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Sistema Monetario Internacional

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Categoría: Negocios

Enviado por: monto2435 14 junio 2011

Palabras: 8480 | Páginas: 34

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mundo regrese al patrón oro. Lo estudiamos por la importancia de su mecanismo de ajuste. Los desequilibrios externos afectan la oferta monetaria del país y desencadenan procesos automáticos de ajuste que consisten en cambios en el nivel de precios o cambios en el nivel de la actividad económica.

El banco central desempeña el papel crucial en el proceso de ajuste. Si la prioridad es el equilibrio externo, el banco central aplica las reglas del juego, esto es, reduce la oferta monetaria en caso de déficit y aumenta la oferta monetaria en caso de superávit. Si la prioridad es el equilibrio interno, el banco central puede temporalmente aislar la oferta monetaria de los desequilibrios externos (esterilización y reposición).

El funcionamiento correcto del sistema monetario internacional requiere cooperación y coordinación entre los países. La falta de reciprocidad y un exceso de rivalidad perjudican a todos los participantes y puede tener efectos desastrosos.

El gran éxito del sistema de Bretton Woods se debía en gran parte al régimen de tipos de cambios fijos basados en el patrón dólar. Sin embargo, este sistema resulto insostenible por la contradicción entre la necesidad de liquidez y la confianza.

Cuando Estados unidos proporciono toda liquidez que el mundo necesitaba, el mundo perdió la confianza en el dólar.

El sistema monetario internacional contemporáneo se basa en los tipos de cambio flexibles. Es un sistema en constante transición, caracterizado por crisis globales.

Todavía no hay un consenso político sobre como crear una nueva arquitectura del sistema financiero internacional. El mundo se divide en bloques económicos y es posible que las futuras negociones se llevaran a cabo entre los bloques.

Los regímenes cambiarios actuales tienen tanto ventajas como desventajas. Una solución ideal será un mundo con una sola moneda y un solo banco central. Lo más cercano a este paradigma es la Unión Europea con el euro y el Banco central Europeo.

SISTEMA MONETARIO INTERNACIONAL

Se denomina Sistema Monetario Internacional (SMI) al conjunto de instituciones y normas y acuerdos que regulan la actividad comercial y financiera de carácter internacional entre los países.

El SMI regula los pagos y cobros derivados de las transacciones económicas internacionales. Su objetivo principal es generar la liquidez monetaria (mediante reserva de oro, materias primas, activos financieros de algún país, activos financieros supranacionales, etc,) para que los negocios internacionales, y por tanto las contrapartidas de pagos y cobros en distintas monedas nacionales o divisas, se desarrollen en forma fluida.

Estructuras del Sistema Monetario

Las cuatro principales funciones de todo sistema monetario internacional son:

* Ajuste (corregir los desequilibrios reales medidos por las balanzas de pagos que afectan a las relaciones entre las divisas)

* Liquidez (decidir los productos de reserva, formas de crearlos y posibilidad de cubrir con ellos los desequilibrios en una balanza de pagos)

* Gestión (repartir y atender competencias, más o menos centralizadas en organizaciones como el actual Fondo Monetario Internacional y los bancos centrales de cada país)

* Generar con las tres anteriores confianza en la estabilidad del sistema.

Las funciones derivadas o secundarias de todo sistema son:

* Asignar el señoreaje de las divisas (las ganancias por la emisión de dinero o diferencias entre el coste de emisión y el valor del dinero).

* Acordar los regímenes de tipo de cambio.

Esta última función (los mecanismos por medio de los cuales se fijan los tipos de cambio) es el factor más discutido y variable; concretamente, en las últimas décadas se ha discutido en torno a tres modelos:

* Un sistema de tipos de cambio flexibles, en el que los precios de cada divisa son determinados por las fuerzas del mercado.

* Un sistema de tipos de cambio fijos.

* Un sistema mixto de tipos de cambio 'dirigidos', en el que el valor de algunas monedas fluctúa libremente, el valor de otras es el resultado de la intervención del Estado y del mercado y el de otras es fijo con respecto a una moneda o a un grupo de monedas.

Principios del Sistema Monetario Internacional

Un Sistema Monetario Internacional empieza a existir cuando se pasa de relaciones económicas bilaterales a una estructura que, además de reunir el carácter de internacional, es susceptible de acuerdos o imposiciones más o menos multilaterales. De ahí que todos los imperios hayan tenido un SMI incipiente, e incluso que algunos emperadores antiguos concibieran como resultado la idea de una moneda única e incluso mundial. Carlomagno, cuando introdujo el sistema monetario (libra, sueldo y dinero) en su Imperio (hacia el año 800 D.C) albergaba la posibilidad de ir extendiéndolo a otros países, lo mismo le había sucedido al Emperador Diocleciano, en el siglo III, cuyo modelo inspiró el carolingio. Pero las únicas divisas que se han aproximado a ese objetivo antes del actual dólar norteamericano han sido el real de a ocho de plata español y la libra esterlina durante el tiempo del patrón oro, desde mediados del siglo XIX hasta 1931, año en que Londres abandonó definitivamente el sistema moneda mundial.

Por tanto, y al margen de algunos antecedentes más teóricos que prácticos como los comentados durante el imperio romano, el carolingio o el español (baste recordar que en su momento de máximo apogeo la economía y las exportaciones españolas no llegaron a representar durante su imperio ni siquiera el 2% al que se aproximan actualmente), la necesidad de un SMI sólo se hizo realmente evidente cuando se empezaron a dar dos condiciones: un elevado grado de internacionalización de la economía y la aparición del papel moneda como medio de pago. Ambas se manifiestan ya con claridad hacia 1870, momento en que se empieza a desechar como medio de pago el uso de los bienes y a generalizar la utilización del papel moneda. Es entonces cuando se extiende la idea de que resulta indispensable contar con unas reglas de valoración de las distintas monedas, e incluso cuando empiezan a independizarse las decisiones gubernamentales que en siglos pasados configuraban los sistemas monetarios nacionales y el funcionamiento de un sistema monetario realmente internacional.

