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Siervo Sin Tierra

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Categoría: Acontecimientos Sociales

Enviado por: tomas 28 marzo 2011

Palabras: 6167 | Páginas: 25

...

ía su vida y le permitiría disponer de tierra propia y suficiente. En una manifestación política en Soata, en medio de una borrachera, dio muerte al godo Atanasio. Los conservadores pidieron un castigo ejemplar y Siervo paga dos años de cárcel. De allí logra fugarse con los demás presos gracias a la rebelión popular causada por el asesinato del caudillo liberal Jorge Eliécer Gaitán.

Los liberales perdieron el poder y las ilusiones revolucionarias de Siervo se van al suelo. Los godos tomaron los puestos de mando y asustaron a los liberales, lo cual obligó a muchos de estos a emigrar.

Por fin, con unos ahorros obtenidos en Sogamoso después de dos años de trabajar como peón en tender la línea del ferrocarril, Siervo pudo dar un anticipo para comprar su anhelada tierrita, Pero en el camino que conducía a la tierrita adquirida, yendo con Tránsito y el perro Emperador, enfermó y quedó tendido frío y tieso. Murió al anochecer y Tránsito fue al día siguiente a decirle al administrador, Don Ramírez, que desbarataran el negocio, pues no tenía ni un peso para el cajón, y las velas, y el responso, y el cura, y tenía que seguir viviendo con el Siervito y el perro.

2. RESUMEN DEL LIBRO

3.1 PRIMERA PARTE

3.2.1 Capitulo 1

En este capítulo se encuentran Siervo que es el chofer de una bus, y su compañero de camino quienes recorren una parte de Boyacá, para llegar al pueblo de Susacon, en este bus van 5 campesinas viejas, el Magistrado del tribunal Superior y su esposa, unos guardias, el Visitador de la caja de crédito y por el camino, Siervo recoge otro pasajero, una mujer que lleva consigo un cerdo, recorriendo el camino en cada pueblo que pasaba se bajaban sus distintos pasajeros hasta que en la carretera el bus se detuvo por culpa de una de las rocas que dejan los camiones en mitad del camino, la cual hizo estallar una de las llantas de adelante, en su descanso mientras se arreglaba el problema , se bajaron los guardias quienes buscaban a Cerafino, el cual era un ladrón que además tenía dos muertos encima, Siervo mando a su ayudante a cambiar la llanta mientras el recorría el lugar, en el que vio una cabra que de tanto corretear la agarro y la hecho en su flota, dijo que este servía para su próximo almuerzo, terminando de montar la llanta el ayudante, siguieron su camino, al llegar a la Plaza de Capitanejo en una noche fría y ola en la cual el ayudante o agente viajero dormiría en un estanco y Siervo debajo de una banca en la plaza, donde le entregaría los 20 pesos de arras al agente como inicial de ese negocio de la vega.

3.2.2 Capitulo 2

Siervo al despertar camino hacia la Iglesia, la cual hace tiempo estaba llena de arena y escombros y ahora parece la gloria al cielo, le dio 10 pesos al monaguillo para que le prendiera una vela en su nombre, luego salió del templo, se fue a tomar un caldo y regreso a la plaza donde estaba su amigo el agente quien en su puestico vendía la víbora para los cayos, este lo invito a tomarse unos tragos y Siervo sin ningún inconveniente dijo que si, hablaron largo rato del negocio de la vega y Siervo se imaginaba rico de solo decirlo, con su terrenito que pronto arrendaría, el ayudante tenía una cita con una enamorada y quería lucir bien así que le pidió a Siervo que le prestara sus botas para que ella lo encontrase elegante, luego de rogar y rogar a Siervo este le prestó sus botas con la promesa de devolverlas luego de su amorío. Luego Siervo salió al arreglo de la flota y se dirigió donde doña Dolorcitos quien le conto que los guardias habían matado a Ceferino, el ladrón y que la joven que estaba sentada en su tienda era la mujer de este ladrón, ella no tenia donde vivir y a doña Dolorcitas se le ocurrió de que Siervo y la joven se juntaran y criaran a la criaturita, siervo en sus locuras y borracho acepto.

