Leer Ensayo Completo Principios Y Valores Del Paradigma Emergente

Principios Y Valores Del Paradigma Emergente

Imprimir Documento!
Suscríbase a ClubEnsayos - busque más de 1.928.000+ documentos

Categoría: Ciencia

Enviado por: Helena 07 abril 2011

Palabras: 6349 | Páginas: 26

...

explícitos que favorecen u obstaculizan dicho proceso. Pareciera relevante considerar los elementos que forman parte de ese proceso y desglosarlos en sus partes más elementales para poder aprehenderlo. Pero, cada vez que lo intentamos, cada vez que abordamos el conocimiento de esta forma, se nos escapa algún factor que influye en la obtención de resultados, los cuales no pudieron ser predichos y que se presentan como inesperados la mayoría de las veces. Vemos así, por ejemplo, que un alumno que no obtuvo “buenas calificaciones” como resultado de la evaluación de su experticia académica durante sus estudios de formación profesional, resulta ser apreciado por su desempeño cuando se desenvuelve como profesional. Esta situación podríamos pretender explicarla sobre la base de múltiples, variadas y, muchas veces, contradictorias conjeturas. Pudiéramos afirmar que se trata de fallas en la evaluación. Pudiéramos suponer que se trata de estándares diferenciales entre los exigidos por la institución universitaria y los exigidos por las empresas. Pero cualquier hipótesis nos conduciría, inevitablemente a la búsqueda de explicaciones tentativas que solo mostrarían aspectos parciales de dicha situación.

Lo dicho anteriormente guarda relación con el intento que han hecho muchos enfoques teóricos al pretender explicar cómo se incorpora el conocimiento (cómo aprendemos), con qué grado de profundidad se incorpora lo aprendido (alcance de la información), cómo se preserva lo aprendido (memorización), o en qué medida se vincula a otras áreas del conocimiento (sistematicidad y transdisciplinaridad), entre otras cosas. Pero un aspecto importante a considerar es que cada una de estos enfoques sólo toma en cuenta aspectos parciales de un proceso que es integrado en esencia y caótico por naturaleza. Dicho de otro modo, el proceso de formación profesional posee diversos niveles de orden, entrelazados y plegados sobre sí mismos.

El proceso de aprendizaje, ha sido llamado comúnmente de enseñanza-aprendizaje para denotar que conviene estudiar analíticamente las acciones que ejecuta quien procura el conocimiento y, por otra parte, las acciones que ejecuta quien aprende (quien recibe el conocimiento). En esta, y en todas las chifladuras que elabore a lo largo del proceso doctoral, considero que el proceso de formación profesional (tecnológico, en este caso): a) se caracteriza por ser un proceso permanente de aprendizaje; b) es uno en el que todos los actores y sucesos involucrados (docente, alumno, proceso instruccional, sistema educativo, políticas de estado en materia educativa, requerimientos del ambiente, etc.), se encuentran finamente relacionados de modo interdependiente; c) implica que todos los actores y sucesos involucrados están expuestos a una continua transformación, aún cuando los actores no tengan conciencia del cambio; d) supone que cualquier acción, por pequeña que sea, puede acarrear grandes modificaciones funcionales y estructurales.

EL CAOS, ARQUITECTO DEL UNIVERSO

Cuando vamos a una presentación de algún intérprete de nuestra preferencia y agrado, nos preparamos emocionalmente para escuchar la interpretación respectiva, procuramos ubicarnos en un sitio cómodo, nos colocarnos en un estado de ánimo de disfrute de la experiencia y aceptamos las condiciones ambientales del momento y del recinto; en fin, nos convertimos en una unidad integrada y dispuesta a disfrutar de la experiencia. Esta situación presupone varias cosas interesantes de referir: a) Existe una predisposición favorable hacia el intérprete, debido a múltiples razones (conexión afectiva, interés por conocer nuevas versiones de lo interpretado, etc.); b) Hay una voluntad consciente que conduce a una acción de búsqueda de la experiencia; c) Entramos en contacto con nuestra vivencia interna al querer re-crear experiencias similares con el intérprete; d) Se nos presentan diversas expectativas sobre la experiencia por venir. En fin, hay apertura a la experiencia con actitud positiva hacia la misma.

