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Tesis Maltrato Infantil

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Categoría: Temas Variados

Enviado por: Rimma 06 abril 2011

Palabras: 15006 | Páginas: 61

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que por ignorancia la mayoría de las personas no saben de estos derechos.

Todo niño maltratado necesita ayuda, y aún más el padre que agrede a su hijo.

Es de vital importancia que el padre reconozca la situación que vive y que acepte la ayuda que se le puede dar, para así establecer un cambio en su vida y en la manera de cómo conducir una buena educación para sus hijos.

El primer paso en toda intervención es el conocimiento. Qué tanto se conoce acerca de este problema. Por ello la importancia de que la sociedad se informe acerca del maltrato infantil y sus consecuencias. Esto permite no solo la educación de los padres sobre este hecho, sino también que tomen medidas para ayudar ó para no maltratar a los hijos.

3. OBJETIVOS DE LA INVESTIGACION

1. OBJETIVO GENERAL

Reconocer la importancia del maltrato infantil a través de capacitaciones, videos, plegables, etc. de las consecuencias que trae el maltrato en los niños, jóvenes y adolescentes.

3.2 OBJETIVOS ESPECIFICOS

Aportar soluciones de ayuda para aquellas personas que conviven con un niño que ha sido maltratado.

Dar a conocer a través de folletos de algunas instituciones en las que se puede recurrir en busca de ayuda para un niño que ha sido maltratado.

Determinar las sanciones que se les aplican a las personas que incurren al delito de maltrato infantil.

4. JUSTIFICACIÓN

La siguiente investigación tiene como fin descubrir las verdaderas razones, que llevan a un maltrato infantil, ya que el principal núcleo donde se produce con mayor frecuencia es en la familia. Los únicos testigos son los miembros de la familia, que mantienen el silencio porque la familia es el lugar de afecto, intimidad y privilegiado de la violencia.

Pero la violencia entre miembros de la misma familia es algo de lo que no se habla. El maltrato solo se detecta por el descubrimiento de un cuerpo y las marcas de golpes.

Las víctimas con mayor maltrato son principalmente las mujeres en la relación conyugal, las niñas y en menor medida los niños en la relación filial y como víctimas de otros adultos.

La investigación también se centra en el número de denuncias, que cada año se presentan, el cual no escapa a la realidad económica, política, y social que vive nuestro país y no solamente el país sino en el mundo.

En la evolución de esta investigación podrá observarse la relevancia social que tiene el problema del Maltrato Infantil dentro de la sociedad, por ser precisamente esa población, los forjadores del futuro. De allí la importancia de que esa nueva generación se levante con normas y valores claramente definidos, es decir, basados en el respeto, lealtad y justicia.

El tipo de método que utilizamos para la realización de esta investigación fue el método exploratorio, ya que nuestro objetivo es la formulación del problema para posibilitar una investigación más precisa por el desarrollo de una hipótesis. Teniendo un conocimiento previo sobre el problema planteado y los trabajos realizados por otros investigadores, la información que nos brinda las personas que por su relato pueden ayudar a reunir y sintetizar sus experiencias.

Considero de gran importancia este tema ya que es un impacto social, emocional, y familiar que incumbe a niños, adolescentes y adultos, no sólo en Colombia sino a nivel mundial.

5. DELIMITACION

Esta investigación nos quiere dar a conocer las causas del maltrato infantil, para que todos tomemos conciencia se ha hecho esta investigación de modo conceptual y espacial.

Es posible decir que tenemos y contamos con todos los recursos disponibles para dar a cabo la investigación, también nos guiaremos con profesionales del tema para poder tener una idea más clara.

Dentro del ámbito escolar “Colegio Colombia” se han detectado casos de maltrato tanto físico como psicológico, esto ha conllevado a que los directivos busquen la ayuda del grupo interdisciplinar (psicólogo y fonoaudiología) para asumir con responsabilidad el problema del maltrato.

6. MARCO DE REFERENCIA

6.1 FUNDAMENTOS TEORICOS

6.1.1 ¿Qué es el maltrato infantil?

Un niño, según la Ley considerado como tal en este sentido a todo menor de 18 años, es maltratado o abusado cuando su salud física o mental o su seguridad están en peligro, ya sea por acciones u omisiones llevadas a cabo por la madre o el padre u otras personas responsables de sus cuidados, produciéndose el maltrato por acción, omisión o negligencia.

El maltrato a los niños es un grave problema social, con raíces culturales y psicológicas, que pueden producirse en familias de cualquier nivel económico y educativo.

El maltrato viola derechos fundamentales de los niños o niñas y por lo tanto, debe ser detenido, cuanto antes mejor.

El origen de la crueldad hacia los niños es en su sentido más amplio puede ser dividido en cuatro categorías:

1. - Crueldad inspirada en conceptos exagerados de disciplina y en base a sus funciones que se resultan ser sujetos profundamente inadecuados e irresponsables: alcohólicos, drogadictos, criminales o delincuentes, débiles mentales etc...

2. - Actos de violencia o negligencia cometidos por padres o adultos ejerciendo rígidas interpretaciones de la autoridad y de normas y reglas de conducta.

3. - Crueldad patológica cuyos oscuros orígenes mentales o psicólogos son muy difíciles de identificar y todavía más de tratar.

4. - La crueldad más intangible de todas, la crueldad oficial o la organizada, aquella que se comete por ignorancia, por insensibilidad o por omisión en la forma de falta de legislación o de cumplimiento de la misma que proteja adecuadamente al menor.

I. ENTRE EL CASTIGO Y LA AGRESIVIDAD

El castigo como instrumento de corrección y estrategia de formación moral, aparece como la primera y más persistente justificación del daño que padres y madres maltratadores causan a sus hijos. La repetición de los actos de crueldad y de dureza se presenta como acto de corrección.

Frente al agresor y al agredido el concepto de castigo opera como excusa. Algunos agresores niegan la frecuencia, la intensidad y la desproporción del daño denunciado, mostrando en ese ocultamiento que entienden la arbitrariedad y el exceso al que recurren. En otros casos los maltratadores defienden el exceso y su repetición, por el beneficio que el abuso genera para modificar las conductas que según ellos ofenden. En general, la justificación de los padres, busca mostrar el abuso como pedagogía que se utiliza por el bien del menor y que, mostrado con objetivos educativos y de ideales sociales, normaliza el daño físico o psicológico producido.

Se encuentra que estos padres no quieren encontrar formas diferentes al castigo corporal y al maltrato psicológico. Evitan asistir a consulta para hablar de lo que sucede en su relación con sus hijos. Sólo la obligación legal aplicada por las instituciones logra que en algunos casos estos asistan a tratamiento.

Escudándose en el deber de corregir a sus hijos, los padres ejercen una coacción que presentan como necesaria, es al interior de la familia que se presentan los mayores abusos en la aplicación de la ley.

II. DIFERENCIANDO MALTRATO Y CASTIGO.

Identificar el maltrato como violencia sobre los hijos, implica diferenciarlo del castigo, como acción correctiva, que en la familia se relaciona con intenciones educativas y formativas, y que es permitido socialmente para generar y lograr interiorizar en el niño regulaciones sociales que le permitan y faciliten su socialización.

El castigo como reparación, es parte de la cultura, de ideales sociales, de creencias que desde los principios éticos y morales de una cultura regulan el empuje a la propia satisfacción de los impulsos sexuales y agresivos, como tendencias comunes que exponen la vida social. Desde esta concepción, el castigo es violencia simbólica, en tanto evita la repetición de actos que sin los límites impuestos, precipitarían al niño y más tarde al adulto a la consecución de un goce inútil.