3.2.3 Capitulo 3

Transito, la mujer de Cerafino el ladrón, caminaba junto a Siervo hasta el ranchito, Siervo todo borracho y sin recordar nada de lo que había sucedido, le preguntaba a la joven: quien eres, que haces, de dónde vienes; Transito le contestaba todas sus dudas y Siervo aclaraba un poco su cabeza, le pregunto por sus botas finas y de esto la joven no tuvo respuesta, camino hacia el rancho una viejita les advirtió que los perros de don Floro estaban sueltos, Siervo y sus acompañantes siguieron caminando cuando otro personaje de la zona les advirtió que en el rancho de este humilde campesino habían matado a Cerafino, llegada al rancho Siervo abrió y se tiro al suelo mientras transito arreglo una choza para su bebe y luego se hecho al lado de Siervo quien había quedado dormido

3.2.4 Capitulo 4

Transito se levanta y se acerca donde los terrenos de don Floro a pedirle un poco de panela y maíz, don Floro le dio el valor de la comida y la joven le respondió que no tenía dinero, y él le dijo que con trabajo de Siervo en las noches le pagaría. Salieron Siervo y Transito a caminar por los terrenos de la vega y se encontraron varios amigos de Siervo como don Antonio Lisarazo quien tenía muchas siembras ya listas para recoger, también se encontró a una señora que recordaba mucho a la mama de Siervo ya que se sentaban a charlar con ella y contaban historias de los tiempos hermosos de ellas, en fin caminaban y más gente se encontraban, la cual les comentaba sus avances en los últimos tiempos.

3.2.5 Capitulo 5

Siervo arrienda la tierrita por cuatro jornales en el mes, con Transito van a la vega donde se encuentran su terrenito para sembrar maíz y tabaco el segundo no podían porque el administrador no los dejaba ya que su vecino don Floro tenia primacía sobre este, en ese camino Siervo piensa en aquel negocio que le propuso el ayudante del chofer y Transito le pregunta que porque tan pensativo, él le cuenta todo lo de su viaje, y Transito se echa a reír y le dice que ese dinero ya está perdido, que ella conoce a ese primo del dueño del estanco, porque cuando la mama de ella era sirvienta en la casa grande de teja, ella escuchaba las conversaciones donde aquel personaje era un ladrón amigo del ministro de hacienda y del alcalde.

3.2.6 Capitulo 6

Siervo tenía 4 vecinos. El rio no era un vecino de fiar y con él nunca contaba. En la retaguardia tenia la Peña Morada, una roca parada y lisa que nadie podía mover, en la cual podría confiar, porque no le dejaba pasar los ladrones de cabras. Su otro vecino por la dirección al rio era don Floro Dueñas el cual cultivaba caña y tabaco, y se daba el lujo de pagar peones.

Siervo y don Floro discutieron ya que el terreno de Siervo no dejaba que el agua del rio cuando había, le llegara a los terrenos de don Floro; por el otro costado le quedan los Valdeleones, los vecinos mas traicioneros y ladrones pobres, los cuales inventaban que Siervo no tenía derecho de caminar por la tierra que atraviesa de punta a punta su arriendo, eran muy problemáticas cuando Transito iba al terreno le tiraban piedras y la trataban mal.

3.2.7 Capitulo 7

Siervo tenía 3 semanas libres para arañar su pedregal con herramientas que le había prestado el mayordomo, araban la tierra junto a Transito y le robaba un poco de agua a don Floro. Transito para ayudar a la familia se hizo cocinera de los peones de don Floro quienes contaban que próximamente, su amo seria el dueño de la vega y le quitaría su terrenito ya que lo necesitaba para el agua. Siervo recordaba que no tuvo infancia y que en vez de ir a la escuela le tocaba trabajar y ayudar a su familia.