Pero hay otro modo de abordar la experiencia referida anteriormente: Es posible que haya que esforzarse mucho para adquirir la entrada al espectáculo; se requiere llegar con mucho tiempo de antelación al inicio del mismo, a fin de lograr la mejor ubicación; es conveniente ubicarse a una distancia prudencial del escenario para prevenir molestias de los admiradores apasionados; conviene retirarse del recinto antes de que finalice el espectáculo para evitar los riesgos de las aglomeraciones; y, sobre todo, hay que estar vigilante con las pertenencias personales…Ello implica el abordaje de la experiencia centrado en aspectos alejados del disfrute de la experiencia.

Los dos ejemplos anteriores, están relacionados con dos maneras distintas de abordar (concebir) la experiencia y, ambas, están asociadas a distintos paradigmas. Un paradigma es un modelo, un marco de referencia, un punto de vista, una forma de percibir, comprender e interpretar a los seres vivos, al mundo y a la relación entre ellos (Urbano, 1998). Nuestra forma de percibir, comprender e interpretar al mundo, guarda relación con los mapas (representaciones internas) que hayamos hecho del modo como son las cosas (realidades) o del modo como deberían ser las cosas (valores). Una experiencia significativa para nosotros ocurre cuando nuestras realidades están alineadas a nuestros valores.

Pero, lo anteriormente dicho no siempre ocurre de esa forma dicotómica. Muchas veces observamos las imprecisiones meteorológicas al intentar predecir el clima durante períodos de tiempo que sobrepasen una semana, o las imprecisiones al querer predecir el comportamiento social. A este respecto, si consideramos que todo lo que integra el universo forma parte de un sistema en no-equilibrio, con un funcionamiento caracterizado por la no recurrencia (irreversibilidad), de que el orden y el desorden, el determinismo y el azar pueden ser diferentes estados del mismo fenómeno (Prigogine, 1997), de que si variamos las condiciones iniciales de un fenómeno, puede darse lugar a tantos cursos de acción o resultados, más amplios o mayores, aun cuando las variaciones iniciales hayan sido pequeñas (efecto mariposa), podemos suponer que lo único cierto en el universo conocido es la indeterminación o incertidumbre y que ello, en términos de Briggs y Peat (1999), es una cosa muy estimulante, porque nos permite la posibilidad de innovar, de crear o de reformular las ideas preconcebidas o estereotipadas.

Estos autores (Briggs y Peat, 1999), proponen un conjunto de ideas relacionadas con el caos que ayudan a abordar con humildad la tarea de conocer el universo desde nuestra cotidianidad. Una de sus ideas centrales gira en torno a que el caos tiene mucho más que ver con lo que no podemos saber que con la certeza y con los hechos propiamente. Tiene que ver con dejarse ir, con la aceptación de los límites y con la celebración de la magia y el misterio.

Muchas veces he escuchado que para apreciar mejor algo (un suceso o una cosa) o a alguien, hay que tomar distancia de la situación, del objeto o de la persona a la que deseamos apreciar; es decir, colocarnos “a distancia” del objeto o del sujeto pareciera que nos permite conocerlo o re-conocerlo mejor. Pero, ¿qué implica ese distanciamiento?, ¿qué observamos cuando nos alejamos de la situación o del objeto?, ¿realmente nos alejamos del objeto o del sujeto? Para responder a estas interrogantes me valdré de lo expuesto por Briggs y Peat (1999) en relación con la perspectiva. La perspectiva, en la teoría del caos, es lo que nos conduce a considerar la experiencia como un acto creativo sobre la base de la autoorganización al considerar el modo en que la naturaleza crea nuevas formas y estructuras, y lo impredecible y la confusión de la naturaleza (ley del vórtice).

Otro aspecto importante de la teoría del caos es el referente a la no linealidad de los sistemas caóticos. En un sistema caótico todo está conectado con todo lo demás, mediante la retroalimentación positiva y negativa. El poder positivo del efecto mariposa implica el reconocimiento de que cada individuo es un aspecto indivisible del todo y ello sugiere que es posible el uso del poder o influencia positiva para la transformación (ley de la influencia sutil).