Necesidad de un Sistema Monetario Internacional

La necesidad de un SMI se deriva de que las transacciones internacionales (comercio, transferencias, inversiones, etc.) se realizan con diferentes monedas nacionales, ligadas por tanto a la realidad económica de cada país y a la confianza que ello genera en los demás, cuyas medidas son los precios relativos o tipos de cambio de cada moneda. Las operaciones entre las monedas que se utilizan como contrapartida de dichas transacciones reales o financieras se realizan en el mercado de cambios. Los diferentes tipos dependen de la oferta y de la demanda de cada moneda, regulados a su vez por las intervenciones de los diversos bancos centrales que controlan las fluctuaciones de cada divisa. La demanda de cada moneda depende de los extranjeros que desean usarla para comprar o invertir en la economía donde se utilice, mientras que la oferta procede de los agentes nacionales que quieren operar en el exterior. Un descenso del precio de mercado de una moneda es una depreciación; un aumento una apreciación, aunque en una economía o subsistema donde existen tipos de cambio oficiales (es el caso en un régimen de cambios fijos), una bajada se denomina devaluación, mientras la subida se llama reevaluación.

HISTORIA DE SISTEMA MONETARIO INTERNACIONAL

Desde 1870 hasta la actualidad, se han utilizado diversos esquemas organizativos del SMI a partir de las seis funciones definidas en el segundo párrafo de este artículo. Los tipos de SMI resultante han sido básicamente tres, habiéndose reimplantado elementos de los tres para un segundo periodo : el patrón oro entre 1880 y 1914 y entre1925 y 1931; el régimen de flotación dirigida entre 1918 y 1925, y nuevamente desde 1973 hasta la actualidad; y el sistema de Bretton Woods, articulado institucionalmente en torno al FMI y operativo desde 1946 hasta 1973, aunque sus principales instituciones y algunas de sus normas perviven en la actualidad. Los principales rasgos diferenciadores de cada modelo radican en la mayor o menor flexibilidad de los tipos de cambio resultantes, así como en el mecanismo de ajuste asociado a cada uno y en el funcionamiento de las instituciones de decisión y supervisión.

El Patrón Oro

En los años del patrón oro (1870-1914 y 1925-1931), la clave del SMI radica en el uso de las monedas de oro como medio de cambio, unidad de cuenta y depósito de valor. Los bancos centrales nacionales emitían moneda en función de sus reservas de oro, a un tipo de cambio fijo, pues expresaban su moneda en una cantidad fija de oro, aunque a su vez pudieran establecer cambios con la plata o algún otro metal. Esto estimulaba el desequilibrio inicial entre países que tenían oro y los que no lo tenían; aunque con el tiempo el sistema tendió a ajustarse. La cantidad de dinero en circulación estaba limitada por la cantidad de oro existente. En un principio, el sistema funcionaba: la masa monetaria era suficiente para pagar las transacciones internacionales, pero a medida que el comercio y las economías nacionales se fueron desarrollando, se volvió insuficiente para hacer frente a los cobros y pagos. Si las exportaciones de un país eran superiores a sus importaciones, recibía oro (o divisas convertibles en oro) como pago, y sus reservas aumentaban provocando a la vez la expansión de la base monetaria. El aumento de la cantidad de dinero en circulación corregía automáticamente el desequilibrio haciendo crecer la demanda de productos importados y provocando inflación, lo que encarecía los productos nacionales reduciendo sus exportaciones. Si el comercio exterior del país era deficitario, la disminución de las reservas de oro provocaba contracción de la masa monetaria, reduciendo la demanda interior de bienes importados y abaratando los productos nacionales en el exterior. Pero el sistema tenía también serios inconvenientes. El país cuyo déficit exterior provocaba contracción de la masa monetaria sufría una fuerte reducción de su actividad económica, generalizándose el desempleo. Los países con superávit podían prolongar su privilegiada situación "esterilizando el oro", impidiendo que el aumento en sus reservas provocase crecimiento en la circulación monetaria e inflación. De ahí que los principales países abandonaron el patrón oro durante la primera Guerra Mundial, para financiar parte de sus gastos militares imprimiendo dinero. A consecuencia de la guerra, la fuerza de trabajo y la capacidad productiva se redujeron considerablemente, lo que hizo subir los precios. El recurso generalizado al gasto público para financiar la reconstrucción provocó procesos inflacionistas, agravados por aumentos de la oferta monetaria. La vuelta al patrón oro tras la guerra agravó la situación de recesión mundial, aunque en el periodo de entreguerras, por la aparición relativa de la potencia estadounidense, tras 1922 se otorgó junto al oro un papel importante tanto a la libra como al dólar, consagradas como instrumentos de reserva internacional, si bien las devaluaciones de ambas y el retorno al proteccionismo impidieron que el patrón resistiera. Los resultados se habían manifestaron en inestabilidad financiera, desempleo y desintegración económica internacional. Ya en 1931, como moneda convertible en oro a efectos de transacciones entre los Bancos centrales, sólo quedó el dólar.

