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Trabajo Social De Caso

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Categoría: Acontecimientos Sociales

Enviado por: John0099 07 abril 2011

Palabras: 32679 | Páginas: 131

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los elementos de la trilogía, se deben reconocer diferencias epistemológicas que enfatizan que “La orientación del trabajo social es inicialmente hacia el objeto entendiendo éste, como la necesidad o problema del sujeto y su familia; pero su propósito no es resolverle el problema, sino desarrollar en él y su familia un proceso de toma de conciencia para que estas personas se conviertan en Sujetos, para que pueda explicarse las causas y proyecciones de su problemática, descubrir sus potencialidades y recursos, hacer uso de los recursos institucionales y de esa forma modificar o transformar su problema. Si el énfasis de la acción es el proceso educativo de concientización, para trascender a un proceso de cambios en la estructura mental del sujeto, entonces el sujeto y sus capacidades constituyen el sujeto/ objeto prioritario de la práctica profesional del Trabajo Social.

OBJETIVO GENERAL DEL TRABAJO SOCIAL INDIVIDUAL Y FAMILIAR:

Facilitar y orientar de manera científica y práctica a personas en interacción con su grupo familiar, el fortalecimiento de sus propias capacidades, potencialidades y habilidades personales y colectivas para que puedan enfrentar y resolver por sí mismos y de forma más efectiva, problemas socioeconómicos, culturales y emocionales, creando nuevos patrones de conducta tanto individual como en su grupo familiar que le capaciten para movilizar cualquier otro recurso o ayuda profesional con el fin de modificar su situación. (Construcción basada en diversos autores como Davison, Castellanos, Sánchez Rosado)

OBJETIVOS ESPECIFICOS.

• Lograr que las personas comprendan su situación problemática analizando sus causas en un contexto de relación sistémica con su grupo familiar, con el objeto de generar un proceso de autogestión de alternativas de solución que les permita satisfacer necesidades vitales.

• Restablecer entre las personas y su grupo familiar relaciones y organizaciones pro-activas que les permitan una participación racional y crecimiento conjunto con el fin de alcanzar mejores niveles de vida.

• Capacitar a la persona y a su grupo familiar a través de procesos educativos y psicosociales para que puedan realizar acciones constantes, tenaces y acertadas a las metas individuales y colectivas para una mejor conducción y participación en la transformación de la sociedad.

ANTECEDENTES DEL TRABAJO SOCIAL INDIVIDUAL Y FAMILIAR

Los antecedentes del trabajo social individual y familiar están ligados al desarrollo histórico del trabajo social en general, habiendo comenzado con el nombre de trabajo social de casos remontándose su surgimiento a los siglos XVI-XVII (1576-1660), basado en las prácticas de “caridad”, “filantropía o amor al prójimo”, las cuales predominaban en la antigüedad como medios asistencialistas utilizados para aliviar las miserias, y estaban muy ligados a las actividades religiosas y sectaristas, ya que los pobres eran atendidos en las iglesias y monasterios.

En la época mencionada San Vicente de Paul comenzó a “individualizar los casos”visitando amistosamente los hogares con el objeto de tratar a cada persona individualmente; siguiendo su ejemplo se fundaron las cofradías que llevan su nombre y que se ocupan de prestar ayuda a los pobres en sus hogares.

En el siglo XVIII llamado “de las instituciones” se concedió gran importancia a los programas de control de la mendicidad.

El siglo XIX fue brillante. En América surgieron figuras de gran relieve e importancia para el desarrollo de programas básicos de trabajo social, se encontraron personajes como: Clara Barton, de Massachussets (1921-1912), a quien se le debe la Organización de la Cruz Roja Americana. Visitó Cuba, donde fundó hospitales e inculco principios sanitarios; cooperó en numerosas obras de mejoramiento colectivo, sobre todo en el campo médico-social.

Charles Loring Brace (Neuw Cork,1826-1890), pionero de la asistencia social norteamericana, dirigió sus esfuerzos hacia la atención de los niños abandonados y fundó en 1850 una sociedad de auxilio infantil que desempeñó, posteriormente el importante papel en el desenvolvimiento de programas de bienestar infantil.

Josephine Shaw Lowell (New York 1943-1905), fue una de las figuras mas representativas de la asistencia pública norteamericana, quien basándose en el método directo de la observación personal, escribió artículos de gran trascendencia sobre las condiciones de las cárceles, asilos, reformatorios etc. Logró movilizar la opinión pública y establecer notables mejoras en instituciones especiales.

Dorotea L. Dix (Massachusett 1802-1887), tubo gran habilidad para conquistar y obtener apoyo de representantes y senadores a través de lo cual introdujo grandes innovaciones y mejoras en el cuidado de los débiles mentales. Numerosos métodos y tratamientos y normas higiénicas se derivaron de su ardua empresa.

Con el fin de realizar la labor de selección y atención individual en las instituciones y programas que iban surgiendo, “El estudio de casos” individuales fue haciéndose imprescindible.

En 1842, la Asociación para mejorar la condición de los pobres, instituyó el sistema de visitas a los hogares con el propósito de orientar a los necesitados y ayudarlos a buscar trabajo; prestarles confianza e inculcarles buenos hábitos, ofreciéndoles limosnas solamente cuando fuera absolutamente necesario.

En 1871, La Universidad de Harvard Introdujo “El estudio de Casos” en su Escuela de leyes con el propósito de conocer individualmente los casos y en el mismo año también se adoptó el estudio de casos como método de enseñanza en las escuelas de servicio y trabajo social.

En 1899, surgió una de las pioneras de trabajo social científico: Mary Richmond, quién publicó en esa fecha un libro bajo el titulo de “Friendly Visitors Among the poors”, en el cual destacaba ya no solo la atención de la persona individual si no también la importancia de establecer relaciones cordiales con la familia que se visitan. Posteriormente en 1917 publicó otra obra “Social Diagnosis”, de gran trascendencia en el estudio de casos, por exponer un método vocacional y sistemático. En este mismo año posiblemente debido a la visita y labor de Segismundo Freud a los Estados Unidos (1910,1920) presentó a la Nacional Conference of Social work un importantísimo trabajo sobre las bases psicológicas del estudio de casos.

De 1920-1930, las escuelas de servicio y Trabajo Social, comenzaron a ofrecer cursos especializados dentro del “Método de estudios de casos” enfocados a problemas de índole infantil, familiar, médico social, etc. Que hoy en día constituyen otras tantas ramas del trabajo social. Desde 1935 cuando se aprobó el “Acta de Seguridad Social” en los Estados Unidos y en la que se dispone que el Estado asuma la responsabilidad de los problemas del pueblo, el “Estudio de casos” se hizo indispensable para poder determinar con justicia la elegibilidad de los aspirantes a subsidios establecidos por las categorías federales.

