy frecuente el hongo de espuma (interno y externo), que es un signo vital no patognomónico de la asfixia por sumersión; la piel anserina puede verse a menudo, y desaparece cuando se instala la putrefacción.

1. Con rescate mediato (hasta 8 días): se observa perdida de sustancia en las partes blandas, con desprendimiento moderado de la epidermis y del pelo. En el rostro se conforma la “cara de negro” de Lecha Marzo y en el tronco progresa la putrefacción; los parpados y labios, el escroto y la vulva, en general todo el cuerpo aparecen hinchados y los ojos exoftálmicos (ojos de pescado), otorgando al cadáver un aspecto monstruoso y tornándolo irreconocible aun para los parientes y amigos de la victima. El pigmento sanguíneo adquiere un color verdoso.

2. Con rescate tardío (hasta 20 días): hay destrucción casi completa de las partes blandas del rostro. Manos y partes expuestas a la acción de la fauna hídrica; existen manchas verdes de putrefacción en el tronco, el pelo se desprende con facilidad, y se observa perdida de piezas dentarias.

3. Con rescate muy tardío (hasta 2 meses o más: hay destrucción casi totalmente de las partes blandas con desaparición total del pelo, uñas y dientes. Puede haber una amputación espontánea de miembros y estallido de las grandes cavidades por la presión de los gases de putrefacción, si no se produjeron en el periodo anterior. La identificación puede intentarse por las vestimentas.

En la autopsia del ahogado se observan los pulmones muy aumentados de tamaño, con la impronta de las costillas marcadas en su superficie y recubriendo casi totalmente el espacio precordial; las manchas de Tardieu pueden presentarse y a menudo las manchas de Paltauff.

La investigación de plancton no debe estar ausente en la autopsia del ahogado, ya que existe plancton en todas las aguas, con excepción del agua destilada. Son pequeñas partículas de sílice (geoplancton) y también de elementos vivos de tamaño microscópico, como las diamoteas (zooplancton) y también elementos de algas (fitoplancton). El plancton puede ser investigado en la sangre cardiaca, hígado, medula ósea, etc., aunque en casos de muerte ajena a la sumersión fue hallado plancton, aso como también en personas vivas, que habitan en zonas ribereñas. La determinación cuantitativa es de importancia para el diagnostico de asfixia por sumersión.

Insinuamos más arriba que hay dos clases de ahogados:

• Ahogados azules: son los que han muerto por una verdadera asfixia por sumergimiento.

• Ahogados blancos o pálidos: son aquellos que han muerto por paro cardiaco o respiratorio, ocasionado por la vía refleja en el sumergimiento.

En el “sumergimiento asfixia” el individuo respira en el agua y alcanza a vivir alrededor de cinco a seis minutos. En la “sumergimiento inhibición” el individuo no llega prácticamente a respirar en el agua. La irritación de ciertos puntos especiales de las vías respiratorias, quizá de la piel, hace que se desencadene el “reflejo cardioinhibidor” o “respiratorio inhibidor” que produce la muerte inmediata.

Bajo los efectos de estas inhibiciones, el nadador se hunde bruscamente sin hacer un gesto que llame siquiera la atención a los que le rodean. Inclusive puede estar en una pileta publica y desaparecer sin que se den cuenta los que a su lado. Más tarde, se descubre el cuerpo yaciendo en el fondo.

Es probable que este mecanismo también se dé en aquellos nadadores que desaparecen cuando se arrojan al agua después de comer, aunque en este caso se habla de un shock anafiláctico por pasaje a la circulación de sustancias intermedias de la digestión.

La piel puede ser también un punto de partida de reflejos que hacen perder bruscamente el conocimiento en el agua; estos reflejos se desencadenan sea al tomar contacto con ella, o sea minutos después; el mecanismo se llama de crioalergia o sea de alergia al frío.

En el sumergimiento el mecanismo real de la muerte es bastante más complejo. El agua entra en las vías aéreas hasta sus más finas ramificaciones, pasa a la sangre arterial y la diluye, al mismo tiempo que sobrecarga la circulación a nivel del ventrículo derecho descompensando el retorno venoso. Finalmente traga también una gran cantidad de agua que llena el estómago y aún el intestino.

