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Proyecto Investigación La Indisciplina En Las Aulas

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Categoría: Psicología

Enviado por: Rimma 26 abril 2011

Palabras: 3451 | Páginas: 14

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plinada. Corresponde a la escuela favorecer y estimular esa progresiva maduración interior de los escolares, sin perjudicar la evolución sana y normal de su personalidad.

IDENTIFICACION DEL PROBLEMA

Cuántas veces se ha escuchado hablar de que los niños de ahora no son como los de antes. De igual manera se ven libros por todos lados sobre la importancia de incentivar normas y reglas que ayuden al docente a lograr la disciplina en el aula, pero aún con todo y eso la problemática sigue y pareciera que no tiene in.

Imprescindible es el trabajo en un ambiente de total disciplina, sin que esto raye en la rigidez y pérdida de libertad de los alumnos dentro y fuera del aula. Se busca que los contenidos o temas impartidos sean tomados con la seriedad y cordura que deben y que a su vez sea posible entablar diálogo acerca de ello sin que esto dé motivo a la indisciplina, sino más bien al trabajo en colaboración entre maestro y alumnos.

Tanto para profesores como para alumnos, la disciplina afecta a esferas de la persona en las que están implicados los sentimientos, las actitudes y los valores. Por tanto ha de tomarse esto en cuenta cada vez que se piense en tomar medidas para lograr una buena relación entre docente - alumno que conlleve a un mejor y mayor aprovechamiento escolar.

El niño ante una situación de enseñanza o en una relación sistemática con otras personas, hace suyas las pautas de comportamiento, sean éstas impuestas o bien elaboradas por él mismo. Por eso al llegar a clase, el niño estudia el entorno y el contexto en el que va a estar, pide informes a otros compañeros, y así adquiere determinados hábitos de conducta.

Una clase concebida como tal, debe estar impregnada por cierta disciplina y debe estarlo en la justa medida en que, el objetivo de la disciplina y el papel autoritario del profesor pierdan importancia, toda vez que sea menos necesario implantar el orden y recurrir a esa posición.

Los alumnos pueden trabajar perfectamente solos mientras el profesor se dedica a calificar o a las actividades que requiera realizar, es decir, no es necesario que se esté acosando todo el tiempo con amenazas.

Se debe tomar en cuenta que cuando un grupo se reúne se arme cierto ruido, entonces no deberá tomarse como alboroto el que haya cierto murmullo de conversación; aún cuando el murmullo suba de tono, pues en todo caso no implicará un problema para el aprendizaje. Lo cual es la finalidad del maestro.

En la infancia, son normales los ataques de agresividad. Lo que pasa es que algunos niños persisten en su conducta agresiva y en su incapacidad para controlar su fuerte genio, pudiendo sentirse frustrados delante del sufrimiento y del rechazo de los demás. Según las teorías del impulso, la frustración facilita la agresión.

El comportamiento agresivo del niño es normal y debe ser vivido por él. El problema es saber controlarlo. Muchas veces el niño provoca un adulto para que él pueda intervenir por él y controlar sus impulsos agresivos, ya que no puede con todo. Por eso, el niño necesita de un "no hagas eso" o "pare con eso". Los niños, a veces, piden una riña. Es como si pidiera prestado un controle a su padre o madre. Del mismo modo que los padres enseñan a caminar, a hablar, a comer, etc. a sus hijos, deben enseñar también a controlar su agresividad.

Hay que tener cuidado solamente para que el niño no se convierta en un terrorista o sumiso, ni permitir todo ni devolver su agresividad con otra agresividad. La teoría del aprendizaje social afirma que las conductas agresivas pueden aprenderse por imitación u observación de la conducta de modelos agresivos. Es muy importante, por ejemplo, que el niño tenga y encuentre un buen modelo en sus padres. Los niños se relacionan con los demás de la misma forma que lo hacen sus padres. Si ellos mantienen una relación tranquila con los demás, es así que el niño se portará delante de sus amiguitos. Si la relación es mas bien conturbada, probablemente el niño seguirá ese modelo de comportamiento.

Educar a los niños es una tarea difícil, que requiere trabajo. Pero que vale la pena tentar acertar, tener equilibrio y consenso entre los padres para que en la educación del niño no ocurra fallo de doble comunicación. Si uno de los padres permite todo y el otro nada, eso confundirá al niño y probablemente se rebelará.