El Sistema Bretton Woods

En 1944, al crearse en Bretton Woods el Fondo Monetario Internacional, se estableció un patrón de cambios dólar oro, que funcionó hasta 1972 como casi verdadera moneda universal. Así lo previó de hecho Mr. White, el delegado norteamericano en Bretton Woods, cuando John Maynard Keynes, como delegado británico, preconizó la idea de un Banco Mundial de emisión (que habría sido el propio Fondo Monetario Internacional), y una moneda igualmente universal, a la que incluso puso como nombre: Bancor. La respuesta de Mr. White fue drástica: “¿Para qué crear una nueva moneda mundial si ya tenemos el dólar; y para qué un Banco Mundial si ahí está el Sistema de la Reserva Federal?". Pero allí se crearon el FMI y el Banco Mundial, el primero para coordinar y controlar el SMI, y el segundo para facilitar financiación para el desarrollo. Sus objetivos eran diseñar un SMI que pudiera promover el pleno empleo y la estabilidad de precios de los países (equilibrio interior y exterior) sin perjudicar el comercio exterior. Surgió así un sistema de tipos de cambio fijos pero ajustables, con el dólar como eje central y con la referencia del oro, de modo que los países quedaban obligados a mantener el tipo de cambio, aunque la paridad se podía modificar hasta un 10% sin que el FMI pidiera explicaciones o pusiera objeciones. Los Estados Unidos, que fijaban el precio del oro en dólares, se comprometían a comprar y vender el oro que se le ofreciese o demandase a ese precio. Las demás monedas fijaban sus tipos de cambio con respecto al dólar. Los bancos centrales nacionales que se sumaron a los 44 iniciales se comprometían a intervenir en los mercados de divisas para mantener el tipo de cambio de su moneda. Si las compras de mercancías de su país eran superiores a las ventas, esa economía demandaba más divisas que la cantidad de moneda nacional demandada por los extranjeros. Eso presionaba hacia la depreciación de la respectiva divisa, y el banco central debía intervenir para evitar la fluctuación en los tipos de cambio, vendiendo divisas de sus reservas a cambio de su moneda.

La solución era sólo válida a corto plazo, porque las reservas de divisas eran limitadas. Si las causas del déficit por cuenta corriente permanecían a largo plazo, el país debía devaluar. Cuando las dudas sobre la estabilidad de una moneda generaban expectativas de devaluación (o reevaluación), la oferta (o la demanda) de esa moneda en los mercados de divisas presionaba con tanta fuerza que obligaba al reajuste. Y al confirmarse las expectativas, los especuladores obtenían pringues beneficios, por lo que el sistema incentivaba la especulación. Pero el problema más grave fue que la expansión del comercio internacional requería una gran liquidez que no podía seguir dependiendo de los Estados Unidos.

El Fin del Régimen de Cambios Fijos

En efecto, como el dólar era el mayor instrumento de la liquidez internacional, ya desde los años cincuenta y en el transcurso de la década de los sesenta aparecieron los problemas de liquidez que hicieron necesario crear como nuevo instrumento de reserva a partir de 1969: los Derechos Especiales de Giro emitidos por el FMI. Pero el problema paso a ser que no todos los países tenían igualdad de derechos y obligaciones, lo que unido a los propios problemas norteamericanos (malas cosechas, efectos inflacionistas de la guerra de Vietnam, necesidad de devaluar el dólar, etc.) llevó a los EEUU a suspender en 1971 la convertibilidad del dólar en oro, dando lugar a ajustes cambiarios que llevaron a la ruptura de uno de los principales pilares del SMI surgido en Bretton Woods, a consecuencia de la falta de liquidez y de confianza, así como de la necesidad de un ajuste cambiario. Durante un par de años más el SMI siguió teniendo formalmente al dólar como patrón, hasta que en 1973 se decidió permitir la libre flotación de las monedas en los mercados de divisas. La situación no ha cambiado desde entonces. Lo ocurrido en las más de tres décadas posteriores confirma que era inevitable la pérdida de referencia del oro y del dólar, pues los EEUU han incurrido en persistentes déficit por cuenta corriente, hasta el punto de convertirse en mayor deudor mundial que la suma de todos los demás países en vías de desarrollo y con problemas de balanza de pagos que les han llevado a incrementar también considerablemente la deuda, lo que ha causado desde principios de los años ochenta periódicos episodios de suspensiones de pagos y consiguientes renegociaciones e impagos de la deuda. Pero el sistema ha sobrevivido gracias a las sucesivas reformas del FMI y, sobre todo, a que EEUU ha encontrado siempre crédito para mantener su hegemonía económica, tecnológica, cultural, militar e incluso política, primero con los superávit europeos (sobre todo Alemanes), luego con los de Japón, y desde los años noventa en que ambas economías han atravesado también problemas con otros países asiáticos, tarea financiadora a la que en los últimos años se han sumado China (suyas reservas rondan los 800.000 millones de dólares) e incluso recientemente la India (cuyas reservas llevan camino de los 200.000 millones de dólares). Por eso el euro, el yen, el yuan (cuya revaluación reclaman desde hace años sin éxito los EEUU), y ahora la rupia india, han erosionado la hegemonía del dólar.

El Régimen de Flotación

Entre tanto, e instalado el mundo desde los años setenta en un patrón fiduciario, las reformas instrumentadas en el SMI desde e FMI no acabarían en la de los DEG de 1969 para mantener tipos fijos. En 1975 hubo acuerdos para el aumento de las cuotas del FMI un 32,5%, abolición del precio del oro y reajuste de las reservas de oro Y en 1978 hubo que pasar de tipos de tipos de cambio fijos a flexibles o múltiples, con el fin de desmonetizar el oro, que desaparece como activo de reserva, mientras que en 1992 el FMI se dota del poder de suspender los DEG a los países que no cumplen sus obligaciones. De ahí que el FMI, surgido con los objetivos centrales de regular el funcionamiento del SMI y ayudar a los países pobres con problemas en balanza de pagos, haya tenido que reajustarse en función de los problemas de cada etapa, para encajar los desafíos del derrumbe del sistema de paridades de Bretton Woods, las crisis del petróleo en los setenta, la crisis de la deuda de los años ochenta y las perturbaciones de los mercados asiáticos emergentes en la década de 1990, el colapso de las economías estatistas de Europa oriental y ahora los problemas de los países pobres muy endeudados (FMI, Libro 45 de Organización y operaciones financieras del FMI, Fondo Monetario Internacional, 2001). Hoy lo integran 184 países con cuotas por valor de 312.000 millones de dólares (al 31 de agosto de 2005) y préstamos pendientes de reembolso por 71.000 millones a favor de 82 países, de los cuales 59 reciben préstamos por 10.000 millones en condiciones concesionarias. Mientras que algunas voces claman por su desaparición, siguen siendo necesarias funciones que se le atribuyeron al nacer como fomentar la cooperación monetaria internacional, facilitar la expansión y el crecimiento equilibrado del comercio internacional, fomentar la estabilidad cambiaria, coadyuvar a establecer un sistema multilateral de pagos y poner a disposición de los países miembros con dificultades de balanza de pagos (con las garantías adecuadas) los recursos de la institución. El penúltimo presidente, el español Rodrigo Rato, ha propuesto algunas reformas para atender la necesidad de dar una nueva orientación al asesoramiento que a sus miembros, nuevos rumbos en sus tareas de supervisión para corregir desequilibrios, la mejora de su función en las economías emergentes (prevención de las crisis y respuesta a las mismas), más eficaz participación en los países de bajo ingreso. y la actualización del propio Gobierno del FMI, sin olvidar el Fortalecimiento de las capacidades.