Hasta esta época el Trabajo Social de casos había tenido un abordaje más de tipo sociológico por la perspectiva de Mary Richmond para el abordaje de los problemas, pero luego asumió un carácter más psicoanalítico por la creciente influencia que, a partir, de los años 20, va adquiriendo el psicoanálisis en los Estados Unidos y como consecuencia de ello, a partir de entonces este método adquiere una orientación predominantemente psicológica o psicologista pero con enfoque psiquiátrico ya que los casos se trabajan con componentes emocionales de la persona que demanda la ayuda, apelando a todos los recursos de su personalidad para analizar su propia situación y programar su tratamiento. Se da gran importancia a “La relación terapéutica” para la preparación del diagnóstico y el tratamiento tomándose en cuenta cual es la situación del individuo con su familia y como ésta ha influido en la formación de la personalidad adoptándose los procedimientos propios de la psiquiatría en el marco teórico del trabajo social de casos.

En el año de 1929 en el marco de la depresión y la crisis socioeconómica, se plantean nuevos problemas producidos como consecuencia de la inseguridad económica y social que acechaba a la población los cuales cambiaron el enfoque del trabajador social, quienes a partir de entonces tomaron en cuenta estos factores en la atención de los casos orientando sus acciones hacia la familia, además del individuo y, retomando de esta manera aspectos del ambiente del individuo lo cual modificó el esquema psicoanalítico del trabajo social de caso, haciéndose esto evidente en 1940, cuando aparece el concepto de Caso psicosocial, acuñado por Gordon Hamilton, 10 años más tarde Hamilton sugirió la necesidad de vincular el trabajo social individual con la política social, puesto que “No es posible resolver con éxito problemas de interrelación si se carece de una sana estructura económica y política”. Sin embargo, en la práctica el método mantiene su preponderancia psicologista, hasta esta época la metodología de casos retomaba ya el nivel individual y familiar con enfoque psicosocial pero se mantenía el método operativo de la medicina: Investigación, Diagnóstico Plan y tratamiento.

En el período de los años 50 al 70 y a pesar de los movimientos de reconceptualización el método de trabajo social individual y familiar, sigue siendo parte de la tríada de Caso, Grupo y Comunidad, agregándose a este último la orientación de reforma social tomando en cuenta el creciente aporte de otras ciencias como la Sociología, Psicología y Antropología cultural, las cuales enriquecieron particularmente el caso social individual y familiar.

Aún con esos aportes se continúa utilizando la metodología de inspiración médico-psiquiátrica con orientación diagnóstica. Sin embargo, se agrega un nuevo aporte al retomar la orientación funcional, basada en la“Teoría de la voluntad” formulada por Otto Rank, y ambas orientaciones han recibido el aporte de la psicoterapia centrada en el usuario de Carl Rogers, la cual parte del supuesto que la persona es sujeto y objeto de su propio desarrollo pero que puede echar mano a otros recursos en el ambiente para resolver su problema. De esta manera se combinan ambas orientaciones con el enfoque psicosocial.

Considerando la época de los años 70 hacia la actualidad, el Trabajo Social de Casos individual y familiar ha tomado matices prácticos diferentes sin abandonar las influencias teóricas de la metodología diagnóstica, pero hace intentos por contextualizar en la práctica el enfoque Histórico- Social y las condiciones presentes de la vida de las personas como incidentes directos en sus actuales problemáticas.

Se mantiene siempre una fuerte influencia psico-social pero ésta ve hoy día a la persona no tanto como un ser bio-psico-social, sino como un Ser o una Unidad Integral que además de cargar las consecuencias de la exclusión social por el histórico abuso de poder, debe encontrar las estrategias para enfrentarse a una nueva era de crecientes avances tecnológicos para cuyos retos no está preparado.

En estas circunstancias teóricamente se están revisando diversos modelos con nuevos enfoques orientados a fortalecer al individuo y su familia para enfrentar los nuevos retos apoyándose en relaciones, comunicaciones y oportunidades socio históricas a manera de condiciones sistémicas que permitan soluciones cada vez más colectivas.

En esta época se retoma el método tradicional (Caso, Grupo y Comunidad), pero con una visión integrada y se interviene de la misma manera en la realidad, esta visión integrada más evolucionada plantea los tres niveles de trabajo social con la siguiente denominación: Trabajo Social Grupal, que incluye el trabajo social individual y familiar; Trabajo Social Comunitario y La acción y reforma social e investigación social, de los cuales el trabajo social de caso se quedo como un mero fragmento de la metodología integrada de trabajo social; y supone una integración de actores sociales, por que toda modificación o transformación del medio, no es producto de la acción de un solo sujeto, si no el fruto del esfuerzo mancomunado de muchos actores que enfrentan necesidades y problemas relacionados con la reproducción de la vida cotidiana, la educación social y la organización socio-comunitaria; al respecto Bleger habla de cuatro niveles integrados de trabajo social: Grupal familiar, individual, comunitario e institucional, que constituyen un solo fenómeno que tiene una unidad estructural.

La Metodología Integrada de Trabajo Social, encuentra sus bases en América Latina a partir, del documento de Araxá en Brasil, donde se ven los primeros esfuerzos de aplicación de la metodología integrada de 1968. O. Hill (1968); segundo Seminario Latinoamericano de Concepción de Chile(1969); Nathalio Kisnerman (1970) , también en Estados Unidos se observan a partir de la década de los 70 corrientes que alientan una integración metodológica a partir, de situaciones problemáticas (Perlman,1969)

MsD. Sandra de Serrano

PRINCIPIOS FUNDAMENTALES DEL TRABAJO SOCIAL DE CASO

(Tomado del libro “La Asistencia social individualizada”, de Bray y Tuerlinck)

1.- Principio de la Individualización.

Consiste en comprender que cada persona es diferente de todas las demás.

Las necesidades del hombre se diferencian de una época a otra, de un medio a otro, inclusive de un individuo a otro; porque las necesidades de un individuo no son solamente objetivos sino que encierra en sí elementos subjetivos.

L. Bray manifiesta que: “cada individuo es distinto a los demás, no sólo en el aspecto físico, sino también en el psicológico; ya que lo que lo rodea, su ambiente, su estructura y sus actitudes internas respecto a ése mundo exterior que le rodea influye sobre él, son diferentes de tal manera que las reacciones, la evolución y el futuro de ése hombre le distinguirán de cualquier otro ser”.

Por lo tanto el Trabajador Social no debe clasificar a su usuario en categorías, sino tratarlo como a una persona con problemas en particular.

2.- Principio de la Autodeterminación.

Este principio constituye el objeto principal de un notable estudio del Padre Félix P. Blesteck, S.J., profesor de la Escuela Social de la Universidad de Loyola, Chicago Illinois, USA. Este autor enuncia el Principio de tres proposiciones:

1ª. El usuario tiene la necesidad y el derecho de adoptar libremente sus propias decisiones y de elegir con toda libertad.

2ª. A ese derecho del usuario corresponde en el Trabajo Social de Caso el deber de respetar tal derecho, tanto en la teoría como en lo práctico, absteniéndose cuidadosamente de toda injerencia directa en ese terreno y ayudando al usuario de una manera positiva a ejercer ese derecho.

3ª. El derecho del usuario está limitado, sin embargo, por la capacidad del mismo para una auto determinación positiva y constructiva, por el marco del bien moral y social; por la ley y la autoridad; por las normas de la comunidad y por las funciones del organismo en que trabaja el Trabajador Social de Caso.