Recordaba y el maestro Sabogal le contaba cuando fue correista y tardaba un mes de Cúcuta a Bogotá, arreando mulas y en los páramos las ayudaban para que no se pararan y las empujaban que ese si era un trabajo duro, luego de esta historia llega don Ramírez a mostrarle al patrón, el administrador unos papeles y traía el periódico el cual este no hacía sino sentarse en su hamaca con su papel y olvidarse de todo.

Siervo estaba reclamando lo de la compra de don Floro, el administrador lo escucho y le prometió que hablaría con don Floro para que esto no sucediera.

3.2 SEGUNDA PARTE

3.3.8 Capitulo 1

En el cual el padre del pueblo, llego a casar a toda la gente y Transito creyó que ella no sería la excepción, pero Siervo le dejo claro que nada de matrimonio. En este pueblo hermosos como lo llamaba Siervo, las mujeres cargaban a los recién nacidos mientras los hombres hablaban pausadamente de sus trabajos, de los cuales no había casi mucho que decir ya que la escasez del agua, no dejaba las siembras crecer; en otro grupo se hablaba de las próximas elecciones, que serian muy reñidas porque los godos o conserveros de Soata levantaron la abstención que ya habían practicado en años anteriores.

Luego de mucho enredo y habladurías, llego Siervo y se presento con Transito y su bebe ante el nuevo cura, quien sin más preámbulos les pregunto que si se iban a casar, sin esperar Transito dijo que no, pero luego de un rato se casaron, misia Silvestre fue la madrina de Transito, don Floro Dueñas el padrino de Siervo y misia Santos la madrina del niño quien fue bautizado bajo el nombre de Olaya Cetina, en recuerdos del presidente de la republica

La pareja recién casada caminaba hacia su rancho en la vega, mientras pasaba por miles de celebraciones que tenían los otros matrimonios, en un receso tomaron agua y siguieron, al llegar a su rancho y Siervo sin ver nada de comer, se desato la correa para amenazar a Transito y advertirle que si para eso se caso para no hacer nada.

3.3.9 Capitulo 2

Pasaron 2 meses, transito y siervo no se hablaban casi; ya no se escuchaba a Siervo lamentarse por la tierra, la discusión con los Valdeleones, ni bajaba los domingos a la plaza; todo pasaba en silencio, cuando se encontró con don Floro Dueñas, quien se veía muy triste ya que el cielo no quería regalar gotas de agua, Siervo le recomendó que con una regadera los rociara, pero Floro le respondió que a quien los vendería así, no se los reciben mojados, ni negros como quedarían luego de la regada de agua, paso un rato y Floro accedió a el consejo de Siervo, luego de entregar la cosecha a la compañía esta le dio menos precio del estipulado.

Transito le comento a Siervo que don Floro por lo menos durante un año, no molestaría con la compra del arriendo ya que por la mal venta de sus cosechas no le alcanza y le toca esperar a la próxima cosecha pero este no decía nada como si no le dieran una buena noticia.

Al pasar una rato se enteraron de que el agente viajero, volvería a la plaza, sin espera bajaron transito y Siervo a Capitanejo, pero este chofer mentiroso dijo no conocer a Siervo, entristecidos subieron al rancho con un son de rabia, pero después de un rato pregunto descontrolado que fecha era, Transito le respondió mientras le contaba que había conseguido otro trabajito tejiendo unas alpargatas para los Pérez, Siervo interrumpiéndola le conto que viajarían a Chiquinquira a pasar Nochebuena, Transito lloraba de la emoción porque siempre quiso pasar la navidad junto a la patrona de su pueblo.

3.3.10 Capitulo 3

En el que todos los vecino de Capitanejo lucían sus mejores trajes para partir a recibir la noche buena en Chiquinquira, Siervo y Transito junto a Emperador y Olaya no sería la excepción, con sus mejores trapos también zarparon en el bus, el cual durante el camino tuvo muchos percances.

