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Presidentes Del Paraguay 1811 - 2008

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Categoría: Historia

Enviado por: Ninoka 13 mayo 2011

Palabras: 15211 | Páginas: 61

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un gobierno provisorio conocido como el primer Triunvirato.

Lo integraron el propio Velazco, José Gaspar Rodríguez de Francia, y Juan Valeriano Zeballos.

Junta Superior Gubernativa

Poco más de un mes después de los acontecimientos del 14 y 15 de mayo de 1811 fue de trascendental importancia la reunión del Primer Congreso Nacional, con una asamblea de más de trescientos diputados. De esta forma se establece como órgano supremo de la voluntad nacional.

Las dos principales decisiones tomadas por este órgano son la ruptura definitiva del yugo español y la conformación de la Junta Superior Gubernativa, como la primera forma de gobierno nacional. El coronel Fulgencio Yegros fue designado Presidente y como vocales el Dr. José G. Rodríguez de Francia, el capitán Pedro Juan Caballero, Fray Francisco Javier Bogarín y don Fernando de la Mora.

Su primera acción de importancia fue la nota del 20 de Julio de 1811. En ella expresaba la resolución inquebrantable del Paraguay de conservar su autonomía y que la Junta de Buenos Aires no podía ejercer ningún derecho sobre nuestro país, haciendo alusión a los deseos anexionistas de los porteños.

El Consulado

En 1813, se convocó a un Segundo Congreso Nacional que inauguró una nueva modalidad de gobierno: “El Consulado”. Lo ejercieron dos ciudadanos con el título de Cónsules de la República del Paraguay. Estuvo ejercido por el coronel Fulgencio Yegros y el Dr. José G. Rodríguez de Francia. Se estableció un reglamento de Gobierno de 17 artículos. Éste, utilizó por primera vez el término “República”.

El 12 de octubre de 1813, los Cónsules Yegros y Francia, prestaron juramento y asumieron sus funciones. La presidencia era alternada cada cuatro meses y la primera la ejerció el Dr. Francia.

El Gobierno Consular adoptó la política anti-españolista para evitar que el partido españolista mantuviera su influencia.

A mediados de febrero de 1813, entró Yegros a ejercer el poder. Sin embargo, a los pocos días, solicitó a Francia seguir ocupándose de la Administración, mientras él lo hacía del ejército. Algunos paraguayos querían la reelección de los dos Cónsules, pero la ausencia de ambición política de Yegros, anulaba sus esfuerzos.

Dictadura Temporal

El Tercer Congreso Nacional se reunió el 3 de octubre de 1814, al finalizar el periodo de gobierno del Consulado. Fue presidido por el Dr. Francia quien propuso un gobierno unipersonal, argumentado que era la mejor forma de defender a la República. Francia pensaba que lo más conveniente era una Dictadura, antigua institución romana en la que el pueblo optaba por un dictador cuando la República estaba en peligro ya sea interna o externa. Sabía de las pretensiones de Buenos Aires y, al mismo tiempo, de las intenciones del caudillo uruguayo José Gervasio Artigas, quien con el fin de formar una gran nación intentaba someter al Paraguay por la fuerza.

El 4 de octubre de 1814, el Congreso Nacional designó al Dr. Francia como Dictador Supremo de la República, por un periodo de 5 años. Una de sus medidas trascendentales fue aislar al Paraguay, como política externa.

Dictadura Perpetua

Al cumplirse dos años de Dictadura Temporal, el Dr. Francia convocó a un nuevo Congreso, el 30 de mayo de 1816. En esta ocasión, sus emisarios difundían la necesidad de una Dictadura Perpetua, con la excusa de los problemas que acarreaba mantener la independencia del Paraguay.

Al día siguiente, el Congreso aprobó la petición y el Dr. Francia fue nombrado como Dictador Perpetuo de la República. Ese mismo día, se disolvió el Congreso. A partir de entonces, el Dr. Francia era quien dictaba las leyes según su parecer hasta su muerte.

“Durante su dictadura jamás se constituyó un Tribunal Supremo de Justicia. Francia legislaba, juzgaba y sentenciaba. Fue jefe también de la Iglesia paraguaya, así como de la administración del ejército, etc. Todas estas labores las ejercía personalmente, pues estaba dotado de gran capacidad de trabajo. Tenía tres ministros, que sólo firmaban los oficios que el dictador quería. Suprimió todas las actividades políticas. Exigió que toda reunión o junta pública, tuviera autorización previa, con excepción de las procesiones religiosas”[1].

En 1820, a raíz de la frustración y desilusión de la sociedad paraguaya por la férrea dictadura, se planificó una conspiración para asesinar al Dr. Francia. Pero los rumores llegaron más rápidamente a oídos del Dictador, quien tomó las prevenciones necesarias. Este fue el principio de una época de muchas persecuciones, que presenció la ciudadanía paraguaya. Hubo cientos de prisioneros, incomunicados, torturados y luego ejecutados.

El poder político de Francia radicaba en el apoyo de la masa campesina. La única libertad que tenían los ciudadanos, era la religiosa. Francia siguió con firmeza hasta el fin las líneas de su política. El rígido aislamiento del Paraguay se mantuvo hasta su muerte el 20 de septiembre de 1840.

Etapa de transición

Dos gobiernos provisionales se sucedieron en el semestre posterior a la muerte del Dr. Francia. El primero, integrado por los Comandantes de los cuarteles y el fiel actuario del difunto, Policarpo Patiño, quien urdía la forma de posesionarse del poder. No dejando el dictador herederos políticos, crearon una Junta Provisional el 20 de septiembre de 1840, conformada por aquellos considerados con mejores títulos. La Junta fue presidida por el Alcalde Manuel A. Ortiz y los Comandantes de los cuatro cuarteles de la ciudad: El Capitán Agustín Cañete y los Ttes. Ramón Maldonado, Pablo Pereira y Gabino Arroyo. Patiño tuvo que conformarse con la secretaría del citado cuerpo.

A pesar de la expectativa ciudadana de nuevos cambios, no se vislumbraban modificaciones, ni se convocaba al Congreso. Estas indeterminaciones originaron serias demandas públicas, las cuales se acrecentaban con el transcurso de los días. Con ello, se exigió la separación de Patiño, a raíz de lo cual la Junta resolvió sacarlo de su cargo. El alejamiento de Patiño no afianzó al gobierno. La crisis se agudizaba cada vez más y 0vaticinaba una anarquía.

Como consecuencia de estos acontecimientos, la Junta vio la necesidad de recurrir a la presencia de un ciudadano con más luces, que pudiese aconsejar en los asuntos de estado antes que el país cayese en caos irreparable. “A nombre de la patria” acordaron los miembros convocar a Carlos Antonio López, quien se había mantenido alejado de las actividades políticas del país durante la dictadura. Ante el llamado, acudió de inmediato al requerimiento en noviembre de 1840. Su primer consejo fue la convocatoria del Congreso.

Ante la desidia de los integrantes del Gobierno, un grupo de soldados liderados por un modesto Sargento del Batallón de fusileros del cuartel de San Francisco, Romualdo Duré, el 22 de enero de 1841, invadieron la sala de sesiones de la Junta apresando a los miembros, sustituyéndolos de inmediato.

Segundo Triunvirato (1841)

Este gobierno prosiguió con la misma negligencia del anterior. Por ello, tuvo un breve desempeño en sus funciones. Los integrantes del Segundo Triunvirato fueron el Alcalde Juan José Medina y los ciudadanos José Gabriel Benítez y José D. Campos, quienes tenían la misión de convocar al Congreso.

Como pasaban los días y el Congreso no era llamado, fue derrocado el 9 de febrero de 1841. Tomó el poder Mariano Roque Alonso, Comandante del cuartel.