Si el castigo es ejercido sin crueldad, sin sadismo, sin deseos de venganza, y se basa en el amor, tendrá un efecto protector para el niño y le permitirá aceptar las renuncias que sus padres le imponen. La subjetividad del agresor debe ser considerada. El niño/a como parte de lo íntimo en la familia, es un objeto interno, es decir, representa para los padres atributos, defectos, deseos, aspiraciones, edificados a o largo de la historia de ambos. La valoración facilitara identificar repeticiones o formaciones reactivas de experiencias vividas por el agresor con aquellos que forman parte de su propia historia, y que permiten, por imitación, una definición de la ofensa y de la reparación.

Los padres deben hacer del castigo un reclamo, una comunicación, o un acto de pacificación, que comporta en su ejercicio la posibilidad de un pacto, de una transacción o de una cesión, que permita al niño enfrentarse a una ley que admite circunstancias atenuantes externas y subjetivas al cometerse una falta. Aquí la acción del padre que sigue la ley que él mismo quiere hacer respetar puede presentada como un acto de amor.

Cuando lo ilógico, lo absurdo aparecen, lo simbólico del acto de castigar desaparece en el actuar del padre, haciéndose visible la agresividad que existe en el maltrato. Cuando los seres de los que se depende se convierten en persecutores, y el niño no encuentra su puesto en la casa ni en el amor de los padres, estamos ante el maltrato infantil.

El maltrato se identifica por su desproporción, por no tener justificación, por el exceso y la repetición. El niño se convierte en objeto de una descarga incomprensible de la cual se le hace responsable, denigrándolo, acusándolo y sobredimensionando la falta que cometió. Esto se escucha en las primeras entrevistas de tratamiento. Se evidencia rabia, hostilidad, rechazo, desprecio, decepción como sentimientos que sostienen la relación con el menor abusado. En el amor ambivalente predominan los afectos negativos. El amor como resultado de la decepción, se degradan, generando el castigar con crueldad aquello que en el niño falla.

Quien maltrata parte de la insatisfacción con el menor, del que quiere obtener reparación por algo que cree merecer, y a la vez, el maltratado reclama para sí bienes, afectos, tratos que hagan manifiesto el amor. Sin embargo, aunque el reclamo y las demandas de reconocimiento que se dirigen al menor, se sostienen en la frustración, en el maltrato físico y psicológico, generaran también carencia de afecto que producirá diferentes efectos en cada niño.

III. TEORÍA DEL APEGO Y LA TRANSMISIÓN TRANSGENERACIONAL DEL MALTRATO

La incorporación de la teoría del apego en el estudio de las consecuencias del maltrato infantil y en la transmisión intergeneracional del mismo facilita el entendimiento de este fenómeno.

Desde la teoría del apego, el maltrato infantil es un fenómeno que afecta las relaciones que mantiene un menor maltratado con sus cuidadores, se caracteriza por cuidados poco adecuados para el desarrollo normal de las personas. Las consecuencias derivadas de esta disfunción relacional del niño con sus padres pueden considerarse el factor unificador de las diferentes categorías de maltrato infantil, independientemente de los daños o traumas sufridos provocados por la forma concreta que ha adoptado el maltrato.

La relación afectiva que se establece en la infancia con los cuidadores, proporciona el prototipo de las relaciones afectivas en etapas posteriores a través de las representaciones mentales que los menores van formando y que incluyen tanto los recuerdos de la relación, el concepto de la figura de apego y de sí mismo/a y las expectativas sobre la propia relación.

Estas Representaciones mentales han sido denominadas "Modelos Internos Activos". Una historia infantil caracterizada por el por el rechazo, la desatención y la falta de apoyo afectivo puede generar la transmisión del maltrato infantil a la siguiente generación a través de la influencia que ejercen los modelos internos de apego en forma de "esquemas cognitivos preexistentes" distorsionando las fases del procesamiento de la información propuestas por Milner (1993) en su modelo explicativo del maltrato físico cuando estos sujetos se enfrentan como padres con situaciones infantiles.

IV. CONCEPTO DE RESILIENCIA

El término resiliencia se usa de dos formas. La resiliencia como capacidad global de la persona para mantener un funcionamiento efectivo frente a las adversidades del entorno o para recuperarlo en esas condiciones, o como una buena adaptación en las tareas del desarrollo de una persona, como resultado de la interacción entre el sujeto y la adversidad del medio o un entorno de riesgo constante.

Las personas resilientes se caracterizan por tener mejores recursos internos, tales como mayores niveles de autoestima, mejores destrezas sociales y de afrontamiento. Por otra parte se señala que constituyen un mejor apego durante la infancia, aparecen con niveles anímicos más estables en la adultez, con mayor capacidad de elaborar el trauma generado por el maltrato y una mejor capacidad para asignarles sentido a las experiencias de sufrimiento, un mejor control de impulsos de agresión; una mayor capacidad para empatizar con los otros y con mejores habilidades sociales. A nivel social y familiar, tienen menos estresores ambientales, mayor apoyo emocional, relaciones más satisfactorias y una red de apoyo más numerosa y de mejor calidad, son estos menores los que logran superar la experiencia y romper el estereotipo de que el niño abusado será un padre maltratador.

V. Clasificación del maltrato

El abuso infantil es un patrón de maltrato o comportamiento abusivo que se dirige hacia el niño y que afecta los aspectos físico, emocional y/o sexual, así como una actitud negligente hacia el menor, a partir de la cual se ocasiona amenaza o daño real que afecta su bienestar y salud. El maltrato infantil se puede clasificar en maltrato por acción y maltrato por omisión.

A la vez que el maltrato por acción se divide en:

Maltrato físico, abuso fetal, maltrato psicológico o emocional, abuso sexual.

El maltrato por omisión es el abandono o negligencia, el cual se subdivide:

Abandono físico y negligencia o abandono educacional.

Maltrato Físico

Se define como maltrato físico a cualquier lesión física infringida al niño o niña (hematomas, quemaduras, fracturas, lesiones oculares, lesiones cutáneas) mediante pinchazos, mordeduras, golpes, estirones de pelo, torceduras, puntapiés u otros medios con los que se lastime al niño.

Aunque el padre o adulto a cargo puede no tener la intención de lastimar al niño, también se interpreta como maltrato a la aparición de cualquier lesión física arriba señalada que se produzca por el empleo de algún tipo de castigo inapropiado para la edad del niño.

A diferencia del maltrato físico el castigo físico se define como el empleo de la fuerza física con intención de causar dolor, sin lesionar, con el propósito de corregir o controlar una conducta. No siempre es sencillo saber cuándo termina el "disciplina miento" y comienza el abuso. En contraposición del maltrato físico, el castigo corporal es una práctica muy difundida y socialmente aceptada.

Abuso Fetal

Ocurre cuando la futura madre ingiere, deliberadamente, alcohol u otras drogas, estando el feto en su vientre. Producto de esto, el niño (a) nace con problemas, malformaciones, retraso severo.

