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Resumen Del Libro ¿Que Es Una Constitucion?

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Categoría: Informes De Libros

Enviado por: monto2435 04 mayo 2011

Palabras: 5492 | Páginas: 22

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ya su propio predicado de fundamental indica.

2º Que constituya, -pues de otro modo no mereceria llamarse fundamental- el verdadero fundamento de las otras leyes: es decir, que la ley fundamental para serlo, habría de actuar e irradiar a través de las leyes ordinarias del pais.

Luego explica que los Factores Reales del Poder que rigen en una sociedad determinada son esa fuerza activa y eficaz que informa todas las leyes e instituciones jurídicas de la sociedad en cuestión, haciendo que no puedan ser, en sustancia, más que tal y como son.

Luego explica que todos son fragmentos de una constitución: La monarquía porque al rey le obedece el ejercito, La Aristocracia por tener influencias con el rey y la corte; La Gran Burguesía con su gran capital y sus industrias; Los banqueros por controlar y abaratar los créditos; La Conciencia Colectiva y la Cultura General; La pequeña Burguesia y l Clase Obrera, por ser la fuerza de trabajo de la sociedad, en fin todos son un Fragmento de Constitución.

Continúa su conferencia explicando que son Los Factores de Poder y Las Instituciones Jurídicas. La Hoja de Papel.

Manifiesta que la Constitución de un país en esencia es: La suma de los factores reales de poder que rigen en ese país y si se toman esos factores reales de poder y se extienden en una hoja de papel, se les da expresión escrita, y a partir de este momento al incorporarlos al papel se han erigido en derecho, en instituciones jurídicas, y quien atente contra ellos atenta contra la ley y es castigado.

Pero para lograr que los factores reales de poder se plasmen un una hoja escrita se debe aglutinar a todos, Al sistema Electoral de las tres Clases que consistian en la primera con 153.808 electores; la segunda, 409 945 electores; a la tercera, 2.691.950 electores. Cifas tomadas de los censos oficiales en el reino de Prusia. De igual forma debía aglutinar a la camara señorial o el Senado ya que se necesita de su arpobación para que adquieran fuerza de ley los acuerdos de la Cámara de diputados, en la que está representada la nación; también es necesario El Ejercito y el Rey ya que el rey la constitución plantea Al Ejército y a la Marina no se les tomará juramento de guardar la Constitución, y el rey ocupa frente al Ejército una posición muy diferente a la que le corresponde respecto de las demás instituciones del Estado, la teoría de que el rey, como jefe de las fuerzas militares del país, mantendrá al su ejercito bien disciplinado y agrupado en todo momento y dispuesto a defender a su país.

Luego plantea la relación que guardan entre sí las dos Constituciones de un país, esa Constitución real y efectiva, formada por la suma de factores reales y efectivos que rigen en la sociedad, y esa otra Constitución escrita, a la que, para distinguirla de la primera, le da el nombre de la hoja de papel. Posteriormente Hace Algo de Historia Constitucional y manifiesta que una Constitución real y efectiva la tienen y la han tenido siempre todos los países, pues no se concibe país alguno en que no imperen determinados factores reales de poder, cualquiera que ellos sean y en francia se decia que ni el propio rey podía tocar la constitución, porque en ella se expresaba los factores reales de poder que regían en la Francia medieval. Estas tradiciones de hecho brindaban los llamados precedentes, que todavia hoy en Inglaterra, siguiendo el ejemplo universal de la Edad Media, tienen una importancia tan señalada en las cuestiones constitucionales. La proclamación de esta norma daba ya el principio de Derecho constitucional. Muchas veces se daba expresión y sanción especial.

Todos estos hechos y precedentes, estatutos y privilegios juntos formaban la Constitución del país. Les explicaba a los asistentes que se pueden dar ejemplos de constituciones dependiendo de la sociedad, como por ejemplo La constitución Feudal en la que la nobleza ocupe en todo el lugar preeminente. El príncipe no podrá crear sin su consentimiento ni un céntimo de impuestos y sólo ocupará entre los nobles la posición del primus inter pares, la posición del primero entre sus iguales en jerarquía y eso era la Constitución de Prusia y de la mayoría de los Estados en la Edad Media. También se podría dar El Absolutismo en donde el principe no ve la necesidad de poner por escrito la nueva Constitución; la monarquía es una institución demasiado práctica, para proceder así. El príncipe tiene en sus manos el instrumento real y efectivo del poder, tiene el ejército permanente, que forma la Constitución efectiva de esta sociedad, y él mismo y los que le rodean dan expresíón, andando el tiempo, a esta idea, cuando asignan a su país el nombre de Estado militar. De igual forma está La Revolución Burguesa en donde la industria y el comercio se van desarrollando progresivamente, al desarrollarse en proporciones tan extraordinarias, la burguesía comienza a sentirse como una potencia política independiente. Paralelamente con este incremento de la población, discurre un incremento todavía más grandioso de la riqueza social, y trata de tomar en sus manos el gobierno y que el príncipe se limite a reinar con arreglo a su voluntad y a regentear sus asuntos e intereses.

