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Resumen El Diario De Adan Y Eva

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Categoría: Informes De Libros

Enviado por: Ninoka 29 abril 2011

Palabras: 10377 | Páginas: 42

...

haga. Tenía un nombre muy bueno

para el lugar, era musical y elegante: JARDÍN DEL EDÉN. En privado sigo llamándolo

así, pero no más en público. La nueva criatura dice que es todo

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bosques y rocas y paisajes, y que por lo tanto no se parece en nada a un jardín.

Dice que parece un parque, y no se parece en nada sino a un parque.

En consecuencia, sin consultarme, le ha puesto un nuevo nombre: PARQUE

DE LAS CATARATAS DEL NIÁGARA. Esto es el colmo de la arbitrariedad, creo yo.

Y ya hay un letrero:

bosques y rocas y paisajes, y que por lo tanto no se parece en nada a un jardín.

Dice que parece un parque, y no se parece en nada sino a un parque.

En consecuencia, sin consultarme, le ha puesto un nuevo nombre: PARQUE

DE LAS CATARATAS DEL NIÁGARA. Esto es el colmo de la arbitrariedad, creo yo.

Y ya hay un letrero:

Mi vida ya no es feliz como lo era antes.

Sábado.- La nueva criatura come demasiada fruta. Lo más probable es

que se nos acabe. “Nos” otra vez: esa es la palabra que eso suele usar; también

yo, ahora, al escucharla tanto. Mucha niebla esta mañana. Nunca salgo

cuando hay niebla. La nueva criatura sí lo hace. Sale bajo cualquier clima, y

entra chapoteando con los pies embarrados. Y habla. Este solía ser un lugar

tan agradable y tan calmo.

Domingo.-Pasable. Este día va a ser cada vez más y más difícil. Fue

seleccionado y puesto aparte en noviembre pasado como día de descanso.

Antes tenía seis por semana. Esta mañana encontré la nueva criatura tratando

de arrancar manzanas de aquel árbol prohibido.

Lunes.-La nueva criatura dice que su nombre es Eva. Está bien, no

tengo objeciones. Dice que es para llamarlo cuando quiera que venga. Dije

que era superfluo, entonces. Esta palabra, evidentemente, me hizo crecer en

su estima; y es de veras una palabra grande, buena y digna de repetirse. Dice

que ella no es un lo, es una la. Esto es dudoso; sin embargo me da lo

mismo; no me importa lo que sea si ella me deja en paz y no habla.

Martes.-Ella trastornó todo el lugar con nombres execrables y letreros

ofensivos:

POR AQUÍ, AL REMOLINO

POR AQUÍ, A LA ISLA DE LA CABRA

PARA LA CAVERNA DE LOS VIENTOS SIGA ESTE CAMINO

Ella dice que este parque sería un interesante lugar de veraneo, si existiese

el hábito. Lugar de veraneo –esa es otra de sus invenciones–: sólo palabras,

sin el menor significado. ¿Qué es un lugar de veraneo? Pero mejor no

preguntarle, le apasionan las explicaciones.

Viernes.-Se le ha dado por implorarme que deje de tirarme por las Cataratas.

¿A quién le hago mal? Dice que le da escalofríos. Me pregunto por

Diarios de Adán y Eva (Mark Twain) Página 4

qué; siempre lo he hecho, siempre me gustaron la zambullida y el frescor.

Suponía que para eso estaban las Cataratas. No veo que puedan tener otra

utilidad, y para algo deben estar. Ella dice que sólo fueron hechas como decorado.

Como los rinocerontes y el mastodonte.

qué; siempre lo he hecho, siempre me gustaron la zambullida y el frescor.

Suponía que para eso estaban las Cataratas. No veo que puedan tener otra

utilidad, y para algo deben estar. Ella dice que sólo fueron hechas como decorado.

Como los rinocerontes y el mastodonte.

Sábado.-Me escapé el último martes a la noche, y viajé dos días, y me

construí otro refugio en un lugar aislado, y borré mis huellas lo mejor que pude,

pero ella me siguió por medio de un abestia que ha domesticado y que

llama lobo, y vino haciendo otra vez ese ruido lastimero, y dejando caer agua

por los agujeros con los que mira. Me vi obligado a volver con ella, pero

pienso volver a emigrar en cuanto se presente la oportunidad. Se empeña en

hacer cosas tontas: entre otras, a investigar por qué los animales llamados

leones y tigres viven del pasto y de las flores cuando, según ella dice, su tipo

de dientes indicaría que están destinados a comerse los unos a los otros.

Esto es una tontería, porque de hacerlo se mataría los unos a los otros y eso

daría lugar al o que, según entiendo, se llama "muerte"; y la muerte, según

me han dicho, no ha llegado aún al Parque. Lo que es una pena, en cierto

sentido.

Domingo.-Pasable.

Lunes.-Creo entender para qué se hizo la semana: para dar tiempo a

descansar de la fatiga del domingo. Parece unan buena idea... Ella estuvo

trepándose a ese árbol de nuevo. La bajé. Dijo que nadie estaba mirando.

Parece creer que eso es justificación suficiente para correr cualquier riesgo.

Se lo dije. La palabra justificación le causó admiración, y también envidia,

creo. Es una buena palabra.

Martes.- me dijo que ella fue hecha de una costilla sacada de mi cuerpo.

Esto es por lo menos dudoso, por no decir más. No he perdido ninguna costilla...

Tiene bastantes problemas con el buitre; dice que no le gusta el pasto;

teme no poder criarlo; cree que fue hecho para alimentarse de carne podrida.

El buitre debe arreglárselas lo mejor que pueda con lo que hay disponible.

No podemos trastornar todo el esquema para complacer al buitre.

Sábado.-Se cayó en el estanque ayer mientras se contemplaba en él,

que es lo que siempre esta haciendo. Caso se asfixia, y dijo que era muy

molesto. Esto lo hizo sentir pena por las criaturas que viven allí, a las que

Diarios de Adán y Eva (Mark Twain) Página 5

llama peces: sigue poniéndole nombres a cosas que no lo necesitan y que no

vienen cuando uno los llama por esos nombres, lo cual no tiene para ella la

menor importancia. Es tan bobalicona, de todos modos: así es que sacó un

montón de ellos y los trajo anoche y los puso en mi cama para que estuvieran

abrigados, pero me he fijado en ellos de vez en cuando a lo largo del día

y no vi que estuviesen más felices que antes: sólo más quietos. Cuando llegue

la noche, les voy a tirar afuera. No voy a volver a dormir con ellos: me

resultan pegajosos y desagradables, acostado entre ellos sin nada encima.

llama peces: sigue poniéndole nombres a cosas que no lo necesitan y que no

vienen cuando uno los llama por esos nombres, lo cual no tiene para ella la

menor importancia. Es tan bobalicona, de todos modos: así es que sacó un

montón de ellos y los trajo anoche y los puso en mi cama para que estuvieran

abrigados, pero me he fijado en ellos de vez en cuando a lo largo del día

y no vi que estuviesen más felices que antes: sólo más quietos. Cuando llegue

la noche, les voy a tirar afuera. No voy a volver a dormir con ellos: me

resultan pegajosos y desagradables, acostado entre ellos sin nada encima.

Martes.- Se la agarró con una serpiente ahora. Los demás animales

están contentos, porque siempre estaba experimentando con ellos y molestándolos;

y yo estoy contento porque la serpiente habla, y eso me permite

descansar.

Viernes.- Dice que la serpiente le aconseja probar la fruta de aquel árbol,

y dice que la consecuencia será una enseñanza grandiosa y bella y noble.