Maltrato Emocional o Psicológico

Es una de las formas más sutiles pero también más existentes de maltrato infantil. Son niños o niñas habitualmente ridiculizados, insultados regañadas o menospreciadas. Se les somete a presenciar actos de violencia física o verbal hacia otros miembros de la familia. Se les permite o tolera uso de drogas o el abuso de alcohol. Si bien la ley no define el maltrato psíquico, se entiende como tal acción que produce un daño mental o emocional en el niño, causándole perturbaciones suficiente para afectar la dignidad, alterar su bienestar e incluso perjudicar su salud

Actos de privación de la libertad como encerrar a su hijo o atarlo a una cama, no solo pueden generar daño físico, sino seguro afecciones psicológicas severas. Lo mismo ocurre cuando se amenaza o intimida permanente al niño, alterando su salud psíquica.

ABUSO SEXUAL

Puede definirse como tal a los contactos o acciones recíprocas entre un niño o una niña y un adulto, en los que el niño o niña está siendo usado para la gratificación sexual del adulto y frente a las cuales no puede dar un consentimiento informado. Puede incluir desde la exposición de los genitales por parte del adulto hasta la violación del niño o niña.

Las formas comunes del abuso sexual son el incesto, violación, el estupro, el rapto, rufianismo, actos libidinosos, etcétera.

Una forma común de abuso sexual es el incesto, definido este como el acto sexual entre familiares de sangre, padre-hija, madre-hijo, entre hermanos.

ABANDONO O NEGLIGENCIA

Significa una falla intencional de los padres o tutores en satisfacer las necesidades básicas del niño en cuanto alimento, abrigo o en actuar debidamente para salvaguardar la salud, seguridad, educación y bienestar del niño.

Es decir, Dejar de proporcionar los cuidados o atención al menor que requiere para su adecuado crecimiento y desarrollo físico y espiritual. Esto puede incluir, por ejemplo, omitir brindarle menor alimentos, medicamentos y afecto.

Pueden definirse dos tipos de abandono o negligencia:

Abandono físico: Este incluye el rehuir o dilatar la atención de problemas de salud, echar de casa a un menor de edad; no realizar la denuncia o no procurar el regreso al hogar del niño o niña que huyo; dejar al niño solo en casa a cargo de otros menores.

Negligencia o abandono Educacional: No inscribir a su hijo en los niveles de educación obligatorios para cada provincia; no hacer lo necesario para proveer la atención a las necesidades de educación especial.

En diversas oportunidades realizar el diagnostico de negligencia o descuido puede presentar problemas de subjetividad. El descuido puede ser intencional como cuando se deja solo a un niño durante horas porque ambos padres trabajan fuera del hogar. Este último ejemplo como tantos otros que generan la pobreza, el abandono o descuido es mas resultado de naturaleza social que de maltrato dentro de la familia.

VI. Lugar y modo en que se presenta el maltrato al niño

En el hogar

La mayoría de los casos de maltrato infantil ocurre dentro de la familia. Cuando la familia tiene vínculos estrechos con otros parientes, tales como los abuelos, la condición de un niño puede salir a la luz por la intervención de estos.

La posibilidad de encontrarse con una relación de maltrato.

El abuso sexual y el maltrato físico se revelan al médico general o al pediatra. El maltrato emocional rara vez se presenta de este modo, en gran medida porque surge la duda acerca de la persona apropiada en quien puede confiar un pariente.

Aquellos profesionales que visitan familias, tales como trabajadores de salud y trabajadores sociales, pueden llegar a sospechar el maltrato infantil, pero rara vez son elegidos para confiarles tal revelación. Esto se debe con frecuencia, a que visitan hogares a partir de que surgen preocupaciones iniciales sobre las aptitudes del padre dentro de la familia. Tales padres muchas veces provienen de hogares en los que se abuso de ellos; ven a los especialistas como adversarios más que como apoyo, ya que a sus colegas los recuerdan en asociación con las tensiones de su propia infancia.

En la clínica o guardería.

Los niños de menos de cuatro o cinco años de edad con frecuencia a revisiones físicas y de crecimiento. Cuando se les cría en un entorno de creencias, es posible que desde época temprana se les coloque en una guardería. La cuidadosa observación de estos niños puede llevar a la detección d maltrato infantil, pero nunca resulta fácil decidir cuándo el desarrollo de un niño se ve comprometido como consecuencia dl maltrato. Cuando las lesiones no accidentales están presentes, resulta menos difícil, pero dichos casos constituyen una minoría.

En la escuela.

El abuso contra escolar origina considerables problemas para el reconocimiento del maltrato. Los niños con mayores riesgos vienen de familias en las aquellas que sustenta la autoridad son considerados sospechosos. Los maestros dedican mucho de su tiempo y sus habilidades en ganar la confianza del alumno y esto requieren hacer amistad con ellos. Mientras mayores son los niños, estos se tornan más reservados acerca de sus cuerpos, de ahí que la enfermedad escolar y el oficial médico de la escuela que tengan una importante responsabilidad en el reconocimiento de la evidencia física del maltrato. Aunque los maestros son los primeros en sospechar del abuso, nunca resulta fácil observar lesiones físicas cuando los niños se mudan de ropa. El comportamiento de los menores sin embargo, sigue patrones relacionados con la edad y con los que el maestro está familiarizado. El comportamiento anormal o divergente puede ser síntoma más importante del maltrato infantil y el maestro es el profesional mejor ubicado para sospechar de este.

VII. DETECCIÓN DEL MALTRATO

La idea popular de un niño "golpeado" evoca la imagen de un infante patético, sucio y cubierto de moretones, que mira fijamente al fotógrafo de modo aprehensivo. La verdadera imagen revela que los niños sufren de una variedad infinita de abusos, por lo general a manos de los propios padres y a menudo sin lesión evidente ni queja.

El maltrato infantil incluye una serie de ofensas que van de los extremos de la violación y el asesinato, hasta la más sutil e insidiosa negación de amor. Un niño que crece sin esperar nada sino un entorno hostil aprenderá a vivir dentro de estos límites y adaptara su comportamiento de tal forma que no traiga la mínima agresividad. Tales niños aprenden desde época temprana a procurar la complacencia de cualquier adulto con el que puedan entrar en contacto como forma de protegerse a sí mismos.

La habilidad para detectar que un niño ha sido maltratado depende, por lo tanto, del conocimiento por parte de cada observador no sólo del estado físico de un niño, sino del comportamiento normal infantil. No basta con notar cualquier cambio en las interacciones sociales de un niño en particular, pues el niño agredido constantemente puede haber sufrido desde la primera infancia. Por consiguiente, cuando un niño parece comportarse de un modo anormal, deberá considerarse la posibilidad de que la causa sea el maltrato.

La detección de esta variedad de maltrato infantil depende de dos factores: la capacitación en los patrones típicos que aquél presenta y la experiencia. Para llegar a desarrollar un

"olfato" y descubrir al niño maltratado, cada individuo necesita haber acumulado un acervo considerable de casos. El entrenamiento debe, por supuesto, ocupar el primer lugar. No es sino hasta que tenemos un grupo de observadores estratégicamente ubicados en la comunidad, que podemos esperar alcanzar la detección temprana.

VIII. ¿COMO IDENTIFICAR ALOS NIÑOS MALTRATOS?

Los indicadores de conducta

El comportamiento de los niños maltratados ofrece muchos indicios que delatan su situación. La mayoría de esos indicios son no específicos, porque la conducta puede atribuirse a diversos factores.

Sin embargo, siempre que aparezcan los comportamientos que señalamos a continuación, es conveniente agudizar la observación y considerar el maltrato y abuso entre sus posibles causas:

• Las ausencias reiteradas a clase

• El bajo rendimiento escolar y las dificultades de concentración

• La depresión constante y/o la presencia de conductas auto agresivas o ideas suicidas.

