El concepto del mundo de la vida de Husserl
Enviado por segnik • 9 de Octubre de 2012 • 3.168 Palabras (13 Páginas) • 988 Visitas
.1 El concepto del mundo de la vida de Husserl
Existen dos razones fundamentales para ofrecer una propuesta renovada y revisada del marco general del área de
ciencias naturales y educación ambiental, que se ha ampliado con lineamientos curriculares y una explicitación de los
logros que subyacen a los indicadores de logros establecidos en la resolución 2343/96. Se inicia con reflexiones en torno
al concepto de "mundo de la vida" utilizado por el filósofo Edmund Husserl (1936). La primera es que cualquier cosa que
se afirme dentro del contexto de una teoría científica (y algo similar puede decirse de cualquier sistema de valores éticos
o estéticos), se refiere, directa o indirectamente, al Mundo de la Vida en cuyo centro está la persona humana. La
segunda, y tal vez más importante para el educador, es que el conocimiento que trae el educando a la escuela (que,
contrariamente a lo que se asume normalmente, es de una gran riqueza), no es otro que el de su propia perspectiva del
mundo; su perspectiva desde su experiencia infantil hecha posible gracias a su cerebro infantil en proceso de
maduración y a las formas de interpretar esta experiencia que su cultura le ha legado. Y es que el niño1, que llega a
nuestras escuelas, al igual que el científico y cualquier otra persona, vive en ese mundo subjetivo y situativo que es el
Mundo de la Vida. Y partiendo de él debe construir, con el apoyo y orientación de sus maestros, el conocimiento
científico que sólo tiene sentido dentro de este mismo y para el hombre que en él vive.
Antes de continuar con nuestra reflexión, detengámonos en este concepto de Mundo de la Vida de Husserl. El Mundo de
la Vida es el mundo que todos compartimos: científicos y no científicos. Es el mundo de las calles con sus gentes,
automóviles y buses; el mundo de los almacenes con sus mercanc ías, sus compradores y vendedores; el mundo de los
barrios, las plazas de mercado, los parques, las veredas. El científico, cuando está en su laboratorio o en su estudio
investigando acerca de diversos problemas que se relacionan con el Mundo de la Vida, está alejado de éste por la
sofisticación de las preguntas que está tratando de responder; cuando está en el laboratorio, o en general en su sitio de
trabajo, el científico vive más bien en el mundo de las ideas científicas acerca del Mundo de la Vida. Pero cuando sale de
él y va a su casa, o pasea el domingo por el parque con su familia, vuelve al Mundo de la Vida y lo comparte con los
transeúntes, con las demás personas que pasean en el parque o que compran en el almac én.
Estos dos mundos se suelen contraponer: el Mundo de la Vida y el mundo de las teorías, de las ideas científicas, de las
nuevas hipótesis; en este último sólo pueden habitar los "iniciados": los científicos, los especialistas de alguna área. El
Mundo de la Vida es un mundo de perspectivas: cada quien lo ve desde su propia perspectiva, desde su propio punto de
vista. Y, como es de esperarse, desde cada una de estas perspectivas la visión que tiene es diferente. En el mundo de la
ciencia, los científicos intentan llegar a acuerdos intersubjetivos y para ello deben llegar a consensos. En otras palabras,
deben abandonar sus propias perspectivas situándose en diversos puntos de vista que permitan llegar a una síntesis
objetiva o mejor, intersubjetiva.
Partimos pues del Mundo de la Vida y, es importante no olvidarlo, volvemos a él desde las teorías científicas. Olvidar ese
retorno es eliminar el sentido que tiene el conocimiento científico. Pero, y de aquí la importancia de esta reflexión, a
menudo la escuela no solamente olvida el retorno al Mundo de la Vida, sino que lo ignora como origen de todo
conocimiento. En efecto, enseñamos geometría, para retomar el ejemplo tan bellamente tratado por Husserl, con una
gran preocupación por los conceptos, el rigor en las deducciones y el uso de las definiciones -lo cual es enteramente
lícito y deseable-, pero olvidamos que todos los conceptos y los axiomas son descripciones idealizadas, purificadas
matemáticamente, de nuestra experiencia cotidiana del espacio físico que nos rodea (la cancha de fútbol o el salón de
clases, por ejemplo), en el que nos encontramos las personas y los objetos con los que interactuamos. Los rectángulos
geométricos sólo existen en nuestra mente; sólo en ella pueden tener la perfección de ser figuras cerradas formadas por
cuatro líneas (que, por definición, no tienen espesor) paralelas de dos en dos y que se cortan formando ángulos rectos.
Estos rectángulos no hacen parte del Mundo de la Vida pero nos permiten describir la forma de algunos objetos que en
él hay como son las canchas de fútbol y algunos salones de clase. Por otro lado, el rectángulo ideal se construyó en
nuestra mente a través de la abstracción de las formas de algunos de los objetos del Mundo de la Vida como son las que
hemos mencionado, o también la forma de algunas ventanas, de algunas mesas, etc. Para decirlo en pocas palabras, los
rectángulos geom étricos son idealizaciones o abstracciones de ciertas formas de algunos objetos que hacen parte del
Mundo de la Vida y mediante ellas podemos tener un mejor conocimiento de estos mismos objetos y de otros que se les
parecen en la forma. Este olvido es evidente en nuestros estudiantes cuando vemos que han aprendido la ley de Joule y
la ley de Ohm pero se sienten perplejos ante una plancha dañada y no pueden hacer cosa diferente a llevarla donde "el
técnico"; o cuando vemos que han aprendido los efectos nocivos que pueden tener ciertos compuestos químicos en la
salud, pero no toman precauciones cuando consumen frutas o legumbres que han sido fumigadas con estos
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compuestos; o cuando han aprendido el ciclo del agua pero siguen cogiendo musgo en diciembre para hacer el pesebre.
Ahora bien, a menudo no solamente olvidamos esta referencia, sino que consideramos que tematizar a la agrimensura –
para continuar con nuestro ejemplo– como el origen de la geometría, es algo que carece de importancia. No nos debe
extrañar entonces que un alumno memorice la demostración de un teorema y la escriba en un examen sin tener la menor
idea de qué fue lo que hizo. Es raro que un profesor inicie la enseñanza de la química estudiando los procesos químicos
que se dan al preparar un alimento, al lavarse las manos con jabón o al utilizar alg ún combustible
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