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Naturaleza Del Fundamento De La Obligación Consignada En Los Títulos De Crédito (Mex)

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Categoría: Temas Variados

Enviado por: Rebecca 17 mayo 2011

Palabras: 2414 | Páginas: 10

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tió en un documento con vida propia y se hizo necesario explicar el fundamento de la obligación incorporada en ella.

Se suele hablar, de la causa generadora de estos documentos y que no es otra que la relación subyacente o fundamental, ostensible en los títulos llamados causales, el Art. 168 de la LGTOC, dice “si de la relación que dio origen a la emisión o transmisión de la letra se deriva una acción, esta subsistirá a pesar de aquellas a menos que se pruebe que no hubo novación”.

TEORÍA CONTRACTUAL.

Esta teoría encuentra su influencia en la corriente tradicionalmente civilista, ya que indica que el fundamento de la obligación consignada en un titulo de crédito es la relación jurídica entre el suscriptor y el tomador, esto a su vez se entiende como el contrato originario. A esta relación se le da el nombre de subyacente, por el solo hecho de estar inmerso uno con otro, por que si consideramos el hecho de que el deudor no puede jamás valerse de las excepciones derivadas del contrato primitivo; esto es que el deudor estaría obligado a pagar, en virtud del título mismo. Algunos autores como Savigny, han pretendido salvar la objeción, diciendo que el fundamento de la obligación es un contrato a favor de un tercero, si esto fuera exacto, podrían oponerse al tercer tenedor las excepciones derivadas del contrato, como las de dolo o error, siendo este un supuesto que es imposible conforme a la ley mexicana.

Como se señala en el Articulo 1792 del C.C.D.F. nos habla que los convenios es el acuerdo de os o más personas para crear, transferir, modificar o extinguir obligaciones, por su parte el Articulo 1793, del mismo código civil hace la diferencia entre lo que es un convenio y un contrato, los convenios que producen o transfieren las obligaciones y derechos estos, toman el nombre de contratos y que para la existencia del contrato se requiere consentimiento y objeto que pueda ser materia del contrato, este es el caso de los títulos de crédito, que bajo mi punto de vista el suscriptor emite y transfiere obligaciones al tenedor.

Posiciones que adopta esta teoría

La postura de la teoría contractualista tuvo su origen con los tratadistas franceses de principio del siglo XIX, quienes, files al origen de la letra de cambio y que surgió del contrato de cambio trayecticio y el cual encontraron que en dicho documento aparecieron las mismas características cambiarias y mantienen la calidad contractual de la relación subyacente.

En cuanto a las dificultades que ofrece el sostener la existencia de tal contrato con uno o más eventuales tenedores del documento, obviamente desconocidos al suscribirse, Savigny quien arguyo que respecto de los futuros tomadores el contrato se celebra con una persona indeterminada, o bien a favor de terceros.

Se puede apreciar que esta corriente no resiste, entre otras a la crítica fundada en que el deudor no esta facultado, en presencia de una reclamación, para oponer excepciones que solo podrían afectar a los tenedores anteriores, como ocurre en cualquier transmisión de derechos contractuales.

Por otra parte dice Garrigues tomando como punto de partida un argumento histórico. Ya en l derecho romano no era la escritura, sino la tradición (emitiere) del documento, la que confería al acto documental valor jurídico.

El contrato escrito se perfeccionaba no por la escritura o por la firma de los contratantes, sino por la cesión del documento suscrito por el emitente. La aprehensión o toma de posesión del documento equivalía a la aceptación de la promesa documental. La expresión Batum (nuestra data o fecha) significaba que el documento había sido entregado en la fecha indicada.

En el derecho moderno el fundamento de la obligación está en la entrega y no en la redacción del documento. La escritura no es una declaración de voluntad, es solo el modo de fijar la voluntad que luego ha de ser declara. Únicamente la desposesión permite deducir que coinciden en el contenido del documento y de la declaración de voluntad. Sólo mediante la entrega del documento surge el acto jurídico (traditio facit loqui chartam). La simple suscripción de un titulo no es nunca una valida manifestación externa de la voluntad, sino un simple proyecto interno en sentido jurídico.