Por su parte, la ley de la creatividad y la renovación colectiva (Briggs y Peat, 1999), sugiere que desde la perspectiva del caos, toda la actividad en la sociedad y en la naturaleza es una actividad colectiva, la cual, de acuerdo a Capra (2002), se conforma con base en redes humanas, las que, a su vez, son siempre consideradas como redes de comunicación. Ello sugiere que cuando los individuos se unen, aunque se pierdan algunos grados de libertad, se descubren otros nuevos, surge una nueva inteligencia colectiva, un sistema abierto, absolutamente insospechado y muy lejos de lo que cualquiera podría haber esperado al contemplar a los individuos actuar aisladamente.

Con la ley de lo simple y lo complejo, Briggs y Peat (1999) plantean el concepto de intermitencia el cual alude a la transformación constante de lo complejo en lo simple y viceversa. Este concepto se corresponde con uno de los principios del orden del universo que integra la concepción dialéctica del universo infinito (Ohsawa, 1965): “todos los antagonismos pueden clasificarse en dos categorías, Yin y Yang, y ellas son complementarias”. Por otro lado, se corresponde con dos de los teoremas o definiciones dinámicas del Principio Unificador que forma parte de esta filosofía oriental sintetizada por Ohsawa: a) Yin produce Yang; Yang produce Yin al llegar a lo extremo; b) Todas las cosas y fenómenos cambian constantemente sus componentes de Yin y Yang, todo está en movimiento continuo.

Podemos apreciar la similitud con lo dicho anteriormente, cuando Briggs y Peat afirman que la simplicidad y la complejidad se transforman constantemente la una en la otra, cuando las interacciones, las repeticiones y las retroalimentaciones están en funcionamiento. Ello implica que la complejidad y la simplicidad no están presentes de modo inherente en los propios objetos, sino en el modo en que las cosas interactúan entre sí y nosotros con ellas.

El término autosemejanza, extraído de los conceptos de Mandelbrot relacionados con los fractales, incluye la idea de las diferencias individuales y la singularidad, así como las similitudes. Dicho de otro modo, la ley de los fractales y la razón, expuesta por Briggs y Peat (1999), nos muestra que en nuestra existencia a pequeña escala, cada uno de nosotros, al igual que los árboles, es una representación única del mundo que nos creó, lo que da sentido de humildad y valor intrínseco a nuestra vida e imprime grandeza y belleza a todo lo que existe en el universo.

Comprender que cada uno de nosotros es único, con procesos internos que fluyen a un ritmo propio aunque vinculado al ritmo universal, implica que nosotros en cuanto sistema biológico, vibramos a una longitud de onda particular asociada a ese ritmo universal y con nuestra propia medida del tiempo. Por su parte, los sistemas autoorganizados sacrifican algo de la individualidad inherente a sus componentes para permitir que exista lo colectivo. Sin embargo, esos grados ocultos de libertad están siempre presentes para animar el sistema. El cerebro opera con multiplicidad de relojes internos, conscientes algunos (como cuando queremos resolver un examen), inconscientes otros (el reflejo cardio-respiratorio es un buen ejemplo de ello). Lo anteriormente dicho forma parte de la ley de los rizos fractales de la duración. En palabras de Briggs y Peat (1999), no necesitamos más tiempo, sino un tiempo pleno, en el sentido de comprometernos con la actividad que estamos desarrollando.

Finalmente, la ley de la corriente de una nueva percepción (Briggs y Peat, 1999), nos ilustra la importancia de apreciar la totalidad dentro del caos. Entre los siglos IX y XV, se consideraba nuestra planeta como un ser vivo y al ser humano como un asistente de la naturaleza. Este punto de vista cambió con el enfoque mecanicista cartesiano-newtoniano, al considerar al universo como fragmentado y compuesto de partes aisladas, lo que condujo a un entendimiento del mundo y de su funcionamiento separado del observador. Comprender (conocer), se convirtió en descomponer las cosas en sus elementos y explicar los lazos causales que los unían. La predicción y el control fueron las fuerzas dinámicas de la nueva sociedad científica. Aunque es cierto que este paradigma nos condujo al brillante florecimiento del arte, la poesía, la música y la arquitectura renacentistas y al desarrollo científico y tecnológico que lo siguió, también es cierto que nos condujo a un alejamiento de la naturaleza, a un entendimiento parcelado de la experiencia, a una pérdida de la “visión de conjunto” (totalidad). Sin embargo, esto cambió a partir del siglo XIX gracias a descubrimientos de varios pensadores, entre los que figuró Henri Poincaré. Poincaré expuso que cuando los sistemas vibran u oscilan en simpatía unos con otros, de modo que las menores conexiones entre ellos magnifican gradualmente su interacción mutua, ocurre un fenómeno que él denominó resonancia (conocido como efecto mariposa con base en lo expuesto por Edward Lorenz hacia principios de los años ´60).