Al llegar a Chiquinquira la familia Joya recorrió las calles y plazas que estaban a reventar de gente de Ecuador y Venezuela; los colegios de niñas cantaban en la plaza de abajo ante un obispo que acababa de llegar. Siervo y transito no conseguían donde dormir, mientras lo hacían comían un poco en el atrio de la basílica, Olaya llorando todo el camino, por el frio de la carretera, ardía en fiebre, los Joya decidieron llevarla ante un boticario el cual se veía ignorante de las cosas, este le receto unos jarabes y una inyección, las cuales no le sirvieron para nada, Siervo con su señora caminaron hacia la primera celebración en la basílica, pero ella descontrolada lloraba y no sabía qué hacer porque su hijo estaba muy enfermo, ya estaba rojito, paso un rato cuando empezó a respirar lento Olaya, después de un rato dio un largo suspiro y murió. Transito devastada no sabía qué hacer su bebe había muerto, Siervo le rento un patio donde un medio compadre para que le hicieran una pequeña velación al niño, llamo a sus vecinos de Capitanejo para que le acompañaran, luego de la velación al llevarlos y dejarlo en el cementerio Transito no quería soltar a su hijo ya muerto.

A la mañana siguiente corrieron a misa, en donde Siervo le pedía a la virgencita por su pedazo de tierra y Transito le pedía porque le regalara una buena muerte. Después salieron a comer un platico de caldo pero al buscar Siervo los pesitos se dio cuenta de que lo habían robado.

3.3.11 Capitulo 4

En él se describe el regreso de mano Siervo y su señora a su rancho en la vega, ellos por falta de plata le pidieron al chofer del bus que les regresara el pago adelantado del viaje de regreso, este se los dio y con el compraron maíz y algo de pan porque decidieron regresar a la vega a pie, caminando como siempre lo hacen, en este trayecto Transito le dio la noticia a Siervo de que para el mes de la Virgen si las cuentas no fallan le llegaría un reemplazo a Olaya. Siervo emocionado solo pensaba en el nombre que sería Sacramento así fuese hombre o mujer, luego de esta noticia y con unos pasos más, estaban de regreso a la vega.

3.3.12 Capitulo 5

En la plaza se encontraba la gente importante reunida para hablar de las elecciones de sus candidatos, el aspirante a diputado era un jovenzuelo de cara verdosa y bigote descarrilado, Siervo lo miraba pero todos aquellos encumbrados le daban al candidato el tratamiento del doctor.

Luego de su discurso ante los duros de Capitanejo, comenzarían las manifestaciones políticas en la que todos los liberales salían a acompañar a su candidato quien los liberaría de tanto conservatismo.

3.3.13 Capitulo 6

Este sería el año de las elecciones presidenciales y cada partido tenía su agenda llena con las miles de visitas que debían hacer. En la plaza de Capitanejo mientras don Roso y Siervo dormían borrachos en la tienda de doña María se desataba una batalla entre molineros y cachiporros; tiros, peleas, heridos y cuando un hombrecito que se revolcaba en el suelo sobre un charco de sangre en la tienda de doña María susurraba que estaba para morirse cuando al instante cayo, al momentico llegaron dos guardias seguidos del alcalde, preguntaron quien lo había hecho, uno de los guardias respondió que Siervo, y este en medio de su borrachera lo afirmo, despierto con los ojos muy abiertos examino el rostro del muerto y era mano Atanasio, que aunque era godo no era de los peores.

3.3.14 Capitulo 7

Después de este incidente el gobernador, destituyo el alcalde civil y mando un alcalde militar, quien con sus tropas rodeo hospitales, escuelas, tiendas y en especial la cárcel para que los godos no mandaran a matar a Siervo quien se encontraba asustado porque ni él se acordaba como paso todo. Distintas cabecillas poderosas mandaban su punto de vista sobre Siervo al gobierno, pero el candidato a diputado de los liberales trato de ayudarlo, mientras el investigador le preguntaba al asesino, el porqué crimen. Al otro día lo sacaron los guardias y en un camión del ejército lo llevarían a Santa Rosa de Viterbo donde se encuentra el Tribunal superior de la provincia.