El SMI Hoy y en el Futuro

Las dudas sobre si esto será suficiente permanecen, mientras el valor de los intercambios diarios de divisas, multiplicado por cien en quince años, será al menos trescientas veces mayor que el del comercio mundial en el espacio de 30 años. Igualmente, los intercambios de activos financieros, que habrán pasado de cinco billones de dólares en 1980 a 83 billones hacia el año 2000 (tres veces el PIB de la OCDE), aumentarán todavía más. Las transacciones en bonos del Estado habrán pasado en el mismo intervalo de 30.000 millones a ocho billones de dólares, y los créditos bancarios internacionales de 24 billones de dólares a 50 billones hacia el año 2005. En conclusión, sin una moneda universal cuyo advenimiento aporte soluciones duraderas a la actual economía de casino, en cualquier momento puede aparecer una enorme crisis financiera que mine el crecimiento mundial mucho más de lo que lo hizo en etapas pasadas. Ya en 1987 The Economist planteó que, hacía el año 2017, debería haber una moneda mundial, el Fénix (ave mitológica que siempre renace de sus cenizas), pasando por un período de zonas meta, con tipos de cambio en una banda estrecha para estabilizar los cambios entre las cinco divisas que en las próximas décadas tendrán economías con cuotas similares y podrán disputarse la hegemonía del SMI: dólar, euro, yen, yuan y rupia.

OBJETIVOS DE EQUILIBRIO INTERNO Y EXTERNO

Definición

Por definición, el equilibrio interno consiste en una situación en que el producto real se encuentra en su nivel potencial o de capacidad, o próximo a el, y la tasa de inflación es baja y no se incrementa. Según en esta definición, ninguna de las dos situaciones siguientes se considera de equilibrio interno: baja inflación combinada con un crecimiento económico lento o negativo o acelerado crecimiento económico combinado con alta inflación.

Con frecuencia se define el equilibrio externo como una posición en cuenta corriente que puede mantenerse mediante afluencia de capital en condiciones compatibles con las perspectivas de crecimiento de la economía sin recurrir a restricciones de comercio exterior o de pagos, para que el nivel de las reservas internacionales sea adecuado y relativamente estable. El equilibrio externo no corresponde necesariamente a un saldo en cuenta corriente equivalente a cero o a un saldo de cuenta global de la balanza de pagos igual a cero, pero por razones de simplicidad pueden usarse ambas nociones, aunque no sean equivalentes.

COMBINASIONES DE DESEQUILIBRIOS MACROECONOMICOS

Tanto el equilibrio interno como el externo dependen de dos variables fundamentales (el nivel de la demanda interne real y el tipo de cambio real), que a su vez reflejan los parámetros fundamentales dela economía y la política macroeconómica. Cuando, por ejemplo, el tipo de cambio real, la demanda interna real, o ambos, son excesivos, se produce un déficit en cuenta corriente. La situación opuesta da lugar a un superávit en cuenta corriente. Análogamente, una excesiva depresión real de la moneda o un exceso de demanda interna real crea presiones inflacionarias, y la situación contraria da lugar a una disminución del producto. Un país con problemas de balanza de pagos generalmente persigue algunos de los siguientes objetivos de política económica: corregir la tasa de crecimiento económico o la tasa de inflación.

Aunque el equilibrio interno y el externo pueda lograrse a través de diferentes combinaciones de tipos de cambio reales y de demanda interna real, en genera las autoridades encargadas de la política económica se esfuerzan por lograr simultáneamente ambos tipos de equilibrio, lo que exige determinada combinación de tipo de cambio real y demanda interna real.

Sobre la base dela definición del equilibrio interno y externo arriba enunciada es posible clasificar en forma amplia cuatro categorías de desequilibrio macroeconómico.

TIPO DE CAMBIO REAL DE EQUILIBRIO MACROECONOMICO

Concepto

El tipo de cambio real de equilibrio macroeconómico es el tipo de cambio real en que una economía logra el equilibrio interno y externo. Como ya se señalo, tanto el equilibrio interno como el equilibrio externo dependen del nivel de la demanda interna real y del tipo del cambio real.

El tipo de cambio real de equilibrio macroeconómico puede variar a lo largo del tiempo, ya que se ve afectado por los parámetros fundamentales de la economía (a veces denominados parámetros fundamentales de tipo de cambio real) entre ellos figuran el progreso tecnológico o el crecimiento de la productividad, la relación de intercambio, loa aranceles de importación y los impuestos sobre la exportación, la composición del gasto y el ingreso fiscal, las tasa de interés real y controles de capital.