La teoría del caos nos enseña que siempre somos parte del problema y que las tensiones particulares y las dislocaciones siempre se desarrollan a partir de todo el sistema, más que de una parte defectuosa. Considerar un asunto como un problema meramente mecánico a ser resuelto, puede aliviar los síntomas temporalmente, pero el caos sugiere que a largo plazo sería mucho más efectivo tener en cuenta todo el contexto en el que se manifiesta un problema particular. Abordar la vida desde una perspectiva caótica implica reconocer que es prudente apreciarnos como pertenecientes e interconectados a todo el mundo, como un aspecto esencial de la organización de la naturaleza, como observadores que somos parte de lo que observamos; en suma, abordar la vida desde una perspectiva caótica tiene que ver con abandonar esa obsesión mecanicista por el control y a predicción y dar la bienvenida al caos, en términos de ampliar nuestra sensibilidad al cambio y a lo emergente. Actuar de esta forma, en palabras de Briggs y Peat (1999), en concordancia con lo expuesto por Ohsawa (1965) es liberador, sanador y conducente a la felicidad.

LAS LEYES DEL CAOS EN LA FORMACIÓN TECNOLÓGICA

Considerar la autoorganización como aspecto importante a promover en el sistema educativo actual de los institutos universitarios de tecnología, requiere flexibilizar el currículo, disoñar (diseñar con base en nuestros sueños) nuevos y variados ambientes y estrategias de aprendizaje y elaborar normas flexibles y dinámicas que integren diversas modalidades de aprendizaje (ser creativo).

Por otra parte, todos los actores involucrados en el proceso educativo, tienen la potencialidad para contribuir con pequeñas ideas y acciones, a la generación de las grandes transformaciones necesarias en la estructura y funcionamiento actual de estas instituciones. Ejemplo de ello es el cambio curricular que vive actualmente el Instituto Universitario de Tecnología “Dr. Federico Rivero Palacio”, proceso mediante el cual se está modificando la estructura macrocurricular (plan de estudios de las carreras), sobre la base de un lineamiento general referido al número total máximo de horas semanales de actividad académica presencial (usar el poder de la mariposa).

El trabajo conjunto de revisión curricular, ha conducido a la integración del colectivo académico institucional constituyéndose en un sistema interactivo productor de ideas y generador de opciones diversas (creativas) e innovadoras. Proponer la modificación de la orientación, alcance y estrategias instruccionales para el dictado de los cursos de desarrollo humano, de cultura, de lengua y comunicación y de inglés, ha sido una novedad, como resultado del esfuerzo conjunto de integración hecho entre los jefes de departamentos académicos y los jefes de las áreas respectivas (fluir con la corriente).

Por su parte, considerar que los ajustes microcurriculares requieren un esfuerzo enorme por ser muy difíciles de variar los esquemas preconcebidos sobre el proceso de aprendizaje (“se requiere de mayor cantidad de horas a la semana para impartir todo lo exigido para formar un técnico superior universitario de calidad”), lleva consigo la creencia de que se trata de un fenómeno multivariado y complejo y, por tanto, casi imposible de ser modificado sin sacrificar la calidad. La experiencia actual que conduzco en el instituto, en relación con estos ajustes curriculares ha demostrado que mientras más compleja parecía la estructura del plan de estudios de una carrera (en términos de la distribución de la carga horaria o de la carga crediticia), al determinar el impacto que dichas cargas pudieran tener sobre el logro de las competencias asociadas al perfil profesional respectivo, inmediatamente simplificó la tarea de disminuir cualquiera de dichas cargas (explorar lo que hay en el medio).

