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Timotocuicas

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Categoría: Historia

Enviado por: tolero 21 junio 2011

Palabras: 2417 | Páginas: 10

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atos, Mocoties y Jirajaras que ocupaban la zona del sur. Actualmente muchos pueblos de Mérida deben su nombre a estos grupos indígenas.

A QUE SE DEDICABAN

Poseían gran cantidad de objetos, cerámicas e ídolos los cuales demuestran la gran riqueza primitiva de la región. En Venezuela las esculturas fueron muy resaltantes al igual que la alfarería, lo que muestra la fabricación de vasijas, sellos, collares, boles y urnas funerarias.

Son muy pocos los vestigios existentes de la arquitectura de esta cultura. Gracias a lo poco que se ha encontrado se puede decir que el material de construcción principal usado por los Timoto-cuicas es la piedra, esta se usaba para levantar uros, recintos, andenes, casas y caminos.

Se dedicaban a tejer, a la elaboración de objetos de cerámica, y a la agricultura. Realizaban sus cultivos en “Terrazas”, que consiste en la construcción en terreno inclinado de planicies escalonadas, para evitar la erosión y el agotamiento del suelo. Esta es una técnica que se practica aún en nuestros días. Según los historiadores, los conquistadores españoles denominaron a esta técnica de cultivo “Andenes”, lo cual dio origen al nombre de nuestra región: Los Andes.

PRACTICABAN

En cuanto a la agricultura, los timotocuicas eran muy expertos.Construyeron diversos andenes para los cultivos, los cuales eran muy parecidos a los de los Incas. También construían muros para evitar la erosión, para pasar los canales de riego y para depositar el agua. En cuanto a la religión no se han encontrado grandes monumentos debido a que su preocupación principal era la agricultura.

Realizaban un comercio a base de trueque, con otros grupos aborígenes. Intercambiaban productos que ellos tenían (cestos, cerámicas, fibras de algodón, etc.) por otros que escasamente tenían como el maíz, y la sal.

VIVIENDA

Las viviendas eran de planta cuadrada, y se hacían para una sola familia. Fabricaban muros de piedra con altura hasta los techos para evitar el paso de la humedad, y en algunos casos los muros se levantaban solo hasta un metro de altura los cuales servían de sostén para levantar el resto de las paredes y para sostener el techo que siempre era de paja. Las paredes se hacían de tapia o de tierra apisonada.

El estilo de vida de cada uno de estos grupos indígenas se diferenciaba, especialmente por el tipo de viviendas que construían, así como en su vestimenta. Los indígenas de las regiones altas y frías necesitaban mayor abrigo contra el clima templado, así que sus viviendas eran hechas a base de piedras con paredes altas para conservar el calor interno. Por otra parte los indígenas de las regiones cálidas del sur hacían sus viviendas de bahareque, una mezcla de barro y paja, por lo que sus hogares eran más frescos en el interior

BIBLIOGRAFIA.

• Conocer a Venezuela Tomo 1 y 2. SALVAT EDITORES S. A. Barcelona (España) 1988.

• ACOSTA SAIGNES, Miguel 1952. El Área Cultural Prehispánica de Los Andes Venezolanos. Universidad Central de Venezuela. Caracas.

• Atlas de Tradiciones Venezolanas. Caracas: Fundación Bigott, C.A. Editora El Nacional, (1998)

• C. A. Editora El Nacional y Fundación Polar. Historia de Venezuela en imágenes. Caracas, 2000

UBICACIÓN GEOGRAFICA DE LOS INDIGENAS

TIMOTOCUICAS

Cultivos Muros de piedra

MEDIDAS DE PREVENCIÓN

COMO COMPORTARSE ANTE EMERGENCIA O DESASTRE

Siempre conserve la calma, es lo primero y lo más importante.

Hay que controlar el miedo para poder pensar bien que es lo mejor que se puede hacer y no hacer lo primero que le parezca.

•No corra, puede provocar accidentes, además, esto genera pánico en los demás y no le permite a usted concentrarse ni evaluar el entorno y la situación.

•Diríjase a un lugar seguro con las demás personas presentes en el lugar.

•Ayude a las personas afectadas. Pero no actúe solo.

•Actúe con rapidez, pero en forma segura.

•Controle las situaciones de peligro.

•Avise a los organismos competentes lo más rápido, si es posible.

COMO HACER UNA LLAMADA A LOS CENTROS DE EMERGENCIA:

Conserve la calma, pues de lo contrario no podrá concentrarse ni hablar lo suficientemente claro para que le entiendan.

•Indique Lugar donde te encuentras.

•Que sucedió, en que lugar, y hace cuanto tiempo.

•Numero de personas afectadas, sexo, edades y lesiones aparentes.