3.3.15 Capitulo 8

Don Floro llego a la vega con el chisme del asesinato que había cometido Siervo, Transito preguntando a su madrina lo que había sucedido se lamentaba ya que ella le insistió a Siervo para que se fuese con ella, Transito se devolvió a su casa, lentamente ya que su hijito en esa panzota no la dejaba mover, pero al llegar al rancho, no solo abrió sino que se tiro al suelo ya que parecía que su bebe vendría, Emperador corrió a llamar a doña Silvestra quien le atendió.

3.3.16 Capitulo 9

Transito después de dar a luz a Francelina, partió hacia Santa Rosa, pueblo el cual ella ya conocía por las andanzas de Ceferino. Le dio 10 pesos que don Ramírez le había entregado a un abogado que ayudaría a Siervo luego de este encuentro, era la hora de la visita en la cárcel y Siervo medio contento porque no tenía vida mala en la cárcel excepto porque le quitaron el cinturón recibió a Transito quien recogía en sus brazos a Francelina la cual sonrió al ver a Siervo, Transito le conto que un fantasma se aparecía en la vega y que todos sus vecinos estaban armados, el ambiente era tenso porque nadie sabía cuando atacarían los godos, al rato entro un guardia quien le dio fin a la visita.

3.3 TERCERA PARTE

3.4.17 Capitulo 1

Con los inviernos se fueron borrando los antiguos caminos de herradura, que eran empedrados a trechos y a la entrada de los pueblos se arropaban con alcaparros y sietecueros para que no los hiriera el sol.

Encerrado Siervo en la cárcel de Santa Rosa de Viterbo, no podía darse cuenta de estas transformaciones, la pobre Transito, que cada dos o tres meses hacia una rápida visita a Santa Rosa, le contaba a Siervo todo lo que había avanzado la vega desde los pequeños que crecían y se volvían hombres hasta los viejitos que ya casi morían, le contaba que varia gente estaba comprando tierras en la vega, ella le contaba que Don Ramírez le decía que había que esperar, porque el abogado necesita más plata para fabricar un memoralito que el año anterior le había quedado mal.

3.4.18 Capitulo 2

Por aquellos tiempos llego a Santa Rosa una comisión de representantes de la cámara, al llegar los magistrados que andan a pasitos menudos por la plaza, de la sala plena a la tienda de la comadre, como burros cargados de carbón de palo, los recibieron con fiestas y paseos.

El dialogo comenzó en ese alto plano patriótico que exaltaron por igual los magistrados de uno y de otro partido, pues todos estaban pendientes de su reelección en la asamblea próxima a reunirse y buscaban el apoyo de los representantes.

A los presos se les vistió con la mejor ropa que tenían, y aquellas madrugadas todas salieron en formación a lavarse la cara y los pies en la pila del pueblo. Cuando se hallaba trabajando en el telar de la cárcel, Siervo reconoció al antiguo candidato a diputado, que a la sazón era representante al Congreso y presidente de la comisión de la cámara. En un arranque de entusiasmo y alegría se le acerco para estrecharle la mano.

3.4.19 Capitulo 3

Un día corrió la voz entre los presos de que en la capital de la republica habían asesinado a un caudillo muy popular.

El hombrecito que repartía las hojas de coca entre los presos y a quien Transito por medio de Siervo, le entregaba la hoja, fue el primero que se abalanzo sobre el director, cuando este se presento en el patio de los penados a poner orden. Pero tuvieron que refugiarse en la oficina, donde los dejaron tranquilos y no les dieron muerte porque tenían algo más importante que hacer, como era abrir las puertas de la cárcel y llevarse por delante a quien quisiera impedírselo.

Los magistrados miraban aquella escena de la fuga desde las endijas de sus ventanas. La radio de la casa cural, a soto-voce, anunciaba que la capital de la republica ardía como una hoguera.

3.4.20 Capitulo 4

Contaron que don Ramírez se encontraba en la huerta con los muchachos de la hacienda, y que los jefes de cuadrilla andaban por el monte tocando cuerno para reunir la gente de todas las veredas y prevenir cualquier ataque. Era casi seguro que los conservadores de Soata se vendrían sobre la hacienda para sacar a los liberales, y lo curioso es que los conservadores de ese pueblo se pasaron tres noches en vela, convencidos de que ellos serian los agredidos.