Podría decirse que el proceso que se da en un momento particular en un aula (proceso instruccional) de una institución, se parece (es autosemejante) al proceso que se da en un consejo académico o en una asamblea de profesores. En todas estas instancias, se da la oportunidad de aprender, de evolucionar, al igual que lo hacen los sistemas biológicos como sistemas autoorganizados y autosostenibles. En otras palabras, cada institución de educación superior, puede evolucionar “enquistada” en sí misma o puede evolucionar interdependientemente de forma acompasada con otras instituciones, lo que no impide mantener su propia autosemejanza e identidad, sin menoscabo de las diferencias con las otras instituciones (observar lo artístico del mundo).

Estos procesos planteados anteriormente, requieren de esfuerzo y de una inversión de tiempo para su desarrollo. Se podría afirmar que una transformación institucional requiere de mucho tiempo, en unos casos, o de poco tiempo en otras circunstancias y que ello dependerá de la vivencia que tengamos del uso del tiempo, en relación con la experiencia interior de los ritmos propios de su existencia asociados al compromiso con la actividad que se esté desarrollando (vivir dentro del tiempo).

Finalmente, considerar la autoorganización como aspecto importante a promover en el sistema educativo actual, reconocer la potencialidad que tienen los actores para contribuir a la generación de las transformaciones necesarias en la estructura actual de estas instituciones de educación superior, favorecer la integración del colectivo académico institucional como sistema interactivo productor de ideas y generador de opciones creativas e innovadoras, comprender que lo que aparentemente son transformaciones curriculares complejas realmente son sucesiones integradas de eventos simples, aceptar que las instituciones pueden parecerse entre sí pero también poseer particularidades que la identifican y diferencian de otras, y tomar conciencia de que al comprometernos con la transformación institucional vamos en procura del bienestar del colectivo en formación, nos ayudará a integrar la totalidad del proceso desde el punto de vista de nosotros como participantes del proceso y no como gerentes del mismo (reunificar el todo).

PRINCIPIOS, VALORES…Y ALGO MÁS

El nuevo paradigma o paradigma emergente incluye nuevas formas de comprender el funcionamiento del mundo; así los principios de incertidumbre, complejidad, sincronicidad e identidad se complementan con los valores relacionados con la dimensión humana, la ética, la espiritualidad y la felicidad, el gozo y la ternura.

Una rápida mirada sobre la información cotidiana que muestran los medios de comunicación, permite observar que la mayoría de los problemas globales y a la vez vitales y cotidianos, no solo se caracterizan por ser “enormes” (fuera de normas conocidas) sino también, por sus escalas irreductibles; dicho de otro modo, por su tendencia a la indeterminación (Hawking, 2003). La característica más importante de estos problemas es que revelan la interconexión de distintas dimensiones de lo real (distintos niveles de orden) y que, a su vez, se revelan en toda su complejidad. Complejidad significa aquí, la emergencia de procesos, hechos u objetos multidimensionales, que poseen componentes de aleatoriedad, azar e indeterminación y que conforman, en su aprehensión, grados irreductibles de incertidumbre (Morin, 2006). Por lo tanto, un fenómeno complejo exige de parte del sujeto una estrategia de pensamiento a la vez reflexiva y no reduccionista, caracterizada por las coincidencias significativas que puedan surgir de la interacción entre distintos observadores y entre ellos y lo observado (Grandío, 1999).

Por otra parte, un contexto inédito y enorme requiere un pensamiento creativo, radical, polifónico y exorbitante: creativo, en cuanto permita encontrar nuevas relaciones con base en lo ya conocido; radical, en cuanto favorezca la transformación (re-creación permanente) del Ser; polifónico por exigir la participación del colectivo en los procesos de transformación; y exorbitante, que permita ser capaz de pensar fuera de la órbita de los lugares comunes.