Al fin de diseñar apropiadas medidas macroeconómicas y cambiarias internas de modo que la economía pase de una combinación de desequilibrios al equilibrio interno y externo, ante todo debemos saber como estimas el tipo de cambio real de equilibrio para decidir si es necesario modificar el tipo de cambio. En la literatura especificada se han aplicado tres enfoques:

1. Simulaciones basadas en modelos macroeconómicos.

2. Estimaciones basadas en modelos de cuenta corriente de equilibrio parcial.

3. Estimaciones basadas en ecuaciones de cointegración.

El primer enfoque es más viable para los países industriales. En el se comienza por establecer un modelo macroeconómico dinámico empírico. Luego se elaboran simulaciones del modelo para trayectorias especificadas de política económica y de parámetros fundamentales exógenos, de modo de generar valores de estado sostenido del tipo de cambio real a lo largo del tiempo. Se entiende que el tipo de cambio real de estado sostenido es el tipo de cambio real de equilibrio que cumple las condiciones de equilibrio interno y externo.

El segundo enfoque, que ha sido aplicado en países industriales y en desarrollo, ante todo debe estimarse relaciones de comportamiento individual con respecto a los principales rubros de la balanza en cuenta corriente. Sobre esa base se puede establecer la relación cuantitativa entre la balanza en cuenta corriente y sus principales determinantes.

El tercer método se utiliza la econometría de raíz unitaria:

1. pone a prueba el carácter no estacionario del tipo de cambio real. (R). SI R es no estacionario, el tipo de cambio real de equilibrio ha variado en el periodo de la muestra.

2. Identifica los parámetros fundamentales que no sean estacionarios. Se presume que su variación en el periodo de la muestra ha contribuido a la variación del tipo de cambio real de equilibrio.

3. Estima la ecuación de cointegración, vinculando R no estacionario con el conjunto de parámetros fundamentales no estacionarios.

4. Derivar el valor estimado de R a partir de la ecuación utilizando valores “permanentes” de los parámetros fundamentales. Los valores permanentes de cada parámetro fundamental puede generarse, por ejemplo, a partir del valor medio de cinco periodos de las observaciones. El R estimado así derivado representa el tipo de cambio de equilibrio real correspondiente a cada periodo.

AJUSTE TENDIENTE AL AQUILIBRIO MACROECONÓMICO

Los desequilibrios pueden ser causados por perturbaciones internas o externas, rigideces estructurales o medidas inapropiadas. La política de ajuste debe diseñarse teniendo en cuenta esas causas fundamentales. Por ejemplo, los desequilibrios pueden estar vinculados o no con un desajuste del tipo de cambio real, que a su vez puede ser incluido por la política económica.

Un tipo de cambio real excesivamente alto, por ejemplo, puede reflejar una filosofía fiscal expansiva insostenible o una política monetaria que favorezca la desinflación. También puede ser causado por la variación de las tasas de interés internacionales o por variaciones especulativas en el mercado de divisas. También en este caso, la determinación de la política cambiaria apropiada estará en función de las causas básicas del desajuste.

Sean cuales fueren las causas del desajuste del tipo de cambio real, la cuestión que suele planearse consiste en establecer si es preciso modificar el tipo de cambio nominal, y de ser así, en que proporción. Puede sostenerse que es necesario modificar el tipo de cambio nominal cuando el tipo de cambio presenta un considerable desajuste y el costo del ajuste basado exclusivamente en instrumentos de política monetaria y fiscal se considera excesivamente alto, en especial cuando la moneda esta sobrevaluada.

CUESTIONES CONEXAS

Utilización de indicadores del tipo de cambio real.

Se utiliza el concepto de tipo de cambio real “de equilibrio” para establecer si el tipo de cambio real de un país presta desajustes. Una de las variantes de ese concepto es el tipo de cambio real de equilibrio macroeconómico. Otro, ampliamente utilizado, es el del tipo de cambio de equilibrio basado en la paridad de poder adquisitivo (PPA) relativa. Con precios de origen en relación con los de los países con los que se comercia, es decir con el poder adquisitivo relativo de la moneda nacional en la relación con las monedas de los países con los que el país comercia. La aplicación del método de la PPA relativa supone utilizar el tipo de cambio real para calcular los niveles de los precios relativos en términos monetarios comunes. El cálculo del tipo de cambio efectivo real (TCER) se basa en ese concepto.

El periodo básico utilizado para el cálculo del TCER es generalmente aquel en que el tipo de cambio real se considera en equilibrio. Así, la desviación del tipo de cambio real con respecto al valor del periodo básico se considera un indicio de que el tipo de cambio se ha apartado de su valor de PPA de equilibrio, y la variación del tipo de cambio nominal puede justificarse, con sujeción a las consideraciones mencionadas.

Es importante tener en cuenta, sin embargo, que tipo de cambio real de equilibrio pueda variar a lo largo del tiempo en virtud de la modificación de los parámetros fundamentales de la economía. En otras palabras, el tipo de cambio de equilibrio en el periodo básico existente años atrás puede no ser el tipo de cambio de equilibrio de hoy.

Estabilización basada en medidas monetarias o en medidas cambiarias

En los casos en que el desajuste del tipo de cambio real es de grandes proporciones, la conclusión habitual consiste en que hay que reajustar el tipo de cambio nomina, pero cuando el desajuste es reducido, la respuesta no es tan nítida, entre otras razones por que para estabilizar la inflación los responsables de la política económica, en especial en los países en desarrollo, aplican diferentes métodos, dos de los cuales pueden describirse como el basado en medidas monetarias y el basado en medidas cambiarias. En el primero se recurre a restricciones monetarias a fin de establecer un ancla nominal para la economía, en muchos casos con objetivos monetarios específicos; en los programas respectivos se utiliza la variación del tipo de cambio para mantener el equilibrio externo. En cambio los programas de estabilización basados en el tipo de cambio utilizan sistemas de vínculo cambiario como ancla nominal.

