El amor y su sombra: la traición del desamor
Enviado por Valentina Galicia • 26 de Marzo de 2025 • Tarea • 437 Palabras (2 Páginas) • 18 Visitas
Galicia Millán Valentina
El amor y su sombra: la traición del desamor
Si el amor es la vibración más alta del ser, ¿por qué duele tanto cuando se rompe? Si es lo que nos llena, lo que nos da sentido, lo que nos hace tocar lo más puro de nosotros mismos, ¿por qué a veces nos destruye?
Nos hablan del amor como un paraíso, como el latido que da calma, como la certeza de haber encontrado un hogar en alguien más. Pero rara vez nos hablan del otro lado del amor: del abismo que deja cuando se va, de la ausencia que se vuelve un nudo en la garganta, del frío que se instala en el pecho cuando el ser amado se convierte en un extraño.
Porque amar es entregarse, y en esa entrega hay un riesgo: el riesgo de perder, de quedarse vacío, de no ser suficiente. Pero hay algo peor que perder a quien amas: confiar en alguien en quien nunca quisiste confiar. Abrir el alma con miedo, temblando, esperando que esta vez no sea como las otras. Creer, porque te prometió que no te haría daño. Porque con sus manos tomó las tuyas y juró que no te rompería. Y al final, lo hizo.
¿Cómo puedes mirarme y pretender que soy alguien que nunca conociste? ¿Cómo puedes borrar todo lo que fuimos, como si nunca hubiéramos existido?
Pero lo peor no es el abandono. No es la ausencia. Es que actúas como si pudiéramos ser mejores, como si pudiéramos disfrazar el dolor que sientes en risas y motivación. Yo no quiero fingir algo que no estoy sintiendo. Me duele verte actuar como si no te doliera, mientras a mí me ves destrozada por tu ausencia.
Nos dicen que el tiempo cura, que todo pasa, que un día dejaremos de sentir este vacío. Pero lo cierto es que el desamor no solo deja cicatrices; nos cambia. Nunca volvemos a ser los mismos después de haber amado con todo el alma y haber visto ese amor desmoronarse en nuestras manos.
Quizás el amor es una apuesta en la que nunca tenemos garantías. Nos entregamos con la esperanza de que el otro se quede, de que su alma reconozca la nuestra, de que esta vez sí sea diferente. Pero a veces el amor no es suficiente. A veces, el alma que habita la nuestra decide marcharse. Y nos deja preguntándonos si el amor es realmente esa fuerza que todo lo puede, o si, después de todo, solo es un espejismo que nos ilusiona con la idea de que alguna vez fuimos completos.
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