Le dije que podría tener, además, otras consecuencias: dejaría entrar la

muerte al mundo. Eso fue un error (hubiese sido mejor guardarme esa observación);

sólo sirvió para darle una idea: podría salvar al buitre enfermo y

proveer de carne fresca a los leones y tigres desesperanzados. Le aconsejé

mantenerse lejos del árbol. Dijo que no lo haría. Preveo problemas. Voy a

emigrar.

Miércoles.-He tenido unos días complicados. Me escapé anoche, y anduve

toda la noche a caballo lo más rápido que pude con la esperanza de

desaparecer del Parque y esconderme en algún otro lugar antes de que el

problema comenzase: pero no pudo ser. Alrededor de una hora después de

que el sol se levantó, cabalgaba por un prado en flor en el que miles de animales

pasteaban, dormitaban o jugaban entre sí, cada cual según su gusto;

de repente, estallaron en una tempestad de ruidos amenazantes, y en un

instante el prado fue una conmoción frenética en la que cada bestia destrozaba

a su vecino. Sabía lo que eso significaba: Eva había comido de esa

fruta, y la muerte había llegado al mundo... Los tigres se comieron a mi caballo,

sin prestarme atención cuando les ordené detenerse, y me hubiesen comido

a mí si me hubiese quedado, cosa que no hice, sino que me fió lo más

deprisa posible... Encontré este lugar fuera del Parque y era lo bastante

confortable como para unos pocos días, pero ella me descubrió. Me descubrió,

y llamó al lugar Tonawanda: dice que parece eso. En realidad, no lamenté

su llegada, porque no hay por aquí más que unos restos de comida

escasos, y ella trajo algunas de esas manzanas. Me vi obligado a comerlas

de hambriento que estaba. Era en contra de mis principios, pero creo que los

Diarios de Adán y Eva (Mark Twain) Página 6

principios no tienen verdadera fuerza, excepto cuando uno está bien alimentado...

Ella vino envuelta en ramas y en manojos de hojas, y cuando le pregunté

qué significaba ese disparate, y se los arranqué y los arrojé lejos, se

rió entre dientes y se ruborizó. Nunca había visto antes a una persona reírse

así y ruborizarse, y me pareció indigno e idiota. Ella dijo que pronto lo sabría

por mí mismo. Era cierto. Hambriento como estaba, dejé la manzana a medio

comer –por cierto, la mejor que había probado, teniendo en cuenta lo tardío

de la estación– y me arrebujé en las ramas y hojas que le había arrancado, y

luego le halé con un poco de severidad y le ordené que fuese a buscar más y

que no anduviese dando espectáculos. Lo hizo, y después de esto fuimos

arrastrándonos hasta el lugar de la batalla de las bestias salvajes y recogimos

algunas pieles y le hice componer un par de vestidos para ocasiones

públicas. Son incómodos, es verdad, pero elegantes, y eso es lo principal en

las ropas... Creo que ella es bastante buena como compañera. Me doy

cuenta de que me sentiría solo y deprimido sin ella, ahora que perdí mis

dominios. Otra cosa: ella dice que se ordenó que trabajásemos para nuestro

sustento de aquí en más. Ella será útil. Yo controlaré.

principios no tienen verdadera fuerza, excepto cuando uno está bien alimentado...

Ella vino envuelta en ramas y en manojos de hojas, y cuando le pregunté

qué significaba ese disparate, y se los arranqué y los arrojé lejos, se

rió entre dientes y se ruborizó. Nunca había visto antes a una persona reírse

así y ruborizarse, y me pareció indigno e idiota. Ella dijo que pronto lo sabría

por mí mismo. Era cierto. Hambriento como estaba, dejé la manzana a medio

comer –por cierto, la mejor que había probado, teniendo en cuenta lo tardío

de la estación– y me arrebujé en las ramas y hojas que le había arrancado, y

luego le halé con un poco de severidad y le ordené que fuese a buscar más y

que no anduviese dando espectáculos. Lo hizo, y después de esto fuimos

arrastrándonos hasta el lugar de la batalla de las bestias salvajes y recogimos

algunas pieles y le hice componer un par de vestidos para ocasiones

públicas. Son incómodos, es verdad, pero elegantes, y eso es lo principal en

las ropas... Creo que ella es bastante buena como compañera. Me doy

cuenta de que me sentiría solo y deprimido sin ella, ahora que perdí mis

dominios. Otra cosa: ella dice que se ordenó que trabajásemos para nuestro

sustento de aquí en más. Ella será útil. Yo controlaré.

Al año siguiente.-Lo hemos llamado Caín. Ella lo atrapó cundo yo esta

poniendo trampas en la playa norte del Erie; lo atrapó en el monto, a un par

Diarios de Adán y Eva (Mark Twain) Página 7

de millas de nuestra cueva –o pueden haber sido cuatro, no está segura–. Se

nos parece en algún aspecto, y quizá sea de la familia. Eso es lo que ella

cree, pero para mí es un error. La diferencia de tamaño garantiza la conclusión

de que se trata de una clase de animal nueva y diferente; un pez quizá,

aunque, cuando lo puse en el agua para probarlo, se hundió y ella se zambulló

y lo sacó de un manotón antes de que el experimento terminase. Todavía

creo que se trata de un pez, pero a ella no le importa esta cuestión, y no me

lo dejará para probar. No entiendo esto. La llegada de la criatura parece haber

cambiado su carácter por completo y la volvió irracional respecto de los

experimentos. Se preocupa más por ese que por cualquiera de los demás

animales, pero no pude explicar el porqué. Su mente está transformada: todo

así lo indica. A veces, lleva al pez en sus brazos la mitad de la noche cuando

él se queja y quiere ir al agua. En esos casos el agua cae de los lugares de

su cara por los que mira, y palmea al pez en la espalda y hace ruidos sordos

con la boca para calmarlo, y demuestra pena y ansiedad en cientos de formas.

Nunca la vi hacer esto con ningún otro pez, y me preocupa mucho. Ella

solía llevar a los tigres jóvenes a su alrededor y jugar con ellos, antes de que

perdiéramos nuestra propiedad, pero sólo se trataba de un juego; nunca se

preocupó por ellos como por este cuando no les gustaba la cena.

de millas de nuestra cueva –o pueden haber sido cuatro, no está segura–. Se

nos parece en algún aspecto, y quizá sea de la familia. Eso es lo que ella

cree, pero para mí es un error. La diferencia de tamaño garantiza la conclusión

de que se trata de una clase de animal nueva y diferente; un pez quizá,

aunque, cuando lo puse en el agua para probarlo, se hundió y ella se zambulló

y lo sacó de un manotón antes de que el experimento terminase. Todavía

creo que se trata de un pez, pero a ella no le importa esta cuestión, y no me

lo dejará para probar. No entiendo esto. La llegada de la criatura parece haber

cambiado su carácter por completo y la volvió irracional respecto de los

experimentos. Se preocupa más por ese que por cualquiera de los demás

animales, pero no pude explicar el porqué. Su mente está transformada: todo

así lo indica. A veces, lleva al pez en sus brazos la mitad de la noche cuando

él se queja y quiere ir al agua. En esos casos el agua cae de los lugares de

su cara por los que mira, y palmea al pez en la espalda y hace ruidos sordos

con la boca para calmarlo, y demuestra pena y ansiedad en cientos de formas.