Naturalmente, la inspiración de agua significa claramente que el occiso respiró bajo el agua. Es muy probable que aun en caso de paro cardíaco se respire algo de agua. El no encontrarse agua en los alvéolos pulmonares, es un signo muy sospechoso de cuando el cuerpo llegó al agua, ya estaba muerto.

El agua penetra profundamente en los pulmones y desplaza el aire hacia las partes más periféricas; por eso en la autopsia de cadáveres recientes de ahogados el pulmón sale haciendo presión hacia delante y no retrayéndose hacia el fondo como es lo habitual. Además si se le comprime, se tiene la sensación de colchón de plumas.

Cuando se trata de un recién nacido hallado en un pozo negro o en una letrina, la inspiración como reacción vital se investiga buscando en los pulmones, restos de la digestión de almidones, de fibras musculares o restos de fibras vegetales.

Las dificultades que se plantean en el caso de cadáveres putrefactos encontrados en el agua para establecer si murieron o no por asfixia por sumersión hacen que haya que valorar conjuntamente todos los signos y no algunos de ellos aisladamente, no omitiendo los exámenes microscópicos y de laboratorio que se estimen convenientes.

• La escena del hecho.

Hallar un cadáver flotando en el rió o al lado del muelle o de un barco no despierta tantas sospechas como el encontrarlo en un pozo, una letrina, o una pileta que momentos antes estaba llena de gente. Además hay que recordar que una persona no sólo puede ahogarse en agua, ni que ésta deba ser necesariamente suficiente para sumergir el cuerpo. Los epilépticos y los borrachos pueden ahogarse en pequeños charcos que apenas si alcanzan para cubrirles la boca y la nariz y de los que, por estado de inconciencia en que se encuentran, no están en condiciones de liberarse.

Pero por lo general, la escena se da en nuestra ribera o en el curso de nuestros ríos.

La comunicación efectuada lleva a la fuerza policial hasta el lugar donde flota un cuerpo o bien, sabiendo de un accidente, se busca al cuerpo por medio de rastreo. Cuando el cuerpo es visto flotando, se lo ve por lo general boca abajo, apareciendo sólo la nuca y la parte superior de los hombros. Los brazos y las piernas penden hacia abajo. Suelen decir los policías de costa que cuando el cuerpo es visto en esa forma se trata de un ahogado, mientras que si se le ve flotando boca arriba, es probablemente la sumersión de un cadáver. Ya vimos como únicamente la autopsia y cuidadosos exámenes complementarios pueden determinar, especialmente ante un cuerpo putrefacto, si murió en sumersión o si cayó al agua ya muerto.

El hallazgo del cuerpo en traje de baño en épocas de verano y cerca de balnearios habla a favor del accidente. El suicida, por lo general, esta bien vestido, en las ropas no hay signos de lucha y se arroja al agua en sitios solitarios y profundos, muchas veces maniatado, con los bolsillos llenos de piedras o sujetos a cuerpos que aseguren la sumersión.

Naturalmente en el homicidio las circunstancias pueden ser similares a las del suicidio, es decir, un cuerpo maniatado, con pesos en él. Pero en la ropa se ve el desorden de la lucha y el examen traumatológico nos revela ciertas lesiones que no corresponden a las que el cuerpo recibe por el arrastre, o como choques o a la acción de barcos o de animales voraces.

Hay que tener en cuenta finalmente que también se puede morir de muerte natural en el agua, como sucede en la tierra y que puede caerse al agua ya muerto o aún agonizando; en este caso podrá mostrar, por supuesto, todas las reacciones de una inspiración vital.

• Examen del cuerpo.

Después de la muerte, el cuerpo tiene tendencia a hundirse. Los delgados tienen más tendencia a sumergirse que los gordos. Las mujeres flotan más fácilmente que los hombres y muchos niños ni siquiera se hunden. Pero lo que hace que un cuerpo flote después, es la putrefacción que se forma bajo la acción del “clostridia welchii”, pero se necesita una cierta temperatura para que este germen se desarrolle. Si se trata de aguas muy frías no hay desarrollo del anaerobio; por consiguiente no hay putrefacción y el cuerpo no flota.