La teoría contractual como ya se había comentado tiene influencia civilista y ha sido expuesta fundamentalmente por Liebe y Thol, Savigny, Goldschmidt y otros juristas que sostienen en común una tradición histórica secular en el desenvolvimiento de las doctrinas cambiarias, donde el contrato es fundamento diverso, que no es posible obligar a la persona cuyo titulo salio de sus manos, sin un contrato, ósea, por extravío o por hurto.

TEORÍAS INTERMEDIAS

Posteriormente del fracaso de las teorías contractuales, surgió las que podrían llamarse mixtas o híbridas, por cuanto invoca una doble naturaleza por parte de los títulos de crédito, siendo que conservan la importancia contractualista.

Algunos autores que sostienen esta teoría son Jacobi y Vivante, el primero afirma que en su momento el suscriptor celebra con el tomador el contrato documental, que no es sino la reproducción del contrato extracartular. Ahora bien, cuando el titulo pasa a manos de un nuevo tomador la obligación asume solo la apariencia jurídica que resulta del documento. Vivante sostenedor de la teoría contractual, dice que frente al primer tenedor se desnaturaliza el titulo al ser entregado a un tercero, para asumir el carácter de declaración unilateral de voluntad.

Posiciones que adopta esta teoría

Esta corriente aparece con la imposibilidad de atribuir a la obligación del suscriptor un doble carácter de raíz cronológica, máxime por lo que se refiere al criterio de Jacobi, pues no es admisible que un documento representativo del supuesto contrato entre el suscriptor y el tomador, en curso del tiempo asuma una mera apariencia jurídica, por razón de que, como es bien sabido, a medida que circula el título cada uno de los adquirentes asume el derecho en él consignado y no el del transmitente que tal vez no haya existido, este derecho documental no es, no puede ser una mera apariencia jurídica.

Esta teoría explica el fundamento de la obligación cambiaria en el contrato originalmente celebrado, cuando el título no ha circulado y buscan un nuevo fundamento cuando el título circula y llega a manos de un tercero de buena fe.

Vivante se refiere a la transacción que tiene lugar entre el deudor que no quiere obligarse con los rigores de un titulo de crédito y al acreedor que pretende un titulo apoyo para la circulación, cuando el primero, para mantener intacta su posición defensiva de contratante, contra todos los posibles poseedores del titulo, rehúsa el asumir frente a ellos una obligación literal, poniendo en él la cláusula (no a la orden) o (sin garantía), las cuales significan que utilizará contra todos, todas las excepciones contractuales.

Estas teorías dualistas o intermedias no pueden sostenerse, por que resulta artificioso encontrar dos causas o fundamentos distintos para una obligación única y porque, a mayor abundamiento, la teoría de la apariencia cae por su base, si consideramos que las firmas falsificadas no producen efectos jurídicos a pesar de que la falsificación se extremadamente hábil, y los vicios de la voluntad, en la pretendida declaración unilateral, no podrán, conforme a nuestra ley, oponerse como excepción.

TEORÍA UNILATERAL

Esta teoría discurre en varias direcciones, que, obviadamente, parten de la afirmación en el sentido de que no hay relación contractual, pero algunas de ellas en cierto modo acusan su origen civilista.

Esta teoría tiene su punto de partida y fundamento en las deficiencias de las teorías contractuales que no explican como un titulo de crédito, originado en un negocio jurídico cuya validez pude ser puesta en entredicho por incapacidad o vicios del consentimiento, circula válidamente entre los sucesivos tenedores, en los cuales se presume la buena fe que es consubstancial a toda relación jurídica.

Se dice que los primeros en formular la teoría más famosa entre las unilaterales, la de la creación, fueron Becker y Sachsse cuyos escritos aparecieron en el año de 1857 igual que el de Kuntze, lo cual, dice Arcangeli, prueba que la teoría estaba en el ambiente como consecuencia lógica del movimiento realizado por Einert.

Conforme a la teoría de la creación pura, el título completo, aun en manos todavía del suscriptor, tiene ya un valor pritrimonial y está en aptitud de llegar a ser, en cualquier momento, fuente de un derecho de crédito, es, en otras palabras, una obligación sujeta a condición suspensiva, y la condición se realiza al llegar el titulo, de cualquier modo que sea, a manos de persona que ostente como legitimada al tenedor del mismo documento.