Nunca la vi hacer esto con ningún otro pez, y me preocupa mucho. Ella

solía llevar a los tigres jóvenes a su alrededor y jugar con ellos, antes de que

perdiéramos nuestra propiedad, pero sólo se trataba de un juego; nunca se

preocupó por ellos como por este cuando no les gustaba la cena.

Miércoles.-No es un pez. No puedo llegar a darme cuenta de qué es.

Hace ruidos curiosamente perversos cuando no está satisfecho, y dice “gugu”

cuando si lo está. No es uno de nosotros, porque no camina; no es un

pájaro, porque no vuela; no es una rana, porque no salta; no es una víbora,

porque no se arrastra. Estoy seguro de que no es un pez, aunque no puedo

encontrar la oportunidad para descubrir si puedo o no encontrar la oportunidad

para descubrir si puede nadar o no. Simplemente está ahí, casi siempre

de espaldas, con los pies hacia arriba. No he visto a ningún otro animal hacer

eso antes. Dije que creía que era un enigma; pero ella se limitó a admirar la

palabra, sin comprenderla. En mi opinión o se trata de un enigma o de alguna

clase de insecto. Si se mueres, me lo llevaré aparte y veré cómo está hecho.

Nunca nada me ha tenido tan confundido.

Diarios de Adán y Eva (Mark Twain) Página 8

Tres meses después.- La perplejidad aumenta en lugar de disminuir. No

duermo, son muy poco. Ha dejado de quedarme acostado, y ahora anda por

ahí en cuatro patas, las delanteras son extrañamente cortas, y consecuentemente,

la mayor parte de su cuerpo se yergue de un modo penso en el aire,

y eso no es para nada atractivo. Está hecho casi como nosotros, pero su

método para desplazarse muestra que no es de nuestra especie las patas

delanteras cortas y las traseras largas indican que es de la familia de los

canguros, pero es una variación interesante y curiosa, y nunca antes ah sido

catalogada. Como yo lo descubrí, me he creído con derecho a asegurarme el

crédito del hallazgo poniéndole mi nombre, y es así como lo que he llamado

Kangarorum Adamiensis... Debe haber sido un ejemplar joven cuando llegó,

porque desde entonces ha crecido sin medida. Ahora debe ser cinco veces

más grande de lo que era entonces y cuando está disgustado, es capaz de

hacer desde veintidós hasta treinta y ocho veces el ruido que hacía al principio.

La coerción no cambia nada, sino que tiene el efecto contrario. Por esta

razón abandoné el sistema. Ella lo calma por medio de la persuasión, y dándole

cosas que previamente me había dicho que no daría. Como ya dije, yo

no estaba en casa cuando llegó la primera vez, y ella me dijo que lo encontró

en el bosque. Parece raro que fuese el único, pero así debe ser, porque durante

las últimas semanas me he cansado de buscar tratando de encontrar

otro para agregar a mi colección y para que este tuviese con quien jugar;

porque con seguridad así estaría más tranquilo y podríamos domesticarlo

con más facilidad. Pero no encontré ninguno, ni vestigios; y lo más extraño

de todo, no había rastros. Debe vivir en tierra, no puede evitarlo; por lo tanto,

¿cómo es que anda por ahí sin dejar rastros? Puse una docena de trampas,

pero no funcionaron. Atrapo toda clase de animales pequeños, excepto ese;

animales que entran en la trampa por simple curiosidad, creo, sólo para ver

para qué está esa leche allí. Nunca se la beben.

Tres meses después.- La perplejidad aumenta en lugar de disminuir. No

duermo, son muy poco. Ha dejado de quedarme acostado, y ahora anda por

ahí en cuatro patas, las delanteras son extrañamente cortas, y consecuentemente,

la mayor parte de su cuerpo se yergue de un modo penso en el aire,

y eso no es para nada atractivo. Está hecho casi como nosotros, pero su

método para desplazarse muestra que no es de nuestra especie las patas

delanteras cortas y las traseras largas indican que es de la familia de los

canguros, pero es una variación interesante y curiosa, y nunca antes ah sido

catalogada. Como yo lo descubrí, me he creído con derecho a asegurarme el

crédito del hallazgo poniéndole mi nombre, y es así como lo que he llamado

Kangarorum Adamiensis... Debe haber sido un ejemplar joven cuando llegó,

porque desde entonces ha crecido sin medida. Ahora debe ser cinco veces

más grande de lo que era entonces y cuando está disgustado, es capaz de

hacer desde veintidós hasta treinta y ocho veces el ruido que hacía al principio.

La coerción no cambia nada, sino que tiene el efecto contrario. Por esta

razón abandoné el sistema. Ella lo calma por medio de la persuasión, y dándole

cosas que previamente me había dicho que no daría. Como ya dije, yo

no estaba en casa cuando llegó la primera vez, y ella me dijo que lo encontró

en el bosque. Parece raro que fuese el único, pero así debe ser, porque durante

las últimas semanas me he cansado de buscar tratando de encontrar

otro para agregar a mi colección y para que este tuviese con quien jugar;

porque con seguridad así estaría más tranquilo y podríamos domesticarlo

con más facilidad. Pero no encontré ninguno, ni vestigios; y lo más extraño

de todo, no había rastros. Debe vivir en tierra, no puede evitarlo; por lo tanto,

¿cómo es que anda por ahí sin dejar rastros? Puse una docena de trampas,

pero no funcionaron. Atrapo toda clase de animales pequeños, excepto ese;

animales que entran en la trampa por simple curiosidad, creo, sólo para ver

para qué está esa leche allí. Nunca se la beben.

Tres meses después.- El Canguro aún sigue creciendo, lo cual es muy

extraño y me tiene confundido. Nunca supe de uno que siguiera creciendo

durante tanto tiempo. Tiene pelo en la cabeza ahora; no como el pelo del

canguro sino exactamente como nuestro cabello, salvo porque es mucho

más fino y más suave, y en lugar de ser negro es rojo. Es probable que me

vuelva loco con la evolución caprichosa y molesta de este fenómeno zoológico

inclasificable. Si pudiese atrapar otro... pero eso es un caso perdido; es

una variedad nueva y el único ejemplar, esto es claro. Pero atrapé un canguro

de verdad y lo traje, pensando que este, al estar solo, preferiría tener al

otro por compañía antes de quedarse solo y sin familia, o a cualquier animal

del que pudiese sentirse cerca o con el que simpatizar en su condición des-

Diarios de Adán y Eva (Mark Twain) Página 9

dichada, aquí, entre extraños que no conocen sus costumbres o sus hábitos

dichada, aquí, entre extraños que no conocen sus costumbres o sus hábitos

Cinco meses después.- No es un canguro. No, porque se sostiene agarrándose

del dedo de ella, y da así unos pocos pasos sobre sus patas traseras,

y luego se cae. Se trata probablemente de alguna clase de oso; y, sin

embargo, no tiene cola –aún– y no tiene pelo, salvo en al cabeza. Aún sigue

creciendo; es una situación curiosa, porque los osos terminan su crecimiento

antes. Los osos son peligrosos –desde nuestra catástrofe– y no estaré cómodo

con este merodeando por el lugar sin bozal. Le ofrecí a ella un canguro

si dejaba ir a este, pero no resultó: está decidida a hacernos correr toda clase

de riesgos estúpidos, creo. Ella no era así antes de perder la cabeza.

Quince días después.- Examiné su boca. No hay peligro aún: tiene un

diente solo. No tiene cola aún. Hace más ruido ahora que nunca antes (y sobre

todo de noche). Me mudé. Pero voy a ir todas las mañanas a desayunar

y a ver si tiene más dientes. Cuando tengo muchos dientes será tiempo de

que se vaya, con cola o sin cola, porque un oso no necesita cola para ser peligroso.