Cuando se trata de un ahogado reciente el cuerpo está pálido, la cara rosada, con pómulos y labios mas rosados aún. Podríamos encontrar cianosis, como en todo asfixiado, pero hay una oxidación de la hemoglobina a través de la piel mojada y ello da la rosadez de la piel. Poco después de extraído se ve salir de la boca y de la nariz el llamado “hongo de espuma”, que es un signo de inspiración en vida. Señala la mezcla de líquido de sumersión, aire y moco en las respiraciones forzadas de la asfixia por sumersión. Con todo no se puede apoyar todo el diagnostico de muerte por sumersión en la presencia del hongo de espuma. Puede aparecer en la “sumersión-inhibición”.

La piel del cadáver muestra la conocida piel de gallina o cutis anserina. Para ello estos músculos deben estar aun vivos o bien muertos hace muy poco tiempo (rigidez cadavérica). La piel de las manos y de los pies, se macera por imbibición, se vuelve blanquecina, espesa y arrugada; finalmente se desprende de la dermis como si fuera un guante. Se ha pretendido calcular el tiempo de permanencia en el agua en base a éste fenómeno: 2 a 3 días para imbibirse, una semana para blanquearse totalmente, 2 semanas para empezar a desprenderse y 3 semanas para sacarla como guante; lo único que en realidad indica es que efectivamente el cuerpo ha estado en el agua.

Valioso para el diagnostico de sumersión vital es encontrar un objeto firmemente asido en las manos de un espasmo cadavérico.

Pero por otra parte y por lo general, el cuerpo es recogido un tiempo después y cuanto más tiempo haya estado en el agua, mayor será su grado de descomposición y más se harán notar cambios post-mortem externos.

El enfriamiento puede ser rápido. No hay que olvidar que, fallecida una persona su temperatura corporal busca rápidamente un equilibrio con la del ambiente en que se encuentra. La rigidez también está en función de con los esfuerzos que se han realizado (nadadores que se agitan) y el enfriamiento del agua, desapareciendo con la putrefacción. Las livideces son de rápida aparición por la fluidez de la sangre y se hacen evidentes en los sitios declive: cara, cuello y pecho. La putrefacción se inicia casualmente en esos sitios donde más intensas son las livideces cadavéricas y por ultimo, el de la putrefacción, otro fenómeno post-mortem tardío que al dar origen a gases, hace que el cuerpo salga a la superficie. En verano es muy rápida y puede el cuerpo estar flotando ya flotando a los dos o tres días. En invierno es más lenta y pueden pasar muchas semanas antes que se haga evidente alguna putrefacción. Por lo general en invierno el cuerpo aflora a la superficie alrededor de las seis semanas de la sumersión.

Pero una vez retirado el cadáver del agua, la putrefacción avanza muy rápidamente, por lo que estos cuerpos deben ser con urgencia trasladados a la morgue para su refrigeración inmediata, con miras a conservar todos los elementos posibles para el diagnostico de sumersión vital, que se terminan de destruir con el avance rápido de la descomposición.

En los ahogados la putrefacción se inicia con la mancha verde en el tórax y de allí se extiende en forma más difusa que en el aire. Ya para el tiempo en que se halla la piel marmórea en el abdomen (tonalidad verdosa con el trazo de las venas con sangre putrefacta que dibuja el mármol) la cara y el cuello han progresado mucho más, estando casi negra y con las facciones irreconocibles.

Sin la epidermis de las manos, con las facciones de la cara irreconocibles, con las cicatrices y tatuajes desaparecidos por la putrefacción, la identificación sólo puede descansar en los objetos personales. De allí el cuidado con que hay que recoger y registrar estos cadáveres.

El examen del cuerpo requiere del estudio cuidadoso de las lesiones que presenta y que para su mejor análisis se clasifican en:

a. Lesiones recibidas antes de la inmersión: Habría que hacer una distinción entre las lesiones inflingidas en acción criminal suicida y las recibidas al chocar el cuerpo con el agua.

1. Lesiones recibidas en acción criminal o suicida: podrá tratarse de puñaladas, disparos de arma de fuego o cualquier otra lesión con el carácter de las homicidas. Pueden en cambio ser heridas cortantes en el cuello, de las muñecas u otras con el carácter de las heridas suicidas. Las heridas contusas reclaman un cuidadoso estudio pues pueden haber sido producidas en el momento o después de la inmersión. Lo mismo hay que decir de las heridas contusas o contuso cortantes o cortantes aisladas. Como el cuerpo cae al agua, tal lesión es continuamente lavada y puede no haber los signos de la lesión vital.