Todo hombre tiene la responsabilidad de conducir su propia vida y de alcanzar su destino; por consiguiente, debe ser siempre dueño de las decisiones que mediatizan su vida. Si se dirige a un organismo o a una obra para que le libere de una dificultad, tal vez pasajera, el Asistente Social no puede en modo alguno coartar la libertad del Usuario. En realidad, éste último espera encontrar en el Trabajador Social de Caso una persona de competencia profesional que la ayude a movilizar sus propias potencialidades y le dé a conocer los recursos de la comunidad. Al Trabajador Social de Caso le incumbirá informar al usuario sobre las diferentes oportunidades que se le ofrecen y formular para él una valoración de las diversas alternativas, pero dejándole al mismo tiempo en libertad absoluta de tomar decisiones. Después, el Asistente Social debe respetar las decisiones tomadas por el Usuario y ayudarle a realizarlas. Por tanto, no se puede trabajar para el Usuario, sino con él.

El derecho del Usuario a elegir y decidir le garantiza una libertad que nada tiene que ver con la licencia. La libertad humana no es un fin en sí misma, sino un medio por el cual el individuo puede lograr su destino y realizar plenamente su naturaleza propia, perfeccionándose cada vez más. Por consiguiente, la libertad del individuo no puede admitir la autodestrucción.

Además, puede verse limitada:

a.- Por el derecho de los demás.

b.- Por la incapacidad del Usuario para hacer uso de su libertad (lo que suele ocurrir en el caso de los enfermos mentales, y en algunas veces con las personas ancianas o con aquellas que no se encuentran en pleno uso de sus facultades).

c.- Por la Ley Positiva; el Derecho Civil; el Derecho Natural, Moral o Divino.

Un Asistente Social no puede juzgar a la ligera de la incapacidad temporal de un Usuario dado para ejercer su derecho de autodeterminación; más vale concederle el beneficio de la duda.

3.- El principio de no juzgar al usuario o más exactamente de no condicionarlo.

“El Reverendo Padre Blesteck propone la siguiente definición: “La actitud de no enjuiciamiento es una cualidad del trato en el Trato Social y está basado en la convicción de que no incumbe a las funciones del Trabajador Social el declarar culpable o inocente, ni determinar en qué medida es responsable un Usuario de sus dificultades o de sus problemas; pero supone juicios de valoración sobre las actitudes, la forma de vida o las acciones del Usuario, dicha actitud de no enjuiciar, que lleva consigo a la vez elementos de reflexión y de emotividad le es transmitida al Usuario”.

No corresponde al Trabajador Social juzgar sí una persona de edad y necesitada es responsable o no de dicho estado de necesidad por sus gastos más o menos razonables o la falta de previsión de su vida pasada; tampoco le corresponde de su vida pasada; tampoco le corresponde juzgar a la madre soltera por el hecho de transgredir el sexto mandamiento abandonado leyes para que sufra las consecuencias de sus actos.

El Trabajo Social admite la idea cristiana de que se puede amar al pecador sin amar al pecado; sin embargo, si bien el Trabajador Social no puede juzgar (es sentido probatorio) durante sus contactos con el Usuario se verá obligado a formar opiniones valorativos sobre los valores morales y sociales, comportamiento, manera de ser, reacciones y debilidades, así como sobre los elementos positivos, es decir, las posibilidades de la personalidad de ese Usuario. El diagnóstico y, por tanto, el tratamiento a seguir habrá que basarse en éstas apreciaciones.

4.- El principio de Aceptación del Usuario:

El principio de aceptar al Usuario y el de no juzgarlo, están íntimamente relacionados, cualquiera que sea el Usuario tiene el derecho a ser tratado como persona humana. El trabajador social tiene que aceptar al Usuario tal como es, no como él desearía que fuera.

El principio de aceptación lleva consigo: comprender al Usuario, pero no juzgarlo desde el punto de vista moral; estar dispuesto a investigar la causa, las motivaciones de sus actitudes y de sus actos; poder aceptar al Usuario en el punto donde se encuentra, con sus cualidades y potencialidades, su conducta, sus sentimientos, sus debilidades, sus lagunas y sus defectos.

Todo esto no obliga al Trabajador social a aceptar los actos antisociales que cometa el Usuario.

El Trabajador Social puede tener personalmente normas morales y éticas muy elevadas y severas, pero debe encontrarse en condiciones de tener en cuenta el Código Moral, ambiente en el medio social en que vive el Usuario.

5.- El Respeto a la Persona del Usuario.

Es tratar al Usuario con dignidad en un plano de igualdad; es decir no verlo sobre el hombro, en un plano inferior, como un necesitado o un anti social.

El Trabajador Social es un profesional con los conocimientos necesarios y el respaldo de una agencia (institución) para prestar un servicio a quién lo solicita y está dispuesto a recibirla. Es decir que el Trabajador Social no puede imponer su ayuda a quien aunque la necesite y la quiere recibir. Una forma de irrespetar la persona del Usuario es solicitarle información que no es necesaria para prestarle los servicios.

Una buena fórmula para todo Trabajador Social, a fin de cumplir con este principio, es tomando la posición del Usuario, es decir que debe tratar al Usuario como él mismo quiere ser tratado en las mismas circunstancias.

PRINCIPIOS ÉTICOS EN LA INTERVENCION EN TRABAJO SOCIAL

Los principios de l trabajador social individual y familiar son comunes a todas las remas del trabajo social y, su reconocimiento aceptación y aplicación contribuye a ser efectiva cualquier labor de esta profesión,

Los principios están basados actualmente en la convicción que debe tener el profesional en el “valor esencial de todo ser humano”, esto significa creer en la dignidad del individuo, la cual se expresa en los llamados principios básicos del trabajo social.

¿Que son los principios?

“Son pautas de comportamiento ética o moral así como postulados operativos, cuya aplicación conciente garantiza la eficacia y la prudencia en la intervención profesional.

Los principios se originan en la naturaleza y en la práctica del trabajo social, ya que surgen en las relaciones interpersonales de ayuda y acompañamiento, en las que se trabajo con sujetos, personas, familias, grupos, comunidades, que requieren un tratamiento que responda a su dignidad fundamental y sus derechos inalienables, a cuyo servicio debe estar el trabajador social.

Los principios están enmarcados en el ejercicio de la profesión como postulados operativos (prácticos) pero estos son un complemento de los llamados presupuestos filosóficos del trabajo social.

Los principios filosóficos del traba social más clásicos que expresan la convicción en la dignidad de las personas son los siguientes:

Aceptación, Autorresponsabilidad y Confianza en sí mismo (Davison,1968).

Aceptación o Individuación: Se refiere a la actitud de la trabajadora social hacia el usuario, significa su respeto hacia él como persona, reconocer su derecho a ese respeto humano, independiente de lo que haya hecho o dejado de hace, de lo que sea capaz o incapaz de hacer. Implica transferir al usuario la impresión de que hay alguien cuyo interés por el es genuino y de que en realidad desea entenderlo y ayudarlo, más aún hacerlo sentir que dicho interés no está condicionado a su buena con ducta ni a sus recursos, haciendo caso omiso de lo poco aceptable que sea su conducta en ese momento, sin desprenderse por ello de los valores positivos que necesita el trabajador social para contribuir al bien común. Significa aceptar la individualidad de las personas con sus potencialidades y limitaciones sin criticar ni juzgar, proporcionando un clima propicio al usuario para que recupere su propia estimación, y renueve la confianza en otras personas, lo cual contribuye a su crecimiento interior preparándolo para el cambio.

