Pastorela En Dos Actos "Chusca"
Enviado por AntonioBerni • 21 de Noviembre de 2013 • 1.064 Palabras (5 Páginas) • 565 Visitas
Los personajes de esta pastorela aparecerán y desaparecerán conforme al autor le convenga: los buenos –pastores ciudadanos- llevarán los nombres propios tradicionales de este género popular. Los nombres de los malos –diablos políticos- no son de ellos, son propiedad de la nación, pero ellos los usan y los ensucian como si les pertenecieran. Un narrador, que no es otro que el autor de este engendro, irá ubicando al lector, mediante rimas y ripios, en la acción y los personajes que en ella intervienen.
Primer acto
Narrador.- Los pastores ya reunidos/ miran al cielo advertidos/ que una estrella los guiará/ donde se encuentra el Mesías/ que esta noche nacerá/ trayéndoles mil alegrías.
Bato.- Por más que miro y miramos no se divisa ni madres.
Gila.- ¿Será que nos equivocamos, y entendimos mal el mensaje?
Bartolo.- Mensa, el mensaje es correcto, pero el profeta no tomó en cuenta que en nuestro cielo hay smog.
Ermitaño.-Bartolo tiene razón, cuando el mensaje fue emitido el cielo era limpio y muy claro, pero en los tiempos de ahora no podemos ver ni a Orión, mucho menos el Centauro y ni a la Osa Mayor.
Gila.- A la Osa Mayor la estoy viendo vestida con gran folclor.
Bato.- Mensa, no es la Osa Mayor, se trata de Betty Paredes, la diablesa tricolor.
Gila.- Hija de su mal dormir, se siente socialdemócrata y no quiere admitir que se puede interrumpir un embarazo no deseado.
Sotanás.- Claro, pues eso es pecado.
Narrador.- No se confunda el lector/ aquí no hay error de imprenta/ es Sotanás el actor/ pues usa tal vestimenta./ Es un diablo peligroso/ y de tal hipocresía/ que resulta pernicioso/ al predicar su homilía./ Habla de culpa y pecado/ mas sus palabras son falsas,/ Dios lo tiene abominado/ pues protege pederastas.
Ermitaño.- Ya se fue el de la sotana, sigamos mirando al cielo hasta encontrar nuestra estrella.
Bato.- Miren ahí, entre nubes y el smog veo una luz en movimiento, sin duda ésa es la estrella que nos conducirá con el Bueno, la veo por mi catalejo.
Gila.- ¡Ah que Bato tan pendejo! Esa luz no es una estrella, es un helicóptero que vigila la ciudad, una nave de la Marina que está persiguiendo al narco.
Bartolo.- ¡Ah chinga, luego, es un barco! ¿De cuándo acá los marinos andan por tierra y por cielos?
Diablo de la Caldera.- ¡Pastores no sean tan lelos! Una lucha he yo emprendido en contra de los malosos. El Ejército y la Armada y todas las policías me ayudan en la cruzada.
Narrador.- Al diablo de la Caldera,/ les hago la aclaración, /le gusta la balacera/ se apellida Calderón./ Sostiene él una guerra/ contra narcotraficantes/ a este pleito se aferra/ con logros espeluznantes./ Han sido miles los muertos/ pues malos son los actores:/ subalternos inexpertos/ y funcionarios traidores/. La guerra va para largo/ seguiremos criticando/ que Felipe, sin embargo/ diga la vamos ganando.
Ermitaño.- ¡Basta ya de gerundios, infame versificador! Aprovechemos la presencia del Diablo mayor de Los Pinos para hacerle una pregunta: ¿por qué estamos tan jodidos?
Bartolo.- Jodidos y adoloridos con los políticos tranzas, como ellos hacen las leyes, pos ellos hacen las trampas.
Bato.- El sueldo de los pastores para comer ya no alcanza, ¿por qué todo ha subido: la luz, el gas, los impuestos, la pitanza? Míranos cómo vivimos, con un nido en la garganta.
Diablo de la Caldera.- ¿Nido? ¿Qué no es nudo?
Bato.- Nido, los huevos también han subido.
Diablo de la Caldera.-
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