EL ARTE Y LA SABIDURIA CONSTITUCIONALES

Manifestaba que cuando en un país estalla y triunfa la revolución, el derecho privado sigue rigiendo, pero las leyes del derecho público yacen por tierra, rotas, o no, tienen más que un valor provisional, y hay que hacerlas de nuevo y les plantea una pregunta ¿cuándo puede decirse que una Constitución escrita es buena y duradera? Su respuesta fue cuando esa Constitución escrita corresponda a la Constitución real, a la que tiene sus raíces en los factores de poder que rigen en el pais y cuando la Constitución escrita no corresponde a la real, estalla inevitablemente un conflicto que no hay manera de eludir y en el que a la larga, tarde o temprano, la Constitución escrita, la hoja de papel, tiene necesariamente que sucumbir ante el empuje de la Constitución real, de las verdaderas fuerzas vigentes en el país.

Luego se plantea la pregunta ¿Qué debió suceder entonces al triunfar la revolución de 1848? La respuesta fue debió anteponerse a la Constitución escrita, el cuidado de hacer una Constitución real y efectiva, desarraigando y desplazando en beneficio de la ciudadania las fuerzas reales imperantes en el país. Cuando una Constitución escrita corresponde a los factores reales de poder que rigen en el país, no se oirá nunca gritos de angustia de la poblacón. Ya todos se cuidarán mucho de acercarse demasiado a semejante Constitución, de no guardarle el respeto debido. Con Constituciones de éstas, a nadie que este en su sano juicio se le ocurre, jugar, si no quiere pasarlo mal. Por último hace unas CONCLUSIONES PRACTICAS diciendo Los problemas constitucionales no son, primariamente, problemas de derecho, sino de poder: la verdadera Constitución de un pais sólo reside en los factores reales y efectivos de poder que en ese pais rigen, y las Constituciones escritas no tienen valor ni son duraderas más que cuando dan expresión fiel a los factores de poder imperantes en la realidad social. Posteriormente en noviembre de 1.862, Ferdinan Lassalle, es invitado a dar una segunda conferencia sobre problemas constitucionales que titulo ¿Y AHORA? inicia esta segunda conferencia haciendo un recuento de la Primera conferencia manifestando que Demostró a los asistentes que era necesario distinguir entre las Constituciones reales y las Constituciones meramente escritas u hojas de papel, que la verdadera Constitución de un país reside siempre en los factores reales y efectivos de poder que rigen en esa sociedad, que los problemas constitucionales no son problemas de derecho, sino de poder. Les manifista que LA VERDAD DE LA TEORIA, CONFIRMADA POR LOS ADVERSARIOS, les explica que

El libro ¿QUE ES UNA CONSTITUCIÓN? Está basado en dos conferencias pronunciadas por el filosofo FERDINAN LASSALLE, De origen judío, nacido en Breslau (población de la antigua Silesia, hoy de Polonia), la primera en Abril de 1.862; la segunda en Noviembre de 1.862.

La primera conferencia trata de hacer comprender el problema constitucional de ¿Qué es una Constitución?, ¿En qué consiste la verdadera esencia de una constitución?, es un ensayo como lo señala su autor, estrictamente científico, en un momento relevante de la vida político-militar de Prusia, esta conferencia pronunciada ante una agrupación ciudadana de Berlín, en abril de 1862 y la segunda conferencia sobre problemas constitucionales en noviembre de 1862 denominada ¿Y ahora?