Autorresponsabilidad o Autodeterminación:

Consiste en el derecho que el usuario tiene de llevar a cabo sus propias decisiones y de asumir tanta responsabilidad como sea posible en lo concerniente a sus propias acciones. Este es un derecho que se considera como inalienable en una sociedad democrática pero debe también reconocerse que tan importantes como los derechos del usuario son también los derechos de otras personas lo cual entonces presenta ciertas limitaciones al derecho de autodeterminación.

Confidencialidad o Reserva:

Se encuentra comprendida en el juramento hipocrático que hace el profesional y es uno de los esfuerzos más antiguos para formular la ética del trabajo social, su violación puede destruir la buena relación entre el profesional y el usuario e imposibilitar el ofrecimiento de un servicio eficaz.

Consiste en el derecho que tiene el usuario de proporcionar la información que es necesaria para el servicio que solicita, así como también cuales de sus asuntos íntimos desea revelar, este derecho debe ser respetado por las trabajadoras social quien además está obligada, basándose en el respeto a la dignidad humana, a resguardar la información que proporciona el usuario, sobre todo por ser una responsabilidad que debe ser considerada estrechamente ligada a las normas y a los procedimientos de la institución.

Estos principios filosóficos son planteados por Ezequiel Ander-Egg, Haciendo referencia a dos planos:

• A valores con lo cual estamos en el plano filosófico presentado a veces como la cosmovisión que subyace en el quehacer profesional o como postulados que dan intencionalidad normativa; en otras ocasiones en este mismo nivel los principios vienen a ser como un marco referencial de tipo ideológico.

• A pautas de actuación profesional, es decir, principios operativos.

De ahí que, para evitar confusiones y para un adecuado planteamiento del problema vamos a distinguir dos niveles:

Principios de carácter filosófico o ideológico que constituyen una opción que está más allá de la profesión.

Principios de actuación o principios operativos, en las que hay que distinguir:

-Principios generales que se aplican a la profesión en su conjunto.

-Principios específicos de cada uno de los métodos en particular.

Principios Ideológicos:

Igualdad: Los servicios sociales deben contribuir a que todos los ciudadanos tengan idénticas posibilidades para superar dificultades.

Solidaridad: que debe regir las relaciones entre las personas y los pueblos, proporcionando el desarrollo de la conciencia social ante las necesidades sociales, por lo que los ciudadanos han de asumir las problemáticas de individuos, grupos y comunidades como una problemática socio-política, cuyas causas son sociales y cuya existencia afecta a todos.

Libertad: La acción social debe establecer las bases para conseguir la libertad ante la necesidad.

Principio de Actuación u Operativos.

Conocimiento de la realidad sobre la que se va actuar.

Universalidad: Los servicios sociales son de todos y para todos.

Descentralización: Cualquier servicio social debe programarse con la intención de evitar al ciudadano inútiles desplazamientos, aglomeraciones, deshumanización. Los servicios deben estar próximos a las necesidades y problemas concretos, utilizando para ello el nivel institucional adecuado.

Normalización: La atención a individuos y grupos debe hacerse a través de causes normales que la sociedad utiliza para la satisfacción de necesidades, evitando la creación de servicios sociales que marginen.

Racionalidad, en la atención de necesidades y asignación de recursos, mediante un adecuado estudio de prioridades y distribución de competencias.

Participación: Es el principio base. La gente debe participar no simplemente con una actuación consultiva, si no de protagonismo y de incidencia real y afectiva en las decisiones.

Ahora tenemos información en torno a los principios del trabajo social, no debemos confundir los principios filosóficos o postulados axiológicos, los principios operativos o criterios de actuación.

La escala de valores, aunque personal, no puede ser ajena a la profesión que se elige. De ella depende en cierto modo la posibilidad y imposibilidad de seguir determinada carrera.

Los siguientes principios filosóficos han sido desarrollados con mayor especificad por autores más contemporáneos como: Nidia Aylwin(1997) ,Sela Sierra de Villaverde (1980),Mercedes Gagneten(1987), Carlos Eroles( 1990).

MsD. Sandra de Serrano

UNIVERSIDAD DE EL SALVADOR

FACULTAD DE CIENCIAS Y HUMANIDADES MsD.Lorena de Serrano.

ESCUELA DE CIENCIAS SOCIALES

“Licenciado Gerardo Iraheta Rosales

Ahora disponemos de cierta información en torno a los principios del Trabajo social.

-Principios Filosóficos o Postulados Axiológicos

-Principios Operativos o Criterios de Actuación.

Su escala de valores, aunque personal, no puede ser ajena a la profesión que eliges. De ella depende en cierto modo la posibilidad o imposibilidad de seguir determinada carrera. Por ejemplo: no puedes ser militar si te adhieres a valores pacifistas.

Se han escogido a algunos autores y documentos más significativos; pueden profundizar sobre el tema con la lectura de cada uno de ellos, sin embargo, con la sola lectura de lo que aquí tienen podrán constatar algunos aspectos comunes:

-El sentido humanista que le asignan a la profesión: el punto de partida y el objetivo de la misma se apoya en el reconocimiento de la dignidad humana; en la afirmación de la primacía de los valores humanos.

-La convicción de que todas las personas –aún aquellas que están en situación infrahumana- potencialmente tienen capacidad de superación, y que, si no lo hacen es por falta de orientación y sobre todo porque carecen de una razón para hacerlo.

-El carácter y modalidad de la ayuda, que rechaza tanto el paternalismo-maternalismo como el autoritarismo y la beneficencia, buscando en cambio despertar virtualidades latentes para lograr el desarrollo autopropulsivo de los individuos, grupos y comunidades.

-El enfoque integral con que aborda los problemas, ya sea por la perspectiva de globalidad e interdisciplinariedad del análisis, como que asume a las personas en todas sus dimensiones, tanto en sus aspectos materiales y económicos, como en sus valores espirituales y culturales.

El problema está en que determinadas formulaciones: “dignidad humana”, “confianza el la capacidad de la gente”, etc. Suelen quedar en “puras formulaciones”... De poco vale todo eso si no se traduce en la vida.

Todo pensamiento, toda reflexión que enmascara las propias contradicciones y que se reduce a formulaciones y palabras sin implicación de uno mismo, es un pensamiento no transformador, pues es incapaz de actuar sobre el mismo que lo piensa (a veces que solo lo dice).

Ahora puedes pensar sobre estos principios, leer sobre el tema, profundizarlos mediante el estudio y la reflexión, pero...es tu vida

–como los encarnas- lo que de verdad cuenta.

Principios que responden a la realidad actual:

• Respeto al valor y dignidad de la persona humana.

• Autodeterminación.

• Aceptación.

• Individualización.

• Interrelación.

• Desarrollo y progreso.

• Justicia social.

