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Sucesion Legitima Y Testamentaria

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Categoría: Ciencia

Enviado por: Ensa05 23 junio 2011

Palabras: 3568 | Páginas: 15

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esta materia son sucesores del autor de la herencia o de cujus como también se le llama, o bien el difunto como le dice la ley.

En esta parte dedicada ala herencia se hace referencia solo a la sucesión mortis causa, o sea la caso en que los bienes que fueron del ahora cujus, difunto, autor de la herencia se transmiten a sus herederos, ya sean testamentarios o legítimos.

En consecuencia de lo anterior se puede decir que ala sucesión Mortis causa, se le conoce generalmente como “Derecho Sucesorio” o “derecho de las sucesiones” y se define como el régimen jurídico procesal que regula la transmisión de los bienes, derechos y obligaciones de una persona a otra u otras, así como la declaración o el cumplimiento de sus deberes manifestados para después de su muerte.

Aquí también al de cujus se le puede llamar causante y a los herederos o legatarios, causahabientes.

En la sucesión mortis causa, al no coexistir un transmitente y un adquirente, no hay propia transmisión, sino precisamente sucesión en su más propio sentido, es decir, sub-cesión, sub-ingreso; entrada de un nuevo titular en el lugar que dejó vacante el antiguo; ocupación de la posición de éste, y no de una posición nueva. Ese nuevo titular se pone en lugar del desaparecido y prosigue sin solución de continuidad ni variación alguna, sus relaciones (transmisibles) de derecho y obligación, incluso la protección posesoria, que recibe como una unidad, con el mismo título e igual contenido, de modo que:

• • responde ilimitadamente por las deudas de su causante

• • hace propios los actos de su causante, sin que pueda desconocerlos o

• impugnarlos.

c) La imposibilidad de transmisión del título por su carácter personalísimo

Refiriéndose a la herencia la jurisprudencia emitida el cuarto tribunal colegiado en materia civil del primer circuito el xi-mayo, página: 419 aborda el tema de la transacción sobre la herencia la cual es nula la celebrada antes de conocer el testamento, la cual se cita a continuación:”Si bien es verdad que el artículo 2957 del Código Civil para el Distrito Federal prevé, que el descubrimiento de nuevos títulos o documentos no es causa para anular o rescindir el contrato de transacción, si no ha habido mala fe, también es cierto que dicha prohibición no es absoluta, porque dentro de las normas reguladoras del propio contrato se advierten excepciones, como la mencionada en el artículo 2950, fracción IV, del citado ordenamiento, según la cual, será nula la transacción que verse sobre una herencia, antes de visto el testamento, si lo hay. Consecuentemente, si se celebra un contrato de transacción sobre una herencia antes de que se hubiere visto el testamento, debe aplicarse el último precepto señalado, a pesar de lo dispuesto en el primero, en acatamiento al principio general de interpretación de la ley, que previene que la norma específica prevalece sobre la genérica, reconocido en el artículo 11 del cuerpo de leyes invocado.

Características de la herencia o sucesión mortis causa

Partiendo de la idea establecida de que herencia es la sucesión en todos los bienes del difunto y en todos sus derechos y obligaciones que no se extinguen con la muerte se pueden dar como notas distintivas o características de la herencia o sucesión mortis causa éstas:

1. Solo rige respecto de los bienes de aquella que fue persona fisica.No respecto de la que fue persona moral.

2. Solo produce efectos “mortis causa”

3. Constituye un juicio “universal”

4. Es esencialmente gratuita

5. No constituye una persona moral.

Estas características ameritan una explicación especial, y es la que doy en los siguientes apartados.

1. La herencia solo se aplica respecto de los bienes que fueron de personas físicas

Todas las disposiciones que establece el Código en los artículos 1281 y 1791, se refieren en manera exclusiva a la transmisión de los bienes que fueron de personas físicas, ya sea que les sucedan en la titularidad de los mismos, otra u otras personas físicas o bien una o varias personas morales, pero debe entenderse con precisión que, cuando “fallece”-usando el termino en sentido metafórico- una persona “moral”, para la transmisión de sus bienes no se aplican las normas que contiene el código en materia de “herencia”

Si “fallece” una persona moral, la transmisión de los que fueron sus bienes, se hace a traves del sistema que marca la ley para “disolución” y “liquidación” de la misma pero no se aplican entonces las normas relativas a las sucesiones “mortis causa” que aquí se estudian.

Por ejemplo si fallece el señor Procopio, los bienes y derechos que deja al morir, los adquieren sus sucesorios a través de un procedimiento que se rige por lo que disponen los artículos 1281 a 1791 del Código civil y los artículos 769 a 892 del código de Procedimientos civiles.