El libro inicia con una introducción histórica a los hechos que acontecían y que impulsaron a Ferdinand Lassalle a realizar sendas conferencias para concluir ¿Qué es una constitución?¿Cuál es la verdadera esencia de una constitución?: la diferencia entre una ley y la constitución; los factores reales del poder; los factores del poder y las instituciones jurídicas (la hoja de papel); el poder organizado e inorgánico; considerando como antecedente algo de la historia constitucional: constitución feudal, el absolutismo, la revolución burguesa; y el arte y la sabiduría constitucionales: lo que debió hacerse el 48, las consecuencias; e importantes conclusiones practicas.

El capítulo inicial a manera expresa de “introducción histórica”, Franz Mehering, plantea que para comprender debidamente los escritos de Lassalle acerca del problema constitucional es conveniente tener una retrospectiva a la historia constitucional de Prusia, que abarca desde el 2 de mayo de 1815 al 13 de octubre de 1862. Donde podemos señalar las fechas relevantes por los hechos que acontecieron: El 2 mayo de 1815, el Rey Friedrich Wilhelm III, prometió dar al país una constitución y una representación popular, pero falto a su promesa. En 1830 se fundó la Liga aduanera, y se abrieron líneas ferroviarias, el Estado prusiano se vio arrastrado a la corriente del comercio mundial; en el año de 1840 muere el rey Friedrich Wilhelm III; En 1847 se dió una crisis financiera, y apremiaba la construcción de la red ferroviaria de la línea de la Prusia oriental, inspirada en tácticas militares, el rey congregó y formó en Berlín, una Dieta unificada, con el único objeto de que le autorizarán un empréstito de hasta 20 millones, pero se previno expresamente contra el peligro de que la Dieta unificada llegara a considerarse como una representación del pueblo, advirtiendo que entre el Dios del cielo, de quien él tenía el cetro, y su país, no podía interponerse una hoja de papel. La Dieta exigió a cambio de autorizar el empréstito, se garantizarán sus derechos corporativos y que sean convocados periódicamente, el rey no accedió, la Dieta denegó los créditos; y no fue hasta el 6 de marzo de 1848, que el rey se mostró dispuesto a acceder a la convocatoria periódica de la Dieta.

Decisión tomada muy tarde, ya que el 18 de marzo de 1848, el pueblo de Berlín, arrojó de la ciudad a los regimientos de la Guardia, e impuso el reparto de las armas entre el pueblo; el Ministerio Camphausen-Hansemann procuró excluir del reparto de armas entre el pueblo a la clase obrera y destruir el único título jurídico en que radicaba su poder: la revolución.

Bajo la fraseología de que había que garantizar “la continuidad del orden jurídico”, el gobierno de la burguesía volvió a convocar a la Dieta unificada, para encomendarle un proyecto de bases de constitución y ley electoral. Surge así la ley de 6 de abril, logrando el derecho fundamental de la libertad de prensa y de asociación, así como que la función legislativa, la aprobación de los presupuestos públicos y la creación de impuestos, tendrían que someterse a los representantes del pueblo. Posteriormente surge la ley del 8 de abril, por lo que se convocaba a elecciones, mediante sufragio universal, igual y secreto, a una asamblea, que pactaría con la corona, la constitución del Estado. Ya prevenían el peligro del pacto Carl Marx al señalar que “La alta burguesía, antirrevolucionaria por naturaleza, llevada de su miedo al pueblo, o sea a los obreros, y la burguesía democrática sellaron una alianza ofensiva y defensiva con la reacción”. La Asamblea Nacional reunida el 22 de mayo de 1848, elaboró un proyecto de constitución, pero no se cuido de tocar al viejo militarismo prusiano ni de emancipar a los campesinos, con la que podía haberse hecho fuerte frente a la Corona y la aristocracia.