RELACION PROFESIONAL

Introducción:

Desde los primeros años de la vida las personas buscan siempre relacionarse con uno o más seres humanos que les puedan proveer de cariño, apoyo sincero y del estimulo necesario de interacción, para sentirse seguras. Por ello se ha considerado que las relaciones emocionales con otras personas son indispensables para el desarrollo y crecimiento emocional del ser humano y para fortalecer su capacidad de realizar ajustes y de transformar su vida.

Este, ha sido el principal punto de partida para la evolución histórica del trabajo social sobre todo a nivel individual y familiar, pero las relaciones entre trabajadores sociales y usuarios han tomado diferentes matices a lo largo de la historia.

En la época de la “caridad” cuando aún no se practicaba científicamente el trabajo social, se ofrecía caridad y auxilio, colocándose el T.S. en el plano de “protector”, todavía existen en nuestros días trabajadores y trabajadoras sociales “protectores, que no han asimilado la filosofía y las normas del trabajo social moderno.

El mendigo que recibía “asistencia”, podía ser humillado y debía obediencia a os benefactores o protectores. Ese mendigo representa el usuario de hoy, que poco a poco fue viéndose en su calidad humana y actualmente es respetado y considerado con todos los atributos de su personalidad humana. Muchos necesitados, al pedir limosna, ayuda económica o material, etc experimentan conflictos emocionales, que desencadenan en sentimientos de inferioridad, lástima de sí mismos, vergüenza y temor, o, lo que es peor, adoptan por costumbre esa forma de vida que en nada los desarrolla. Ambos conceptos generaban y generan “autoridad mal sana” y “dependencia esclavizante.”

La asistencia pública en los Estados Unidos, establecida en virtud del Social Security Act se encargó de modificar esta antigua filosofía y supuestamente superó los conceptos de autoridad y dependencia, de manera que en la actualidad las relaciones entre trabajadores sociales y usuarios deben mantener la forma de orientación y/o apoyo y no de mandato, porque el trabajador social, dentro de la actual forma de su labor, debe procurar relaciones que desarrollen la emancipación y liberación de los usuarios/as.

Estos cambios en las relaciones fueron influidos por factores como los criterios de elegibilidad del individuo o sea las situaciones que le dan “derecho” a recibir un servicio y no a solicitar un “favor”. Con la atribución de ese derecho, los usuarios también han aprendido responsabilidades y deberes que se traducen en requisitos de elegibilidad y al comprender esto por la vía de el/la trabajadora social, los usuarios tuvieron también a oportunidad de aprovechar su propia inteligencia para valorar con la T.S. cuándo hay condiciones o no de recibir la ayuda que solicita. Fue en ese momento en el que las relaciones entre trabajadores/as sociales y usuarios/as asumieron un carácter más técnico y evolucionó incluso en su conceptualización.

CONCEPTO:

Las relaciones que se establecen entre los profesionales y sus usuarios son muy especiales, porque no son relaciones laborales ni relaciones entre alguien que vende algo y alguien que lo compra y no son tampoco relaciones amistosas ni sociales. El que solicita los servicios de un/a trabajadora social espera de ella que ponga su competencia y diligencia profesional al servicio de sus necesidades e intereses, aunque finalmente no consiga los resultados que desea.

En cualquier caso, lo determinante, desde el punto de vista ético, es que en esa relación especial que se establece entre profesional y usuario, los usuarios depositan su confianza; en particular, confían al trabajador social sus intereses y muchos aspectos de su vida privada, lo cual implica para este la responsabilidad ética de responder a esa confianza en el marco de la institución en donde ocurra la relación.

En ese sentido el trabajador social será un profesional empático con sus usuarios, que deberá tener un trato igualitario, que se abstenga de ejercer coacciones o influencias indebidas, negocie el consentimiento de los usuarios antes de emprender cualquier acción y Considere que el fin fundamental de su profesión consiste en conseguir la autodeterminación de sus usuarios o como se dice algunas veces, trate de hacer una contribución significativa a la identidad del usuario como persona. A partir de ello entonces se puede conceptuar la relación profesional como:

Toda relación en la cual entre el trabajador social, usuario y su grupo familiar exista una carga emocional tendiente a fomentar el desarrollo mediante elementos de aceptación y expectación, de apoyo y estímulo que se intercambian con la intencionalidad conciente de alcanzar un objetivo determinado.(Perlman,1980).

Ello supone percibir al usuario como una persona distinta y única, y no como una función o cosa del trabajo profesional, lo que equivaldría a considerarla como un caso más, un número de un frío expediente; situación, que a nuestro juicio, se produce con frecuencia en los Servicios Sociales.

Según J. Madrid Soriano, la relación profesional es la dinámica interactiva que mantiene el propósito reconocido por ambos participantes de facilitar el crecimiento de las capacidades de una persona en conflicto con el mutuo interés de solucionar o modificar la situación problemática que ha generado dicho conflicto.

CALIDAD DE LA RELACION PROFESIONAL

Se entiende que en una relación entre dos personas hay movimiento e intercambio de emociones entre ellas, con carácter de reciprocidad, significa que unas veces uno vive y expresa las emociones y el otro las recibe y responde a ellas y viceversa, experimentando una corriente de sentimientos y emociones entre las dos personas.

Estas emociones pueden ser parecidas, diferentes o aún opuestas, el tipo de emociones que se intercambie determinará la clase de relación que se establece. Pueden unirlas o separarlas pero entre las dos personas hay relación o conexión.

Cuando una de las personas imparte emociones y el otro las reconoce, las recibe y reacciona a ellas aceptándolas comprensivamente se dice que la relación es “positiva”. Cuando las emociones expresadas como las respuestas o cualquiera de ambas son antagónicas bruscas y de rechazo se dice que la relación es “negativa”.

Por otra parte la relación puede ser no solo positiva o negativa sino que puede tener diferente calidad según las emociones que se intercambien sean pocas o muchas y según el significado de las emociones o de las respuestas o de ambas sean superficial o profundo para las personas, se dirá que la relación es superficial o débil; vital o significativa. La comprensión de estos procesos es muy importante para el trabajador social ya que este profesional requiere establecer relaciones significativas y positivas como medio para lograr el crecimiento del usuario, formando un primer arco emocional como inicio de la relación. Esta sin embargo, no es la única condición que caracteriza a la relación profesional sino que existen algunos otros que también son de mucha importancia.

La relación debe ser dinámica e interactiva como parte del Proceso conjunto de buscar la solución de los problemas. Pero también debe mantenerse siempre disciplinada y el trabajador social ha de disponer sus propias capacidades y su formación para apoyar al usuario. La idea que guía estas consideraciones es que la relación con el usuario es un instrumento fundamental y como tal ha de estar siempre bajo control del profesional para que sirva a los propósitos específicos del caso. En una caracterización casi exhaustiva, N. I. Brill (1973: c. 5) examina en detalle los aspectos de la calidad de la relación mencionando los siguientes:

La relación ha de ser de aceptación, dinámica, emocional, debe tener un objetivo claro; debe estar limitada en el tiempo; ser de esfuerzo conjunto, honesta, realista, responsable y segura.

La relación ha de ser de autoridad y de alivio a la carga emocional de los usuarios.