La indisciplina en los niños es fácil de detectar y puede ser manejada con rapidez, por lo que se puede considerar que ésta es un factor que depende cien por ciento del maestro y su actividad, de la precisión en la aplicación de normas que son concebidas por el docente desde una realidad contextual, psicológica y cultural del alumno. En la práctica hay muchos niños a los cuales se les han otorgado estímulos, pero cuando hay qué llamarles la atención y pedirles que colaboren con la actividad, con la disciplina, se debe recurrir al “trato fuerte” y a las “amenazas”, que muchas veces no son bastante significantes para que se altere la conducta del niño y la niña Además es conveniente y certero decir que la autoridad no tiene nada qué ver con el descrédito ni con cualquier maltrato psicológico o físico, evidente o sutil. Son condiciones para el ejercicio de la autoridad el respeto por el otro, la claridad, la previsibilidad y la constancia. La autoridad no debe ser entienda como represión, sino como un acto de amor. Se podría pensar en una modificación de las actividades, incrementando la participación activa de los niños en las actividades propuestas.

Toda enseñanza, en la escuela o en el hogar, descansa en la autoridad. La gente debe aceptar el derecho de aquella persona que tiene autoridad a hacer o decir cosas, o de otro modo esta autoridad se desvanece.

Muchos niños provienen de hogares con diverso tipo de conflictos como lo son: la violencia intrafamiliar, el padre que no ve por el niño, un constante maltrato físico y psicológico por parte de la familia, entre otros. Ahí es entonces donde el pasar por la escuela se convierte en la única posibilidad de vivir una experiencia preparatoria que podría cambiarles el rumbo de sus vidas. Esta posibilidad de cambiar la vida de un individuo representa un peso adicional en la responsabilidad de los docentes.

CAUSAS DE LA INDISCIPLINA

Aunque no existe unanimidad a la hora de determinar qué comportamientos pueden considerarse indisciplinado si o no, si es cierto que a nivel general suele aceptarse como indisciplina toda conducta que repercute en el desarrollo de la vida normal en la escuela y que dificulta la convivencia y el aprendizaje. En cualquier caso, y a pesar de la gran variedad en cuanto a formas de conceptualizar la disciplina escolar, es posible analizar las causas que determinan estos comportamientos, de manera que pueda establecerse pautas de actuación encaminadas, especialmente, a la prevención.

Una de las posibles clasificaciones respecto a los factores determinantes de una conducta indisciplinada estaría formada por las siguientes categorías:

1. COMPORTAMIENTO DEL ALUMNO

Cada alumno tiene unas características individuales que deben tenerse siempre presentes a la hora de analizar las posibles causas que desencadenan las conductas disruptivas, que podemos clasificar en: causas afectivas (inseguridad, falta de cariño, rechazo...), causas de adaptación (dificultad de integración en el grupo clase, aislamiento, agresividad, no aceptar los valores educativos, marginación...) y causas académicas (dificultades de aprendizaje, rendimiento bajo, fracaso escolar continuado...)

2. COMPORTAMIENTO DEL PROFESOR

Es importante recordar el carácter interactivo de la situación de aula, así como la necesidad de que el profesor desempeñe su liderazgo de forma adecuada. El profesor debe establecer una relación con sus alumnos que posibilite el aprendizaje y los anime a la autodirección, pudiendo ser por tanto causa de conflicto debido a sus características personales, docentes o a su forma inadecuada de entender la disciplina y dirigir el aula. Pueden generar conflicto diferentes aspectos de su comportamiento:

• Vulnerabilidad psicológica: Algunos profesores por su estructura de personalidad son incapaces de enfrentarse a las situaciones conflictivas desarrollando niveles de ansiedad elevados que conlleva sentimientos de inseguridad y falta de control de sus emociones negativas (nerviosismo, miedo, agresividad, etc.) y de esta forma se enturbian y dificultan las relaciones con sus alumnos.

• Modelo de liderazgo: se establecen tres formas de entender la autoridad en función del grado de control que se ejerce sobre los alumnos. Los profesores autoritarios establecen reglas y normas de forma impositiva y no están dispuestos a la negociación o explicación sobre su necesidad. Los profesores liberales o "laissez-faire" no establecen normas, actúan de forma permisiva y carecen de control del grupo. Los profesores democráticos establecen las normas a través de la negociación, se basan en la explicación de su necesidad y en el diálogo, logrando de esta forma una mayor implicación personal de los alumnos en su cumplimiento.

El tipo de disciplina que surge de estas formas de entender la autoridad recibe el nombre de autocrática o impositiva, libertaria o autogestionaria y democrática o participativa. La más adecuada de ellas es la democrática ya que favorece tanto la autonomía como la independencia del alumno, mientras que una disciplina impositiva genera dependencia, tensión y miedo en el grupo (aunque en algunos casos mejora el rendimiento académico), por su parte una disciplina permisiva despierta en los alumnos la sensación de frustración y ansiedad, aumentando en ambos casos la insatisfacción de los miembros del grupo.

• Relaciones interpersonales en el aula: Un clima humano favorable en la clase mantiene el deseo de aprender del alumno y la implicación necesaria para lograr un aprendizaje significativo.

