Sicologia
Enviado por romi323romi • 15 de Mayo de 2013 • 459 Palabras (2 Páginas) • 281 Visitas
mano cae sobre la alfombra verde y pegajosa, y él lleva sus botas
grandes con la hebilla brillante y está de pie junto a mamá,
gritando.
Pega a mamá con un cinturón. «¡Levanta! ¡Levanta! Eres una
jodida puta. Eres una jodida puta. Eres una jodida puta. Eres una
jodida puta. Eres una jodida puta. Eres una jodida puta.»
Mamá hace un ruido, como si sollozara. «Para. Por favor,
para.» Mamá no grita. Mamá se acurruca más.
Yo tengo los dedos metidos en las orejas, y cierro los ojos. El
ruido cesa.
Él se da la vuelta y veo sus botas cuando irrumpe en la cocina.
Todavía lleva el cinturón. Intenta encontrarme.
Se agacha y sonríe. Huele mal. A cigarrillos y alcohol. «Aquí
estás, mierdecilla.»
Un gemido escalofriante le despierta. ¡Dios! Está empapado en
sudor y su corazón late desaforadamente. ¿Qué coño? Se sienta de
un salto en la cama y se coge la cabeza con ambas manos. Dios…
Han vuelto. El ruido era yo. Respira profunda y
acompasadamente, para despejarse la mano cae sobre la alfombra verde y pegajosa, y él lleva sus botas
grandes con la hebilla brillante y está de pie junto a mamá,
gritando.
Pega a mamá con un cinturón. «¡Levanta! ¡Levanta! Eres una
jodida puta. Eres una jodida puta. Eres una jodida puta. Eres una
jodida puta. Eres una jodida puta. Eres una jodida puta.»
Mamá hace un ruido, como si sollozara. «Para. Por favor,
para.» Mamá no grita. Mamá se acurruca más.
Yo tengo los dedos metidos en las orejas, y cierro los ojos. El
ruido cesa.
Él se da la vuelta y veo sus botas cuando irrumpe en la cocina.
Todavía lleva el cinturón. Intenta encontrarme.
Se agacha y sonríe. Huele mal. A cigarrillos y alcohol. «Aquí
estás, mierdecilla.»
Un gemido escalofriante le despierta. ¡Dios! Está empapado en
sudor y su corazón late desaforadamente. ¿Qué coño? Se sienta de
un salto en la cama y se coge la cabeza con ambas manos. Dios…
Han vuelto. El ruido era yo. Respira profunda y
acompasadamente, para despejarse la mano cae sobre la alfombra verde y pegajosa, y él lleva sus botas
grandes con la hebilla brillante y está de pie junto a mamá,
gritando.
Pega a mamá con un cinturón. «¡Levanta! ¡Levanta! Eres una
jodida puta. Eres una jodida puta. Eres una jodida puta. Eres una
jodida puta. Eres una jodida puta. Eres una jodida puta.»
Mamá hace un ruido, como si sollozara. «Para. Por favor,
para.» Mamá no grita. Mamá se acurruca más.
Yo tengo los dedos metidos en las orejas, y cierro los ojos. El
ruido cesa.
Él se da la vuelta y veo sus botas cuando irrumpe en la cocina.
Todavía
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