Cuatro meses después.- Estuve fuera, cazando y pescando durante un

mes, en la región que ella llama Buffalo (no sé por qué, a menos que sea

porque allí no hay búfalos). Entretanto, el oso aprendió a moverse por su

cuenta ayudándose con las patas traseras, y dice “papi” y “mami”. Sin duda

es una nueva especie. Este parecido con las palabras puede ser puramente

accidental, por supuesto, y puede no ser puramente accidental, por supuesto,

y puede no tener ningún propósito ni significado; pero, aun en ese caso,

sigue siendo extraordinario, y es algo que ningún otro oso puede hacer. Esta

imitación del habla, junto con la falta general de pelo y la falta completa de

Diarios de Adán y Eva (Mark Twain) Página 10

colas, es suficiente para indicar que se trata de una clase nueva de oso. Un

nuevo examen será de enorme interés. Mientras tanto, saldré en una larga

expedición a los bosques del norte y haré una búsqueda exhaustiva. Debe

haber sin duda algún otro en alguna parte, y este será menos peligroso

cuando tenga compañía de su misma especie. Iré enseguida, pero antes voy

a ponerle el bozal a este.

colas, es suficiente para indicar que se trata de una clase nueva de oso. Un

nuevo examen será de enorme interés. Mientras tanto, saldré en una larga

expedición a los bosques del norte y haré una búsqueda exhaustiva. Debe

haber sin duda algún otro en alguna parte, y este será menos peligroso

cuando tenga compañía de su misma especie. Iré enseguida, pero antes voy

a ponerle el bozal a este.

Tres meses después.- Ha sido una cacería muy, muy agotadora y, sin

embargo, no he tenido éxito. Entre tanto, sin moverse del lugar, ¡ella atrapó

otro! Nunca vi tanta suerte junta. Yo podría haber andado cien años por estos

bosques sin cruzarme siquiera con esta cosa.

Al día siguiente.- He estado comparando al nuevo con el viejo, y está

perfectamente claro que son de la misma especie. Iba a disecar a uno de

ellos para mi colección, pero por alguna razón ella se opone; por eso renuncié

a la idea, aunque creo que es un error. Sería una pérdida irreparable para

la ciencia si ellos llegasen escapar. El mayor está más dócil que antes y

puede reírse y habla como el loro, lo que sin dudad aprendió por estar tanto

con el loro y por tener desarrollada en algo grado la capacidad imitativa. Me

sorprendería si resulta ser una clase nueva de loro; y sin embargo, no debería

sorprenderme, porque ya ha sido todo lo demás en que se me ocurrió

pensar desde aquellos primeros tiempo en los que era un pez. El nuevo es

ahora tan feo como lo era el viejo al principio; tiene el mismo aspecto de carne

cruda amarillenta y la misma y extraña cabeza sin ningún pelo. Ella lo llama

Abel.

Diez años después.- Son niños; lo descubrimos hace tiempo. Era su tamaño

pequeño e inmaduro lo que nos confundía; no estábamos acostumbrados

a eso. Hay algunas niñas ahora. Abel es un buen chico; pero si Caín hubiese

permanecido como oso le hubiese sido mejor. Después de todos estos

años, me doy cuenta de que estaba equivocado respecto de Eva al principio:

es mejor vivir fuera del Jardín con ella que dentro sin ella. Al principio, creía

que hablaba demasiado; pero ahora me entristecería que esa voz se silenciara

y desapareciese de mi vida. ¡Bendita sea la castaña que nos unió y me

enseñó a conocer la bondad de su corazón y la dulzura de su espíritu!

Diarios de Adán y Eva (Mark Twain) Página 11

El Diario de Eva

El Diario de Eva

Diarios de Adán y Eva (Mark Twain) Página 12

TRADUCIDO DEL ORIGINAL

TRADUCIDO DEL ORIGINAL

Entonces, si soy un experimento, ¿soy la totalidad del experimento No,

creo que no; creo que todo lo demás es también parte de él. Yo soy la parte

principal, pero creo que todo lo demás tiene su participación en el asunto.

¿Mi posición está asegurada o tengo que vigilarla y cuidarla? Esto último,

quizá. El instinto me dice que la vigilancia perpetua es el precio de la superioridad.

(esa es una buena frase, piense, para alguien tan joven.)

Hoy todo parece mejor que ayer. Ayer, en el apuro por terminar, las

montañas quedaron todas desiguales, y algunas de las planicies estaban tan

tapadas de residuos y de basura que su aspecto era desastroso. Obras de

arte tan nobles y hermosos no deberían estar sujetas a la prisa; y este mundo

nuevo y majestuoso es en realidad la obra más noble y hermosa. Y, por

cierto, maravillosamente cercana a la perfección, a pesar del poco tiempo.

Hay demasiadas estrellas en algunos lugares y no las suficientes en otros,

pero eso puede ser remediado enseguida, sin duda. La luna se desató anoche,

y se deslizó y cayó fuera del sistema: es una pérdida muy importante.

Me rompe el corazón pensar en ella. No hay ninguna otra cosa entre los or-

Diarios de Adán y Eva (Mark Twain) Página 13

namentos y la decoración que se le compare en belleza y terminación. Debería

haber estado mejor amarrada. Si sólo pudiésemos recuperarla de nuevo...

namentos y la decoración que se le compare en belleza y terminación. Debería

haber estado mejor amarrada. Si sólo pudiésemos recuperarla de nuevo...

o seis: no iría nunca a la cama, nunca me cansaría de mirarlas, acostada sobre

el musgo.

Las estrellas son buenas, también. Ojalá pudiese conseguir algunas para

ponerme en el cabello. Pero supongo que nunca podré. Se sorprendería

de saber lo lejos que están, porque no parece. Cuando se mostraron ayer

por primera vez traté de hacer caer algunas con un palo, pero no podía alcanzarlas

lo cual me sorprendió; luego intenté con terrones de tierra hasta

agotarme, pero tampoco pude. Es porque soy zurda y no puedo tirar bien. Incluso

cuando probaba con otras diferentes de aquella a la que apuntaba, no

lograba acertarle; aunque logré algunos tiros bastante aproximados: vi la

mancha negra del terrón enfilar derecho hacia el centro del grupo dorado

cuarenta o cincuenta veces, errándole apenas; si sólo hubiese podido resistir

un poquito más, podría haberle dado a alguna.

Así que lloré un poco, lo natural –supongo–en alguien de mi edad, y

después de descansar tomé una canasta y fui hacia un lugar en el borde extremo

del círculo donde las estrellas estaban muy cerca del piso y podría tomarlas

con las manos, lo que sería mejor; en cualquier caso, porque podría

recogerlas con cuidado y no romperlas. Pero estaba más lejos de lo que suponía

y al cabo tuve que renunciar: estaba tan cansado que no podía arrastrar

mis pies otro paso más; además, estaban inflamados y me dolían mucho.

No puede volver a casa; era demasiado lejos y se había puesto fresco;

pero encontré algunos tigres y me acurruqué entre ellos y estaba adorablemente

cómodo, y su aliento era dulce y placentero, porque se alimentan de

frutillas. Nunca antes había visto un tigre, pero los reconocí de inmediato por

las rayas. Si pudiese tener una de aquellas pieles, podría hacerme un vestido

magnífico.

Diarios de Adán y Eva (Mark Twain) Página 14

En el día de hoy estoy mejorando mis ideas acerca de las distancias.