• La docilidad excesiva y la actitud evasiva y/o

• Defensiva frente a los adultos.

• La búsqueda intensa de expresiones afectuosas por parte de los adultos, especialmente cuando se trata de niños pequeños.

• Las actitudes o juegos sexual izados persistentes e inadecuados para la edad.

Los indicadores físicos:

• La alteración de los patrones normales de crecimiento y desarrollo.

• La persistentes falta de higiene y cuidado corporal

• Las marcas de castigo corporales.

• Los "accidentes" frecuentes.

• El embarazo precoz.

GRUPOS POR EDADES

Menos de nueve meses. Los niños no aprenden a girar sobre su cuerpo sino hasta que cumplen unos tres meses o más. Dependen de los demás para moverse de un lado a otro. Por lo tanto, es poco probable que se lesionen en manos de alguien que no sea aquel que los cuida, aunque no hay que descartar la posibilidad de un accidente. Por consiguiente, los

Moretones en los bebes pequeños considerarse como no accidentales, cuando se llega a una posible comprobación del daño.

Ciertas lesiones que pueden presentar algunos de estos infantes son horrendas, y la cuestión de si un bebé tiene unos padecimientos de "huesos quebradizos" o una tendencia hereditaria a las hemorragias es algo que se emplea a menudo. Estas condiciones son en extremo poco comunes, pero es parte del cuidado médico rutinario él examinarlas.

Los bebés tienen una capacidad extraordinaria para recuperarse de las enfermedades graves o de las lesiones severas, pero también es cierto que son frágiles que los niños de mayor edad. Sus vidas pueden extinguirse como resultado de un episodio breve pero violento, ya que no pueden huir o esconderse de su atacante. Debido a esto, no pienso que puede criticarse una tendencia al error en torno de la precaución cuando un bebe puede estar bajo riesgo.

Los niños que gatean o empiezan a andar: Una vez que los niños pueden moverse, se lastiman con mayor facilidad. Por lo general, estas heridas se hacen visibles en la frente o en aquellas partes del cuerpo que tienen más probabilidad de recibir un golpe con el mobiliario o el suelo: codos, rodillas, pies, etcétera.

Cuando estos niños son golpeados, a menudo sólo es posible afirmar que los daños son compatibles con las lesiones no accidentales.

IX. FACTORES ASOCIADOS CON EL MALTRATO Y LAS CAUSAS

FACTORES INDIVIDUALES:

Ascendientes maltratadores

Concepto equivocado de la disciplina

Falsas expectativas

Inmadurez

Retraso Mental

Psicopatías

Adicciones

Trato brusco

FAMILIARES:

Hijos no deseados

Desorganización hogareña

Penurias económicas

Desempleo o subempleo

Desavenencia conyugal

Falta de autodominio

Educación severa

SOCIALES:

Concepto del castigo físico

Actitud social negativa hacia los niños

Indiferencia de la sociedad

CAUSAS:

Supone que los "factores de estrés situaciones" derivan de los siguientes cuatro componentes:

a) Relaciones entre padres: Segundas nupcias, disputas maritales, padrastros cohabitantes, o padres separados solteros.

b) Relación con el niño: Espaciamiento entre nacimientos, tamaño de la familia, apego de los padres al niño y expectativas de los padres ante el niño.

c) Estrés estructural: Malas condiciones de vivienda, desempleo aislamiento social, amenazas a la autoridad, valores y autoestima de los padres.

d) Estrés producido por el niño: Niño no deseado, niño problema, un niño que no controla su orina o su defecación, difícil de disciplinar, a menudo enfermo, físicamente deforme o retrasado.

Las posibilidades de que estos "factores de estrés" situacionales desemboquen en el maltrato infantil o el abandono, determinan la relación padres-hijo y dependen de ella. Una relación segura entre éstos amortiguará a cualquier efecto del estrés y proporcionará

Estrategias para superarla, a favor de la familia. En cambio, una relación insegura o ansiosa no protegerá a la familia que esté bajo tensión; la "sobrecarga de acontecimientos", como las discusiones o el mal comportamiento del niño, pueden generar diversos ataques físicos o comportamiento del niño, puede generar diversos ataques físicos o emocionales. En suma, lo anterior tendrá un efecto negativo en la relación existente entre los padres y el hijo, y reducirá los efectos amortiguadores aun más. Así, se establece un círculo vicioso que, a la larga, lleva a una "sobrecarga sistemática", y en que el estrés constante ocasiona agresiones físicas reiteradas. La situación empeora en forma progresiva, sin la intervención pertinente, y podría calificarse como una "espiral de violencia".

De aquí se sigue que la relación padres-hijo debería ser el punto de concentración para el trabajo en torno de la prevención, tratamiento y manejo del maltrato y abandono infantiles. Es en este nivel que los psicólogos como nosotros podemos aportar una contribución significativa.

Como sugiere el modelo, el grado de involucramiento de los padres en la relación con el niño dependerá de la personalidad o el carácter y su patología, como sería el mal control del temperamento y los desordenes psiquiátricos. Estos factores de personalidad pueden ser resultado de las experiencias sociales tempranas del padre o la madre; de hecho, muchos padres que maltratan informan que ellos mismos fueron víctimas del maltrato cuando eran niños.

Finalmente, como se indica al comienzo del presente capítulo, los valores culturales y comunitarios pueden afectar las normas y estilos del comportamiento los padres. Éstos recibirán la influencia de su posición social, en lo que se refiere a edad, sexo, educación, condición, socioeconómica, grupo étnico y antecedentes de clase social.

Un grupo importante de padres que maltrata o abusa de sus hijos han padecido en su infancia falta de afecto y maltrato. Esto suele asociarse a una insuficiente maduración psicológica para asumir el rol de crianza, inseguridades, y perspectivas o expectativas que no se ajustan a lo que es de esperar en cada etapa evolutiva de sus hijos. Como señala Kempe, estas características psicológicas en sus padres, son un importante potencial del maltrato. De tal forma que:

"Cualquier pequeño hecho de la vida cotidiana, todo comportamiento del niño que se considere irritante, si encuentra a su progenitor en situación de crisis, con escasas defensas anímicas y con dificultades para requerir apoyo externo, puede desatar la violencia".

Resumiendo, los factores que estos autores relacionan con el maltrato son:

1) La repetición de una generación a otra de una pauta de hechos violentos, negligencia o privación física o emocional por parte de sus padres.

2) El niño es considerado indigno de ser amado o es desagradable, en tanto las percepciones que los padres tienen de sus hijos no se adecuan a la realidad que los niños son, además, consideran que el castigo físico es un método apropiado para "corregirlo" y llevarlos a un punto más cercano a sus expectativas.

3) Es más probable que los malos tratos tengan lugar en momentos de crisis. Esto se asocia con el hecho de que muchos padres maltratantes tienen escasa capacidad de adaptarse a la vida adulta.

4) En el momento conflictivo no hay líneas de comunicación con las fuentes externas de las que podrían recibir apoyo. En general estos padres tienen dificultades para pedir ayuda a otras personas. Tienden a aislarse y carecen de amigos o personas de confianza.