Comandancia General de Armas (1841)

En carácter de Comandante General de Armas fue nombrado Mariano Roque Alonso y como secretario a Carlos Antonio López. Este último, asumió con firmeza su función, abocándose plenamente a las tareas administrativas.

Por su parte, el Comandante Alonso convocó el Congreso en la fecha establecida, aconsejado por el hábil consejero López.

El Congreso Nacional de 1841

Luego de 25 años esta magna asamblea volvió a reunirse en el antiguo templo de San Francisco el 12 marzo de 1841. La presidió Carlos A. López, quien propuso un Consulado como forma de gobierno que sería ejercido por dos ciudadanos, por un periodo de tres años.

En el mismo acto se presentó otra moción de tendencia liberal que proponía una Constitución Democrática, que implantase el régimen de libertad. El vocero de esta petición fue el diputado Juan Bautista Rivarola, héroe de la Independencia. Su moción fue rechazada enérgicamente por López. Argumentó que no era el momento oportuno, debido a las circunstancias que atravesaba el país.

Finalmente, se optó por un gobierno fuerte y enérgico que mantuviese la tranquilidad pública. De esta manera, se constituyó un gobierno Consular ejercido por Carlos A. López como Primer Cónsul y Mariano R. Alonso como Segundo Cónsul. Ambos ejercerían los Poderes Ejecutivo y Judicial respectivamente.

El Segundo Consulado (1841-1844)

El 13 de marzo de 1841 inició sus funciones el gobierno Consular. Su principal objetivo fue la reforma del Estado, creando estamentos socio-políticos para garantizar la estabilidad. Los cónsules proclamaron un reglamento de 33 disposiciones las cuales se referían a cuestiones administrativas y políticas con el propósito de asegurar el orden y el libre tránsito de los ciudadanos en la república.

“Con el gobierno Consular el país quedaba organizado legalmente y aunque se había evitado la anarquía, sin embargo, el Congreso de 1842 al otorgar amplios poderes a los Cónsules, principió el absolutismo que más adelante se plasmaría en el gobierno unipersonal de López”[2].

Primera Presidencia de Carlos Antonio López (1844-1854)

Con el Congreso del 13 de marzo de 1844, se adoptó una Constitución para la República, aunque no todos la consideran como tal. Carlos Antonio López, durante el consulado, había adquirido un inmenso poder y consideró que había llegado el momento de establecer un gobierno unipersonal. Su moción había sido aceptada y fue nombrado Presidente de la República por un periodo de 10 años.

En ese mismo Congreso se adoptó una Constitución para la República. En ella, no se especificaban derechos y garantías, además de omitir una declaración de los fines del Estado. La separación de poderes era un hecho inexistente por la supremacía del Ejecutivo cuyas atribuciones y limitaciones no se determinaban con claridad. Habría ministros si se consideraba necesario en número y con atribuciones que fijara el mismo presidente.

El Congreso de doscientos diputados debía reunirse cada 5 años, y se percibía la falta de un cuerpo legislativo, ya que reducía a lo mínimo las posibilidades de convertirse en poder co-gobernante.

En 1849, se reunió el Congreso y, en esta ocasión, el Presidente López presentó las acciones de su gobierno. A la vez, ofreció su renuncia argumentando motivos de salud, pero esta petición fue rechazada por la asamblea.

Segunda Presidencia de Don Carlos A. López (1854-1857)

Al cumplirse el periodo de diez años de gobierno del Presidente López se constituyó una nueva Asamblea el 14 de marzo de 1854. El gobernante presentó un informe de la política de su gobierno y las acciones realizadas bajo su mandato.

Admitió las necesidades de reformas del estado, pero a la vez afirmó que el país no esta preparado para cambios bruscos. Con ello, daba a entender que la transición debía darse lentamente, comenzando por educar a los ciudadanos para que comprendieran el significado y el valor de las libertades.

Terminada su exposición, la Asamblea, en forma unánime, resolvió reelegirlo por otro periodo de 10 años. No obstante, debido a la avanzada edad del presidente, sólo aceptó por un lapso de tres años.

En 1856, López convocó a un Congreso General Extraordinario con el objetivo de dar sanción a las reformas mencionadas en el Congreso de 1854. Esta Asamblea se realizó el 1 de noviembre. Los principales puntos fueron: la limitación en el número de diputados, el derecho que se otorgaba el ejecutivo de designar a su sucesor en la presidencia en caso de impedimento o muerte del Primer Magistrado.

Tercera Presidencia de Don Carlos A. López (1857-1862)

El 14 de marzo de 1857 se reunió el Congreso Nacional, donde López nuevamente presentó su accionar gubernativo de los últimos tres años. Esbozó detalles sobre las relaciones exteriores con Argentina, Brasil y EEUU. Por otra parte, habló de los adelantos técnicos y culturales realizados en esos años. El punto de mayor interés fue lo relacionado a la sucesión presidencial.

El Eco del Paraguay, periódico de la época, patrocinaba la candidatura de Francisco Solano López, mientras que el Cónsul británico Henderson manifestaba que esa sería la mejor elección que pudiera hacerse.

El hijo del Presidente fue aclamado por los asambleístas, pero éste a su vez renunció a favor de su padre, quien continuó en el poder hasta su muerte en 1862.

Bajo su largo gobierno Brasil (1844) y Argentina (1852) reconocieron la Independencia del Paraguay. El Presidente implantó un sistema autoritario durante su presidencia. Realizó diversas reformas y fomentó el desarrollo económico. En política exterior, acabó con el aislamiento de la dictadura anterior y, a su muerte, el 10 de septiembre de 1862, dejó como heredero y sucesor en el poder a su hijo Francisco Solano López.

Presidencia de Francisco Solano López (1862-1870)

Al fallecer Don Carlos A. López, se abrió el pliego cerrado donde nombraba a su hijo Brigadier General Francisco S. López como Vicepresidente para un gobierno provisorio.

Un mes después, el 16 de octubre de 1862, el Congreso Nacional consagró Presidente a Francisco Solano López. “Tenía 36 años y pasaba por uno de los mejores momentos de su vida. Estaba convencido de estar en condiciones de cambiar la política paraguaya y alcanzar situaciones internacionales de prestigio para su persona y su patria (...) Combatió con duros métodos a los que consideró enemigos de la paz interior, para no perturbar o destruir la vida sencilla y simple de la población”[3]

Una de las principales labores de Francisco S. López fue la de fomentar la marina de Guerra y organizar el ejército. Estableció en Cerro León un campamento militar, donde se adiestraban unos treinta mil hombres.

Antes de morir Don Carlos A. López, los tratados de límites con la Argentina y el Brasil habían vencido y existía una gran desconfianza por parte de estos países. Los problemas fronterizos sin resolver podrían ocasionar el estallido de una guerra.

En cuestiones de política exterior, Don Carlos A. López, había optado por mantenerse al margen de los acontecimientos de los demás estados del Río de la Plata. A diferencia de este, el nuevo Jefe de Estado consideró que había llegado el momento de participar activamente de los conflictos que sucedían en los demás estados. Para evitar truncar el crecimiento económico del país, Francisco S. López marcó como Norte de su política exterior, mantener el equilibrio en el Río de la Plata.

A pesar de esta doctrina equilibrista, Francisco S. López no pudo evitar que los países del Río de la Plata mantuvieran constantes conflictos. Por un lado, el Imperio Brasileño que seguía su política expansionista, invadiendo territorios uruguayo y paraguayo. Por el otro, el Gobierno de Buenos Aires con su obstinado deseo de reconstruir el antiguo Virreinato, y en medio de ellos la República Oriental del Uruguay, cuyo presidente Bernardo Berro del Partido Blanco, procuraba por todos los medios mantenerse en el poder a pesar de la revolución que dirigía Venancio Flores del Partido Colorado uruguayo, con el apoyo y la simpatía del partido gobernante en Buenos Aires. Así, el gobierno paraguayo buscaba mantener la paz, pero también demandaba el respeto a la Independencia y Soberanía tanto del Paraguay como del Uruguay que estaba siendo invadido por estas dos grandes naciones.