• Capacidades pedagógicas: Todos somos conscientes de que las clases monótonas, aburridas, carentes de recursos didácticos, poco atractivas, hacen difícil que el alumno mantenga su interés y atención aumentando las dificultades de control del proceso de enseñanza- aprendizaje. Un buen docente ha de ser capaz de desempeñar el papel de mediador social.

3. CARACTERÍSTICAS DE LA INSTITUCIÓN ESCOLAR

La propia institución escolar puede ser responsable de generar niveles altos de ansiedad en los alumnos y actitudes de rechazo ante cualquier normativa disciplinaria como sería en caso de implantar normas inadecuadas o incoherentes, falta de coordinación entre los profesores del centro en temas referentes a la disciplina, infracciones de los propios docentes en el ejercicio de su actividad (retrasos, absentismo, falta de interés o dedicación, etc.) o sistemas de evaluación inadecuados. Por otra parte, a pesar de que los alumnos tienen derecho a participar en la elaboración del reglamento de régimen interno (RRI) y formar parte de la Comisión de Convivencia del Centro que tiene como fin "(...) resolver y mediar en los conflictos planteados y canalizar las iniciativas de todos los sectores de la comunidad educativa para mejorar la convivencia, el respeto mutuo y la tolerancia en los centros docentes" Por último, no podemos dejar de mencionar la carencia de recursos humanos (profesores de apoyo, psicopedagogos, etc.) y/o recursos materiales (falta de espacio o mala distribución del mismo, falta de material, etc.) sin olvidar la insuficiente comunicación entre la familia y la escuela.

4. FACTORES EXTRAESCOLARES O SOCIALES

En muchos casos las causas de los conflictos se deben a factores sociales externos al propio ámbito escolar como la situación socio económica familiar, las condiciones del barrio, los grupos de amigos (pandillas adolescentes), los medios de comunicación, marginación, droga, etc.

JUSTIFICACION

Hemos realizado este proyecto con la finalidad de que este problema sea erradicado de las aulas creando estrategias que intervengan en ellas maestros/as padres, alumnos/as y autoridades educativa por el futuro de nuestros niños y del país.

Es importante señalas algunas normas para tenerlas en cuenta:

✓ CULTIVAR, en relación con los alumnos, una actitud fundamental de interés, comprensión y simpatía.

✓ AHONDAR LA PSICOLOGÍA DE LOS ALUMNOS, comprender la psicología de la clase como un todo, por un lado, y la psicología individual de cada uno de sus miembros, por otro. Adaptar los procedimientos de manejo a esa psicología de modo que resulten eficaces y no contraproducentes.

✓ NO SER AUTORITARIO, ARROGANTE NI ARROLLADOR; no manifestar desprecio hacia los alumnos; ser paternalmente firme y emplear la necesaria energía de modo sereno, prudente y digno. Imponer respeto a los alumnos sin humillarlos ni intimidarlos.

✓ CUIDAR LA PROPIA AUTORIDAD Y NO EXPONERLA AL DESGASTE, abusando de ella en incidencias triviales; en tales casos, es mejor recurrir al manejo preventivo o indirecto.

✓ NO REPRENDER NUNCA A LA CLASE ENTERA POR FALTAS COMETIDAS POR ALGUNOS ALUMNOS; mucho menos se debe castigar a toda la clase; además de injusto, sería antipsicológico y contraproducente. Procurar, por el contrario, aislar a los agentes de la indisciplina, contrastando su conducta con la de los demás miembros de

En general, procurar crear y mantener en las clases una atmósfera sana de responsabilidad, interés y calor humano, espíritu de trabajo y amor a los estudios. Por encima de todo se debe ser educador, nunca fiscal ni un perseguidor de los alumnos.

OBJETIVOS

OBJETIVO GENERAL

Controlar la indisciplina en el aula para mejorar el aprendizaje de los niños y las niñas.

OBJETIVOS ESPECIFICOS

• Utilizar estrategias con los niños para controlar este problema.

• Crear estrategias que intervengan en ellas maestros(as) padres, alumnos(as) y autoridades educativas.

• Realizar actividades relacionada con el tema.

• Realizar charla con expertos.

• Pedir ayuda y cooperación a los padres.

MARCO TEORICO

A partir de los casos de violencia en escuelas que comenzaron en Estados Unidos (bullying), y que cada vez son más frecuentes en nuestro país, intentamos, mediante este proyecto de investigación, entender las causas de su auge.