En cambio, si una persona moral, una sociedad “fallece” por haber consumado su objeto socia, si es sociedad civil, se rige su “entierro” y transmisión de bienes por lo dispuesto en los artículos 2720 a 2735 del Código, en donde se hace referencia a la disolución y la liquidación de ellas, apuntando la forma en que, los que fueron sus bienes, se transmiten a otras personas; si es sociedad mercantil, por lo que manda la Ley General de Sociedades Mercantiles o bien si “fallece” la sociedad de un modo violento, por lo que determina la Ley de Quiebras y Suspensión de Pagos.

2. La Herencia solo produce efectos mortis causa

La sucesión en todos los bienes que fueron del ahora difunto, y en todos sus derechos y obligaciones que no se extinguen con la muerte, solo se puede tener lugar, aunque parezca perogrullada, precisamente cuando la muerte de ese sujeto se consuma.

Antes de que el titular de los bienes fallezca, no puede haber sucesión mortis causa, y por lo mismo, los que a su muerte llegaran a adquirir la titularidad de tales bienes, antes de esa muerte no tienen derecho alguno sobre lo que habrá de ser la “masa hereditaria”.

Se le llama masa hereditaria o acervo hereditario, al conjunto de bienes, derechos y obligaciones que se han de transmitir a los herederos, al momento en que fallece el que fue titular de los mismos.

Por ello mientras una persona no fallece, aunque hubiera hecho su testamento, y los que en él hubieran sido destinados herederos lo sepan, no tienen por ese hecho, derecho alguno sobre los bienes del autor del testamento.

El señor Procopio hace su testamento, y en él designa herederos a su hijo Proquis y a su hija Nachina, e inclusive se los hace saber. Pues bien no por esa designación hecha, Proquis o Nachina pueden disponer ya de los bienes de su progenitor, ni tampoco han adquirido la titularidad de los mismos.

Así por ejemplo, en el caso de que Proquis necesitara dinero, no podrá válidamente ir a ver a un amigo suyo al que le dice “El rubiolo”, y venderle “sus derechos hereditarios” que ya sabe tiene consignados en el testamento en el testamento de papá Procopio, pues de manera expresa el articulo 1291 ordena que:

“El heredero o legatario no puede enajenar su parte en la herencia sino después de la muerte de aquel a quien hereda”.

3. La Herencia constituyente un juicio universal.

Juicio universal significa que el procedimiento sucesorio se hace extensivo a todos, pero absolutamente todos los bienes y derechos que fueron de la persona que fallece, sin exclusión de especie alguna.

Así, cuando el señor Procopio fallezca, en el procedimiento sucesorio que siga para entregarles a sus herederos los bienes que de él fueron. se incluirán desde sus bienes inmuebles hasta sus muebles.

En pocas palabras, se le llama juicio universal ala herencia, porque se refiere a la universalidad que constituye el patrimonio que deja el autor de la herencia.

4. La herencia es esencialmente gratuita

Quiere esto decir que los sucesores de los bienes que fueron del ahora fallecido, adquieren la propiedad o los demás derechos reales, personales o de cualquier tipo que sean, siempre a titulo gratuito sin que ellos tengan que hacer erogación alguna de su patrimonio particular, para el efecto de recibir los bienes que fueron del ya para entonces cujus.

El autor de la herencia en su testamento puede dejar “cargas” o “modos” al heredero designado, eso no implica que éste tenga que responder del monto de las cargas con su propio patrimonio, sino que responde a ellas, sólo con el importe de los bienes que adquiere en virtud de la herencia, y si lo que recibe no es bastante para cubrir las cargas o las deudas dejadas por el autor de la herencia, pues mala suerte, pero el heredero no responde de las mismas puesto que toda herencia se entiende recibida a beneficio de inventario aunque no se diga. El articulo 1284 dispone que

El heredero adquiere a titulo universal y responde de las cargas de la herencia hasta donde alcance la cuantía de los bienes que hereda.

Y se contempla esta noción con el mandato del artículo 1678 al decir:

“La aceptación de la herencia en ningún caso produce confusión de los bienes del autor de la herencia y de los herederos, porque toda herencia se entiende aceptada a beneficio de inventario aunque no se exprese”

5. La herencia es una persona moral

La herencia no es ni constituye una persona moral, no obstante que en la practica judicial, y la ley misma parezcan darle a la herencia ese carácter.

Por ejemplo en los tribunales judiciales es frecuente ver expedientes en donde se dice” Juan Pérez Vs. Pedro Sánchez”, o bien por el contrario se lee

“Sucesión de Pedro Sánchez Vs. Melquíades Torruco”. Con esto parece que la herencia o sucesión fuera una persona moral que está siendo demandada o que está demandando.