Sin embargo, el Brasil hizo caso omiso a las exigencias y advertencias del gobierno paraguayo iniciándose la guerra con este país en 1864. En el Uruguay, fue derrocado el Presidente Berro, del Partido Blanco, y fue nombrado Flores, del Partido Colorado, como nuevo Presidente, con el apoyo del imperio brasileño. Luego de esta victoria V. Flores firmó un pacto con el Brasil para apoyarlo en la causa contra el Paraguay.

En contrapartida, la Argentina, que al principio afirmó estar neutral ante el conflicto con el Imperio brasileño, luego se mostraba favorable a su causa. Además, prohibió a las tropas paraguayas atravesar el territorio de las Misiones, zona que en principio pertenecía al Paraguay, pero estaba en tratativas la definición de los límites.

Finalmente, la doctrina del equilibrio impuesta por el Presidente López no logró su cometido, que era evitar que las dos grandes potencias se levantaran contra el país y, lo que tanto temía Solano López se produjo el 1 de mayo de 1865. Ese día, no sólo las dos grandes potencias, Brasil y Argentina, sino también la República Oriental deL Uruguay firmaron el Tratado de la Triple Alianza, para ir a la guerra contra el Paraguay.

Es así, que bajo el gobierno de Francisco Solano López se produjo la gran tragedia de una batalla desigual y sangrienta que duró cinco años. Finalizó con la muerte del Mcal. López el 1 de marzo de 1870. La guerra, no sólo termina con el casi exterminio de la población paraguaya, sino también fue devastada toda la riqueza tanto pública como privada. Los sobrevivientes, quienes en su mayoría eran mujeres, algunos niños y un centenar de heridos, tuvieron que reconstruir de la nada toda una nación.

El Triunvirato de 1869

El 5 de enero de 1869 asunción fue ocupada por tropas brasileñas a raíz del abandono de la capital por autoridades y civiles que se desplazaban en torno al Mcal López. El 15 de agosto de ese año, fue constituido un gobierno provisorio, influenciado por las fuerzas aliadas, integrado por José Díaz de Bedoya, Cirilo A. Rivarola y Carlos Loizaga.

La Constitución de 1870

La política interna paraguaya inició la reconstrucción del país –con la población reducida a menos de la mitad– por medio de una convención nacional constituyente que inició el 15 de agosto de 1870. Se sancionó una Constitución Liberal Democrática Representativa. Fue jurada el 25 de noviembre. Se eligió al Primer Presidente Constitucional, de acuerdo con las disposiciones de la Convención, y fue nombrado como Presidente Cirilo Antonio Rivarola.

Presidencia de Cirilo Antonio Rivarola (1870-1871)

La presencia de tropas extranjeras condicionó en sumo grado la vida de los ciudadanos paraguayos, ya que eran estos los que establecían el desarrollo de actividades y de la vida en general. El desenvolvimiento político se hacía inestable y caótico. Rivarola enfrentó intentos de desestabilización realizados por militares y, por otra parte, debió frenar al Poder Legislativo que pretendía supeditar al Ejecutivo. Para su tranquilidad, lo disolvió y convocó a nuevas elecciones. Triunfaron los hombres de su facción y creyendo ser reelecto presentó su renuncia el 18 de diciembre de 1871, la cual le fue aceptada, por maniobras realizadas por Juan B. Gill, su ministro de confianza y líder del Congreso.

Es nombrado el Vicepresidente Salvador Jovellanos en el ejercicio del Ejecutivo hasta el término del mandato constitucional.

Presidencia de Salvador Jovellanos (1871-1874)

Ante presiones ejercidas por Juan Gill para sacar a Benigno Ferreira del Ministerio del Interior, con quien mantenía cierta rivalidad, el Presidente Jovellanos, consigue el desafuero de Gill.

Entre 1873 y 1874, el Presidente Jovellanos debió afrontar tres revoluciones, que buscaban desplazar del gabinete al Ministro B. Ferreira por negarse a ceder territorios, al norte del río Bermejo, a la Argentina. Estos alzamientos terminan con la renuncia de Ferreira, y la firma del Pacto del 12 de febrero de 1874, por el cual Presidente Jovellanos continúa formalmente en el Poder hasta concluir su mandato.

Durante su gobierno, entre otras obras, concedió amnistía política a presos y exiliados de los golpes y revoluciones anteriores.

Presidencia de Juan Bautista Gill (1874-1877)

El 25 de noviembre de 1874 se inició el segundo periodo Constitucional con la presidencia de Juan B. Gill. Fue electo sin oposición.

Uno de los acontecimientos de trascendencia durante su gobierno fue la desocupación del territorio paraguayo por las fuerzas aliadas el 22 de junio de 1876, luego de siete años de ocupación.

Su periodo tampoco estuvo ajeno a las revoluciones para derrocarlo, pero todas fracasaron. No obstante, una conspiración preparada por Juan Silvano Godoy, José D. Molas, Cirilo A. Rivarola y otros conjurados tuvo resultado. A plena luz del día, el presidente Gill fue asesinado el 12 de abril de 1877.

Presidencia de Higinio Uriarte (1877-1878)

Tras la muerte de Juan B. Gill, ocupó la primera magistratura el Vicepresidente Higinio Uriarte. Durante su gobierno reprimió duramente todo intento de revoluciones, golpes o asonadas. Las cárceles se colmaron de presos políticos.

Presidencia de Cándido Bareiro (1878-1880)

En un ambiente de tensión política, por las violencias gubernamentales, asume la Presidencia de la República, Cándido Bareiro, el 25 de diciembre de 1878, en unas elecciones sin oposición. Inauguró el tercer periodo Constitucional.

Durante su gobierno fue asesinado el ex Presidente Cirilo A. Rivarola. Esto hizo estallar una sangrienta revolución, la cual fue sofocada por las fuerzas leales.

Tras una breve enfermedad, el Presidente Bareiro falleció sorpresivamente el 4 de septiembre de 1880. El Vicepresidente, Adolfo Saguier, antes de jurar como nuevo gobernante, fue sutilmente invitado a uno de los cuarteles donde fue obligado a renunciar al cargo. El congreso, por mayoría de votos, designó presidente provisional al Gral. Bernardino Caballero.

GOBIERNOS DE LA PRIMERA HEGEMONÍA

Asociación Nacional Republicana (1880-1904)

Presidencia Provisional del Gral. Bernardino Caballero (1880-1882)

Este periodo se inicia el 14 de septiembre de 1880 y con él, la llamada Primera Hegemonía Republicana. Caballero buscó apaciguar el caldeado ambiente político, dictando una amnistía general a todos los paraguayos emigrados por razones políticas.

Con el apoyo de intelectuales de formación liberal, como José Segundo Decoud, el Gral. Caballero inicia una política estatal de largo plazo.

A pesar de que la Constitución Nacional no permitía la reelección de los presidentes, sino hasta después de dos periodos de intervalo; en septiembre de 1881 se crea el Club Libertad cuya misión era promover la candidatura del Gral. Caballero para las elecciones siguientes.

Presidencia Constitucional del Gral. Bernardino Caballero (1882-1886)

En septiembre de 1882, se presentó la dupla Caballero-Jara, como candidatos a presidente y vicepresidente del cuarto periodo Constitucional. En noviembre del mismo año asumen los respectivos cargos.