2. Lesiones recibidas en el momento de la inmersión: Al arrojarse o caer al agua, especialmente si lo hace de cierta altura, puede la victima producirse pequeñas escoriaciones en la frente y en la cara, las que serán más numerosas y agregadas de contusiones y aun de heridas, si el cuerpo choca con objetos flotantes, con el fondo del lecho o cauce o cuando es arrastrado por la corriente chocando contra el fondo.

b. Lesiones producidas después de la inmersión: La tarea de extraer al cuerpo implica muchas veces, el empleo de largas varas o palos con ganchos. No siempre se dispone de la camilla especial que se coloca debajo del cuerpo para mantenerlo flotante o poderlo extraer sin engancharlo, sin destruir las ropas o perder objetos personales de identificación, y es natural entonces que se produzcan lesiones que por lo general son de un carácter superficial. En necesario pues que el oficial tome nota de la forma de extracción y de lo que accidentalmente pueda ocasionarse con la maniobra en las ropas o en el cuerpo.

Pero además de este tipo de lesiones hay otras que el cuerpo puede recibir al chocar con rocas, troncos o salientes agudas.

También hay que contar con la acción destructora de los animales acuáticos o semiacuáticos. Indudablemente los más voraces son los de agua salada. Estos animales que casi siempre son peces o crustáceos, atacan las partes del cuerpo no cubiertos por las ropas.

Si el cuerpo se encuentra en aguas navegables puede recibir extensas mutilaciones por lanchas y barcos que le toman al navegar. Las hélices pueden amputarle miembros, abrirle cavidades y producirle los más diversos tipos de lesiones.

Muy frecuentemente se encontrara que las facciones están aparentemente muy desfiguradas por le depósito de algas que en el término de tres o cuatro días son capaces de cubrir el rostro y obturar los orificios naturales.

Estrangulación.

Se habla de estrangulación cuando el cuello es comprimido o apretado por cualquier medio, pero en el que el peso del cuerpo más o menos colgado no entra en juego en ningún momento en la producción de la asfixia.

La muerte ocurre por impedimento del pasaje de aire por la traquea o laringe, o de la sangre por vasos, o bien porque se generan estímulos nerviosos inhibidores de naturales refleja. La fisiopatología de la estrangulación es básicamente la misma descrita a propósito de la ahorcadura, aunque el tiempo necesario para provocar la muerte es un poco mayor.

Podemos decir que hay dos grandes tipos de estrangulación:

• Estrangulación manual.

• Estrangulación por ligadura o lazo.

Ante una estrangulación hay que tener presente el homicidio. El suicidio y el accidente en la muerte por estrangulación es muy raro; el homicidio muy frecuentemente es ocasionado por una combinación de presión manual y compresión por lazo ulteriormente.

Asfixia por amordazamiento.

El amordazamiento es la asfixia por obstrucción de la boca y de los orificios nasales, con un género o pieza de ropa en forma tal que impide toda movilización del aire a través de esos orificios naturales.

Lo que diferencia al amordazamiento de la sofocación común es que el material sofocante es atado por detrás de la cabeza, de modo que las manos del victimario quedan libres para sujetar, maniatar o producir otras lesiones. Generalmente, la finalidad es evitar que el atacado pueda hacerse oír pidiendo auxilio, pero requiere indudablemente ser mucho, más fuerte que el atacado, haberlo vuelto inconciente por el alcohol o las drogas, o contar con el auxilio de otra persona.

Pero muchas veces le introducen a su víctima en la boca el material extraño sofocante y lo empujan hacia atrás hasta donde puedan y entonces es cuando presionan el paladar y la lengua hasta terminar obstruyendo toda la parte superior de las vías respiratorias.

Sin embargo puede darse también el amordazamiento suicida; para ello se utiliza una cinta adhesiva ancha. La víctima se ha dado rápidamente y en forma libre varias vueltas tapándose la boca y la nariz, como el material se adhiere firmemente, no hay tiempo para que el suicida pueda desandar su obra antes de perder el conocimiento y morir asfixiado.

Asfixia por compresión toracoabdominal o asfixia traumática.