X. CARACTERISTICAS DEL NIÑO GOLPEADO Y EL AGENTE AGRESOR

El niño no solamente es maltratado a través de la agresión física, sino también por la privación del alimento, cuidados físicos y estimulación sensorial tan necesaria para su desarrollo. Así, la desnutrición, las malas condiciones higiénicas del niño, el retraso en las esferas del lenguaje y personal social, clásicamente consideradas como medidas de la estimulación que el niño recibe de su ambiente, son la regla, en nuestra muestra y en la de otros autores. A lo anterior se suma el deterioro de las funciones intelectuales como secuela de lesiones al sistema nervioso central. De acuerdo con algunos autores, este tipo de secuelas llega al 40%.

En nuestra serie basta enfatizar la presencia en el 17% de los casos de secuelas neurólogas severas y retraso importante en el desarrollo en el 50% de los niños afectados.

En algunos casos cabe la posibilidad de que el retraso y apariencia poco agraciada del menor disparasen la ira del agresor. Pero en otros muchos puede plantearse la posibilidad inversa: que el retraso fuese secuela de asaltos previos y retroalimente la ira de desencadenarse de agresiones posteriores. En no pocas veces, inclusive, sirve para justificar al agresor en sus nuevos ataques al niño.

El panorama se vuelve más sombrío si recordamos, como lo han demostrado varios trabajos, que la desnutrición por sí misma es capaz de afectar en sentido negativo y en forma irreversible el crecimiento y el desarrollo. Para algunos autores, la "falla para crecer" en un niño, puede ser el primer dato que oriente hacia el diagnóstico.

Estos niños muestran un patrón de comportamiento muy característico cuando están internados en el hospital. Aun en ausencia de lesiones que comprometan el estado general, el niño aparece triste, apático y en ocasiones estuporoso; rehúye el acercamiento del adulto y frecuentemente se oculta bajo las sábanas. En general, es un niño que llora y no se muestra ansioso, cuando se trata un lactante mayor o un preescolar, por la ausencia de la madre y aun puede mostrar franco rechazo hacia ésta cuando ha sido la agresora. La conducta del niño cambia relativamente poco tiempo a una de aferramiento excesivo hacia el personal del hospital, con gran necesidad de contacto físico, al mismo tiempo que hay periodos patentes de agresividad cuando se les frustra; estos niños pegan y aun llegan a morder a las enfermeras, a pesar de que éstas muestra especial afecto y cuidado al menor cuando se enteran del problema.

Se han señalado también patrones de comportamiento característicos del agente agresor en el hospital; poco interés del familiar involucrado acerca de la seriedad de las lesiones y evolución del padecimiento, con abandono del niño en el hospital o, al menos, visitas cortas muy esporádicas y el comentario frecuentes de las enfermeras de la sala "de no conocer al padre o madre del niño", a pesar de estancias prolongadas. Sin embargo, esto no es necesariamente un comportamiento característico del familiar agresor; en ocasiones, el

padre o familiar involucrado parece mostrar una gran preocupación por la enfermedad del pequeño paciente, con actitudes francas de sobreprotección hacia éste, lo cual hace más difícil para el médico, la enfermera y aun la trabajadora social con experiencia en el manejo de este problema, aceptar la posible culpabilidad en una persona tan aparentemente interesada en el bienestar del menor.

En nuestra serie, al igual de lo que sucede al comparar los reportes de diversos autores, existe cierta discrepancia en lo que se refiere al familiar involucrado como agresor. Si tomamos en cuenta sólo los casos en los cuales la identificación del agresor fue calificada como "comprobada" o "muy posible", el padre aparece como agresor en el 26% de los casos y la madre en el 58%; en el 16% restante, estuvieron involucrados padrastros, madrastras y un hermano mayor.

Hay acuerdo general en que se trata de personas jóvenes y aun cuando existe la creencia de que el maltrato físico extremo está confinado a la clase socioeconómicamente baja y/o personas de inteligencia baja, la mayor parte de los reportes, así como nuestra experiencia, están de acuerdo en que los padres golpeados provienen de todas las clases sociales y están dentro de todos los niveles de inteligencia. En un trabajo se señala que "es probable que algunos padres estén psicológicamente propensos a este desastre particular, pero esto no tiene nada que ver con la clase social o inteligencia"

Se han descrito muchos rasgos característicos del agente del agresor. Entre ellos estaría la inmadurez emocional, la cual es la consecuencia de insatisfacción de la misma durante la niñez.

Sentimientos de ira, coraje y frustración hacia los hijos, son normales; pero comúnmente están balanceados por sentimientos igualmente importantes de protección y cariño y, sólo

Rara vez, bajo presiones desorbitadas del ambiente, resultan en una pérdida total del control. En los agresores, se ha enfatizado también, la existencia de un grado especialmente alto de impulsividad y pobres mecanismos de control para la misma, lo cual hace que un estimulo aparentemente pequeño, que generalmente toleran bien la mayor parte de los padres, provoque la reacción agresiva intensa hacia el menor involucrado. Sin embargo, otros autores enfatizan que el agresor funciona bien fuera de la presencia del niño agredido y que este último es dotado de características reales o supuestas, que desencadenan el maltrato y/o actitudes abiertas de rechazo. Estas características pueden ir desde inquietud motora marcada, llanto excesivo, aspecto físico del menor, enfermedades frecuentes, etc., hasta otras más sutiles y las cuales requieren de una investigación cuidadosa para descubrirlas, como son el conferir al niño características del adulto. Muy frecuentemente, estos padres tienen dificultad para ver al bebe como tal y esperan que coma sin dejar nada de la ración ofrecida o demandan hábitos de limpieza por encima de la edad del niño, especialmente un control muy precoz esfínteres anal y vesical por lo que los ataques al niño suelen ocurrir alrededor de la hora de comida o de la defecación. No es raro también que una madre insatisfecha en sus relaciones interpersonales, especialmente con el esposo, tome al bebe como única fuente de satisfacción; si responde como ella quiere, no hay problema; pero si es llorón o no acepta el alimento ofrecido, puede pensar que el bebe la rechaza, la crítica y dispararse así la agresión. En otras ocasiones se desplaza hacia el menor parte de la conflictiva del agresor; tal sería el suponer que el niño, concebido en relaciones pre o extramaritales, es un estigma, y por ello generados de culpa e ira del agresor. Más difícil de descubrir es un hecho encontrado en dos de nuestros casos: el niño es tomado como un rival que acapara los cuidados del otro cónyuge, atención que es requerida en exclusividad, y con ello surgen los celos, la ira y la agresión.

Fuera de lo antes señalado, los agresores presentan escasa o nula psicopatología, cuando menos aparente. Muy frecuentemente, el agresor, en quien la sola presencia del niño provoca un estado afectivo incontrolable, trata de manejar sus emociones apartándose del menor a través de relegar los cuidados al otro padre u otra persona; es cuando se rompe este arreglo que ocurre la agresión. Esto último explicaría la mayor frecuencia del llamado "Síndrome del Niño Golpeado" durante los primeros dieciocho meses de vida, lo cual, inclusive, ha hecho que también se conozca este problema como "Síndrome del Bebé Golpeado". Cuando el niño empieza a caminar y más aún cuando es capaz de aprender a rehuir al agresor, las agresiones son más frecuentes.

xi. Consecuencias

Los niños criados en hogares donde se les maltrata suelen mostrara desórdenes postraumáticos y emocionales. Muchos experimentan sentimientos de escasa autoestima y sufren de depresión y ansiedad por lo que suelen utilizar el alcohol u otras drogas para mitigar su distress psicológico siendo la adicción al llegar la adultez, más frecuente que en la población general.