En 1883, una aguda crisis económica golpea la producción y el comercio, mientras que varios diputados interpelan al Ministro de Hacienda José de la C. Jiménez sobre el manejo del presupuesto estatal. En el seno del poder empieza a formarse una corriente crítica a la política gubernamental que se consolidaría años más tarde, en un partido político de oposición.

Durante su gobierno se procedió a la venta de tierras públicas para cubrir gastos fiscales. Así, extensos territorios fueron vendidos a compañías extranjeras.

Terminó su periodo presidencial entregándole el mando al Gral. Patricio Escobar.

Presidencia del Gral. Patricio Escobar (1886-1890)

El colegio electoral reunido en septiembre de 1886 proclamó la postulación a la Presidencia del Gral. Patricio Escobar y a José del Rosario Miranda para la Vicepresidencia. También fueron electos sin oposición de ningún otro partido. Durante su gobierno se impuso el orden interno y la economía tuvo un interesante repunte.

Uno de los acontecimientos más importantes durante su mandato fue la creación de los partidos políticos. Su origen fue posterior a los de las demás naciones del Río de la Plata. Surgieron después de la ocupación de la capital por los aliados. La población paraguaya fue agrupándose en sectores ideológicos y de opinión con el propósito de reconstruir institucionalmente la nación.

Así fueron formándose el grupo de tendencia liberal denominado “El Gran Club del Pueblo” bajo la presidencia de José María Mazó. Además, tuvieron la participación activa de José Segundo Decoud y Rufino Taboada, entre otros.

Por otra parte, “El Club del Pueblo” liderado por Cándido Bareiro y Cayo Miltos, quienes se identificaban con el régimen del Mcal. Francisco Solano López.

El 12 de junio 1887, se debían realizar elecciones parciales del Congreso. En la ciudad de Villarrica se debían designar un Senador y un Diputado. Los candidatos de la oposición fueron Esteban Gorostiaga y Antonio Tabeada. Por el oficialismo se presentaron el Gral. Caballero y Claudio Gorostiaga. Los comicios finalizaron en un violento enfrentamiento entre los contendientes. Varios acabaron muertos. Otros quedaron gravemente heridos y numerosos dirigentes opositores detenidos. De estas elecciones fue electa la dupla oficialista.

El 10 de julio de 1887, un grupo de opositores al gobierno se reunieron para fundar el Centro Democrático. Como primer presidente de esta nucleación política fue nombrado Antonio Taboada. Tiempo después esta agrupación pasó a llamarse “Partido Liberal”.

Entre tanto, los oficialistas se organizaron con la dirección de José Segundo Decoud. Fundaron un partido oficialista el 11 de septiembre del mismo año, la denominada “Asociación Nacional Republicana”, más tarde Partido Colorado, por el color de su emblema. Tomó la presidencia de este grupo político el Gral. Bernardino Caballero, y como vicepresidente José Segundo Decoud.

A partir de entonces, estos dos partidos, con sus respectivas fracciones internas, serán los protagonistas principales del escenario político nacional.

Presidencia de Juan Gualberto González (1890-1894)

El 25 noviembre de 1890 asume como Sexto Presidente Constitucional, Juan G. González, acompañado en la Vicepresidencia por Marcos Morínigo.

En su gobierno se inicia una apertura política con dirigentes del Partido Liberal. El primero de esta agrupación en ingresar en el gabinete de González fue el Dr. Benjamín Aceval. Ocupa el ministerio de Justicia, Culto e Instrucción Pública.

A pesar de esto, graves incidentes se sucedieron entre el oficialismo y la oposición, ya que los liberales luchaban por obtener mayor representación en el gobierno. El hecho más resaltante fue lo sucedido en Ybycui durante las elecciones para el Congreso. Fueron agredidos por los colorados, que no permitían su participación. Estas circunstancias condujeron a los opositores a desechar los medios electorales para acceder al poder, e idear medidas subversivas, a través de la fuerza.

El 18 de octubre de 1891, se produjo un golpe subversivo que fue controlado por el Ministro de Guerra y Marina Juan B. Egusquiza, con saldo de varios muertos, entre ellos el líder de los rebeldes, Mayor Eduardo Vera. Este golpe es recordado hasta el presente por los liberales, como símbolo de resistencia a la opresión.

A fines del periodo presidencial de Juan G. González, se patrocinaba la candidatura del Gral. Egusquiza. Entretanto, otro sector del partido oficial promovía al Gral. Caballero. Este antagonismo, ocasionó la inestabilidad del gobierno debido a la dura pugna electoral. Ante sospechas de que el verdadero candidato presidencial sería José S. Decoud, Caballero y Egusquiza constituyen una alianza para derrocar al presidente. Logran deponerlo en un golpe cuartelero, el 9 junio de 1894. Completa el periodo presidencial el Vicepresidente Marcos Morínigo.

Presidencia de Marcos Morínigo (1894)

Siendo vicepresidente de González, Marcos Morínigo fue nombrado presidente para completar el periodo Constitucional, entre junio y noviembre de 1894.

Durante su gobierno, se llamó a elecciones donde resultó ganadora la dupla Egusquiza – Ynsfrán, para el periodo 1894-1898.

Presidencia de Juan Bautista Egusquiza (1894-1898)

El 25 de noviembre de 1894, asume la Presidencia el Gral. Juan B. Egusquiza, con la vicepresidencia del Dr. Facundo Ynsfrán. De esta manera se cumple el séptimo periodo Constitucional. Los liberales ocupan escaños en el Parlamento y puestos en la administración de la Justicia.

El egusquicismo era un sector formado por seguidores del presidente. Era el grupo de opinión política más influyente en ese tiempo.

Durante su gobierno, se desatan numerosos conflictos obreros, afectados por la crisis económica.

“Egusquiza, buscando dar fin a las violentas luchas entre los dos partidos, y ampliar su propia base de poder político, llega a un – pacto electoral – con el grupo liderado por Taboada – Queirolo, mediante el cual llegan a las cámaras en 1895, dos senadores y cuatro diputados liberales, cívicos opositores”[4].

El Gral. Egusquiza hace entrega del mando presidencial a su sucesor Emilio Aceval, el 25 de noviembre de 1898, para el octavo periodo Constitucional.

Presidencia de Emilio Aceval (1898 – 1902)

La dupla colorada de la línea egusquicista, formada por Emilio Aceval y Héctor Carvallo, llegan a la presidencia a finales del 1898. Siguen la política de su antecesor. Profundiza aun más el pacto político entre egusquicistas y la oposición. Integran en sus gabinetes, en el Poder Judicial y en el servicio diplomático a dirigentes de las dos facciones del Partido Liberal, lo que molesta a los colorados, en especial a los “caballeristas”.

Ya en el gobierno anterior, intentaron desarticular la tendencia de la facción caballerista de la A.N.R. dentro de los cuarteles, pero no lo lograron. Muy por el contrario, esta iba ganando adeptos dentro y fuera de las unidades militares. Entre ellos, los jóvenes intelectuales como Blas Garay, Fulgencio R. Moreno, Manuel Domínguez, entre otros, quienes buscaban recuperar la hegemonía perdida.

Cuando llegó el tiempo de la “sucesión presidencial”, Aceval tenía como candidato a Guillermo de los Ríos, quien renunció a comienzos de 1902 al Ministerio del Interior para llevar adelante su campaña electoral.

Desde entonces las tensiones entre el Presidente Aceval y los generales Caballero y Escobar iban en aumento. A éstos se suma el Cnel. Juan A. Escurra, ministro de Guerra y Marina, que por desavenencias con el Ejecutivo, decide complotarse con el fin de apresar al presidente el 9 de enero de 1902.

“En el Congreso los representantes “egusquicistas” se oponen al golpe, y la violenta discusión con los legisladores “caballeristas” termina en un tiroteo generalizado en el recinto del parlamento, en el que es muerto el senador Facundo Ynsfrán, candidato presidencial de Caballero. Las fuerzas de Artillería bombardean a su vez el edificio del Cabildo, restableciendo el orden entre los parlamentarios”[5].

