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Análisis del proceso de selección de contenidos educativos, destacando la influencia de diversos actores y factores, y cómo este proceso refleja las dinámicas de poder y las prioridades sociales, culturales, políticas y económicas


Enviado por   •  28 de Marzo de 2025  •  Ensayo  •  1.977 Palabras (8 Páginas)  •  41 Visitas

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Introducción

El proceso de enseñanza-aprendizaje es dinámico y complejo, involucrando tres elementos esenciales: el docente, el contenido y el alumno. En un contexto sociocultural en constante transformación, las habilidades que los estudiantes deben desarrollar evolucionan rápidamente. El contenido a enseñar surge de una construcción social, influida primero por el contexto cultural, luego por las instituciones estatales y, finalmente, por las demandas del mercado, que define perfiles profesionales con mayores oportunidades laborales.

Estas decisiones sobre qué enseñar están marcadas por diversas intervenciones. Dependiendo del organismo que las establezca, se plasman en los Núcleos de Aprendizaje Prioritarios (NAP) a nivel nacional, los diseños curriculares a nivel provincial, y las planificaciones o planes de clase a nivel docente, todos ellos fundamentados en la transposición didáctica, un proceso que conlleva ciertos riesgos.

Este trabajo busca responder a la pregunta: ¿Qué influencia tienen los docentes en la toma de decisiones sobre el contenido a enseñar? A través de un análisis teórico, se pretende comprender no sólo el papel de los docentes, sino también cómo su formación, experiencia y contexto influyen en sus elecciones pedagógicas. Al profundizar en estos factores, se podrá apreciar el impacto que los educadores ejercen en el proceso de enseñanza-aprendizaje y, por ende, en la formación de sus estudiantes

Desarrollo

El poder seleccionar qué y cuánto se enseña, cómo se enseña, a quién se enseña, quién dice lo que se debe enseñar, son cuestiones sobre las que toda sociedad tiene conflictos.

La definición y selección de los contenidos educativos es un proceso complejo que involucra múltiples actores y responde a dinámicas culturales, políticas y sociales. Los contenidos, entendidos como los objetos de la enseñanza, son el mensaje que se transmite en el contexto escolar. Pero ¿quién decide qué debe ser enseñado y cómo se estructura este conocimiento? ¿Cuál es el papel que desempeñan los docentes en el proceso de selección de contenidos?

Para entender cómo y quiénes definen los contenidos educativos, primero es necesario comprender el concepto de "contenido". El término proviene del verbo "contener", que implica la acción de mantener, encerrar, o abarcar. En el ámbito educativo, el contenido no es solo información que se transmite, sino un mensaje simbólico que refleja una selección cultural y que se presenta de forma organizada para cumplir con los objetivos de enseñanza. Como bien mencionan Gvirtz- Palamidessi (2006), el contenido "es lo comunicado", lo que llena el espacio y el tiempo escolar. No se trata únicamente de conocimientos conceptuales, sino también de actitudes, habilidades, hábitos y valores que se pretenden inculcar en los estudiantes.

La noción de contenido en la enseñanza está íntimamente relacionado con la idea de cultura. La escuela es una institución que se encarga de transmitir una selección de saberes y prácticas que constituyen el capital cultural de una sociedad. En este sentido, la enseñanza es un proceso de selección cultural, en el cual se eligen ciertos contenidos a ser enseñados, mientras que otros quedan fuera del ámbito escolar.

Este proceso selectivo no es producto de la casualidad, en todas las sociedades estos asuntos están vinculados con cuestiones de poder y de autoridad constituyen un espacio de disputa sobre qué conocimientos son considerados útiles, verdaderos, justos o bellos. Tal y como señala Michel Foucault, el conocimiento está estrechamente vinculado al poder y, por ende, la autoridad para determinar lo que es verdadero y legítimo no está distribuida equitativamente. Por ende, un elemento cultural llega a ser un contenido a enseñar cuando es sometido a un proceso complejo de presiones y negociaciones en el cual quienes ejercen el poder y la autoridad, determinan lo que debe ser considerado como saber oficial o saber oficializado.

La participación de los docentes en el proceso de selección de contenidos está profundamente influenciada por lo que Basil Bernstein llama la división social del trabajo pedagógico, un concepto clave para comprender cómo el conocimiento se organiza y transmite en los sistemas educativos. Este proceso implica que los docentes juegan un papel particular en la cadena de transmisión del conocimiento, pero su influencia en la selección inicial de los contenidos es limitada, debido a cómo se estructura la creación y recontextualización de los saberes.

El campo educativo se convierte en un espacio de conflicto y negociación, donde diversos actores, como los ministerios, las empresas editoriales, los grupos de investigación y, en menor medida, los propios docentes, compiten por imponer su visión de lo que debe considerarse conocimiento válido. Este proceso de selección revela las jerarquías y desigualdades de nuestra sociedad, donde los saberes de ciertos grupos dominantes prevalecen sobre otros. Los grupos que poseen capital económico, social o cultural tienen mayor influencia en estas decisiones que aquellos que carecen de tales recursos.

Gvirtz – Palamidessi (2006), identifican tres grandes campos que intervienen en la producción y selección de los contenidos educativos: el campo cultural, el campo del Estado y el campo del mercado. Cada uno de estos campos tiene su propia lógica y sus propios intereses, y su interacción define los saberes que serán enseñados en las escuelas.

El campo cultural tiene un papel clave en la selección de los contenidos educativos, ya que es en este ámbito donde se generan y organizan los cuerpos de conocimiento, se crean las disciplinas y los saberes que luego serán transmitidos en las instituciones educativas.Este elemento cultural  que será incorporado al sistema educativo, es producido en aquello que Basil Bernstein denomina contexto primario y que engloba instituciones académicas, universidades, centros de investigación científica, laboratorios, etc. Sin embargo el fenómeno educativo supone un recorte de la totalidad cultural, un proceso de selección que resalta ciertos elementos y excluye otros, es decir, el elemento cultural es transformado en contenido a enseñar.

A su vez,  el campo del mercado también ejerce presión sobre el sistema educativo, demandando que la formación de los estudiantes esté orientada a las necesidades del mundo laboral. Impulsando la formación técnica y promoviendo actitudes y valores que faciliten la inserción de los futuros trabajadores en el mercado.

Por otro lado, el rol del Estado en este proceso es central. A través de leyes, decretos y normativas, las instituciones estatales determinan gran parte del contenido que se transmite en las escuelas. Así, la intervención del Estado en la educación no solo busca transmitir conocimientos, sino también promover un determinado orden social, político y cultural.En este sentido, la selección de contenidos educativos no depende únicamente de ideas pedagógicas, sino que se convierte en una herramienta de control social, que define no sólo el conocimiento a transmitir, sino también los valores y las normas que guiarán la vida de los ciudadanos.

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