Vale la pena considerar que cada usuario se diferencia en su forma de reaccionar y responder ante la relación que le ofrece el trabajador social, algunos necesitan más o menos de ellas y cada uno la usará también de diferente manera por lo que también se considerará que la relación no siempre representará un beneficio para los usuarios por lo que hay autores como Carkhuff que opinan que en diferentes estadios de desarrollo nos encontramos con que las Relaciones profesionales pueden ser facilitadoras o deteriorantes en términos de sus resultados interpersonales el problema se centra ahora en observar los resultados, analizar el proceso de ayuda que lo produce en un intento de determinar las variables que faciliten el movimiento positivo y las de aquellas inhabilitadoras de dicha finalidad...” (Marroquina. 1.991: 39).

La aplicación de los principios y la naturaleza de la calidad de la relación en conjunto conforman una teoría ética que confiere al trabajador/a social un estilo de ser profesional que pone en su centro al usuario. El trabajador social de este estilo considera que su obligación suprema en sus relaciones con el usuario es proteger la autonomía de éste de violaciones o intromisiones. "Autonomía" se entiende como una propiedad de los intereses, deseos, preferencias o decisiones del usuario. Y se entiende que proteger ese "espacio" equivale a reconocer un derecho a cada persona para vivir de acuerdo con sus propios proyectos, objetivos y valores. En este punto esencial es donde se funden en la práctica los principios del trabajo social y la calidad constructiva y de desarrollo del ser humano que debe tener la relación profesional.

ENFOQUE

Es importante señalar que el trabajador social debe tener presente que los usuarios acuden a él/ella con una situación problemática que no han podido resolver y buscan en el profesional al “solucionador”; aspecto que desde el principio se debe aclarar y entrar en una dinámica interactiva, haciéndolo ver que la modificación o resolución del problema será un esfuerzo e interés mutuo. Este es el punto central en el enfoque de la relación profesional entre trabajador social y el usuario y lo que la diferencia de otra clase de relaciones; y de lo cual ambos necesitan estar concientes.

El enfoque de la relación profesional entonces consiste en que la relación deberá establecerse y mantenerse por un cierto propósito, distinto de las relaciones amistosas, reconocido por ambos participantes y que finaliza cuando se ha alcanzado el objetivo o se le juzga imposible finalizando entonces la relación profesional.

También forman parte del enfoque para lograr el propósito otros elementos como, el conocimiento y capacidad del trabajador social para modificar el problema; y la autorización profesional del trabajador social y de la institución con quien trabaja, implica también elementos de aceptación de expectativa y de apoyo que debe proveer el trabajador social durante la relación.

Aceptar para un trabajador social significa comprender intelectual y emocionalmente y en forma activa y positiva los sentimientos y necesidades que expresa la conducta de una persona. A toda aceptación corresponde un elemento de expectativa es decir que por la atención que se da se espera implícita o explícitamente cierta respuesta de conducta. Esta expectativa debe estar presente en toda relación que desee estimular el crecimiento. Por otra parte a la aceptación y a la expectativa acompañan respectivamente los elementos de apoyo y estimulo. El que acepta, apoya y el que espera a la vez estimula a corresponder.

Si el individuo necesita siempre el estimulo de buenas relaciones; si está bien aceptado la buscará sobre todo en tiempo de crisis sino está bien aceptado o esta desajustado puede no buscarlas o deteriorarlas aunque las necesite.

Es por esto que la relación entre trabajador social y usuario que persigue el crecimiento del mismo debe proveer un medio constante que acepte, eduque, oriente y apoye al mismo que inyecte estimulo para actuar o sentir adecuadamente en los esfuerzos por resolver el problema y que la persona logre un mejor funcionamiento.

TIPOS DE RELACION PROFESIONAL

ENTRE TRABAJADOR/A SOCIAL Y USUARIOS/AS.

La relación que se establece entre trabajador social y el usuario es la base principal de intervención, por lo tanto es vital que la establecida en las etapas iniciales sea de tal calidad que pueda ser utilizada para ayudar al usuario/a en la modificación de su problema. Perlman la describe como “una actitud, cortés, respetuosa, compasiva, de escucha firme y estable; en la que se intercambian intereses con reciprocidad, los cuales están orientados hacia un objetivo común definido”.

El objetivo de la relación entre Trabajador/a Social y usuario/a será siempre el problema del usuario/a y éste debe tener la oportunidad de expresarse y elegir, porque la elección es símbolo de libertad, y ésta lleva implícita también una responsabilidad. El Trabajador Social le ayudará a interpretar y vencer las dificultades y alternativas para resolver el problema, a través de la aplicación directa de los principios filosóficos y operativos de su profesión.

La aplicación de tales principios implica desde un inicio la manifiesta actitud de cortesía, empatía y buenas intenciones, la cual más que las palabras es la que anima al usuario a contar sus dificultades. Una actitud de “escucha cortés, respeto y con atención genuina, puede convencer al usuario/a de que ella tiene interés, que considera importante el problema del usuario/a, y que comprende, por lo menos en parte, lo que significa para él/ella. Esta actitud de la Trabajador Social aumenta el autorrespeto de los/as usuarios/as y les da nuevos ánimos, pero si se establece inadecuadamente desde el principio, puede también echar a perder la labor del Trabajador Social.

Lo anterior evidencia la importancia de considerar los siguientes aspectos:

a)- el término “relación” sugiere dos personas actuando en reciprocidad en función de un problema que una de ellas presenta.

b)- el objetivo del/la Trabajador Social a nivel individual y familiar es establecer una relación que logre la participación activa del usuario/a lo más luego posible, porque esto permitirá que el usuario/a alcance varios logros: que sea autosuficiente y capaz de manejar sus propios problemas sin la ayuda continua del/la Trabajador Social, al hacer esto desarrolla o fortalece la capacidad de responsabilidad y ejercitarla constantemente le ayudará a ser autorresponsable por completo, a su vez, enfrentar poco a poco por sí sólo/a los problemas que previamente le parecían agobiantes y sin salida, le hace sentir eficaz, competente y con esperanzas consigo mismo y no dependiente de la Trabajador Social aunque reconozca el valioso aporte de el/ella.

c)- Se debe considerar la heterogeneidad de los usuarios/as en relación a tomar una activa participación en la solución de sus problemas, esta capacidad de participación es variable, encontrándose usuarios/as que parecen ser demasiado pasivos y se consideran desamparadas víctimas de las circunstancias descargando en otras personas la responsabilidad de lo que les ocurre, por lo que les choca la idea de que su participación pueda ser significativa y se ocultan tras frases como: “ya me cansé de luchar” deseando que la Trabajador/a Social arremeta contra las circunstancias o las personas involucradas y les resuelva la situación.

Otros usuarios/as, son personas normalmente capaces de manejar sus propios asuntos en forma perfectamente satisfactoria y solicitan ayuda de un TS cuando ha ocurrido algún desastre inesperado. Estas personas se constituyen en usuarios deseosos de participar en la solución del problema, ya que al hacerlo sienten que están volviendo a manejar sus asuntos. Esto poner en evidencia las capacidades variables que pueden tener los usuarios y los Trabajadores Social es desde el principio deben tratar de estimar en forma amplia esta capacidad, y más importante aún procurar que el usuario la ejercite al máximo.

d)-Partiendo de lo anterior el/la Trabajador Social debe conocer y valorar las formas en que ellos hicieron frente a situaciones pasadas y las ideas que tienen para enfrentar las actuales y valorar al mismo tiempo el grado de tensión que el usuario enfrenta, ya que la persona puede estar tan abrumada con la preocupación que sea incapaz de pensar, mucho menos de participar en la resolución del problema.