Los efectos que produce el maltrato infantil, no cesan la niñez, mostrando muchos de ellos dificultades para establecer una sana interrelación al llegar a la adultez.

Algunos niños sienten temor de hablar de lo que les pasa por que piensan que nadie les creerá. Otras veces no se dan cuenta que el maltrato a que son objeto es un comportamiento anormal así aprenden a repetir este "modelo" inconscientemente. La falta de un modelo familiar positivo y la dificultad en crecer y desarrollarse copiándolo, aumenta las dificultades de establecer relaciones.

Puede que no vean la verdadera raíz de sus problemas emocionales, hasta que al llegar a adultos busquen ayuda para solucionarlos.

"Para muchos niños / as que sufren de maltrato, la violencia del abusador se transforma en una forma de vida. Crecen pensando y creyendo que la gente que lastima es parte de la vida cotidiana, por lo tanto este comportamiento se toma "aceptable" y el ciclo del abuso continua cuando ellos se transforman en padres que abusan de su hijos y estos de los suyos, continuando así el ciclo vicioso por generaciones".

Muchas personas no pueden cortar el ciclo del abuso, pero hay niños al que la bibliografía mundial denomina "resilentes" que poseen características que les permite superar este obstáculo. Estos niños tienen la habilidad de llamar positivamente la atención de otras personas, se comunican bien, poseen una inteligencia promedio, se nota en ellos un deseo por superarse y creen en sí mismos. Muchas veces es la aparición de un adulto preocupado por ellos lo que les permite desarrollar esta habilidad y romper con el ciclo del abuso.

Como todos sabemos, los niños aprenden de lo que viven.

El niño aprende lo que vive

• Si vive con tolerancia aprende a ser paciente

• Si vive criticado aprende a condenar

• Si vive con aprobación aprende a confiar en sí mismo

• Si vive engañado aprende a mentir

• Si vive en equidad aprende a ser justo

• Si vive con vergüenza aprende a sentirse culpable

• Si vive con seguridad aprende a tener fe en sí mismo

• Si vive hostilizado aprende a pelear

• Si vive en la aceptación y la amistad aprende a encontrar el amor en el mundo.

Problemas de conducta

La literatura sobre el tema de abuso infantil coinciden manifestar que los niños que sufren malos tratos presentan un funcionamiento comporta mental problemático (Cerezo, 1997c. En España, de forma consistente a lo encontrado en otros países, se observa que comparando a niños que reciben abuso con niños que no lo reciben, los primeros manifiestan más problemas de conducta, tanto cuando la información procede de los padres como cuando procede de los maestros. Las conductas que se han descrito en estos niños han sido: agresividad, verbal y física, hostilidad, oposición, robos, mentiras, absentismo, que se integrarían en la categoría de problemas de conducta externalizantes. En un estudio longitudinal encontraron que la experiencia del daño físico intencional sufrido durante los primeros cinco años estaba asociada con un incremento considerable del riesgo a sufrir problemas de conducta externalizantes. Pero aunque estos problemas sean los más frecuentes, sin embargo, también algunos de estos niños presentan problemas de eliminación, miedos, desobediencia encubierta, pero incluso algunos niños presentan combinación de ambas categorías.

XII. ¿CÓMO AYUDAR A LAS VÍCTIMAS DEL MALTRATO?

Formas de ayuda

La mejor manera de ayudar al niño /a es:

• Identificando los casos de maltrato.

• Realizando intervenciones en las situaciones detectadas, a través del gabinete o de docentes sensibles y capacitados.

• Derivado y /o denunciado los casos de maltrato a los organismos pertinentes.

Aquí proponemos algunas líneas de trabajo que la escuela puede desarrollar con los niños y sus familias:

• Realizar tareas de sensibilidad y capacitación.

• Realizar talleres reflexivos.

• Desarrollar accidentes de difusión y sensibilidad entre los niños, las familias y la comunidad acerca de los derechos del niño.

• Articular con la curricular, actividades dirigidas a revisar el problema críticamente.

• Estimular la confianza y la autoestima de los niños / as.

• Para desarrollar con éxito la función preventiva, la escuela como institución debe ser capaz de revisar sus propias actitudes hacia el control de las conductas de los niños y adolescentes.

Ofrecer a los alumnos el espacio y las oportunidades para experimentar formas no violentas de resolución de los conflictos. Llevar a cabo asambleas, consejos de aula y todo medio que estimule la participación democrática en la vida escolar.

Institución de ayuda en Mérida

Institución DIF

A los niños y niñas han sufrido algún maltrato, se le brinda determinada rehabilitación, para sus reincorporación a la sociedad se de la manera más fácil.

1. Atención médica y psicológica al niño maltratado

2. Atención psiquiátrica o psicológica del agresor

3. Orientación familiar

4. Separación del medio de peligro

5. Establecimientos de asilos temporales

Objetivos del DIF en la atención del niño maltratado

Fomentar el sano crecimiento, tanto físico como mental de la niñez y la formación de su crítica

Investigar la problemática del niño, de la madre y de la familia a fin de proponer las soluciones adecuadas.

Proporcionar servicios asistenciales a los menores abandonados

Prestar asistencia jurídica a los menores y a las familias para la atención de los objetivos de la institución

Coordinación con otras instituciones afines, cuyo propósito sea la obtención del bienestar social.

6. Adopción

MALTRATO INFANTIL EN MÉRIDA

La principal forma de agresión a los derechos de los niños en Mérida es la falta de cuidados, pues muchas madres dejan a sus hijos "abandonados a su suerte" en su casa cuando se van a trabajar.

Cada mes, llegan a la Comuna 19 casos de niños abandonados en sus casas por conducto de llamadas anónimas de vecinos.

La violencia física y la violencia constituyen la segunda y tercera formas de maltrato a menores con mayor frecuencia.

Lo que sí es evidente es que la conciencia y la participación de la sociedad en este problema tiene mayor fuerza… Las denuncias corresponden de personas de escasos recursos de colonias marginadas especialmente del sur de la ciudad.

La omisión de los cuidados es una forma de agresión a los menores porque al dejarlos solos en la casa se les expone a sufrir un accidente en cualquier momento.

En los casos de violencia física contra los niños, la madre también agrede a sus hijos con elevada frecuencia.

Muchas veces ellas no se dan cuentan del daño que causan a sus hijos porque creen que están haciendo lo mejor para ellos.

El hombre sigue siendo el principal agresor, pues si le proporcionara a su familia a su familia lo que necesita para vivir, la madre no tendría que abandonar a los niños a su suerte para ir a ganarse el sustento.

La falta de tolerancia que muchas mujeres muestran cuando golpean a sus hijos no es más que una muestra inconsciente de que ya no pueden con la carga extra de responsabilidad.

Los "instrumentos" que los padres de familia utilizaban para "corregir" a sus hijos, como sogas o cinturones, va quedando en olvido, pues en los últimos año el uso de cables, maderas o colillas del el cigarro son cada día de uso común.

La mayoría de las víctimas del maltrato infantil son niños de cero a cinco años, que no

Pueden denunciar la situación en la que viven.

Cuando los métodos correctivos son más violentos es que reflejan, en el padre o tutor, un sentimiento de ira profundo contra el menor

La falta de una figura paterna, la presión de mantener económicamente el hogar y la frustración de no concretar ciertas metas, convierten a la madre de familia en el principal verdugo de sus hijos.

Cuando pierden la paciencia, lo único en lo que piensan es en quitar el enojo sin medir las consecuencias.

