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Resumen Del Nombre De La Rosa

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Categoría: Filosofía

Enviado por: Jerry 25 mayo 2011

Palabras: 1626 | Páginas: 7

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ontradictorias. Girard afirma que la amenaza debe ser por un lado, abrumadora y, por el otro, equivaler a la nada. En definitiva, para poder reírnos, debemos estar arriba a pesar de encontrarnos constantemente amenazados por quedar abajo.Para poder reír es necesaria una suficiente separación respecto al objeto de nuestra risa. Esta separación se presenta de distintas maneras: puede ser la separación del escenario en el caso de la comedia, o la separación que brindan las costumbres extranjeras, o el remoto pasado. Esta separación nos permite reír con impunidad y abandono, permite además sentirnos diferenciados de aquella víctima de sacrificio que no es otra cosa que la víctima de nuestra risa.Sin embargo, hay casos en los que no hay ninguna víctima de sacrificio que suscite nuestra risa y ponga la debida distancia entre nosotros mismos y las fuerzas interpersonales que nos amenazan. Este es el caso en el que nosotros mismos somos objeto principal de nuestra diversión

En la novela de Umberto Eco El Nombre de la Rosa, se producen una serie de muertes misteriosas en un aislado monasterio italiano. Primero aparece el Hermano Adelmo aplastado al pie de una altísima torre, aparentemente habiendo caído de una ventana –que sin embargo se encuentra cerrada. Luego encuentran al Hermano Venancio flotando en una tinaja llena de sangre de cerdo. Los frailes dominicanos, perplejos y horrorizados,comienzan a sospechar la mano del diablo. Pero Guillermo de Baskerville, un monje franciscano con el intelecto afilado y las capacidades de observación de Sherlock Holmes, comienza a confirmar sus propias sospechas de que los asesinatos tienen una causa más terrenal. Una serie de pistas le llevan hasta la biblioteca secreta del monasterio, donde el Hermano Guillermo encuentra el móvil del crimen, un libro prohibido cuyas páginas han sido envenenadas con cianuro: el tratado de Aristóteles sobre la comedia, Ars Comica.

El cuento de Eco es, evidentemente, una ficción, pero Aristóteles probablemente escribió una segunda parte de su Ars Poetica sobre la comedia, que se perdió en el descalabro de la civilización clásica. Existen diversas referencias a este ensayo en las obras del mismo Aristóteles y de otros autores de la época. En la fantasía de Eco, Ars Comica acaba siendo pasto de las llamas en un tragico incendio que destruye miles de libros censurados por la Iglesia medieval y ocultas en el laberinto secreto. En la realidad no se sabe qué sucedió, o si existe aún alguna copia por descubrirse. ¿Qué habría dicho el gran Maestro sobre la comedia y el humor? ¿Contenía este tratado las claves para descifrar el enigma de la risa?

Hasta ahora nadie ha sabido dar respuesta a estos misterios. En 1994 me ofrecieron la oportunidad de realizar una tesis doctoral sobre el tema del humor. Obtuve una beca para trabajar en un instituto de investigación situado entre las paredes de un antiguo monasterio medieval en Toscana, cerca de Florencia: la Badía Fiesolana. Alrededor de su claustro de piedra, el canto gregoriano, el dogma religioso y la oración devota habían sido sustituidos por el debate intelectual, el dogma académico y el estudio silencioso. Sin embargo, cada vez que me disponía a trabajar, rodeado de libros y papeles en un despacho que una vez fue la celda de algún monje dominicano, no podía evitar sentirme un poco como Guillermo de Baskerville en busca de la clave del antiguo misterio del humor. Y de vez en cuando, paseando por los sombríos pasillos del monasterio, me preguntaba si no existiría oculta en esta o aquella esquina la puerta secreta que me llevara a alguna biblioteca olvidada durante siglos.

En este capítulo voy a revelar lo que realmente encontré durante mis pesquisas en la vieja abadía.