Estaba tan ansiosa por apropiarme de cada una de las cosas bonitas que

vía, que las agarraba atolondradamente, a veces, cuando estaban demasiado

lejos y a veces cuando estaban a no más de seis pulgadas, aunque parecían

a un pie de distancia (¡ay!, con espinas incluidas). Aprendí una lección,

también postulé un axioma, salido de mi propia cabeza, el primero de todos:

“El Experimento lastimado rehúye las espinas”. Piensa que es muy buena

para alguien tan joven.

En el día de hoy estoy mejorando mis ideas acerca de las distancias.

Estaba tan ansiosa por apropiarme de cada una de las cosas bonitas que

vía, que las agarraba atolondradamente, a veces, cuando estaban demasiado

lejos y a veces cuando estaban a no más de seis pulgadas, aunque parecían

a un pie de distancia (¡ay!, con espinas incluidas). Aprendí una lección,

también postulé un axioma, salido de mi propia cabeza, el primero de todos:

“El Experimento lastimado rehúye las espinas”. Piensa que es muy buena

para alguien tan joven.

Le temía al principio, y cada vez que se daba vuelta empezaba a correr,

porque creía que iba a perseguirme, pero poco a poco me di cuenta de que

sólo trataba de escaparse, así que después de eso abandoné mi timidez y

seguí sus rastros durante varias horas, unas veinte yardas detrás, lo que lo

ponía nervioso e incómodo. Al final, se preocupó bastante y se subió a un

árbol. Yo esperé un buen rato, luego lo abandoné y me volví a casa.

En el día de hoy de nuevo lo mismo. Lo encontré otra vez arriba del árbol.

Domingo.-Aún está ahí arriba. Descansando, aparentemente. Pero es

un subterfugio: el domingo no es el día de descanso, el sábado es el día señalado

para eso. Me parece que esta criatura está más interesada en descansar

que en cualquier otra cosa. Me cansaría descansar tanto. Me cansa

de sólo sentarme a observar el árbol. Me pregunto para qué sirve; nunca lo

veo hacer nada.

Devolvieron la luna anoche; ¡me puse tan feliz! Creo que es muy honesto

de parte de ellos. Volvió a deslizarse y a caerse, pero no me angustié,

no hace falta preocuparse cuando se tiene esa clase de vecinos; ellos la devolverán.

Ojalá pidiese hacer algo para demostrarles mi aprecio, me gustaría

mandarles algunas estrellas, porque tenemos más de las que podemos usar.

Quiero decir yo, no nosotros, porque puedo ver que al reptil estas cosas no le

importan.

Diarios de Adán y Eva (Mark Twain) Página 15

Tiene mal gusto, y no es amable. Cuando fui allí ayer al anochecer había

bajado y estaba tratando de atrapar los pececitos manchados que juegan

en el estanque, y tuve que tirarle con los terrones para hacerlo subir al árbol

de nuevo y que los dejara en paz. Me pregunto si será para eso para lo que

sirve. ¿No tiene corazón? ¿No siente compasión por esas criaturas? ¿Puede

ser que haya sido diseñado y construido para una tarea tan indigna? Tiene

toda la apariencia. Uno de los terrones que le arrojé le dio detrás de la oreja,

y entonces usó el lenguaje. Me dio un escalofrío, excepto la mía propia. No

comprendí las palabras pero parecían ser expresivas.

Tiene mal gusto, y no es amable. Cuando fui allí ayer al anochecer había

bajado y estaba tratando de atrapar los pececitos manchados que juegan

en el estanque, y tuve que tirarle con los terrones para hacerlo subir al árbol

de nuevo y que los dejara en paz. Me pregunto si será para eso para lo que

sirve. ¿No tiene corazón? ¿No siente compasión por esas criaturas? ¿Puede

ser que haya sido diseñado y construido para una tarea tan indigna? Tiene

toda la apariencia. Uno de los terrones que le arrojé le dio detrás de la oreja,

y entonces usó el lenguaje. Me dio un escalofrío, excepto la mía propia. No

comprendí las palabras pero parecían ser expresivas.

Si este reptil es un hombre no se trata de un eso, ¿o es cierto? Eso no

sería gramatical, ¡no es así? Creo que sería un él. Eso creo. En ese caso se

analizaría así: nominativo, él; dativo, a él; posesivo, su. Bueno, lo consideraré

un hombre y lo llamaré él; si no resulta ser otra cosa. Esto será más práctico

que manejar tantas incertidumbres.

Domingo de la semana siguiente.-Estuve toda la semana pegada a él e

intenté presentarme. Tuve que sostener al charla, porque él esta cohibido,

pero no me importó. Parecía agradecido de tenerme cerca, y usé varias veces

el “nosotros”, tan sociable, porque parecía halagarlo el sentirse incluido.

Miércoles.- Nos estamos entendiendo bastante bien ahora, de veras, y

cada vez nos estamos conociendo más y mejor. Ya no trata de evitarme, lo

que es una buena señal, y demuestra que le gusta tenerme con él. Eso me

agrada, y trato de serle útil en todo lo que pueda, para que aumente su estima

hacia mí. Durante los dos últimos días lo liberé del trabajo de ponerle

nombres a las cosas, esto fue un gran alivio para él, porque no está muy

dotado para esa tarea, y está sin duda muy agradecido es incapaz de pensar

en un solo nombre inteligente, aunque sea para salvar las apariencias, pero

yo no lo dejo sospechar que estoy al tanto de su defecto. Cada vez que una

nueva criatura aparece, yo le pongo un nombre antes de que tenga oportunidad

de quedar en evidencia en uno de esos silencios incómodos. En este

sentido, le eh evitado unos cuantos papelones. Yo no tengo un defecto como

el suyo. No bien pongo los ojos en un animal, sé lo que es. No tengo que reflexionar

ni un instante; el nombre correcto me sale instantáneamente, como

su fuese una inspiración –como, sin duda, lo es– porque estoy segura de que

Diarios de Adán y Eva (Mark Twain) Página 16

ese nombre no estaba en mi medio minuto antes. Parezco saber qué animal

es sólo por el tamaño de la criatura y el modo en que actúa.

ese nombre no estaba en mi medio minuto antes. Parezco saber qué animal

es sólo por el tamaño de la criatura y el modo en que actúa.

Jueves.-Mi primera pena. Ayer me evitó y parecía desear que no le hablase.

No podía creerlo, y pensé que había algún error, porque a mí me

gusta estar con él y escucharlo hablar y si es así, ¿cómo podría ser que él se

mostrase poco amable conmigo si yo no le había hecho nada? Pero, al final,

resultó ser así, y por eso yo me fui a sentar sola al lugar donde lo vi por primera

vez la mañana en que fuimos hechos y yo no sabía qué era él y me resultaba

indiferente; pero ahora ese era un lugar lúgubre y cada pequeña cosa

hablaba de él y mi corazón estaba muy lastimado. No sabía el porqué con

claridad, porque era un sentimiento nuevo; no lo había experimentado antes

y era todo un misterio y no podía entenderlo.

Pero cuando vino la noche no pude soportar la soledad y fui al nuevo

refugio que se ha construido, a preguntarle qué había hecho mal y cómo podía

arreglarlo para recuperar su favor otra vez; pero me sacó afuera, a la lluvia,

y esa fue mi primera pena.

Domingo.-Ahora nos llevamos bien de nuevo y estoy feliz; pero esos día

fueron duros; o pienso en ellos si puedo evitarlo.