Y en el código se encuentra artículos que también pueden llevar a formar ese falso concepto. El 1705 dice que:

“El albacea debe deducir todas las acciones que pertenezcan a la herencia”

Y luego el artículo 1721 se lee en su primer párrafo:

“El albacea solo puede dar en arrendamiento hasta por un año, los bienes de la herencia.”

Y como impresionante norma e este mismo sentido se tiene el articulo 1706 que en su fracción VII determina

“Son obligaciones del albacea en general:

VII. La defensa en juicio y fuera de él, así de la herencia como de la validez del testamento.”

Y de todas estas normas y algunas mas, se puede llagar ala falsa conclusión de que en el código civil de 1928 la sucesión es una persona moral.

¿Pero, por qué pudiera suceder que la herencia fuera una persona moral?

¿Qué interés tendría constituir una persona moral para hacerla titular de la masa hereditaria?

Todo este problema a resolver, deriva de lo siguiente: En Roma durante el lapso que mediaba entre el fallecimiento de quien había sido titular de un patrimonio, y el momento en que los bienes que integran este se adjudicaban a los herederos, esos bienes quedaban sin titular, dándose así la llamada herencia yacente.

Esa masa de bienes que por un lapso más o menos prolongado quedaban sin titular daban pie para que la colectividad se viera trastornada, pues no tenían sus integrantes a quien dirigirse para aquellas relaciones que pudieran tener por objeto a esas cosas.

Entonces se pensó tiempo después, y así lo suponen los múltiples autores, que era conveniente crear una persona moral por mandato de la ley, persona que fuera dueña o titular de esos bienes y a la cual representaría el albacea.

Así se dice, que al haber una persona moral, la sucesión es la titular de la masa hereditaria y tiene un representante que es el albacea, no hay herencia yacente. Resulta cómodo entonces sostener que la sucesión es una persona moral.

Pero en México la apariencia que da la ley con sus expresiones, y el lenguaje que se utiliza en los tribunales, es solo eso, una apariencia primero, y un lenguaje equivocado después, ya que la herencia no es persona moral. La ley da esa apariencia falsa por una deficiente expresión gramatical del legislador, originada sin duda por la influencia mental que ejercieron las múltiples lecturas de teorías de autores extranjeros principalmente.

Diversas clases de sucesión mortis causa

La herencia o la sucesión mortis causa en cuanto a su fuente u origen puede surgir de 3 diferentes maneras: de una declaración Unilateral

de voluntad, de la ley, o de un acuerdo de voluntades y así será:

I. Sucesión testamentaria o voluntaria

II. Sucesión legal o legítima, y

III. Sucesión contractual o convencional.

I. Sucesión testamentaria o voluntaria

Es la sucesión en todos los bienes y en todos los derechos u obligaciones de una que fue una persona física, después de que fallece, por la o las personas que aquélla designó, a través de una manifestación Unilateral de voluntad, conocida o denominada como testamento.

II. Sucesión legal o legítima

Es la sucesión en todos los bienes y en todos los derechos y obligaciones de una que fue persona física, después de que fallece, por la o las personas que determina la ley, a falta de una manifestación testamentaria o voluntaria, del que fue titular de esos bienes, derechos y obligaciones.

III. Sucesión contractual o convencional

Es la sucesión en todos los bienes y en todos los derechos y obligaciones de una que fue persona física, después de que fallece por la persona con la cual celebró un convenio en el cual se pactó que el que falleciera primero, transmitiría a su contraparte todos esos bienes, derechos y obligaciones, o bien que se transmitirían a una tercera persona que entre ellos convinieron.

Este tipo de sucesión que se admite en otros sistemas jurídicos se prohibió en México, pues de aceptarse se tendría que hacer chocar dos principios jurídicos: uno que se rige en materia de contratos y otro que rige en materia de sucesiones, lo cual no era conveniente.

En efecto, en materia contractual rige el principio consignado en el articulo 1917 del código, de que la validez y el cumplimiento del contrato no se puede dejar al arbitrio de una de las partes y en materia testamentaria rige el principio básico, de definición de testamento, de que este es revocable siempre a la sola voluntad del testador, naturalmente antes de su muerte, pues ya después de que ésta sobreviene, no lo podrá revocar por la sencilla razón de que ya está muerto.

Formas de diferirla

La transmisión de la herencia puede tener como base u origen la voluntad de la persona que dispone para de ella para después de su muerte (testador)

O la determinación de la ley, que no viene a ser otra cosa que una voluntad que ella supone sería la del testador.

En el primer caso la sucesión se denomina testamentaria, y en el segundo legitima.

Art. 1179.- La herencia se defiere por la voluntad del testador o por disposición

de la ley. La primera se llama testamentaria, y la segunda legítima

Pero estos modos no son absolutos de manera que se excluyan entre sí, sino que pueden coexistir porque haya lugar a sucesión testamentaria con respecto a los bienes que se han dispuesto por testamento y a sucesión legítima respecto de otros bienes que no se incluyeron en el testamento.

