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Normalización En Venezuela

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Categoría: Temas Variados

Enviado por: Ledesma 17 mayo 2011

Palabras: 1603 | Páginas: 7

...

ad (Sencamer) para

ejecutar el proceso de normalización y certificación de calidad en Venezuela. También

goza del reconocimiento de organismos internacionales como Inmetro de Brasil y

Cofrac de Francia. Además, es la institución

que representa al país ante la Organización

Internacional para la Normalización (ISO, siglas en inglés de International Organization for Standardization).

Una resolución del Ministerio de la Producción y el Comercio (MPC), la N° 114, publicada en la Gaceta Oficial en esa fecha, puso fin a la independencia necesaria que existía entre las actividades de acreditación ó autorización y de certificación.

La ya erosionada competitividad del sistema productivo venezolano probablemente se vió expuesta a nuevas presiones gubernamentales. La marca Norven (del Estado) y que hasta el 14 de julio del 2003 era otorgada por el Fondo para la Normalización y Certificación de la Calidad (Fondonorma), pasó a manos del Servicio Autónomo Nacional de Normalización, Calidad, Metrología y Reglamentos Técnicos (Sencamer).

Hay quienes piensan que este cambio persigue un fin político, es decir, que el gobierno seguirá pasando factura a los supuestos

empresarios golpistas y saboteadores, al no

renovarles o entregarles a sus productos el

sello Norven, exigido en algunos mercados

internacionales. Podría también perjudicar a

los proveedores del Estado, de manera que se exija como requisito indispensable para

poder participar en un proceso de licitación

la marca Norven, que ahora otorgará

Sencamer.

Son muchas las suspicacias que ha levantado la Resolución 114 y mucha la incertidumbre en la que se encuentran más de cien

empresas acreedoras del sello Norven.

En 1993 se logró un avance fundamental cuando un decreto

de la Presidencia de la República separó las actividades de

creditación o autorización, de las de certificación. El fin no era

otro que garantizar la independencia y la transparencia exigidas

internacionalmente en este tipo de procesos. Así, Sencamer

ungía como ente rector y regulador del Sistema Nacional para

la Calidad y Fondonorma como ejecutor, es decir, como ente de

normalización de certificación de la calidad.

En febrero del 2003 entró en vigencia la Ley del Sistema Venezolano para la Calidad y en consecuencia se esperaba su reglamentación, pero lo que Fondonorma no preveía era la aprobación de sendas resoluciones que convertirían al Servicio Autónomo Nacional de Normalización, Calidad, Metrología y Reglamentos

Técnicos (Sencamer) en el ente rector y ejecutor de las políticas

del sector.

El 4 de julio de 2003 fue publicada en Gaceta Oficial la Resolución 136 del Ministerio de la Producción y el Comercio (MPC),

según la cual Sencamer pasaba a ser el coordinador del Sistema

Venezolano para la Calidad. Hasta aquí, las cosas no iban tan

mal. Pero el 14 de julio, mediante Resolución 114 del MPC se

designó a Sencamer como coordinador del Subsistema de Normalización y se le otorgó la certificación de las marcas Norven y

Certiven.

De esta forma, Sencamer no sólo coordina el Sistema Venezolano para la Calidad, sino los seis subsistemas establecidos en

la Ley: normalización, certificación, acreditación, reglamenta

ciones, metrología y ensayos. Es decir, todo el poder se concentra en un solo organismo, contraviniendo el espíritu del

legislativo y las normas internacionales más elementales para el

funcionamiento de estos esquemas.

Fondonorma no fue notificado por el MPC de la decisión que

tomaría y con la cual se verían afectados sus clientes, por lo tanto, no hubo transición que les permitiera adecuarse a las nuevas reglas. En consecuencia se lesionaron derechos adquiridos y se afectó a terceros.

Fondonorma considera que debió ser notificada de la decisión contenida en la Resolución 114 para, conjuntamente con

Sencamer, poner en práctica un plan de acciones con miras a no

afectar a terceros.