Intenté llevarle alguna de esas manzanas, pero no puedo aprender a tirar

derecho. Fallé, pero creo que la buena intención le agradó. Están prohibidas,

y él dice que voy a ocasionarme algún daño; pero si llego a dañarme por

complacerlo, ¿qué importa el daño?

Lunes.-Esta mañana le dije mi nombre; esperaba que pudiera interesarle.

Pero no le importó. Es raro. Si él me dijese su nombre, a mí me importaría.

Creo que sería más agradable a mis oídos que cualquier otro sonido.

Diarios de Adán y Eva (Mark Twain) Página 17

Habla muy poco. Quizá porque no es muy brillante, y es muy sensible

acerca de eso y desea ocultarlo. Es una pena que se sienta así, porque el

brillo está en el corazón, allí es donde están los valores. Ojalá pudiera hacerle

entender que un corazón bueno y amable es una riqueza, y mucha, y

que sin eso el intelecto es pobreza.

Habla muy poco. Quizá porque no es muy brillante, y es muy sensible

acerca de eso y desea ocultarlo. Es una pena que se sienta así, porque el

brillo está en el corazón, allí es donde están los valores. Ojalá pudiera hacerle

entender que un corazón bueno y amable es una riqueza, y mucha, y

que sin eso el intelecto es pobreza.

¿De dónde sacó esa palabra? No creo haberla usado nunca.

No, mi nombre no le interesó para nada. Traté de ocultar mi decepción,

pero supongo que no tuve éxito. Me alejé y me senté sobre el musgo con los

pies en el agua. Es donde voy cuando deseo compañía, alguien a quien mirar,

alguien con quien hablar. No es suficiente con ese cuerpo blanco y adorable

pintado allí en el estanque, peor es algo, y algo es mejor que la soledad

absoluta. Habla cuando yo hablo; está triste cuando yo estoy triste; me consuela

con su simpatía, dice: “No te descorazones, pobre niña sin amigos. Yo

seré tu amiga”. Es una buena amiga mía, la única: es mi hermana.

¡Esa primera vez que ella me abandonó¡ Nunca lo olvidaré, nunca, nunca.

¡Mi corazón era plomo dentro del cuerpo! Yo dije: “ella era todo lo que tenía

¡y ahora se ha ido!”. En mi desamparo dije: “Detente, corazón, ¡no puedo

soportar más la vida!” y escondí la cara entre las manos, y no hubo consuelo

para mí. Y cuando las retiré, después de un rato, allí estaba ella de vuelta,

blanco y radiante y hermosa, y ¡me arrojé a sus brazos!

Eso era la felicidad perfecta; había conocido antes la felicidad, pero no

era como esto, puro éxtasis. Nunca volví a dudar de ella. A veces, se mantenía

alejada, quizá una hora, quizá casi todo el día, pero yo esperaba y no

dudaba; me decía: “Está ocupada o se fue de viaje, pero volverá”. Y así era:

siempre lo hacía. De noche no venía si estaba oscuro, porque era una pequeña

muy tímida. Pero si había luna ella venía. No tengo miedo a la oscuridad,

pero ella es más joven: nació después que yo. Cada vez la visito más y

más. Ella es mi consuelo y mi refugio cuando mi vida se hace dura; y casi

siempre es así.

Diarios de Adán y Eva (Mark Twain) Página 18

Martes.-Me pasé toda la mañana trabajando para mejorar el lugar; y me

mantuve alejada de él a propósito con la esperanza de que se sintiera solo y

viniese. Pero no lo hizo.

Martes.-Me pasé toda la mañana trabajando para mejorar el lugar; y me

mantuve alejada de él a propósito con la esperanza de que se sintiera solo y

viniese. Pero no lo hizo.

Pero no importa. No hubiese resultada nada bueno, porque no le importan

las flores. Dice que son basura, y no puede distingue una de otra, y se

cree superior por pensar así, no le importo, no le importan las flores, no le

importa el cielo pintado del crepúsculo (¿hay algo que le importe, además de

construir chozas para aislarse de la lluvia buena y limpia, de aporrear melones,

de probar uvas y de manosear la fruta en los árboles para ver cómo

marchan sus propiedades?).

Coloqué un palo seco en el piso y traté de perforarlo con otro, para ver si

podía hacer funcionar un plan que tenía, y pronto me pegué un susto terrible.

Una película delgada, transparente, azulada, se levantó del agujero ¡y dejé

caer todo y huí! Creí que era un espíritu; ¡me asusté tanto! Pero miré hacia

atrás y no me seguía; entonces me apoyé jadeando sobre una roca a descansar;

y dejé que mis extremidades temblasen hasta que volvieron a quedarse

quietas luego retrocedí arrastrándome, alerta, observando todo y dispuesta

a salir volando si era necesario. Y cuando hube llegado cerca, separé

las ramas de un rosal para espiar –deseando que el hombre anduviese cerca:

yo estaba tan graciosa y tan bonita– pero la aparición se había ido. Me

acerqué y había un montoncito de polvo rosado en el agujero. Metí el dedo

para tocarlo y dije ¡ayy! Y volví a sacarlo.

Era un dolor atroz. Me puse el dedo en al boca; y sólo pude calmar el

dolor parándome primero en un pie y luego en el otro y gruñendo; luego me

sentí intrigada y empecé a investigar.

Me daba curiosidad saber qué era ese polvo rosa. De pronto, se me

ocurrió su nombre, aunque nunca antes lo había escuchado. ¡Era fuego! Estaba

tan segura de eso como nadie en el mundo. Entonces, sin dudarlo, lo

llamé así: fuego.

Me daba curiosidad algo que no existía antes; había agregado algo nuevo

a los innumerables objetos del mundo; me daba cuenta de esta y estaba

Diarios de Adán y Eva (Mark Twain) Página 19

orgullosa de mi logro, e iba a ir corriendo a buscarlo y a contárselo, pensando

que así crecería en su estima, pero reflexioné y no lo hice. No, a él no le

importa. Habría preguntado para qué servía y ¿qué podría responderle? Porque

no servía para nada, sino que era hermoso, simplemente hermoso...

orgullosa de mi logro, e iba a ir corriendo a buscarlo y a contárselo, pensando

que así crecería en su estima, pero reflexioné y no lo hice. No, a él no le

importa. Habría preguntado para qué servía y ¿qué podría responderle? Porque

no servía para nada, sino que era hermoso, simplemente hermoso...

Me puse a trabajar otra vez y cuando hube hecho una buena cantidad

de polvo de fuego, lo volqué sobre un manojo de pasto seco, con la intención

de llevarlo a casa y guardarlo y jugar con él. Pero el viento lo golpeó y lo espació

y me abofeteó con ferocidad y lo dejé caer y corrí. Cuando miré hacia

atrás, el espíritu azul se elevaba y se alargaba y flotaba como una nube e

instantáneamente pensé en su nombre –¡humo!–

Aunque, lo juro, nunca antes había oído hablar del humo.

Muy pronto un fulgor brillante, rojo y amarillo, destelló a través del humo

y puse instantáneamente un nombre –¡llamas!– y también tenía razón,

aunque estas eran las primeras llamas que hubo alguna vez en el mundo.

Treparon a los árboles, resplandecían y estallaban desde dentro de la masa

enorme y creciente de humo en movimiento, y tuve que aplaudir y reír y bailar

en un arrebato de éxtasis; todo era tan nuevo y extraño, tan maravilloso y

tan hermoso.

Él vino a la carrera, se paró y miró, y no dijo nada durante varios minutos.