Presidencia de Héctor Carvallo (1902)

El vicepresidente de Aceval asume la presidencia luego de los acontecimientos del 9 de enero y completa el periodo presidencial hasta el 25 de noviembre de 1902.

“Durante su gobierno se logró dominar la influencia de los “egusquicistas”, predominando nuevamente el bando “Caballerista” en el escenario político”[6].

Del pacto político anterior sólo quedan algunos cargos diplomáticos, durante algunos meses.

Finalmente, como la oposición no tenía representantes, el Colegio electoral nombra ganadora a la dupla integrada por el Cnel. Juan A Escurra y el Dr. Manuel Domínguez, para el noveno periodo constitucional 1902-1906.

Presidencia del Cnel. Juan A. Escurra (1902-1904)

El Cnel. Escurra debió afrontar no sólo una fuerte crisis financiera, tras la post-guerra, sino también la crisis de liderazgo dentro del Partido Colorado, con sus caudillos tradicionales, Caballero y Escobar, ya ancianos y apartados de la fracción egusquicista.

Por otro lado, los Liberales reunifican las facciones “cívicas” y “radicales” bajo el liderazgo de Benigno Ferreira y Cecilio Báez, con el objetivo de dar fin a la hegemonía republicana a través de una revolución. Para ello, cuentan con el apoyo de un grupo de colorados disidentes de su partido, alineados a la facción egusquicista, con quienes deciden formar un “Comité Revolucionario”

Este Comité estaba integrado por los liberales Benigno Ferreira, Cecilio Báez, y Emilio González Navero. Los que financiaban este movimiento eran los colorados Guillermo de los Ríos, Francisco Campos y el ex presidente Emilio Aceval.

“La revolución de agosto de 1904 se prolonga a través de distintas acciones militares –navales y terrestre– durante cuatro meses y termina con la victoria de los liberales, asegurada en el “Pacto de Pilcomayo”. La primera era nacional republicana llega a su fin”[7].

INICIO DE LA ERA LIBERAL

Revolución de 1904

Al desgaste político del Partido Colorado, por sus numerosas luchas internas; la reunificación del Partido Liberal, el apoyo financiero de los egusquicistas (colorados disidentes); podemos sumarle además, los problemas económicos que sufría el país. En especial, con respecto a las exportaciones e importaciones, como también el florecimiento de una nueva generación de jóvenes egresados de la Universidad, intelectuales liberales agrupados en la redacción de “El Diario”, entre otros; quienes no contaban con espacio político propio y estaban interesados en una participación más protagónica.

Son algunos de los aspectos que llevaron a planificar e integrar el Movimiento Revolucionario de 1904. La contienda militar duró desde agosto a diciembre y culmina con “El Pacto de Pilcomayo”, firmado entre el Presidente Juan A. Escurra y el jefe revolucionario el Dr. Benigno Ferreira. “La paz fue celebrada bajo la siguiente condición: la renuncia del Presidente Escurra y elección en su reemplazo del Señor Juan B. Gaona”[8].

Con este acontecimiento llega el final de la primera hegemonía de la Asociación Nacional Republicana, Partido Colorado. Se inicia la Era del Partido Liberal en la República del Paraguay, que se mantendrá por espacio de treinta y cuatro años.

La Época de la Anarquía Liberal (1904-1912)

Tras el derrocamiento del Partido Colorado y la asunción al mando del Partido Liberal, la sociedad paraguaya esperaba que volviera la estabilidad política. Pero muy por el contrario, desde el Pacto de Pilcomayo (1904), hasta la presidencia de Schaerer en agosto de 1912, el Paraguay vivió una etapa conocida como “la época de la anarquía liberal”.

En los primeros ocho años, se sucedieron nueve gobiernos, cinco revoluciones e innumerable golpes cuarteleros, en un ambiente de aguda inestabilidad. Esto fue ocasionado por los siguientes factores: las rivalidades entre las fracciones del Partido Liberal, el intento de recuperar el poder por parte de los nacional-republicanos, la irrupción de nuevos caudillos militares en la escena política y el apoyo de las cancillerías argentina y brasileña a los distintos bandos en pugna, entre otros.

Presidencia de Juan Bautista Gaona (1904-1905)

Juan B. Gaona había sido Ministro de Hacienda en el gobierno anterior. Fue designado Presidente de la República, según se establecía en el Pacto de Pilcomayo, el 19 de diciembre de 1904. Una de sus primeras acciones fue la promulgación de la Ley de Amnistía para los delitos políticos que se consumaron mientras regía el estado de sitio.

“Radicales y cívicos compartían la mayoría de los cargos en el gabinete y el Poder Legislativo. El Poder Judicial estaba integrado por magistrados colorados, sufrió también cambios de funcionarios en los meses siguientes”[9].

Sin embargo, una de las trascendentales reformas fue la incorporación del sector del campesinado al ámbito político.

Poco antes de cumplir su primer año de Gobierno, el 9 de diciembre de 1905, por desavenencias con el Ministro Benigno Ferreira y otros políticos liberales, el Congreso Nacional dispuso su destitución y nombró en su reemplazo al canciller el Dr. Cecilio Báez, mediante el voto unánime de los radicales. Con esto nuevamente se producía una discrepancia en el seno del partido.

Presidencia del Dr. Cecilio Báez (1905-1906)

El Congreso nombró al Dr. Báez como Presidente Provisional el 9 de diciembre de 1905, asumiendo el gabinete conformado el año anterior.

Al poco tiempo, una parte del Movimiento Revolucionario se separa del Partido Liberal, “por considerar terminada su misión histórica en el poder, como Partido de principios, que transgredía su programa y defraudaba la fe de la nueva generación”[10].

A pesar de la inestabilidad política, el Paraguay logra una notable prosperidad económica.

Para mayo de 1906, la Asociación Nacional Republicana convoca a una asamblea general donde presentaron nuevas propuesta para un cambio en el Estatuto. Se produce una reforma constitucional y se mejoran los derechos políticos de la mujer. También encomendaron a la Comisión Central del Partido, bajo la dirección de J. Emiliano Pérez, ser la encargada de tomar las decisiones de futuros Pactos con el Gobierno.

Varios medios periodísticos de la época plasmaban en sus columnas duras críticas al gobierno. Pero pronto fue respondida con una ley de estado de sitio y la deportación de varios periodistas en julio de 1906. Al tiempo que se presentaba la nueva dupla presidencial para el próximo periodo presidencial. La integraba Benigno Ferreira del sector “cívico” y Emiliano González Navero del “radical”. Estas circunstancias habían generado descontentos en el entorno del Partido Liberal.

A pesar de esto, el Dr. Cecilio Báez hizo entrega del mando a su sucesor Benigno Ferreira el 25 de noviembre de 1906, tras la victoria en los comicios presidenciales para el periodo 1906-1910.

Presidencia de Gral. Benigno Ferreira (1906-1908)

Al asumir el Poder Ejecutivo el Gral. Ferreira en noviembre de 1906, abrió el décimo periodo constitucional. Fue el último caudillo del siglo XIX en llegar a la magistratura dentro de un marco político de aguda inestabilidad.

Nuevamente, a través de un “pacto electoral” para las elecciones parlamentarias 1907, los colorados tienen acceso en el gobierno. Son nombrados seis dirigentes del partido opositor para ocupar las bancadas del Senado y la Cámara de Diputados. También asumen cargos en el gabinete y en la Suprema Corte.

Pero seguía agudizándose la oposición al gobierno de Ferreira, en especial en el sector de los “radicales”. Esta disconformidad condujo al golpe del 2 de julio de 1908, encabezado por el Cnel. Albino Jara, líder de los “radicales”. Este violento enfrentamiento duró dos días y culminó con la victoria de los rebeldes.