Dicha resolución establece además que Sencamer podrá acreditar a distintos organismos para elaborar proyectos de normas por sector y especialidad, para lo cual tendrían que actuar en consonancia con la práctica internacional, según comentó un

empresario. Asimismo, Sencamer quedó facultado para publicar, distribuir y comercializar las normas Covenin, para lo cual

podrá autorizar a terceros. Además, el MPC era quien aprobaba las normas Covenin. Mientras tanto, Sencamer autorizó a Fondonorma para que comercializara -hasta el 31 de diciembre de 2003- las que tenía en inventario.

Fondonorma no se extingue y continúa ofreciendo sus servicios de certificación de Sistemas de Gestión de la Calidad ISO

9001:2000, de Sistemas de Gestión Ambiental ISO 14001, de

diagnósticos de gestión, de certificación de productos marca

Fondonorma, certificación Fondonorma de Servicios, certificación Fondonorma para lotes y ensayo tipo, de venta de publicaciones y sus cursos y talleres de capacitación, entre otros.

Cultura de Calidad

Son muy pocas las empresas

venezolanas que se han

esforzado por obtener

certificados de calidad. Están

tan preocupadas por sobrevivir que desestiman los

beneficios que se derivan de

las inversiones para elevar la

calidad en los productos y en

los procesos. De esa forma

menosprecian una valiosa

herramienta que las ayudaría

a permanecer en el mercado

.

Existe muy poca propensión a la calidad por

parte de las empresas de los países en desarrollo, aproximadamente el 4% del total mundial de empresas con certificaciones de calidad, son latinoamericanas y en su mayoría se trata de empresas multinacionales.

A medida que se han ido reduciendo las barreras al comercio,

la oportunidad de expandir los mercados conlleva a la necesidad de contar con una base confiable de referencias comunes que sean reconocidas por todos los países. De esa forma se

construye un lenguaje común sobre las características de procesos y productos que contribuye al desenvolvimiento de una

justa y sana competencia.

Este lenguaje común representado en la norma, no sólo facilita las transacciones entre países, además agiliza las transacciones intersectoriales, toda vez que los productos de una

industria son demandados como componentes o materiales de

otros sectores productivos.

La normalización también ayuda mucho al desarrollo de prototipos que agilizan la adopción de tecnologías emergentes en

campos como el desarrollo de nuevos materiales, tecnología

para el cuidado y la preservación del medio ambiente, y en la

industria de la urbanización y construcción. Finalmente la normalización y certificación están agilizando

el desarrollo de conductas productivas ambientalmente amigables contribuyendo a reducir el desgaste de recursos naturales

del planeta .

Por su parte, los procesos de certificación ayudan a las empresas a incursionar con éxito en nuevos mercados al incrementar el nivel de confianza entre las empresas y sus clientes

.

En todos los casos la certificación funciona como un buen

argumento para la venta de los productos a nuevos clientes y mercados, permite el desarrollo de mejores procesos, y sistemas, eleva los niveles de productividad, refuerza los niveles de satisfacción de los clientes y contribuye a mejorar la buena imagen de las empresas y organizaciones.

Ahora bien, siendo tantos y tan fuertes los argumentos a favor de los procesos de normalización y certificación, ¿por qué existe un número tan bajo de empresas que los solicitan?. Esto puede ser derivado de una carencia de cultura de calidad. Si se indaga un poco más a fondo se encuentra que deben converger una serie de factores para que esa cultura de calidad pueda desarrollarse y las empresas se vean estimuladas a adoptarla.

Una consecuencia de la carencia de una cultura de calidad es

la de asociar los desembolsos implícitos en el establecimiento

de sistemas de gestión de calidad como costos y no como

inversión. Ciertamente hay de ambos. Las empresas deberán

invertir para el desarrollo de nuevas capacidades de producción que permitan planificar la calidad y analizar los procesos,

deberán invertir en normalización, grupos de mejora, mantenimiento preventivo, formación de personal, en auditorías internas y externas, inspecciones de sistemas y procesos, análisis

de laboratorio, calibración y certificación de equipos y sistemas y en herramientas de inspección. Es decir, las empresas

tendrán que invertir en prevención y evaluación.