Es por lo común accidental y se presenta cuando el agente actúa produciendo una comprensión externa en tórax y abdomen, en forma tal que quedan impedidos todos los movimientos respiratorios. Es el mecanismo que se da en las grandes avalanchas de gente, en los derrumbes y aplastamientos por accidentes de tránsito o ferroviarios. El cuerpo queda aprisionado debajo de un vehículo o entre dos vagones o enterrado en forma total o parcial por la mampostería o por el deslizamiento de tierra.

En las avalanchas el individuo cae a tierra inerte y asfixiado, cuando cede la presión de la gente que lo comprimía y entonces es pisoteado por la multitud presa del pánico.

Producida la compresión del tórax, el individuo no puede respirar, porque su tórax no puede expandirse en absoluto y llega un momento en que pierde el conocimiento.

Asfixia por atragantamiento.

El atragantamiento ocurre cuando la vía principal queda obstruida por un cuerpo extraño, por lo común un bolo alimenticio grande y mal masticado.

El bolo alimenticio se encaja en la faringe superior, comprime la epiglotis y obstruye la entrada de la laringe. Por lo común, la muerte viene en forma casi inmediata por irritación de las terminaciones nerviosas del nervio neumogástrico y paro cardíaco consecutivo.

Asfixia por enterramiento.

Es casi siempre accidental. Es criminal en los infanticidios. En el enterramiento accidental la víctima queda sepultada bajo una masa de tierra o de material semisólido.

En el infanticidio se hallan todos los signos de la muerte por asfixia, pero en realidad lo que permite establecer si se enterró con vida o después de muerto, es la presencia de corpúsculos de polvo tanto en las vías digestivas como en los bronquios.

Asfixia por aire confinado.

Resulta del empobrecimiento progresivo del oxígeno ambiente por la respiración del o de los individuos en él encerrados, con aumento progresivo del dióxido de carbono y del vapor de agua generados en el metabolismo respiratorio. Aumenta el anhídrico carbónico, el aire se carga además de sustancias volátiles, reductoras y malolientes procedentes de los cuerpos; hay gran humedad y aumento de la temperatura.

Puede producirse accidentalmente en niños que se encierran en heladeras o baúles, en adultos por derrumbes de minas o túneles, en embarcaciones sumergibles que no pueden renovar el aire o en encierros accidentales o forzados en cajas de caudales, cámaras frigoríficas, etc.

Asfixias gaseosas.

Las asfixias gaseosas pueden deberse a intoxicaciones por monóxido de carbono (CO) y por ácido cianhídrico (HCN), teniendo presente que otras intoxicaciones gaseosas son investigadas específicamente en toxicología.

Puntos de investigación.

1. Ante un cuerpo que presenta tinte cianótico de la cara con las conjuntivas eyectadas y hemorragias en la piel que hay que pensar en la muerte por asfixia. Pero también hay que recordar que la asfixia se produce en muchas muertes naturales.

2. En todo cuerpo que presente estos signos, hay que hacer un cuidadoso estudio y llegar a la autopsia, si no se establece por el médico que se trata de una muerte natural.

3. En caso de dudas, el examen de la escena y del cuerpo en el ambiente, es fundamental para llegar a la conclusión de si la muerte ha sido accidental, suicida u homicida.

4. En caso de ahorcadura, el surco tiene características especiales y debe ser reconocido por el médico en el lugar; no es absolutamente imprescindible que el cuerpo éste completamente suspendido para aceptar la muerte por ahorcamiento.

5. Aunque el ahorcamiento puede ser simulado, es frecuente que parientes o amigos hayan descolgado el cadáver para un probable auxilio o al impulso de un último afecto.

6. Recordar que todo cadáver que presente los signos generales de asfixia puede ser un sofocado y que por consiguiente hay que observar cuidadosamente la piel de las fosas nasales y de la boca, así como el interior de esos orificios.

7. Recordar que en todo caso donde se comprueben esos signos (cianosis, petequias hemorrágicas) hay que practicar la autopsia, a menos que las pruebas sean suficientemente convincentes de que se trata de una muerte natural.

8. No olvidar que lo más difícil de investigar es la sofocación con almohada. Hay que pensar pues en ella cuando se estudia una escena.