Luego preguntó qué era. Ay, era tan malo que él hiciese una pregunta

tan directa. Tuve que contestarle, por supuesto, y lo hice. Dije que era fuego.

No era mi culpa que lo molestase el que yo supiera y él debiera preguntar; no

era mi intención molestarlo. Después de una pausa me preguntó:

-¿Cómo llegó?

Otra pregunta directa, que también tuvo una respuesta directa.

-Yo lo hice.

El fuego se alejaba cada vez más. Él se acercó al borde del lugar quemado

y se quedó mirando el piso.

Diarios de Adán y Eva (Mark Twain) Página 20

-¿Qué es esto?

-¿Qué es esto?

Pero yo si estaba interesada. Había ceniza, gris y suave y delicada y

elegante: supe lo que era desde el principio. Y las chispas: también las conocía.

Encontré mis manzanas, las raspé y me puse contenta; soy muy joven y

mi apetito es grande. Pero estaba desilusionada, habían explotado y estaban

arruinadas. Arruinadas en apariencia. Pero no era así: estaban mejor que las

crudas. El fuego es hermoso; algún día será útil. Eso pienso.

Viernes.- Lo vi otra vez, durante un momento, el lunes pasado al anochecer,

pero sólo un instante. Esperaba que me elogiara por mis intentos de

mejorar el lugar porque yo tenía buenas intenciones y trabajaba mucho. Pero

no estaba contento, y se dio media vuelta y me dejó. También estaba descontento

por otra cosa: yo traté una vez más de convencerlo de que dejase

de ir a las Cataratas. Eso fue porque el fuego me había revelado una pasión

nueva, totalmente nueva, y claramente distinta del amor, de la pena y de

esas otras que ya había descubierto: el miedo. ¡Es horrible! Ojalá nunca la

hubiese descubierto. Me da malos momentos, arruina mi felicidad, me hace

estremecer y temblar y sobresaltarme. Pero no pude persuadirlo, porque él

no ha descubierto el miedo aún, y por eso no puede comprenderme.

EXTRACTOS DEL DIARIO DE ADÁN

Quizás deba recordar que ella es muy joven, apenas una niña, y hacer algunas concesiones.

Ella es todo interés, ansiedad, vivacidad, el mundo es para ella encanto, maravilla,

misterio, alegría; no puede hablar de la emoción cada vez que encuentra una nueva flor,

debe mimarla y acariciarla y olerla y hablarle y prodigarle elogios y nombres cariñosos. Y

se vuelve loca por los colores: rocas pardas, arena amarilla, musgo gris. Follaje verde,

cielo azul; el perlado del amanecer, las sombras púrpuras de las montañas, las islas doradas

flotando en mares carmesíes a la puesta del sol, la luna pálida que navega a través

de jirones de nubes, las estrellas como joyas que titilan en los yermos del espacio: nada

de eso tiene el menos valor práctico, hasta donde puedo ver, pero, como tienen color y

majestuosidad, es suficiente para que pierda la cabeza. Si alguna vez pidiese calmarse y

quedarse callada un par de minutos, sería un espectáculo sedante. En ese caso creo que

disfrutaría de mirarla; de veras creo que podría, porque me estoy dando cuenta de que es

una criatura notablemente bonita: ágil, esbelta, pulcra, bien acabada, ligera, graciosa; y

una vez, mientras estaba parada sobre un peñasco, pálida como el mármol, bañada en la

luz del sol, su cabeza joven echada hacia atrás y la mano haciendo sombre sobre los ojos,

observando el vuelo de un pájaro en el cielo, reconocí que era hermosa.

Lunes al mediodía.- Si hay algo en el planeta que a ella no le interese, entonces no lo

tengo en mi lista. Hay animales que me resultan indiferentes, pero ese no es el caso con

Diarios de Adán y Eva (Mark Twain) Página 21

ella. No discrimina, se encariña con todos, cree que son todos valiosos, cada uno que

aparece es bienvenido.

ella. No discrimina, se encariña con todos, cree que son todos valiosos, cada uno que

aparece es bienvenido.

Aún así, quería conservar a ese monstruo y no abandonaba la idea. Pensó en iniciar

una granja lechera con él, y quería que la ayudase a ordeñarlo; pero no acepté: era demasiado

arriesgado. No era del sexo adecuado y, además, no teníamos escalera. Luego quiso

montarlo para mirar el paisaje. Una cola de treinta o cuarenta pies yacía en el suelo,

como un árbol caído, y ella pensó que podíamos trepar por allí, pero estaba equivocada:

cuando llegó a la parte empinada estaba resbaloso y vino abajo, y se hubiese lastimado

de no ser por mí.

¿Estaba satisfecha ahora? No. Nada la satisface hasta que no esté demostrado: no

acepta las teorías no comprobadas, y nunca lo hará. Eso es lo correcto, lo admito; me

atrae; siento su influencia; si estuviese más junto a ella, quizá yo mismo lo haría: bueno,

pues le quedaba una teoría acerca del coloso: pensaba que si podíamos domesticarlo y

volverlo amistoso, podríamos pararlo en el ría y usarlo como puente. Resultó que estaba

ya lo suficientemente domesticado –al menos era lo que ella creía– y entonces intentó ubicarlo

adecuadamente en el ría y volvía a la costa para cruzar sobre él, él se volvía y la seguía

como una montaña domesticada. Como los demás animales. Todos hacen lo mismo.

Viernes.-Martes, miércoles, jueves y el día de hoy: todo el tiempo sin

verlo. Es demasiado tiempo para estar sola; no obstante, mejor sola que mal

recibida.

Necesitaba compañía –fui hecha para eso, pienso– y por eso me hice

amiga de los animales. Son sencillamente encantadores y tienen la mejor

disposición y los modales más amables; nunca se muestran malhumorados,

nunca te hacer sentir como una intrusa, sonríen y mueven su cola, si la tienen,

y están siempre listos para retozar o para salir de excursión o para

cualquier cosa que les proponga. Pienso que son perfectos caballeros. En

todos estos días hemos pasado unos momentos tan buenos que nunca me

he sentido sola, nunca. ¡Sola! No, no diría eso. ¡Cómo!, si siempre hay varios

de ellos alrededor –a veces, a lo largo de cuatro o cinco acres alrededor–

tantos que ni siquiera se los puede contar. Y cuando una se para en medio

de un peñasco y mira por sobre esa extensión de pelajes tan abigarrados y

salpicados de color y sus resplandores agitados por el sol, tan plenos de

franjas y rayas se puede llegar a creer que se trata de un lago, sólo que uno

sabe que no lo es; y hay tormentas de pájaros sociables y huracanes de alas

que vibran; y cuando el sol ilumina esa conmoción de plumas se ve un estallido

de todos los colores imaginables, suficientes para hacer saltar los ojos.

Diarios de Adán y Eva (Mark Twain) Página 22

Hicimos largas excursiones, y he visto una buena parte del mundo; casi

todo, creo. Por eso soy el primer viajero, y el único. Cuando marchamos, la

vista es imponente: no hay nada igual en ninguna parte. Por comodidad

monto en un tigre o en un leopardo, porque son suaves y tienen un lmo torneado

en el que me acomodo con facilidad, y porque son animales muy elegantes;

pero para las distancias largas o para los paisajes, monto en el elefante.

Me levanta con su trompa, pero puedo bajarme por mí misma; cuando

estamos listos para acampar, él se sienta y me deslizo por su lomo.