Desde principios de la década de los setenta se discute ampliamente en los ambientes académicos y profesionales el fundamento y más condiciones previas a la exitosa aplicación de programas de estabilización de base monetaria y de base cambiaria, especialmente en el contexto de América Latina y, mas reciente mente, en el de las economías en transición. No obstante, las pruebas empíricas de ambos enfoques muestran resultados dispares. Por ejemplo, en los programas basados en el tipo de cambio real, aunque la desinflación generalmente se ve acompañada por un crecimiento económico real, el tipo de cambio real tiende a aumentar, con el concomitante incremento del déficit en cuenta corriente y una mayor dependencia de la afluencia de capital. Las experiencias de países muestran también que en las primeras etapas de los programas basados en medidas monetarias tienden producirse efectos reducidos, y que la falta de credibilidad es más perturbadora en los sistemas de tipos cambios fijos en los de flexibilidad cambiaria. Esto último obedece a que el fracaso de un sistema de vínculo cambiario no solo provoca la disminución de las reservas externas cuando las autoridades monetarias tratan de mantener el vínculo, sino también el aumento de la inflación, por que la política económica pierde credibilidad. Corregir las deviaciones con respecto a los objetivos monetarios, o reajustar el programa no suscita, en cambio, una atención pública tan intensa.

PATRONES MONETARIOS

Las operaciones comerciales y financieras entre países implican el uso de monedas diferentes, con la consiguiente necesidad de una operación de cambio entre ellas. El conjunto de instituciones, operaciones y mecanismos que posibilitan ese cambio de monedas a la par que mantienen un cierto equilibrio en las relaciones económicas internacionales constituye un p. m. Aunque el número de variedades de p. m. es, en la práctica, muy grande, a lo largo de la historia económica reciente se han agrupado en:

1. patrones internacionales con tipos de cambio fijos.

2. tipos de cambio flexibles.

3. control de cambios.

PATRONES INTERNACIONALES CON TIPOS DE CAMBIO FIJOS.

Se caracterizan por un mecanismo que, manteniendo el funcionamiento del mercado de divisas, asegura la constancia de sus tipos de cambio. Merecen mención el patrón oro, el patrón cambios oro y el patrón divisa.

Patrón Oro.

En funcionamiento hasta 1914, se caracterizó porque la unidad monetaria de cada país estaba definida como cierto peso en oro; la compra y venta de oro, dentro y fuera del país, era libre, y los pagos internacionales se hacían en oro (o en divisas cuyo valor en oro era conocido y fijo). Estas condiciones permitían el funcionamiento de un mecanismo que hacía volver al equilibrio a las economías que se separaban de él. P. ej., un país con superávit en la balanza de pagos recibía una entrada de oro por el importe del mismo; el oro pasaba inmediatamente a ser monetizado o a servir como respaldo a la circulación de monedas y billetes; en todo caso, aumentaba la cantidad de dinero en el país. Esto provocaba un aumento de su renta y de sus precios, lo cual elevaba sus importaciones y reducía sus exportaciones (a la par que se exportaban capitales), con lo que volvía al equilibrio en sus pagos exteriores.

El tipo de cambio, establecido legalmente en términos de oro, se mantenía estable, con unas ligeras fluctuaciones limitadas por los llamados «puntos del oro», que venían dados por los gastos de transporte y seguro del metal áureo entre países. Un importador que tuviese que hacer pagos a otra nación podía elegir entre usar para ello la moneda de dicho país o el oro; normalmente elegiría la primera, por su mayor comodidad, salvo que la cotización de la moneda fuese superior al precio equivalente en oro, incluidos los gastos de transporte y seguro del mismo. O sea, cuando la cotización de la moneda nacional descendía por debajo del «punto de salida» del oro (es decir, la cotización de la moneda extranjera era superior al límite marcado por dicho punto de salida), se pagaba en oro y no en divisas, con lo que el cambio volvía a los límites establecidos.

Suspendido el patrón oro durante la I Guerra mundial, se volvió a implantar luego, en un deseo de volver a la estabilidad de los tipos de cambio. El gold standard de la preguerra se transformó entonces en el gold bullion standard, en que el oro no circulaba efectivamente en los países, pero se guardaba en el Banco Central respaldando la emisión de moneda, de forma que la regla básica de vuelta al equilibrio (que las entradas y salidas de oro se transformasen en aumentos y disminuciones de la cantidad de dinero) se conservaba. De todas maneras, el patrón oro tuvo una vida breve: fue abandonado en la Gran Depresión, primero por Inglaterra (1931) y luego por los demás países.

El patrón oro conseguía la estabilidad del tipo de cambio a costa de la estabilidad de otras magnitudes fundamentales de la economía, pues el mecanismo de vuelta al equilibrio exigía una depresión (o, por lo menos, una deflación) cuando el país tenía superávit en su balanza de pagos, y una inflación en caso contrario. De ahí que no se haya considerado deseable volver de nuevo a él.

Patrón cambios oro y patrón divisa.

El patrón oro que se estableció tras la 1 Guerra mundial (Conferencia de Génova de 1922) fue una variante del mismo, llamada patrón cambios oro (gold exchange standard). Consiste éste en que, junto al oro, los países usan ciertas divisas «clave» como reserva y para sus pagos internacionales. Este hecho coincidió con la pérdida de hegemonía de Londres como centro financiero mundial, y de la libra como divisa «clave», en beneficio del dólar y de otras monedas. El patrón cambios oro, para su funcionamiento, exigía que las divisas «clave» fuesen convertibles en oro, pero que este derecho no fuese ejercido efectivamente (so pena de poner en peligro su funcionamiento, como han puesto de manifiesto los ataques al dólar y a la libra desde la década de los 60). Al mismo tiempo, los países con moneda «clave» debían tener una elevada demanda de importaciones y facilitar capitales a otros, para que no faltase liquidez al sistema (precisamente el temor a la falta de liquidez si se volvía al patrón oro estricto fue lo que impulsó a modificarlo).

El patrón divisa consiste en la ligazón de una moneda directamente a otra, que constituye el núcleo de las reservas del país. Implica unas fuertes relaciones comerciales, financieras y políticas con el país cuya divisa se elige, y ha conducido en el pasado a la formación de «áreas monetarias» (la de la libra, la del dólar, la del franco, la del rublo, etc.).

TIPOS FLEXIBLES Y CONTROL DE CAMBIOS.

