Significado De Los Sueños
Enviado por ferhubs • 9 de Septiembre de 2014 • 418 Palabras (2 Páginas) • 207 Visitas
Al proponerme exponer la interpretación de los sueños no creo haber trascendido los
ámbitos del interés neuropatológico, pues, el examen psicológico nos presenta el sueño
como primer eslabón de una serie de fenómenos psíquicos anormales, entre cuyos
elementos subsiguientes, las fobias histéricas y las formaciones obsesivas y delirantes,
conciernen al médico por motivos prácticos. Desde luego, como ya lo demostraremos, el
sueño no puede pretender análoga importancia práctica; pero tanto mayor es su valor
teórico como paradigma, al punto que quien no logre explicarse la génesis de las imágenes
oníricas, se esforzará en vano por comprender las fobias, las ideas obsesivas, los delirios, y
por ejercer sobre estos fenómenos un posible influjo terapéutico. Mas precisamente esta
vinculación, a la que nuestro tema debe toda su importancia, es también el motivo de los
defectos de que adolece el presente trabajo, pues el frecuente carácter fragmentario de su
exposición corresponde a otros tantos puntos de contacto, a cuyo nivel los problemas de la
formación onírica toman injerencia en los problemas más amplios de la psicopatología, que
no pudieron ser considerados en esta ocasión y que serán motivo de trabajos futuros,
siempre que para ello alcancen el tiempo, la energía y el nuevo material de observación.
Además, esta publicación me ha sido dificultada por particularidades del material
que empleo para ilustrar la interpretación de los sueños. La lectura misma del trabajo
permitirá advertir por qué no podían servir para mis fines los sueños narrados en la
literatura o recogidos por personas desconocidas; debía elegir, pues, entre mis propios
sueños y los de mis pacientes en tratamiento psicoanalítico. La utilización de este último
material me fue vedada por la circunstancia de que estos procesos oníricos sufren una
complicación inconveniente debida a la intervención de características neuróticas. Por otra
parte, la comunicación de mis propios sueños implicaba inevitablemente someter las
intimidades de mi propia vida psíquica a miradas extrañas, en medida mayor de la que
podía serme grata y de la que, en general, concierne a un autor que no es poeta, sino
hombre de ciencia. Esta circunstancia era penosa pero inevitable, de modo que me sometí a
ella para no tener que renunciar, en principio, a la demostración de mis resultados
psicológicos. Sin embargo, no pude resistir, naturalmente, a la tentación de truncar muchas
indiscreciones, omitiendo y suplantando algunas cosas; cada vez que procedí de tal manera
no puede menos de perjudicar sensiblemente el valor de los ejemplos utilizados. Sólo me
queda expresar la esperanza
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