Debido en el que el medio cultural de la violencia como método correctivo es común, los padres no se percatan del daño que les hacen a sus hijos al abusar física y emocionalmente de ellos.

El exponer a los menores a estos dos tipos de maltratos es ocasionar en ellos conductas agresivas, aislamiento e hiperactividad.

El maltrato, es mucho mayor en niños de cero a cinco años.

Los padres se aprovechan de que el infante tiene mucho miedo, no entiende lo que pasa o no tiene contacto con otros adultos, como los maestros para contarles su problema.

El maltrato también surge cuando la mujer siente que sus hijos han frustrados sus planes.

La madre suele ser más agresiva con un embarazo no deseado.

El maltrato físico y psicológico, así como la violación son los hechos más comunes en los que mujeres y niños son las principales víctimas.

En Yucatán la Procuraduría de Defensa del Menor y la Familia asegura que al año recibe cerca de 23 mil denuncias en área jurídica, sin contar los que llegan por otras fuentes y en las que requieren de personal capacitado por el sistema DIF de Yucatán.

Además, de esas 23 mil denuncias, 632 son por maltrato a menores y un número similar por el abandono de los mismos.

La existencia de violencia en las familias Yucatecas, sobre todo en la zona rural, son los índices crecientes de denuncias por violación, especialmente en el renglón del incesto, donde el padre abusa de la hija.

En el caso de menores de edad que son maltratados por su propia familia, se, observa que en los últimos 16 meses, 114 niños ingresaron al Centro de Atención Integral al Menor en Desamparo, por condiciones de maltrato, abuso y abandono.

Los niños no sólo pueden ser víctimas de la violación familiar, ya que también en algunos casos son quienes la promueven, y aunque puede parecer exagerado, actualmente hay en Yucatán 19 niños a quienes el sistema gubernamental ya se les puso la etiqueta de "incorregibles".

Por lo menos un 70 % de los niños yucatecos sufre hoy en día algún tipo

Maltrato invisible, cuyos daños emocionales y psicológicos suelen ser más desbastadores que el propio maltrato físico.

De hecho la desatención,, la negligencia y la indiferencia, que constituyen en sí el fenómeno del "maltrato invisible", suelen también conducir al suicidio y a la autodestrucción paulatina por diversos métodos

El reflejo directo de este fenómeno es el gran número de accidentes domésticos, que son en realidad el disfraz del suicidio o intentos de suicidio a nivel infantil.

En los últimos cinco años se han registrados en Yucatán cuatro casos de suicidio infantil.

Mérida: primer lugar en el maltrato físico y/o emocional dirigido a niñas y niños por:

Amenazas de muerte, ofensas a la familia, violación golpes en la cara, empujones, golpes en la boca, privación de la libertad, acoso sexual y ataduras.

Los niños maltratados, generalmente se convierten después en padres que también abusan de sus hijos, de modo que es necesario romper ese círculo vicioso para reducir el problema.

Hay mayor conciencia sobre el síndrome del niño maltratado y cada vez son más las personas que hacen a un lado sus temores personales y denuncias esos casos.

Hoy en día las escuelas se han convertido en una de las mejores instancias para detectar y denunciar esos ilícitos.

Los afectados lo sufren desde recién nacidos hasta la adolescencia, y la mayor parte de las veces son agresiones físicas y el resto de tipo psicológico y emocional.

Los malos tratos o falta de atención durante la niñez y adolescencia, que derivan baja autoestima, son identificados como las principales causas de anorexia y la bulimia, trastornos alimenticios que pueden conducir a la muerte.

De acuerdo a investigaciones, el 95 % de quienes padecen alguna de esas adicciones, sufrieron durante los primeros años de su vida de abusos físicos, o el abandono del ser querido, como los padres o la pareja.

Es conveniente contar con leyes que obliguen a las parejas que planean contraer matrimonio a tomar cursos sobre la vida conyugal y la educación de los hijos, pues esa, pues esa preparación evitaría parte de las causas de la violencia intrafamiliar que afecta a los vástagos.

La preparación de los padres también evitaría otros problemas, como la procreación de hijos con alguna discapacidad, que ocurre cuando no se toman en cuenta aspectos congénitos.

En tres años se incremento alarmantemente en el Estado el maltrato a menores, el año pasado se registraron 146 casos de niños de cinco a 10 años que fueron agredidos físicamente por la madre o el padre de familia.

Este tipo de violencia infantil es producida por la falta de educación de los padres.

Los padres de los infantes carecen de nivel educativo, provocando en sus hijos traumas psicológicos y emocionales, los cuales repercuten en su modo de vida.

XIV. CONCLUSIONES

El maltrato a los menores siempre ha existido desde los tiempos antiguos, pero no se había formulado derechos exclusivos para ellos por lo tanto los padres o personas mayores pensaban que tenían la autoridad sobre ellos.

Se debería concientizar más a la población adulta, que la salud de los menores debe ser cuidada de tal manera que no se exponga a un desequilibrio por causas de maltrato, que como ya se mencionó, puede ser de diferentes maneras y afectan de diversas maneras a los menores pudiéndole causar en casos graves la muerte.

También se debe programar pláticas en las escuelas referente a la violencia familiar y la manera de prevenirla para que en un futuro, al formar una familia no traten mal a sus hijos.

Todo niño maltratado tiene derecho a vivir una vida como cualquier otro niño y se le debe de dar la ayuda necesaria para poder superar este problema.

Ay que hacer conciencia a los padres que dar una buena educación a sus hijos no es pegarles ni hacerlos menos, si no que al contrario dar amor, cuidado y protección, es la mejor manera de brindar una buena educación a nuestros hijos.

XV. Recomendaciones

• Si usted es padre, no pierda la paciencia.

• Disciplínelo no lo maltrate.

• Si un niño va en busca de su ayuda crea en su palabra.

• No culpabilizarle en ningún caso.

• Investigue la verdad.

• Consulte con otros profesionales.

• Recurra a las autoridades correspondientes.

6.2 ANTECEDENTES

En Colombia el número de niñas, niños y jóvenes menores de 18 años que trabajan en condiciones difíciles es importante. Según cifras, 1'663.900 de niñas, niños y jóvenes entre los 12 y 17 años trabajaban. Adicionalmente, se estima que existen 784 mil niños, entre 6 y 11 años. Por tanto, se puede afirmar que por lo menos 2'447.900 menores entre 9 y 17 años trabajan en nuestro país.

Si tenemos en cuenta que un alto porcentaje de la población menor de 18 años se ubica entre los niveles 1 y 2 del SISBEN, y que la gran mayoría de los niños, niñas y jóvenes trabajadores pertenecen a familias con bajos ingresos, podría decirse que prácticamente el 90% de los niños y jóvenes pobres entre 9 y 17 años trabaja, proporción realmente alarmante.

Al tipificar el trabajo infantil, se encuentra que una mayor fuerza laboral se ubica en la zona rural; aunque al diferenciar dicha proporción por sexos, se observa una alta participación masculina en las zonas ruarles y una participación equilibrada entre ambos sexos en la zona urbana.

Las regiones del país que concentran la mayor participación laboral urbana de menores entre 12 y 13 años son la Oriental, la Central y la Atlántica, de esta población; alrededor de la tercera parte está agrupada en las siete principales ciudades. De igual forma, algo más de la mitad de los jóvenes entre 14 y 17 años se encuentran en las siete grandes ciudades. En cuanto a la población rural infanto-juvenil trabajadora, son las regiones oriental y central las que concentran cerca del 60% de ésta.