El título en efecto, o es al portador, o designa la persona del titular, y una vez llegado a poder de cualquier tercero en el primer caso, o a poder de la persona designada en el segundo, la condición a que la obligación estaba sometida, puede reputarse realizada. Y no importa que el título haya salido de manos del deudor sin su voluntad o contra su voluntad, éste queda en todo caso igualmente obligado.

Los defensores de la teoría de la creación insisten en que la suscripción del titulo significa en la mayoría de los casos una real voluntad de obligarse, y que en caso de duda del suscriptor, la ley garantiza la seguridad del comercio

Algunos autores dentro del campo del acto unilateral han considerado necesario para que la obligación se constituya, no sólo la redacción y suscripción del titulo sino su emisión, con lo cual creen desvanecer la falta de voluntad del deudor de obligarse. Es así como surge la teoría de la emisión cuya consecuencia práctica respecto de la teoría de la creación, es que considera que el suscriptor no esta obligado cuando el titulo ha salido de sus manos sin voluntad o contra ella.

La primera exposición de esta teoría se atribuye a Jolly y es Stobbe su expositor final. Esta teoría ha sido seguida por Rocco y Montessori.

Posición adoptada por la doctrina, la jurisprudencia y las leyes mexicanas

La doctrina mexicana, como es natural, arranca del texto de nuestra ley:

La suscripción de un titulo al portador obliga a quien la hace a cubrir a cuela quiera que se lo presente, aunque el titulo haya entrado a la circulación contra la voluntad del suscriptor, o después de que sobrevenga su muerte o incapacidad. Art.71

De tal texto resulta evidente la postura unilateral adoptada por nuestro sistema legal, si bien, como se apunto, tal unilateralidad discurre en diversas direcciones, así lo manifiesta Roberto l. MATILLA Molina, ya que se inclina por la declaración unilateral de voluntad, mientras que Raúl Cervantes Ahumada, estima que ciertamente, la ley es la fuente de obligación, pero en la inteligencia de que dicha ley ha adoptado la teoría de la creación de Kuntze.

Por su parte Pedro Astudillo Urzúa, se inclina por la teoría mixta de Vivante, Felipe de J. Tena, comparte la teoría de la creación que en su momento propugnaron también Arcangeli, Messineo y Mossa, Joaquín Rodrigues Rodriguez admite que se trata de una declaración unilateral de voluntad, no receptiva, pero con especiales características, pues la obligación surge en el momento de la creación.

En cuanto a la jurisprudencia, no hay mucho que decir ya que se encuentra limitado a reafirmar los principios características de los T de C. y a respaldar las opiniones doctrinales sobre el alcance y significado de los documentos de que se tratad, pero de modo especial, se ha pronunciado sobre las consecuencias procesales que distinguen a estos documentos de los no cambiarios, en cuanto, como se vera en su lugar, son de los que traen aparejada ejecución, o como lo expresan algunos tratadistas, merito ejecutivo.

CONCLUSIONES:

BIBLIOGRAFIA

1. CERVANTES AHUMADA, RAÚL, TÍTULOS Y OPERACIONES DE CRÉDITO, ED. PORRUA, MÉXICO

2. ASTUDILLO URSÚA, PEDRO, LOS TÍTULOS DE CRÉDITO PARTE GENERAL, ED. PORRUA, MÉXICO

3. LEY GENERAL DE TÍTULOS Y OPERACIONES DE CRÉDITO, ÚLTIMA REFORMA DOF 28-08-2008

4. CÓDIGO CIVIL PARA EL DISTRITO FEDERAL

5. CODIGO CIVIL FEDERAL

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[1] En su libro: “Títulos y operaciones de crédito”, nos introduce a un tema que ha sido tratado por diversos mercantilistas que se han ocupado de los títulos de crédito, pero que para este autor no es de relevancia el tratar a profundidad las teorías relevantes del fundamento de la obligación de los T de C .

[2] En el libro: “Los Títulos de Crédito Parte General", habla de cómo este tipo de teorías han venido a oscurecer y complicar una cuestión que en si no encierra mayores dificultades, pero si atribuye puntos importantes en el terreno procesal, por estimar que se relaciona con la limitación de las excepciones oponibles por el demandado a las pretensiones del actor.