Para desarrollar el proyecto de investigación, partiremos por definir que es la violencia en escuelas. Para ello, debemos dejar en claro que violencia escolar y violencia en escuelas no son lo mismo; entendemos que la violencia escolar no existe, porque aunque sean las escuelas generadoras de violencia no son ellas las que infunden este tipo de conducta. Hay una violencia social en crecimiento que también se manifiesta en las escuelas pero que no deja de estar presente en el hogar, el trabajo y los lugares de diversión. Lo que hoy ocurre tiene su origen en los efectos devastadores, sociales, morales y económicos de la vigencia de la economía de mercado. Cuando se ahonda en la historia de la niñez se comprueba que los niños no son ajenos a los maltratos, abusos y todo tipo de excesos. La nicaragüense María López Vigil decía:

“En la casa, la violencia es vista como algo natural, necesario. El padre le grita y le pega a la madre, la madre le grita y le pega a los hijos y a las hijas, las hijas e hijos mayores gritan y golpean a sus hermanos y hermanas más pequeñas, y los más pequeños apalean al perro y salen a la calle a matar pájaros a pedradas... Generación tras generación, cada uno de los eslabones se engarza con el otro en una cadena sin fin.”. Ya está harto dicho y presenciado que las violencias se han trasnsversalizado de tal forma que hoy no hay sector social exento.

Entonces podemos afirmar que la violencia en escuelas es agresión física o verbal, de un alumno o grupo de alumnos hacia otro de sus pares o grupo de pares (golpes, insultos, amenazas, bullying, vandalismo, violación, uso de armas, etcétera).

El modelo que reciben no solo se refiere a datos y conocimientos sino también a formación y preparación como personas.

Todo proceso educativo se da o debería darse en un contexto afectivo y de

transmisión de valores y principios, tanto en la teoría como en la práctica.

Esto se encarna en personas concretas, cuyo rol de educadoras las coloca

como ejemplos vivientes. De maestras/os, profesores/as, docentes en

general, se observa y se aprende mucho más de lo que formalmente ofrezcan

como enseñanza. Dada la relevancia del papel que cumplen las educadoras y

educadores es que resulta especialmente necesario que se capaciten y formen

también como transmisores y multiplicadores de otro tipo de cultura, hábitos

y actitudes que aporte a la disminución de la violencia que afecta a la

sociedad. Resulta conveniente entonces que puedan obtener una capacitación

básica y realista de lo que significa un cuadro de Violencia Familiar para

orientar eficazmente a quienes pueden estar en peligro de muerte y que ya

han sufrido graves daños, dado que las víctimas tardan bastante en relatar a

alguien lo que sucede en sus hogares

La autoridad que da el rol de educadora (or) y el ejercicio de una tarea de

dedicación y servicio a las personas de la comunidad, son factores decisivos

para ejercer una influencia constructiva en aquellas/os que se pueden

encontrarse en una situación de riesgo.”

La violencia que se está dando a nivel escolar es un producto del momento que vive toda la sociedad en sí. Se dan situaciones extremas que muchas veces son mal manejadas por las autoridades. Hay que admitir que resulta muy complicado encaminar la violencia en la institución escolar. Para un chico que es sancionado por un acto de indisciplina escolar es muy contradictorio que sus padres sean permisivos con él y a la vez digan que “a los delincuentes habría que matarlos a todos” o que “ese docente no sabe nada”.

Las autoridades educativas reconocen el conflicto y están preocupadas. Pero no saben cómo proceder en la mayoría de los casos; el problema comienza cuando se aborda la resolución del conflicto a través del ejercicio de la autoridad, del castigo, etc. provocando un clima de tensión en el aula que el profesor/a no sabe resolver, a veces hasta pareciera que tienen miedo a los padres de los alumnos sancionados. Los docentes conviven a diario con la agresión verbal, con la agresión hacia el edificio escolar o a los autos de los maestros, rotura de vidrios, robos, hasta el incendio.

LA PREVENCIÓN A NIVEL INSTITUCIONAL

De todos los factores mencionados, la escuela puede actuar sólo sobre los de tipo institucional, es decir, los relativos a los profesores y la institución escolar, mientras que, especialmente a corto plazo, su influencia sobre las disposiciones personales del alumno o sobre las características estructurales de nuestra sociedad es escasa

LA PREVENCIÓN A NIVEL DE AULA

.La estructura y la organización diaria de la clase debe intentar ofrecer un entorno académico satisfactorio que reduzca al mínimo las' dificultades planteadas por el control de la clase. Se trata, en definitiva, de realizar una buena gestión o gobierno del aula, entendiendo con este nombre la forma en que cada profesor pone en práctica sus métodos didácticos y organiza la propia clase como factor de ayuda para el aprendizaje

“Escogimos este tema por que nos preocupa la indisciplina en el aula por que si no la controlamos a tiempo puede provocarnos grave problema en el futuro a nosotros y a la sociedad y yo como maestros queremos un futuro mejor para nuestro país.”