Pero la aristocracia, la Corona, la burocracia y la oficialidad del ejército, iban acopiando fuerzas y preparaban la contrarrevolución. El 31 de octubre de 1848, fue sofocado el alzamiento de Viena por el príncipe de Winsdischgrätz, y la contrarrevolución pasó al frente del gobierno a Brandenburg. El plan prosperó, gracias a la cobardía de la Asamblea; el 9 de noviembre de 1848 se suspendió la Asamblea Nacional, pero como seguía deliberando, el 10 de noviembre de 1848, el General Wrangel la disolvió a mano armada. Decretando inmediatamente el estado de guerra, estrangulando la libertad de prensa y de reunión, instituyó Tribunales de Justicia militar, realizo un sinnúmero de deportaciones, registros domiciliarios y detenciones de ciudadanos al margen de la ley. La Asamblea Nacional aún reunida votó la denegación de impuestos, decretando que el gobierno carecía de derecho para disponer de los fondos públicos y cobrar las contribuciones mientras la Asamblea Nacional no se reintegrase en su libertad de movimientos y deliberaciones. Ante tanta cobardía, la contrarrevolución creció, hasta que el 5 de diciembre de 1848, la Corona disolvió la asamblea, y otorgó una Carta, sobre el proyecto de constitución elaborado por la disuelta asamblea. La Corona convoco a las nuevas Cámaras a reunirse en Berlín el 26 de febrero de 1849, prometiendo tomar juramento al ejército por la Constitución. El 30 de mayo de 1849, la contrarrevolución dió un nuevo golpe de Estado, eliminando el sufragio universal e impuso el sistema electoral de las tres clases. El 7 de agosto de 1849, las nuevas Cámaras, sustituyeron el juramento de fidelidad del ejército a la constitución por un artículo en que se le eximía de jurar, y el derecho del Parlamento a autorizar los presupuestos públicos, limitando a las Cortes a los impuestos de nueva creación. Ya el 6 de febrero de 1850, el rey prestó juramento constitucional, pero con la reserva, que con la nueva constitución se le permitiera gobernar, cabe citar que la década de los 50 fue para la burguesía alemana una época de vacas gordas; El rey Friedrich Wilhelm IV abandonó el trono por haberse vuelto loco, su hermano, el príncipe de Prusia, al ceñirse la corona en enero de 1861, dio al país un manifiesto en el que patentizaría el derecho imprescriptible de la monarquía de derecho divino. En junio de 1861 surgió el Partido Progresista Alemán; en abril de 1862, Lassalle pronuncio su primera conferencia sobre el tema constitucional. El 6 de mayo de 1862, el partido del trabajo logra un aplastante triunfo electoral. El 13 de octubre de 1862, Bismarck, dio el cerrojazo a la Cámara.

La primera conferencia pronunciada por Lassalle ante una agrupación ciudadana de Berlín en abril de 1862, trata de problemas constitucionales, de ¿qué es una constitución?, ¿En qué consiste la verdadera esencia y concepto de una constitución? La cual los juristas de esa época responderían que “La constitución es un pacto jurado entre el rey y el pueblo, que establece los principios básicos de la legislación y del gobierno dentro de un país”. Y en donde hay Constituciones republicanas responderían “La constitución es la ley fundamental proclamada en el país, en la que se echan los cimientos para la organización del Derecho público de esa nación”. Dichas contestaciones nos dan criterios, notas calificadas para reconocer exterior y jurídicamente una Constitución y que hacen, pero no nos dice lo que es una constitución. Lassalle aplica un método que consiste en comparar la cosa cuyo concepto se investiga con otra semejante a ella.

Aplicando el método anterior, en el capítulo “Ley y Constitución”, se cuestionan en varias ocasiones para lograr alcanzar la esencia y el concepto. ¿En que se distinguen una constitución y una ley? La ley y la constitución tienen una esencia genérica común y una desemejanza. La Constitución para regir, requiere la promulgación legislativa, tiene que ser también ley. La desemejanza que hace que la constitución sea algo más que una simple ley, es la ley fundamental del país. ¿Y en que se distingue una ley de la ley fundamental? Lassalle indaga con ideas y nociones asociadas al nombre de ley fundamental y que la distingue de una simple ley: primero señala que la ley fundamental es una ley que ahonda más que las leyes corrientes; segundo, que constituya el verdadero fundamento de las otras leyes; tercero, que las cosas que tienen un fundamento son así porque necesariamente tienen que ser, tienen implícito una necesidad activa, de una fuerza eficaz que hace por ley de necesidad, que lo que sobre ella se funda sea así y no de otro modo.

La constitución es la ley fundamental de un país, es la fuerza activa que hace, por un imperio de necesidad, que todas las demás leyes e instituciones jurídicas vigentes sean lo que realmente son, de tal modo que, a partir de ese instante, no pueden promulgarse, en esa país, aunque se quisiese, otras cualesquiera.

En el capítulo “Los factores reales del poder” se cuestiona ¿es que existe en un país algo, alguna fuerza activa e informadora, que influya de tal modo en todas las leyes promulgadas en ese país, que las obligue a ser necesariamente, hasta cierto punto, lo que son y como son, sin permitirles ser de otro modo? La respuesta es simple, existen los factores reales de poder que rigen en una sociedad determinada y que son esa fuerza activa y eficaz que informa todas las leyes e instituciones jurídicas de la sociedad.

