El hombre en busca de sentido, escrito por Viktor Frankl
Enviado por María Pérez • 2 de Abril de 2025 • Ensayo • 1.340 Palabras (6 Páginas) • 25 Visitas
REPORTE DE LECURA POR D. JORGE BLANCO CACHO
ELHOMBRE EN BUSCA DE SENTIDO, ESCRITO POR VIKTOR FRANK
PARTE PRIMERA: UN PSICÓLOGO EN UN CAMPO DE COCENTRACIÓN
En este capítulo, el autor narra su experiencia como prisionero en los campos de concentración nazis, describiendo las condiciones inhumanas y el sufrimiento extremo que padecían los internos. Describe la adaptación psicológica de los prisioneros y cómo algunos lograban encontrar sentido incluso en medio del horror, incluso el autor menciona que debemos a la segunda guerra mundial el haber enriquecido nuestros conocimientos sobre la “psicología de las masas”. Frankl señala que la actitud frente al sufrimiento determina la capacidad de resistencia de cada individuo.
Hay partes de este primer capítulo que llamaron mi atención, como el hecho de que aquellos que perdieron la esperanza de salir y que a raíz de eso se volvieron crueles con los demás prisioneros, esto a cambio de ciertos privilegios. No sé si mantendría la esperanza hasta el final, pero estoy seguro que no me volvería un “capo”.
Los prisioneros trabajaban por cupones, estos cupones podrían ser cambiados por cigarros y los cigarros cambiados por platos de sopa. Algunas personas no cambiaban los cigarros por comida, esto para disfrutar sus últimos días; debo admitir que haría lo mismo.
“Una vez perdida la voluntad de vivir, rara vez se recordaba”. Veo esto como una pelea interna, en ocasiones uno puede despertar con esta voluntad por los suelos, sin embargo, es aun existente y capaz de pelear contra el instinto de decadencia que existe también dentro de nuestra mente; me gusta ver esta lucha como algo literal, el instinto de decadencia es un peso completo y la voluntad de vivir es un humilde peso mosca. La pelea se vuelve difícil, pero no imposible de ganar.
“La valentía de la confesión eleva el valor de los hechos”
PRIMERA FASE: INTERNAMIENTO EN EL CAMPO
El autor analiza los cambios psicológicos que sufren los prisioneros en tres fases: el choque inicial al ingresar al campo, la apatía como mecanismo de defensa y la despersonalización tras la liberación. Frankl describe cómo la vida cotidiana estaba marcada por la rutina del sufrimiento: largas jornadas de trabajo forzado, castigos arbitrarios y una alimentación insuficiente. La apatía se volvía un escudo psicológico que permitía a los prisioneros soportar el horror sin sucumbir al pánico.
La “ilusión del indulto” es un término psiquiátrico que se utiliza para nombrar el hecho de que algunos condenados a muerte segundos antes de su ejecución conciben la ilusión de que se les indultarán en el último momento; Quizá el termino no sea aplicable a situaciones de la vida cotidiana, pero si he tenido la ilusión de que cosas sucedan a último segundo.
Desde el momento en que los prisioneros llegaban a los campos de concentración, se enfrentaban a un proceso brutal de deshumanización. Al ingresar, eran despojados de sus pertenencias, desnudados y afeitados, perdiendo toda identidad personal y reduciéndose a un simple número tatuado en la piel. Frankl describe esta fase como un “shock inicial” en el que los prisioneros apenas podían procesar lo que estaba ocurriendo: “Todo sucedía rápidamente y nadie tenía tiempo para reflexionar”.
Las condiciones de vida eran extremas: el hambre, el frío y la violencia constante se convirtieron en algo normal. Frankl narra cómo los prisioneros eran sometidos a una primera selección al llegar: aquellos considerados aptos para trabajar sobrevivían, mientras que los demás eran enviados a las cámaras de gas. Menciona cómo algunos prisioneros se aferraban a la esperanza de ver a sus seres queridos nuevamente, solo para descubrir más tarde que habían sido ejecutados. La incertidumbre sobre el futuro y la lucha diaria por la supervivencia se volvieron aspectos centrales de la experiencia en el campo.
El autor dice que la esperanza y el propósito personal eran esenciales para la supervivencia. Narra cómo algunos prisioneros, al perder el sentido de vida, simplemente se dejaban morir; “Aquellos que tenían un ‘por qué’ para vivir podían soportar casi cualquier ‘cómo”
“No podía hacer otra cosa que dejar que la cosas siguieran su curso”; esto nos dice mucho de la postura de Frankl respecto a la situación.
SEGUNDA FASE: LA VIDA EN EL CAMPO
Los prisioneros sufrían una especie de muerte emocional, lo único que pensaban era en sus casas y en su familia, aunque esta esperanza de volver a verlos se convertía en nostalgia.
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