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Ciencias Naturales – Ciencias Sociales – Prácticas del Lenguaje


Enviado por   •  11 de Marzo de 2025  •  Práctica o problema  •  1.775 Palabras (8 Páginas)  •  35 Visitas

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Proyecto: 

Docentes: 

Áreas: Ciencias Naturales – Ciencias Sociales – Prácticas del Lenguaje

Período: mayo – julio 2022

Grados: 7° A y B

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Fundamentación

“Esta hermana clama por el daño que le provocamos a causa del uso irresponsable y del abuso de los bienes que Dios ha puesto en ella.”[1][2]

Tal como los esboza en su encíclica el papa Francisco, no comportamos como dueños de la Tierra y no como partícipes de ella. Asumimos con facilidad el derecho pero ignoramos la obligación. Problemática human que engendra un alto porcentaje de la realidad circundante actual y pasada. Pareciera ser que en algún tramo de la evolución humana y la individual algo o alguien nos ha susurrado al oído que la libertad no conlleva otro propósito y compromiso que el del propio imperio: “sólo cuento yo, lo que yo quiero y como yo lo quiero.”

¿No es acaso esto expresión clara del egocentrismo? Y claro, hemos confundido egoísmo con libertad. Y de esta manera, se fue diluyendo, primero, y desapareciendo después la idea de la obligación, del compromiso, de la entrega.

Y esto se trasfunde a todos los ordenes de la vida humana. La educación no evade esta realidad. En cuántas circunstancias hemos oído hablar de poner a los niños en el centro de la educación. Se plantea el cambio de mirada sobre nuestra tarea. Pero esto presupone un enorme desafío, porque no debemos confundir caminos, ni esquivarlos para tomar atajos. Claramente, estar en el centro de la educación es un dar sentido a lo concerniente a este espacio, pero si hacemos de ello una secuencia más del camino egocéntrico del ser humano que solo lo lleva a desvincularse con el sentido mismo de la vida, nuestra tarea no solo es infructífera sino errónea.

Nuestro paso por sus vidas debe estar dispuesto a incentivar la búsqueda de la plenitud de su humanidad. Un recorrido que se da a lo largo de toda la vida, no se agota en los espacios del aula ni el tiempo de la escolaridad. Motivar, provocar su incertidumbre y generar ganas de proyectar.  Construir las mejores condiciones para el aprendizaje. Ni un instantante separar la indisoluble relación entre derecho y obligación, porque es esta la pone de manifiesto la humanidad que a todos nos atañe, cuando somos capaces de mirar al otro con la misma compasión, amor y entrega con la que nos miramos. Mi libertad deja de tener límites cuando somos capaces de transformar la equívoca idea de: “Mi libertad termina donde empieza la del otro.” La libertad, mi libertad es la libertad del otro también. No hay principio ni final, hay continuidad. Es nuestra libertad, la que atraviesa tiempos, espacios y personas.

¿Y qué hay de nuestra CASA COMÚN? ¿Qué continuidad tendrá ella si es el escenario de la mal entendida humanidad?

Todos podemos aprender si se nos da la ocasión justa. Esa es  nuestra labor. Hacer de cada instante una oportunidad justa para que cada niño aprenda y descubra el verdadero llamado a la vida que nos es otro que aquel que vive comprometidamente y en sana y respetuosa convivencia con su entorno. Poner a los estudiantes en el centro tiene que ver con este imperioso objetivo, no con un continuar “ haz lo que quieras” o “todo lo que hagas estará bien”. Centralizarnos y poner la mirada en ellos es crear las condiciones que cada uno necesite para aprender.

La labor de un docente no es la de una vela que comparte su fuego, sino la de iluminar el camino para que otras enciendan sus pabilos con una luz particular.[3]

Y es desde esta perspectiva que entendemos el desafío de la educación ambiental. Una educación que nos pone a los propios docentes como sujetos.

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Debemos ser conscientes de que el futuro de nuestro planeta nos atañe a todos. Cada uno de nosotros puede hacer algo útil para conservar nuestro mundo. Espero que esta iniciativa pueda significar el primer paso de una acción comprometida con la mejora de nuestra CASA COMÚN, proyectando así los valores universales de respeto a la naturaleza.
Cada vez más, parece necesario afrontar un cambio en la conciencia de las personas que realmente contribuya de forma eficaz al mantenimiento y adopción de comportamientos comprometidos con el respeto y valoración del entorno natural.


Se considera que el rol de la escuela en el cuidado del medio ambiente es de sensibilización, concientización y prevención, para esto, se pretende encaminar las acciones al ámbito social, orientado para ello la acción educativa hacia el desarrollo y difusión de proyectos destinados a favorecer el mayor grado de participación posible de nuestros alumnos.
Se pretende dar un paso y concretar en acciones, diseñando para tal fin este proyecto.
El aula es el laboratorio ideal para experimentar y diseñar propuestas innovadoras, es ante todo el principal recurso del que disponemos para desarrollar aquellas iniciativas en las que creemos y por las que debemos justificar un enfoque nuevo de la realidad educativa.
Es posible creer en una escuela sensible, comprensiva, cuyos miembros construyan valores. A lo largo de la elaboración de este proyecto, y conforme a lo que se intenta con él, se ha llegado, una vez más, a la convicción sobre la necesidad de convertir la acción educativa en una acción profunda y globalmente humanizadora.
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OBJETIVOS:

-Tomar conciencia de la necesidad que tenemos de ahorrar recursos y reutilizar los mismos.
-Conocer los efectos que determinados hábitos humanos tienen sobre el entorno.
-Reflexionar sobre acciones y situaciones que pueden repercutir en el equilibrio natural del planeta.

- Analizar de manera crítica la conducta humana que pone en riesgo el equilibrio natural.
-Emprender acciones para sensibilizar a la gente del entorno de la necesidad de reciclar materiales.

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