Desarrolla supuestos para definir esos factores reales de poder en la monarquía, la aristocracia, la gran burguesía, los banqueros, la conciencia colectiva y la cultura general, y la pequeña burguesía y la clase obrera; concluyendo que todos son un fragmento de constitución.

En el capítulo “Los factores de poder y las instituciones jurídicas. La hoja de papel”, señala que la suma de los factores reales del poder que rigen a un país, es la esencia de una constitución. Nuevamente cuestiona ¿Qué relación guardan los factores de poder con lo que se llama constitución jurídica? Nuevamente la respuesta es simple, existe una relación entre ambos conceptos. Se toman estos factores reales de poder, se extienden en una hoja de papel, se les da expresión escrita, y a partir de ese momento, incorporados a un papel, ya no son simples factores reales de poder, sino que se han erigido en derecho, en instituciones jurídicas, y quien atente contra ellos atenta contra la ley, y es castigado. El proceder a extender por escrito esos factores reales de poder, se convierten así en factores jurídicos. Como lo citado en la introducción histórica con el sistema electoral y las tres clases; el senado o cámara señorial; el rey y su ejército; es simple y llanamente proclamar en la constitución lo que el legislador apruebe.

En el capítulo “Poder organizado e inorgánico” trata de explicar y diferenciar que el instrumento de poder político es el rey, el ejército está organizado, y puede reunirse a cualquier hora, y se puede utilizar en el momento en que se desee. No así el poder que descansa en la nación, que es infinitamente mayor, no está organizado, la voluntad de la nación, no es siempre fácil de impulsar para quienes la forman. Estas razones son las que explican que un poder mucho menos fuerte, pero organizado, sostenga muchas veces el poder.

En el capítulo “Algo de historia constitucional” nos da una retrospectiva histórica que las constituciones reales y efectivas, la tienen y la han tenido siempre todos los países, y que esa idea de que las constituciones son una característica de los tiempos modernos es mentira, ya que por la ley de necesidad que todo cuerpo tiene una constitución, buena o mal, estructurada de un modo o de otro, todo país tiene una constitución real y efectiva, ya que no se concibe país alguno en que no imperen determinados factores reales de poder. Como en la monarquía de Luis XVI, el Poder imperante abolió en Francia por decreto de 3 de febrero de 1776, las prestaciones personales de construcción de vías públicas por las que los labriegos venían obligados a trabajar gratuitamente en la apertura de caminos y carreteras, se creó para afrontar los gastos de estas obras públicas un impuesto que gravaba también las tierras de la nobleza. El Parlamento francés se proclamo en contra de esta medida. “El pueblo de Francia, el pueblo humilde, el que no gozaba de privilegios, se encuentra sujeto a impuestos y prestaciones sin limitaciones y es esta una parte de la constitución que ni el rey mismo puede cambiar”. Ya entonces se hablaba de una constitución, aun cuando no se hallaba recogido en ningún documento especial, era una expresión pura y simple de los factores reales del poder que regían en la Francia medieval.

Esas tradiciones de hechos brindaban los llamados precedentes, tienen en Inglaterra, siguiendo el ejemplo universal de la Edad Media, una importancia en las cuestiones constitucionales. Todos estos hechos y precedentes, todos estos principios de Derecho público, estos pergaminos, estos fueros, estatutos y privilegios juntos formaban la constitución del país y daban expresión a los factores reales de poder que regían en ese país. Todo país tiene y ha tenido siempre, en todos los momentos de su historia, una constitución real y verdadera. Lo específico de los tiempos modernos no son las constituciones reales y efectivas, sino las Constituciones escritas, las hojas de papel.

Se pregunta ¿De dónde procede esta aspiración peculiar de los tiempos modernos? Solo puede provenir evidentemente, de que los factores reales de poder imperantes dentro del país se haya operado una transformación, cita los ejemplos de la Constitución Feudal, en que la nobleza ocupe un todo el lugar preeminente. El príncipe no podrá crear sin su consentimiento ni un céntimo de impuestos y sólo ocupará entre los nobles la posición del primero entre sus iguales en jerarquía. Ejemplo ni más ni menos semejante a la constitución de Prusia y de la mayoría de los Estados en la Edad media. Otro ejemplo es El Absolutismo, que con el crecimiento de la población, de la industria y el comercio, la población ya no depende de la nobleza, y al transformarse los factores reales de poder se transforma la constitución vigente en el país, sobre las ruinas de la sociedad feudal surge la monarquía absoluta. Y cierra con el ejemplo de “La Revolución Burguesa”, que con el desarrollo de la industria, el comercio y la población, muy por encima del contingente militar, la burguesía comienza a sentirse como una potencia política independiente, por lo que los factores reales y efectivos de poder que regían dentro de las fronteras de ese país habían vuelto a desplazarse.