Aliviar la tensión debe ser lo primero antes de atacar el problema porque esto permitirá pensar mejor al usuario, hace renacer nuevas esperanzas y también genera energía para atacar otros problemas.

e)- el usuario se presenta ante el Trabajador Social con un problema general, y la Trabajadora Social debe identificar una parte del problema que debe ser atendida de inmediato, lo cual es producto de un hábil manejo de la relación profesional que establece el Trabajador Social y al hacerlo surge en el usuario un incentivo para atacar el resto de los problemas.

f)- la relación profesional también implica que el trabajador social aclare al usuario la función y la forma de trabajar y requerir del usuario su propia participación activa como parte del proceso total de la ayuda que presta la institución, aspecto que debe realizarse en el m omento oportuno, es decir cuando la trabajador social considere que el usuario está listo.

La relación profesional no solo requiere la valoración de las capacidades y la energía del usuario, y el establecimiento de acuerdos con éste, sino que previamente a estos procesos sentar las bases de confianza, respeto y consideración en reciprocidad, que permitan establecer un intercambio afectivo-positivo que impulse el logro de los objetivos de la relación. Las bases mencionadas implican una comunicación implícita y explicita.

Comunicación implícita: Se refiere a los gestos, actitudes, posturas, silencios, entre otros, que deben proyectar al usuario un ambiente de bienestar, confianza, seguridad, respeto y aceptación.

Comunicación explicita: Se refiere a la expresión oral, en cuanto a emplear un lenguaje adecuado eliminando el empleo de términos peyorativos o el mal uso de artículos , y pronombres que sugieran un trato despectivo hacía el usuario. La relación también debe liberarse del uso de figuras retóricas como: la ironía, paradoja, hipérbole, etc. Y tampoco debe convertirse en escenarios para el intercambio de rumores destructivos, o chistes que ridiculizan a otras personas o intercambios económicos.

También es parte de la comunicación explicita apropiada la presentación sobria del trabajador social que genera comodidad, bienestar y confianza al usuario, repercutiendo en la sensación de aceptación, consideración y respeto por parte del trabajador social.

CON OTROS PROFESIONALES

Cualquiera que sea el campo en que se desempeña el trabajador social, establecerá sus relaciones basándose en la aplicación de los principios éticos y operativos del trabajo social; pero deberá haber en algún momento especificaciones de acuerdo a los objetivos y a las funciones d cada campo particular de acción. Con esta consideración la relación que el trabajador social establece con otros profesionales deberá caracterizarse por lo siguiente:

• Una relación de compañerismo con otros profesionales en el cual se mantenga el respeto al valor y la dignidad hacia otro compañero/a.

Esto significa creer en el valor que tiene como ser humano y como profesional, y tratar con él/ella alimentando la estima que tiene de sí mismo/a, respetando y tomando en cuenta sus ideas, aportes, creencias, preferencias ideológicas, entre otras. En gener5al valorarlo como ser humano, otorgándole el derecho a equivocarse y respetándole el derecho que tiene a resguardar su vida privada. Significa también evitar la participación en el esparcimiento de rumores que pueden dañar la dignidad de los compañeros.

• Creer y respetar las capacidades, potencialidades personales y académicas de otros profesionales, respetando sus propias decisiones y concediéndoles la oportunidad de asumir responsabilidades concernientes a sus roles y funciones institucionales.

• Expresar mediante actitudes claras, sinceras y leales, la aceptación de las fortalezas y limitantes de los compañeros/as, sin emitir sobre ellos juicios de valor, criticarlos, subvalorarlos, a través del mal uso de las relaciones de autoridad. Los trabajadores sociales deben potenciar climas que propicien la aceptación, confianza y crecimiento mutuo entre compañeros/as y no participar de climas que destruyan el derecho a la individualización que posee cada profesional teniendo presente que es un ser humano.

• El trabajador social debe poner al servicio de otros académicos sus conocimientos y capacidades profesionales promoviendo relaciones de interacción amplias y con carácter pro-social que permita lograr objetivos de crecimiento y realización individuales y colectivas, con miras a obtener máximos beneficios para todos; esto incluye relaciones de solidaridad que estimulen el desarrollo de conciencia social.

• La relación profesional del trabajador social con otros profesionales debe también impulsar el desarrollo y el progreso individual y grupal.

Para lograr esto es conveniente que el trabajador social desde su preparación realice un proceso de desarraigamiento del “yoismo” característico en muchos individuos, el “yo” necesita estar disciplinado para el trabajo, para la necesidad de compartir y para la vida en general, debe colocarse siempre en el plano de colaborador, miembro de un organismo que labora uniformemente en busca de ideales comunes, de tal manera que propicie, motive y promueva oportunidades para la participación de los/as compañeras en actividades que contribuyan a su desarrollo y progreso personal y laboral evitando actitudes egoístas, acaparadoras, mal intencionadas e individualistas.

• Establecer relaciones armónicas, positivas que promuevan la salud mental y que fomenten el respeto a la igualdad de oportunidades para que todos/as puedan acceder a los mismos beneficios, significa establecer relaciones de equidad.

La relación profesional que establece el trabajador social en los distintos campos tendrá que tomar en cuenta la relatividad de los climas laborales, y las funciones que le han sido asignadas por la institución, pero al final queda a discreción de la decisión de el trabajador social quien debe estar dispuesto a afrontar las consecuencias de la misma.

La relación con otros profesionales debe tomar en cuenta también el contexto institucional, y a la vez que debe ser colaborador con los colegas de otras instituciones, también debe respetar las políticas, reglamentos y disposiciones de la institución para cual labora.

CON FUENTES COLATERALES

Con respecto a la relación que el trabajador social establece con las fuentes colaterales, estará basada en la aplicación de los principios éticos y operativos, especialmente en el principio de participación, ya que en la mayoría de los casos es necesaria su participación activa y protagónica en la resolución efectiva de los problemas con los usuarios. También es importante que los trabajadores sociales tomen en cuenta la incidencia que tienen los valores y pautas culturales de las fuentes colaterales en las situaciones a tratar.

El trabajador social debe esforzarse y procurar mediante sus conocimientos teóricos, el involucramiento de las fuentes colaterales en el proceso de intervención, pero si hay algunas que no quieren colaborar, tendrá que respetar su derecho de reserva.

Aunque las fuentes colaterales ofrezcan un ambiente de apertura y amistad, el trabajador social debe responder a ese clima, pero manteniendo siempre su postura profesional; la relación profesional también incluye hacer ajustes en cuanto a la disposición, horarios y recursos del trabajador social, para adaptarse a los de las fuentes colaterales cuando eso sea necesario.

Segunda Unidad “Modelos de atención a nivel individual y familiar”

TRABAJO EN GRUPO

INVESTIGACION Y EXPOSICION SOBRE LOS MODELOS

Tercera Unidad: “Proceso metodológico del trabajo social a nivel individual y familiar”.