9. Recordar que toda asfixia por mordaza es de etiología criminal y que si el cuerpo no tiene lesiones de importancia han intervenido cuando menos dos personas o la víctima estaba inconciente por alcohol o drogas. Pero tener en cuenta el amordazamiento suicida con cinta aisladora.

10. Recordar que la asfixia por atragantamiento rara vez es criminal, siendo lo más frecuentemente accidental y por lo común ocurre en alcohólicos.

11. Si se trata de la muerte de una mujer joven, pedir la investigación de alcohol, drogas y pensar en el atentado sexual.

12. Recordar que después de diez minutos de sumersión toda medida de reanimación es inútil. Por otra parte, esas medidas se deben aplicar y ser conocidas por todo el personal policial. Ante todo ahogado hay que actuar inmediatamente y en formas decididas hasta que se tenga la seguridad de que es imposible volverle a la vida.

13. Debe recogerse el cadáver con sumo cuidado en forma de evitar que se pierdan de sus bolsillos documentos identificatorios los que llevados por la corriente pueden hacer desaparecer la única orientación práctica y rápida que tengamos. Lo mismo para evitarle lesiones producidas por ganchos.

14. Hay que diferenciar cuidadosamente las lesiones ante-mortem de las post-mortem.

15. El hallazgo de un cuerpo en el agua, no quiere decir necesariamente que se haya ahogado y después de un cuidadoso y razonado examen externo hay que proceder a una cuidadosa autopsia.

16. Es útil consultar a la gente que trabaja en esas playas sobre la dirección de las corrientes y la posibilidad de ubicar algún sitio de donde se arrojó para la sumersión.

17. Todo ahogado va primero al fondo y es arrastrado o no por el fondo, hasta que los gases de descomposición le sacan a flote. El tiempo que transcurre entre que el cuerpo se hunde, hasta que flota es variable y depende de la temperatura. En lagos de deshielo puede el cuerpo no salir a la superficie.

18. No identificar tintando los dedos de la occisa hasta que no se haya investigado debajo de las uñas la existencia de rastros de sangre, o pelos, o pedacitos de epidermis que le pueden faltar en el rostro o en las manos del victimario.

19. Buscar y estudiar luego cuidadosamente la nota suicida.

20. Comprobar cuidadosamente signos de lucha.

21. Buscar otras lesiones, especialmente relacionadas con el ataque sexual.

22. Estudiar cuidadosamente la ligadura y su surco en: su posición, su trayecto, su profundidad para diferenciar bien el surco de la ahorcadura.

Imágenes

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Caracteres clásicos del surco de ahorcadura.

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Surco de ahorcadura. Suspensión Completa.

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Equimosis producida por la estrangulación.

Conclusión

Al finalizar la investigación, redacción y elaboración de esta monografía llegue a la conclusión de que las asfixias ocupan un gran lugar en la investigación criminal en todas sus formas. Comprendí que frente a cada tipo de asfixia debo proceder de un modo diferente ya que cada una de ellas tiene sus propias características en la escena y en el examen del cuerpo, además de presentar distintos factores si se trata de un hecho criminal, suicida o accidental.

Teniendo siempre un conocimiento fisiopatológico en cada caso, junto al análisis de cada punto de investigación llevado exhaustivamente tendremos un gran éxito, ya que este conjunto de herramientas de trabajo nos permitirá eficazmente llegar a nuestro objetivo.

No debemos dejarnos llevar por una primera impresión de la escena, si no que hay que analizar cada uno de sus indicios hasta en sus más mínimos detalles; ya que muchos de los casos que parecen ser un suicidio o accidente, luego de la investigación resultan ser hechos criminales.

El reconocimiento del cuerpo en el lugar del hecho es de suma importancia cuando nos encontramos frente a un caso de muerte por asfixia, como así también la realización de la autopsia nos facilitará la comprensión y determinación de la causa y la producción de la misma.

Bibliografía:

• Manual de Criminalística de Roberto Albarracín. Editorial Policial. Policía General Argentina. Buenos Aires.

• Fundamentos de Medicina Legal de Basile – Waisman. Editorial El Ateneo.

• Investigación de la Muerte del Dr. Dardo Echazú. Editorial Policial.

• La muerte violenta de Osvaldo Raffo. Editorial Universidad. Buenos Aires. 1980.