Tras la renuncia del Presidente Ferreira, se forma un comité revolucionario integrado Albino Jara, Patricio Escobar, Félix Paiva, Eusebio Ayala, entre otros. Las acciones gubernamentales de este comité fueron la disolución del Congreso y el nombramiento del Vicepresidente Emilio González Navero, para que asumiera la presidencia hasta concluir el periodo constitucional. A partir de entonces se conoció a esta etapa como el “Neo radicalismo” con la dirección del Cnel. Albino Jara.

Presidencia de Emilio González Navero (1908-1910)

A mediados de agosto de 1908, en el Teatro Nacional, se reúne una asamblea con varios miembros de diversas asociaciones políticas y ciudadanos independientes que desean cooperar en la obra de construir un gran partido político de gobierno. Al tiempo que el Partido Radical juzga finalizado su periodo revolucionario. Considera el momento de reconstituirse sobre nuevas bases y con una nueva orientación. De esa manera surge como nuevo movimiento denominado “Partido Liberal”.

En septiembre de 1908, opositores al gobierno de González Navero se alían con oficiales del ejército y preparan una nueva conspiración. Pero este intento conspirador fue descubierto por el gobierno. Así, se inicia una etapa de represión generalizada. Más de trescientos ciudadanos son aprehendidos, maltratados o torturados. Otros cincuenta presos políticos y dirigentes sindicales son deportados al Fuerte Galpón, al norte de Bahía Negra. Muchos de ellos lograron escapar al Brasil.

Un año después, varios dirigentes colorados intentan otra revolución en septiembre de 1909, pero esta vez con el apoyo brasileño. Desde dos frentes pretenden atacar al gobierno. Por un lado, desde Humaitá dirigido por José Gill y al norte bajan desde Pto. Murtinho (Brasil), Cayo Romero Pereira y Eduardo López Moreira. Por su parte, el gobierno convoca a la Guardia Nacional y recluta a unos tres mil hombres, con los que combate fácilmente la insurrección colorada en ambos frentes.

En noviembre de ese mismo año, en la capital porteña, firman un pacto revolucionario inusual, donde los Generales Bernardino Caballero (A.N.R.) y Benigno Ferreira (cívico) acuerdan una alianza para derrocar al gobierno radical, utilizando todos los medios lícitos e incluso el extremo recurso de la fuerza.

Finalmente, el Cnel Albino Jara logra un acuerdo con José Gill y los demás dirigentes opositores, permitiéndoles volver del exilio. Desarticula de esa manera la arreglada insurrección. “González Navero consigue, de este modo, completar el décimo periodo constitucional tras vencer varias insurrecciones, siendo el presidente que más tiempo logró permanecer en el poder durante los agitados años de posrevolucionarios”[11]

Presidencia de Manuel Gondra (1910-1911)

Para el undécimo periodo Constitucional 1910-1914, fue electo el 25 de noviembre de 1910, Presidente Manuel Gondra, líder indiscutible del radicalismo y como Vicepresidente Juan B. Gaona, en unas elecciones donde no hubo participación opositora.

El Ejército comenzó a intervenir constantemente en el campo político a través del problemático “Varón Meteórico” mote que se había ganado el Cnel. Albino Jara, por su fuerte y enérgico temperamento. Ni bien asumiera su mandato, Gondra, en un intento de controlar a este conflictivo jefe militar lo nombra como Ministro de Guerra y Marina.

Luego, poco antes de cumplir dos meses en la presidencia, el 15 enero de 1911, el Pdte. Gondra decide nombrar a Jara en un cargo diplomático. En acuerdo con su Ministro del Interior Adolfo Riquelme y su Jefe de Policía M. Usher. Por temor a una sublevación, el presidente toma medidas preventivas. Pero el Cnel. Jara es advertido por el jefe de policía, y éste vuelve a acuartelarse. Desde entonces resurge el viejo proyecto de Jara, el Partido Nacional, en alianza con Cecilio Báez y el colorado Manuel Domínguez, para una posterior formación de un partido de gobierno.

Unos días después, el 17 de enero, “el militar sublevado conmina a Manuel Gondra a destituir a su Ministro del Interior, y éste, por toda respuesta, envía al parlamento su renuncia que es aceptada con escasas disidencias”[12]

La Anarquía

El mismo día de la renuncia del M. Gondra, es nombrado por el parlamento Presidente Provisional del país, el Cnel. Albino Jara.

En marzo del mismo año, estalla una nueva revolución esta vez encabezado por Adolfo Riquelme, ex ministro del Interior de Gondra y enemigo político de Jara. Las fuerzas gubernistas se impusieron y Adolfo Riquelme es asesinado en Rosario.

En medio esta triste anarquía se conmemora el centenario de la Independencia del Paraguay.

Ante los reiterados desmanes, el 5 de julio de 1911, Jara es invitado a los cuarteles donde exigen su renuncia. El Congreso nombra en su reemplazo a Don Liberato Rojas, que constituye un gabinete integrado por “radical-jarista y colorados”. Además, en un pacto con los republicanos, varios colorados pasan a formar parte del servicio diplomático.

Durante el gobierno de Rojas, se sanciona la ley de amnistía política para que regresen los opositores políticos al país. También, la ley de elecciones donde se introduce el voto secreto y la formación de un Registro Electoral Permanente, aunque no llega a constituirse en hecho.

En noviembre de 1911, se desata una nueva revolución liderada por un grupo de exiliados llegados de la Argentina. El combate se inició en el Sur, y se expandió por todo el país. Esta revolución duró hasta el 28 febrero de 1912, cuando el Pdte. Rojas presenta su renuncia obligado por los golpistas colorados. Este golpe de estado estaba liderado por el Dr. Cayo Romero Pereira y el mayor Eugenio Garay. Tras la renuncia del presidente, la Cámara Legislativa, presionada también, por el Partido Colorado y en especial por Dr. Romero, nombró presidente al Dr. Pedro P. Peña, afiliado a dicho partido. De esta forma, el Partido Colorado retorna al poder.

Una de las primeras medidas adoptadas por el Presidente Peña es el reclutamiento de todos los hombres en edad de portar armas, para combatir a los dos ejércitos revolucionarios “el radical” y “el jarista”. Éstos no aceptaban el nombramiento de un colorado en la presidencia, y combatieron tenazmente hasta lograr su cometido.

El 21 de marzo de 1912, el ejército gubernista abandona la ciudad dejando a los revolucionarios victoriosos. La “restauración republicana” había durado apenas tres semanas en el poder. Al día siguiente, tras el triunfo, los radicales nombran a Emiliano González Navero presidente provisorio. Selecciona un gabinete estrictamente radical, y prepara una campaña contra las fuerzas del Cnel. Jara. Finalmente, logran vencerlo en la ciudad de Paraguari. El jefe militar fue muerto poco después. Con esto se dio fin a un caótico y violento periodo que vivió la nación, conocido como la “Anarquía Liberal”.

A pesar de ello, en el aspecto económico, durante este tiempo de anarquía, el país se benefició del auge económico regional generado en el Río de la Plata entre 1904 y 1912. Hubo nuevas industrias y empresas en diversos ramos que fueron fortaleciendo la economía nacional.

Presidencia de Eduardo Schaerer (1912-1916)

“Bajo la vieja ley electoral y sin participación de candidaturas opositoras, fue electo la dupla Eduardo Schaerer – Pedro Bobadilla que asume el gobierno”[13], siendo el duodécimo periodo constitucional.

