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Desarrollo Emprendedor


Enviado por   •  1 de Junio de 2014  •  2.190 Palabras (9 Páginas)  •  329 Visitas

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Diario de un emprendedor

Una historia típica de un emprendedor cuya perseverancia lo llevó al éxito

Por John R. Hendricks

http://www.soyentrepreneur.com/pagina.hts?N=10556&Ad=S

Febrero 2000

Son las 8:30 de la mañana del viernes y voy a renunciar a mi bien remunerado empleo. Mi esposa, Greer, y

yo nos dirigimos hacia el metro bajo un aguacero torrencial. Como llevo cosas en ambas manos, pretendo

cerrar el paraguas con la barbilla antes de pasar por el torniquete. Pero el paraguas se pone necio y casi me

tira un diente, algo lógico, claro, si sigo oprimiendo el botón para abrirlo. Vaya, vaya. Llevo semanas, podría

decir años, planeando esta mañana, y las cosas no deberían estar sucediendo así. Mi aspecto, salvo el labio

maltrecho, revela 90 por ciento de confianza y 10 por ciento de temor. Un poco después, sólo 90 por ciento

de temor.

Mientras las puertas del metro se cierran, reflexiono en los acontecimientos que me llevaron, a mis 30 años, a

este momento.

Viernes 8 de marzo, 1996:

Tom, de 27 años, a quien acabo de conocer, nos invitó una copa. Su departamento estaba lleno de esponjas

de forma extraña y fibras para trastes: una tortuga-esponja con caparazón de fibra, un huevo, esponja con

yema de fibra y una telera-esponja con una rebanada de queso-fibra. No pude más que preguntarle si tenía

cierta obsesión por la limpieza. Él se rió y me explicó que todo era parte de un proyecto ideado en la facultad

de diseño, el cual planeaba comercializar en el futuro.

Mis antecedentes empresariales e intentos previos de convertirme en empresario me impulsaron a preguntarle

más sobre las esponjas. Lo que me parecía más extraño, además del departamento lleno de esponjas, era que

estuviéramos enfrascados en una conversación sobre ellas.

Lunes 24 de marzo, 1996:

Seguido me encuentro con Tom camino al trabajo; hemos hablado sobre sus esponjas. Parece agradecer

mis comentarios.

Asignatura: Desarrollo Emprendedor UVM - OnLine | 2

Domingo 5 de mayo, 1996:

Tom y yo participamos en la vuelta ciclista Bike New York, de 65.5 kilómetros, con unos amigos. Hablamos

sobre las esponjas. Planea llamarlas SoakiesT, un nombre que me parece fabuloso.

Después de la carrera, me pregunta si me gustaría ser su socio al 50 por ciento. Su oferta me sorprende por

dos razones. En primer lugar, al tomar un producto (una esponja cuadrada) y cambiar su forma y color, se crea

un producto nuevo. En segundo, la fabricación sólo implica cortar la esponja e imprimir la envoltura, así que las

necesidades de capital son pocas.

Tom tiene buena disposición y una ética de trabajo sólida. Tiene antecedentes en el diseño de productos; yo,

en finanzas y mercadotecnia lo cual es un buen complemento.

A la luz de aspiraciones modestas, considero que este negocio es una experiencia que daría peso a mi currículum;

si nos vamos a los extremos, podría tratarse de una empresa multimillonaria. De cualquier modo, se

trata de algo que quiero hacer. He dejado pasar dos oportunidades de iniciar un negocio desde la universidad,

y no quiero que ésta sea la tercera.

Domingo 5 de mayo, 1996:

Tom y yo participamos en la vuelta ciclista Bike New York, de 65.5 kilómetros, con unos amigos. Hablamos

sobre las esponjas. Planea llamarlas SoakiesT, un nombre que me parece fabuloso.

Después de la carrera, me pregunta si me gustaría ser su socio al 50 por ciento. Su oferta me sorprende por

dos razones. En primer lugar, al tomar un producto (una esponja cuadrada) y cambiar su forma y color, se crea

un producto nuevo. En segundo, la fabricación sólo implica cortar la esponja e imprimir la envoltura, así que las

necesidades de capital son pocas.

Tom tiene buena disposición y una ética de trabajo sólida. Tiene antecedentes en el diseño de productos; yo,

en finanzas y mercadotecnia lo cual es un buen complemento.

A la luz de aspiraciones modestas, considero que este negocio es una experiencia que daría peso a mi currículum;

si nos vamos a los extremos, podría tratarse de una empresa multimillonaria. De cualquier modo, se

trata de algo que quiero hacer. He dejado pasar dos oportunidades de iniciar un negocio desde la universidad,

y no quiero que ésta sea la tercera.

Asignatura: Desarrollo Emprendedor UVM - OnLine | 3

Viernes 10 de mayo, 1996:

Decidimos formar la empresa en torno a nuestro producto, en vez de vender únicamente una línea de productos,

principalmente debido a que resulta difícil vender un solo producto a las grandes cadenas. Dedico una

semana a pulir mis conocimientos sobre esponjas. No sabía que se fabricaban en grandes bloques del tamaño

de un Volkswagen, y después se cortaban. Tom y yo creamos un calendario: si queríamos el producto en tienda

en un plazo de nueve meses, tendríamos que enviar todo en ocho meses, crear la envoltura en siete meses,

determinar el precio y la imagen del producto en seis meses, y así por el estilo.

Sábado 30 de junio, 1996:

Después de muchos desvelos acompañados de café y donas, empezamos a vislumbrar una estructura.

Contrataremos a fabricantes, bodegueros y transportistas, y nosotros nos enfocaremos en el desarrollo del

producto, su comercialización y distribución. Lo distribuiremos en tiendas especializadas como Crate & Barrel

y Williams-Sonoma, y megatiendas como HomePlace y Linens `N Things. Nuestros cálculos de ingresos se

basan en la venta de una esponja por día, en 450 tiendas, al precio mayorista de US $2.00, para obtener ingresos

anuales base de US $328,500.00. Pero debido a que empezaremos sin clientes y el número de éstos se

incrementará mes con mes, las ventas durante el primer año se calculan en US $150,000.00 Al año siguiente,

cuando las cuentas estén en orden, las ventas serán de alrededor de unos US $500,000.00. Estimamos que

necesitamos un préstamo de US $20,000.00; sin embargo, la empresa debería crecer con su propio flujo de

efectivo.

Viernes 6 de julio, 1996:

Encontramos dos fábricas en la zona y pedimos un día libre en el trabajo para visitarlas. La primera no nos

impresionó; se trataba de una fábrica vieja y sucia. La segunda era grande, limpia y profesional. Pensamos que

harían bien el trabajo.

Lunes 6 de enero, 1997:

La cadena Williams-Sonoma decidió que nuestros productos son “demasiado divertidos” para

...

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