Otra posible forma de establecer las relaciones entre monedas es dejando que su cotización fluctúe libremente, según lo exija la oferta y la demanda. Los desequilibrios se traducen en este caso en modificaciones del tipo de cambio: así, la moneda de un país que tenga un superávit en su balanza de pagos resultará cada vez más escasa en el mercado de divisas (su demanda es superior a su oferta) y, en consecuencia, su precio (su tipo de cambio) se elevará, desanimando la exportación, fomentando la importación y haciendo volver al equilibrio su balanza de pagos.

Este sistema estuvo en vigor, en cierto modo, en la década de los 30, pero las difíciles condiciones del momento, los controles de cambio, etc., hicieron que su funcionamiento fuese poco adecuado, al procurar cada país arruinar al vecino más que seguir el libre mercado. De ahí la experiencia negativa que aún frena a las autoridades monetarias a adoptar tipos más flexibles en las actuales circunstancias del sistema monetario. No obstante, cada vez hay más acuerdo entre los expertos sobre la necesidad de una flexibilidad mayor (si no total) de los tipos de cambio.

Los tipos flexibles se combinaron, frecuentemente, con Fondos de Estabilización, organismos dotados de stocks de moneda nacional y de oro y divisas, encargados de sostener, con sus compras y ventas, la cotización de la moneda en cuestión dentro de unos márgenes que se consideraban políticamente aceptables, evitando los efectos de la especulación en divisas y actuando como mecanismos anti-cíclicos.

El patrón oro y sus derivados hacían que el mercado volviese al equilibrio ajustando las cantidades intercambiadas (importaciones, exportaciones, movimientos de capitales, etc.), en tanto que el de tipos flexibles llevaba a cabo el ajuste en los precios. Frente a ambos, el control de cambios elimina el mercado de divisas, estableciendo un cambio fijo y limitando drásticamente las operaciones exteriores. Fue usado ampliamente en las dos guerras mundiales y durante la depresión de los años 30.

Sus objetivos eran:

* La conservación de las reservas nacionales (frenando las huidas de capitales).

* El mantenimiento del equilibrio de la balanza de pagos.

* La obtención de recursos fiscales para el Estado (vendiendo caras las divisas a los importadores y comprándolas baratas, preceptivamente, a los exportadores, mediante tipos múltiples de cambio).

* La consecución de un cierto aislamiento de la economía nacional frente a los desequilibrios de otros países.

* La ayuda a ciertas actividades nacionales (primas a la exportación, sustitución de importaciones, etc.).

Para conseguir estos objetivos, el control de cambios operaba estableciendo el monopolio de las operaciones cambiarias en el Banco Central u otro organismo similar.

* Regulando detalladamente las operaciones permitidas y las prohibidas.

* Limitando las cantidades disponibles por los turistas en sus viajes al extranjero.

* Prohibiendo la salida de capitales, etc.

Todo ello llevaba a complicadas operaciones con el exterior (acuerdos de trueque, de clearing, convenios de pago, etc.), cuyos efectos eran:

* La limitación de las relaciones con otros países.

* El aislamiento de la economía nacional

* La protección de la industria propia.

* La posibilidad de discriminar contra ciertas mercancías o países, etc.

En general, estos efectos se consideran incompatibles con el libre comercio y la convertibilidad internacional:

* De ahí que, desde la década de los 50, casi todos los países hayan deseado intensificar sus transacciones internacionales y volver a una mayor convertibilidad de sus monedas.

* Abandonando los controles de cambio (salvo en épocas excepcionales). La Unión Europea de Pagos, el Banco de Pagos Internacionales, el Acuerdo Monetario Europeo, etc.,

Son etapas de esa marcha de las economías europeas hacia la libre convertibilidad.

El patrón vigente.

El patrón monetario vigente es un resultado de la Conferencia de Bretton Woods (1944), y si se tuviese que identificar con alguna de las formas anteriores, se aproximaría más al patrón cambios oro, aunque con abundantes elementos de control de cambios, de patrón divisa, de tipos flexibles (Canadá durante largos períodos, y recientemente Alemania, Holanda, Estados Unidos, Gran Bretaña, etc., por cortas temporadas), etc.

La divisa «clave» ha sido el dólar (desde la decisión de Roosevelt de mantener fijo el precio del oro en dólares, decisión abandonada en agosto de 1971), y en menor cuantía la libra. El sistema ha funcionado con numerosas irregularidades: todos los países han tenido que recurrir (algunos con mucha frecuencia) a la revisión de sus tipos de cambio (casi siempre devaluando), de modo que el sistema se puede llamar propiamente de «clavija ajustable» más que de tipos fijos. Han abundado los movimientos especulativos contra diversas monedas, sostenidos unas veces mediante restricciones cambiarias, otras mediante una especie de fondo de estabilización formado por los principales bancos centrales, y otros resueltos mediante devaluaciones, revaluaciones o flotaciones.

El temor a una falta de liquidez movió a los EE. UU. A mantener un elevado déficit durante muchos años, que acabó convirtiéndose en temor a la debilidad del dólar. Unos países se quejan de falta de liquidez (sobre todo los subdesarrollados), lo cual movió a la creación de los Derechos Especiales de Giro; pero la tónica mundial es de exceso de liquidez y de inflación a nivel mundial. Las dificultades de ajuste de la balanza de pagos, los diferentes costes relativos de los ajustes para diversos países, la falta de confianza y la especulación, etcétera, han llevado a una situación de crisis casi continua, que exige una revisión y adecuación del sistema monetario vigente que, parece ser, debe inclinarse por una mayor flexibilidad de los tipos de cambio. La transformación del sistema en uno de patrón divisa, a raíz de la suspensión de la convertibilidad del dólar, en agosto de 1971, no ha hecho sino acelerar la necesidad de esa reforma.

AMBITO INSTITUCIONAL: REGLAS Y AGENCIAS INTERNACIONALES

Las Reglas de Funcionamiento.