Con su nombramiento se inicia una época de relativa estabilidad política que duró casi una década. Aunque hubo algunos intentos de conspiraciones, como en enero de 1915, cuando fracasó en Asunción el golpe dirigido por los hermanos Freire Esteves (Liberales Democráticos) apoyados por algunos militares de menor rango. Originándose una serie de medidas represivas, apresamientos y exilios, contra los dirigentes opositores.

El acontecimiento mundial que favoreció económicamente al Paraguay durante este gobierno, fue el inició la Primera Guerra Mundial, gracias a las exportaciones de los productos nacionales.

Schaerer terminó su mandato constitucional luego de cuatro años, siendo el primer Presidente civil que logró terminar su mandato. En este gobierno se crea el Colegio Militar, de fundamental importancia durante la guerra del Chaco.

Presidencia de Manuel Franco (1916-1919)

La dupla Manuel Franco – José P. Montero son nombrados por el colegiado electoral para gobernar el decimotercer periodo constitucional, sin oposición alguna. Asumen la presidencia y la vicepresidencia respectivamente el 15 agosto de 1916.

Durante su gobierno se logró la pacificación política y la restauración de la administración pública. La Asociación Nacional Republicana logra reorganizarse. Bajo la dirección de Antolín Irala buscaba participar en el campo cívico. Deja atrás las formas violentas de asonadas y conspiraciones.

También modificó la antigua ley electoral de 1911, por la Reforma Electoral de noviembre de 1916 que garantizaba el voto secreto, y con las listas abiertas para el sufragio.

En cuanto a la población paraguaya, se mantenía indiferente a las actividades políticas y su participación en los comicios electorales se daba bajo la coacción de los caudillos rurales. La Ley de Reforma Electoral generó expectativas, pero se mantuvo en niveles muy alto el porcentaje de abstención electoral.

Afectado por males cardiacos, el presidente fallece en junio de 1919. Su vicepresidente Montero completa el periodo constitucional.

Presidencia de José P. Montero (1919-1920)

El gobierno de Montero se ve notablemente afectado por la crisis económica que azota toda la región, tras finalizarse la Primera Guerra Mundial, debido al cese de las exportaciones.

Un hecho resaltante durante este gobierno fue la fundación del “Centro Femenino del Paraguay” (CFP), que es la primera iniciativa que se puede considerar como una organización de género.

José P. Montero entregó la banda presidencial, el 15 de agosto de 1920 a Manuel Gondra, tras ganar los comicios en junio de ese año.

Presidencia de Manuel Gondra (1920-1921)

Manuel Gondra asume por segunda vez la presidencia en el decimocuarto periodo constitucional, en agosto de 1920.

Su gobierno se vio nuevamente afectado por conflictos ideológicos, rivalidades entre caudillos, además de cambios en la política exterior; que fueron deteriorando el partido gubernista, debido a las agudas diferencias internas.

Esto ocasionó el fraccionamiento del partido en dos nuevos bandos. Por un lado, los radicales “gondristas” conocidos vulgarmente como “saco puku” (según la vestimenta de algunos de sus líderes); y los “sacos mbyky” integrado por gran parte del ejército, “schaeristas” y “ex jaristas” aliados a algunos caudillos colorados. Con este clima se presagia el retorno de la anarquía dentro del seno Liberal.

A fines del mes de octubre de 1921, un golpe de estado dirigido por Schaerer y el Cnel. Chirife, Ministro de Guerra y Marina, con el apoyo del batallón de Guardia-cárceles exigieron la renuncia del Ministro del Interior, José P. Guggiari, líder de los saco puku. Esto ocasionó la renuncia del Presidente Gondra, y días después de su vicepresidente Félix Paiva, que no logró constituir un nuevo gabinete.

Presidencia Provisional de Eusebio Ayala (1921-1923)

Luego de la renuncia de Manuel Gondra, y de que el país viviera una semana de tremenda crisis sin un gobierno que lo administre, el 7 de noviembre, el parlamento nombró Presidente Provisorio a Eusebio Ayala.

Ayala inició el gobierno con una política distinta a los intereses de Schaerer, formando su gabinete con personas distintas a la facción schaerista. Esta circunstancia motivó la unión libero-colorada en el Parlamento con el fin de presentar un proyecto de ley, para llamar a elecciones presidenciales. Aunque fue sancionada por el Senado, finalmente fue vetada por el Presidente Ayala el 22 de mayo de 1922. Argumenta que no es momento de convocar a elecciones debido a la crisis económica que atraviesa el país.

A consecuencia de esto, el Senado llama al ejército a levantarse en su defensa, bajo la dirección militar del Cnel. Chirife, la conducción civil de Eduardo Schaerer, apoyados también por los jaristas y los caudillos colorados. Así, a finales de mayo de 1922, se inicia una prolongada y sangrienta guerra civil que duró más de un año. Es conocida como la Revolución de 1923-1924.

Luego de duros enfrentamientos, “el Pdte. Ayala, presionado por los acontecimientos, renunciaba el 7 de abril de 1923, siendo sustituido por el Dr. Eligio Ayala, como Presidente Provisional. Poco tiempo después, el Cnel. Chirife fallecía el 19 de mayo de una enfermedad, y fue reemplazado en el mando por el Cnel. Pedro Mendoza, quien trató de romper el cerco de la capital mediante varios ataques consecutivos. Ambos bandos lucharon tenazmente y el 10 de julio de 1923, los rebeldes se retiraban derrotados. Terminaba así una de las más sangrientas guerras civiles vividas hasta entonces en el Paraguay”[14]

El Dr. Eligio Ayala renuncia a la presidencia para presentar su candidatura para el próximo periodo, el 17 de marzo de 1924. Asume el mando el Dr. Luis Alberto Riart. Bajo su corto mandato se realizan las elecciones presidenciales, sin presencia de la oposición, donde resulta ganadora la dupla Eligio Ayala – Manuel Burgos.

Presidencia del Dr. Eligio Ayala (1924-1928)

El 15 de agosto de 1924, asume la presidencia el Dr. Eligio Ayala siendo el decimoquinto mandato constitucional. Bajo la presidencia del Dr. Ayala se inicia el periodo más brillante del liberalismo paraguayo.

Durante su gobierno, la sociedad paraguaya se vio fuertemente influenciada por ideologías nacionalistas, de tendencias totalitarias existentes en Europa.

Anteriormente, las leyes electorales favorecían al grupo político gobernante, no así a los opositores que tenían muy pocas posibilidades de llegar al poder. Es por eso que los golpes, conspiraciones y revoluciones se convirtieron en opción para asumir el gobierno. Hasta que en 1927, el Dr. Ayala estableció una nueva ley electoral, que establecía la proporcionalidad de la representación y permitió el acceso de los políticos colorados al Parlamento.

En abril de 1928, se convocan a elecciones generales para el próximo periodo presidencial. Se presentan por primera vez en la historia política, dos formulas partidarias opuestas. Por la A.N.R. se presentó la dupla Eduardo Fleitas – Marcos Quaranta; y por el Liberal-radical José P. Guggiari – Emiliano González Navero, resultando ganador la dupla liberal.

Presidencia del Dr. José P. Guggiari (1928-1932)

En la mañana del 15 de agosto de 1928, asume a la presidencia el Dr. José P. Guggiari. Al poco tiempo de ocupar el ejecutivo, se agrava el conflicto con Bolivia, tras graves incidentes en los fortines chaqueños comandados por el Cnel. Rafael Franco, lo que ocasionó el quiebre de las relaciones diplomáticas entre ambos países.

El gobierno de Guggiari, sufre una constante inestabilidad a causa de movilizaciones ya sea de orden político o social. Entre ellos se destaca lo acaecido el 23 de octubre de 1931, cuando un grupo de estudiantes y obreros se manifestaban frente al Palacio de Gobierno, en repudio a la aparente indiferencia con respecto al avance boliviano en territorio chaqueño. La guardia presidencial ametralló a los manifestantes, provocando la muerte de 9 personas y varios heridos.