La pedagogía desde el corazón requiere el concierto armónico de los principios enunciados a fin de reconocer, por una parte, la complejidad del proceso educativo a través de la simple expresión admirativa de un niño o de un adulto que descubre (aprende) algo por primera vez y, por otra, la sencillez con la que necesita abordar dicho proceso el que ayuda a descubrir el conocimiento, sea un profesor, un docente, un facilitador del aprendizaje o un maestro.

Por otro lado, es de vital importancia el fortalecimiento de la identidad del aprendiz como individuo-en-relación e integrado ecológicamente a su ambiente, a fin de propiciar la generación de experiencias significativas conducentes a aprendizajes significativos. Los procesos de evaluación deben estar al servicio de orientar la acción de aprender, más que a la mera medición de aspectos vinculados al nivel de logro de objetivos, del desarrollo de habilidades o de adquisición de actitudes socialmente aceptables.

Cuando se trata de proporcionar al aprendiz medios que favorezcan el aprendizaje, conviene recordar a Freire (en Mondol, 2005) cuando afirma: “…el hombre no tiene una naturaleza dada de una vez para siempre, sino una historia hecha de decisiones, de creación, de posibilidades siempre nuevas, de enfrentamientos con lo imposible”. Y ello no es más que una invitación a abordar el aprendizaje como una experiencia vinculada al caos y, por tanto, a la incertidumbre. Ya sabemos que lo único cierto es la indeterminación; en palabras de Zapatero (2004), “Necesitamos la incertidumbre para establecer relaciones afectivas, para aumentar nuestros conocimientos, para fortalecer nuestra conciencia y para desarrollar nuestra autoestima. La incertidumbre ante el futuro, ha sido y será el motor que mueve a la humanidad hacia adelante. La seguridad absoluta en todos los órdenes es parálisis, castradora de la personalidad y arrullo de vagancias”.

Finalmente, pero no por ello menos importante, la pedagogía desde el corazón exige un acercamiento educativo caracterizado por la expansión de la intimidad y el placer de la coexistencia, a través del amor, la ternura y la confianza contenidas en lo que Humberto Maturana llamó matrística (Gutiérrez en Mondol, 2005). Vivir matrísticamente, permite abrir espacios de cercanía corporal y es hacer de la convivencia una fuente de bienestar y salud. Por supuesto que todo ello implica una acción fundamentada en lo ético, lo cual conducirá inevitablemente al desarrollo del Ser en cuanto desarrollo de la espiritualidad. Todo ello contribuirá a entender y concebir el aprendizaje como una aventura ecológica, que permita la exploración de la experiencia interior y de las relaciones entre los participantes como medio para su desarrollo como ser humano integrado.

BIBLIOGRAFÍA

|Briggs, J. y Peat. D. |(1999) |Seven life lessons of chaos. Spiritual wisdom from the science of change |

| | |HarperPerennial. New York |

|Capra, F. |(2002) |Connecting with Fritjof Capra |

| | |Ecotecture. Los Angeles |

| |(1992) |El punto crucial. Ciencia, sociedad y cultura naciente |

| | |Troquel. Buenos Aires |

|Grandío, A. |(1999) |El Paradigma Emergente en la Ciencia |

| | |http://www3.uji.es/~agrandio/tesis/Te2.htm |

|Hawking, S. |(2003) |El universo en una cáscara de nuez |

| | |Planeta. Barcelona |

|Mondol, M. |(2005) |Entrevista a los precursores del doctorado |

| | |Material impreso. San José de Costa Rica |

|Morín, E. |(2006) |Qué es el pensamiento complejo y la complejidad |

| | |IIPC. El Salvador |

| |(2000) |Los siete saberes necesarios para le educación del futuro |

| | |IESALC – UCV – CIPOST. Caracas |

|Ohsawa, G. |(1965) |Zen Macrobiotics. The art of rejuvenation and longevity |

| | |Ohsawa Foundation Inc. Los Angeles |

|Prigogine, Y. |(1997) |El fin de las certidumbres |

| | |Andrés Bello. Santiago de Chile |

|Urbano, M. |(1998) |Motivación, autoestima y comunicación |

| | |DORH. Caracas |

|Zapatero, M. |(2004) |El Principio de Incertidumbre |

| | |http://www.transhumanismo.org/articulos/principio_incertidumbre.htm |

[pic][pic][pic][pic]