Hicimos largas excursiones, y he visto una buena parte del mundo; casi

todo, creo. Por eso soy el primer viajero, y el único. Cuando marchamos, la

vista es imponente: no hay nada igual en ninguna parte. Por comodidad

monto en un tigre o en un leopardo, porque son suaves y tienen un lmo torneado

en el que me acomodo con facilidad, y porque son animales muy elegantes;

pero para las distancias largas o para los paisajes, monto en el elefante.

Me levanta con su trompa, pero puedo bajarme por mí misma; cuando

estamos listos para acampar, él se sienta y me deslizo por su lomo.

He aprendido varias cosas y ahora soy educada, pero no lo era al principio.

Al principio solí irritarme porque, a pesar de toda mi atención, nunca

era lo suficientemente astuta como para estar cerca cuando el agua corría

cuesta arriba; pero ahora no me importa. Experimenté un a y otra vez hasta

aprender que nunca corre cuesta arriba, excepto en la oscuridad. Sé que lo

hace en la oscuridad porque el estanque nunca se seca, lo que sí ocurriría,

por supuesto, si el agua no volviese durante la noche. Es mejor demostrar

las cosas mediante experimentos reales: así es como se conoce; en cambio,

si uno depende de adivinanzas o conjeturas o suposiciones, nunca logrará

ser educado.

Algunas cosas no pueden descubrirse; pero adivinando y suponiendo

nunca se sabrá que no se puede: no, hay que ser paciente y seguir experimentando

hasta descubrir que no se puede descubrir. Y es delicioso hacerlo

así, porque hace todo muy interesante. Si no hubiese nada que descubrir,

sería aburrido. Incluso tratar de descubrir y no poder descubrir es tan interesante

como intentar descubrir y lograr descubrir. El secreto del agua era un

tesoro hasta que lo obtuve; entonces perdió la gracia y tuve una sensación

de pérdida.

Por medio de los experimentos aprendí que la madera flota, tanto como

las hojas secas, las plumas y muchas otras cosas; por lo tanto, por toda esa

evidencia acumulada uno sabe que una roca flotará; pero no basta sencillamente

con saberlo, porque no hay manera de probarlo (hasta ahora). Pero yo

voy a encontrar la manera... y entonces la gracia se perderá. Estas cosas me

Diarios de Adán y Eva (Mark Twain) Página 23

ponen triste; porque así, de a poco, iré descubriendo todo y no habrá más

gracia en nada, y eso es lo que me gusta. La otra noche no pude dormir pensando

en eso.

ponen triste; porque así, de a poco, iré descubriendo todo y no habrá más

gracia en nada, y eso es lo que me gusta. La otra noche no pude dormir pensando

en eso.

Por medio de la observación sé que las estrellas no van a durar. He

visto a algunas de las mejores derretirse y caer del cielo. Si una puede derretirse,

entonces todas pueden derretirse; si todas pueden derretirse, todas

pueden derretirse la misma noche. Esa pena llegará, lo sé. Tengo la intención

de sentarme cada noche y mantenerme en vela mirándolas tanto como

pueda quedarme despierta; y voy a imprimir esos campos centelleantes en

mi memoria, así cuando de a poco vayan desapareciendo pueda, por medio

de mi imaginación, reponer esas preciosas multitudes en el cielo negro y hacerlas

brillar de nuevo, y duplicarlas a través del velo de mis lágrimas.

Diarios de Adán y Eva (Mark Twain) Página 24

DESPUES DE LA CAIDA

Diarios de Adán y Eva (Mark Twain) Página 25

Cuando pienso en el pasado, el Jardín me parece un sueño. Era hermoso,

de una hermosura insuperable, encantadora; y ahora se ha perdido y no

lo veré nunca más.

Cuando pienso en el pasado, el Jardín me parece un sueño. Era hermoso,

de una hermosura insuperable, encantadora; y ahora se ha perdido y no

lo veré nunca más.

No es causa de su inteligencia que lo amo; no, no es eso. No hay que

culparlo por el estado de su inteligencia, porque él no se hizo a sí mismo, él

es como Dios lo hizo y eso es bastante. Hubo un propósito sabio en ello, eso

lo sé. De a poco se irá develando, aunque creo que no será repentino; además,

no hay apuro, está bastante bien tal como es.

No es por sus modeles graciosos y considerados ni por su delicadeza

que lo amo. No, tiene defectos en al materia, pero está bastante bien así y

está mejorando.

No es por laboriosidad que lo amo; no, no es eso. Creo que la lleva

dentro, pero no sé por qué me la oculta. Es mi única pena. En o demás es

francio y comunicativo conmigo, ahora. Estoy segura de que no me oculta

nada, excepto eso. Me apena que guarde secretos conmigo y a veces pensar

en eso arruina mi sueño, pero lo alejaré de mi mente; no va a turar mi felicidad

que, por otra parte, está colmada.

No es por su educación que lo amo; no, no es eso. Es autodidacto y sabe

realmente un montón de cosas; pero no sin así como él las sabe.

Diarios de Adán y Eva (Mark Twain) Página 26

No es por si caballerosidad que lo amo; no, no es eso. Me ha lastimado,

pero no lo culpo. Es una peculiaridad de su sexo, pienso, y él no hizo su sexo.

Por supuesto que yo no lo hubiese lastimado, antes muerta; pero eso

también es una peculiaridad de mi sexo de la que no voy a sacar ventaja,

porque yo no hice mi sexo.

No es por si caballerosidad que lo amo; no, no es eso. Me ha lastimado,

pero no lo culpo. Es una peculiaridad de su sexo, pienso, y él no hizo su sexo.

Por supuesto que yo no lo hubiese lastimado, antes muerta; pero eso

también es una peculiaridad de mi sexo de la que no voy a sacar ventaja,

porque yo no hice mi sexo.

En el fondo es bueno, y lo amo por eso, pero podría amarlo aun cuando

no lo fuera. Si me golpeara y abusara de mí, seguiría amándolo. Lo sé. Es

una cuestión de sexo, pienso.

Es fuerte y apuesto, y lo amo por eso, y lo admiro y estoy orgullosa de

él, pero podría amarlo sin esas cualidades. Si fuese simple lo amaría; si estuviese

estropeado lo amaría; y trabajaría por él, y sería esclava por él, y rogaría

por él, y velaría junto a su cama hasta morir.

Sí, pienso que lo amo simplemente porque es mío y es masculino. No

hay otra razón, supongo. Y por eso pienso que es como dije al principio: que

esta clase de amor no es el resultado de la razón y de las estadísticas. Sólo

llega –nadie sabe de dónde– y no se puede explicar. Y no necesita serlo.

Eso es lo que pienso. Pero sólo soy una chica, y la primera que ha analizado

la cuestión, y puede ser que en mi ignorancia e inexperiencia no lo haya

hecho bien.

Diarios de Adán y Eva (Mark Twain) Página 27

CUARENTA AÑOS DESPUÉS

Diarios de Adán y Eva (Mark Twain) Página 28

Es mi juego, es mi deseo que podamos irnos de esta vida juntos: un deseo

que nunca perecerá en la tierra, sino que encontrará un lugar en el corazón

de toda esposa amante, hasta el fin de los tiempos, y que llevará mi

nombre.

Es mi juego, es mi deseo que podamos irnos de esta vida juntos: un deseo

que nunca perecerá en la tierra, sino que encontrará un lugar en el corazón

de toda esposa amante, hasta el fin de los tiempos, y que llevará mi

nombre.

Diarios de Adán y Eva (Mark Twain) Página 29

EN LA TUMBA DE EVA

EN LA TUMBA DE EVA

Diarios de Adán y Eva (Mark Twain) Página 30