En la tienda de don Rubiano se hizo un silencio respetuoso. Siervo recordó súbitamente que le debía veinte jornales a la hacienda, y aun no disponía de un pedacito de tierra para sembrar tabaco. Por eso pensó que la revolución era otra cosa.

3.4.21 Capitulo 5

Cuando Siervo diviso, desde la cornisa del camino de la peña, el rancho que apenas abultaba en el fondo del abismo como un montoncito de tierra de un hormiguero, se le empañaron los ojos de las lágrimas.

Corriendo más que trotando, bajo por el pedregoso camino. Al llegar al barranco de los Valdeleones le salió al encuentro un gozque cito amarillo y descarnado, con la cola entorchada, que no ceso de latir y embestirle las espinillas, aun cuando Siervo le tiraba piedras.

3.4.22 Capitulo 6

El gerente era un hombre de mediana estatura, todavía joven, de rostro feo salpicado de manchas amarillas. Apestaba a cerveza y tenía los ojos vagos y húmedos cuando Siervo se le acerco y le expuso tímidamente sus pretensiones. Estas consistían en que la Caja Agraria le prestara el dinero para comprar su orilla de tierra en la vega del Chicamocha. En garantía ofrecía la tierra que sería materia del negocio más las cuatro cabras, las dos horas y las dos tiernitas que no tardarían en tener cría.

Siervo tardo buenas cuatro horas en regresar del pueblo a la vega, pues había más de cuatro leguas de camino. Al pasar por la casa de la hacienda se demoro otras tantas horas acurrucado en el corredor, la puerta de la oficina, donde don Ramírez, con un abogado recién llegado de la ciudad y con don Puno que era ahora el notario del pueblo, y con un ingeniero que levantaba el plano de la parcelación, todos se hallaban inclinados sobre la mesa ante un papel de grandes dimensiones. Siervo siguió camino de la vega, cabizbajo y con el ceño fruncido, echando mentalmente cuentas sobre lo que podría sacar si vendiera las dos cabras horas y una de las terneritas, que en pocos meses más tendría crías.

3.4.23 Capitulo 7

Aun cuando hubo de vender las dos cabras horas a don Floro, que se las pago a mitad de precio que él había fijado en un principio, no pudo poner por obra sus deseos, pues todo se le fue en gastos causados por la enfermedad de la Transito. Aquella noche la encontró ardiendo en fiebre, con la cabeza amarrada con un trapo para que no se desprendieran unas hojas de plátano que le refrescaban la frente. Siervo le preparo un agua de panela y fue a la casa de don Floro a preguntarle a misia Silvestra que debería hacer con la enferma. Ella le suministro una purga muy fuerte, cocida con unas hierbas amargas que cultivaban en su solar, y ordeno que le pusieran una cataplasma en la cabeza. Como al cabo de tres días la fiebre no cediera un punto, Siervo llevo a la enferma a Capitanejo en la mula que le alquilo don floro. El médico y boticario del lugar diagnostico un tifo, por lo cual Siervo tuvo que cargarla con un amigo, esta vez en guando, al hospital de Soata, donde permaneció más de cuarenta días entre la vida y la muerte.

3.4.24 Capitulo 8

En las elecciones presidenciales del año siguiente fue especialmente dura y trabajosa la situación para los liberales de la vega. En los días anteriores al domingo en que deberían celebrarse, comisiones de policía municipal, que habían sido pocos meses antes bandidos que andaban sueltos por el monte, se dieron a la tares de recorrer las veredas, requisando a los campesinos y revolviendo hasta las piedras del fogón, para decomisarles la cedula electoral. Venian enardecidos por la cerveza que generosamente les habían distribuido el alcalde y el directorio conservador del pueblo. Se había roto la convivencia en todo el país y la consigna oficial.