Debido a este hecho, el Dr. Pedro Guggiari presentó su renuncia temporalmente y se sometió a juicio político, declarándose responsable de todos los hechos. Absuelto de culpas reasumió su cargo en enero de 1932.

Poco antes que finalizara su periodo gubernativo, se desató la Guerra del Chaco, en junio de 1932. Dos meses después entrega el mando a la dupla liberal nombrada sin confrontación de candidatos opositores, integrada por Eusebio Ayala – Raúl Casal Ribeiro. Es más, el nuevo presidente ni siquiera estaba en el país cuando lo eligieron.

Presidencia del Dr. Eusebio Ayala (1932-1936)

En tanto, el conflicto chaqueño llevaba dos meses de haberse iniciado, asume como Presidente el Dr. Eusebio Ayala, el 15 de agosto de 1932. Tuvo el gran desafío de dirigir el destino del país, con decisión y acierto, en tiempos tan difíciles y este proceder le otorgó la denominación de “Presidente de la Victoria”, al finalizar la contienda.

Para lograrlo mantuvo en el Comando del Ejército al excelente estratega el Gral. José F. Estigarribia, pese a la disconformidad de algunos políticos y militares.

Finalizada la Guerra del Chaco en 1935, los dirigentes políticos no se preocuparon por las consecuencias de la contienda, sino más bien se concentraron en la sucesión presidencial; ya que la presidencia del Dr. Ayala llegaba a su fin.

Un malestar social comenzaba a incrementarse, debido a que un grupo de políticos proponía la reforma constitucional, con la intención de reelegir al Dr. Ayala. Además, de la lenta adaptación a la vida civil del numeroso cuadro de oficiales, y la desmovilización de las tropas que causaban graves trastornos a la sociedad.

Durante la guerra, cierto grupo político venía negociando con los militares la posibilidad de que éstos asumieran el gobierno, luego de la contienda. Cuando se supo sobre este plan, el Cnel. Rafael Franco fue acusado de ser el director de estas negociaciones, por ello fue exiliado, a fines de enero de 1936.

A pesar de esto, la conspiración se llevó a cabo, debido a que un grupo de oficiales fue retirado de las filas del ejército. El 17 de febrero de 1936 se produce un golpe de estado, al sublevarse las fuerzas de Campo Grande. Por su parte, el gobierno con apoyo policial intentó resistir. Luego de un día de duro enfrentamiento, al caer la noche el Presidente Eusebio Ayala dimitió al mando y las fuerzas revolucionarias se posesionaron de poder, y Ayala quedó arrestado.

Presidencia del Cnel. Rafael Franco (1936-1937)

Luego de la victoria obtenida tras el golpe del 17 de febrero del ’36, el Cnel. Rafael Franco fue nombrado Presidente Provisorio, a través de un acta suscripta por los militares sublevados, y promulgaron un decreto de índole fascista, por el cual establecían la prohibición de toda actividad que no provenga del Estado. Además suprimen por un año toda actividad partidaria.

Este gobierno se declaró antiliberal y antioligárquico, pero sobre todo nacionalista. Fue derogada la Constitución de 1870 y se disolvió el Parlamento. Los protagonistas de la revolución no tuvieron en cuenta a los partidos políticos tradicionales, ya que no se apoyaron, ni solicitaron cooperación a ninguno de los dos.

La Revolución de febrero del ’36, tuvo como consecuencia inmediata la creación de la Unión Nacional Revolucionaria, más tarde Partido Revolucionario Febrerista. El militarismo se instalaba en el poder y se sentía capaz de reemplazar a los partidos organizados para conducir al país.

La institución de este régimen político fue brusca para una sociedad que no estaba preparada para transformaciones tan radicales, lo que promovió un ambiente angustioso de mucha represión. El ejército exigía cambios en el gabinete. A raíz de ello, el 13 de agosto de 1937, se produjo un golpe militar que terminó con la renuncia de Rafael Franco, para evitar enfrentamientos violentos. En su lugar fue designado Presidente Félix Paiva miembro del Liberalismo.

Presidencia del Dr. Félix Paiva (1937-1939)

Siendo Decano de la facultad de Derecho de la Universidad Nacional lo nombraron Presidente de la República el 16 de agosto de 1937. El Dr. Félix Paiva, destacado periodista y político, fue el único paraguayo que llegó a la presidencia de los tres Poderes del Estado.

Una vez que asumió la presidencia permitió a los exiliados liberales retornar al país. Convocó a los legisladores a ocupar nuevamente el Congreso Nacional, y puso nuevamente en vigencia la Carta Magna de 1870.

Hacia 1939, se realizaba una fuerte campaña para las elecciones presidenciales con el apoyo de los Liberales. El gran conductor de la contienda del Chaco, el Gral. José F. Estigarribia, tras vencer en los comicios, asume la presidencia en agosto de ese año.

Presidencia del Gral. José Félix Estigarribia (1939-1940)

Cuando el Gral. Estigarribia asume la Primera Magistratura del Paraguay, en Europa se desata la II Guerra Mundial, hecho que beneficiaría económicamente al país.

En cuanto a la política de Estigarribia y la tendencia de las Fuerzas Armadas, se inclinaba hacia el bando del Eje (Berlín-Roma-Tokio) situación que motivó divisiones en el entorno político y también en la sociedad. Es así, que grupos de estudiantes y obreros, apoyados por la prensa opositora a través del periódico “El Tiempo”, denominados “tiempistas”, se manifestaban en contra del gobierno. Esto provocó que el presidente decretara la intervención de la Enseñanza Secundaria y Comercial. Esto, a su vez, motivó la renuncia masiva de los miembros del Congreso el 16 de febrero de 1940.

“Para julio de ese mismo año, se sancionó una nueva Constitución, de tendencia totalitaria. La cual fue aprobada por un plebiscito el 4 de agosto y jurada el día 15 del mismo mes. Por esta Carta Magna se fortalecieron las atribuciones del Presidente, el cual gobernaría por el lapso de cinco años pudiendo ser reelecto por un periodo más; podría disolver el parlamento, que desde entonces se llamó Cámara de Representantes; se suprimió la Vicepresidencia; se creó el Consejo de Estado, integrado por Ministros y 9 miembros; al Poder Judicial lo dejaban a cargo de la Corte Suprema de Justicia, y aunque se mantenía independiente, se mantenía la preponderancia del Poder Ejecutivo sobre los demás poderes. Esta constitución se mantuvo hasta 1967”[15].

Poco después de cumplir un año de asumir la presidencia, el 7 de septiembre de 1940, el Gral. José F. Estigarribia y su esposa fallecieron trágicamente en un accidente aéreo en las cercanías de Altos. La muerte inesperada del gran héroe de la Guerra del Chaco conmocionó al país.

SEGUNDA HEGEMONÍA COLORADA

Presidencia Provisional del Gral. Higinio Morínigo (1940-1943)

Tras la muerte del Gral. Estigarribia, el Consejo de Ministros designó Presidente Provisional al Ministro de Guerra el Gral. Higinio Morínigo, el 7 de septiembre de 1940.

Con ello, se dio fin al largo periodo de la Era Liberal, y se inició una época de dura persecuciones para los afiliados a este partido, el cual fue disuelto por el polémico Decreto N° 12.426.

Cuando el Gral. Morínigo comenzó su mandato, rectificó la política de su antecesor. Los liberales que trabajaron de cerca con Estigarribia fueron apresados, exilados o confinados a campos de concentración.

Por su parte, la Asociación Nacional Republicana ofreció su cooperación al gobierno de Morínigo, pero éste se opuso a la participación colorada. Sólo acepto el apoyo del Movimiento Nacional Revolucionario, integrado por franquistas, tiempistas, civiles sin representac