•Cualquier situación o condición de peligro que exista.

Números de Teléfonos de Emergencias en común en Venezuela:

MOVISTAR: 911

MOVILNET: * 1

DIGITEL: * 112

CANTV: 171

PROTECCIÓN CIVIL: 0800 lluvia (5588427)

Siga las instrucciones que recibas.

Como en las películas de vaqueros

Timotes y cuicas

Recreando una cultura

Secretos de nuestro pasado agrícola

Un poco de lenguaje

Destierro y reencuentro

Frutos de la resistencia

Bolso creado por el grupo étnico: Yu’pa procedente de la Sierra de Perijá.

Portada del libro La persistencia de los dioses (1985)

Figura antropomorfa

Piñango, Estado Mérida.

Portada del libro La cultura campesina en Los Andes venezolanos (1976)

Río Chama

Habitante de las montañas de Mérida

Nohelí Pocaterra, reprentante oficialista de los grupos indígenas en Venezuela.

Como en las películas de vaqueros

Al llegar los españoles a Venezuela, los indígenas tuvieron distintas reacciones. Unos se defendieron con resistencia armada. Aquí en Mérida la hubo hasta muy entrado el siglo XIX, es decir, hasta muy tarde, sobre todo en los grupos de origen Chibchas, con focos de resistencia en las alturas. Bajaban y atacaban los pueblos españoles y luego a los criollos. En el siglo XIX se mudaron, se fueron al sur del Lago de Maracaibo y a la Sierra de Perijá y fueron llamados Motilones. Tenían una gran identidad étnica, por eso es que resistieron tanto. Incluso, a principios del siglo XX, atacaban los trenes –como en las películas de vaqueros- de las compañías norteamericanas de petróleo que llevaban el petróleo desde la zona Machiques hasta Maracaibo. En la década de los 80 el gobierno inició trabajos para canalizar los ríos de la zona y eliminar varios pantanos donde los indígenas vivían en montículos. Fueron una vez más excluidos de sus tierras y terminaron finalmente sólo en la Sierra de Perijá.

Timotes y cuicas

Los historiadores erróneamente llaman a los indígenas de Mérida “Timotocuicas”, término que estamos combatiendo los antropólogos de occidente. Nosotros utilizamos ese término "Los Muku-Chama" ofreció Julio César Sálas, que fue un investigador de finales del siglo XIX y principios del siglo XX. Había “timotos” en el páramo y había “cuicas” en Trujillo, en la zona que se llama todavía así “Cuica”. También existían los Mucuchíes y los Chiguaray. En todas partes había familias que pertenecían a una misma cultura, como lo demostraba su agricultura, los rituales mortuorios según la jerarquía social, la artesanía… pero hablaban lenguas distintas. Cuando llegaron los españoles a Lagunillas se encontraron con una ciudad con árboles frutales, plantas de todos tipos, conucos muy bien organizados y que criaban pavos que hoy todavía los campesinos merideños los llaman con su nombre chibcha “piscos”. Los únicos sitios donde los cronistas de la colonia reportaron la cría de pavos ha sido en México y en Lagunillas, por eso nuestro campesino merideño está acostumbrado a criar pavos, a comer huevos de pava, mientras que los otros campesinos venezolanos no.

Recreando una cultura

Estar en Mérida desde 1971 me ha permitido profundizar en la cultura de la zona; se ha hecho una investigación más sistemática de nuestra población criolla campesina que en otras regiones. En ella se puede observar cómo la cultura indígena resistió reestructurándose cuando tuvo contacto con la cultura española. Los campesinos tienen conciencia de ese proceso y conservan su historia, la cual hemos recogido muchas veces… Claro está, no es la misma historia que enseñan en las escuelas.

Hemos observado que conservan sus mitos transformándolos en función de elementos nuevos. Por ejemplo sus dioses tomaron la forma de los santos católicos. Transformaron sus animales míticos en función de los nuevos animales que trajeron los españoles. Vemos así cómo además de los venados, tigres, jaguares, pumas, leones, águilas, cóndores, cachicamos se integraron a los ritos los caballos, chivos y los perros – bueno, había perros, pero como ellos dicen “perros mudos” –. Cuándo hablan del arco iris, por ejemplo, dicen que tiene forma de culebra y cabeza de caballo. Los danzantes de Pueblo Nuevo del Sur tienen la fiesta de Santa Rita. Cada caserío viene con su animal mítico para bailar, los cuales representan seres del pasado que dieron origen a los hombres. Usan animales autóctonos como la iguana, el cachicamo y el oso, pero agregaron el chivo, el perro y el toro. Eso es creatividad, una creatividad que también es una forma de resistencia; han conservado la estructura de sus expresiones culturales y al mismo tiempo han creado nuevas.