Preocupa, además del número, las condiciones en las cuales los niños, niñas y jóvenes realizan los trabajos. La estacionalidad y algunas características como la informalidad, la posición ocupacional, la ocupación, las jornadas, la estabilidad, los ingresos nos permiten identificarlas.

La estacionalidad está relacionada directamente con la escolaridad; en los periodos de vacaciones la tasa específica de participación aumenta en un 50% entre los niños y en un 30% entre los jóvenes. De otra parte la estacionalidad es mucho mayor entre las mujeres que entre los hombres; y está más marcada en las zonas urbanas que en las rurales.

Inquieta también la relación entre el estudio y el trabajo, y el nivel educativo de esta población. Está confirmado que la proporción de jóvenes que estudia es mucho menor entre los trabajadores. De los niños urbanos entre 12 y 13 años que trabajan el 50% está estudiando, mientras que de ese mismo grupo de edad urbano, no trabajadores, el 95% estudia. En la zona rural el 25% de los niños trabajadores está estudiando, mientras que el 80% de los no trabajadores asiste a la escuela, la incompatibilidad entre el trabajo y el estudio es mayor en esta zona.

El nivel educativo de los niños, niñas y jóvenes trabajadores es menor al de los no trabajadores. En promedio los jóvenes no trabajadores entre 14 y 17 años tienen dos años más de capital educativo adquirido, que los menores trabajadores.

En cuanto al sector informal, se ha encontrado que el 80% de los niños, niñas y jóvenes trabajadores están vinculados principalmente a actividades relacionadas con este sector. Esta proporción varía con la edad: de los menores entre 6 y 11 años que trabajan, más del 90% lo hacen en el sector informal de la economía; mientras que el porcentaje para los jóvenes de 15 a 17 disminuye al 80%.

Respecto a la posición ocupacional de los menores trabajadores se ha encontrado que en área urbana el 50.1% de los niños entre 10 y 11 años, el 39% de los que se encuentran entre 12 y 13 años y el 74% de los jóvenes hombres entre 14 y 17 son obreros/empleados, mientras que las mujeres en su mayoría son empleadas domésticas: el 59.7% entre 10 y 11 años, y el 48.2% entre 12 y 14.

En la zona rural, los trabajos familiares sin remuneración representan casi la mitad entre los niños y más del 30% entre los jóvenes trabajadores. Menos del 20% de las mujeres participan en servicios domésticos mientras cerca del 40% se desempeña como trabajador familiar sin pago y cerca de un 30% como asalariada.

El sector de la actividad donde laboran los niños y jóvenes trabajadores urbanos es el comercio y en la prestación de servicios. En el área rural más del 80% de los niños y jóvenes hombres están en el sector agropecuario; las niñas, además de realizar actividades de agricultura están también trabajando en el sector Servicios.

La situación de todos estos niños, niñas y jóvenes trabajadores se hace más dramática al constatar las jornadas a las que están sometidos. En promedio los niños y jóvenes colombianos trabajan 40 horas a la semana, sin embargo la intensidad de la jornada aumenta con la edad y varía según la zona y el género.

Así mismo, al revisar los ingresos puede observarse que los niños, niñas y jóvenes trabajadoras no alcanzan a recibir en promedio medio salario mínimo legal por hora. El mayor nivel se da en la zona urbana en el grupo de 14 a 17 años, en donde obtienen en promedio dos tercios de un salario mínimo legal por hora. En la zona rural los niños trabajadores de 12 a 13 años de edad reciben en promedio menos de un cuarto de salario mínimo legal, mientras que en la zona urbana este mismo grupo de población recibe casi el doble.

De igual forma la cobertura con la seguridad social es significativamente baja, debido sobre todo, a la alta proporción de menores vinculados al sector informal de la economía. El 13% de los jóvenes urbanos y solo el 8% de los del campo tienen acceso a la seguridad social.

GRAFICA 1

[pic]

La Directora del Instituto de Bienestar Familiar, Elvira Forero Hernández, se mostró preocupada por esa cifra y porque la mayoría de las denuncias son contra los mismos padres de familia o familiares cercanos a los infantes.

De las 29 mil denuncias recibidas, mil 463 están relacionadas con maltrato psicológico, 7 mil 859 con maltrato físico y 6 mil 140 por negligencia.

GRAFICA 2

[pic]

El mayor número de denuncias, en cualquiera de sus formas, se da en Bogotá con 8 mil 744 casos; Valle, con 2 mil 962; Cundinamarca, con 2 mil328; Antioquia, con mil 970 y Santander con mil 650 denuncias registradas.

GRAFICA 3

Al analizar nuestros resultados vemos como de los 422 pacientes estudiados 350 identifican el maltrato físico como única expresión de Maltrato Infantil. Lo que representa el 82,9% de la muestra, 72 pacientes identifican el maltrato físico y el psicológico para un 17,0% y solo 12 pacientes identifican el físico, el psicológico y el emocional lo que representa el 2,8% de la muestra.

GRAFICA 4

Investigando qué actitud asumen los padres ante las indisciplinas que cometen sus hijos se puso claramente en evidencia la presencia de maltrato físico en 300 pacientes lo que equivale a un 71.0%, 110 son maltratados de forma psicológica para un 26,0% y finalmente 12 pacientes reciben maltrato emocional lo que representa el 2,8% de la muestra.

GRAFICA 5

Cuando estudiamos los padres que fueron maltratados en su niñez encontramos que todos fueron maltratados, 250 de forma física lo que representa el 59,2% de forma psicológica 130 para un 30,8% y 42 padres de forma emocional para un 9,9% ya sea de forma física, psicológica, o emocional.

GRAFICA 6

Como nuestro trabajo debe encaminarse hacia la prevención y promoción de este problema de salud los familiares cuestionados hicieron varios planteamientos para darle solución a este problema de salud.

Como mejorar las relaciones padres/hijos 300 representa un 71.0%

Tener paciencia con ellos 280 representa un 66,3%

Dedicarles su tiempo 100 representa un 23,6%

Proporcionarles paseos agradables 50 representa un 11,8%

Amarlos 180 representa un 42,6%

Establecer patrones adecuados 190 representa un 45,0%

Y muchos más, pero por unanimidad es decir los 422 familiares encuestados todos plantearon la erradicación del estrés, lo que constituye el 100% de la muestra. Este planteamiento lo hayamos muy adecuado ya que de acuerdo con la vida moderna, estamos todos muy tensionados y de forma consciente o inconscientemente descargamos contra el eslabón más débil el niño.

6.3 HIPOTESIS

¿Incide el maltrato infantil en el desarrollo de los niños?

MATERIAL Y METODOS

Se realizo un estudio sobre el síndrome del niño maltratado, basado en el análisis de los resultados obtenidos mediante la realización de encuestas en la población infantil.

La elaboración de las encuestas estuvo basada en clasificaciones e indicadores que determinan los factores predisponentes, las causas y el agresor más frecuentes en el maltrato infantil, así como la edad y el sexo más afectados.

Dentro del análisis estadístico se obtuvo frecuencias simples y medidas de tendencia central, se estimo el valor promedio de las variables continuas y la desviación estándar de los indicadores buscados.

6.4 IDENTIFICACION DE LAS VARIABLES

VARIABLE DEPENDIENTE

La violencia que asalta a los niños desde sus primeros años de vida va de la mano de las costumbres