Los acuerdos de Bretton Woods consistían, en esencia, en un conjunto de reglas diseñadas para regir el funcionamiento del nuevo sistema monetario internacional. El sistema monetario que entonces se estableció, el patrón cambios oro, era una versión del patrón oro en la que los bancos centrales utilizaban como reservas internacionales el oro y el dólar. El sistema se basaba en un conjunto de principios. que se resumen a continuación.

* Primero, se establecía un precio fijo del oro en 35 dólares la onza. A este precio USA se comprometía a realizar las compras y ventas de oro demandadas por las autoridades económicas extranjeras.

* Segundo, cada país miembro se comprometía a declarar la paridad o tipo de cambio oficial de su moneda en relación con el oro o en relación con el dólar. La fijación de las paridades de las unidades monetarias nacionales con el oro o el dólar daba lugar a paridades fijas entre las monedas de los países miembros.

* Tercero, cada país se comprometía a intervenir en el mercado de divisas con sus reservas internacionales de dólares para mantener la paridad o tipo oficial de su moneda con respecto al dólar, permitiéndose una oscilación del 1% entre el tipo de cambio de mercado de una moneda y su paridad. Las intervenciones debían realizarse exclusivamente para mantener el tipo de cambio de la moneda en cuestión con respecto al dólar, no existiendo puntos oficiales de intervención para el tipo de cambio entre dos monedas no dólar. Estos puntos oficiales de intervención hubieran sido inútiles, pues al estar fijados los límites de intervención de dos monedas con respecto al dólar en una banda del 1%, quedaba fijada la fluctuación del tipo de cambio entre esas dos monedas en una banda del 2%, al actuar el arbitraje privado. Era éste precisamente el mecanismo que se contemplaba en el SBW, de forma que el tipo de cambio entre dos monedas no dólar se mantenía dentro de la banda de fluctuación del 2%, no como consecuencia de la intervención oficial, sino gracias al arbitraje privado.

* Cuarto, se contemplaba la posibilidad de modificar la paridad de la moneda de un país miembro cuando éste se enfrentaba a un problema de "desequilibrio fundamental" de la balanza de pagos. Aunque el concepto de "desequilibrio fundamental" no fue definido en los acuerdos de Bretton Woods, se interpretaba normalmente como desequilibrio fundamental aquél que tenía carácter persistente y que no podía eliminarse sin poner en grave peligro otros objetivos internos de la economía. La modificación de las paridades para eliminar desequilibrios fundamentales debía ser autorizada por el FMI siempre que la alteración en la paridad de la moneda, contabilizando todas las variaciones anteriores, fuera superior al 10% de su valor inicial.

Las agencias internacionales afiliadas son tres:

* AIF: Asociación Internacional de Fomento.

Creada en 1960. Objetivo. Dirigido a prestar ayuda a los países en desarrollo más pobres.

Los créditos provienen de contribuciones especiales de los países más desarrollados.

Amortizan en 50 anos. No devengan intereses, pagan una pequeña comisión y tienen un periodo de gracia de 10 anos.

Miembros: Todos los países miembros del BIRF pueden ser miembro de AIF.

* CFI : Corporación Financiera Internacional .

Creada en 1956.

Objetivo: Contribuir al desarrollo económico de los países menos desarrollados, mediante prestamos directo al sector privado.

Invierte sus fondos en las empresas privadas productivas de los países miembros.

Para ingresar es requisito ser miembro del BIRF.

* OMIGI: Organismo Multilateral de Garantía de Inversiones.

Creada en 1988.

Objeto: Fomentar las inversiones directas en los países en desarrollo atenuando las barreras de carácter no comercial que obstaculizan dicha inversión. Asesora a los Gobiernos para promover las inversiones extranjeras.

Al 31 de mayo de 1995, 128 países eran miembro.

El Banco Mundial, pone énfasis en las reformas económicas estructurales.

La razón, es que están convencidos que la piedra angular del desarrollo sostenible y reducción de la pobreza, es redefinir el rol del Estado y promover la competencia y los mecanismos de mercado.

CONCLUSIÓN

El actual Sistema Monetario Internacional (SMI), surgió en gran parte de la Conferencia de Bretton Woods en Estados Unidos, celebrada en 1945 por 29 países.

Para que funcione el Sistema Monetario Internacional (SMI), se requiere un alto grado de cooperación entre los gobiernos de los principales países. Es necesario sacrificar parte de la soberanía nacional y subordinar algunos de los intereses nacionalistas en pos del bien común. La historia enseña que la cooperación favorece a todos los participantes, mientras que la búsqueda de interés nacional egoísta los perjudica. Durante los últimos 130 años hubo varios intentos de optimizar el Sistema Monetario Internacional. El análisis de los éxitos y fracasos de estos intentos indica claramente que no existe una solución obvia y generalmente valida. El sistema seguirá evolucionando para adaptarse mejor a las exigencias de la economía mundial, en constante transformación. Cuando más rápidamente cambie la economía mundial, mejor será la duración de cualquier arreglo internacional en materia de finanzas.

Los países siguen reglas distintas en lo que respecta a los regímenes cambiarios y el grado de apertura. El mercado es el que define las reglas del juego e impone la disciplina. La característica principal de los mercados financieros internacionales es: una alta volatilidad de todas las variables económicas, en particular los tipos de cambio.

El pronóstico de los tipos de cambio futuros es prácticamente imposible por lo que surge la necesidad de administrar el riesgo cambiario. La volatilidad de los tipos de cambio se debe a: las modificaciones constantes de las variables económicas, el proceso tecnológico y la liberación financiera. Suben o bajan los precios relativos de los productos básicos como el petróleo, cobre, productos agropecuarios, etc. Se transforma el poder relativo de diferentes países y se forman nuevos bloques regionales.

BIBLIOGRAFIA

* www.monografias.com

* http://revistas.ucm.es/e

* www.canalsocial.net

* http://finues.foroactivo.com

* http://www.joaquinpi.com