3.4.25 Capitulo 9

La realidad de esas aprensiones se confirmo al otro dia, cuando muy de mañana don Floro en su mula y Siervo a pie los dos subieron a la carretera donde montaron en el primer camión que paso para Soata. El primero quería demandar al segundo ante el alcalde, por el robo del agua en la noche pasada. Llegaron a la alcaldía, y el guardia que se encontraba a la puerta y el nuevo secretario y un escribiente a quien no conocían, los recibieron con cara de pocos amigos.

En su próxima visita a Soata a donde tendría que ir cada ocho días según la orden del alcalde le llevaría dos pesos al señor cura para que dijera una misa por la intención de que se cayeran los godos.

Sucedía que a medida que cavilaba en su mala suerte, trotando a la baticola de la mula de don Floro sus pensamientos se desplazaban al terreno político

3. PERSONAJES DE LA OBRA

Personajes principales.

Siervo Joya. Este campesino joven es el personaje central, en medio de una dura vida por la supervivencia en zona rural, explotado por el terrateniente y sus colaboradores y siendo víctima de su propia ignorancia. Es un hombre engañado que termina siendo destruido por las banderas políticas. Es alto y delgado, tanto que se le notan las costillas; sus piernas son duras y elásticas y sus pies anchos y gruesos. Sus manos son fuerte, su cara esquelética y con cuatro dientes en la boca. Es muy habilidoso para cazar.

Tránsito. La compañera de Siervo Joya, es también de raza india, pobre y explotada, pero de inteligencia natural y desconfiada. Ella sigue a su esposo como una esclava; le teme a la violencia de Siervo y por eso es sumisa. Es ignorante y está resignada a su suerte. No tiene ninguna esperanza de dignidad o de libertad. Su cuerpo no es atractivo y es bizca; tiene cabello largo y negro, de ojos color café y es casi tan alta como Siervo.

Don Ramírez. El administrador de la hacienda en donde trabaja Siervo. Además cacique político en el partido liberal de la época.

Floro Dueñas. El propietario de la hacienda. Hombre rudo, también vinculado con la causa liberal. Tenía cultivos y animales y empleaba peones para trabajar; prestaba a interés a los vecinos el dinero que le daba la Caja Agraria y con eso se enriquecía.

Personajes secundarios.

Roso. Mayordomo de la hacienda.

Ceferino. Delincuente que fue el primer amante de Tránsito.

La comadre Chava. Comadre de Siervo y dueña de una tienda sobre la carretera.

El agente viajero. Vendedor de preparados y medicinas. Engaña a Siervo con negocios en los cuales Siervo cree ingenuamente.

Arsenio Flores: Cacique conservador. Es bajo, gordo, con piernas gruesas y cortas. Usa botas de montar como las de la policía y sombrero de alas muy anchas. Tiene el rostro hinchado y con un bigote como de cerda. Siempre carga muchas armas.

El candidato. Un joven que es candidato ha diputado y tiene el apoyo del alcalde, el concejo, el personero, el notario y los patronos de Siervo. Tiene cara verdosa y bigote pobre. Usa ropa deportiva y es buen orador

El cura. Propagandista del matrimonio entre sus feligreses y encargado de convencer a Siervo para que se case con Tránsito.

El ayudante. Se queda con las botas que Siervo había conseguido cuando prestaba el servicio militar.

4. TEMAS CLAVES DE LA OBRA

La lucha de un campesino pobre, de raza indígena e ignorante, Siervo Joya por obtener un pedazo de tierra. Es la lucha infructuosa de toda una vida por ser propietario de una parcela para cultivarla con independencia. Después de prestar el servicio militar, regresa al campo, en donde trabaja como arrendatario de una pequeña parcela, dedicado al cultivo de maíz, al tiempo que sirve como peón en un trapiche vecino. Siempre vive sometido a los terratenientes, los administradores y mayordomos.

Sus superiores lo involucran en la política liberal de Boyacá para gritar vivas, hacer mandados y votar en las elecciones, lo cual lo llevó a creer que la revolución repartiría las tierras entre los pobres, hecho que cambiaría su vida y le permitiría disponer de tierra propia y suficiente. En una manifestación política en Soata, en medio de una borrachera, dio muerte al godo Atanasio. Los conservadores pidieron un castigo ejemplar y Siervo paga dos años de cárcel. De allí logra fugarse con los demás presos gracias a la rebelión popular causada por el asesinato del caudillo liberal Jorge Eliécer Gaitán.