Secretos de nuestro pasado agrícola

Antes de la llegada de los españoles Mérida era más agrícola que ahora, porque los indígenas tenían la tecnología de las terrazas. Las crónicas del principio de la conquista hablan de cómo las laderas estaban terraceadas y teníamos sistemas de riego por todas partes. Ellos llamaron a los canales de riego de los indígenas “acequias”. Muchas desaparecieron; las utilizaron para haciendas o para hacer acueductos para las ciudades. Por eso la zona de Acequias en Mérida se llama así, porque –es impresionante, de verdad- posee kilómetros y kilómetros de canales de riego de origen indígena.

Los españoles que estuvieron aquí no entendieron la importancia de la agricultura en terrazas. En Perú, en cambio, sí supieron apreciarlas porque a ese país llegaron grupos más educados. Incluso, llegaron a hacerlas. Los que llegaron aquí las eliminaron cuando ingresaron el arado. Hoy en día todas las terrazas están cubiertas por algunas selvas, pero también hay algunos vestigios en Mucurubá y Escaguey.

Un poco de lenguaje

Otra de las características de nuestros indígenas es que en la composición de su lenguaje utilizan los radicales “mu” y “ku”. La gente creía erróneamente que se trataba de una sola sílaba “mu-ku” y que su significado era “lugar”. Pero el “mu” en realidad significa “la tierra sagrada de los antepasados” en los idiomas chibchas y “ku" que tiene que ver con los clanes, matrilineales y matrilocales, porque ellos estaban organizados alrededor de la familia materna, como en el caso de los actuales Wayuu.

Ellos tenían varias lenguas; las de origen chibcha y otras arawuacas que llegaron desde los llanos y desde el lago de Maracaibo. Ahora se conocen como Muku-chamas. “Mu-ku”, porque es cierto que aparece muy a menudo estos radicales en los nombres de la tipografía y “Chama”, porque es el río principal de la zona -y con ello se distinguen de otros grupos indígenas. De seguro tenían su propio nombre, pero no lo hemos logrado conocer, porque los españoles nunca recogieron eso en sus crónicas y si lo hacían los llamaban erróneamente con el nombre de algún Cacique.

Destierro y reencuentro

Para no perder su cultura y su lengua los indígenas de nuestro país se iban lejos de los asentamientos que tuvieron antes de la colonización. Otros fueron encomendados. Al principio el rey español mandaba a que ellos tuvieran tierras ( que llamaban en esa época resguardos ). Pero muy rápidamente fueron invadidas; primero por los españoles y después por los criollos. Nosotros tenemos todavía indígenas en Mérida que preservan esas tierras y los estamos asesorando para que se las puedan reconocer a través de las nuevas leyes sobre tierras indígenas.

En la constitución anterior a la de 1999 no se habla ni una vez de los indígenas, como si no existieran; cuando teníamos 34 etnias en Venezuela. Al principio del siglo XX había 52; desparecieron 18. En otras zonas -como Mérida, Trujillo y Lara- existen descendientes de antiguas etnias que aunque perdieron su lengua -infelizmente en las últimas décadas las perdieron definitivamente- aún conservan costumbres como la tierra colectiva, las creencias, los rituales, las formas de trabajar la tierra y sus productos.

Frutos de la resistencia

Ahora me siento optimista, porque creo que en los últimos años ha habido avances para que los derechos de nuestros indígenas sean reconocidos. La constitución de 1999 reconoce el derecho a la tierra y también a la participación. Nohelí Pocaterra ha sido presidenta de la Asamblea dos veces; eso nunca antes pasaba.

La vida del indígena ha sido difícil, pero están empezando a recuperarse. Les gusta muchísimo que hayan reconocido su lengua y que donde quiera que exista población indígena las escuelas obligatoriamente deben ser bilingües.

Todavía existen muchos problemas, por ejemplo para la entrega de los títulos de propiedades colectivas. Desde 2000 casi todos los grupos poseen una autodemarcación de sus territorios (de sus resguardos), pero ha habido retrasos y ahora –casi cinco años después- es que acaban de reconocer algunos.

Hace poco vinieron 222 representantes de los indígenas, además de antropólogos y gente que ha trabajado en eso, para estudiar por qué no se le da término a ese proceso. Una de nuestras conclusiones es que tal vez los mismos funcionarios encargados no están convencidos de la necesidad de entregar esas tierras, porque están formados en la Venezuela de ayer, en la historia que muestra que el indio es irracional, infantil, que no tiene por qué tener tanta tierra, pero repito, soy optimista, se trata de cuestiones que poco a poco se están resolviendo y los indígenas ahora e