UNIVERSIDAD DE EL SALVADOR --- MSD.SANDRA DE SEERANO

FACULTAD DE CIENCIAS Y HUMANIDADES

ESCUELA DE CIENCIAS SOCIALES

“Licenciado Gerardo Iraheta Rosales

METODO INTEGRADO CON ENFOQUE SISTEMICO COGNITIVO

El método en estudio tiene la pretensión de formar un nuevo profesional que pueda actuar apropiadamente en situaciones contemporáneas como proveer un nuevo tipo de ayuda, amplio y comprensivo y flexible; que contribuya a un acercamiento más humano y quizás masivo, que sin embargo, no excluya nunca las necesidades individuales, sino por el contrario las contextualice en una integración de problemática micro y macro sociales en las que este profesional realice un encauzamiento hacia los cambios actuales prevalecientes y asegure en lo posible una máxima efectividad.

Para plantear este nuevo paradigma es conveniente revisar primero el mencionado método integrado utilizado a partir del movimiento de la reconceptualización, el cual ha sido conocido de diversas maneras tales como: método polivalente (1959), básico, método global, método general y método único, para referirse al mismo método de intervención en la realidad, con ciertas diferencias de forma pero no de fondo.

Se le caracteriza como método integrado por que se encontró afinidad en los métodos tradicionales en las técnicas y procedimientos que se utilizaron en los métodos tradicionales de caso, grupo y comunidad, ello dio la pauta para unificar los pasos, técnicas y procedimientos que se utilizaban, y se creó entonces la metodología de intervención conformada por tres momentos: Inmersión, intervención y sistematización, los cuales se concretan en cinco pasos operativos: investigación, diagnóstico, planificación, ejecución y evaluación.

Pero estos tres momentos y cinco pasos operativos han sido siempre tarea a realizar por el trabajador/a social con las y los usuarios habiéndose subestimado, en un contexto de inhabilidad ocasionada por el sufrimiento y las limitaciones materiales y económicas, la capacidad de la sociedad y de los mismos usuarios, de participar activamente en el proceso, desde las primeras fases de la intervención.

Sin embargo, las exigencias sociales y tecnológicas de finales del siglo XX y principios del XXI han presentado nuevas situaciones problemáticas, condiciones de sufrimiento humano con nuevos paradigmas como: enfermedades bacteriológicas y químicas ocasionadas por la contaminación ambiental, disfunciones orgánicas resultantes del abuso de los avances tecnológicos, debilitamiento de las fuentes de nutrición y energía, conflictos socio-políticos y económicos encaminados hacia la búsqueda de justicia social, y otras que aceleran el desempeño de las actividades vitales, cambiando las expectativas de la población en los diferentes niveles sociales y, que modifican los sistemas de relaciones y comunicaciones que se establecen entre las personas y los grupos humanos.

Subsistir en tales circunstancias implica un reto, sobre todo para las mayorías poblacionales donde la prioridad es sobrevivir e implica, a su vez, un reto profesional para quienes se solidarizan con ellas en la búsqueda de alternativas que ofrezcan mejorar los niveles de vida aún en estas condiciones deplorables, de cuyas causas sólo son más conscientes los más acuciosos y los que tienen acceso a procesos de instrucción formal responsable y humana…..

Responder a las necesidades de sobre vivencia y desarrollo de la humanidad, significa para las y los trabajadores sociales, la necesidad de modificar la metodología integrada pero unidireccional, por una metodología que conforme una unidad donde al mismo tiempo intervengan con responsabilidad compartida los diferentes actores sociales:

SOCIEDAD

Esta nueva visión de la realidad de la población ha significado para las y los trabajadores sociales, el intento de modificar el contenido y las estrategias de la metodología integrada tradicional, por la utilización de un carácter más sistémico y con una visión cognoscitiva más consciente de la participación individual y colectiva en la intervención de la problemática social.

Hasta ahora el método integrado pretendía la acción en diversas unidades (individuo, grupo, comunidad) pero con las actuales innovaciones se plantea un método que se oriente a la intervención transformadora de carácter socio-individual en la que individuos-familia, grupos, comunidades-sociedades, mantienen una dinámica de funcionamiento holístico es decir se influyen unos a otros mutuamente, y los cambios en unos inciden también en las modificaciones de los otros.

Este método pretenderá modificar, fortalecer los ya existentes o crear otros nuevos de acuerdo a los requerimientos de la sociedad y de acuerdo a las necesidades de desarrollo de los individuos.

Se trata de un nuevo modelo de método integrado, en el que ya no se plantea trabajar con individuos, grupos o macro grupos para adaptarlos al orden social establecido, sino un modelo en el cual se integre a la sociedad como incidente directa de la problemática y por tanto, de las modificaciones y los cambios que necesitan realizar los individuos- familias- grupos y comunidades, pero a su vez los individuos – tipos de familia y comunidades como participantes directos en los movimientos sociales que ocurren en los países.

Estas instancias conforman un sistema activo y dinámico en el cual la unidad básica hacia la cual llegan las dinámicas macro sociales es la familia que como tal, conforma a su vez un micro subsistema en donde se reproduce histórica y ambientalmente la dinámica macro social incluyendo los movimientos ecológicos y genéricos.

A partir de estas consideraciones, es que se presenta la iniciativa de plantear un modelo de método de trabajo social más unificado en sus procedimientos técnicos y con una base teórica con carácter sistémico y cognoscitivo que permita una intervención menos reduccionista en la realidad.

DEFINICION DEL METODO.

Se considera necesario comenzar por definir qué se entenderá como Método de Trabajo Social integrado con enfoque sistémico-cognitivo.

Para fines de formación académica este método consistirá en: un conjunto de procedimientos, instrumentos y técnicas que bajo la dirección del método científico, se utilizan en trabajo social para conocer, analizar e interpretar las situaciones problemáticas que presentan las personas y sus familias, explicando estas situaciones a partir de los nexos e ínter vinculaciones que existen entre los fenómenos, sus causas y consecuencias, con las acciones directas y conscientes de los diferentes actores inmersos en dichas problemáticas como son: las personas-familias-, grupos-comunidades-, entidades e instancias sociales y la sociedad en general; viendo estos actores como subsistemas micro sociales que forman parte de sistemas macro sociales y por lo tanto, utilizando la incidencia recíproca entre ellos para transformar las situaciones socio familiares y la realidad social .

OBJETIVO GENERAL DEL METODO:

Determinar un proceso de conocimiento, análisis, interpretación e intervención de la realidad individual-colectiva, que parta de la ínter vinculación sistémica entre el individuo y las diversas instancias socio-grupales, y de la capacidad de las personas de tomar consciencia de estas ínter vinculaciones y sus consecuencias, y utilice estas condiciones para lograr la transformación y/o modificación de realidades problemáticas individuo-familiares en el contexto de la sociedad en general.

OBJETIVOS ESPECIFICOS:

• Conocer, analizar e interpretar la realidad problemática del usuario/a.

• Establecer las ínter-vinculaciones entre el individuo-colectivo y su situación problemática en un contexto de realidad social, y ayudar al individuo a comprender las inter-vinculaciones.

• Determinar las capacidades y limitaciones individual-colectiva-comunitaria, a consi