La herencia, desde este punto de vista, garantiza la continuidad de las relaciones jurídicas del difunto a través del traspaso o transmisión su patrimonio a otras personas, normalmente de su entorno más personal y familiar.

Veamos cuál es o puede ser la composición del patrimonio heredable: es indudable que el núcleo de la herencia lo constituyen los derechos patrimoniales, de modo que quedan fuera de la herencia los derechos ligados al estado civil de las personas, así como los derechos políticos. Sin embargo, estas consideraciones deben precisarse: a) por un lado, existen otros derechos extra-patrimoniales que sí son transmisibles post-mortem, como las acciones de reparación del honor, las acciones de calumnia y/o injuria; b) por otro, determinados derechos patrimoniales no se pueden transmitir (como el caso del usufructo, que tiene carácter vitalicio); c) finalmente, existen derechos que se transmiten o nacen con el fallecimiento de la persona y que, a pesar de ello, no forman parte de la herencia (el seguro de vida por causa de muerte, o los títulos nobiliarios).

Sujetos de la herencia

Sujetos de la herencia

Desde un punto de vista subjetivo, en la herencia concurren dos posiciones jurídicas bien diferenciadas: el causante de la sucesión y el sucesor.

a) El causante. También llamado “de cuius”, como abreviación de la expresión “is de cuius hereditate agitur”. Es el difunto, la persona que, al morir, abre el proceso sucesorio. El causante es siempre una persona física -natural-, y no jurídica -circunstancia que no implica, por supuesto, que la persona jurídica no disponga de un mecanismo de extinción a través de la disolución y posterior liquidación de su patrimonio con arreglo a sus estatutos o, en su defecto, a la Ley-.

b) El sucesor. Es la persona que sustituye al causante en la titularidad -activa y pasiva- de todas aquellas relaciones jurídicas transmisibles que le eran propias. Si esta sustitución se hace respecto a la totalidad del patrimonio del difunto (a título universal), al sustituto le denominamos heredero. Si, por contra, se hace respecto de uno objeto o varios determinados (a título particular), le denominamos legatario.

Situaciones de la herencia

La herencia es un fenómeno sometido a distintas fases o etapas que se van desarrollando en el tiempo. Sucesiva y cronológicamente puede encontrarse en distintas circunstancias, correspondiéndole a cada una de ellas una denominación.

Las distintas situaciones en las que puede encontrarse la herencia:

a) La herencia sin deferir o presunta. Se produce antes del fallecimiento del causante. En ese momento, la herencia no existe como tal. Los llamados a ella tienen exclusivamente una mera expectativa de poder recibir el patrimonio del

causante.

b) La herencia abierta. Corresponde al comienzo -apertura- del proceso sucesorio, que coincide con el fallecimiento del causante y la vocación4 o llamamiento a la herencia a todos los posibles y eventuales destinatarios de la misma -lleguen o no a adquirirla.

c) La herencia deferida u ofrecida. Es el momento en que la herencia se ofrece concretamente a uno/varios de los llamados -según el orden previsto- para que manifiesten si la aceptan o no. Es la delación5 de la herencia. Esta fase puede ser simultánea al fallecimiento y vocación, o puede producirse posteriormente en el tiempo.

d) La herencia yacente. Comprende el periodo que media entre el ofrecimiento o delación de la herencia y la aceptación o no de la misma.

e) La herencia aceptada o adida. Se produce en el caso de que el heredero acepte la herencia -la aceptación de la herencia-.

f) La herencia vacante. En caso de que tras el ofrecimiento de la herencia ésta no se acepta -esto es, se produce la repudiación de la herencia- y además no se espera que tenga heredero (aunque, en tal caso, lo será en última instancia, el Estado).

g) Sólo en los supuestos de pluralidad de herederos -comunidad hereditaria-, se puede distinguir tras la aceptación entre:

1.la herencia indivisa, cuando ésta aún no ha sido dividida.

2.la herencia dividida o adjudicada, cuando ya se ha dividido entre los distintos coherederos.

La vocación (o vocatio, del verbo latino, vocare - llamar-), puede conferirse mediante testamento, por ley o incluso por virtud de contrato (heredamiento). En la sucesión intestada, por ejemplo, están llamados a la herencia -tienen vocación- todos los parientes vivos del difunto hasta los colaterales de cuarto grado y el cónyuge, si lo hubiere.

La delación (o delatio, que procede de deferre -ofrecer-) otorga al llamado el ius delationis –

Derecho a aceptar o repudiar la herencia-. Si éste muere sin haber aceptado o repudiado, transmite tal derecho