En el capítulo “El arte y la sabiduría constitucionales”, desarrolla que cuando en un país estalla y triunfa la revolución, el Derecho privado sigue rigiendo, pero las leyes del Derecho público tienen un valor provisional, y hay que hacerlas de nuevo. En este capítulo se cuestiona ¿Cuándo puede decirse que una constitución escrita es buena y duradera? La respuesta es lógica, cuando esa constitución escrita corresponda a la constitución real, a la que tiene sus raíces en los factores de poder que rigen en el país. Cuando la constitución escrita no corres`ponde a la real, estalla inevitablemente un conflicto que no hay manera de eludir y en el que tarde o temprano, la Constitución escrita la Hoja de papel, tiene que sucumbir ante el empuje de la Contitución Real, la de las verdaderas fuerzas vigentes en el país.

En el capítulo “Lo que debió hacerse el 48”, tiene respuesta parcial en el capítulo anterior, debió anteponerse a la preocupación por hacer una constitución escrita, el cuidado de hacer una constitución real y efectiva, desarraigando y desplazando en beneficio de la ciudadanía las fuerzas reales imperantes en el país.

En el Capítulo “Consecuencias”, se examina brevemente unas consecuencias más para llegar al verdadero concepto de constitución. Como son los desplazamientos de los factores reales de poder; cambios en el papel, la constitución vigente desahuciada.

En el capítulo “Conclusiones Prácticas”, Lassalle cierra la conferencia al señalar que los problemas constitucionales no son, primariamente, problemas de derecho, sino de poder, la verdadera constitución de un país sólo reside en los factores reales y efectivos de poder que en ese país rigen, y las Constituciones escritas no tienen valor no son duraderas más que cuando dan expresión fiel a los factores de poder imperantes en la realidad social. En esta conferencia se limitó a desarrollarlos de un modo especial en relación con el ejército, porque el ejército constituye el más importante y decisivo de todos los resortes del poder organizado.

La segunda conferencia sobre problemas constitucionales pronunciada en noviembre de 1862, Lassalle la denomino ¿Y ahora? Como un ensayo para darle continuidad al cuestionamiento de ¿Qué es una Constitución? Donde abordo temas como: La verdad de la teoría, confirmada por los adversarios; Las violaciones de la constitución, practica de Derecho constitucional; Medios defensivos; objetivos de la lucha: El derecho de aprobación de los presupuestos; La denegación de impuestos; El ejemplo de Inglaterra, El caso de Prusia; Proclamar la realidad de lo que es; El seudoconstitucionalismo, Obligad al absolutismo a quitarse la careta!; Gobierno y pueblo; La situación financiera; La fuerza de la verdad; El pasado; y ¡Nada de pactos!

En el capítulo ¿Y ahora? Remarca a manera de resumen la primera conferencia. En el capítulo “La verdad de la Teoría, confirmados por los adversarios”, manifiesta Lassalle, que entre partidos políticos opuestos no hay ninguna acusación política que no suscite discusión acalorada. Nada de lo que un partido político acata y profesa como indiscutible prevalece como tal ante los demás, que lo desechan como absolutamente falso con la misma fuerza de convicción con que aquél lo abraza por verdadero. Sólo a la ciencia le es dado penetrar en esa cruda disonancia de opiniones, que hasta los partidos políticos más dispares se ven obligados a reconocer. En el capítulo de “Las violaciones de la Constitución, practica de Derecho Constitucional” establece que los problemas de derecho de la índole de éste, no suelen resolverse echando a reñir dos teorías opuestas, sino paulatinamente, por la práctica del derecho constitucional. Bismarck afirmaba que la práctica del derecho constitucional se encargará de ir resolviendo paulatinamente la cuestión en un sentido totalmente distinto.