Lo contaré todo, y más aún, invito a cada lector y lectora a acompañarme en este apasionante viaje, a seguir mis pasos y cada una de las pistas que me llevaron a descubrir lo que ahora sé. Algunos me acusarán de haberme hecho con el Libro Perdido de Aristóteles, con el mismísimo Ars Comica, de haberlo adquirido en la trastienda de algún decrépito anticuario florentino o de al menos haberlo ojeado en la guarida secreta de alguna vetusta orden de caballeros, bajo juramento de nunca revelar su existencia. Advierto de antemano que yo lo negaré siempre, aun bajo los suplicios del Bernardo Gui y toda su Santa Inquisición.

Lo cierto es que existe una Quinta Teoría General del Humor, una teoría que a lo largo de los siglos ha permanecido oculta a pesar de la publicación de diversas versiones aparentemente inconexas entre sí, cuyos orígenes se remontan precisamente a los razonamientos de Aristóteles sobre la comedia. Y en mi opinión, se trata de un modelo bastante más completo y coherente que las cuatro teorías más conocidas. Quizás incluso, la mismísima piedra filosofal.

La primera pista: El fragmento del filósofoNo hace falta recuperar Ars Comica ni ser Guillermo de Baskerville para hacerse una idea aproximada de lo que Aristóteles pensaba sobre el humor. En Ars Poética hace referencia a su teoría general en un breve y muy citado fragmento:

La comedia es, como hemos dicho, imitación de hombres inferiores, pero no en todo el vicio, sino lo risible, que es parte de lo feo; pues lo risible es un defecto y una fealdad sin dolor ni daño, así, sin ir más lejos, la máscara cómica es algo feo y retorcido sin dolor.

¿Burlarse de la fealdad? No parece a primera vista una teoría del humor muy convincente. Y desde luego, representa un visión bastante cruel, podría decirse que incluso fea, de la risa, que recuerda a la Teoría de la Superioridad de Hobbes. De hecho, así es como la mayoría de los estudiosos han intepretado este escueto resumen del Libro Perdido.Pero saquemos la lupa y escrutemos el texto, como haría Guillermo de Baskerville, un poquito más de cerca. ¿Realmente se refiere Aristóteles a la risa agresiva y maliciosa? Fijémonos que el filósofo define lo ridículo como “un defecto y una fealdad sin dolor ni daño”. Parece que aquí se excluye explícitamente la risa cruel, y el único ejemplo que Aristóteles da, la máscara, efectivamente representa un tipo de humor inocente e inocuo. De todas formas, no queda muy claro qué quiere decir el Maestro con eso de la “fealdad”, ni parece un fundamento muy prometedor sobre el cual construir una Teoría General. Si hemos de convertir este “patito feo” teórico en un cisne, nos va a hacer falta otra pista. ¿Pero donde buscar?

La segunda pista: El código da Vinci"Últimamente parece que la clave de los grandes misterios hay que buscarla en los cuadros de Leonardo Da Vinci. Si funcionó para Dan Brown, ¿por qué no ha de funcionar para mí también?

Viajemos entonces a Paris, al Musee de Louvre. Compramos los billetes, dejamos atrás la zona de recepción y la tienda de souvenirs, y paseamos ante los cuadros de los grandes artistas. Finalmente nos detenemos ante la obra que buscamos, sin duda el más famoso lienzo del mundo: La Gioconda, de Leonardo da Vinci, conocida también como la Monna Lisa. Nos fijamos en primer lugar en esa célebre y misteriosa sonrisa. ¿De qué sonríe esta dama? ¿O de que ríe? Parece que esta pista promete, que algo tiene que ver con la risa, con el humor, con nuestra propia pregunta: ¿De qué ríe el ser humano? Y la palabra gioconda significa el italiano “la mujer contenta”, pero esa palabra gioconda proviene de gioco, juego. ¿A qué juegas, Leonardo? ¿Qué código se esconde aquí? La risa de Lisa, Lisa y su sonrisa...

La risa “es un ejercicio corporal valioso para la salud”

La risa “sacude el cuerpo, deforma los rasgos, de la cara, hace que el hombre parezca un mono”