5. BIOGRAFIA DEL AUTOR

Eduardo Caballero Calderón

(Bogotá, 1910 - 1993) Novelista, periodista, ensayista, diplomático y político colombiano dotado de una prosa fácil y diáfana, que se vinculó al periodismo en 1938 y durante años utilizó el seudónimo de Swann. Era hijo del general Lucas Caballero, hermano del caricaturista Klim y padre del pintor Luis y del periodista Antonio, quienes usaron en su formación las experiencias diplomáticas de su padre en Madrid (1946-1948) y en París (1962-1968).

Cursó estudios de Derecho en la Universidad Externado de Colombia, que no llegó a finalizar, pues ingresó como corresponsal en la plantilla del periódico El Espectador. En 1938 pasó a El Tiempo, donde firmaba una columna con el pseudónimo de "Swann", y, dos años más tarde, publicó su primer relato, Tipacoque. En ese escenario transcurrieron gran parte de sus novelas y relatos posteriores.

Posteriormente, se sucedieron ensayos -Latinoamérica, un mundo por hacer (1944), Surámerica, tierra del hombre (1944)- y relatos -El arte de vivir sin soñar (1943)-. En 1946 fue nombrado Encargado de Negocios en España, y se instaló en Madrid, donde permaneció hasta 1948. Allí escribió Breviario del Quijote (1947) y una guía espiritual de España, Ancha es Castilla (1950). De regreso a Colombia, publicó un relato de costumbres, Diario de Tipacoque (1950).

En su primera novela, El Cristo de espaldas (1952), mostró un gran dominio del lenguaje y de la construcción novelística, así como su gran capacidad imaginativa. Obra testimonial pionera dentro de la narrativa colombiana, trató del fenómeno más persistente de la historia del país, el de la violencia. El hilo conductor, los problemas de dos hermanos, el uno liberal y el otro conservador, le sirvió para escribir dos de sus siete novelas restantes: Caín (1968) e Historia de dos hermanos (1977).

6. CONCLUSIONES

Grupo Memoria Histórica revela las formas como grupos ilegales y dirigencia política y empresarial despojaron a millones de campesinos de sus tierras.

En Chocó, Selva Húmeda y Fregni Ochoa S.A. acudieron al apoyo de paramilitares y a la suplantación de líderes y miembros de la comunidad para hacerse, mediante dolosas maniobras jurídicas, a cerca de 35.000 hectáreas que el Gobierno les había asignado a las comunidades afro-colombianas con títulos de propiedad que indicaban que eran "inembargables, imprescriptibles e inajenables".

En Santa Rosa, sur de Bolívar, paramilitares del Bloque Central Bolívar recurrieron a amenazas y asesinatos para obligar a abandonar sus parcelas a quienes vivían cerca de una mina de oro, y de esa manera se apoderaron de ellas y de la zona aurífera. Desde el 19 de septiembre de 2006, cuando fue asesinado el líder minero Alejandro Uribe, ningún campesino ha vuelto a la región.

En Chigorodó, Urabá, centenares de campesinos perdieron sus tierras y tuvieron que dejarlas porque, sin saber cómo ni cuándo, sus fincas aparecieron a nombre de testaferros de las Auc. Por ejemplo, mediante falsificación de firmas y huellas digitales, se apoderaron de La Esperanza, propiedad de una cooperativa. "Un paramilitar conocido como 'Palillo' le quitó al representante legal de la finca las escrituras y días después paramilitares se apoderaron del terreno y lo tuvieron arrendado a nombre de otra persona".

En Sucre y Magdalena grupos paramilitares han presionado a propietarios de predios hipotecados o a punto de ser embargados para que vendan o transfieran los derechos de propiedad. En muchos casos pagan por debajo del precio comercial, en otros obligan a transferir los derechos de propiedad.