En el capitulo “El Seudoconstitucionalismo”, Lassalle cuestiona y explica ¿Qué es y cómo nace el seudoconstitucionalismo?, en qué consiste el seudoconstitucionalismo; manifestaba que no era, una conquista del pueblo, sino, por el contrario, un triunfo del absolutismo, con el cual consigue este mantener su régimen el mayor tiempo posible" que el absolutismo otorga una constitución en que los derechos del pueblo y de sus representantes quedan reducidos a una porción mínima, privada de toda garantía real; avanzando, el absolutismo, en la defensa de sus intereses y consolidando su existencia por tiempo indefinido. Dicho por Lassalle, el seudoconstitucionalismo consiste en el que el gobierno proclame lo que no es.

En el capítulo “¡Obligad al absolutismo a quitarse la careta!”, el autor manifiesta que frente a una mentira y frente a este tipo de poder, no hay más recurso absoluto e infalible que descubrir el engaño; el procedimiento es bien sencillo, pues sólo consiste en destruir una apaciencia, haciendo imposible la continuación de aquellas formas engañosas y cortando así el paso a sus efectos desorientadores. Consiste en obligar al Gobierno a quitarse el velo de la hipocresia, presentándose formalmente ante el país y ante el mundo como lo que en realidad es: como un Gobierno absoluto.

En el capítulo “Gobierno y Pueblo”, relata a los asistentes que en primer lugar, el político es como el naturalista: ha de observar y contemplar las cosas como son, sin perder de vista ni una sola de las fuerzas activas investigadas, los conflictos en las relaciones diplomáticas, son una fuerza activa innegable y buena o mala, agradable o molesta, no hay más remedio que tomarla en consideración. También manifiesta que si Alemania se viese envuelta en una gran guerra exterior, es posible que en ella se derrumbasen todos nuestros Gobiernos, el de Sajonia, el de Prusia, el de Baviera, todos; pero de los escombros de esa guerra se alzaría como el fénix de sus cenizas, indestructible y perenne, y esto es lo único que a nosotros nos interesa, el pueblo alemán.

En el capítulo “La Situación Financiera” expresa que hace veinte años, en 1841, bajo el Estado absoluto, el presupuesto público de Prusia era de 55 millones, que en el año 1863, el presupuesto del Gobierno asciendía a 144 millones, es decir, que en menos de veinte años el presupuesto, la carga tributaria, se había triplicado. Exponía que si un Gobierno que se vé obligado a presentar semejante presupuesto, un Gobierno que rige los destinos del pais de ese modo, sin sacar la mano de los bolsillos del contribuyente, tiene que guardar, por lo menos, la apariencla de que gobierna con el asentimiento de la nación y concluye que si con un presupuesto de 55 millones, al que además contribuían con una quinta parte los dominios de la Corona, bastaba el absolutismo paternal, hoy que el presupuesto es de 144 millones, Prusia no se dejaria gobernar, a la larga, por los ukases de ningún Gobierno despótico.

En el capítulo “La Fuerza de la Verdad” expresa Lassalle, que tal es la fuerza que tiene proclamar abiertamente la realidad de las cosas que es el arma politica más poderosa que existe. Toda acción política importante consiste en eso, en proclamar la realidad de la cosas, del mismo modo que la política mezquina y ruin consiste en silenciar y disfrazar temerosamente la cruda realidad.

En la parte de su libro “El Pasado”, su autor expresa que la clase dominante por lo visto, creían que lo aconsejable era persuadir al Gobierno de su carácter constitucional hasta que a fuerza de decirselo, acabara por creerlo. Se trataba, como se ve, de trabajar al Gobierno por la mentira, sin advertir que en la vida, como en la historia, todos los triunfos verdaderos se han alcanzado trabajando, removiendo y sembrando con la verdad. Manifestaba que estos paupérrimos de espíritu, son los que tienen, en grandísima parte, la culpa del giro que habían tomado las cosas. Finaliza diciendo No es mi enemigo quien mayor castigo merece, sino quien, llamándose mi representante y teniendo por misíon defender mis derechos, los vende y traiciona por ello Paz al Pasado.

En su último en el capitulo “¡Nada de Pactos!” Manifiesta Lassalle, que frente a una verdadera constitución y sabiendo claramente lo que es el absolutismo, no se puede perder la cabeza con vértigos reconciliatorios, nada de pactos y trasacciones, expresa que con ese enemigo no hay más que un argumento: Las manos al cuello y la rodilla sobre el pecho, es decir derrotarlo.